Por favor, no me odien.

La mayoría de los personajes son de E. L. James


6 de abril de 2020

Punto de vista de Christian

Son las 16:55 hrs., mis trabajadores comenzarán a retirarse pronto. Yo igual me retiraré aunque seguiré leyendo informes un par de horas más cuando llegue a Escala, no me molesta trabajar, sirve para mantener mi mente ocupada y no extrañar tanto a mi esposa. Sabríamos que no sería fácil, pero la sensación de vacío que siento cuando no está es horrible, aún cuando hablamos todo el día y nos enviamos mensajes y correos electrónicos. Es más, aprovecho este instante de tranquilidad para enviarle un mensaje.

*Te extraño mi amor, cuento las horas para verte el fin de semana. Te hablo apenas llegue a Escala* -C

Golpean la puerta de mi oficina.

-Adelante -es Andrea, mi asistente.

-Señor Grey, llegó un paquete para usted -me pasa un sobre amarillo y grueso.

-Gracias Andrea, ¿algo más?

-Solo debe firmar estos documentos para mañana -me deja una carpeta en el escritorio, la abro, firmo un par de papeles y le entrego los documentos.

-Gracias Andrea, puedes retirarte. Nos vemos mañana.

-Hasta mañana señor Grey.

Suena mi celular y abro de forma despreocupada el sobre, lo volteo sobre mi escritorio al mismo tiempo que reviso mi celular y no presto atención al contenido porque es un mensaje de Ana.

*Yo te extraño más, estaré esperando tu llamado. Te amo. x* -A

Sonriendo, echo un vistazo al contenido del sobre…, la sonrisa escapa de mi rostro.

Fotografías de Ana y yo en Boston decoran mi escritorio, caminando tomados de la mano, en el supermercado, entrando a nuestro departamento, sentados en un parque, besándonos, abrazados. Ana sola caminando en la acera con un par de libros en la mano, entrando al departamento, hablando por celular...

¿Qué mierda es esto? Veo un sobre de carta entre las fotos, con manos temblorosas lo abro. Escrito con letras de periódico leo:

Christian,

Mi vida ha sido un infierno por tu culpa. Lástima que encontré tu punto débil, tu novia pagará las consecuencias.

Atte. Tu Peor Pesadilla

Aprieto el botón de mi intercomunicador, mi respiración está agitada y mis manos aún tiemblan, suena un par de veces antes de que Andrea responda, aún no se va.

-Comunícame con Welch inmediatamente -digo con brusquedad.

-Sí, señor Grey -responde.

Apenas suena mi teléfono contesto.

-¿Welch, estás en la empresa?

-Sí, señor.

-Ven inmediatamente a mi oficina, es una emergencia.

Golpean la puerta y entra Welch, creo que mi rostro pálido lo dice todo. Se acerca a mi escritorio y toma el papel que aún sostengo en las manos, lo lee detenidamente y observa las fotos.

-Señor, debo hacerle unas preguntas -asiento.

-¿La señorita es…?

-Señora, es mi esposa, Welch, nadie sabe que estamos casados y nadie debe saberlo -veo la sorpresa en su rostro.

-Entiendo su preocupación. Señor, se lo he dicho antes, pero creo que ahora es urgente que contrate seguridad privada para usted... y su esposa -asiento una vez más.

-¿Dónde está ella en este momento?

-En Boston, estudiando.

-¿Ha hablado con ella recientemente? -se me enfría la sangre.

-Solo por mensaje -respondo y sin dudarlo ni un segundo más tomo mi celular y marco su número. 'Cálmate Grey, cálmate', me repito.

-Hola, mi amor -escucho su dulce voz, respiro aliviado.

-Ana -no me salen las palabras.

-¿Está todo bien Christian?, llegaste temprano a Escala.

-Está todo bien -logro sonar más calmado- solo quería oír tu voz, aún estoy en el trabajo. ¿Segura que estás bien?

-Sí Christian, ¿por qué no habría de estarlo?

-Por nada, solo te extraño demasiado, mi amor -Welch mira el techo ante mi muestra pública de afecto.

-Yo igual mi vida.

-Tengo que irme nena, te llamo en un rato, solo quería escucharte un momento. Te amo.

-Hablamos amor -cortamos.

Mi mente comienza a funcionar otra vez y exploto.

