Muchas gracias por todos sus comentarios que alegran mi día y a las personas que siguen la historia y que la han agregado a sus favoritos. Creo que este capítulo tiene un poco de todo, espero que lo disfruten.
Para no pillarlos de sorpresa les cuento que esta semana terminaré con esta historia, ha sido genial la experiencia, aunque aún no es momento de despedirse, se vendrán cosas nuevas que tengo en mente y mi historia será adaptada pronto para otro fandom, también me pidieron que la tradujera al inglés, no puedo creerlo, estoy en las nubes.
I did't know until today that I had some readers that were struggling with my story because it's not in English, I'll work on it as soon as I can. Thank you for reading!
La mayoría de los personajes son de E. L. James
9 de agosto de 2022
Punto de vista de Ana
Hoy supe que aún no me embarazo, no lo esperaba tampoco, es muy pronto, apenas hace un par de días dejé de tomar las pastillas, pero la mirada de Christian cuando se dio cuenta que me había llegado mi periodo fue casi de dolor, luché con todas mis fuerzas para no decirle que he dejado los anticonceptivos.
La entrevista de ayer fue bastante entretenida, Kate dijo que a la gente no le importaba cómo rayos Christian había logrado su fortuna, solo hablamos brevemente de eso, lo que a la gente le importa, dijo, es saber que somos como ellos, relacionarse con nosotros y obviamente todos quieren saber la historia detrás de la misteriosa esposa del magnate Christian Grey así que nos preguntó absolutamente de todo, fueron tantas preguntas que no recuerdo, mañana saldrá en la revista Style de Kavanagh Media junto con muchas fotos, me sentí como una modelo.
Luego de que saliéramos de nuestra habitación, nos maquillaron y peinaron un poco, incluso nos dijeron en algún momento cómo sentarnos. Fue un tanto tedioso a ratos, pero lo tomamos como una experiencia más, ojalá que no se repita pronto, aunque sí lo pasamos bien después de todo.
El famoso paparazzi también pudo tomar varias fotos y anotó algunas cosas durante la entrevista antes de retirarse, quién sabe a qué medio venderá todo, pero mientras no sean mentiras no nos importa.
Sam opina igual que Kate, mientras antes le demos a ellos lo que quieren más pronto se aburrirán de nosotros, así que ya tenemos un plan de acción. Ahora que Christian está mucho más relajado y creemos que no llegarán más amenazas, hemos aceptado ser un poquito más públicos en pequeños detalles luego de que salga la entrevista.
-Ana, en 10 minutos comienza la reunión en la sala de conferencias -dice Hannah por el intercomunicador. Es la última reunión del día y pronto podré irme a casa.
-Gracias Hannah -respondo.
Iba a enviarle un mensaje a Christian para que no se preocupe si no le respondo sus mensajes, pero mi celular está descargado así que le aviso a Hannah que si mi marido llama le informe. Últimamente mi batería comienza a morir más temprano de lo usual y he olvidado el cargador, ahora..., es culpa de Christian que tenga el celular descargado porque nos enviamos mensajes todo el día. De hecho en algún momento hablamos de esto durante la entrevista, creo, al parecer a mi marido le molesta eso.
Mientras despejo mi mente y recupero el profesionalismo, saco un chocolate con maní de la caja que me llegó hoy a la oficina de parte de mi marido obviamente, con una tarjeta que decía 'Para que tu corazón siga chocolatiendo por mí', ¿cómo recuerda esas cosas?, no lo sé.
Tengo una reunión importante, uno de mis autores ya pasó por todo el proceso editorial, diagramación, impresión y encuadernación. Ahora comenzaremos con la distribución, pero antes de eso debemos revisar una vez más la calidad del producto y tasar su valor, estoy muy emocionada. Mientras me dirijo a la sala de reuniones pienso que me encanta mi trabajo... y el chocolate... y mi marido.
Punto de vista de Christian
Hoy tenemos que asistir a una cena de beneficencia, es una buena manera de ahorrar un poco en impuestos, ayudar a una buena causa y hacer negocios. Ana lo sabe, pero olvidé recordarle que pasaré por ella más temprano y no ha respondido mi mensaje, en 15 minutos saldré a buscarla así que llamo a su asistente.
-Hannah, me puedes comunicar con Ana, por favor.
-Señor Grey, su esposa está en una reunión.
-¿Hace mucho o apenas empezó?
-Entró hace media hora, debería tener para una hora más.
-¿Sabes si tiene su celular con ella?
