Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a S. Brown.
Capítulo 50 (#FINAL)
-Me pareció conveniente reunirnos aquí para aclarar las cosas delante de todos.
El agente especial del FBI Edward Masen se dirigió al sombrío grupo reunido en la habitación del hospital de Bella Swan. Su cabecera estaba elevada, así que se encontraba parcialmente sentada. Tenía los ojos rojos e hinchados de llorar. Una venda le cubría el hombro izquierdo y llevaba el brazo en cabestrillo.
Los demás -Emmett y su familia, Esme y Edward- estaban sentados en las sillas disponibles o apoyados contra las paredes y los alféizares. Todos mantenían una distancia prudente de la cama de Bella. Desde que Edward reveló su verdadera identidad, se había convertido en objeto de curiosidad. Tras los trágicos acontecimientos de la noche anterior llevaron a Nessie al rancho y la dejaron al cuidado de Mona.
-Todos ustedes vivieron lo ocurrido, pero no conocen las razones. No son fáciles de explicar.
-Cuéntales todo, Masen -dijo Esme suavemente-. No omitas nada por mí. Quiero... necesito que lo entiendan.
Alto y distinguido, Masen se encontraba de pie junto a la silla de ella, con la mano sobre su hombro.
-Esme y yo nos enamoramos hace años -dijo de modo terminante-. Fue algo que ninguno de los dos previó ni buscó particularmente. No hicimos nada para que ocurriera. Fue un error, pero más fuerte que nosotros. Finalmente nos rendimos. -Sus dedos se cerraron sobre el hombro de Esme-. Las consecuencias fueron trascendentales. Acabaron en tragedia la noche pasada. -Les contó cómo había regresado a casa de Corea un par de meses antes que su amigo Carlisle-. A petición de él, visitaba a Esme periódicamente. Para cuando volvió Carlisle, la relación entre Esme y yo se había transformado en algo mucho más grande que la amistad o la simple atracción. Sabíamos que nos amábamos y que tendríamos que herir a Carlisle.
-Yo sabía también que estaba embarazada -habló Esme, tomando la mano de Masen-. Embarazada de ti, Edward. Le dije a Carlisle la verdad, lisa y llanamente. Él permaneció tranquilo, pero me dio un ultimátum. Si me iba con mi amante y mi hijo bastardo, nunca más vería a Emmett. -Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando sonrió a su hijo mayor- Emmett, tú aún eras muy pequeñito. Te adoraba, algo que Carlisle sabía muy bien y que utilizó en mi contra. Cuando prometí no volver a ver a Masen nunca más, me dijo que me perdonaba y prometió criar a Edward como si fuera su hijo.
-Y eso hizo -dijo Edward.
Su mirada se encontró con la de Masen. Aquel hombre era su padre, si bien nunca lo había visto hasta la noche pasada. Y al hombre al que conoció y amó como a su padre lo habían asesinado en su presencia.
-Yo nunca supe lo del ultimátum de Carlisle -añadió Masen, siguiendo el hilo de la historia-. Sencillamente, recibí una nota de Esme diciendo que nuestro amorío, y no me podía creer que emplease una palabra tan burda, que nuestro amorío había acabado y que ojalá nunca hubiese ocurrido.
La desesperación lo llevó a ofrecerse voluntario para una peligrosa misión en el extranjero. Cuando su avión tuvo un fallo en pleno vuelo y empezó a caer en espiral hacia el océano, le dio la bienvenida a la muerte, pues le daba igual morir que quedarse sin Esme. Sin embargo, el destino intervino, y lo rescataron.
Mientras se recuperaba de las lesiones, el FBI se puso en contacto con él. Ya estaba entrenado en trabajos de información secreta. Le propusieron que permaneciese «muerto» y que empezase a trabajar para ellos. Y eso había estado haciendo durante los últimos treinta años.
-Cuando podía, venía a verte, Edward -le dijo a su hijo-. Desde prudente distancia, sin acercarme lo bastante como para encontrarme con Carlisle o con Esme, te observé jugar al fútbol varias veces. Incluso te seguí la pista en Vietnam durante una semana. Estuve en tu graduación en la escuela de abogados. Nunca dejé de quererlos, ni a ti y ni a tu madre.