-¡¿QUÉ MIERDA SIGNIFICA ESTO WELCH?! -golpeo la mesa de mi escritorio.

-Señor, lidiamos con amenazas todo el tiempo -dice calmado.

-¡AMENAZAS A MÍ, A LA EMPRESA, NUNCA A MI ESPOSA. ENCUENTRA AL MALDITO RESPONSABLE DE ESTO, WELCH. NADIE DEBE ENTERARSE DE QUE ESTOY CASADO, RASTREA TODO LO QUE PUEDAS Y ELIMINA LA INFORMACIÓN QUE ME INVOLUCRE CON ANA Y ENVÍA INMEDIATAMENTE SEGURIDAD, QUE LA SIGAN DÍA Y NOCHE. ES IMPORTANTE QUE ELLA NO NOTE NADA, NO QUIERO PREOCUPARLA -sé que estoy gritando, descargándome con la persona equivocada, pero tengo miedo, si algo le pasa a Ana me muero.

-Sí señor, le recomendaría que por el momento evite visitar a su esposa o ella a usted hasta tener más información -le doy una mirada asesina, pero asiento.

-Puedes retirarte -digo fríamente.

-Señor -dice a modo de despedida y se marcha.


10 de abril de 2020

Punto de vista de Christian

He evitado toda la semana las conversaciones largas con Ana, sé que notaría mi preocupación y quiero que esté tranquila, no le he dicho aún que no iré el fin de semana, sé que se molestará. Debería estar por llegar al aeropuerto en Boston cuando recién tomo valor y marco.

-Christian, voy saliendo al aeropuerto -dice enseguida.

-No Ana -¡maldición!-, verás… estoy en Seattle.

-¿En Seattle, perdiste el vuelo?

-No..., no podré ir, tengo que prepararme para una reunión -¡mentiroso!

-¿Y ahora me avisas?

-Lo siento Ana, fue de último minuto y olvidé avisarte antes -no puedo seguir hablando, mi voz comienza a temblar-, tengo que irme, te llamo luego.

Punto de vista de Ana

Christian ha estado raro toda la semana desde su llamada del lunes, cuando me habla es cortante y noto que algo le preocupa, quizás ha tenido problemas en el trabajo. Hoy llega de Seattle y sabré qué le preocupa. Estoy por salir a buscarlo al aeropuerto cuando suena mi celular.

-Christian, voy saliendo al aeropuerto -digo enseguida.

-No Ana, verás… estoy en Seattle.

-¿En Seattle, perdiste el vuelo? -no sería la primera vez.

-No, no podré ir, tengo que prepararme para una reunión.

-¿Y ahora me avisas?

-Lo siento Ana, fue de último minuto y olvidé avisarte antes, tengo que irme, te llamo luego.

Estoy un poco molesta, mi marido nunca elije su trabajo antes que a mí, de todas maneras trato de calmarme, es primera vez que esto pasa, tampoco es para tanto, aunque recuerdo lo distante que ha estado durante la semana.

Me quedo dormida esperando su llamada.

Punto de vista de Christian

No soy capaz de volver a llamar, tengo tanto miedo, la única persona capaz de calmarme es ella y no la pondré en riesgo, no me lo perdonaría jamás.

Cuando estoy por llamarla ocurre otra vez, Welch llega con un maldito sobre amarillo, ya no recibo correspondencia directamente, toda pasa antes por el departamento de seguridad.

-Señor, creo que querrá ver esto -me pasa una hoja.

Es otra carta, escrita con letras de diario:

Christian,

Te gustará ver lo que le pasa a tu noviecita.

Atte. Tu Peor Pesadilla

Arrugo el papel en mi mano.

-Venía con esto, señor -me pasa otro papel.

Es una foto de Ana editada, cuando la veo creo que voy a vomitar, Ana está con los ojos vendados y sus manos y pies están atados.

-Saca esto de mi vista Welch -me siento enfermo-. ¡Qué mierda!, ¿aún no sabes de dónde vienen estas amenazas y qué quieren de mí?, no piden dinero no dicen nada.

-Señor, no hemos podido localizar a ningún sospechoso. Esto parece solo un acto de venganza señor, ¿tiene usted algún enemigo del pasado, algo que pueda ayudarnos a encontrar una pista?

-No Welch te lo he dicho, esto no tiene sentido para mí, que Sawyer y Reynolds no se separen de mi esposa.


