Muchas gracias por sus reviews, siempre es un placer leerlos. Les dejo un nuevo capítulo continuando con este día de reconciliación.

La mayoría de los personajes son de E. L. James


31 de julio de 2022

Punto de vista de Christian

Abro los ojos, en algún momento nos quedamos dormidos otra vez, me levanto con cuidado de la cama para no despertar a Ana y busco el reloj y mi celular, son casi las una de la tarde. Seguramente la familia está por almorzar. Me dirijo al baño y comienzo a llenar la tina, le envío un mensaje a Taylor.

*Necesito a Sawyer y Reynolds, deberían estar cerca de la propiedad, esperarán contigo en Bellevue, y necesito ropa informal e interior para mí y para Ana -su talla es S-, un par de converse para cada uno -38 para ella-, negras de preferencia, ve al lugar más cercano, no tardes. También una docena de rosas rojas.* -C

Pasan solo algunos segundos.

*Enseguida.*-T

-¿Christian? -escucho la voz preocupada de mi amada.

Salgo del baño para ver a Ana sentada en la cama.

-¿Qué pasa, amor?

-Nada..., no te vi y me asusté.

-No me voy a ninguna parte amor, ven, démonos un baño -la tomo en mis brazos y la dejo en la tina, me meto junto a ella, con un poco de jabón nos limpiamos mutuamente como tantas veces hemos hecho.

Por ahora estamos sumergidos en nuestra burbuja, mañana es lunes, por primera vez en dos años no quiero tener el trabajo en la mente y luego recuerdo SIP, si haremos pública la noticia de nuestro matrimonio Ana debe saberlo.

-¿Amor? -le digo a Ana mientras la tengo entre mis piernas y la abrazo por la espalda.

- ¿Qué pasa mi vida?

-Estaba pensando que mañana podrías faltar al trabajo, quedarnos en casa…, recuperar el tiempo perdido… -digo en su oído.

-Mm… es una idea tentadora, pero apenas llevo un mes trabajando en SIP.

-¿Y cuál es el problema?

-Eso, que apenas llevo un mes, no puedo pedir permiso para quedarme en la cama contigo.

-Si puedes mi vida, yo te doy permiso.

-Perfecto, deja decirle a mi jefe que mi marido me dio permiso de faltar, eso lo arreglará todo -dice con ironía y yo sonrío.

-Estoy seguro que Roach no le diría que no a la esposa de su jefe -Ana se gira para mirarme.

-¿Qué estás diciendo, Christian? -pregunta con seriedad.

-Prométeme que no vas a molestarte -digo con un puchero.

-Prometo que si me molesto será por motivos justos, no negociaré más 'Jefe' -sonrío divertido.

-Quería invertir en editoriales para traerte a casa con una justificación, según los estudios de Ros dos nos convenían, SIP era la más rentable, pero moví algunos hilos para que ambos lugares te enviaran solicitudes, les bastó ver Harvard para no preguntar nada, pasaste todas las entrevistas y te decidiste por SIP, así que yo igual, no tuve nada que ver con tu contratación amor, solo me aseguré de que te ofrecieran un trabajo como editora. Así que como verá soy el jefe de su jefe señora Grey, usted es la jefa de su jefe y puede hacer lo que se le dé la gana. Es más ese era mi plan, te iba ascender de a poco hasta que llegaras a ser Gerente General en algunos años.

-¿Cómo es que nadie sabe de esto en SIP?

-Porque yo no lo he autorizado, implementé el mismo sistema de seguridad que tengo en GEH para mantenerte segura amor, tu oficina y cada lugar donde te mueves tiene cámaras, ni un banco está tan protegido como tú, si se daba la noticia, primero iba a ser incómodo para ti y te hubieras ido probablemente de Seattle y segundo porque si se enteraba la persona que nos estaba amenazando iba a resultar sospechoso que trabajaras para mí y comenzarían las amenazas otra vez.

-Christian… no sé cómo tomar esto, yo solo quiero leer libros, no toda una editorial y menos estar a cargo.