-Y Carlisle nunca lo olvidó ni me perdonó -comentó Esme, meneando la cabeza y sonándose la nariz con un pañuelo de papel. Masen le acarició el pelo en un gesto de consuelo y volvió a la historia. Su última misión consistía en infiltrarse en un grupo de partidarios de la supremacía blanca, que operaba en los Estados del noroeste. Desde un principio se encontró con un veterano de Vietnam sumamente amargado, al que reconoció como Jasper Withlock, ex compañero de habitación de Edward en la universidad.
-Teníamos un voluminoso expediente sobre él porque había estado implicado en varias actividades subversivas y neonazis, entre ellas un par de ejecuciones rituales, aunque nunca tuvimos suficientes pruebas para procesarlo.
-¡Dios, y pensar que me acosté con él! -exclamó Alice, estremeciéndose.
-No podías saberlo -la tranquilizó Rose cariñosamente-. Nos engañó a todos.
-Hubiese preferido mantenerlo con vida -continuó Masen-. Era despiadado, pero sumamente inteligente. Hubiera sido de gran utilidad para el FBI. -Miró a Edward-. Puedes imaginar cómo me sorprendí cuando Carlisle estableció contacto con él, sobre todo porque las filosofías de Withlock eran el extremo opuesto de las tuyas. Carlisle limpió su expediente, le dio esa imagen pulcra, le pagó un curso intensivo en relaciones públicas y comunicación, y lo trajo para que dirigiese tu campaña. Fue cuando deduje que las intenciones de Carlisle no eran lo que parecían.
Edward retrocedió hasta la pared y apoyó la cabeza en el yeso. -Así que todo ese tiempo estuvo planeando mi muerte. Sólo fue una gran farsa. Me preparó para ocupar el cargo, me inculcó la ambición, contrató a Jasper; todo.
-Me temo que sí -asintió Masen en tono inexorable. Esme abandonó su silla y se acercó a Edward.
-Cariño, perdóname.
-¿Perdonarte?
-Fue mi pecado el que él estaba castigando, no el tuyo. Tú sólo fuiste el cordero para el sacrificio. Quería que yo sufriera y sabía que el peor castigo posible para una madre era ver morir a su hijo, especialmente durante un momento de triunfo personal.
-No lo puedo creer -rechazó Emmett, poniéndose de pie él también.
-Yo sí -admitió Edward en voz baja-. Ahora que miro atrás, lo creo. ¿Recuerdas cómo predicaba la justicia, la imparcialidad, el pago de los errores, el castigo por las transgresiones? Creía en la expiación de los pecados. -Miró a Masen-. Pero mamá aún no había pagado por traicionarlo.
-Carlisle fue muy sutil, muy astuto -dijo Esme-. Hasta anoche, no supe lo astuto y vengativo que podía llegar a ser. Edward, te manipuló para que te casaras con Jessica, una mujer que sabía me recordaría mi propia infidelidad; Yo no podía culparla del todo por cometer el mismo pecado que yo.
-No fue lo mismo, Esme.
-Lo sé, Masen -aclaró-, pero para Carlisle sí lo era. El adulterio era adulterio, castigable con la muerte.
Emmett se sentía mal. Su cara estaba pálida, alterada por una noche de aflicción.
-No tiene sentido. Si odiaba tanto a Masen, ¿por qué le puso Edward al bebé?
-Otra broma cruel -explicó Esme-. Sería otro constante recordatorio de mi pecado.
Emmett lo consideró durante unos instantes, e insistió:
-¿Por qué favorecía a Edward? Yo era su verdadero hijo, pero siempre me hacía sentir inferior a mi hermano menor.
-Creía en el curso natural de la naturaleza humana -contestó Esme-. Hizo evidente que favorecía a Edward para que te enemistaras con él. La fricción entre ustedes sería otra carga para mí.
Emmett sacudió la cabeza tercamente.
-Aún no puedo creer que fuera tan malvado.
