¡Disfruten! ;)
Los mayoría de los personajes son de E. L. James
31 de julio de 2022
Punto de vista de Christian
Ana está en el piso, no está respirando, está sobre un charco de sangre, sus ojos se apagan, mis pies pesan, no puedo correr más rápido, no puedo llegar junto a ella, no pude protegerla, su cuerpo yace en el cemento frío.
¡Nooo!, grito en mi sueño, ¡nooo, Ana, mi amor, nooo!
-¡Christian, despierta, despierta!
Abro los ojos, estás oscuro, estoy bañado en sudor, ¿dónde estoy, en mi cuarto…, qué edad tengo, fue todo un sueño...?, y ella está aquí, en mis brazos.
-Ana -digo con lágrimas en los ojos.
-Tranquilo, fue solo una pesadilla -dice con suavidad.
Pongo mi cabeza en su pecho y escucho el latido de su corazón.
-Ana…, Ana…, Ana... -repito una y otra vez.
Con sus dedos acaricia mi pelo mientras me calma, me quedo dormido en su pecho.
Punto de vista de Ana
Un rayo de luz que se cuela por la ventana me despierta. Christian aún duerme en mi pecho. Los acontecimiento de ayer llegan con claridad a mi mente y decir que me arrepiento de lo que pasó sería la mentira más grande del mundo, pero ¿ahora qué?, quizás debiera irme antes de que despierte, quizás esta vez si vaya a buscarme, pero no soy capaz de moverme, tal vez estoy soñando y nada de esto pasó más que en mi mente, no sería la primera vez que sueño conque estoy en sus brazos otra vez.
No, me quedaré y esperaré una explicación, sea para bien o para mal, quizás este es el cierre que necesitamos, tengo que saber qué pasó, me niego a pensar que dejó de amarme, me siento tonta al aferrarme a mis esperanzas, pero es mi marido después de todo.
Un par de golpes fuertes en la puerta me sacan de mis pensamientos y Christian despierta sobresaltado, levanta su cabeza de mi pecho y una vez más nuestras miradas se quedan unidas.
Punto de vista de Christian
Golpean fuerte la puerta, despierto bruscamente, levanto mi cabeza que aún está en el pecho de Ana. Está despierta, nos miramos a los ojos.
-¡Christian! -es la voz de mi madre-, cuando quieras baja a desayunar, sé que estas ahí o si prefieres duerme, te hace falta.
Sin apartar la vista de Ana respondo.
-Okay mamá, gracias.
Seguimos mirándonos...
-¡Anastasia Steele, sé que estás ahí -es Ray- vamos a hablar jovencita. Christian, no te salvarás de mí esta vez!
Creo que los golpes en la puerta fueron de él, sin dejar de mirarme Ana responde.
-Okay papá, luego hablamos.
No sé cuánto tiempo pasa, solo nos miramos a los ojos, la luz natural que entra comienza a ser más intensa, la necesito y no quiero perder más tiempo, me inclino para besarla, responde a mi beso al comienzo pero luego se aparta.
-No -dice.
¿No? Nunca me había dicho que no. Volvemos a mirarnos por un momento, me inclino otra vez y la beso, una vez más responde, pero pronto vuelve a separarse.
-No -dice nuevamente.
Mi respiración se agita, ¡no!, ¡no!, ¿qué mierda? Vuelvo a inclinarme, esta vez corre la cara. ¿Acaso es muy tarde, la he perdido?, insisto otra vez y vuelve a esquivarme, no entiendo.
-No Christian, por favor no.
-Ana..., te necesito, por favor...
-Necesito una explicación, Christian.
-Ana, mi amor… -suplico una vez más.
Se sienta en la cama, yo hago lo mismo.
-Necesito saber Christian..., he sufrido tanto, te esperé y nunca fuiste por mí, nunca me seguiste, me rompiste el corazón, me pediste un tiempo y pasaron dos años. No le pediste un tiempo a tu novia o prometida, soy tu esposa. No fuiste capaz de mirarme a la cara, rompiste lo que teníamos después de todo lo que vivimos, después de todas las promesas de amor eterno... -sus palabras son cuchillos en mi pecho.
-Fue para protegerte, Ana -digo finalmente.
-¿Protegerme de qué? -sus ojos azules me miran con intensidad.
-De que te hicieran daño, amor. Recibí repetidamente amenazas, cartas, imágenes de nosotros, editaban fotos con tu cara torturándote, tenían itinerarios de todo tu día, te estaban siguiendo.
-¿Quién iba a querer hacerme daño a mí y por qué, Christian? -pregunta con incredulidad.
-No lo sé Ana, según las cartas yo hice la vida de esta persona miserable, Welch nunca encontró nada, revisó cámaras de seguridad, visitó las oficina de correo, localizó las direcciones en los sobres y era de gente que jamás nos había visto en la vida, lo comprobamos con las cámaras, nunca habían estado en esas oficinas, nunca hallamos a nadie siguiéndote, era como un fantasma.
-¿Por eso dijiste que eras soltero y dejaste de visitarme?
-Sí, lo hice para alejar sospechas, no sabes lo culpable que me sentía cada vez que daba una entrevista, pero ese era mi pensamiento, que te estaba protegiendo.
-Debiste haberme dicho, no confiaste en mí.
