II

Se levanta rápidamente cogiendo sus cosas y comienza acercarse hecha una furia sin dejar de mirarme un segundo a los ojos con cara de asesina.

Valoro durante un instante la posibilidad de salir corriendo pero llego a la conclusión de que puede ser mucho peor si lo intento.

Tarda unos diez segundos en llegar hasta mí y mientras lo hace yo me muero de la vergüenza. No sólo porque me haya descubierto fotografiándola, cosa que ya me ha pasado otras veces, sino porque encima intuyo que cuando se dirija a mi solo voy a poder balbucear y sé que voy a parecer idiota cuando me pida una explicación y a mí no me salgan las palabras.

Juro que son unos segundos, pero a mí me parece que pasan horas.

-Perdona, ¿me estabas fotografiando? -dice mientras enseña los dientes como si fuera una cría de lobo.

-Yo… ehm… Sí. Lo siento, quizás tenía que haber sido más discreta pero…

-¿Más discreta? ¡Me importa una mierda lo discreta que seas! -protesta-. Por mí como si quieres sacar fotos desde lo alto de la fuente vestida con un tutú, el caso es que yo no te he dado permiso para sacármelas a mí.

-Lo sé y perdona si te ha molestado, de veras. La fotografía es algo tan natural para mí que a veces me olvido de que lo que tengo delante son personas y puede ser incómodo.

Durante un instante me pierdo en sus ojos. Ahora que los puedo apreciar de cerca advierto que son de un verde tan intenso que podría hacerle competencia al bosque más bello del mundo sin apenas despeinarse.

Tengo que hacer un gran esfuerzo por recomponerme y parecer una persona normal.

-De verdad que lo siento -repito al ver que sigue callada.

Quizás es por mis palabras, quizás por la cara de idiota que tengo ahora mismo, pero parece que se calma a pesar de que no deja de mirarme con fiereza a los ojos.

Puede que todavía tenga suerte y no me pida que borre las imágenes. Estoy segura de que pueden ser de las mejores que haya hecho nunca y eso que ni si quiera las he visto.

Baja la vista un instante hasta mi mano, donde aún sostengo la cámara, y después continúa inquisitiva:

-¿Para qué son?

-¿A qué te refieres?

Resopla.

-Me refiero a las imágenes, ¿a qué si no? Quiero saber para qué las vas a utilizar.

A juzgar por su expresión no sabría decir si lo que le preocupa es que las publique en algún lado o simplemente que alguien pueda tener una imagen de su cara.

Una cara esculpida a niveles de perfección realmente preocupantes.

-Pues… para nada especial supongo -contesto-. La mayoría de fotografías que saco acaban perdidas en un disco duro y las que más me gustan las guardo para mi portafolio. No las pensaba publicar ni nada por el estilo, si eso es lo que quieres saber. No trabajo en proyectos así ahora mismo…

No dice nada. Entrecierra ligeramente los ojos y se limita a analizar mi cara en busca de algo que le diga que estoy mintiendo.

Permanece así durante unos segundos que se me hacen eternos y yo contengo el aliento porque no quiero que diga lo que creo que va a decir. Entonces sus ojos se detienen en mi boca y alza ligeramente la barbilla.

Sin saber muy bien por qué yo también lo hago y me fijo en sus labios, que son carnosos y amplios en una medida perfecta. Parece que pidan a gritos ser besados con mimo aunque sus ojos intenten convencerte de lo contrario.

No sé cuánto tiempo paso contemplándolos pero cuando alzo la vista de nuevo me encuentro con una mirada penetrante que no consigo descifrar, aunque claramente sin signos de importarle que la haya pillado haciendo lo mismo.

Se me acelera el pulso. La tensión es tan fuerte que puede cortarse y si ninguna de las dos habla ahora mismo puede que nos quedemos así hasta Dios sabe cuándo.

Doy un paso atrás aumentando un poco la distancia entre nosotras, que no sé en qué momento se ha hecho tan corta, y cojo algo de aire para después soltarlo de golpe.

-Mira… Perdona, ¿cuál es tu nombre? -por fin me decido a romper el silencio.

Frunce el ceño. No se esperaba esa pregunta y se muestra cautelosa unos segundos antes de contestar, pero al final lo hace:

-Lexa

-Mira, Lexa, estás en todo tu derecho a enfadarte por lo que he hecho y ya te he pedido disculpas. Si quieres te enseño las fotografías pero te agradecería que no me hicieras borrarlas. Vas a tener que confiar en mí cuando te digo que no las voy a utilizar para nada más que mi disfrute personal…

Eso último sonaba mejor en mi cabeza y en su boca aparece una mueca divertida que rápidamente intenta ocultar.

-… ¡Trabajo! Quiero decir…, mi trabajo personal -y le muestro la mejor de mis sonrisas en un último intento de salvar la situación.

La torpeza de mis palabras, aparte de provocarme ganas de abofetearme la cara, parece que le hacen gracia y emite una pequeña carcajada mientras menea la cabeza. Se echa un poco hacia atrás y apoya el peso en la pierna derecha mientras me observa divertida.

No me creo que esté ante la misma persona que hace un minuto creía que me iba a matar, y sonreír, definitivamente, le favorece demasiado.

-Está bien -dice-. No hace falta que me las enseñes, no soy tan quisquillosa. Me fiaré de ti... -deja la frase en el aire esperando algún tipo de contestación.

Tardo un poco en darme cuenta de qué es lo que quiere.

-¡Oh! Clarke… soy Clarke.

-Me fiaré de ti, Clarke -dice antes de fijarse en… ¿mi escote? ¿De qué coño va?-. ¿Estudias en ARCA?

Vuelve a mis ojos y mete las manos en los bolsillos de la chaqueta. Parece interesada.

-¿ARCA?-y entonces caigo en que hoy llevo la correa de la cámara que me regaló Kane al romperse la mía hace un mes, donde pone ARCA en los dos extremos.

O sea que no me estaba mirando el escote… ¿O sí? Un aplauso a mi inteligencia.

-¡Ah! Sí, estudio allí -respondo un poco avergonzada-. ¿La conoces?

-¿Que si la conozco? -se echa a reír-. Es la única universidad de la ciudad, ¿en qué planeta te crees que vivo?

Me estoy luciendo con ella…

Cuando se da cuenta de que no me hace ninguna gracia que se burle de mi deja de reír y se aclara la garganta volviendo a la expresión seria de antes.

-Sí, la conozco -continúa-. Mi hermana estudia allí. Se llama Anya, a lo mejor te suena.

-Anya… pues… Espera, ¿Anya Woods?

-Sí, ¿la conoces?

-¡Claro que la conozco! Va a mi clase de fotografía creativa. Es muy buena... De hecho, es quien siempre me hace la competencia -bromeo.

Me mira con cara de póker. No funciona.

-Ya… -contesta indiferente.

Da media vuelta y apoya en el suelo su longboard, girándose hacia mí antes de marcharse.

-Solo espero no encontrarme carteles con mi cara por toda la universidad la próxima vez que vaya. Si Anya se entera de que alguien me ha fotografiado y no es ella me puedo dar por muerta -dice antes de coger impulso y alejarse.

Su habilidad patinando y esquivando a la gente crea una imagen tan asombrosa que no puedo apartar la vista de ella hasta que desaparece por una de la calles del fondo de la plaza.

¿Qué coño acaba de pasar?


Muchas gracias por los ánimos! Intentaré no tardar mucho en actualizar... Si tenéis alguna sugerencia no dudéis en decirlo!