Capítulo 2 – El mejor regalo de navidad
En medio de la pequeña sala de estar del recién adquirido apartamento del rubio Paul Maddens, reinaba la dicha que estaba compartiendo con su vecino Harry Kennedy en la víspera de navidad. Hacía escasos segundos se habían besado, justo frente al árbol de navidad que juntos habían decorado aquel mismo anochecer. Ambos habían disfrutado mucho probar los labios del otro en ese beso deseado y todavía podían saborear en sus bocas la unión de sus labios mientras no podían dejar de mirarse mutuamente a los ojos con embeleso, mientras continuaban abrazados el uno al otro. El momento parecía casi mágico, más aún porque era adornado con todas esas luces navideñas al fondo y con el sonido de algunos villancicos que estaban siendo cantados en el fondo de la calle, al unísono y en armonía por esa nueva navidad.
Pero de pronto el semblante de Paul Maddens comenzó a tornarse dubitativo, era como si de pronto al darse cuenta de lo que había pasado todas sus inseguridades volvieran a apoderarse de sus sentidos, mientras que por el contrario Harry Kennedy no podía dejar de mirarlo con ternura, de sentirlo suavemente entre sus brazos y de emocionarse con la gran dicha que le asaltaba el pecho por el hecho de haber besado al chico que tanto le había encantado desde el primer momento de conocerlo hacía tan solo escasas semanas.
— ¿qué ocurre, Paul? ¿Pasa algo malo? — inquirió el peli-oscuro sin dejar de abrazar al pequeño rubio. Pero ante su cuestión, Paul había intentado soslayar aún más la mirada, una mirada que había pasado de la fascinación del momento a la preocupación y Harry no podía explicarse el porqué del repentino cambio en su actitud. Inevitablemente, Harry sintió que quizá a Paul no le había agradado demasiado aquel beso inesperado, aunque por otra parte no podía negarse a sí mismo que Paul le había correspondido completamente, había podido sentirlo y sumado a todo eso, Paul todavía seguía entre sus brazos por lo que no parecía que realmente quisiera huir o que quisiera reprenderlo por ello. Entonces Harry se atrevió a acariciar la mejilla de Paul con el dorso de su mano en una breve caricia sutil con la intención de hacerlo elevar el rostro hacia él y asegurarse de una vez que Paul no se arrepentía.
—no, es solo que…—titubeó el rubio, que siguió esforzándose por no alzar la mirada porque temía encontrarse con los celestes ojos de Harry, y no quería, porque no sabía si podía resistirlo, Harry le gustaba demasiado y esto parecía ser demasiado bueno para ser verdad, y parecía ser tan bueno que Paul también temía estropearlo. Sin duda, estaba siendo presa de sus propias inseguridades y no podía eludirlo aunque lo quisiera. Poco a poco comenzó a sentirse internamente paranoico.
—Paul…me gustas mucho, y realmente no sabía cómo decírtelo— musitó Harry con voz calma, y volvió a acariciar sutilmente la mejilla del pequeño y timorato rubio.
—Harry…es que, no pensé que tú…—farfulló el rubio, dubitativo y trémulo en su entonación. Harry supo que debía tocar el tema con cautela, de pronto podía sentir el menudo cuerpo del rubio temblando un poco, pero él estaba totalmente dispuesto a expresar todo su sentir y todo lo que Paul había comenzado a causar en él desde ese primer día de en qué se habían conocido.
—es que acaso… ¿no sientes lo mismo por mí?— inquirió Harry, un poco temeroso de escuchar una respuesta de rechazo de parte del rubio.
—Me…me gustas Harry, es solo que, jaja nunca pensé que podrías corresponderme, un hombre como tú, tan interesante y preparado, tan profesional y educado, tan tranquilo y guapo. Nunca lo esperé y…realmente no sé si yo puedo ser un buen partido para ti— confesó Paul esforzándose por expresar en pocas palabras lo que subjetivamente Harry representaba para él.
Harry se sintió conmovido por escucharlo, porque la forma en que Paul lo hablaba, de forma tan trémula y cohibida le hacía darse cuenta de Paul estaba exaltando mucho más su fragilidad, una fragilidad que le fascinaba sobremanera. Paul parecía un hombre tan tierno al cual deseaba proteger, pero al mismo tiempo toda esta repentina situación y escuchar a Paul expresarse así le hacía sentirse frágil también, porque realmente Harry temía su rechazo, porque Paul era el primer chico del que realmente se sentía enamorado.
—no digas eso Paul, tu eres encantador, me has fascinado desde el primer momento de conocerte y eres tan interesante, ocurrente, tierno. Me gusta mucho pasar el tiempo contigo, y estoy enamorándome cada día más de ti— expresó Harry mirándolo con embeleso en todo momento. Harry amaba observar todo en él, nunca podía decidirse si debía enfocar su mirada en sus bellos ojos grises, en su dorado cabello rubio o en sus dulces labios rosados que tanto estaba deseando probar de nuevo, todo en Paul Maddens le hechizaba y no podía resistirse más.
Paul no respondió de inmediato a sus palabras, en ese momento parecía que solo podía expresarse con la mirada, una mirada tímida, temerosa pero que clamaba por afirmar que realmente deseaba iniciar una relación con Harry, con este nuevo vecino suyo guapo y de cabello oscuro. Harry pudo descifrar su mirada, sabía que Paul estaba temeroso, inseguro, él también lo estaba, pero no estaba dispuesto a dejar escapar esta oportunidad de su vida para ganarse a la primera persona que en verdad le había hecho caer en el amor por primera vez en sus cuatro décadas de vida. Harry tenía la firma convicción de que el destino había traído a su vida a Paul en medio de todas esas casualidades al azar juntándolos a ambos en el mismo punto de Londres y, si Paul seguía inseguro de sí mismo, Harry estaba dispuesto a ayudarlo a enfrentarse a ello.