12 de abril de 2020

Punto de vista de Ana

La llamada demoró dos días en llegar, y duró solo unos minutos, en parte fue mi culpa, pero vaya..., estaba molesta.

-Hola nena

-¿Hola nena, en serio Christian?, dijiste que me llamarías hace dos días -no escondo mi enojo y frustración.

-Lo siento he estado muy ocupado.

-¿Lo sientes?, bueno ahora la ocupada soy yo, no puedo hablar -corto.

Quien se cree que soy, soy su maldita esposa, el celular vuelve a sonar no contesto, me envía un mensaje.

*Amor, lo siento mucho, yo también te extraño, este fin de semana iré, te lo prometo.* -C

Sigo molesta, pero respondo

*Haz lo que quieras, te vienes en taxi del aeropuerto.* -A

¿Por qué estoy tan molesta?, no es como que fuera habitual en él. Sí sabes por qué Ana, prefirió el trabajo a ti y luego se demora dos días en devolverte una llamada, ¿qué rayos pasa en Seattle?. Sé que no me está diciendo la verdad.

Aún me queda un año de estudio, luego volveré también y todo será diferente, sé que ambos estamos frustrados por la distancia.


18 de abril de 2020

Punto de vista de Ana

Christian llega el sábado en la mañana en un taxi, quiero discutir un rato, lo extraño tanto y esto no se puede repetir, pero a penas veo su rostro olvido todo, me saluda con una pequeña sonrisa, si lo siente, de verdad me extraña tanto como yo, es solo el trabajo me repito y sin decir más nuestra burbuja vuelve a rodearnos y hacemos el amor.


19 de abril de 2020

Punto de vista de Ana

Noto que observa cada movimiento que hago, me sigue por todo el departamento, mira mi rostro detenidamente, ¿qué le pasa?

-Christian para de acosarme un rato -digo casi divertida por su manera de actuar.

-No puedo -dice-, quiero aprenderme cada mínimo detalle de tu rostro -lo que dice es muy romántico, pero la manera en que lo dice me aterra.

-Lo dices como si no me fueras a ver nunca más -veo una sombra oscura en su mirada, ¿qué no me estás diciendo?

-No amor, es solo que te extrañé mucho y con eso volvemos a hacer el amor.


15 de mayo de 2020

Punto de vista de Ana

-Ana, no puedo viajar mañana

-Oh, ¿quieres que vaya?, hace tiempo que no voy ni he visto a Ray -digo esperanzada.

-No, no seré buena compañía, tengo mucho trabajo Ana, y hay muchos paparazzis aquí, te aviso si puedo ir el otro fin de semana, tengo que irme, adiós.

Así sin mas me cortó.


16 de mayo de 2020

Punto de vista de Ana

Ray llega al medio día, es una sorpresa.

-Christian dijo que extrabañas a tu padre Annie, así que me envió con una misión -Ray saca una caja de bombones, de nuestros bombones y solo vienen mis favoritos, suspiro.

-Gracias papá, es bueno verte -digo sonriendo por el detalle de mi marido.


1 de junio de 2020

Punto de vista de Christian

Christian, se puede saber qué tanto haces en Seattle, te llamo y no me respondes, te envío mensajes y me respondes con monosílabos, ya me estoy hartando. Es el mensaje en mi buzón de voz, una vez más no respondí su llamada.

Ana está molesta y con justa razón, he ignorado sus llamadas por dos semanas, no puedo sacar de mi cabeza la imagen de ella atada. Siguen llegando amenazas, estoy cansado, casi no he dormido, he vuelto a soñar con mi infancia, es hora de hacer algo.

Le envío un correo a Sam, mi encargado de relaciones públicas.

Sam,

Agenda un día para dar todas las entrevistas que he estado evitando, asegúrate que solo sean preguntas relacionadas con la empresa, la única pregunta personal que quiero es sobre mi estado civil, exige que cada medio me pregunte eso.

Hazlo lo antes posible,

Christian Grey
CEO GEH

cc-Andrea


12 de junio de 2020

Punto de vista de Ana

No sé qué pensar de todo esto, mi marido me está ignorando. ¿Qué tan ocupado o cansado puede estar como para no hacerme un llamada decente?, no desconfío de él, no podría, ¿o sí, y si conoció a alguien y no sabe como terminar con esto?, no, no pienses así Ana, solo de pensarlo mi corazón se aprieta. Pienso en la sorpresa que tengo para su cumpleaños, he esperado dos meses para dársela... Suena mi celular, es él.

