No quería dejar el día a medias, así que aquí está. Un capítulo largo como regalo de día viernes. Muchas gracias por sus reviews.

La mayoría de los personajes son de E.L. James


31 de julio de 2022

Punto de vista de Christian

Salimos del comedor y llegamos al vestíbulo, nuestro equipo de seguridad está afuera, observan la propiedad, asumo que este será el procedimiento habitual ahora. Abrazo a Ana acercándola más a mí.

-Lo siento mi vida, no debí hablarle así a tu padre.

-No es tu culpa, no debió golpearte y ya entenderán que solo querías protegerme amor -dice con una leve sonrisa.

Busco su boca y nos besamos un momento. Quiero hacer algo para alegrarla, hoy debe ser un día feliz, estamos juntos después de tanto tiempo.

-Vamos amor, un poco de música nos alegrará el día -tomo su mano y nos dirigimos a la sala de estar donde se encuentra el piano.

Nos sentamos lado a lado en el taburete, apoya su cabeza en mi hombro para escuchar mientras toco los acordes de 'You Raise Me Up' de Josh Groban, observa mis manos moverse por las teclas mientras suavemente tarareamos la canción, una cosa es saber cantar, otra cosa es cantar como Josh Groban.

Somos interrumpidos por mi madre que entra en la sala de estar, está seria aún, aunque su rostro se ablanda un poco cuando nos ve. Trae una bandeja en sus manos, se acerca al piano.

-Les traje el postre -dice sin hacer mucho contacto visual y deja la bandeja sobre el instrumento.

-Gracias mamá -digo con amabilidad.

-Grace… no pretendíamos incomodar a nadie, lo sentimos mucho -dice mi Ana, ojalá todos me perdonaran como ella, pero nadie me ama tanto como ella, sonrío ante tal pensamiento.

-Está bien, creo que todos estamos un poco en shock, hemos estado preocupados, es todo.

-Lo sé mamá, explicaremos todo, pero ahora digamos que no tuvimos el mejor recibimiento -digo tocándome el rostro.

Se acerca a mí.

-¿Quieres que te revise? -levanta su mano para tocar mi mandíbula.

-¡No! -me paro bruscamente, respiro profundamente un segundo, Ana toma mi mano para calmarme-, estoy bien mamá.

Tal como sucedió con mi hermano veo el dolor en su rostro, Ana acaricia mi mano.

-Volveré al comedor -dice apesadumbrada y se retira.

Ana toma un plato de la bandeja y un tenedor, veo que es pastel, seguramente de ayer.

-Sentémonos en el sofá -dice Ana.

Me ubico en el sillón y sonrío cuando Ana se sienta en mis piernas y me da trozos de pastel entre pequeños besos. Mi esposa está aquí, todo estará bien. Inhalo el aroma de su pelo.

-¿Es mal momento para decirte que no quieren hacerte daño? -dice Ana bromeando y besando mi mejilla.

-Creo que es pésimo momento -digo riendo-, aunque estoy dispuesto a sacrificarme y aceptar las atenciones de mi esposa.

-¿Amor, ahora que recuerdo, si viste el certificado verdad?

-Claro que sí señora Anastasia Grey -digo sonriendo-, por cierto, no has visto la inscripción en las argollas.

Se saca su argolla y ve el grabado, sonríe, pero luego veo un poco de tristeza.

-Extrañé tus detalles... -dice con melancolía.

-Recuperaremos el tiempo perdido, mi vida.

-¿Recuperar el tiempo perdido? -dice seductoramente.

-Mm… señora Grey, creo que es hora de irnos a casa -digo en el mismo tono.

-Me parece una excelente idea señor Grey.

Con eso saco mi celular del bolsillo de mis jeans y marco a Taylor.

-Señor -contesta enseguida.

-Prepárate para salir a Escalar en 15 minutos.

-Sí señor.

Subimos a mi cuarto abrazados, no podemos dejar de tocarnos, creo que tenemos miedo de que sea un sueño.

