Disclaimer: Ni Nurarihyon No Mago ni esta historia me pertenecen.


Capítulo 7.

¿Están, listos para morir por ti?

Sí.

Y… ¿tú estás listo para morir por ellos?

Sí.

Estoy celosa, desearía tener a alguien como tú para proteger, o alguien que me proteja.

¿Por qué no tienes alguien así?

Porque no vivo en ese tipo de mundo…

Tsurara abrió con lentitud sus ojos. Alzó su mano y tocó su rostro… Estaba completamente mojada por las lágrimas.

Ya veo… He estado llorando… Pero, ¿por qué? No lo recuerdo. ¿Por qué ahora, todo parece ser tan difícil? ¿Por qué estoy aquí? —pensó para sí la Yuki Onna, cerrando sus ojos lentamente.

De pronto todo regresó a ella, más un repentino dolor la abstuvo de levantarse. Colocó una mano sobre su pecho y comenzó a respirar con dificultad.

¿Qué es…? —volvió a preguntarse. Estaba muy absorta en sus pensamientos, cuando de pronto escuchó pasos cerca.

Vió hacia la puerta, preparándose para atacar, pero cuando la puerta se abrió no pudo evitar sorprenderse y abrir completamente sus ojos.

Se trataba de Rikuo, en su forma nocturna.

Él se vió sorprendido, pero después notó cómo es que Tsurara mantenía su mano en su pecho y sus ojos se volvieron un poco más serios.

— Deberías tomarlo con calma, tu cuerpo no se ha recuperado todavía —dijo Rikuo, entrando a la habitación y cerrando la puerta detrás de él. Tsurara lo vio y no hizo movimiento alguno. El Nura se sentó a su lado y le ofreció una taza de té—. Tómalo, te hará sentir mejor —le dijo.

Tsurara tomó la taza, la vió a regañadientes y dejó sus ojos posados sobre esta sin mirar a Rikuo. Ambos se quedaron callados por un buen lapso, hasta que Yuki Onna decidió romper el silencio.

— ¿Cuánto tiempo? —preguntó, aún con sus ojos fijos en la taza. Rikuo la observó confundido—. ¿Cuánto tiempo, he estado durmiendo? —cuestionó de nuevo.

— Como cuatro días —respondió Rikuo.

— ¡¿Cuatro días?! —gritó ella, levantando su rostro y poniendo la taza en el suelo tan rápido como alzó su cara. Su cabello cubrió su rostro completamente.

Pronto se dio cuenta de que aún estaba en su "forma adulta". Observó a Rikuo entre su cabello un momento, pero volvió a dirigir su atención a la taza de té.

— Entonces… —comenzó y tragó saliva, así podría continuar—. Ahora ya lo sabes —le dijo.

Él la observó un momento, para después desviar su mirada.

— ¿Sobre tu otra forma? —preguntó él, aunque ya sabía la respuesta. Tsurara asintió—. Sí, es difícil no notarlo. Es decir, te transformaste frente a mí —le dijo de forma amarga.

Tsurara bajó aún más su cabeza. Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos de un momento a otro después de un momento de silencio. Rikuo se puso de pie nuevamente y caminó hacia la puerta.

— No le he dicho a nadie quién eres —le dijo antes de cruzar la puerta. Cuando Rikuo cerró la puerta ella comenzó a llorar, muy quedamente lo hizo.

Cuando al fin fue capaz de detener sus lágrimas, se vistió y camino hacia la puerta. La abrió y miro hacia ambas direcciones.

Después de confirmar que no había nadie salió de ella y comenzó a alejarse.

— ¡Esto es absurdo! —gritó uno de los grandes youkais—. ¡Debería ser ejecutada de inmediato!

Cuando Rikuo regresó con Tsurara, Nurarihyon había ordenado que comenzara una reunión youkai para poder decidir qué hacer con ella.

Ninguno de los presentes sabía que se trataba de Tsurara.

— Sí, pero debemos considerar también que ella fue utilizada por Isana —respondió Nurarihyon calmadamente.

— ¡Por favor! ¡¿Cómo puede alguien ser capaz de UTILIZARLA?!

— ¡Es cierto, debe estar mintiendo!

— ¡Estoy de acuerdo!

Nurarihyon no pudo más que suspirar y sorber un poco de su té mientras escuchaba la conversación. En ese momento, Rikuo entró a la habitación sin decir una sola palabra y se sentó a un lado de su abuelo.

Nurarihyon lo miró y colocó su té en el suelo.

— Es bueno que finalmente hayas decidido entrar, Rikuo —comentó Nurarihyon.

— Bueno, sólo vine a ver si ya había algún progreso —respondió el nieto, viendo a todos con una mirada sumamente aburrida. Su abuelo lo miró primero, para después posar su mirada sobre los demás youkais, y de nueva cuenta ver a Rikuo.