Ambos volvieron a fijar sus miradas el uno al otro y en ese momento, Harry decidió tomar suavemente el rostro del rubio entre sus manos con la intención de acercar de nuevo su rostro al suyo y unir de nuevo sus labios en un beso, deseaba volver a probar el dulce sabor de su boca besando la suya, demostrando su creciente amor. Sus labios volvieron a juntarse paulatinamente, ambos habían cerrado los ojos de nuevo esperando dejarse llevar por el momento. Harry podía sentir los labios trémulos de Paul corresponder dubitativamente a los suyos que estaban yendo despacio, pero finalmente el nuevo beso fue inevitable y de esa manera sus bocas volvieron a estar unidas mientras sus cuerpos se abrazaban con fuerza y emoción. Esto podía ser la pauta del verdadero comienzo de su romance, pero a pesar de la atracción mutua e ineludible, todo podía seguir siendo incierto.
Mientras sus labios seguían unidos en aquel apasionado beso, Harry pudo sentir cómo parecía que Paul quería aferrarse más a él abrazado a su fuerte espalda, toda sensación compartida era maravillosa, ninguno de los dos podía recordar hacia cuánto tiempo había sido la última vez que se habían experimentado tales sensaciones con alguien, pero ahora podían volver a sentirse caídos en el amor juntos.
—Harry, eres un hombre maravilloso— musitó el tímido rubio cuando al fin terminaron de besarse, mientras seguía abrazado a él y mientras soslayaba la mirada. Harry esbozaba una amplia sonrisa al verlo, y podía darse cuenta de que el rubio había adquirido un notable rubor sobre que sus mejillas que le hacía lucir mucho más adorable de lo que ya era. Harry se sentía feliz, éste era el mejor regalo de navidad que había tenido en años y ciertamente para Paul significaba lo mismo. Seguro esto era un claro indicio de que su vida prosperaría muy pronto y quería creer que Harry era la persona indicada para compartir su vida.
—tú eres maravilloso Paul, me encantas— dijo Harry susurrante en tono provocativo para entonces tomar el mentón del rubio con su mano y hacerlo alzar el rostro de nuevo hacia él, para apreciar el rubor de sus mejillas que adornaban su linda cara y para fijar su azulina mirada de nuevo en sus bellos ojos grises.
Paul no pudo evitar sonrojarse aún más al escucharlo decir aquello, cada vez que Harry hablaba, con esa voz tan provocativa y masculina, le fascinaba sobremanera, cada vez que Harry le hablaba a él le hacía sentir una placentera sensación de cosquilleo en el estómago como si mil mariposas revolotearan dentro, pero el hecho de que ahora con esa misma voz Harry le confesara sus sentimientos por él de esa manera le hacía sentir tan bien que no podía siquiera expresarlo para sí mismo, pero era algo que ya no quería cambiar.
—Harry…no sé qué es lo que debería ocurrir de ahora en adelante, no sé qué se supone que nosotros debemos…—masculló el rubio un poco vacilante, de nuevo esforzándose vanamente por soslayar la mirada para no volver a encontrarse con la celeste mirada del peli-negro porque le incitaba demasiado.
—tan solo concédeme salir contigo Paul….quiero seguir saliendo contigo, quiero seguir compartiendo tantas cosas a tu lado. Cada día que hemos estado compartiendo en recientes días, durante la cena o en otras actividades cotidianas al azar han sido verdaderamente disfrutables para mí, y quiero poder tener mucho más de ti en ese sentido. Quiero saber mucho más de ti, tenerte conmigo durante más tiempo del día, disfrutar muchas más charlas amenas conociendo cada vez más uno del otro— confesó Harry con una voz tan serena que casi parecía devolverle a Paul la tranquilidad a su inseguridad de la cual estaba siendo presa. Y Harry no dejaba de mirarlo en ningún momento junto con esa misma sonrisa afectuosa que demostraba mucho del enamoramiento que el rubio le causaba. Y Paul no podía dejar de posar sus brazos delicadamente sobre los fuertes brazos de Harry que continuaban abrazándolo, rodeándolo por la cintura.
—eso… ¿significa algo así como un noviazgo? — inquirió el rubio indeciso en su cuestión, no porque no lo quisiera sino porque se sentía lleno de vergüenza, esto seguía siendo algo demasiado bueno e inusual y le costaba trabajo poder creerlo.
—sí, quiero estar así contigo Paul, compartir momentos a tu lado, tomar tu mano…—Harry continuó expresando sus intenciones, mientras comenzaba a tomar lentamente la mano del rubio para entrelazarla con la suya, sin dejar de mirarlo con embeleso en ningún momento y al sentir por primera vez la mano de Harry entrelazada paulatinamente con la suya, Paul se sintió invadido por una gran emoción interna que no pudo comprender de inmediato, pero se sentía demasiado bien —quiero caminar por las calles tomado de tu mano, demostrarle al mundo lo especial que eres para mí, sin temor a ningún prejuicio…quiero, protegerte y sentirme protegido con tu compañía—terminó de expresar. Paul estaba anonadado por dentro, aunque por fuera tratara de no inmutarse, sabía que no podía permitir que sus nervios y sus sentidos le traicionaran. Pero las palabras de Harry y la bella forma en que las expresaba le hacían darse perfectamente cuenta que Harry estaba hablando con total sinceridad porque aunque hacia relativamente poco se habían conocido había aprendido a confiar en Harry casi de inmediato. Y su mirada animosamente posada sobre él también podía leerse su cariño.
