Espero que les guste el capítulo. Muchas gracias a Garu0212 y a AleCz por sus hermosos reviews.

La mayoría de los personajes son de E. L. James


20 de agosto de 2016

Punto de vista de Christian

-Ven -le tomo la mano y entrelazamos nuestros dedos, ambos sonreímos- voy a mostrarte el palacio del chocolate.

Bajamos al primer piso del centro comercial, siempre tomados de la mano, llegamos a la chocolatería Féte.

-Pide lo que quieras, Ana.

-Hmmm… lo que quiera... -ríe- no me des esa opción con el chocolate, Christian -vuelve a reír. Me encanta su risa, es un sonido hermoso, río con ella.

-Bueno, pidamos juntos, ¿te parece? -asiente.

Seleccionamos un surtido de chocolates para compartir entre los dos, llenamos la caja más grande y salimos de la tienda con nuestra compra.

Suena mi celular y veo que es mi madre.

-Aló, ¿mamá?

-Hola Christian, te llamo porque Mía me avisó que se quedará con Lily esta noche y Elliot no llegará a cenar. Papá y yo cenaremos en casa de los abuelos Trevelyan, si quieres te unes a nosotros o en el refrigerador hay comida de ayer que puedes calentar en el microondas.

-No hay problema mamá, aun no estoy en casa, ya me las arreglo yo solo, nos vemos más tarde.

-Bueno, hijo. Nos vemos -colgamos.

-¿Tienes que volver pronto a casa, Ana?

-No en realidad, dejé listo antes de salir para que papá se calentara la cena.

-Si quieres podemos ir a mi casa y degustar los chocolates, no hay nadie. Solo si tu quieres.

-Vamos.

Al llegar a casa nos vamos a la sala de estar.

-¿Quieres ver algo? -le digo-, ¿quizás una película?

-No, venimos de ver una, mejor hablemos, ¿te parece?

-Okay, pondré un poco de música de fondo -mientras conecto mi iPod y selecciono música de ambiente, Ana abre la caja de chocolates y toma uno, me siento a su lado, me da a probar el chocolate en la boca, muerdo un pequeño bocado y ella se come la otra mitad.

-Mmm, delicioso, es de café.

-No es mi favorito -dice Ana arrugando un poco la nariz- elige tú uno -me ordena y obedezco. Tomo uno y le doy a probar.

-Este sí está exquisito, chocolate de leche con trozos de maní.

-Sí, me gusta, ya lo he probado, es el favorito de mamá.

Seguimos probando y pienso en lo cómodo y natural que resulta todo con Ana.

-Siento que te conozco de toda la vida, pero a la vez sé muy poco de ti -le digo.

-Me pasa lo mismo, me siento cómoda contigo y a la vez eres todo un misterio.

-Lo sé, soy difícil de leer, ni mi familia puede descifrarme la mayoría del tiempo.

-¿Vamos a ser sinceros entre nosotros? -pregunta.

-Ana, quiero que sepas todo de mí. Incluso los detalles horrendos que no quisiera recordar.

-¿Tan malo es, Christian, el motivo por el que no te gusta que te toquen? -asiento-. No debes sentir ninguna presión conmigo -continúa-, no tienes porque decirme si no quieres.

-Sí quiero -respondo con sinceridad y frustración a la vez-, pero es complicado.

-Deberíamos comenzar con preguntas más fáciles.

-Me parece bien. Yo empiezo. ¿Tienes hermanos o más familia a parte de tu padre?

-Soy hija única, Ray nunca rehízo su vida ni tuvo más hijos después de adoptarme. Aunque tiene una hermana, que es mi tía, es toda la familia que tengo.

-¿Eres adoptada? -digo con sorpresa.

-Sí, mis padres biológicos murieron en un accidente cuando yo tenía un año, Ray era mi tutor legal y me adoptó.

-Tenemos más en común de lo que parece.

-¿A qué te refieres?

-Yo también soy adoptado, mis hermanos también lo son.

