El taxi avanzaba por las calles de Nueva York, por fin era capaz de ver su destino, salieron corriendo de aquel vehículo, atravesaban el último obstáculo antes de llegar a su destino final.
-Mamá, Papá, os necesitamos –Decía casi sin aliento Lincoln. Clarke había corrido hasta el parque en el que sabía estaría Lin con Octavia y el resto. Tan pronto como Clarke le contó lo que había sucedido Lin y ella salieron corriendo hacia la casa del primero. Octavia corrió a la suya para buscar la ayuda de su padre, que era capitán de policía.
-Cariño ¿qué sucede? –Los padres de Lin, les miraban con preocupación al ver las lágrimas de ambos jóvenes.
-Necesitamos vuestra ayuda –En aquel momento las lágrimas comenzaban a bañar nuevamente el rostro de Clarke.
-Lincoln -decía la mujer, éste les decía que mejor lo contase su amiga- cariño, tranquilízate. Ven siéntate y cuéntanos que pasa. Clarke –La invitaba a hablar. Empezaban a estar muy nerviosos, ya que Lexa no estaba ahí.
-No lo entiendo, no sé de donde salió. No sé porque empezó todo –por fin lograba que su voz saliera de su garganta- No hacíamos nada –se derrumbaba en el sillón.
-Jovencita, nos estás preocupando- en aquel momento era Gustus intervenía- que tal si comienzas por el principio. Vamos cariño, se que tú eres capaz de contarnos que ha pasado.
Tras unos minutos, en los que en aquella casa lo único que se escuchaba eran los sollozos de una joven, por fin ella comenzó su relato.
-Salíamos de cenar, estábamos despidiéndonos para volver cada uno a su casa, Lexa me estaba preguntando si quería que compartiéramos taxi porque decía que ya era tarde y que no debería volver sola. Entonces ellos aparecieron y la mujer se dirigió directamente a Lexa. Comenzó a atosigarla, la zarandeaba, le mostraba su pistola, quería intimidarla. Al principio Lexa parecía asustada, se veía miedo en sus ojos- Gustus anticipándose a lo que podría pasar, se levantó y llamó a Anya, pero le saltó una y otra vez el buzón de voz- No sé porque pero decidí intervenir, trate de defenderla, pero aquel hombre entonces comenzó a atacarme y ella me defendió. Pasó de estar asustada a mostrarse segura e incluso temeraria, se volvió insolente, incluso golpeó al hombre.
- Vamos a ver Clarke, nos estás diciendo que ¿fuisteis atacados por un hombre? ¿Quería robaros? – El padre de Lincoln trataba de saber de qué narices iba aquello- ¿Avisasteis a la policía?
-Noooo, él era policía. Aquel hombre era policía y la mujer que lo acompañaban también. La mujer golpeó a Lexa, la esposó, la metió en su coche y desaparecieron. Tenemos que ir a comisaria, por favor. Ella no hacía nada malo, solo me defendió, por eso Lexa golpeo al poli. Tenéis que ayudarla- decía bastante más tranquila, pero aun asustada.
En otra parte de la misma ciudad, una mujer llegaba a un edificio. En su cara se podía ver la angustia que oprimía su corazón.
-Señorita Collins, siento que nos volvamos a ver en estas circunstancias. Sus chicos parece que nunca aprenden.
-Detective, yo también lo siento. Me pude decir ¿qué ha pasado? ¿Por qué razón Alexandría está detenida?
-Será mejor que me acompañe a la sala de familiares, tome asiento por favor Anya.
-Gracias detective, pero le agradecería que dejara la cortesía a un lado y comenzase a contarme qué ha pasado – la angustia estaba apoderándose de aquella mujer. No podía creerse que después de todo, volviesen a estar en esa comisaría. Habría apostado que esta vez Lexa iba por el buen camino.
- Verá, esta noche en mi ronda se recibió una llamada en esta comisaria. Se nos comunicaba que había una joven de unos 17 años, vendiendo droga a la salida de una hamburguesería. Cuando llegamos allí, nos encontramos con su chica, cuando tratamos de hablar con ella, se volvió violenta, nos atacó, nos golpeó, así que tuvimos que detenerla pero antes tuvo que ser reducida. Lo hizo mi compañera Nia. Estaba fuera de sí –relataba el policía. Anya conocía el poco tacto con el que ambos detectives trataban a los jóvenes y temía como estaría Lexa.
-Me cuesta creerlo. En estos meses, Lexa había dejado todo eso tras de sí. Seguro que tiene que haber una razón – Anya nunca había confiado en esos dos detectives. Siempre había presentido que había algo oscuro en ellos.
-Señora, siento tener que informarle que cuando llegamos a comisaría por fin pudimos cachearla, descubrimos la razón de su comportamiento. Llevaba encima 3 gramos de cocaína, unas 30 pastillas de LSD…
-No, no, no. No puede ser, no – Negaba, no podía ser cierto. No podía suceder otra vez. Por su mente pasaron los TriKru, no sabía cómo se lo iba a comunicar.
-Ahora íbamos a comenzar el interrogatorio, pero al ser menor…
-Les autorizo a ello. Estoy segura que Lexa es inocente.