-¿Has remodelado en Escala? -pregunta Ana.

-No, no he hecho nada, lo íbamos a hacer juntos, ¿recuerdas? y luego… ya sabes. Además casi nunca estoy ahí. Los únicos lugares con vida son el dormitorio, la cocina y mi oficina.

-Quizás papá y Elliot puedan ayudarnos.

-Sí, es buena idea, hay un montón de habitaciones vacías.

Cuando entramos me dirijo al closet, encuentro dos sudaderas con gorro, le paso una a Ana.

-Ponte esto amor, cúbrete el rostro, en Escala siempre hay paparazzis afuera del edificio

Comenzamos a echar la ropa de ayer en una de las bolsas que trajo Taylor. Tomo la caja de Cartier del velador, me saco mi argolla y la dejo dentro, Ana me pasa su mano y hago lo mismo, también quito la de compromiso y guardo todo en el bolsillo de mi pantalón. Ana toma la cadena de oro que dejó ahí.

-¿Qué hora es, Christian?

-Las 2:30 amor, ¿por qué?

-Me falta mi cartera -dice sin responder a mi pregunta.

Marco a Taylor.

-Taylor, necesito la cartera de Ana.

-Enseguida, señor.

En lo que llega Taylor nos ponemos las sudaderas, nos reímos porque a Ana le queda gigante y a mí me queda corta de mangas y apenas llega a mi cintura, debe ser por eso que no me las llevé a Boston.

Golpean la puerta y Taylor me pasa el pequeño bolso de Ana. Ella lo toma y busca algo, saca algo brillante y lo pone en la cadena.

-Ayúdame -dice pasándome la cadena. Me doy cuenta que es la que tiene mi nombre, sonrío. La pongo en su cuello y le doy un beso atrás de la oreja.

Antes de guardar su cartera junto a la ropa saca una pequeña pastilla y se la mete en la boca sonriendo.

-No queremos tener esa discusión otra vez -dice burlándose de mí mientras recordamos nuestra primera pelea.

Ana toma sus flores y salimos de la habitación.

Punto de vista de Taylor

Hace un poco más de dos años comencé a trabajar para el jefe. Welch dijo que tenía constantes amenazas debido a los negocios y su riqueza, su cabeza vale millones según entiendo. Junto conmigo Sawyer y Raynolds fueron destinados a Boston, debían ser la sombra de una tal señorita Steele. Él mismo señor Grey la visitó una vez. Siempre pensé que había algo entre ellos, pero nunca los vi juntos, me hice a la idea de que solo era alguien a quién protegía.

Al comienzo el jefe solía estar nervioso y dudaba de todo el mundo, pero no era una mala persona, solo le gustaba que las cosas se hicieran bien. Un par de meses después cambiaron los términos. Según el reporte que llegó de Sawyer la señorita Steele viajó a Seattle y se fue el mismo día que llegó luego de una visita al señor Grey. El joven buena persona desapareció y llegó un hombre frío y calculador. Sus empleados le temen y pobre de aquel que cometa un error en su presencia. Si alguien se le acerca demasiado se espanta o reacciona con violencia, simplemente no le gusta que lo toquen.

Cuando comenzó a comportarse como un ogro nos despertamos varias veces con Gail al escucharlo gritar en sueños, luego toca una que otra melodía triste en el piano y se va a su estudio. Nos acostumbramos a que vagara por el departamento durante la noche y de a poco sus ojeras se acentuaron.

Nunca lo vi comunicarse con su familia, era un hombre solitario y triste, jamás lo vi sonreír.

Fue una sorpresa ayer cuando me dijo que asistiríamos a la boda de su hermano en casa de sus padres, quizás tiene otra faceta pensé, después de todo es un hombre joven y debe hacerse respetar. Sin embargo, comprobé que con su familia no es diferente, es distante y en ningún momento entabló conversación con ellos, durante toda la noche se dedicó a observar sin ningún disimulo a una de las damas de honor. Una señorita muy atractiva de piel clara, pelo café y ojos azules intensos.

