Disclaimer: Los personajes a utilizar pertenecen a CLAMP.
La historia es de mi autoría.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...
Aunque... "las coincidencias no existen, solo existe lo inevitable"
La Princesa del Reino Perdido.
Capítulo 5: Verdades - Parte 1
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Shaoran se recostó en su cama totalmente exhausto, romper aquellas barreras le había costado más energía de la que había supuesto, la niña de ojos verdes era bastante habilidosa y había superado sus expectativas, hasta ahora había conocido muy pocas personas que pudieran hacerle frente, tanto con la espada como con la magia y que una de esas personas fuera apenas una niña le molestaba aunque también lo dejaba sorprendido, y extasiado, algo que no iba a admitir abiertamente delante de nadie.
Se levantó de la cama apresuradamente para darle las nuevas noticias a su madre e informarle que partiría a Nijon para ayudar a la recién encontrada princesa Tomoyo y a Eriol, seguramente Hiraguizawa tenía todo bajo control pero no le vendría mal una mano amiga de ayuda.
- Nijon - Portal abierto a las afueras del palacio -
Sakura miro a su alrededor con una mueca de tristeza, el estado en el que se encontraba Nijon era deplorable, todo gris y oscuro.
¿Este era el amado Nijon donde su tío había nacido?
Las enormes nubes grises obstaculizaban totalmente los rayos del sol, lo que hacía que el lugar pareciera más frio y sombrío de lo que aparentaba, nada parecía tener vida en aquel lugar, su tío solía contarle sobre las verdes y frondosas praderas, el pintoresco pueblo que rodeaba el palacio, el bullicio de la gente, las voces alegres y la relajante música de los artistas callejeros.
No había nada de eso, nada, solo calles vacías que hacían parecer al pintoresco pueblo en una ciudad fantasma, la música y el bullicio de la gente era ahora reemplazado con el silbido del viento y las verdes praderas parecían haberse consumido en fuego, era espantoso.
Se mareo de repente, por alguna razón la situación en la que este mundo se encontraba la tenía alterada, y se sentía descompuesta, hasta creyó haber odio una débil pero melodiosa voz, pero eso era imposible, no quedaba nada con vida a su alrededor, ningún lugar de donde pudiese provenir aquella voz.
…Ayúdame… Ayúdame…
La escucho nuevamente pero esta vez con mayor claridad, era como un susurro en su oído, no sabía a quién pertenecía ni de dónde provenía pero la extraña voz solo pedía su ayuda.
Repentinamente, sintió una fuerte presencia acercándose por su espalda, no dudo ni un segundo en girarse y lanzar un par de pequeñas, pero filosas, dagas a quien quiera que estuviese detrás de ella, siempre llevaba consigo ese tipo de dagas, los amigos de Clow insistían en que a una chica tan especial como ella, por no decir sin amuleto para utilizar magia libremente, no le vendrían mal unas delicadas armas para defenderse de extraños, el extraño no tan extraño las esquivo con gran habilidad.
- ¿Acaso me vas a atacar cada vez que me veas? -
- ¿Y tú siempre vas a aparecer de sorpresa? - dijo Sakura mirando al chico - ¿Y no se suponía que estabas en otro lugar? - dijo mientras Shaoran se acercaba a ella, se encogió de hombros antes de contestarle.
- ¿No se suponía que Clow no te dejaba viajar - contraataco, Sakura gruño y comenzó a caminar , no quería hablar de ese tema ahora.
- Cambio de opinión - dijo simplemente.
Shaoran prefirió no seguir preguntando, caminaron en silencio acercándose al palacio, él castaño le sugirió que entraran por la parte de atrás y Sakura acepto sin más, no es como si a ella le gustase entrar por la, seguramente, vistosa entrada principal.
Por alguna razón la ojiverde tuvo un mal presentimiento, algo iba mal, lo sabía, de repente se sintió aprisionada entre un árbol y un fuerte y bien marcado pecho, se sonrojo al instante al sentir la cercanía del chico quien, además, tenía una de sus manos en su cintura y la otra apoyada en el árbol cerca de su cara mientras contenía, sin saber, la respiración.
- Algo anda mal - dijo Shaoran - hay más guardias aquí que en la entrada principal y no son de este reino, no llevan el símbolo de la familia Daidouji, parece que nos será imposible entrar - dijo bajando la vista a su altura, mirándola fijamente - ¿Alguna idea de cómo entrar? - pregunto.
