VI

Miro el móvil por cuarta vez esperando ver algún nuevo mensaje de Raven y nada… Hace cinco minutos que se supone que estaba en la puerta de la cafetería pero llevo en ella más de diez y aún no ha aparecido.

Los microondas donde la gente se calienta la comida que trae de casa están justo al lado de la entrada y el olor hace que me rujan las tripas.

Llevo muriéndome de hambre toda la mañana porque me he quedado dormida y como no me daba tiempo a desayunar he salido corriendo de casa con media tostada en la boca. Además hoy en la última clase nos han dejado salir media hora antes, por lo que solo puedo pensar en que hace media hora que podía haber comido. Y lo habría hecho si no fuera porque he quedado con Raven. Los miércoles tiene que dar una optativa en mi facultad así que aprovechamos para comer juntas, y siempre me toca esperarla.

Cuando ya creo que se me va dar la vuelta el estómago la veo aparecer corriendo por el fondo del pasillo.

-Perdona, tía -dice con una mano en la tripa intentando recuperar el aliento-. He tenido que aparcar en el Parking. ¿Qué narices le pasa a esta facultad? Nunca consigo encontrar aparcamiento.

-Te lo habré dicho veinte veces y las veinte me habrás ignorado: detrás del campo de rugby hay un descampado donde siempre hay sitio.

-Ya claro. ¿De verdad te crees que si cojo el coche para venir desde mi facultad, que está a cinco minutos, voy a irme hasta Mordor para aparcar?

-Pues no cojas el coche, al menos así llegarías a tiempo -digo cruzándome de brazos.

-Clarke, corazón... -me pasa una mano por los hombros y me aprieta cariñosamente-, mi relación con mi coche va más allá de la mera conexión dueña-máquina; no puedo separarme así como así de él. Ya lo entenderás cuando tengas el tuyo…

Me aparto de golpe y la fulmino con la mirada.

-Eres imbécil.

Se ríe.

-Y tú adorable cuando te enfadas -dice agarrándome otra vez-. Bueno, ¿comemos o qué?

Pedimos la comida y nos sentamos en la única mesa libre que queda, al lado de la puerta trasera.

-Genial, ahora nos tenemos que helar de frío cada vez que entre y salga alguien -me quejo.

Me pongo de muy mal humor cuando tengo hambre.

-Deja de torturarme y come -me mete una patata en la boca y comienza a devorar su hamburguesa. Hago lo mismo-. ¿Cómo va tu semana?

-¿Sinceramente? Un coñazo. En clase no hemos hecho nada nuevo y fuera de ella Kane me persigue por los pasillos.

-¿Todavía quiere que participes en ese concurso de fotografía? Creí que ya habíais hablado sobre eso.

-Y lo hicimos. Le dije que no sabía si tenía fotos lo suficientemente buenas como para eso y que me lo tenía que pensar… Insistió un poco más pero pareció entenderlo.

-Entonces puede que quiera hablar de otra cosa.

-¿Sobre qué? -pregunto extrañada.

Se encoge de hombros.

-No lo sé. ¿No se te ha ocurrido que a lo mejor quiere decirte algo sobre lo suyo con tu madre?

Dejo de comer para pensar en lo que dice.

Kane siempre me está bombardeando con concursos, seminarios, actividades, cursos… Cualquier cosa que me pueda interesar para aprender fuera de la carrera, y ya le dije que me sentía un poco agobiada cuando lo hacía.

Se lo agradezco infinitamente pero ya he escuchado comentarios de gente molesta por ello y eso me genera dudas. Nunca puedo saber hasta qué punto me ofrece las oportunidades porque tengo talento o porque siente que tiene algún tipo de responsabilidad conmigo. Es muy frustrante.

Y aun así elegiría antes volver a hablar con él sobre eso que de mi madre.

-Pues en ese caso prefiero que no lo haga… -digo centrándome otra vez en mi comida.

-En algún momento tendrá que pasar, Clarke. Es normal que quiera saber lo que piensas. Ni si quiera yo lo sé… Te cierras en banda cuando alguien saca el tema.

Suspiro.

-¿Podemos hablar de otra cosa?

-Está bien… -hace una pausa para pensar- Hablemos de tu nueva novia -sonríe traviesa.

-¿Cómo que mi nueva novia?

-Vamos, no te hagas la tonta. La chica de la fiesta… Lexa. Todavía no me has contado de qué hablabais tan apartadas cuando fui a buscarte -dice moviendo las cejas.

No puedo evitar sonreír un poco al escuchar su nombre y noto que me pongo colorada.

¿Pero qué me pasa?

-¡Ajá! -grita señalándome-. Ahí lo tienes. ¿Hay tema o no hay tema?

-Raven, por favor… -intento sonar indignada pero no cuela.

Coge el cuchillo y me apunta con él.

-Habla o te rajo -me ordena.

Me río ante su intento de poner cara de asesina.

-Pues la verdad es que…

-¡Chicas, qué bien que estéis aquí! -grita una voz detrás de mí.

-¡Octavia! -a Raven se le ilumina la cara-. Llegas justo en el momento más interesante. Clarke me estaba contando su lío con Lexa la otra noche…

-¿Estás liada con Lexa? -abre los ojos como platos mientras deja su bandeja de comida y se sienta a su lado.