De pronto el jefe se paró y se dirigió a ella, que también caminó hacia él, me tensé pensando que se podría arruinar la fiesta si ella lo tocaba, pero luego fue él quien inició el contacto, comenzaron a bailar como si fuera lo más natural, como si toda la vida hubieran bailado juntos.

-Señorita Grey -le pregunto a su hermana que se acercó a la mesa a hablar con uno de los invitados y se sentó al lado mío en el asiento vacío del jefe, acabo de conocerla- ¿sabe con quién baila su hermano?

Dirige una mirada seria a la pareja y asiente, responde sin mirarme.

-Anastasia Steele -dice con la voz un poco quebrada.

-Gracias, señorita Grey -me pregunto por qué lo dijo así, además estoy intrigado en conocer a la famosa protegida del jefe.

Me doy cuenta que no soy el único que los observa, aunque veo que a ellos no les importa en lo más mínimo, el señor Grey baila con la señorita Steele como si no hubiera nadie más en el mundo, varios de los asistentes miran la escena, algunos con tensión, otros preocupados e incluso diviso lágrimas en algunos ojos.

Cuando la música paró, inmediatamente seguí al señor Grey que salió del salón con la señorita Steele. Se da vuelta cuando siente mi presencia.

-Taylor, disfruta de la fiesta, estaré en la casa -dice con el tono más suave que escuchado en años.

-Sí, señor Grey.

No supe más del jefe hasta hoy en la mañana, por lo visto aquí hay historia, y al parecer la señorita Steele saca lo mejor de él. Hoy cometí un error al dejarlo solo pensando que estaba seguro en su hogar y recibió un golpe en el rostro, normalmente hubiera tenido que aguantar sus gritos, sin embargo fue de lo más dócil y antes me dio las gracias por llevarle su encargo.

Viene saliendo de la casa con ella, abro la puerta. Sawyer y Reynolds esperan en el vehículo de atrás. Nos seguirán hasta Escala.

Decir que estoy impactado se queda corto en este momento. El señor Grey y su… amiga/novia/protegida, quién sabe, no han parado de besarse en todo el camino, ella va sentada en sus piernas y va agarrada a su cuello mientras él la toma por la cintura. Ha reído con ella, la llama 'amor' y 'mi vida'. Por el bien de todos ojalá que la señorita Steele no sea algo pasajero.

Punto de vista de Ana

Christian ingresa un código en el ascensor y comenzamos a subir, me saco la sudadera y él igual. Como me dijo, había algunos paparazzi afuera del edificio, así que ingresamos por el estacionamiento.

Estoy emocionada de conocer nuestro hogar. Al llegar arriba tal como dijo mi marido parece vacío, el vestíbulo no tiene nada más que unas puertas de entrada al fondo, Christian abre una para mí y quedo impresionada, es mucho más grande de lo que recordaba o quizás en video se veía más pequeño. Lo único que brilla es el piano negro que está en en el área del centro.

A la izquierda hay una escalera y al fondo está la cocina, a la derecha una sala de estar con algunos sillones.

-Amor, esto es deprimente, tendremos que ir de compras -digo abrazándolo.

-Ya sé amor, decoraremos como tú quieras -sonríe.

Llega Taylor y los otros dos guardaespaldas.

-Taylor, ¿está Gail? -pregunta Christian.

-Sí, señor Grey.

-Ve a buscarla -ordena.

-Enseguida, señor.

Mientras Taylor sale Christian me explica que Taylor y Gail viven en un ala del departamento y que Gail es su ama de llaves.

Taylor regresa con una mujer más o menos de su edad, nos sonríe con amabilidad y un poco de preocupación. En realidad ella y Taylor se ven tensos.