—Eso…también me encantaría Harry…—farfulló el rubio irresoluto, nervioso, vacilando los dedos de la mano que seguían entrelazados a los de Harry, en tan solo unos instantes ambos comenzaron a sentir la humedad del sudor de sus manos juntas, debía ser a causa del nerviosismo y la emoción de ambos.
—entonces, ¿aceptas salir conmigo? — inquirió Harry sonriente y alegre, estaba muy emocionado porque Paul cada vez estaba correspondiendo más a sus muestras de amor, aunque continuara temeroso.
—Sí Harry, acepto….te am…me…gustas— confesó el rubio al fin vero con titubeo, esquivando de nuevo la mirada. Aunque internamente continuaba experimentando una necia dualidad en sus sentimientos, porque no estaba demasiado convencido de aceptar la imprevista petición de Harry pero por otro lado él también lo deseaba fervientemente.
—me haces realmente muy feliz, Paul. Nunca imaginé que pudiera sucederme esto, mucho menos imaginé que podría sucederme esto esta navidad— dijo Harry dulcemente, mirándolo con embeleso y tomando de nuevo el rostro de Paul entre sus manos con la intención de volver a besarlo, sabía que ahora ya no quería dejar de hacerlo.
—Harry, jamás pensé que alguien como tú podría fijarse en mí…— confesó el rubio con voz queda.
—lo mismo pasó por mi mente Paul, porque desde el primer momento en que te vi, cuando te apareciste por primera vez frente a mi apartamento mientras yo buscaba mis llaves en mi bolsillo quedé cautivado de tu sutileza, nunca había visto a un chico tan bonito como tú dotado de toda esa dulce y calmada personalidad. Y al escuchar tu voz por primera vez, preguntándome amablemente si podías ayudarme, quedé maravillado. Pero a partir de entonces también quedó en mí la duda y la incertidumbre por saber si a pesar de tu tranquila y dulce personalidad podría haber una posibilidad de que fueras…de que te gustaran los hombres como yo— dijo Harry, poco antes de pausar sus palabras su entonación se había aquietado un poco y su mirada se había vuelto levemente esquiva.
—si yo era gay, a eso te refieres. Bueno, lo soy. Pero no sabía cómo decírtelo, creí que lo mejor era no hacerlo porque viéndote tan guapo e intelectual pensé que no tenía sentido confesar mi orientación, tal vez podrías haberte incluso burlado de mí— confesó Paul de nuevo titubeante, se sentía aliviado de confesarlo pero también se sentía aún más nervioso.
—no digas eso Paul, ya he dicho que para mí eres demasiado interesante, y lindo, nunca había conocido a un hombre tan dulce como tú—expresó Harry con suave voz, Paul se sintió aún más emocionado por sus palabras, era la primera vez que alguien se expresaba así de él —además, yo temí lo mismo, temí que me rechazaras por estar enamorado de ti— continuó Harry.
— ¿eso quiere decir que tú…? ¿Eres gay?— preguntó el rubio al fin aunque dubitativo
—Sí, esa es la razón por la cual terminé alejándome de mis padres, porque nunca han aceptado del todo esta preferencia— explicó Harry un poco más serio.
Paul no pudo evitar llenarse de intriga de nuevo al escucharlo revelar aquello porque de alguna forma pensó que así como ahora mismo Harry se había fijado en él bien podría significar que no era el primer chico con quien había salido, conociendo a Harry tan carismático y atractivo seguramente durante por lo menos las últimas dos décadas seguramente había tenido ya varias relaciones con otros hombres y luego a su mente no pudo evitar venir lo peor, Paul imaginó que si ésta relación no resultaba fructífera en un futuro no muy distante Harry preferiría terminar su relación y salir con alguien más, como había sucedido con su anterior novio de quien no sabía nada desde hacía años.
—entonces, ellos siempre han sabido tus preferencias, eso quiere decir que probablemente tampoco es que puedan aceptarme tan fácil— dijo el rubio con voz muy queda, casi inaudible, y mirada esquiva que se esforzaba por desviar hasta el vacío piso. Pero Harry pudo notar de inmediato su vacilación y se llenó de miedo, porque él también tenía sus propias inseguridades y no pudo evitar pensar de pronto que, si no tenía la completa libertad, eso podría significar que Paul no estaría realmente dispuesto a aceptar tener una relación con él.
—bueno, no importa lo que digan mis padres, es mi vida. Soy un hombre de 40 años enamorado de otro hombre de 40, ese eres tú y quiero estar contigo. Eres el primer hombre del que me enamoro de verdad. Por favor Paul, déjame intentarlo, déjame intentar al menos conquistarte— dijo el peli-oscuro estoicamente y luego en sus labios volvió a esbozarse una lánguida sonrisa llena de cariño hacia el rubio que lo tenía cautivado.
Paul no podía combatir del todo con su dualidad interna y por eso mismo demoró algunos segundos en responder a la petición de Harry, mientras asimilaba las últimas palabras que su guapo vecino acababa de decirle "déjame intentarlo". Si Harry estaba dispuesto a intentar conquistarlo aún con todas sus inseguridades, entonces él debía hacerlo también y darle la oportunidad a Harry, pero también darse la oportunidad a sí mismo. Y decidió en un instante que si algo no funcionaba al final debía ser firme y aceptarlo, de todos modos ésta no sería la primera vez, hacia años le habían roto el corazón y había sobrevivido a ello.