-Eso lo explica -dice para sí.

-¿Qué cosa?

-Que Mía, Elliot y tú sean tan diferentes físicamente -dice-. Bien, mi turno, ¿cuál es tu color favorito?

-Eso es muy fácil, el azul, como el de tus ojos -suelta una risita.

-Y tu color favorito antes de conocerme -me río por un momento, luego respondo con seriedad.

-Creo que el gris, no por mi apellido por cierto, nunca tan fanático, era el color constante en mi vida antes de ti, ni muy en la oscuridad, tampoco nunca 100 % en la luz.

-¿Estabas triste? -dice contrariada.

-Se podría decir de esa manera.

-No lo entiendo Christian, mira a tu alrededor, lo tienes todo y luego eres muy inteligente y se nota como tus hermanos te protegen, aun en las cosas más mínimas.

-Lo sé, Ana, créeme que lo sé, pero son las marcas de mi pasado las que no me permiten estar 100 % en la luz.

-¿A qué te refieres?- hazlo Christian, pienso.

-Creo que ya pasamos la parte de las preguntas fáciles.

-Lo siento, no tienes que decir nada, perdón.

-Tranquila, quiero hacerlo -respiro profundamente y comienzo mi historia-. Bien Ana, has escuchado la expresión, 'hijo de puta', ese soy yo, Ana -digo con amargura-. Mi madre biológica era una prostituta adicta al crack, no tengo muchos recuerdos, pero en las noches, mientras duermo, vienen a mí en pesadillas. Lo más malo que recuerdo es al proxeneta que tenía. ¿Continúo?

-Solo si tu quieres Christian, estoy aquí, no me iré a ninguna parte -dice exactamente lo que quiero oír.

Desabotono mi camisa y la dejo en el sofá.

-Las marcas que ves las hizo el proxeneta de la puta adicta al crack cuando yo no tenía más de cuatro años, en mi pecho y en mi espalda, que tu propia madre no te proteja, la sensación de vacío y de no ser querido... y tener las marcas que te lo recuerdan -una lágrima comienza a caer por la mejilla de Ana-. No llores por favor, no quiero la lástima de nadie.

-Lo siento Christian, no quiero incomodarte, pero mis lágrimas no son de lástima, si no de empatía, veo tu dolor y quiero transformarlo en alegría. ¿Qué sientes cuando alguien te toca?

-Primero siento que todo se oscurece y luego quema, es vivir todo otra vez.

-¿Y cuándo nos damos la mano o toco tu rostro?

-Ha sido todo muy nuevo para mí, Ana, es diferente contigo, siento un calor que no quema, acogedor por decirlo así y electricidad creo que sería la sensación, cada vez que hacemos contacto.

-¿Puedo intentar algo?, apenas no te sientas cómodo paro, solo debes decírmelo -dice.

Mi pulso se acelera, no te hará daño Christian -me digo-, déjala. Asiento. Acerca su rostro a mi pecho, me tenso, pero no me muevo y besa una de mis cicatrices, por un momento siento pánico y veo la oscuridad acercarse, pero es reemplazada por ese ya familiar cosquilleo, me mira.

-¿Continúo? -Asiento nuevamente.

Besa cada una de mis cicatrices del pecho y la espalda y cada vez es más fácil, se lleva la oscuridad. Cuando termina, se para frente a mí, veo la preocupación en su rostro.

-¿Estás bien, Christian?

No contesto, quiero más de esto, me estoy volviendo adicto al tacto de Ana, tomo su mano por la muñeca y la acerco a mi pecho, la poso justo en mi corazón, no hay oscuridad, no hay dolor, solo el cosquilleo, siento cómo mi corazón late en su mano y sé que es con ella donde pertenezco, la chica que se está llevando todos mis miedos. Nos miramos directamente a los ojos, suelto su muñeca y tomo su rostro con mis manos, ella deja la suya en mi pecho y con la otra entrelaza sus dedos en el pelo de mi nuca, nos acercamos más y nuestro labios por fin se tocan, es un beso tímido y casto que va tomando ritmo a medida que nuestras bocas se conocen, mi lengua busca la suya y la sensación es indescriptible, mis manos exploran su espalda y sus caderas, siento como empuña su mano en mi pelo tirando de él suavemente. Cuando nos apartamos estamos los dos retomando el ritmo de la respiración, sonreímos.