Punto de vista de Taylor

-Bien, desde hoy varias cosas van a cambiar… -comienza el jefe retomando su tono de voz más duro, pero lo interrumpen.

-Amor -dice la señorita Steele- sentémonos en el living, no nos tengas de pie.

Esto es más nuevo aún, el jefe recibiendo órdenes.

-Claro -dice sonriéndole- pasemos a sentarnos.

La señorita Steele y él se sientan juntos tomados de la mano. Cuando estamos todos sentados continúa.

-Como les decía, desde hoy varias cosas van a cambiar. Mañana Welch entregará más detalles, pero por el momento nuestra prioridad es proteger a Ana de cualquier amenaza y de los paparazzis.

Todos asentimos.

-Ana, Sawyer y Reynolds han sido tus guardaespaldas durante estos años -dice el jefe señalándolos-, Taylor es el mío -me mira y yo asiento-, y Gail, como te decía, es el ama de llaves. Se sonríen entre ellas. Las órdenes de Ana deben seguirlas igual que siguen las mías. Por cierto, ahora, les presento a la señora Anastasia Grey..., mi esposa -dice con una sonrisa de estúpido mientras se miran a los ojos.

¡¿Qué?! ¡¿Cómo pasó esto en mi presencia?!

-Por el momento nadie sabe que Ana es mi esposa -continúa-, confío en que ustedes guardarán el secreto por algunos días hasta hacer pública la noticia. Taylor, muestra a Sawyer y Raynolds dónde pueden quedarse. Eso sería todo por ahora, como les dije Welch les entregará más información mañana.

-¿Señor? -pido permiso para hablar.

-Habla Taylor.

-¿En qué momento evadió su seguridad, señor? -Sawyer y Reynolds asienten, preocupados igual que yo. Los tórtolos ríen ante mi pregunta.

-No hemos evadido nuestra seguridad -dice el jefe entretenido, ¿quién es este hombre que sonríe tanto?

-En octubre cumplimos cinco años de matrimonio -dice la ahora señora Grey.

Gail sonríe a mi lado, siempre pensó que el jefe era muy joven para estar tan triste y solo.

-Eso es todo por hoy señores -dice el jefe-.

-Sí señor -trato de quitar el tono de sorpresa de mi voz.

-Señor Grey, ¿quiere que prepare la cena? -dice Gail.

-No, gracias Gail -responde la señora Grey- hoy cocina mi marido -dice sonriendo.

Que bueno que estoy sentado aún porque no sé si me hubiera podido mantener de pie.

Punto de vista de Ana

Mientras todos se retiran por un pasillo junto al vestíbulo, me siento en las piernas de mi marido. En algún momento hablaremos de cómo le habla a sus trabajadores, aunque es sexy es muy duro con ellos, parecía que todos creían que en cualquier momento explotaba.

-Es temprano para cenar -dice Christian sonriendo y sacándome de mis pensamientos.

-¿Alguna idea para matar el tiempo, señor Grey?

-Estaba pensando en mostrarle la habitación… -susurra en mi oído.

-No sé qué está esperando para hacerlo señor Grey…

Sin nada más que decir me lleva en sus brazos a nuestro cuarto. No tengo tiempo de observar que hay en él porque apenas llegamos Christian me deja en la cama y ataca mi cuerpo.

-Hay que bautizar esta cama como corresponde, señora Grey -dice con la respiración agitada. Mi marido quiere jugar…

-Oh Christian, fóllame -digo mirándolo a los ojos.

Punto de vista de Christian

-Me propongo complacerla, señora Grey -hemos sido tiernos todo el día, ahora necesitamos esto…

Me quito mis zapatillas y luego las de Ana y me ubico sobre ella, comienzo a besar su cuello y desabotonar su blusa, sigo la línea de su ombligo mientras voy bajando, abro el botón de su pantalón y a medida que se lo quito voy besando sus muslos y sus piernas, Ana da pequeños gemidos.

