Sentada en esa silla no podía estar mas nerviosa de lo que ya estaba. Ese hombre era impresionante, algo tenia que no podía quitarle la vista de encima. Cada vez que me sorprendía mirándolo sonreía levemente y yo me ponía totalmente colorada. Dios, de seguro ya estaba acostumbrado y le divertía en sobremanera que estuviera actuando de esa forma.
-¿Estas de acuerdo con el sueldo?- pregunto el dios griego. Bien, me rendía con mis pensamientos. Estaba tan ensimismada que olvide lo que me había preguntado. !Dios! ¿Pero que carajos me pasaba? No actuaba con normalidad.
-Perdón. ¿Que fue lo que me pregunto?- Pregunte sin dejar entrever ninguna emoción. Esperaba que no se molestara y le diera una mala impresión. Me mordí el labio con nerviosismo, el alzo una ceja con diversión.
-¿Se encuentra bien señorita? No la veo muy concentrada.- musito con la voz aterciopelada.
-En nada, solo que usted no es lo que esperaba.. Bueno- comencé a quedarme sin palabras, !Oh Candy cállate de una buena vez! !Vas a echar a perder la oportunidad de trabajar aquí! Terrence Grandchester no quitaba su mirada azul de mi y en realidad, eso no estaba ayudando demasiado.
-En que sentido-. Dijo preguntando con mas interés. No quería seguir con el tema, puesto que terminaría diciendo todo lo que pensaba.
-Bueno yo...- De repente lo recordé-. Hablábamos del sueldo.- Dije cambiando drásticamente el tema. El abrió rápido sus ojos y sacudió la cabeza. Parecía también un tanto distraído.
-Si, sobre eso le hare saber al final del día, primero me quiero asegurar de su capacidad señorita Candice.- Aclaro acariciando mi nombre, me regane a mi misma za me estaba haciendo alucinaciones.
-Bien señor Grandchester-. Dije y sonrió.
-Tu oficina es la tercera puerta a la derecha, nos vemos pronto Candice-. Dijo.
Cuando me levante, se le iluminaron los ojos. No se si eran imaginaciones mías o el me miraba con simple satisfacción.
El día transcurrió tranquilo, llamadas, facts cosas que atender y algunas reuniones del dios griego. Hasta que de repente parecía que lo había invocado, estaba aquí.
-Candice necesito que me llenes estos papeles-. Dijo mirándome con una sonrisa.
-Oh claro, pero no se hubiera molestado en levantarse podría haberme llamado-. Dije sincera.
-Puede ser, pero gano mucho con venir-. Dijo con una voz seductora.
Se voltio y se encamino a su oficina, hasta para caminar era increíblemente sexy, pero que carajos. Ese hombre era sencillamente perfecto, pero ocultaba algo estaba completamente segura.
Termino la jornada del dia, cerraba la computadora y las sesiones que había abierto en el día para mañana. Cuando termine me encamine a la salida, pero Terrence estaba ahí.
-Eh..ya me iba..-. Dije en balbuceos, !Mierda Candy!.
-Quieres ir a cenar, para conocernos mejor estaremos todos los días juntos al parecer.-. Dijo sin rodeos y mirándome con una amplia sonrisa.
No podía quedar mal con mi jefe el primer día, además estaba increíblemente guapo. Mi yo de antes claramente no hubiera aceptado. Di una sonrisa, !Mierda Candy te estas delatando!, a la mierda.
-Si-. Dije con todos los colores en mi rostro.
Nos encaminamos hacia los estacionamientos, y un coche muz lujoso se acerco a nosotros, Terrence dio la gracias y me miro.
-Donde nos encontramos-. Dije.
-Vamos juntos-. Dijo. Era una invitación, claro que si. Oh Candy deja de hacerte ilusiones capaz y ya tiene novia por dios.
-Esta bien-. Dije.
Terrence me convenció diciéndome que cuando terminara la cena, me devolvería acá para que no dejara mi camioneta y me fuera a casa.
Cuando llegamos al exclusivo restaurante, nos sentamos en una mesa muz alejada del centro. A preferencia de Terrence.
-Como te sientes respecto al trabajo- Dijo Terrence con un dedo en la barbilla. Parecía pensativo.
-Me ha gustado mucho.- Sonreí. Después imagine el doble sentido de mis palabras y me sonroje.