-Lo seguirás haciendo amor, será un cambio paulatino. No te molestes, por favor, fue la manera menos obvia que encontré para tenerte cerca y protegida -digo haciendo otro puchero.

-No estoy molesta, estoy en shock. Retomaremos la conversación en otro momento, ahora tengo hambre.

-¿Hambre de qué, señora Grey? -ríe ante mi pregunta, me encanta su risa y no está molesta.

-Creo que de comida señor Grey.

-Que bueno, yo igual, hay que reponer energías.

Golpean la puerta.

-Su encargo, señor -dice Taylor.

-Gracias Taylor, eso es todo -respondo desde el baño.

Dejo a Ana en la tina, me pongo una toalla en la cintura, abro la puerta rápidamente y tomo las bolsas y el ramo de flores, los dejo sobre la cama y vuelvo al baño.

Ana ya está saliendo, tomo otra toalla y comienzo a secarla mientras le doy pequeños besos a su piel.

-¿Chirstian, qué soñabas anoche? -me pregunta mientras la envuelvo en la toalla y comienza a secarme.

-No necesitas saberlo -respondo evitando su mirada.

-¿Por qué, han vuelto tus pesadillas de antes?

-Sí, pero no era eso Ana, ojalá fueran esas pesadillas.

-Dime Christian, no tienes por qué afrontar las cosas solo, nunca habías tenido una pesadilla durmiendo conmigo.

-Era contigo Ana -digo en voz baja- siempre es contigo… -miro el suelo.

-Eso no es muy halagador que digamos -dice tratando de bromear.

-Te veo a lo lejos, estás sola y de pronto caes al suelo, quiero llegar a ti y no puedo y cuando por fin lo logro es tarde Ana… -busco su mirada- tengo miedo -digo finalmente. Ana toma mi rostro con sus pequeñas manos.

-Son solo sueños, Christian, no va a pasar nada, no quiero que tengas miedo -asiento, no puedo decir más.

De la mano salimos del baño y entramos al dormitorio.

-¿Flores? -dice sonriendo cuando ve el ramo en la cama.

-Flores -afirmo y le entrego el ramo dándole un pequeño beso.

-¿Ropa? -digo enseñándole las bolsas.

-Ropa -contesta y nos reímos por el estúpido intercambio de palabras

Nos vestimos con lo que trajo Taylor, jeans y una polera polo negra para mí. Ana lleva jeans con una blusa celeste, converse negras para ambos. Una vez que estamos listos abro la puerta de mi habitación, entrelazamos nuestros dedos y juntos nos dirigimos al comedor.

Al bajar la escalera está Taylor con Sawyer y Raynolds en el vestíbulo, me saludan con un gesto de la cabeza, luego hablaremos.

Escuchamos las voces de mis padres, Mía y Ray en el comedor y sonidos de platos y cubiertos. Paramos antes de entrar, le doy un pequeño beso a Ana en los labios y seguimos.

Apenas nos vieron dejaron de comer y se hizo el silencio. Lo que pasa después es todo muy rápido. Ray y mi padre se paran de su asiento con velocidad, no tengo tiempo de reaccionar, sin darme cuenta estoy en el piso, mi madre grita y me duele el rostro, veo que Ray se inclina nuevamente con el puño preparado. Estoy más en shock por el hecho de que me tocara que por otra cosa, trato de cubrirme.

-No me toque, por favor, no -le suplico, la oscuridad amenaza con acercarse, busco a Ana con la mirada para calmarme.

-¡Papá! -grita Ana y lo toma por los brazos.

-Ray, yo iba a hacer eso -dice mi papá frustrado.

-¿Señor, se encuentra bien? -es la voz de Taylor entrando al comedor.

-Sí, solo un poco en shock, no te preocupes, está todo bien -se retira.

Ana se arrodilla a mi lado, me besa donde seguramente tengo rojo.

-Lo siento, amor…

-Está bien amor, me lo esperaba, es solo que nadie me ha tocado excepto tú, entré en pánico -hablamos en susurros y como si nadie más estuviera ahí.