Acaricio sus senos y glúteos por encima de la ropa interior, quito el broche de su brasier y masajeo la piel tierna y suave, me meto un pezón en la boca mientras sigo atendiendo el otro con mi mano. Paso mi lengua en movimientos circulares por ellos, Ana gime más fuerte y entrelaza sus dedos en mi pelo.

Le doy un rápido beso en la boca y bajo nuevamente, toco con mis dedos su entrada por sobre sus bragas, se muerde el labio, mi pene quiere salir a jugar, pero primero le daré placer con mi boca.

Bajo lo que queda de su ropa interior, paso mi lengua por su clítoris, arquea su espalda y acerca más su cuerpo a mi rostro, meto un par de dedos dentro de ella, juego con mi lengua en su clitorís.

-Christian… -exclama mi mujer entre jadeos, sonrío.

Meto un dedo más dentro de ella y da un grito de placer. Luego los saco y me los meto en la boca mirándola a los ojos, me mira con lujuría, saco los dedos de mi boca y los meto en la suya.

-Chupa -le ordeno y obedece, pasa su lengua por ellos, mi polla pronto quiere un poco de eso.

Vuelvo a bajar y esta vez meto mi lengua dentro de ella, da otro grito y toma mi cabeza, tira de mi pelo mientras la follo con la lengua y mi dedo pulgar masajea su clítoris, empieza a tensarse en mi boca.

-No pares Chrisitan -ordena.

Aumento el ritmo en su clítoris, Ana grita mi nombre una vez más y siento la humedad de su corrida en mi boca. Subo para besarla y que sienta su sabor en mí, nos besamos como si nuestras vidas dependieran de ello, de pronto Ana envuelve sus piernas alrededor mío y con fuerza me mueve para quedar debajo de ella.

Punto de vista de Ana

Christian está debajo mío, es inaceptable que aún lleve puesta su ropa, le quito su polera por la cabeza, beso su boca y comienzo a bajar, gime cuando juego con sus tetillas usando mi lengua, suavemente paso mi uñas por sus abdominales, y beso sus bellos por debajo del ombligo.

Su polla está dura, lo torturo con mi mano por encima de la tela de sus jeans y luego con mi boca, sonrío cuando dice entrecortadamente mi nombre. Desabotono su pantalón y los bajo junto con sus boxer, lo tomo de sus brazos para que se siente al borde de la cama y me arrodillo en el suelo.

Comienzo a lamer desde la base de su pene hasta llegar a la punta, luego repito la acción, pero con pequeños besos, Christian se apoya hacia atrás en la cama. Finalmente lo meto en mi boca, y comienzo a meter y sacar su polla mientra juego con mi lengua en su glande y con mi mano masturbo el resto de su tronco.

-Mierda Ana, se siente tan bien… -dice mi marido entre jadeos.

De pronto me toma por el pelo y comienza a embestir mi boca, lo miro a los ojos mientras siento como llega a mi garganta, aprieto su dureza con mis labios y con una mano toco suavemente sus testículos, de repente para de embestirme, sale de mi boca y me levanta, me deja al bode de la cama, se para tomando una de mis piernas y mete su polla dura en mí de una embestida.

-¡Aah! -gritamos juntos.

Comienza a moverse, con un brazo abraza mi pierna levantada mientras la besa y con la otra juega con mi clítoris al ritmo de las embestidas.

Punto de vista de Christian

Le doy duro, como sé que le gusta, ambos gemimos y gritamos de placer, siento que comienza a contraerse otra vez y yo también, salgo de ella y reclama cuando lo hago, no quiero correrme aún.

La tomo por la cintura, beso su boca y luego la pongo en cuatro al centro de la cama, me arrodillo detrás de ella y vuelvo entrar, volvemos a gritar, me inclino y me tomo de uno de sus senos y comienzo a moverme otra vez, beso sus hombros, Ana comienza a recibir mis embestidas, mis bolas chocan con su entrada, paro de moverme, la afirmo de su cintura y la atraigo repetidamente hacia mí, decir que estamos gritando es poco. Una vez más siento que se tensa en mi pene y siento que me falta poco, vuelvo a parar.