Me pongo mi camisa y abrazo a Ana, la atraigo contra mi pecho y huelo el aroma de su cabello, mi Ana, en tan poco tiempo ha logrado perforar todos los escudos.

-¿Tienes hambre? -digo rompiendo el silencio-, mamá dijo que en el refrigerador hay comida para calentar.

-Sí, mucha, aunque igual podríamos cocinar algo.

-Me parece una idea mucho mejor.

Nos dirigimos a la cocina, le muestro a Ana la despensa y decidimos hacer algo rápido.

-¿Tú cocinas, Christian?

-Absolutamente no -respondo con sinceridad.

-Hasta hoy señor Grey, hoy aprenderás a preparar pasta -habla en serio.

Ana prepara la mesa mientras me da las instrucciones. En lo que hervía el agua en una olla, torpemente he picado pequeños trozos de tomate, y los coloqué en una sartén donde se están cociendo lentamente. Ya hervida el agua echó un poco de aceite y sal y deposito la pasta dentro, revuelvo como me dice Ana para que no se peguen y algunos minutos después Ana dice que ya están lo suficientemente cocidos, con un colador dejo escurrir el agua y sirvo los espaguetis en los platos, luego sobre ellos vierto la salsa.

Espero que Ana se sirva primero, para ver qué tal.

-Mmm… están deliciosos, Christian, ves que fácil es.

-Debo reconocer que nunca pensé que terminaría cocinando este día -digo, nos servimos todo mientras hablamos sobre las postulaciones a la universidad, resulta que queremos ir a la misma, ya me imagino arrendando un departamento para nosotros.

Encuentro helado en el congelador, tomo dos cucharas y comenzamos a comer en el mismo envase, con Ana todo es tan natural, me da de su cuchara y yo le doy de la mía. Nos reímos del chiste sin gracia de Elliot. Hablamos de Ethan y José. De su pasión por los libros y de mis planes por ser un empresario. Le cuento que me gustaría aprender a volar un helicóptero y ella me cuenta que su sueño es escribir un libro.

Lavamos la vajilla y todo lo que ensuciamos, cuando terminamos de limpiar la tomo en mis brazos nuevamente, se siente tan bien.

-Sabes, ese fue mi primer beso, y nunca pensé que lo daría, siempre creí que moriría virgen de todos lados -río, Ana me mira... ¿seductoramente?.

-Bueno señor chef se ganó su segundo beso -nos volvemos a besar, esta vez no con tanta timidez, con mis manos acaricio su espalda, luego sus caderas, sus manos también hacen lo suyo, ya no tiene miedo de tocarme ni yo de que me toque, siento mi entrepierna que comienza a endurecerse en su estomago, me separo, sé que ella también lo sintió.

-Lo siento digo, debería tener un poco más de auto control -digo avergonzado.

-No tienes porque tener vergüenza, es normal -dice de lo más tranquila.

-¿Ana, tú…, ya haz… tienes experiencia…? -vaya no puedo decirlo, no sé si quiero oír la respuesta.

-No Christian, también soy virgen, aunque había besado a un par de chicos antes, pero nunca así -también es inexperta como yo, es solo mía, mía y de nadie más.

Siento un auto llegar.

-Vamos -le digo- sea quien sea, está a punto de conocer a mi novia.

-¿Tú novia?

-Sí, mi novia, si tú quieres, obviamente -lo piensa un momento.

-Claro que quiero, Christian -me sonríe y nos damos un pequeño beso, la tomo de la mano y vamos al vestíbulo. Son mis padres.

