Buenas noches! Buaaa cuanto tiempo ha pasado ya desde la ultima vez? Bastante no? En mi defensa diré: que este capitulo es el doble de largo que los anteriores, que estuvo semana santa de por medio y estuve semana y media sin traducir nada (no tuve acceso a Internet) y que este capitulo lo tenía traducido desde hace ya 2 semanas pero he estado liada y cansada para corregirlo (que le hacía falta, lo que me costo traducir este capitulo). En fin, como en el capitulo anterior, seguimos en el mismo Universo Alterno, con un ligero cambio; imagino que lo deduciréis por el título del capitulo. Ala, a disfrutarlo que este es más largo.
Disclaimer: los personajes de Konjiki no Gash Bell no me pertencen sino ha Makoto Raiku.
Este fanfic no me pertenece sino a tick. tock. cloks, que me ha dado permiso para traducirlo.
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Título: Niños
Palabras (sin A/N): 2733
Rating: T
Alerta Spoiler: No spoiler
Verso: Universo Alternativo
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Cuando ellos dos se conocieron, Kiyomaro tenía seis años y Dufort tenía diez.
En realidad, nadie quería estar cerca del niño mayor, porque sus cabellos blancos y su piel tan pálida los ahuyentaban. Por lo general, sus principales diferencias respecto a los otros niños era que lo acosaban enseguida, pero lo dejaron en paz cuando se dieron cuenta que no era una fuerza a tener en cuenta.
Ocho años más tarde, y uno de esos matones aún tenía una cicatriz en la parte posterior de su cuello.
Sin embargo, Kiyomaro era un caso diferente. Mientras que los matones generalmente dejaban en paz a Dufort, esos mismos (y a veces algunos más) le atacarían en grupo y le golpearían. Nunca se quejaría o lloraría cada vez que lo hiciesen; no, no les daría la satisfacción de saber que lo estaban desgastando más y más cada día.
El día que Kiyomaro pensó que no podría aguantarlo más, Dufort había doblado la esquina en ese mismo momento.
En un primer momento, Dufort no podía ver quién era la pobre víctima de hoy, porque los abusones estaban agrupados en círculo alrededor de su presa. No estaba realmente interesado en salvar a la persona que iba a recibir la paliza; nunca lo había hecho antes. El niño sabía que cada vez que los matones acorralaban a una persona, su presa gritaría por piedad o chillaría de dolor cada vez que le golpeasen…. Pero esa persona no lo hizo.
Estaba claro que los matones habían terminado con él debido a la forma en que algunas personas comenzaron a alejarse en dirección a la escuela. Por lo general, Dufort podía decir que había merodeado cerca de los llamados 'circulo de matones' cada vez que oía gritar de dolor pero, realmente, hoy no esperaba encontrar silencio. Por supuesto, simplemente podía usar su Answer Talker para comprobar si llegaba alguno más; pero de todas formas, los abusones nunca le molestaron, así que no le importaba.
Esta era la primera que había visto a uno tan callado, así que se quedó para ver quién era la víctima, pero sólo después de esconderse detrás de una valla. Quería saber lo que esa persona haría después, y si ellos lo veían, entonces lo más probable es que simplemente guardaría silencio. Dufort quería ver lo que haría esa persona justo después de haber sido golpeado.
"Maldita sea…" escuchó al joven balbucear y, por el tono de voz, podía decir quera era de un chico. Uno muy joven. Eso era extraño, los más jóvenes era los que, con mayor probabilidad, acaban llorando; entonces ¿Por qué este chico no hizo lo mismo? Dufort frunció el ceño confundido. Este chico sin duda era distinto.
"Ta-Takamine-kun… ¿Estas bien? Los he visto rodearte…. Y quería ayudar… ¡De verdad que quería!, pero estaba tan asustada y…. "
"Está bien, Mizuno." El chico la interrumpió, y Dufort pudo oír el titubeo en su voz. Así que el chico no era del todo honesto, y aparentemente esa persona 'Mizuno' también podía sentirlo.
"Pero…esto sucede todos los días, y….algunas veces tengo que llevarte a la escuela…. Me alegra de verdad que seas tan liviano." La chica trató de reírse de ello, pero el joven la ignoró y comenzó a caminar delante de ella, con una ligera cojera en sus pasos.
"Creo que…. No quiero vivir esta vida nunca más" dijo después de unos momentos de vacilación. La chica Mizuno jadeó un poco y dio un paso atrás, pero desde ahí dio un paso adelante para ponerse delante del chico y darse la vuelta para encararlo. Se inclinó para mirarlo a los ojos que estaban cubiertos por su pelo negro y, sólo entonces, se dio cuenta de que estaba llorando.
