Candice White

Me desperté con un jadeo en la cama. Todavía las imágenes me agolpaban la mente, acababa de tener un sueño con Terrence Grandchester. Una gota de sudor escurrió por mi frente, la limpie con el dorso de la mano. Mi cabeza me decía que aceptara el acuerdo, pero el miedo me consumía por dentro. ¿Y si me arrepentía después?

Ser la amante de un multimillonario, vaya problema.

Nunca había imaginado que terminaría así con mi propio jefe. La antigua Candice jamás habría aceptado, ni siquiera considerado. Pero ahora me sentía diferente, quería experimentar algo arriesgado e excitante. Aunque algo me detenía un poco, no sabia porque exactamente tenia miedo, aunque no le di mucha importancia.

Londres, Reino Unido- Mansion Andley

-Ya llegue familia, Candice William-. Decía el señor Andley en el pasillo.

-Bienvenido Señor Andley, el Señorito William se encuentra en el parlamento y la señorita Candice lleva ya 2 meses fuera-. Dijeron todas las empleadas al unísono.

-¡Como que Candice a estado fuera!-. Dijo El Señor William.

-Si señor, hace 2 meses que no sabemos de su paradero, tal vez este de viaje-. DIJO George.

-George investígame donde esta Candice saliendo a zancadas a su cuarto.

Ciudad de Illinois, Chicago

Hoy era domingo, por lo que me costo trabajo levantarme de la cama. Me obligue a mi misma dejarla y me metí a la ducha. El agua caliente siempre era efectiva para relajar mis músculos agarrotados, y después de unos placenteros minutos salí con mucho mejor humor. Enrolle la toalla a mi cuerpo y tome el peine para cepillar mi cabello enredado, cuando mi celular comenzó a vibrar en la cama donde lo había dejado. Era un mensaje de Terry, mi corazón se acelero para después volver a a su marcha normal.

Buenos días Candice. ¿Cómo has amanecido?

Una sonrisa se formo en mis labios. Deje el peine para contestar.

Muy bien, gracias. Y tu.

Me mordí el labio mientras esperaba su respuesta. Esperaba que me invitase a salir.

Demasiado bien. ¿Tienes planes para hoy?

Una sonrisa ilumino mi rostro en cuanto leí el mensaje, pero se desdibujo cuando recordé lo que le había prometido a mi prima Marie. Se suponía que hoy deberíamos salir juntas en un día de chicas.

-¡Maldición!-. masculle.

Definitivamente la oferta de mi jefe era mucho mas tentadora que la de mi prima, mas no quería quedar mal con ella. Me sentí mal conmigo misma, aunque el deseo que tenia por estar con el era incontrolable. Antes de contestarle a Terry le marque a mi prima. Solo esperaba que estuviera de buen humos para aceptar aquello .

-¿Candice?-. hablo Marie.

-Hey Marie. Me vas a matar.

-¿De que hablas?

Cruce los dedos llamándole a la suerte.

-Mira Mmm… me llamaron de mi oficina y quieren que vaya hoy, es algo importante creo que no podre ir conti..

-¡¿Pero que dices?!-. grito en mi oído. Aleje un poco el celular de mi oreja no quería sufrir daöos.

-Ya se, pero creo que es algo importante y no puedo faltar, lo siento mucho Marie-. Menti con voz monótona.

-¡Pero hoy era nuestro dia de chicas!-. Lloriqueo Marie al otro lado de la llamada.

-Lo se, yo también estaba muy emocionada. En verdad, lo siento mucho.- Ahora con real decepcion en mi voz-

-Bueno. Es mas importante tu trabajo, te comprendo. ¡Pero el otro fin de semana tenemos que salir Candy!-. Exigio mas calmada.

-Muchas gracias Marie. ¡Te quiero!

No tengo nada que hacer, supongo.

El contesto rápido.

Bien, ¿Te gustaría salir a comer hoy?

La emoción no cabia en mi. Estaba sonriendo como una tonta, me recordaba a mis cias de la adolescencia. Aunque seguramente lo que haría con el no era de nina de secundaria.

Claro que si¿A que hora?

Mi celular vibro por el nuevo mensaje.

Pasare por ti a las tres de la tarde, ¿De acuerdo?

Con una sonrisa teclee rápidamente.

Esta bien, te espero.

Terry contesto.

Lo estuve deseando.

Con una sonrisa en mi rostro y el corazón palpitándome fuertemente en el pecho, me levante dispuesta a ponerme mi ropa mas elegante. No tenia demasiada ya que no quería levantar sospechas pero si tenia algo que llevar al menos.

Despues de que todos hubiésemos desayunado, mi madre había salido por los mandados y mi hermano a una de sus miles citas. Les había contado una pequeña mentira, se habían ido con la idea de que yo saldría con mi prima, ellos jamas dudaban de mi, después de todo nunca había estado junto con ellos.

Ya eran las dos y media de la tarde, Terry no debería tardar en llegar. Todavia estaba eligiendo que ropa ponerme, estaba entre unos vaqueros, una blusa y unas botas negras hasta las rodillas o un vestido verde escotado que había usado en dia de mi cumpleaños.