-Ana, lo siento -dice apenas contesto, no sé si quiero escuchar sus disculpas por teléfono.

-¿Qué sientes Christian? -quiero una explicación.

-No poder ir...

-¿Qué más? -sé que estoy siendo ruda, pero estoy dolida.

-Por no contestar, por no llamarte, por no ir a verte, lo siento -siento el pesar en su voz.

-¿Christian, qué pasa? -mi voz es casi una súplica.

-Ana... -vacila- solo tengo mucho trabajo..., si te hace sentir mejor pronto seremos millonarios, nena -¿qué clase de broma de mal gusto es esta?

-Estás loco Christian, cómo puede pasar por tu cabeza el pensamiento de que ser millonarios me hará sentir mejor si no te he visto en casi dos meses y ni siquiera hemos tenido una conversación decente.

-Ana… yo… -no dice nada.

-Ya me cansé de tus lo siento Christian, la próxima semana estás de cumpleaños, Grace esta preparando una fiesta para celebrar, nos vemos allá y hablaremos, sea lo que sea lo que te está reteniendo, y no me digas que es trabajo, se va acabar, me oyes, ¿acaso ya no me extrañas? -digo sacando de mi boca lo que más temo.

-Oh Ana, te extraño tanto que duele, pero… -otra vez no continúa.

-¿Pero qué? -silencio- Christian, te amo, pero en este momento lo único que quiero es que te vayas a la mierda -corto y tiro el teléfono lejos.

Punto de vista de Christian

Después de un día largo dedicado a dar entrevistas y con la cabeza llena de culpa por traicionar a Ana con lo que acabo de hacer la llamo, está molesta y dolida. 'Oh mi amor, perdóname', pienso. Luego de una pequeña discusión Ana dice que vendrá a Seattle por mi cumpleaños, ¡mi cumpleaños!, lo había olvidado por completo. Llamo a Welch.

-Welch, Ana llega Seattle el fin de semana, asegúrate que viaje en primera y que Sawyer tenga pasaje en el mismo vuelo, ojalá en el asiento trasero y compra el asiento del lado de Ana también, ten un SUV listo para seguirla apenas se suba a un taxi, eso es todo. Corto antes de que pueda decir algo.


17 de junio de 2020

Punto de vista de Ana

Llego a Seattle, me tiemblan las piernas, siento que algo malo se acerca, lo veo venir a una velocidad imparable. Mañana es su cumpleaños, estaremos en Bellevue y no habrá tiempo de hablar ahí, debe ser hoy, más que estar harta de las excusas de trabajo lo extraño, ¿acaso él a mí no?, tomo un taxi y me voy al edificio, mi atento marido no me fue a buscar, luego pienso en que cambió mi pasaje a primera clase, aún tiene detalles conmigo.

Al llegar al edificio de Grey Enterprises Holdings sonrío al ver lo que a logrado Christian, este es su sueño, tal vez si está muy ocupado, 'no Ana, no tiene justificación', me doy ánimos.

Llego al mesón de entrada y hablo con la recepcionista. No le avisé que vendría aquí, no tengo una cita.

-Buenas tardes -me saluda- ¿en qué puedo ayudarla?

-Necesito hablar con el señor Christian Grey -digo con un poco de nerviosismo en la voz.

-Tiene cita señorita…

-Steele, Anastasia Steele, no tengo cita, puede informarle por favor que estoy abajo, él me atenderá.

-Espere un momento por favor -veo la duda en su rostro.

Llamaría yo misma a Christian, pero no estoy tan segura si responderá mi llamada.

-Señorita Steele, puede subir -me entrega una identificación de visitante-, el último ascensor a la derecha, piso 20.

-Le doy las gracias, tomo mi maleta y me dirijo al ascensor que me indicó.

Cuando llego al piso 20, hay otro mesón con dos rubias, cada una tiene un Mac en frente y un manos libre en la oreja. La más cercana al ascensor se para y me pide que me siente un momento, me ofrece algo para tomar, rechazo su ofrecimiento cortésmente. Vuelve a su escritorio.