Rosalie le tomó la mano y la apretó entre las suyas. Esme se volvió hacia Bella, que había permanecido todo el tiempo en silencio. -Estaba decidido a vengarse de mí. Hizo que Edward se casara con Jessica Stanley. Incluso después de enterarme de su oscuro pasado, nunca se me ocurrió que Carlisle era el responsable de su conversión de bailarina en tugurios a esposa. Ahora creo que él lo planificó, del mismo modo que contrató a Jasper. En cualquier caso, formaron una alianza en algún punto. Jessica fue instruida para hacer desgraciado a Edward. Carlisle sabía que cuanto más infeliz fuera Edward, más infeliz sería yo. Hizo todo lo que se le dijo que hiciese. La única decisión que tomó ella fue la de abortar. No creo que Carlisle estuviese al corriente. Le hizo montar en cólera, pero sólo porque temía que le costara la elección a Edward. -Se acercó a la cama y tomó la mano de Bella entre las suyas-. ¿Me perdonarás algún día por las crueles acusaciones que esgrimí contra ti?
-No lo sabías -la disculpó, con la voz ronca-. Y Jessica merecía tu antipatía.
-Siento mucho lo de su amigo el señor Volturi, señorita Swan. -La expresión de Masen era suave, completamente distinta a la que tenía cuando apuntó a Jasper y disparó-. Teníamos a un agente vigilando a Withlock, pero se le escapó esa noche.
-Marco fue el único responsable de salvarle la vida a Edward -dijo Bella con emoción en la voz-. Debió de pasarse horas visionando cintas antes de encontrar la que explicaba por qué Jasper Withlock le parecía familiar. Jasper debió de dejar su puesto al frente de la campaña varias veces, señor Edward, porque sin duda me siguió a casa de Harry. Así supo que estaban conectados. También lo ayudó a descubrir quién era Jessica en realidad.
-¿Ha sabido algo acerca de la salud del señor Clearwater? Sonrió a través de las lágrimas.
-Tras insistir, me dejaron verlo esta mañana. Sigue en cuidados intensivos y su estado es grave, pero los médicos creen que se salvará.
-Irónicamente, el ataque al corazón le salvó la vida. Evitó que Withlock le disparara. El error de Withlock fue no cerciorarse de que Clearwater estaba muerto cuando lo sacó del ascensor. ¿Le importaría decirnos, señorita Swan, qué le hizo sospechar que el señor Withlock iba a atentar contra la vida de Edward?
-Se lo habían dicho -respondió Edward por ella.
Una reacción de sorpresa recorrió el grupo como una descarga eléctrica. Emmett fue el primero en hablar:
-¿Quién? ¿Cuándo?
-Cuando estaba en el hospital -contestó ella-, mientras aún estaba vendada y se me tomaba por Jessica. -Explicó su implicación desde aquel entonces hasta la noche anterior, cuando subió corriendo a la plataforma. Después miró a Masen y agregó con tono apenado- Pensaba que usted era un asesino a sueldo.
-De modo que me vio.
-Tengo ojo de periodista.
-No. Estaba personalmente involucrado y no me comporté con la prudencia habitual. Corrí serios riesgos de ser reconocido por poder estar cerca de Edward.
-Aún no distingo la voz, pero creo que fue Carlisle, y no Jasper, el que me habló aquella noche en el hospital -observó Bella-. Aunque admito que nunca se me ocurrió que pudiese ser él.
Masen alegó en su defensa: -La señorita Swan no podía decirle nada a nadie sin riesgo de poner su propia vida en peligro.
-Y la de Edward -añadió ella, y bajó la vista tímidamente cuando él la miró.
-Probablemente pensaste que yo quería matar a mi hermano. Caín y Abel -apuntó Emmett.
-Me pasó por la cabeza más de una vez, Emmett. Lo siento. - Puesto que él y Rose seguían unidos de la mano, evitó mencionar su encaprichamiento con Jessica.
-Me parece realmente admirable cómo lo llevaste todo -intervino Alice-. Quiero decir, lo de hacerte pasar por Jessica.
-No debió de ser fácil -la secundó Rosalie, tomando a su marido del brazo-. Apuesto a que estás contenta de que todo haya salido a la luz. -Le dedicó una mirada de agradecimiento. Ahora entendía por qué últimamente su cuñada se mostraba tan cariñosa y amable-. ¿Esto es todo, señor Masen? ¿Podemos irnos y dejar descansar tranquila a Bella?
-Sí, esto es todo por ahora.