-Mierda Christian, quiero correrme -reclama mi esposa con una voz que no parece la suya.

-Lo sé mi amor, lo sé.

La dejo con su espalda apoyada en la cama, abro sus piernas y me acomodo a la altura de sus glúteos con mis rodillas abiertas y entro en ella otra vez, muevo mi cintura, la agarro de las rodillas para impulsarme, nuestros cuerpos están sudados, me inclino sobre ella y nos besamos, Ana rompe el contacto para gemir en mi cuello y comienzo a moverme más rápido, reclina su cabeza hacia atrás gritando y absorbiendo el placer, estamos cerca, sus contracciones envuelven mi polla, grita mi nombre y se corre, me inclino una vez más para besarla y me vengo dentro de ella.

No paramos de besarnos, mi pene comienza a ablandarse dentro de ella, salgo de su interior y reposo un momento mi peso sobre ella, pronto debemos parar para respirar y me recuesto a su lado.

-Christian… eso fue…

-Lo sé mi amor… -digo mientras la abrazo y nos tapo con la sábana.

Nuestras respiraciones comienzan a calmarse y nos quedamos dormidos, exhaustos.

Despierto con hambre, miro el reloj en mi velador, son casi las siete. Ana sigue dormida con una hermosa sonrisa en su rostro, podría mirarla por horas. Me levanto y busco un pijama, pronto mi esposa despertará con hambre y debo preparar su cena. Me duele el rostro por el golpe de mi suegro, aunque de por sí me duele todo el cuerpo, sí que he usado mis músculos en un día.

Me voy a la cocina, debo buscar por todos lados para encontrar lo que necesito, hallo velas y las dejo junto a los platos, tendremos una pequeña cena romántica.

Estoy picando tomates cuando recuerdo que mañana no iremos a trabajar. Termino de picar, me lavo las manos y voy al dormitorio a buscar mi celular. Vuelvo a la cocina dejo los tomates a fuego lento y mientras espero que hierva el agua llamo a Andrea.

-Señor Grey -contesta enseguida.

-Andrea, cancela toda mi agenda de mañana, no quiero que nadie me moleste, dile a Welch que se comunique a primera hora con Taylor y agenda una reunión con Sam a primera hora del martes y luego otra con mi banquero -no espero su respuesta, corto enseguida y llamo a Roach, se demora en responder.

-Señor -dice.

-La próxima vez que te llame no me hagas esperar como hoy, ¿entendido?

-Sí señor. ¿En qué puedo ayudarlo?

-La señorita Anastasia Steele no irá a trabajar mañana y el martes entrará al medio día.

-¿Puedo saber por qué? -¿acaso tengo que darle explicaciones?

-No, no puedes -corto.

Sigo con la cena y Ana llega a la cocina, lleva puesta una camiseta mía aunque está muy seria.

Punto de vista de Ana

Despierto por que no siento a Christian, me angustia que no esté, me pregunto hasta cuando tendré esa sensación. Busco su armario y saco una camiseta, me pongo sus pantuflas, de seguro él anda descalzo, salgo con una sonrisa de la habitación, lo escucho hablando y me quedo en la entrada observando, se ve tan serio.

-Andrea, cancela toda mi agenda de mañana, no quiero que nadie me moleste, dile a Welch que se comunique a primera hora con Taylor y agenda una reunión con Sam a primera hora del martes y luego otra con mi banquero -corta sin decir nada más, frunzo un poco el ceño.

Vuelve a marcar.

-La próxima vez que te llame no me hagas esperar como hoy, ¿entendido?

Vaya, si apenas pasaron unos segundo, ¿con quién estará hablando?

-La señorita Anastasia Steele no irá a trabajar mañana y el martes entrará al medio día.

Oh, debe estar hablando con Roach.