-Su teléfono se descargó -mmm…
-¿Está Roach en la reunión?
-Sí señor.
-Gracias Hannah, hasta pronto.
Le envío un correo a Andrea para que coordine con Hannah que la próxima vez el horario de Ana quede libre una hora antes y busco el número de Roach en mi celular.
Punto de vista de Ana
Boyce, un colega editor, está hablando sobre la calidad de la artista que creó el diseño de la portada del libro cuando Roach mira su celular y por un segundo desvía su mirada hacia mí, me parece extraño. Pide un momento y contesta.
-Señor Grey -dice e instantáneamente todas las miradas se dirigen a mí, mi rostro arde-. Sí, está aquí -esta vez me mira sin ningún disimulo-. Enseguida señor -veo la molestia en sus ojos, pero no dice nada, me pasa su teléfono y salgo rápido de la sala.
-Christian, acabas de interrumpir una reunión muy importante, la más importante que he tenido hasta ahora.
-Hola, estoy bien -dice sarcástico.
-Estoy hablando en serio, tengo que volver.
-Ana, pasaré por ti en unos 20 minutos.
-¿Qué?, no puedo, te digo estoy en una reunión importante.
-Tenemos que llegar a Portland, antes debo hacer algunos negocios, necesito que nos vayamos más temprano y tienes que ir conmigo.
-No puedo interrumpir la reunión por ti, esta es mi reunión Christian -digo irritada.
-Ya veremos… y carga tu maldito celular -dice y corta.
Respiro profundamente para calmarme, ¿ha sido eso una 'discusión'?, entro y le entrego el celular a Roach. Me siento y Boyce continúa con su análisis. Trato de concentrarme lo que más puedo pero conozco suficientemente bien a mi marido como para saber lo que se viene.
Nuevamente Roach revisa su celular, esta vez lee un mensaje, me mira. Lo siento digo solo con los labios. Mi jefe revisa la hora, vuelve a mirarme y asiente discretamente. No tiene otra opción.
Diez minutos más tarde Roach interrumpe la reunión.
-Buen trabajo hasta ahora -dice dirigiéndose a todos-, seguiremos mañana con esta reunión, pueden retirarse.
Todos comienzan a salir de la sala de juntas aunque un tanto extrañados, me acerco a Roach.
-Lo siento, no se suponía que esto iba a intervenir con mi horario -explico disculpándome.
-Solo ten más presente tu agenda la próxima vez Ana -su tono me indica que no está molesto, por lo menos no conmigo.
-Lo haré, gracias.
Punto de vista de Christian
Estoy en el estacionamiento de SIP esperando a Ana, Sawyer abre la puerta y ella entra, se fija el cinturón y mira al frente. Comenzamos a salir, nos siguen los paparazzis de siempre, los flashes ya no molestan tanto.
-¿Hola? -sé que estoy en problemas, Ana resopla.
-No me hables ahora -dice cortante y sin mirarme.
Hacemos todo el camino en silencio, habíamos quedado de entrar por la puerta principal de Escala para que vieran que solo somos gente común y corriente llegando del trabajo, pero si algo buscan los paparazzis es encontrar defectos en nosotros, hoy no es el mejor día así que cambio de opinión.
-Taylor -digo cuando estamos por llegar-, entraremos por el estacionamiento.
-Sí señor.
Apenas estamos solos en el ascensor mi esposa explota.
-¡No puedo creer lo que hiciste hoy!
-¿Qué hice?, te avisé, tú no cargaste tu celular.
-¡Interrumpiste una reunión muy importante -se abren las puertas del elevador y salimos a nuestro departamento-, es el primer libro mío que va a salir a la venta, era la última reunión para comenzar la distribución y no pude terminarla por tu culpa!
-Me importa una mierda el puto libro, te necesito en media hora lista, debemos llegar a Portland -estoy dando por terminada esta discusión, pero la señora Grey no ha dicho la última palabra.
-¡¿Si te importa una mierda, por qué compraste una maldita editorial?!, ese puto libro como lo llamas te va a hacer más millonario -veo que Gail discretamente se va a su ala del departamento.
-Nos va a hacer más millonarios -la corrijo, no sé por qué, sé que no le importa el dinero.
-No quiero ir contigo -declara.
-Lo siento, tienes que ir, ya estás en la lista de invitados, si no vas probablemente mañana nos estarán divorciando en todas las revistas.
-¡¿A quién le importa lo que digan esas revistas de cotilleo?!
-A mí no, pero si damos de qué hablar no nos dejarán tranquilos, vamos a cambiarnos.