—sí, Harry, vamos a intentarlo— musitó el rubio sonriendo de nuevo tímidamente, alzando su mirada hacia él, buscando encontrarse con la azulina mirada penetrante del moreno. Harry se sintió completamente feliz por su respuesta, debían llevar las cosas con calma aunque sus sentiros le clamaran por tener cada parte de Paul para él, y quería conocerlo más, entender más sobre sus inseguridades, su pasado, sus propósitos en la vida y ahondar mucho más en las virtudes que le había demostrado en el poco tiempo de conocerse. Quería conocer realmente mucho más de Paul Maddens.
Harry sonrió sobremanera hacia él y poco a poco sus rostros volvieron a acercarse hasta quedar en la cercanía de un beso. Ambos cerraron los ojos, esperando lo que iba a pasar, mientras Harry volvía a sostener el rostro del pequeño rubio entre sus manos. Sus labios se rozaron entre sí, pero ésta vez querían llevar las cosas más despacio por lo que en ese mismo roce se detuvieron por un instante quizá porque inconscientemente ambos deseaban experimentar la maravillosa nueva sensación de tocarse labio con labio hasta comenzar a abrir lentamente sus bocas desde la comisura y poco a poco encontrar sus bocas fundidas de nuevo en un beso.
—bien Paul, ¿qué te parece si ahora vamos a dar un pequeño paseo navideño para ver las luces de la ciudad? Seguro en la plaza debe haber todavía gente aglomerada conviviendo y pidiendo sus buenos deseos, jaja y tal vez incluso todavía cantando algunos villancicos— sugirió Harry de pronto y para Paul la idea no sonaba nada mal por lo que de inmediato asintió con la cabeza mientras esbozaba una amplia sonrisa hacia su nuevo novio, porque eso era en lo que Harry Jasper Kennedy se había convertido para él en esa nochebuena.
—de acuerdo, vamos Harry— musitó el rubio dulcemente y se aventuró a tomar de nuevo la mano de Harry entre la suya para luego caminar juntos hasta la salida de su apartamento no sin antes detenerse un momento para vestir las prendas que ambos se habían regalado mutuamente hacía unos minutos.
….
Las luces de la ciudad adornaban maravillosamente cada una de las casas y cada uno de los edificios en donde estaban colocadas. De fondo se podían escuchar todavía varios villancicos al fondo, la fiesta de navidad estaba en su punto álgido en la mayoría de las casas y tanto Harry como Paul podían percibir el espíritu navideño lleno de paz en el entorno que los rodeaba. Y ellos estaban felices de estar juntos, todo había sucedido de forma tan repentina pero ninguno de los dos podía arrepentirse. La noche era fría, a pesar de que la caminata les hacía entrar un poco en calor no podían evitar sentir los pies y el rostro un poco entumecidos por culpa de la gélida temperatura, y al caminar por las calles sus manos continuaron unidas. Ninguno de los dos podía dejar de sonreír, Harry sonreía mucho más porque era característico de su carácter hacerlo todo el tiempo y porque se sentía plenamente dichoso, Paul sonreía con timidez pero con sinceridad.
No importaba si alguien pudiera atreverse a criticarlos, Paul se había convencido que ahora nada de eso podía impedirle disfrutar de tener la compañía de Harry de esa manera, aunque a veces no podía evitar pensar en lo que dirían sus padres si pudieran verlo de esa forma de la mano de un hombre. Ciertamente desde muy joven, en Coventry, Paul les había revelado a sus padres que sus verdaderas preferencias eran distintas a las que ellos esperaban, Paul les había revelado entonces que él se sentía atraído por la compañía masculina de forma afectiva y que eso lo hacía por tanto ser homosexual y aunque sus padres habían tardado un poco en aceptarlo al final habían deseado siempre lo mejor para su hijo pero desde que Paul había tenido mala suerte en el amor habían temido que en cualquier momento pudiera volver a cometer el mismo error de fijarse en algún mal hombre.
—padres, cuando conozcan a Harry verán lo buen hombre que es— pensó Paul constantemente para sus adentros mientras continuaba disfrutando de esa caminata nocturna en navidad de la mano de Harry.
Paul no podía dejar de admirar su porte, su sonrisa siempre entusiasta y su atractivo perfil y mientras Harry le contaba algunas de las cosas interesantes que había estado leyendo esa mañana, porque Harry no podía dejar de ser un ratón de biblioteca incluso en nochebuena y escucharlo decir todas esas cosas interesantes animaban mucho a Paul y lo hacían sonreír continuamente. Además en medio de su amena charla, ambos hablaban otras cosas al azar, ocurrencias que hacían reír a ambos.
—ah, es un ambiente tan armonioso y romántico, me encanta disfrutar esto a tu lado Paul—comentó Harry después de parar de reír un poco por las ocurrencias que él y Paul habían compartido hacia unos segundos.
—Las luces son tan hermosas— respondió Paul con voz calma.