-Mamá, papá -los saludos. Ambos están mirando con ojos como platos al ver que tengo a Ana tomada de la mano.

-Ana, te presento a mi madre la doctora Grace Trevelyan-Grey y a mi padre Carrick Grey.

-Mamá, papá, esta es Anastasia Steele, mi novia -digo sonriendo mientras paso un brazo alrededor de su cintura -veo lágrimas asomarse por los ojos de mi madre.

-Mamá no llores, por favor.

-Lo siento hijo, pero estoy muy feliz -Ana sonríe y se acerca a ella, se dan un pequeño abrazo.

-Es un gusto conocerla señora Grey.

-Dime Grace, por favor y, el gusto es todo mío.

Mi padre y Ana se dan la mano y se sonríen.

-Anastasia, es un placer conocerte.

-Igualmente y por favor, llámenme Ana.

-¿Ya cenaron? Puedo preparar algo -dice mamá.

-Ya comimos, mamá.

-Christian preparó espagueti -dice Ana.

-¿Qué? -dicen al mismo tiempo.

-Ana me dio las instrucciones y yo prepare la cena -digo sonriendo-, incluso hice salsa de tomate para acompañar.

-Y le quedaron exquisitos -dice mi Ana con orgullo. Nos miramos sonriendo.

-Ya es tarde, debo ir a dejar a Ana a su casa.

-Por su puesto hijo, vayan con cuidado -dice papá.

Voy por la caja de chocolates que dejamos en el sofá, cuando vuelvo mamá está abrazando a Ana nuevamente.

-Te esperamos pronto Ana -oigo que le dice gracias al oído y le da un beso en la mejilla, papá le da un apretón de manos.

-Ha sido un placer Ana, eres bienvenida cuando quieras.

-Gracias Grace, señor Grey, nos vemos pronto -dice ella.

-Vuelvo pronto -digo a modo de despedida.

Tomo a Ana de la mano y nos vamos.

-¿Tu papá estará despierto, Ana? -digo cuando estamos por llegar.

-Seguro que sí, ¿por qué?

-Porque me gustaría que me presentaras como tu novio si tú quieres, no quiero tener que escondernos de nadie -me regala una sonrisa.

Siento que mi celular vibra.

-¿Quieres ver qué me llegó, por favor? -digo, mientras voy manejando por la entrada de los Kavanagh.

-Okay -dice y toma mi celular, ve la pantalla de inicio. Noto que se sonroja.

-Te llegaron varios mensajes, el primero es de Elliot que dice:

*Así que con novia hermanito, espero que pronto uses el regalo que te di* -E

Me mira con cara de pregunta.

-¿De verdad quieres saber? -digo avergonzado.

-Solo sí quieres decirme.

-Me regaló una caja de condones -suelto sin darle más vueltas. Ana ríe.

-Bien, que bueno que sabemos usarlos -nos reímos juntos, nada es incómodo con mi Ana.

Me estaciono frente al chalet de Ana, notamos que el auto de Ethan no está, vaya, parece que hoy el amor anduvo en el aire.

-¿Sigo leyendo o quieres verlos tú?

-Sigue, por favor -no hay nada mas hermoso que escuchar su voz.

-Mía dice:

*Oh por Dios Christian, sabía que era en serio, ahora sí que tendrás que prepararte para mi interrogatorio hermano, no te salvas de esta, te quiero* -M

-Mamá sí que es rápida para entregar las noticias -comento.

-El abuelo Trevelyan dice:

*Campeón, siempre supe que no morirías virgen* -T

-¡Oh por Dios!, Ana, mi familia no es siempre así -digo a modo de disculpa.

-Christian, tu familia está feliz por ti, y yo estoy feliz por nosotros, no te disculpes -me regala otra sonrisa.

-¿Qué hay de ti, no tienes ningún mensaje o llamada? -revisa su bolso y saca su celular, sonríe al ver la pantalla.