"…Nadie lo quiere, Takamine-kun. Estamos cansado de esto, pero tenemos que vivir con ello. Con el tiempo, esto terminará. Incluso si ahora es duro, no… no puede ponerse mucho peor, ¿verdad? Creo que este es el punto más bajo de nuestras vidas, y no podemos ir más abajo… Así que las cosas sólo pueden mejorar desde aquí. Sólo aguanta ahí, Takamine-kun".
"Te he dicho que sólo me llames Kiyomaro…" el chico suspiró. "Nos hemos conocido de toda la vida; realmente no tienes que llamarme por mi apellido, y justo ahora… estamos viviendo en lo más bajo de nuestras vidas, ¿sabes?" Rio sin humor. "Entonces dime, ¿Por qué hemos vivido en lo más bajo durante estos últimos seis años?"
Suzume podía sentir las lágrimas brotando en sus ojos, y no hizo nada para contenerlas y forzarlas a volver atrás. Si Takamine-kun podía llorar voluntariamente en frente de ella, entonces….ella también podía.
"Takamine-kun….quiero decir, Kiyomaro-kun…" Comenzó ella, sin saber realmente que decir a continuación.
"¿Entonces sólo te quedarás ahí parado y dejar que te peguen?" una nueva voz entró en la conversación; Suzume se giró para ver a un chico unos pocos años mayor que ella de pie delante de ellos. Él la intimidaba un poco; ¿También iba a hacerles daño? Seminconsciente, ella se giró completamente y extendió sus brazos en una postura defensiva como protegiendo al silencioso y sollozante chico de detrás de ella. "Relájate. No voy a haceros daño".
Ella pareció relajarse después de escuchar eso, pero volvió a tensarse unos segundos después. No, no iba caer en eso. Esos abusones siempre decían lo mismo, ¿y el resultado? Una dolorosa caminata durante el resto del camino a la escuela. Suzume se negó a ser ingenua por más tiempo.
Pero después de examinar al chico mayor durante unos minutos más, se dio cuenta que realmente no quería hacerles daño. Si quisiese, ya lo habría hecho. Bajó sus brazos. "Entonces… ¿Qué es lo que quieres?"
"Hablar con el chico detrás tuya". Respondió Dufort con calma, usando tan pocas palabras como fuese posible. La chica no le interesaba en absoluto; parecía igual a las demás. Pero el chico… no gritó de dolor cuando estaba siendo golpeado, ni suplicó por clemencia. En cierto modo, él era más fuerte que el resto; pero también era más débil por ello…. Y eso era lo que más le enfurecía a Dufort.
Sin esperar la respuesta de la chica, la empujó fuera del camino y obligó al chico a levantar los hombros, haciendo que se enfrentase con Dufort. El chico Kiyomaro, como creía que lo había llamado la chica, parecía no responder a las acciones del mayor. En lugar de eso, lo miró fijamente de forma calmada con sus ojos verdes, y notó que los ojos marrones de Kiyomaro estaban completamente apagados, sin una chispa de vida en ellos. Si no hacía algo ahora, Kiyomaro podría romperse al día siguiente.
"Tiene que dejar de permitirles que te golpeen. Usa la violencia si tienes que hacerlo, simplemente enséñales que no lo permitirás más". Dufort agitó los hombros de Kiyomaro ligeramente; no quería darle al chicho ninguna razón para que lo viese como un enemigo. "La razón por la ellos siguen volviendo es porque quieren romperte, hasta que no puedas hacer nada más excepto ser roto en pedazos justo en frente de ellos. ¿Crees que te estas vengando de ellos no llorando o gritando de dolor?
"…Esa era la idea…". A Dufort le tomó por sorpresa el hecho de que Kiyomaro hubiese respondido; así que el más joven le estaba escuchando. Bien. Lo que significaba que podía hacerse entender con mayor rapidez.
"No. No lo es. Sólo le estas dando una razón para que vuelvan. ¿Has dicho que has sido maltratado seis años? Estoy asumiendo que hay más de un grupo de abusones que te golpean. Tal vez sea un concurso entre todo ellos para decir 'Hey, me preguntó quién será el primero en romper a ese crío de Takamine'. Eso es por lo que ellos siguen volviendo." Dufort se inclinó más cerca de Kiyomaro, hasta que sus narices casi se tocaban. "Tienes que plantarles cara, o nunca parará, y vivirás toda tu vida siendo abusado."