—Aunque no tan hermosas como tú—dijo Harry. Paul soltó una risita nerviosa ante su galante cumplido, la voz provocativa de Harry siempre le intimidaba y por esa misma razón no pudo evitar sonrojarse, y en ese momento ambos se detuvieron por un momento. Paul se giró hacia Harry, el moreno lo tomó de la cintura y lo atrajo más hacia su cuerpo, realmente disfrutaba sentir el pequeño cuerpo de Paul contra el suyo, mientras que el rubio alzaba su mirada hacia él. Entonces Harry se inclinó hacia él y comenzó a besarlo lentamente. Paul se dejó llevar por el momento, hacia tan solo unas horas no se hubiera imaginado poder disfrutar besar los labios de Harry de esa forma y ahora estaba haciéndolo por quinta vez, quizá, aunque en ese momento tal vez ya había perdido la cuenta.
Paul Maddens no sabía si podía acostumbrarse a todo esto, siempre había sido tímido y escrupuloso, pero este naciente romance con Harry Kennedy estaba siendo maravilloso y estaba dispuesto a esforzarse por darle también lo mejor de él.
—Harry, siempre eres tan…afectuoso, me haces sonrojar— titubeó el rubio un poco cohibido, el rubor de sus mejillas parecía haberse incrementado tras terminar de pronunciar esto.
Harry acercó el dorso de su mano a su mejilla para acariciarlo con sutil caricia.
—Solo me gusta expresar lo que siento, Paul— murmuró el de cabello oscuro esbozando una lánguida sonrisa —no puedo dejar de agradecer que me hayas dado el mejor regalo de navidad al concederme salir contigo- confesó.
Paul volvió a sentirse sonrojar.
—Harry….tú también eres mi mejor regalo de navidad-vaciló el rubio timorato.
—eres tan lindo Paul, y tan pequeño…como un hobbit—dijo Harry entre pequeñas risas. Paul se avergonzó aún más por la analogía que Harry acababa de hacerle pero se sintió encantado por la forma cariñosa en que Harry lo había dicho.
—jaja ¿de verdad? Oh, Harry ¡no me digas que también tú vas a hacer mofa de mi corta estatura! — protestó el rubio en tono de broma para ocultar su sonrojo.
—Jaja nada de eso, lo digo porque para mí eres un lindo hobbit y eso es precisamente una de las cosas que me han hecho enamorarme de ti— dijo el peli-oscuro risueño.
Ambos volvieron a reír y al cesar se acercaron de nuevo para darse un rápido beso tímido.
De esa forma, ambos hombres volvieron juntos hasta el edificio donde se encontraban sus respectivos apartamentos. Durante todo el camino ninguno de los dos deseó jamás soltar la mano del otro, era una sensación que los hacía sentirse completos y seguros al sentirse correspondidos mutuamente. Y durante el resto del camino también continuaron hablando de cosas al azar, era lo mejor para continuar su charla amena de esa víspera de navidad. Aunque todavía ambos quisieran ahondar más en el pasado del otro, eso podrían dejarlo para otro momento, tendrían mucho tiempo más para conocerse más el uno al otro poco a poco mientras continuaran disfrutando de su romance.
Cuando estuvieron al fin en el edificio justo frente a sus viviendas, ambos decidieron despedirse para ir cada uno a descansar en sus respectivas camas, aunque a decir verdad dentro de los propósitos de ambos, los dos habían considerado pasar la noche juntos bajo el mismo techo, pero ninguno de los se había atrevido a proponerlo antes de declarar sus sentimientos uno por el otro y por tanto no lo harían ahora que habían acordado comenzar un noviazgo juntos, porque ahora pasar la noche juntos en la misma casa podría parecer un poco precipitado. Además cada uno tenía sus propios motivos, Paul se sentía cohibido por hacerlo aunque fuera por camaradería y Harry por su parte no deseaba intimidarlo más de lo que ya lo había hecho.
Estando justo en frente de las puertas de los apartamentos de ambos, que quedaban contiguas entre sí, ambos nuevos novios se abrazaron por un momento después de mirarse a los ojos y dedicar una afable sonrisa dedicada al otro.
—buenas noches Paul, dulces sueños, descansa bien— le deseó Harry con voz dulce.
—buenas noches Harry, muchas gracias por todo, por hacer de esta navidad la mejor que he tenido hasta ahora en mi vida— expresó Paul en respuesta, deseándole también un buen descanso.
—y muchas gracias por regalarme esta bufanda, se convertirá en mi favorita a partir de ahora— expresó Harry sonriente.
—jaja no es más bonita que el suéter que tú me regalaste— dijo Paul contento.
Y en ese momento Harry no pudo resistirse más a su alegría y se inclinó hacia él para besarlo lentamente. Paul le correspondió un poco tímido, con cada caricia, con cada beso, con cada linda palabra expresada de la sensual voz masculina de Harry siempre se sentía hipnotizado, a esa hora de la noche todavía seguía preguntándose a sí mismo si pronto despertaría del bello sueño o si todo era una total realidad. Pero los labios de Harry besando nuevamente los suyos le demostraban que todo era verdad, porque esos labios besando dócilmente los suyos con temeridad le hacían sentir vivo mientras él se abrazaba de su fuerte espalda.
Esa fue la primera despedida que tuvieron como novios. Y luego poco a poco separaron sus manos hasta que cada uno se encaminó hacia su propia vivienda, deseando que la mañana llegara pronto para poder volver a estar juntos de nuevo.
Ninguno de los dos apartó la mirada del otro hasta que ambos tuvieron un pie dentro de sus respectivas viviendas con la puerta semi abierta, y entonces Harry se atrevió a enviarle un beso en el aire para luego volver a murmurarle un buenas noches.
….