El vestido verde era demasiado formal y como solo iríamos a comer me decante por los vaqueros ajustados y la blusa blanca.

Termine dejando sueltos mis rizos de mi cabello dorado y me coloque un maquillaje discreto,, el tiembre de la puerta me saco de mis pensamientos, había llegado. Tomando un gran respiro me levante y fui directo a abrirle. Contuve un jadeo cuando lo vi enfrente de mi puerta. Lo mire a los ojos azules brillantes. Una sonrisa de lado se formo en sus labios. Se veía tan absurdo esto. Un hombre como el en la puerta de mi casa.

Lo mire de arriba abajo y por un momento sentí celos. Estaba impresionantemente atractivo. Que injusta era la vida, aunque por lo general me recordé a mi misma que la vida solia ser asi.

-Candice, estas preciosa-. Me elogio con la voz arteciopelada. Dios, hasta su voz era ardiente. Mi labio inferior temblo.

-No te quedas atrás.- Conteste lo mas tranquila que pude. No podía verse mas sexy con esos pantalones negros que le caian deliciosamente de la cadera, y su camisa gris arremangada que se adheria a su pecho, resaltando sus fortalecidos bíceps.

Terry tomo mi mano, y al instante una corriente eléctrica nos recorrio a ambos.

Despues de un camino en completo silencio pude ver unas varias veces que me miraba por el rabillo del ojo, solo había otra mesa ocupada aparte de nosotros y casi se me caen los ojos cuando reconoci a un actor de una película que había visto recientemente. Trate de controlarme y no comenzar a demostrar mi emoción. Seria ridículo.

-Supongo que sabes el motivo por el que estamos aquí.- Dijo Terry rompiendo el silencio entre nosotros.

Asenti con la cabeza mirándolo tímidamente a los ojos.

-Yo lo he pensado….- Hice una pausa, sus ojos ardían- Y creo que podría intentarlo.- musite alzando los hombros.

Terry se relajo visiblemente y esbozo una sonrisa torcida. Se paso la mano por el pelo en un movimiento que me dejo con la mirada clavada en el.

-No pudiste haber hecho una mejor decisión Candice.- ladeo la cabeza-. No sabes cuantas mujeres desearían estar en tu lugar.

Claro que podía imaginármelo, por una parte lo que decía tenia razón, pero me parecía muy arrogante. Aunque… Quien siendo como el no iba a ser arrogante, Entonces recordé algo muy importante que necesitaba saber. La duración de ese acuerdo.

-Una cosa…¿cuándo durara esto?-. Hice la pregunta con intriga. Terry dejo entrever sus dientes blancos en una gran sonrisa.

-Que te parece tres meses-. Pregunto cruzándose de brazos. Tres meses me parecía un tiempo largo si consideraba que había esperado por mucho un mes. Tres meses llenos de deseo y diversión. Diversion, solo eso significaría para mi.

-Creo que esta bien.- Sonrei.

-Aunque tengo que advertirte algo.

-Sobre que- Dije tomando un sorbo de agua. Terry esbozo una sonrisa llena de egocentrismo y encanto refinado.

-No te enamores de mi por ningún motivo.- advirtió con un hilo de voz.

-Y si es al revés-. Dije sonriente.

-Candice yo no me enamoro de nadie.- Dijo serio.

-Hagamos un reto-. Sonreí mas abiertamente. Eso que se me estaba ocurriendo seria divertido, justo lo que estaba buscando. El junto las cejas con confusión.

-Tu dices que no te enamoras de nadie, pero si conmigo las cosas no son asi…

-Eso nunca pasara Candice.- me interrumpio-. No juegues conmigo, que solo terminaras daöandote a ti misma.- rectifico pasando su lengua por su labio inferior.

-Ya lo veremos.

Su confianza en que nunca pasaría me daba mas incentivoa por intentarlo. Haria que Terrence Grandchester se quitara todo ese estúpido orgullo y cayera en mis pies, pero claro. Yo también lucharía conmigo misma. Trataria de no enamorarme de el. Yo jugaría mejor.

Despues de tener comida entre risas y platica amena, parecíamos una pareja de enamorados, pero que cosas dices Candy el no te ama. Despues de pedir la cuenta y pagar un precio excesivamente caro nos dirigimos a su apartamento, n´me esperaba lo que veria un gran penthouse con grandes cuartos habitaciones inmensas y tinas de dinero, a mis 17 aöos era asi.

-Es hermoso.- admiti sin decir lo demás que pensaba sobre su habitación sin vida.

-Lo se, pero no todo lo hermoso es dinero.- me tomo suavemente la mano dejamndome un pequeöo beso en el dorso de esta. Pude ver melancolía en su mirada. Me moria de ganas por saber que le pasaba, pero decidi quedarme callada, no quería incomodarlo con preguntas entrometidas. Cuando el confiara mas en mi, el mismo me confiaría sus cosas. Si llegase alguna vez, tenerme un poco de confianza.

Me tomo de la cintura y me aprisiono a su cuerpo, solo unos pocos milímetros separaba nuestra cara de un beso, un tierno beso, sencillamente llego el momento y me beso, fue un beso tierno lento y apasionado.

Continuara…