-Okay, como tú me dejaste leer tus mensajes, es tú turno -me pasa su celular.

-Tienes uno de Kate, dice:

*Ana, Elliot me dio la noticia, pensé que eran ideas mías lo que noté toda la semana, veo que no, estoy segura que irán en el anuario como la pareja más tierna, de eso me encargo yo, tienes mucho que contarme, Steele.* -K

-Sí que seremos tema de conversación -dice Ana entretenida.

-Tienes otros de José -continúo-, vaya como vuelan las noticias, dice:

*Oh Dios mío, te dije que eras una perra afortunada, feliz por ti, Kate le contó a Ethan, que por cierto irá a pescar con papá y conmigo mañana, mis fotos estarán más bellas que nunca, te quiero* -J

-¿Perra?, -le digo un poco impactado.

-Así me demuestra su amor José -dice como si nada, si a ella no le molesta...-. Christian, es hora de hablar con mi papá.

-Vamos, señorita Steele.

Entramos, el padre de Ana está sentado frente al televisor viendo la repetición de un partido de fútbol.

-¡Annie!, ¿cómo te fue? -dice sin voltear la mirada.

-Bien papá, quiero presentarte a alguien -por fin voltea y me ve.

-Christian, este es mi padrastro, Ray Steele. Papá, él es Christian Grey.

-Señor Steele, un placer -le extiendo mi mano, estoy preparado para el contacto, me da un fuerte apretón y continúo-, hoy le pedido a Ana que sea mi novia y ella aceptó, sin embargo, es importante para nosotros tener su permiso, señor.

Ray no dice nada por un momento creo que esta analizando la situación, me mira y luego mira a Ana, ella asiente con una sonrisa.

-Bien Christian, confío en el buen juicio de Ana y si mi hija ha dicho que sí me queda solo decirte que sé utilizar armas de fuego y puedo rastrearte en cualquier parte del mundo, si algo llega a pasarle a mi Annie, no tendrás una vida fácil, aparte de eso, me da gusto conocerte -dice sonriendo. Respiro 'aliviado' -. ¿Hace cuánto se conocen?

-Una semana papá, vamos juntos a la escuela y Christian es mi tutor de Precálculo.

-Así que tutor..., ya tendremos más tiempo de conocernos joven. Ustedes ya son grandes, solo les pido que se cuiden y piensen dos veces las cosas antes de hacerlas. Me voy a descansar- con eso apaga el televisor y se retira a su cuarto.

-Fue mejor de lo que esperaba- digo.

-Papá es de pocas palabras y siempre va al grano.

-Debo irme -digo-, me imagino que la inquisición de mamá y papá me esperan en casa.

-Está bien. Voy a dejarte al auto.

Nos dirigimos al auto, antes de subirme la apoyo contra él y nos besamos una vez más, cada vez más apasionadamente y otra vez parece que mi pene pensara por sí mismo.

-Lo siento otra vez -le digo a Ana.

-Está bien Christian, es halagador saber que es por mí -se sonroja-, además, no creas que a mi no me pasa nada. Pero vamos de a poco.

-Gracias Ana, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

Antes de irme intercambiamos números de celular, le doy un beso, acaricio su rostro y me marcho.

Pensé que al llegar a casa estaría la inquisición, pero veo que decidieron darme la noche para disfrutar el momento, subo a mi cuarto, me doy un baño y me voy a dormir, antes enciendo el computador y cambio mi estado en Facebook de soltero a en una relación con Anastasia Steele, aunque no aparecerá hasta que ella lo confirme. Apago el computador antes de empezar a recibir notificaciones nuevamente de mi familia. Le envío un mensaje a Ana.

*Gracias por el día más feliz de mi vida hasta ahora, buenas noches, besos. Sueña conmigo* -C

Responde al instante

*Gracias a ti. Siempre sueño contigo. Buenas noches. xx* -A

Me duermo, una vez más pensando en ella y en cómo se puede ser tan feliz en tan poco tiempo.