La noche continuó su curso y ahora cada uno se encontraba dentro de sus respectivas viviendas. Paul no podía dejar de experimentar la extraña pero placentera sensación de mil mariposas revoloteando dentro de su estómago cada vez que recordaba todo lo sucedido, y sobretodo cada vez que recordaba cada beso que había tenido con Harry sólo en esa noche. Estando en la sala de estar, su mirada se posó sobre aquel árbol navideño que Harry había comprado y que los dos habían decorado esa tarde en la que no esperaban terminar juntos de esa manera y que esa misma sala de estar había sido testigo de su primer beso juntos y de su confesión de amor mutuo. Pero a pesar de todos los sentimientos que Paul había comenzado a desarrollar por Harry desde hacía escasas semanas, todavía no podía convencerse del todo que eso se tratara de amor real, le daba miedo incluso llamarlo de esa manera porque todavía desconocía muchos aspectos de él y sus días de convivencia durante los últimas semanas desde su llegada a Londres, aunque placenteros, habían sido pocos a su consideración.
—realmente…¿esto es amor?— se preguntó continuamente a sí mismo durante el resto de la noche, y la idea continuó persistente dentro de su mente hasta que estuvo recostado en su propia cama, luego de terminar de limpiar el poco desorden que había quedado tras su celebración, hasta que el sueño lo venció. Pero a pesar de sus inquietudes, en cuanto cayó rendido por la pesadez del sueño, en su rostro se esbozó una lánguida sonrisa causada por su inminente dicha.
Al día siguiente, el rubio despertó gracias al sonido de la alarma del reloj que se encontraba sobre su buró. Era la mañana de navidad pero había olvidado quitar la misma alarma que todos los días lo despertaba, quizá porque había estado demasiado distraído pensando en Harry la noche anterior. No obstante, no pudo recordar de inmediato que ese era un día festivo y miró el reloj vagamente hasta que por fin se espabiló y recordó todo. El clima se sentía frío, el rubio bostezó un par de veces antes de enfocar bien su vista hacia la hora marcada por el reloj despertador, deseó por un momento mejor permanecer un rato más en cama y mantenerse así cálido, pero tan solo unos minutos después el rubio optó mejor por incorporarse y levantarse de una vez. Todavía no podía espabilarse por completo cuando recordó de repente que ahora él y Harry eran novios, y eso lo hizo sonrojar. No había sido un sueño después de todo. Se sintió cohibido al recordar todo lo que había pasado, se sentía tan dichoso como un adolescente viviendo su primer amor.
Finalmente se levantó de la cama y se digirió hacia el cuarto de baño para tomar una ducha caliente. Antes de tomar el desayuno se percató que bajo su puerta había una nota y se inclinó para recogerla. Al leerla, se llenó de emoción, pues se trataba de un pequeño mensaje de Harry, breve pero lleno de cariño.
"Feliz navidad, Paul" ponía la nota adornada además con una cara feliz dibujada al costado. Paul pensó que era un detalle infantil pero sumamente tierno, no pudo evitar sonrojarse más y esbozar una gran sonrisa. Era el primer mensaje que su novio le había enviado y lo atesoraría bien en algún lugar especial, aunque internamente también se sintiera un poco ridículo por ello.
—Ah, Harry, siempre eres tan dulce— musitó para sí mismo y volvió a doblar la nota para guardarla en su habitación. En ese momento Paul recordó que alguna vez había recibido alguna nota de similar naturaleza, pero eso había sido probablemente hacía más de dos décadas atrás cuando él todavía estaba en el instituto y había tenido su primer novio –pero ahora soy un hombre de 40 años— farfulló para sí mismo, intentando refunfuñar un poco acompañado de una pequeña risa irónica, como si quisiese reprenderse a sí mismo por disfrutar esas cursilerías a su edad.
Pero era evidente que este pequeño detalle de parte de Harry le había alegrado en demasía la mañana.
Paul se apresuró a tomar su desayuno y luego se propuso a limpiar un poco su casa. Durante cada instante jamás dejó de pensar en Harry, consideró muchas veces que quizá lo mejor sería ir pronto a saludarlo pero también pensó que tal vez eso podría hacerlo parecer como un crío inmaduro al molestar a su novio desde tan temprano por la mañana en navidad. Además, Harry no había llamado a su puerta después de un par de horas de haberle enviado esa nota bajo la puerta, Paul supuso que quizá estaba ocupado o tal vez absorto en los temas interesantes que tanto le gustaba leer.
Pero no pasó demasiado tiempo para que Paul se animara al fin a salir de su apartamento y dirigirse al apartamento de su vecino de al lado que ahora era también su novio, y estando frente a la puerta, el rubio tocó dos veces, aunque dubitativo y ciertamente nervioso de encontrarse de frente con Harry. Paul no sabía qué debía esperar que pasara en cuanto Harry abriera esa puerta, pero suponía que sucedería un beso de buenos días entre ambos aunque no sabía cómo debía actuar, no sabía si Harry sería quien tomaría la iniciativa o si él debía atreverse a pedírselo, la intriga seguía perturbando su mente.
Pronto Harry abrió la puerta, al encontrarse de frente con Paul su mirada demostró todo el entusiasmo que le causaba verlo de nuevo a esa hora de la mañana, en navidad.
— ¡Paul! — exclamó el peli oscuro alborozado, esbozando una amplia sonrisa.
—bue…—comenzó por farfullar el cohibido rubio, pero no pudo terminar de decir su saludo porque de pronto Harry se inclinó hacia él para besarlo fugaz pero entusiasmadamente.