Unos minutos más tarde la otra rubia me dice que Christian me atenderá dentro de 10 minutos. Mientras espero veo varias revista con la hermosa cara de Christian en la portada, siempre se queja de los paparazzis, no me dijo que daría entrevistas. Una portada en particular llama mi atención por su titular 'Millonario, soltero y apuesto', la tomo en mis manos, busco el artículo y lo leo, habla de cómo a tan corta edad logró tanto éxito, etc., etc., nada llama mi atención hasta que llego al final.

-Y bien señor Grey, siendo tan joven y tan lleno de atributos nos imaginamos que su corazón debe estar ocupado.

-No suelo hablar de mi vida privada, pero no, mi corazón está libre, soy soltero.

La fecha de la publicación es de hace tres días.

La revista resbala de mis manos y cae en el suelo, mi mente esta en blanco, no venía a empezar una discusión, solo a hablar y verlo, saber que está bien, pero esto es la gota que rebalsó el vaso, como puedo me recompongo y tomo la revista en mi mano otra vez.

Un hombre alto y corpulento vestido con un terno negro sale de la oficina que está al fondo, lleva un sobre amarillo en la mano, tiene una mirada preocupada, cuando me ve, me observa unos segundos y luego camina al ascensor.

-El señor Grey puede recibirla -me indica la segunda rubia- acompáñeme por favor.

Tomo la maleta con la mano libre, en la otra llevo la revista. Ahora mis piernas no tiemblan de nerviosismo, estoy furiosa, camino lentamente y entro en la oficina de la que venía saliendo el hombre de negro. Ahí está mi marido en una gran oficina sentado en su escritorio con Seattle a sus espaldas, oigo que se cierra la puerta atrás mío, no levanta la cabeza para verme. Ni siquiera se molesta en pararse para saludarme. Es más no dice nada.

-¿No vas a saludarme? -pregunto con indignación.

-Hola -dice mirando su escritorio.

-¿No vas a mirarme?

Silencio… Con mi mejor puntería lanzo la revista que tenía en mi mano a su escritorio.

-¿Se puede saber qué significa esto Christian?

Ve la revista, sigue sin levantar la mirada.

-No significa nada, Ana.

-¿Nada, Christian?

-Mírame a la cara y dime si no significa nada, Christian -hace un movimiento negativo con la cabeza.

Cuando pienso que no dirá nada salen las palabras mas dolorosas que he escuchado en la vida...

-Necesitamos un tiempo, Ana -¿Qué…?, me siento débil, esto debe ser una pesadilla.

-Tú estás con tus estudios, yo estoy ocupado aquí, necesitamos un tiempo -dice otra vez, como si escucharlo una vez no fuera lo suficientemente doloroso.

-¿Un tiempo?, ¡un tiempo!, si a penas nos vemos, Christian. ¿Un tiempo para qué?, ¿ya no me amas? -digo no queriendo obtener respuesta.

Solo hay silencio por su parte.

-Ya no me amas… -esta vez no es pregunta, es afirmación-. ¿Hay alguien más?

-No ana -responde inmediatamente-, tú no entiendes.

-¿Qué no entiendo, Christian? -pregunto con ironía.

-Esto, la responsabilidad que tengo, el bienestar de mis trabajadores depende de mí, esto es su sustento y el de sus familias.

-¿Y tu familia qué?

Silencio...

-Ana, es por nuestro bien.

-Nuestro bien..., yo nunca pedí esto Christian -digo señalando a nuestro alrededor.

-No entiendes Ana, no puedo… -no continúa la frase.

-Lo que no entiendo Christian es en qué momento dejé de ser el centro de tu universo… es el fin, así de fácil, ni siquiera me has mirado -vuelve a decir no con la cabeza mientras mira a la nada.

Recuerdo el regalo que le tenía para mañana, ahí mismo en el suelo me arrodillo y abro la maleta, saco la carpeta con el documento, me acerco a su escritorio y lo dejo a su lado.

-Feliz cumpleaños, Christian -digo en un susurro.

Me volteo y salgo de su oficina con la esperanza de que me siga, después de todo dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Bueno yo la perdí ese día, eso y mi corazón se quedaron en esa oficina, con él. No puedo llorar porque ya no siento, le envío un mensaje a Ray, le digo que estoy en Boston, que no podre viajar y me devuelvo al aeropuerto, tomo el primer vuelo de regreso.