En la sala de interrogatorios podía verse a una joven tirada en una silla, en su cara había rastros de sangre aun, el labio partido, el ojo izquierdo comenzaba a inflamarse y a tomar un color negruzco, no había duda aquella joven había sido golpeado.
-Bueno, bueno, Lexa tras haber logrado el permiso de tu asistente, vamos a charlar un rato tú y yo. Titus ha dejado que sea yo la que te interrogue. Me vas a contar todo lo que quiero saber, ¿entiendes lo que quiero decir?- tomaba la cara de la chica entre sus manos- mira que pintas tienes, parece que te has golpeado con algo.
-Váyase a la mierda. ¿Cree que me da miedo? Vamos ya he pasado por esto otras veces, ¿cree que me derrumbaré? – Había seguridad en su voz.
-Vaya, ya veo que no rindes. Pero sabes, esta vez me voy a divertir. Tenemos la cocaína y las pastillas que llevabas encima. ¿Cuántos años te caerán por ello? Oh vaya, ¿sorprendida?
En aquel momento la puerta de la sala se abría -Detective, han llegado los abogados de la detenida.
-¿Qué abogados? –Decía mirando con odio a Lexa.
-Gustus Trikru, soy el abogado de Alexandría Woods, y desde ya le digo que mi cliente no va a contestar a ninguna pregunta. También le comunico que hemos presentado una denuncia por detención ilegal así como otra por violencia policial y por registro ilegal. Mi compañera se encuentra en estos momentos reunida con el fiscal. Detective ¿cómo quiere que hagamos esto?- Gustus hablaba con total confianza, ningún titubeo, como sabiendo que estaba en posesión de la verdad- Lexa, tranquila en menos de una hora estarás en casa.
Tres horas después cinco personas se encontraban en el salón de la casa de los Trikru.
-No sé cómo les podre agradecer lo que han hecho por mí esta noche. Indra, Gustus gracias, Lin, Clarke …
-Vamos, no hay nada que agradecer. Una de las cosas que a mi mujer y a mi menos nos gustan es la violencia policial, la injusticia, el tomarse ciertas libertades por el mero hecho de llevar una placa encima. Y esos detectives se han tomado demasiadas libertades. Menos mal que había muchos testigos de lo que sucedió realmente. Lo de colocarte la droga eso ya es el colmo – Tanto Gustus como Indra e incluso Anya y Lincoln asentían.
-Gracias –Anya creía que era su momento de hablar- si no hubiera sido por vosotros, ahora Lexa estaría camino de la cárcel. Lexa –decía girándose- ¿podrás perdonarme algún día por no haber dudado de ti aunque haya sido un segundo?
-No hay nada que perdona, todo ha terminado bien. Olvidémoslo. Lo siento pero estoy cansada, sino os importa creo que me iré a dormir. Indra, Gustus, Lin de nuevo gracias, espero poder recompensaros esto de alguna forma. Clarke, nunca olvidare lo que has hecho por mí, nunca. Anya- sus ojos estaban brillantes por las lágrimas que no dejaba salir- algún día nos reiremos de todo esto, algún día.
-Lexa, ¿te puedo acompañar?-Preguntaba Clarke con cierta timidez- He avisado a mi madre que me quedaría a dormir aquí – Lexa se sorprendió al escuchar aquello- Supuse que no te apetecería quedarte sola- Terminó de decir mientras se encogía de hombros.
Cuando ambas jóvenes junto con Lincoln y Octavia que terminaba de llegar desaparecieron por las escaleras camino del cuarto de Lexa, los adultos comenzaron su conversación.
-Parece ser que toda esta historia comenzó hace dos años, por lo visto esos detectives eran corruptos y esa circunstancia fue descubierta por Lexa, su amigo Roan y una tal Ontari. Un día mientras los chicos estaban en una casa abandonada de Queens fumando marihuana, vieron a los detectives aceptar un sobre que les entregaba Calibri (traficante local). Desgraciadamente los detectives vieron a los chicos, y comenzaron desde ese día la persecución. Finalmente un día les detuvieron por posesión de estupefacientes, Roan pasó los últimos 2 años internado en un centro, pero Lexa tuvo más suerte con el juez y logró un trato. Los detectives decidieron tenerla vigilada por si en algún momento Lexa decidía hablar, todo iba bien para ella hasta que Roan volvió a cruzarse en su camino –Contaba Gustus, intentando dar sentido a lo vivido por la chica.
-En el momento que Roan reapareció en la vida de Lexa –Continuaba Indra- los policías empezaron a temer de nuevo por sus carreras. Así que comenzaron a vigilarla- Desgraciadamente, Roan no fue tan fuerte como Lexa y sucumbió a las drogas. Hace tres días fue encontrado su cadáver, tenía un tiro en la cabeza. Se supone que fue asesinado por los policías porque se había quedado con parte de la mercancía que debía vender. Titus y su compañera decidieron que era el momento de ir a por Lexa, porque pensaron que en cuanto ella tuviera conocimiento del fallecimiento de su amigo ataría cabos. Ontari, desgraciadamente forma parte de una red de prostitución. Parece que la única de los tres que ha tenido suerte ha sido Lexa. Podemos estar seguros, Lexa no es la misma chica que hace años–Tomaba del brazo a Anya, intentando transmitirle algo de confianza.