Genial, ahora tendré que aguantar a las dos interrogándome.

-No estamos liadas…

-De momento -matiza Raven.

Pongo los ojos en blanco y me cruzo de brazos en la silla.

-La verdad es que hay que ser valiente para liarse con ella… -comienza a decir Octavia-. No es como Anya, ni mucho menos, pero se nota que son hermanas. Lincoln tiene mucha paciencia con ella.

-Sí, ya me di cuenta de que no es muy habladora que se diga…

Las miro atónita.

¿Qué coño sabrán ellas?

¿Y por qué me molesta tanto que hablen así de Lexa?

-Pues conmigo fue muy dulce -digo sin darme cuenta.

Me miran sorprendidas y Raven empieza a reírse a carcajadas.

-Bueno, creo que ya sabemos la razón de eso… Solo hay que acordarse de cómo te miraba cuando la dejamos en su casa.

-Lo digo en serio -protesto-. Discutí con mi madre por teléfono y cuando me vio mal se quedó conmigo sin tener por qué hacerlo. Fue un detalle por su parte.

-No me malinterpretes, Clarke -aclara Octavia-. Creo que Lexa es buena chica y tiene un gran corazón, pero lo tiene roto en mil pedazos y eso hace que ya no confíe en nadie.

-¿A qué te refieres? -pregunto.

-Lincoln no me ha querido decir mucho, pero resulta que hace unos años Lexa tenía planeado marcharse de la ciudad con su novia y en el último momento la dejó tirada.

-¿Su novia?

-Sí. Por lo visto tenía muchos problemas y nadie la quería cerca de Lexa porque la consideraban una mala influencia. De ahí lo de intentar fugarse juntas…

-Espera, ¿me estás diciendo que estaba dispuesta a dejarlo todo y aun así se fue sin ella?

-Sí.

-Vaya -suelta Raven-. Ahora entiendo que actúe como una amargada…

-Raven… -le recrimino.

-Es verdad -continúa Octavia-. Lincoln dice que desde entonces no ha vuelto a ser la misma. Incluso dejó de venir a la universidad, que era lo que más le gustaba. Estudiaba educación infantil.

-¿Que esa tía, que más que hablar te bufa, estudiaba educación infantil? -pregunta Raven-. Eso sí que no me lo esperaba.

-Lo mismo pensé yo, pero Lincoln me aseguró que cuando está con niños es una persona completamente diferente.

-Tuvo que ser muy doloroso sentirse traicionada de esa manera… -digo pensando en voz alta.

Raven me observa pensativa.

-Octavia -comienza a hablar sin apartar la mirada-, ¿sabes si nuestra amiga ha tenido alguna aventura desde entonces?

-¿Lexa? Ni idea… A tanto no he llegado en mi investigación.

Comienzo a negar con la cabeza para indicarle que no siga por ahí porque la conozco.

-Pero lo que está claro es que está soltera… ¿no? -dice sonriente-. Y que le gusta Clarke.

Me llevo la mano a la cara.

-Eso no lo sabes -gruño.

-¡Claro que lo sé! Porque a diferencia de ti, querida, yo no estoy ciega.

Octavia me mira y se echa a reír.

-La verdad es que hacéis buena pareja -dice mordiéndose el labio-. Y el otro día quedó claro que entre vosotras hay algún tipo de tensión no resuelta.

-¿Tú también, Octavia?, ¿Tú también? -le reprocho.

Se encoge de hombros.

-¿Tienes su número? -le pregunta Raven.

-No, pero se lo pido ahora mismo a Lincoln -dice cogiendo el móvil.

Resoplo.

-¿Vosotras no os habéis planteado liaros o algo? -protesto-. Porque sois tal para cual…

Se miran la una a la otra durante un instante y se echan a reír.

-Pues si no se me hubieran adelantado ya… -contesta Raven.

Madre mía.

-Listo. Te lo acabo de mandar en un mensaje.

Noto cómo me vibra el móvil en el bolsillo.

Me miran expectantes.

-¿Qué?

-¿A qué esperas? Dile algo -se queja Raven.

-¿Ahora?, ¿Con vosotras delante? Ni loca.

-Clarke, o le mandas un mensaje ahora mismo o lo hago yo y te quito la novia. Elige.

La miro enfadada y saco el móvil.

No me puedo creer que esté haciendo esto.

Guardo el contacto que me ha pasado Octavia y abro una nueva conversación.

No tiene foto. Qué sorpresa…

Me paro antes de empezar a escribir.

-¿Y qué se supone que le tengo que decir?

-¿Qué tal si empiezas por un "hola, soy Clarke"? -dice alzando la voz.

-¡Vale, pero no me grites!

-¡Grito porque tú estás gritando!

-¡Es que me estás poniendo nerviosa, joder!

-¿Queréis calmaros ya las dos? -interrumpe Octavia-. A ver, Clarke, pon algo como…

Me tiemblan los dedos mientras escribo.

Solo espero no tener que arrepentirme de esto más tarde.


Hay una tendencia generalizada a hacer de Costia una persona adorable pero yo he preferido imaginarmela turbia qué quereis que os diga jaja

Mil gracias!