Sakura cerró los ojos y negó levemente, soltó el aire contenido la volvió a escuchar, esa extraña voz, llamándola, como un susurro en el viento.
- ¿Qué? - pregunto al viento en un susurro que fue escuchado por el chico.
- Si sabes cómo podríamos en… -
- Shhh… - lo callo Sakura, "por aquí… por aquí…" le decía la extraña voz guiándola a un pequeño canal que solía llevar agua al interior del castillo, ya que había muy poca cantidad de agua, se mojarían los pies pero podrían entrar sin problemas - vayamos por ahí - señalo el lugar con un dedo, Shaoran miro hacia el lugar y asintió, no estaba muy lejos de donde estaban ellos y si no hacían ruido los guardias no se enterarían que estaban allí.
- Vamos - dijo el castaño tomando de la mano de Sakura y arrastrándola en el proceso.
Después de cruzar cuidadosa y silenciosamente el canal se toparon con lo que alguna vez fue un hermoso jardín, ahora no eran más que plantas muertas, ramas secas y el enorme estanque donde ellos estaban parados, estaba prácticamente seco.
- Esto es horrible - dijo Sakura, Shaoran estuvo de acuerdo con eso-
- Aunque no me sorprende - añadió el castaño - el verdadero rey murió hace tiempo y nadie de la línea de sangre real ha subido al trono, además la princesa Tomoyo es la última portadora de los dones otorgados, Nijon ha estado totalmente desprotegido - Sakura asintió solo para darle a entender que le había escuchado, estaba demasiado consternada observando todo a su alrededor.
Shaoran salió primero del estanque, no había ningún guardia cerca por lo que podían entrar tranquilamente, se dio la vuelta para ayudar a salir a la castaña cuando se dio cuenta que la chica ya estaba a su lado sacudiéndose las manos, se le quedo mirando fijo.
- ¿Qué? - le pregunto Sakura al sentirse observada, el castaño se encogió de hombros.
- Nada - dijo simplemente.
Justo antes de adentrarse al palacio sintieron pasos acercándose por uno de los lados del pasillo a donde ellos se dirigían, se agacharon rápida y silenciosamente, los pasos se siguieron acercando al igual que se escuchaban voces proveniente de ellos.
- Llevaste a los intrusos al calabozo, ¿verdad? - pregunto una de las voces.
- Si, ¿Qué con eso? - pregunto con molestia la segunda voz.
- ¿Viste a la princesa?, ¿Cómo es? - pregunto con curiosidad la primera voz.
- No lo sé - resoplo - yo solo lleve al tipo de anteojos y la sirvienta chillona, a la mocosa la pusieron en la cámara especial -
- ¿La que está debajo del núcleo? - pregunto inocentemente la primera voz.
Sakura y Shaoran escuchaban todo atentamente sin perder ningún detalle, de pronto los guardias se detuvieron justo del lado contrario de donde se ocultaban.
- Por supuesto, has ido muchas veces - dijo la segunda voz algo fastidiada - ¿Por qué preguntas? -
- Solo quería cerciorarme - dijo la primera voz y seguido de eso se escuchó un estruendoso golpe, un quejido y uno de los soldados cayó al suelo.
- Vuelve a llamarla mocosa y te arranco la lengua para que la trates con más respeto - dijo el guardia de la primera voz.
Desde donde estaban les resultaba imposible ver al tipo de la primera voz y si se movían serian descubiertos.
- Habla Kurogane, tengo su ubicación… claro, lo hare, envíen al resto -
- Kurogane - dijo Sakura saliendo de su escondite quedando frente a frente con Kurogane, un pelinegro altísimo, le llevaba poco más de dos cabezas de altura - tiempo sin vernos -
- ¿Sakura? - dijo el moreno sorprendido - ¡¿Qué demonios haces aquí?! - grito lo más silenciosamente posible, Shaoran también apareció saludando silenciosamente a Kurogane - ¡¿y con un príncipe?! - exclamo reconociendo a Shaoran al instante - no me digas que escapaste -
- No lo hice, Clow me dejo venir, soy amiga de Tomoyo y vine a ayudarla -
- ¿La conoces?, ¿a Tomo… digo a la princesa? - pregunto todavía aún más sorprendido de ser posible - espera eso no es importante ahora, Clow te dejo salir, eso es imposible - negó con la cabeza - a no ser que… - callo.