Sin decirme nada se dirige a la habitación, la sigo en silencio. Y así también comenzamos a cambiarnos ropa, Ana se va al baño mientras me pongo el conjunto que dejó preparado para mí en la mañana. Unos minutos más tarde sale solo en ropa interior, ¡Mierda!
Elije justo el momento en que está agachada recogiendo sus zapatos para hablar.
-¿Hizo algo extraño hoy Isaac? -oh no vayas por ahí, mi amor…, pienso.
-No que yo sepa -digo cortante y tratando de no mirarla.
-¿Hasta cuándo lo tendrás vigilado?
-Hasta que sea necesario -no quiero continuar, pero no puedo evitarlo- ¿por qué te importa, quieres verlo? -digo mirándola fríamente.
-¡Quizás el tome en serio mi trabajo! -me responde fulminándome con sus ojos azules, no sabe lo hermosa que se ve enojada, pero quiere ponerme celoso y lo está logrando, debo calmarme.
-Ana, no quise ofenderte, claro que me importa tu trabajo.
-Hoy no se notó Christian, ¿sabes la vergüenza que pasé cuando mi marido llamó a mi jefe para hablar conmigo y luego la reunión mágicamente terminó casi una hora antes de lo que debía?, ¡mi reunión, por mi libro!
-Lo siento, olvidé decirte que debíamos irnos más temprano, ya hablé con Andrea para que coordine con Hannah en el futuro, no se volverá a repetir.
-No quiero que abuses de tu poder en SIP ni de Roach. Es más no quiero que des la noticia de que la editorial es tuya.
-¿Por qué? -por Dios.
-Porque no quiero que mis colegas actúen raro conmigo, apenas Roach contestó tu llamada todos voltearon a verme, nadie me va a tomar en serio si saben que es tuya, no estoy preparada para eso -responde mientras se pone el vestido.
-Primero, es nuestra editorial, no mía. Segundo, está bien, hablaré con Ross para que aún no se lleve a cabo el cambio de nombre.
-Bien y la próxima vez me dejas un recado con Hannah o con Sawyer como lo haría la gente normal y súbeme el cierre -me acerco para hacer lo que me pidió con una leve sonrisa.
-Okay, lo acepto, yo te pido que cargues el celular.
-Está bien, aunque es mitad tu culpa por hablarme todo el día -esto lo dice en otro noto, casi escapa un sonrisa en sus labios, ¡bien!, se voltea y arregla mi corbata para que quede derecha.
-¡Maldición Ana, tendremos que esperar toda la maldita noche para tener sexo de reconciliación y quisiste ponerme celoso! -digo en broma.
-Se lo merecía señor Grey.
-Mmm…, si no fuera por qué debemos irnos Ana, ya no estaríamos vestidos -digo en su oído, no solo yo sufriré toda la noche, la haré pagar por quererme poner celoso.
Punto de vista de Ana
-¿Sí te acuerdas que estoy con mi periodo? -le susurro a Christian en el oído, es la cuarta vez que toca mi muslo por debajo del mantel, me está volviendo loca.
-¿Cuándo me ha importado? -responde mirándome a los ojos, sus pupilas están dilatadas, sé que las mías también.
Estamos terminando de cenar, solo he tenido pequeñas conversaciones con algunas personas, he intentado ser lo más normal posible, no sé si me gusta del todo el ambiente, no es como Coping Together donde ya conozco a todos y el ambiente es mucho más de fiesta.
Por otro lado Christian me ha presentado como su esposa y nadie logra sacar la sonrisa de mi rostro, excepto cada vez que su mano discretamente toca más de lo que debiera en público, sé que en ese momento no sonrío, me muerdo el labio casi descaradamente para que él lo note, si quiere jugar sucio, yo también puedo.
-¿Bailemos, amor? -pregunta mi marido levantándose de la mesa y extendiéndome su mano.
-Claro, mi vida -respondo inocentemente y escucho algunos aww…, ante nuestra muestra de cariño.
Tomando su mano nos vamos a la pista de baile, suena la melodía de 'Save The Last Dance For Me' en la voz de Michael Bublé. Hemos bailado esta canción antes, en nuestro departamento en Boston.
Christian no suelta mi mano y sonriendo comenzamos a bailar, es un ritmo rápido y mi chico y yo sabemos movernos juntos, hay algunos flashes, pero no nos importa, nunca apartamos la mirada ni quitamos la sonrisa de nuestro rostro, nos gusta esto, solo que ahora debemos hacerlo con público.