-Me alegro.- Dijo.
Una pregunta rondaba mi mente, como había llegado tan lejos siendo tan joven.
-Puedo preguntarle algo-. Dije sonriente.
-Depende de que me quieras preguntar- Advirtió sereno.
-Como siendo tan joven llego tan lejos teniendo.. 28- Al parecer la pregunta le incomodo mucho, y me arrepentí de haberlo preguntado. Después de unos momentos se acomodo, y hablo.
-Es un secreto que no se comparte con todos.- Dijo y agache la cabeza, pero para mi sorpresa comenzó a hablar.
-Mi hermano y yo impulsamos la empresa, pero yo me quede con ella.- Explico con indiferencia. No podía estar segura, pero imagine que estaba recordando algo desagradable.
-Que paso con el-. Pregunte, y al ver su reacción únicamente pude agachar mi cabeza y rogar de que no dijera nada.
-Tuvimos problemas, z me quede con la empresa, claro el no pensó que llegaría tan lejos-. Dijo con un brillo en sus ojos de orgullo.
-Y.. Se siguen viendo.- Supongo que era una pregunta inocente. En sus ojos brillo la furia.
-No.- Dije cortante.
-Pero. Tiene familia-. Dije.
-No.. Murieron en un accidente de coche-. Dijo con un deje de dolor, sabia que ya no era prudente seguir preguntando, pero me daba mucha curiosidad este hombre.
-Lo siento mucho.
-Fue hace mucho tiempo-. Dijo.
Una mucha vino a nuestra mesa y pidio la orden. Cuando hicimos el pedido esta se retiro para dejarnos nuevamente solos. Se hizo un silencio incomodo, pero mas me incomodaba la manera en la que me miraba.
-Tengo que decirte algo muz importante, por eso te invite a cenar, no soy un hombre que se acobarda a decir las cosas claras-. Dijo serio.
Fruncí el seno.
-Mira, cuando me atrae una mujer le propongo algo.. Divertido-Musito el sin quitarme la vista de encima-.
-Quiero proponerte algo, claro si estas de acuerdo-. Dijo.
-Sobre que-. Pregunte sin aliento.
-Te gusto un poco-. Pregunto mi jefe divertido.
-Bueno...eh.. Me parece increíblemente atractivo-. Dije mientras todos los colores se me subían al rostro y el, reía.
-Es todo lo que necesitaba saber, me preguntaba si.. Querías ser mi amante-. Dijo así, sin mas.
Su amante, amante, amante. Esa palabra retumbaba en mi cabeza todos los momentos. Era un hombre increíblemente atractivo, no había duda. La yo de antes hubiera dicho que no rotundamente que no, pero la de ahora, que haría. Claramente me encantaba Terrence pero, que consecuencias traería esto. A la mierda.
-Explícame-. Dije.
-Bueno vamos a compartir nuestros cuerpos, nada del otro mundo. Solo te estoy proponiendo placer a cambio de lo mismo-. Dije sereno, tranquilo. Hacia que sonara tan fácil, divertido.
A caso ahora estaba bien preguntarle a cualquiera si quería ser su amante.
-Solo piénsalo es deseo, no involucro mas del cuerpo. Y es justamente equilibrado placer por placer.
-Solo te diré que no me enamorare de ti-. Dijo arrogante.
Me estaba poniendo un reto.
-Que pasa si es al revés.
-Créeme Candice, no pasara no creo en el amor-. Dijo serio.
-Pero... y si te enamoras de mi..-. Dije riendo.
-No pasara, te lo aseguro.
-Bien. Te daré una respuesta mañana-. Dije sin mas.
-Perfecto.
Tenia un nuevo reto en frente mío, Terrence Grandchester. Era mi nuevo reto, No se enamoraba, eso no lo creía. No era de piedra para estar cubierto por siempre, pero de algo si estaba segura alguien lo lastimo. Tanto que no cree en ello, me lleva 6 años pero es increíblemente irresistible y era imposible no decirle que no.
Me recosté en mi cama pensando en el nuevo pensamiento diario que tendría, Terrence Grandchester.
Perdon, Perdon por la demora, pero es que mi computadora se dano z tuve que pedirle a mi hermano la suya. Lo se tampoco hay simbolos de preguntas y muchas cosas pero esta no tiene!, pueden creerlo. Los quiero mucho y gracias por esperar los quiero.