- A no ser… ¿qué?, Kurogane - le presiono Sakura, Kurogane se acercó a ella y la tomo del cuello, mejor dicho tomo el collar que traía en su cuello, su amuleto, el moreno lo observo y luego suspiro para mirarla a los ojos.
- No es moment… - no alcanzo a terminar la frase cuando Shaoran le arrebato el collar de las manos tironeando a Sakura en el proceso, abrió aún más los ojos sorprendido.
- Ese es… no es verdad… - dijo Shaoran conmocionado.
- Cállate - le dijo Kurogane secamente al castaño, este lo hiso, Sakura quiso protestar pero fue silenciada con la feroz mirada del pelinegro - No es momento, pedí refuerzos que llegaran pronto y ellos esperan que yo saque a la princesa a salvo de aquí antes de que ellos estén aquí, ¿entiendes Sakura? - ella asintió a regañadientes - tu, mocoso - se dirigió a Shaoran - Eriol está en los calabozos al lado norte del palacio cerca de las murallas, Sakura te vienes con migo - ordeno sin necesidad de réplica.
Shaoran partió de inmediato todavía algo aturdido por la identidad de la joven castaña, Sakura más molesta y enfadada que nunca siguió a Kurogane a la celda especial para sacar a Tomoyo, aunque aún no supiese como es que llego ahí podía imaginárselo.
- ¡Suéltenme! - gritaba Tomoyo sin contenerse, sacudiéndose, moviéndose para todos lados, tratando de que los guardias de Viron la soltaran, algo que por lo visto no iba a suceder - ¡He dicho que me suelten!, ¡Malditos! - al parecer los guardias eran inmunes a todos los insultos que Tomoyo había soltado, ninguno hiso mueca alguna solo seguían arrastrándola hacia algún lugar en el centro del palacio, "la celda especial" había dicho el malnacido, que ella supiera no había nada parecido en el palacio.
Entraron a una sala inmensa, ese lugar era bien conocido para ella, era la sala del núcleo, su padre la llevaba contantemente a ese lugar cuando era niña, ese lugar era el "corazón de su mundo" le había dicho, lo cual era cierto.
La sala contaba con cinco grandes pilares empotrados a la pared que representaban a los cinco reinos principales, Nijon, Honlong, Amgena, Ocenon y el ahora inexistente Tomoeda, en el centro debería estar una brillante esfera de color naranja flotando sobre un hermoso pedestal grabado, ahora la esfera parecía que podría caerse en cualquier momento y el brillante y vivido color naranja estaba casi apagado.
Uno de los guardias golpeo el piso de marmol con la base de la lanza que llevaba y seguidamente una escalera de caracol se abrio camino hacia abajo, ella no sabia que algo asi hubiese aquel lugar, sin vacilar los guardias la volvieron a arrastrar, esta vez hacia aquel oscuro lugar desconocido para ella.
Sin ninguna delicadesa la soltaron y con miradas despectivas los guardias de Viron se fueron, al girarse para observar aquel lugar Tomoyo por poco olvida como respirar al ver a una andrajosa figura tumbada y encadenada al mugriento piso, su corazon sufrio un sobresalto al reconocer a la figura.
- ¿Madre? -
La andrajosa reina se removio en el suelo y levanto su maltratado rostro hacia ella con asco en su expresion, a Tomoyo solo le sorprendio su aspecto y no su maltrato hacia ella.
- ¡Tu!, maldita mocosa malnacida! - comenzó a gritar levantándose y tirando de las cadenas - ¡no debiste haber nacido, ¡debí haberte echado a la calle en cuanto tu padre te trajo!, a ti y a la mugrosa de tu madre! -
- Que quieres dec.. -
- ¡Yo no soy tu madre, estúpida! -
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Notas de Autora: I'm Back! He regresado, he resusitado de entre los muertos, como Glen, como sea, estoy recomenzando en esto de escribir, no prometo publicar muy seguido pero hare lo mejor posible para hacerlo, nos leeremos pronto, espero.
Sin mas.
Sayonara.
xIshisu-Chanx