—Buenos días, lindo chico— musitó Harry sonriente y con voz provocativa, después de haberlo sorprendido con ese beso repentino. Paul había adquirido un color rojo en sus mejillas, aunque su rostro tratara de mostrar la rigidez de su timidez, pero había correspondido totalmente al beso de su novio.
—buenos días…guapo vecino— dijo el rubio más temerario, de pronto Harry lo había provocado a mostrarse más atrevido, pero también de pronto sintió que eso no era usual en él y se sintió ridículo.
—Soñé contigo, Paul— masculló Harry sugerente, su voz masculina y susurrante logró inquietar aún más al cohibido rubio que esforzaba por acostumbrarse a tan maravilloso trato.
— ¿en serio? Y qué sucedió en tu sueño, ¿huh? — inquirió el rubio con coquetería.
Paul le lanzó una mirada tentadora y sexy a su rubio novio y luego lo rodeó de la cintura con sus brazos para comenzar a hablarle en susurro.
—fue…una visión a futuro de nuestras vidas juntos, una visión de los buenos momentos que pasaremos juntos en esta relación— confesó Harry más provocativo.
Paul se sintió conmovido por sus palabras pero también se sintió aún más avergonzado y el rubor volvió a colorear sus mejillas.
—Harry, siempre eres tan romántico…—musitó el rubio tímido, mirándolo con ternura y sintiéndose aún rodeado por sus fuertes brazos alrededor de su cintura. Harry le sonrió más.
—hobbit, creo que mejor deberíamos entrar a la casa, soy un poco tímido para quedarme así en el pasillo, y además no quiero ser descortés contigo— dijo Harry risueño y Paul asintió.
Entraron al apartamento de Harry y tras cerrar la puerta no se contuvieron más a besarse de nuevo, era algo que ya casi necesitaban por impulso.
Después de cesar el beso en el pequeño corredor del apartamento de Harry, ambos se sentaron sobre el sofá que se encontraba en medio de la sala de estar.
—Harry, ¿siempre has sido así de…romántico, detallista? — indagó el rubio con suave voz. Harry volvió a sonreírle y le acarició sutilmente su rubio cabello mientras su mirada se posaba sobre su tierno rostro.
—no lo sé Paul, nunca lo he considerado, solo expreso lo que siento como lo he dicho y tú…provocas todo esto en mí, no puedo evitarlo— explicó Harry serenamente pero incitante.
—bien, yo…debo decir que siempre he sido un poco retraído para estas cosas, no es que se me dé bien expresar lo que en realidad siento— comenzó por decir el rubio entre titubeos y mirada ligeramente soslayada —pero, siempre he sido sincero y estar contigo es realmente lo que quiero hacer, pero no sé cómo ser más efusivo— dijo.
Harry volvió a acariciar su mejilla, le emocionaba que Paul abriera sus sentimientos poco a poco más a él porque desde un principio se había dado cuenta de que Paul tenía dificultades para expresar su sentir, la timidez de Paul probablemente no podía compararse con la suya, la timidez de Paul era algo que estaba dispuesto a disipar con su comprensión y cariño.
—no hay problema, Paul, yo confío en tu sinceridad, como dije yo sabía que tú correspondías a mis sentimientos y de la misma forma sé que también es algo nuevo para ti y que por ende no es demasiado fácil que te acostumbres de la noche a la mañana— dijo Harry con voz calma.
Paul le sonrió y le acarició la rodilla con temeridad, se sintió aliviado de que Harry también pudiera comprender esto, poco a poco las cosas entre ellos podían ir mucho mejor de lo que ya eran y eso era realmente maravilloso.
—es que…a decir verdad, nunca he salido con demasiadas personas, aunque suene ridículo a mis 40 años— explicó el rubio dubitativamente pero tratando de soltar otra irónica risita.
—Eso no es problema, me encuentro en la misma situación a decir verdad… — apuntó Harry con tranquilidad, esbozando una serena sonrisa.
—jaja no te creo, seguramente eres todo un experto en las relaciones y seguramente lo eres mucho más en la cama— bromeó Paul de pronto. Harry se sintió enrojecer por la atrevida broma que su novio rubio había hecho de repente, porque no lo había esperado de él y porque él a pesar de ser un hombre sumamente atractivo lo cierto era que casi siempre se había mantenido célibe, por causa de sus absorbentes intereses intelectuales y por culpa de su mala suerte por establecer relaciones con alguien antes de conocer a Paul.
Ambos rieron tímidamente ante el comentario que había dicho el rubio y luego la sala de estar se quedó en silencio durante algunos segundos. Y en ese momento. Paul pudo sentir la mano de Harry posarse sobre su rodilla con la intención de acariciarla un poco con temeridad.
Pero Paul se había dado cuenta de lo que había dicho, y eso le hizo sentir terriblemente avergonzado. Ahora volvía a tener una actitud huidiza a causa de su propio desliz.
—oh, maldición, ¿por qué rayos se me ocurrió mencionar algo como eso?— se recriminó el rubio a sí mismo pensando para sus adentros. En ese momento la vergüenza lo invadió tanto que supo que no podía mirar a Harry a los ojos, y quiso esquivar a toda costa su mirada. Harry se sentía impetuosamente abochornado, y rió con ironía nerviosa, pero pronto su sonrisa se volvió un poco maliciosa y al notar como el rubio se cohibía y se ponía nervioso Harry tomó un par de mechones de su rubio cabello con sus dedos.