-No quería preocuparte amor, yo mismo estaba aterrado -se mira las manos, acaso no me cree-. Ana, mírame -digo con frustración-. No saber de dónde venía la amenaza y estabas tan lejos, no podía protegerte, no podía estar contigo porque empeoraría las cosas, las pesadillas volvieron, estabas molesta conmigo, tenía que tomar cartas en el asunto o iba a volverme loco, si algo te pasaba por mi culpa Ana, no lo habría soportado.
-¿Y si algo hubiera pasado mientras estábamos separados?
-Sabía que estabas bien.
-¿Cómo?
-Tenías seguridad las 24 horas del día los 7 días de la semana amor, nunca te dejé desprotegida.
-Si estaba siendo vigilada ¿por qué separarnos, entonces?
-Por que no quería arriesgarme Ana, arriesgarte y cuando nos separamos terminaron las amenazas. ¡Tienes que creerme Ana! Jamás he dejado de amarte, no hubo día en que no pensé en ti.
-Te he extrañado tanto… -su voz apenas audible es un reclamo.
-Amor..., lo sé y lo siento tanto, yo también te he extrañado con locura, no sabes cuánto he luchado por no llamarte ni aparecerme en tu puerta, he corrido todas las mañanas por afuera de tu departamento y cada tarde he pasado en el auto después del trabajo con la esperanza de verte, nunca tuve suerte.
-¿Y qué pasa ahora? ¿Cómo debo continuar sin ti ahora?
-No amor, no debes, no quiero separarme de ti otra vez, no lo soportaría.
-¿Cómo confío en ti, Christian, cómo puedo saber que a la siguiente amenaza no volverás a asustarte y encerrarte en ti?
-Ana, te amo, eres mi vida. No puedo hacer que vuelvas a confiar en mí de la noche a la mañana, pero te lo demostraré cada segundo amor, solo dame una oportunidad.
-Yo también te amo -me ama aún-, pero debes prometerme que si vuelve a pasar algo así no me lo ocultarás, Christian.
-Te lo prometo Ana, nada nos separará mi vida, no podría vivir sin ti otra vez.
Estamos sentados en la cama con nuestras espaldas en el respaldo, tapados con las sábana, luego de unos instantes Ana pasa una pierna por sobre las mías, estoy entre sus rodilla, estamos de frente.
-Ahora sí bésame mi amor, hazme tuya otra vez.
-Sus deseos son órdenes señora Grey.
Así, sin más, nos besamos con pasión, mi erección comienza a crecer en su entrepierna mientras mis manos recorren su espalda y las de ella aprietan con fuerza mis bíceps, cuando estoy lo suficientemente duro sin dejar de besarnos me ubico en su entrada, Ana comienza a subir y bajar, ella lleva el ritmo, me aprieta en sus piernas, contrae sus músculos y aumenta la presión -doy un grito de placer- con mis dientes muerdo suavemente su labio inferior, gime en mi boca.
Va aumentando el ritmo, inclino mi cabeza y devoro sus pezones mientras tira de mi pelo. Nuestros cuerpos se reconocen, se sienten seguros. Luego el suyo comienza a tensarse sobre mí, la afirmo con la fuerza de mis brazos y la embisto desde abajo, ambos gemimos con fuerza, cualquiera que pase por el pasillo podría oírnos en el silencio de la casa, no nos importa.
Vuelvo a repetir la acción pero esta vez dejo que caiga sobre mí, se siente tan profundo de esta forma. Ana grita mi nombre.
Nos miramos a los ojos, ella vuelve a tomar el ritmo y un momento después siento su calor envolverme, gime en mi cuello y lo besa.
-Te amo -le digo y termino dentro de ella.
Después de recuperar la respiración se levanta y rompe nuestro contacto íntimo, pero sigue acurrucada sobre mí, en mi pecho. Luego de lo que pudieron ser horas habla.
-¿Y ahora qué, amor?
-Mmm… ahora la seguridad se pondrá estricta. Viviremos en Escala, el lugar está equipado para protegernos hasta de un apocalipsis zombie.
-Bien, aunque usted parece ser el señor zombie que necesita dormir -dice y reímos.
-Debemos decirle a nuestra familia que estamos casados y el mundo va a enterarse mi vida, no quiero mentir más sobre mi estado civil.
-Esa es la mejor noticia me abraza con fuerza.
-Debes estar preparada, no solo por futuras amenazas, los paparazzis me preocupan, por eso debes hacer caso a tu seguridad.
-Está bien..., y hablando de amenazas, Ray no es tu fan número uno es este momento, amor, prepárate -me dice en serio.
-Bueno, supongo que me lo merezco…
-Pero no digamos nada hoy, preparemos algo especial en algunos días, hoy disfrutémoslo nosotros -sugiere.
-Como quiera señora Grey.
La tomo en mis brazos y la dejo a mi lado separándola de mi pecho, por un momento la dejo sola en la cama, busco la chaqueta de mi esmoquin, saco la caja de Cartier que siempre llevo conmigo y vuelvo a la cama.
-Ahora señora Grey -digo abriendo la caja-, hay que cerrar el trato.
Tomo su mano y deslizo la argolla por su dedo, Ana toma la otra y hace lo mismo conmigo, luego busca en su tobillo una cadena de oro, no me di cuenta que la tenía anoche, la desamarra y colgando de ella está el anillo de compromiso, deja la cadena en el velador y se pone la sortija sobre la argolla de matrimonio.
-Listo -dice sonriendo-. Mío -dice y me besa, sonrío.
-Mía -digo y le hago el amor una vez más.