— Bueno, ¿cómo lo ves tú? —le preguntó, tomando de nuevo taza de té. Rikuo le dedicó una mirada molesta a su abuelo, viéndolo como si esa pregunta fuera la más estúpida del mundo. Poco después se levantó y se dirigió hacia la puerta—. Espera un momento Rikuo… —le dijo, haciendo que este se detuviera—. Quiero escuchar tu opinión —volvió a decir mientras veía la espalda de su nieto.

— ¿Sobre qué? —preguntó él.

— ¡No juegues conmigo! —gritó Nurarihyon. Rikuo se dio la vuelta, viéndose muy molesto.

— ¡¿Te refieres al tema en donde decidiremos la mejor forma de matarla?! —le respondió en un inicio—. ¡Disculpen si no quiero ser parte de esto! —le gritó Rikuo a su abuelo.

— ¡Rikuo! ¡Te estás tomando esto a nivel personal, pero no entiendo por qué! —gritó Nurarihyon.

— ¡Como si supieras! —gritó Rikuo muy molesto, pero inmediatamente se retractó de sus palabras. Miró a su alrededor, todos habían dejado de hablar para escucharlos.

Rikuo se dio la vuelta y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

El joven heredero comenzó a caminar por la casa, entrado en sus pensamientos.

¡Está sucediendo de nuevo! ¡Me estoy poniendo muy sentimental! Pero, ¿por qué? Esto jamás me había sucedido antes… —se preguntó internamente mientras caminaba sin rumbo por la casa.

Tan absorto estaba en sí mismo que no se dio cuenta de cuándo llegó a la habitación de Tsurara. Tocó la puerta, pero cuando no escuchó respuesta alguna, decidió entrar.

La habitación estaba completamente vacía, no había rastro de Tsurara. Rikuo se alejó de ahí y comenzó a buscarla por todos lados.

Así pasaron varios minutos, y estando a punto de darse por vencido decidió mirar en el patio trasero.

Mejor decisión no pudo tomar, ya que al poco tiempo la encontró sentada viendo el árbol de Sakura.

Tsurara le dedicó una leve mirada cuando él se acercó a ella y se sentó a su lado.

— Son muy hermosos —dijo de pronto ella. Rikuo la miró primero antes que al árbol de Sakura y asintió—. Quería verlos una última vez, cuando florecieran quiero decir —comentó ella, viendo al árbol.

— ¿A qué te refieres? —preguntó Rikuo sin desviar su mirada del árbol.

— No soy estúpida Rikuo, sé que justo ahora se está decidiendo en la junta la mejor manera de matarme. Y ambos sabemos que van a votar. La única pregunta es, ¿cómo? —respondió ella.

Viéndola de reojo, Rikuo notó que había apretado sus manos.

Él no sabía qué decir en ese tipo de situaciones. La verdad es que todo era muy complicado.

Cuando finalmente la miró, ella lo estaba observando con sus tan dorados ojos.

— ¿En qué estás pensando? —preguntó Rikuo de pronto, sorprendiéndose a sí mismo también.

— En el día en que te conocí. Parece como si hubiera sido hace mucho tiempo, pero realmente no es así —respondió ella, haciendo que sus ojos se vieran aún más tristes. Rikuo la observó con la misma triste expresión, cosa que Tsurara jamás había visto en sus ojos—. ¿En qué estás pensando tú? —preguntó ella de repente. Rikuo se sorprendió, pero contestó honestamente.

— En qué hace que tus ojos se vean tristes —respondió Rikuo, viendo a Tsurara a los ojos. Ella se sonrojó y desvió su mirada.

Pronto, una leve sonrisa apareció en el rostro de la joven, pero desapareció tan rápido como su triste expresión regresó. Observó al cielo y a la luna llena.

— Probablemente toda mi vida —dijo ella únicamente, haciendo que su voz sonará mucho más profunda y miserable.

— ¿A qué te refieres? —preguntó él viéndola. Ella sonrió y lo miró.

— Será una historia muy larga, ¿aun así quieres oírla? —preguntó de manera juguetona.

Rikuo vió a la luna un momento y después regresó su mirada a ella.

— Claro, no es cómo que tenemos que ir a algún lado. Tenemos toda la noche —respondió él.

— Tienes razón…—respondió Tsurara viendo a la luna, al mismo tiempo que recordaba su pasado y todo lo que le había sucedido, tanto lo bueno… como lo malo.


Suki: ¡Wah! Finalmente pude actualizar. Si es un capítulo corto, pero aún así me tarde por todo lo que tenía qué hacer. En fin. En el próximo relato se dará a conocer el pasado de Tsurara, ¿qué es lo que nos tiene que decir? Faltan sólo tres entregas más para llegar al final… ¡No se lo pueden perder!

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Suki90, presentó.