Bueno, este es el tercer drabble de este fic :) basado en el tercer sentimiento: Frustración.
Espero poder haber capturado bien la escencia del sentimiento n.n de verdad me sentía inspirada, así que haber que tal, espero les guste n.n
Disclaimer: Hiro Mashima es el dueño absoluto de Fairy Tail y sus personajes :)
Sin mas que decir: al fic XD
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Frustración
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Era patético saber que se iba a morir así, solo, tan solo como siempre había estado en el pasado, pero ahora maldecía su suerte. Escuchaba a lo lejos los gritos, los edificios cayendo, la tierra temblaba y sangraba con cada paso de esas bestiales criaturas, que ahora llenaban el cielo con sus figuras malignas y alargadas, como gigantes del infierno que nicamente traían desdicha y destrucción al mundo.
Y pensar que hacía solo unos minutos, había derrotado a ese que tanto presumía Sabertooth por ser uno de sus miembros más fuertes: ese tal Rogue Cheney; dragon slayer de la sombra de tercera generación. Una tercera generación que le sirvió para un carajo.
Resultaba irónico abrir los ojos a la realidad y darse cuenta de como habían pasado las cosas luego de que Cheney cayera rendido. Solo hubo un destello, a lo lejos, donde debía estar la arena y el cielo se llenó de enormes y gigantescos dragones.
Dragones como Acnología. Dragones invencibles, que no importaba cuanto poder mágico tuviese alguien, cuantos deseos de derrotarlo estuvieran en juego, cuantas vidas corrieran peligro. Nada iba a detenerlos, ellos solo tenían hambre de destrucción.
Y justo cuando iba a decirle al imbécil de Rogue que se moviera, algo en ese chico despertó, con una locura impresionante que terminó en una sangrienta batalla entre esos dos. Tan poseído como el mismo Zeref, nada paracía ser capaz de parar el empuje sádico que tenía ese chico.
Por primera vez, desde que Natsu lo venció durante la guerra entre gremios, supo lo que era la desesperación, la frustración de usar todo su poder, su voluntad y deseos de vencer y no tener la capacidad de derrotarle. Ni siquiera sus escamas de hierro pudieron resistir los golpes del poseído dragon slayer que lo atacaba con saña, con placer al verlo sangrar y quebrarse antes los ataques, los golpes, y no descansó hasta que vio a Gajeel, magullado y sangrante, atravesado por el torso por una enorme columna.
Cruel, lo dejó allí muriendo, entre los escombros y la destrucción que ahora era la ciudad. El dolor era insoportable, tanto que los espasmos pronto se hicieron presentes, pero él se aferraba a la vida como quien se ahoga y se sujeta de un salvavidas.
¡Maldita sea! ¡Él no podía morir allí, no de ese modo! ¿Qué pensaría el imbécil de Salamander si lo viera allí, tirado como un imbécil debilucho? ¿Qué pasaría con Lily si él no volvía? ¿Quién cuidaría de la enana en su lugar?
Apretó los dientes, resistiendo la furia que brotaba en su interior, porque cada vez ponía mas enfuerzo en mantener los ojos abiertos, en no dejarse arrastrar por la oscuridad. Se sentía tan impotente y estúpido por tratar, por poner todo su esfuerzo en no morir, cuando era lo único que no podía evitar.
Aunque hubiera puesto toda su metálica e indestructible alma en eso, aunque hubiese recargado toda su voluntad y espíritu para vivir, sabía que no podría, sabía que esta vez, su pasión por el gremio, su voluntad de vivir, inclusive eso tan fuerte que sentía por Levy, no era suficiente para salvarlo. No era el precio que lo salvaría de los frívolos brazos de la muerte.
Lo sabía, y no lo entristecía aquello; le molestaba, lo enardecía y hacía que la bilis burbujeara en su garganta. Toda su alma se retorcía como si alguien estuviera electrocutándolo por dentro; le disgustaba profundamente sentirse vencido, derrotado, y algo que no podía hacer, era aceptar una derrota.
Pero esta vez, era demasiado obvio como para no darse cuenta: ni siquiera el gran Gajeel Redfox, dragon slayer del hierro, miembro de Fairy Tail, podría ganar este round.
Era tan intensa la impotencia que la embargaba, tan arrolladora la frustración que envolvía su cuerpo que sentía que iba a estallar, que iba a romperse los dientes en mil pedazos por apretarlos tanto los unos contra los otros, porque estaba contra todos sus principios dejarse vencer, aceptarse un perdedor.
Vio como todos su valores, todo eso que había aprendido en Fairy Tail, de Salamander, lo vio todo salir volando por los aires como esos dragones, reventándose y perdiéndose en la inmensidad como globos de helio.
"¡Nunca te rindas!"… "¡No subestimes a Fairy Tail!"… "¡Lucha hasta el final!"
Clack. Clack. Clack.
Todos perdidos en su lucha inútil contra la muerte.
Todas esas frases carecían de sentido ahora.
La pasión que sentía por el gremio no iba a poder salvarlo esta vez.
¡Maldición! ¡Maldición! ¡¿Por qué tenía que terminar las cosas así?! ¡¿Por qué tenía que haber pasado esto?!
Ni siquiera podía mover el brazo, por un demonio. Ni siquiera sabía si su brazo seguía allí, porque no lo sentía…
-Maldición… -masculló entre dientes, mientras un borboteo de sangre escapaba por su nariz. Su respiración se volvía más rasposa, decadente…
Pero…. ¡no quería morir! ¡No quería, demonios! ¡No quería acabar de esa forma! Y, lo más terrible, era que no importaba cuanto lo tratara, cuanto lo deseara; no saldría vivo de esa.
Era demasiado claro; ya había perdido demasiada sangre, no sentía siquiera la parte inferior del cuerpo, por no mencionar que estaba atravesado por algo que podría haber sido una columna o algo así. No lo sabía; entre el color rojo que lo manchaba y la negrura que comenzaba a nublar sus ojos, no podría decir que era.
Tembló. Tembló de verdad, como un niño pequeño que se da cuenta que no importa cuanto se queje, cuando peleé o lloré o grite; jamás será suficiente para obtener lo que quiere. La muerte no hace trueques.
Pero aun así, seguiría peleando. Seguiría tratando de alejarse de la muerte, de no entregarse tan fácil, aun cuando eso solo incrementara su desesperación, la impotencia, la rabia, la frustración. Aun sabiendo que no importaba lo fuerte que fuera su voluntad, que tan dura fuese su alma o lo inquebrantable que era su espíritu. Todo intento de resistencia era inútil.
Aun sabiendo, que había perdido antes de empezar a pelear…
o.o.o
¿Que les parece? me dio un poco de tristeza escribirlo T.T me lo imagino muriendo así, luego del ataque de los dragones, harto porque no quiere morir, pero sabe que no tiene escapatoria.
Usé 997 palabras :)
Espero sus comentarios :)
Nos leemos en la proxima ;)
PD: ¡Unanse al foro "el mejor gremio de todos: Fairy Tail"! :D Pueden participar en el concurso "drabbles de emociones" :D, además de comentar u divertirse.
Slinky cambio y fuera.