Me paro y le ofrezco mi mano a Ana para que también lo haga. Ray y mi padre han vuelto a sus asientos. Los cuatro nos observan. Trago saliva antes de hablar.

-Buenas tardes familia -digo- tenemos hambre, ¿podemos sentarnos? -¿qué más iba a decir?

-Siéntense -dice mi madre con dureza. Vaya, no era el recibimiento que esperábamos.

Corro la silla para Ana y me siento a su lado. Mientras nos sirven acaricia mi rostro y me da pequeños y delicados besos.

-Trae hielo para Christian, por favor, Gretchen -pide mamá.

Ella obedece y trae un poco envuelto en un paño, Ana lo toma y lo pone sobre mi mandíbula izquierda. Nadie hace nada excepto Ana y yo, de verdad tenemos hambre, mientras mi esposa mantiene el hielo en mi mejilla, tomo un poco de comida con el tenedor y le doy en la boca, luego me sirvo yo, estamos acostumbrados a darnos de comer después de todo, aunque eso era cuando estábamos solos, nuestro público mira extrañado, pero no hacemos caso, no nos importa absolutamente nada mientras estemos juntos.

Luego de unos minutos dejamos de llamar la atención y continúan comiendo, ya no siento dolor y Ana deja el hielo a un lado. Seguimos comiendo como si nadie estuviera ahí, yo le doy de mi plato, ella me da del suyo, nos hablamos al oído, sonreímos, es como si no hubiera pasado el tiempo, no existe nadie más, hasta que la bocota de mi hermana se mueve.

-¿Christian qué es eso? -apunta a mi mano.

-¿Qué cosa? -digo extrañado.

-Es un anillo.

¡Mierda!, olvidamos las argollas. Noto que todos dirigen su mirada a nuestras manos.

-Ana -dice Ray con severidad- ¿qué es ese anillo en tu mano izquierda?

Abrazo a Ana, no es así como esperábamos dar la noticia, menos con los ánimos que hay en el ambiente.

-Ray… -empiezo a hablar.

-¡Estoy hablando con mi hija! -dice toscamente.

-Papá, no le hables así -lo reprende Ana.

-¡Queremos una explicación, Ana! -dice mi padre con igual severidad.

-¡No le hables así a Ana! -digo comenzando a molestarme.

-¡¿Ahora la defiendes, Christian, después de dos años en que no has dado la cara y te has paseado por Seattle diciendo que eres soltero mientras mi hija lloraba por ti?! -dice Ray.

-¡Papá, cálmate! -dice mi esposa.

-¡¿POR QUÉ SIGUES DEFENDIÉNDOLO, DESPUÉS DE TODO LO QUE PASASTE?!

-¡NO LE GRITE A ANA! - digo en tono de amenaza y levantándome de la mesa

-¡ES MI HIJA Y LE HABLO COMO QUIERO!

-Es mi esposa... y nadie..., ni siquiera usted, le va hablar así jamás -no grito esta vez, arrastro las palabras lo que lo hace más amenazador.

Todos callan, Ana se para junto a mí y pasa un brazo por mi cintura.

-Este año cumplimos cinco años de matrimonio -dice mirándome y sonreímos.

-¡¿Cómo?! -dice mamá distrayéndonos.

-Mamá, no es el momento ahora..., estábamos listos, no queríamos esperar, sabíamos que no estarían de acuerdo, íbamos a dar la noticia un tiempo atrás, pero luego…-miro a Ana y asiente- luego tuvimos que separarnos, ya les contaremos el por qué, por ahora puedo decirles que fue para protegerla, las entrevistas en la prensa, todo fue para que estuviera a salvo, se suponía que dar la noticia iba a ser un momento feliz, no así.

No quiero hablar de esto con ellos ahora, todos nos miran con sorpresa.

-Será mejor que nos retiremos, no era nuestra intención arruinar su almuerzo, lo sentimos. Vamos amor -con eso salimos del comedor.