Desfilaron hacia la puerta. Esme se acercó a Bella. -¿Cómo podré pagarte el haber salvado la vida de mi hijo?
-No quiero nada a cambio. No todo era falso.
Las dos mujeres intercambiaron una mirada. Esme le dio unas palmaditas en la mano y salió bajo el brazo protector de Masen. El silencio que dejaron fue pesado. Edward dejó finalmente su lugar contra la pared y se dirigió al pie de la cama. -Probablemente se casarán -dijo.
-¿Qué piensas de eso, Edward? - Alzó la cabeza.
-¿Quién podría culparlos? Llevan enamorados más tiempo del que yo he vivido.
-Es fácil entender ahora por qué Esme parecía siempre tan triste.
-Papá la convirtió en su rehén emocional. -Se rió con sarcasmo-. Supongo que ya no puedo llamarlo papá, ¿no?
-¿Por qué no? Eso es lo que fue Carlisle para ti. Fueran cuales fuesen sus motivos, se comportó como un buen padre.
-Supongo que sí. -Le sostuvo la mirada-. Debí creerte ayer, cuando intentaste advertirme.
-Era demasiado increíble para que lo aceptaras.
-Pero tenías razón.
Ella meneó la cabeza.
-Nunca sospeché de Carlisle. De Jasper, sí. Y de Emmett. Pero nunca de Carlisle.
-Me duele su muerte, pero, cuando escucho lo cruel que fue con mi madre, y que contrató a mi mejor amigo para asesinarme... ¡Dios! - Suspiró en voz alta, pasándose la mano por el pelo. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
-No seas tan duro contigo mismo, Edward. Tienes que afrontar muchas cosas al mismo tiempo.
Quería abrazarlo y consolarlo, pero él no se lo había pedido y, mientras no lo hiciera, no tenía ningún derecho.
-Cuando hagas tu reportaje, te quiero pedir un favor.
-No habrá ningún reportaje.
-Sí habrá -aseguró con firmeza. Dio la vuelta al pie de la cama y se sentó en el borde-. Ya se te está empezando a considerar una heroína.
-No debiste revelar mi identidad durante la rueda de prensa de esta mañana. -La había visto por televisión desde el hospital, transmitida en directo desde el vestíbulo del Palacio del Río-. Podías haberte divorciado de mí como si se tratase de Jessica, como tenías pensado.
-No puedo empezar mi carrera política con una mentira, Bella.
-Es la primera vez que me llamas por mi nombre -susurró, conmovida tras oírlo de sus labios.
Se miraron fijamente durante unos instantes. Luego, él continuó hablando:
-Hasta ahora, nadie, excepto los que estaban en esta habitación, y supongo que un par de agentes del FBI, sabe que Carlisle Cullen tramó esta conspiración. Suponen que lo hizo todo Jasper, debido a su decepción de Estados Unidos tras la guerra. Te pido que lo dejes así, por el bien de mi familia. Sobre todo por mi madre.
-Si alguien me lo pregunta, eso haré. Pero no habrá reportaje.
-Sí, lo habrá.
Los ojos se le volvieron a llenar de lágrimas. Impaciente, Bella le tomó la mano.
-No soporto que pienses que hice esto para aprovecharme de ti, o que lo hice por la fama y la gloria.
-Creo que lo hiciste por lo que me dijiste ayer y que tercamente me negué a creer; porque me amas.
El corazón de Bella aceleró su ritmo. Le acarició el pelo. -Es verdad, Edward. Más que a mi propia vida.
Él miró el vendaje de su hombro y, estremeciéndose levemente, cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, estaban empañados.
-Lo sé.
Punto final para todas nuestras dudas, ¿no?
Creo que nos queda una gran duda existencial. Manden sus suposiciones. Mañana revelaremos lo que queda con el epilogo para cerrar esta hermosa historia! Se lo esperaban asi?
凸(^_^)凸
Gracias por sus reviews siempre, la verdad es que aun no caigo en la hermosa forma en que me acompañaron con esta historia, estaré eternamente agradecida con todas ustedes!
El domingo tal vez adelante el primer capitulo de El Guardaespaldas, para que empiecen a suspirar nuevamente! Que dicen?
๑۩۞۩๑
#Andre!#
