¡Feliz aniversario! Lo debí haber dicho en el anterior, ¡pero nunca es tarde!
Si Zelda fuera mío no tendría que preocuparme por volver a clases el próximo martes...
¡Disfruten!
VII
Título
...
Era extraño escuchar su nombre salido de sus labios, pero la primera vez que oyó a Link llamarla por éste, no pudo evitar soltar una exclamación de sorpresa.
Era impropio, de mal gusto, él nunca debía sentirse en confianza de hacerlo, nunca podría compararse con las personas de su calaña, con quienes se sentían ser iguales, esa minoría superior al resto; él nunca seria parte de aquello.
Existían otras ocasiones, en donde el ambiente amigable y las bromas y confianza entre ambos terminaban por dominar el ambiente. Y él, sin quererlo ni darse cuenta, terminaba por llamarla "Zelda" para luego seguir hablando como si nada, sin inconvenientes ni reproches a sí mismo por su falta de cuidado, por su poco tacto al no nombrarla como su título proclamaba.
En su lugar, Zelda nunca puso pegas al hecho, le gustaba la forma cómo se escuchaba, como él pronunciaba su nombre con tanto cariño y gusto, sin tratos especiales ni diferencias de escalas. Por eso siempre lo incitaba, siempre se lo pedía, pero la respuesta era la misma y el sentimiento de inferioridad que él sentía hacia la princesa terminaba por ganarle y finalizaba por negárselo con el pesar del mundo puesto en sus palabras.
La segunda razón recaía en el hecho de llamarla "Zelda" ante otros, aunque aquello no le causaba vergüenza ni frustración, sino reproche, y una sensación que Link no terminaba de definir, mas las cosas giraban siempre a lo mismo: ¿quién era él para tratar a la máxima autoridad del reino como si de alguien cualquiera se tratara?
Aquel día que la pregunta llegó a sus oídos, ocurrió lo mismo que cuando Link la llamó por su nombre, pero luego la sorpresa de la princesa se transformó en enojo. Un sentimiento de protección había nacido en ella, una necesidad de resguardarlo de la envidia y el resentimiento de los demás.
La princesa nunca se había sentido como aquella vez, nunca algo la había hecho dar un arrebato como en aquella ocasión. Así que, sin pensárselo dos veces, encaró a la persona y le hizo saber claramente que para ella él era su igual y quien debía tener menos confianza era otro.
¿Quién era Link para llamarla con tanta confianza? La respuesta era simple: Link era su mejor amigo, confidente y compañero, la persona que lo había dado todo por ella y su reino, quien la sostuvo en la debilidad y la ayudó a volver a ponerse de pie nuevamente, quien estaba ahí para escucharla, para soportar aquella carga que su título conlleva, y más tarde, la persona con quien deseó compartir toda su vida.
Link podía seguir dudando todo lo que quisiera, porque ella siempre estaría ahí para hacerlo entrar en razón y darle a entender que su nobleza iba más allá de lo que los títulos nobiliarios podían entregarle, y que, por el único hecho de ser él, le daba todo el derecho de llamarla por su nombre.
Siendo así las cosas tomaban un nuevo sabor, un nuevo gusto para sus adentros, que ella le pidiera con tanta insistencia algo tan nimio como llamarla por su nombre lo hacía sentirse renovado, como si los temores infundados terminaran por desvanecerse, entonces él sucumbía a aquello y terminaba por darle el gusto.
—Solo una vez más, por favor, repítelo.
—Está bien…Zelda.
¡Espero que les haya gustado! Este se escribió solo, en serio, fue mágico, debería pasarme más seguido xD
Esta vez no tengo mucho que decir, más que agradecer a los que comentan, han dejado en favoritos y siguen esta historia :)
También recuerdo que cualquier error o si creen que hay algo que deba ser corregido no duden en decírmelo, estoy abierta a las criticas constructivas.
¡Nos leemos en el siguiente!