-No, no puedes -otra vez corta sin decir nada más.

Deja su celular a un lado, aprovecho de entrar.

-La cena estará lista en unos 10 minutos amor… -dice en un tono completamente distinto al que estaba usando recién-, ¿por qué estás tan seria?

¿Se me nota?, pienso.

-No me gusta como le hablas a la gente, Christian.

-Oh… -se queda unos segundos en silencio- ¿cómo le hablo a la gente?

-Como si fueran tuyos, no pides por favor ni das las gracias y Taylor y Gail parecían como si estuvieran viendo a otra persona más temprano.

-Ana…, no lo pensé…, rayos, lo siento.

-No te disculpes conmigo -no discutiré por esto, pero él no era así-, trata de ser más agradecido, eso es todo amor.

-Tienes razón Ana, me acostumbré a descargar mi frustración con otros, he sido un monstruo los últimos años…, aunque sí me gusta la rapidez -lo dice con pesar, no quiero que se sienta mal.

-Ya verán al verdadero Christian amor, no te sientas mal, solo quería que lo supieras -camino hasta él y lo abrazo, pero me suelta.

-Amor, toma asiento, estoy cocinando, no distraigas al chef -dice bromeando.

-Lo siento señor chef -digo y me siento-. ¿Por qué entro tarde el martes? -pregunto mientras Christian vuelve a su tarea.

-Hablaremos con Sam, en la mañana, mi encargado de relaciones públicas.

-Tenemos que hablar con nuestra familia y amigos.

-Sí, ¿sabes cuando vuelven Kate y Elliot?

-El jueves, Elliot comienza un proyecto pronto y no pudieron tomar más días.

-¿Qué tal si el viernes preparamos una cena familiar?, Gail puede cocinar.

-Está bien, ¿debo acostumbrarme a que me cocinen? -no sé si me agrada la idea.

-Bueno puedes probar si te gusta tener ayuda un tiempo y veremos, aunque Gail conoce Escala mejor que nadie, es de mucha ayuda, me habría muerto de hambre estos años.

-Está bien, puedo hacer eso. Hay que traer mis cosas del departamento, no tengo ropa.

-Podemos resolver eso ahora -dice Christian mientras vierte el contenido de la olla en un colador.

-Ana..., por cierto me debes un auto, nena. Vendiste mi A3 por Dios -nos reímos.

-Lo siento… -digo- pero no iba a traerlo de Boston y además después de… ya sabes…, nunca lo manejé. Aunque en realidad tú me debes 100 mil dólares, creo que con eso quedamos a mano.

-Buen punto señora Grey -dice llenando mi plato y el suyo, luego va por la salsa de tomate y echa un poco en cada plato.

Va a dejar la sartén y aprieta un botón en un intercomunicador al lado del lavabo, apenas suena se oye la voz de Taylor.

-¿Señor?

-Taylor ven un momento…, por favor -agrega y me sonríe.

-Enseguida, señor.

Taylor llega en lo que Christian enciende las velas que tiene en la mesa y se sienta.

-Buen provecho señorit… señora Grey, señor Grey -dice con nerviosismo.

-Taylor, mis esposa necesita que traigan sus cosas de su departamento, Sawyer sabe la dirección y tiene una copia de la llave -¿qué, tiene copia?

-Sí señor -responde Taylor, comienza a retirarse.

-¿Christian nunca viste Barney? -digo

-¿Qué? -dice sin entender, doy un suspiro.

-Por favor y gracias… blah, blah.

-Mierda... -susurra para sí- ¡Taylor! -grita Christian y vuelve a aparecer frente a nosotros.

-¿Si señor?

-Gracias por la ayuda, Taylor -este último mira contrariado.

-De nada señor -asiente con la cabeza y vuelve a salir.

-Ves que fácil mi vida -digo divertida.

-Mmm… -responde y nos reímos-. Ahora señora Grey, probemos si la mano del chef ha cambiado...