Cuando las trompetas suenan con fuerza haciendo un cambio en la música, Christian me impulsa y mi espalda queda en su pecho, nos movemos en sincronía perfecta mientras mi marido me canta en el oído.
- Baby don't you know I love you so, Can't you feel it when we touch, I will never, never let you go, I love you oh so much -me muerdo el labio y sonríe.
Termina de cantar y vuelve a girarme, esta vez quedamos de frente, tomamos nuestras cintura con una mano y nuestras otras manos entrelazadas quedan levantadas y nos deslizamos por la pista, no sé si hay más parejas y no sé si estamos siendo observados, solo mi marido y yo importamos, como siempre, y siento su entrepierna.
-Mmm…, creo que alguien quiere salir a jugar -digo seductoramente molestando a mi esposo.
-¿Eso cree señora Grey? -dice mientras baja un poco más la mano que tiene en mi cintura, me muerdo el labio otra vez-, mi amigo necesita una amiga para jugar, ¿quizás usted pueda presentarle a alguien? -apenas veo el gris de sus ojos.
-Con gusto señor Grey, pero mi amiga es algo tímida, primero tenemos que estar en privado -termina la música y se escucha un aplauso, no sé si es a nosotros, estoy demasiado concentrada en Christian.
-Nos vamos a casa amor, pero después del siguiente baile, si me despego de ti en este momento sí que daremos que hablar en la prensa -no escondo mi risa, es de orgullo.
Elvis Presley canta 'Can't Help Falling In Love'. Bailamos lentamente mientras mi marido trata de distraerse, apoyo mi cabeza en su pecho.
-No estás ayudado, nena -dice frustrado.
-Lo siento -digo riéndome y levantando mi cabeza.
Sigo el resto del baile tratando de comportarme, cuando termina la música ya estamos listos para retirarnos, es un largo viaje a casa.
Punto de vista de Christian
Definitivamente es el momento para tomar clases para pilotar helicópteros, estaríamos en casa en mitad del tiempo, ha sido un viaje eterno. Me siento como un adolescente frustrado. Me estoy planteando seriamente poner un separador a prueba de sonido en cada SUV, deberíamos habernos quedado en Portland. Ana me mira divertida y con justa razón, ¿dónde está mi autocrontol?
Cuando llegamos a escala literalmente Ana y yo atracamos en el ascensor, apenas se abren las puertas en el departamento tomo a Ana en mis brazos y la llevo al baño de nuestro cuarto, largo el agua tibia de la ducha, rápidamente bajo el cierre de Ana que ya se quitó los zapatos, yo comienzo a quitarme el reloj, las colleras, la corbata. Ana sale de su vestido y me ayuda con el resto de mi ropa.
Una vez que estoy completamente desnudo le quito primero su sostén y luego sus bragas, con cuidado tiro del hilo de su tampón y lo boto en el tacho de la basura mientras Ana entra en la ducha. Soy muy calenturiento como para que me importe un poco de sangre, nunca ha sido un problema.
Entro en la ducha junto con mi esposa y nos besamos como si no hubiera un mañana, nuestras manos exploran nuestros cuerpos, mi polla está completamente erguida y dura, sin esperar más apoyo a Ana contra la pared, la tomo por los muslos abriéndola de piernas y entro en ella con facilidad gracias a sus fluidos.
Comienzo a empujar hacia arriba con mis caderas mientras juego con los pezones de Ana en mi boca. Ella gime de placer mientras tira de mi pelo, me encanta que haga eso.
-Amor... -digo mientras las embisto- de verdad lo siento mucho por hoy -busco su boca y la beso con ternura.
-Yo también amor -dice apartándose para gemir en mi oído, continúa- no debí ponerte celoso, lo siento.
Lo que empezamos como bestias lo estamos terminando tiernamente, esto somos nosotros, podemos ser todo a la vez. Nos susurramos nuestro amor al oído y sigo entrando y saliendo de mi esposa hasta que siento la familiar contracción de su cuerpo en mi pene, ahoga su orgasmo en mi boca y mientras lo tiene apuro mi ritmo y no paro hasta que encuentro mi propio orgasmo.
Salgo de Ana, aún nos besamos, cuando despegamos nuestras bocas tomo una esponja y jabón, lavamos nuestros cuerpos como si fueran lo más preciado que tenemos y así es, no necesitamos nada más. Sobra decir más palabras, nos basta con demostrarnos nuestro amor, nos basta con saber que estamos juntos.