"Quizás si yo no hubiese existido, sería más fácil…para mí, para todo el mundo…"
"¡No digas eso!" Había gritado Suzume antes de que siquiera Dufort pensase que decir a continuación, y antes de que el mayor se diese cuenta, la chica había agarrado bruscamente a Kiyomaro fuera del alcance de Dufort y lo abofeteó en la cara. Alzo su mano hacia su rostro y lo miró fijamente, con una expresión fría durante un rato, sin creer lo que ella misma acababa de hacer. Pero lo hecho, hecho está; así que lo fulminó con la mirada, intentado parecer lo más furiosa y decidida como fuese posible. Parecía que funcionaba, como a Kiyomaro, que estaba tirado en el suelo, apretando los dientes y sus ojos un poco dilatados, no creyendo que la siempre dulce Suzume… simplemente le abofeteó.
"Bien, di que todo es culpa tuya, y que no deberías existir." Suzume no sabía de donde venían esas palabras, pero quería sonar exactamente igual que Dufort, tan decidida como él demostró ser. Quería intentar arreglar a Kiyomaro, y con la repentina aparición de Dufort….Ella podría lograrlo. "¿Qué es lo que vas a hacer? ¿Sólo vas a desaparecer? ¿Vas a huir a otro pueblo? ¿Cómo vas a hacer eso? Nosotros dependemos uno del otro, Kiyomaro… Dependemos uno del otro cuando nadie más lo haría." Su tono se suavizo, y perdió la energía que tenía hasta hace apenas unos momentos. Se volvió hacia Dufort en busca de ayuda.
"…No creo que fuese ese lo que quería decir, Suzume." Dijo Dufort, sin preocuparse si Suzume se preguntaba como él sabía su nombre. Eso no era lo importante ahora mismo. "…No creo que estuviese planeando huir. Resolvería sus problemas de una manera diferente."
"Yo…no comprendo lo que quieres decir." Suzume ladeó la cabeza y escudriñó a Kiyomaro, quien inmediatamente aparto la mirada en otra dirección. Podría decirse que no a él le gustaba acaparar toda la atención, pero…esto era necesario. Repentinamente, un pensamiento cruzo por su mente y se quedó sin aliento. "Tú…no estabas pensando en…" no terminó la frase, pero todo el mundo sabía lo que ella estaba pensando. Kiyomaro no respondió. "Tú…no estabas pensado en eso, ¿verdad?" Las lágrimas fluían por su rostro de nuevo. "Pero…si lo hicieses… ¿Quién quedaría para ayudarme…?"
Kiyomaro le devolvió la mirada, confundido. Lo pensó por un momento y bajó la cabeza. "Yo…no lo sé."
Dufort suspiró. Las cosas no estaban yendo a ningún lugar. Miró a su alrededor para asegurarse que nadie los estuviese observando y tiró de la camiseta de Kiyomaro para conseguir ponerlo de pie. "Entonces, ¿Estás diciendo que Suzume no es lo suficientemente buena para vivir por ella?"
"¡N-no! Realmente no iba a…hacer eso. Solamente fue un arrebato repentino, eso es todo. Las cosas simplemente… se salieron de control." Dufort lo ignoró.
"¿Y si hubiese alguien más por el que vivir?"
"¿Qué quieres decir?"
Dufort no dijo nada más y presionó sus labios contra los del más joven. Suzume jadeó y su rostro se tornó de una brillante rojo ante las vistas y apartó la mirada, no queriendo dar la impresión de ser irrespetuosa por mirarlos fijamente.
Los ojos de Kiyomaro se agrandaron antes incluso de que supiese lo que estaba pasando. Sus pensamientos se recopilaron lentamente y, cuando comprendió todo, su rostro también se volvió de un profundo color rojo. Dufort parecía no estar afectado. Las manos del joven muchacho estaban sobre el pecho de Dufort, pero no lo apartó.
No fue un beso apasionado o algo por el estilo. Si, sólo eran niños, pero eran mucho más maduros que otros niños de su edad de cualquier parte del mundo, y eso era gracias (¿Era gracias? Nadie lo sabía con certeza) a la zona en la cual vivían. Realmente, a las escuelas no les importaban que los niños aprendiesen o no, así que divagaban de un tema a otro rápidamente. Joder, podías estar en segundo grado y, si viviste en este pueblo, estar aprendiendo sobre educación sexual.
Cuando finalmente Dufort se apartó, Kiyomaro no estaba seguro de lo que acababa de suceder. Bueno, sí, esta persona que acababa de conocer hace cinco minutos le estaba besando; esta persona actuó como si le conociese de hace mucho tiempo, pero…
"¿Por qué?"
Esa palabra fue lo primero que salió de sus labios antes incluso de que pudiese detenerse. Dufort lo miró momentáneamente confundido, pero esa expresión desapareció rápidamente en segundos. Se encogió de hombros.
"Eras diferente." Es todo lo que chico mayor dijo. "Así que responde a mi pregunta, ¿Te permitirías seguir viviendo si hubiese otra persona por la que vivir?"