Punto de vista de Christian

Llegue a escala tarde, luego de que Ana se fuera me sumergí aún más en el trabajo. Hay una nota en la mesa junto con un paquete, es de Gail. Busco licor, sé que hay en alguna parte, nunca le he dicho que no tomo y de todas maneras no está de más tener para la visitas que nunca tengo por cierto. Encuentro una botella de whisky, tomo un vaso, saco dos hielos y lleno un cuarto de él. Lo sostengo en mi mano, lo observo, sin tomar me dirijo a mi cuarto con el vaso en una mano y la carpeta que me dio Ana junto con la nota y el paquete en la otra.

Evité ver que era, sabía que si lo hacía me quebraría, no me imagino qué es, pero si es de Ana debe ser perfecto, como ella. Ahora aquí está entre mis manos, en la privacidad de mi cuarto. Dejo el paquete y la nota en la cama, aún sostengo el vaso, poso la carpeta en mis piernas y saco el documento.

Certificado de Cambio de Nombre

En la ciudad de Boston en el estado de Massachusetts, se certifica, con fecha 6 de abril de 2020, el cambio de nombre de quien fuera la señorita Anastasia Steele -nombre de soltera-. Queda desde hoy establecido legalmente su nombre de casada como la señora Anastasia Grey.

¡No, no no! El vaso que estaba en mi mano termina hecho pedazos al estrellarse con la pared y el líquido se derramó por todos lados, no me importa. Tratando de distraer mi atención tomo la nota de Gail 'Señor Grey, llegó esto para usted', abro el paquete y veo la caja de Cartier, son nuestras argollas de matrimonio, íbamos a dar la noticia el día de mi cumpleaños, lo olvidé por completo, tomo la pequeña argolla de Ana en mis manos y leo la inscripción 'Incondicional A y C', siento el desgarro en mi pecho y no puedo evitarlo más, lloro, lloro como un niño y ahogo mis gritos en la almohada, la perdí, la dejé irse, pero debo protegerla, es la mejor manera...


18 de junio de 2020

Punto de vista de Ana

Llego al departamento, nuestro primer departamento, veo las fotos, siento su aroma aún aquí, me voy a mi cuarto y lloro desesperadamente, abrazo a Blip Segundo, ahogo mis gritos en él, esto no tiene sentido, algo no cuadra, pero ya no importa, el mismo hombre que hizo mi vida tan feliz me acaba de romper el corazón, cómo se puede seguir así, me preguntó si habrá visto mi regalo.


20 de agosto de 2020

Punto de vista de Christian

Hoy sería nuestro aniversario número cuatro del día que le pedí a Ana ser mi novia, de nuestro primer beso, de la primera vez que alguien me tocó, la primera vez que cenamos juntos, del día que mi madre lloró por mi felicidad..., me duermo como cada noche pensando en ella. Sería el tercero desde que le pedí matrimonio.

Desde que fue oficial que lo nuestro terminó las malditas pesadillas han vuelto con fuerza, he despertado con mi pecho ardiendo y luego recuerdo que está todo en mi cabeza, son solo malos recuerdos, son solo malos recuerdos me repito, son solo malos recuerdos..., lo repito una y otra vez hasta volver a dormirme.

Veo a Ana a lo lejos, apenas lo hago mi corazón comienza a latir con fuerza, de pronto veo que cae al suelo, corro, pero mis piernas son de cemento, cuando por fin llego a ella no puedo tocarla y está pálida, la mirada fija en algo que no ve.

¡NO, NO. POR QUÉ!

Despierto por mis propios gritos, me duele el pecho, mi respiración está descontrolada, tomo mi celular y llamo a Sawyer, no sé que hora es, tampoco me importa. Responde al segundo pitido. No es primera vez que hago esta llamada.

-Señor.

-¿Has visto a Ana?

-Desde que llegó de la universidad no ha salido.

-Necesito que revises si está bien ahora mismo.

-Sí señor, lo llamo en seguida.

Luego de unos minutos eternos suena mi celular.

-Señor, la señorita Steele está dormida en su cama, en este momento la observo por una abertura en la cortina.

-¿La ves respirar?

-Sí señor, su pecho se mueve -corto.

No puedo seguir durmiendo, me voy a mi oficina a trabajar.