"Whoa, whoa. Nunca dije que fuese a suicidarme."
"No, no lo dijiste directamente….pero lo insinuaste, ¡y me asustaste de verdad! ¡Por favor no vuelvas a hacerlo, Kiyomaro-kun…!" Dijo Suzume, dándose cuenta de que el beso había terminado cuando Kiyomaro empezó a hablar. El rubor en su rostro era notorio, incluso en la oscuridad, pero ahora que se estaban centrando de nuevo el tema serio, podía sentir como ese rubor se desvanecía.
"….Lo siento" dijo Kiyomaro. "Lo siento. Lo siento. Lo siento. Lo siento. Lo siento. Lo diré un millón de veces e incluso más hasta que os sintáis mejor…" Respiró profundamente. "Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo sien-…" Dufort lo interrumpió con otro beso.
"No tienes que disculparte conmigo. Y estoy seguro que Mizuno tampoco necesita que digas lo siento."
"Cierto." Asintió Suzume.
"Entonces… responde a mi pregunta. Incluso si nunca fueses a cometer suicidio, es obvio que has pensado en ello antes." Suzume se quedó sin aliento, pero Dufort siguió insistiendo. "Digamos que ibas a suicidarte. Si supieses que había más de una persona que se preocupase por ti… ¿Aún lo harías? ¿O continuarías viviendo por esas personas…?
Kiyomaro se tomó su tiempo en responder. "Yo… ¡Por supuesto que seguiría viviendo! ¡Incluso si quisiese suicidarme, dudo de que fuese capaz de hacerlo de todos modos, ahaha…!" Intentó tomárselo a broma al igual que hizo Suzume antes, pero ocurrió lo mismo y no funcionó.
"Además…desde que has descubierto que me importa si mueres, estoy seguro que incluso, en el futuro, a más gente le importaras." Dufort no sabía de lo que estaba hablando (podía leer las mentes y averiguar cualquier cuestión que tuviese), pero simplemente tenía la sensación que más gente vendría algún día.
"…Quizás. ¿Puedes dejarme ir ya? Esta posición es algo dolorosa." Dufort cumplió con la petición de Kiyomaro y soltó su camiseta. Suzume sonrió, sabiendo que su mejor amigo había vuelto a la normalidad. Verlo en ese estado….como una muñeca rota la asusto por completo. Generalmente, él era fuerte; pero años de ser torturado y golpeado le han pasado factura como persona…. Especialmente si eran tan jóvenes.
La predicción de Dufort resultó ser cierta, aunque no fue hasta mucho tiempo después.
Gash Bell y Zeon Bell habrían entrado en sus vidas cuando Kiyomaro tenía catorce años y Dufort dieciocho.
Kiyomaro no pudo evitar reírse cuando Zeon frunció el ceño cuando Dufort cogió su comida. Gash también tomó un par de bocados de la cena de su hermano, pero parecía que el demonio de cabellos plateado nunca se lo tenía en cuenta. Volvió a pensar en lo que Suzume había dicho hace ocho años.
Algo sobre que ellos vivían en lo más bajo de sus vidas…
Kiyomaro sonrió. Cuando Dufort había venido para ayudarle, aunque él no lo supiese en ese momento, su vida había empezado a alzarle lentamente. Es cierto que aún lo golpeaban, pero cuando se enteraron que estaba con Dufort, lo acosaban mucho menos. Todavía era mucho más de lo que le hubiera gustado pero….era mucho mejor que cuando tenía seis años. Y esperaba que aún no estuviese en el punto más alto de su vida.
"Deja de sonreír sin razón. Te encerraran en un manicomio si lo haces." Dijo Zeon, con una gran sonrisa de superioridad. "Si lo hiciesen, no me sorprendería. Eres una persona muy extraña que dice un montón de cosas raras".
Instantáneamente, y ni un segundo más tarde, el pie de Kiyomaro chocó contra la rodilla de Zeon; y este gritó de dolor.
"¿Unuu? ¿Qué ocurre, Zeon…?"
"¡Me dio una patada! ¡Dufort, castígale!" Zeon señaló a Kiyomaro con un dedo acusador, quien sonrió inocentemente y continuo comiendo su cena como si no hubiese hecho nada malo.
"No te preocupes, lo haré, tarde o temprano".
Cinco minutos después, Kiyomaro se atragantó con su comida cuando descubrió el significado oculto detrás de esas palabras.
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A quien no le encantan esas frases que suele soltar Dufort? Jajaja...me encanta. Y en el siguiente capitulo (aun por traducir pero es corto):
"Sabes... no me importaría hacer esto de nuevo."