—bueno, de eso no puedo estar seguro, pero algún día podríamos comprobarlo juntos— comentó el peli oscuro con voz susurrante y provocativa. Paul se sintió aún más avergonzado, el rubor de sus mejillas ahora había enrojecido casi toda su cara y aunque Harry no lo admitiera, estaba disfrutando ver al adorable rubio ruborizado por causa de su propia broma.
—ah sí, supongo…un día— masculló Paul sumamente cohibido, esquivando aún más mirada, sus manos y sus piernas se movían nerviosas entre intervalos alternados, y Harry continuó acariciando sutilmente su rubio cabello como con la intención de intimidarlo y hacerlo que se girara hacia él para verlo de nuevo de frente, pero Paul no permitiría que Harry notara de lleno su rubor.
A partir de entonces Paul no pudo quitar de su mente la idea de que siendo novios sería muy lógico y muy probable que ambos terminaran unidos sexualmente en la cama en algún momento. Rápidamente su mente maquinó todo el concepto en el que ambos se verían envueltos en dicha situación, imaginó como estarían los dos en la cama, moviendo juntos sus cuerpos unidos en placer carnal. Y pensar todo eso lo hizo sonrojar aún más y también lo llenó de miedo porque, ciertamente él era un hombre que nunca había tenido una vida sexual demasiado activa y de hecho la última vez que había estado con alguien había sido hacia una década atrás.
Paul continuó nervioso y esquivo sin querer pronunciar más palabra por lo que Harry pensó que lo mejor era dejar ese tema de lado para otra ocasión, no deseaba seguir intimidándolo más en ese momento.
—errr….pues a decir verdad, es que tampoco he salido con muchas personas. Como dije, siempre he sido un ratón de biblioteca, eternamente enfocado en mis cosas, mis aficiones, y más que eso siempre estoy perdido en mis asuntos de nerd, y sabes que usualmente a la gente promedio no le interesan los nerds— reiteró Harry, retomando un poco su seriedad.
—jaja bueno, a mí sí me interesas aunque seas nerd— dijo Paul, intentando bromear de nuevo aunque su rostro seguía soslayado, y su voz continuaba sonando nerviosa. Harry había aprendido a notar de inmediato el nerviosismo de su nuevo novio, y eso le fascinaba y le exaltaba y no pudo resistirse a pasar su brazo detrás de la cintura del rubio para atraerlo de nuevo hacia él y pegarlo contra su cuerpo, siempre le reconfortaba sentir la calidez de su menudo cuerpo contra el suyo.
-jaja lo sé y eso es admirable, eres el primero que me lo dice— confesó Harry. De nuevo volvieron a besarse, pero ésta vez el beso fue acompañado de algunas caricias mutuas un poco más intencionales, donde las grandes manos de Harry comenzaron a acariciar el cuerpo del rubio con más propósito, porque deseaba sentirlo y conocer todo de su cuerpo aunque seguían siendo sólo sutiles caricias sobre la ropa, Harry no estaba dispuesto a faltarle al respeto y hacerlo sentir incómodo, pero Paul estaba siendo suyo cada vez más aunque para ese momento su noviazgo no tuviera ni quiera un día cumplido.
Paul por su parte siempre se dejó llevar, cada caricia de parte del fornido cuerpo de Harry siempre le hacía sentir protegido, de una forma que antes no había experimentado o que quizá hacia mucho había olvidado y todo se sentía demasiado bien. Y tampoco quería dejar de conocer más de ese fornido cuerpo, quería palparlo, sentirlo con sus propias manos mientras sus labios volvían a unirse. Sin imaginarlo, este sería el comienzo de su fogosidad compartida, que gradualmente incrementaría cada vez que se besaran sobre ese mismo sofá.
—ah, Paul, eres tan lindo— expresó Harry después de detenerse un poco de besarlo, y Paul acarició su mejilla que había sido afeitada esa mañana, era maravilloso para él poder sentir de esa manera la piel bronceada del hombre que tanto le gustaba.
—soy tan afortunado de haberte conocido, Harry— dijo el rubio con un susurro, perdiéndose una vez más en el mar azul de sus ojos fijados sobre los suyos. Y volvieron a besarse.
Y mientras continuaban abrazados uno del otro, ambos volvieron a tener amenas charlas al azar, aunque ésta vez intentaron no hablar demasiado de sus propias vivencias anteriores, porque preferían mejor enfocarse en su nuevo romance.
—oye Paul, ya casi termina la navidad pero ¿te gustaría que leyéramos juntos algún cuento de Dickens? Justamente estaba leyendo un poco de esos cuentos esta mañana justo después de haberte enviado esa pequeña nota— dijo Harry tímidamente. Paul le sonrió y ésta vez fue él quien se atrevió a acariciar su rodilla temerariamente.
—aww en primer lugar muchas gracias por el lindo detalle Harry, me alegró mucho la mañana y en segundo lugar por supuesto que me encantaría! Suena divertido, además siempre es bueno leer a Dickens no importa la fecha del año— dijo el rubio entusiasmado y mirándolo con coquetería.
-ah bueno, me alegra mucho que te haya gustado, Paul, aunque luego pensé que quizá te la envié demasiado temprano y no quise molestarte. Pero bueno ahora mismo iré a mi habitación por los libros para comenzar a leer un poco para ti, hobbit- dijo el moreno sonriente y pronto se levantó del sofá para ir por los libros.
Juntos estuvieron leyendo algunos de los cuentos de Dickens sentados en el sofá. Paul disfrutó primero escuchar la maravillosa voz masculina de Harry leyendo sólo para él, lo cual representó un deleite total a su oído pues la masculina voz de Harry le fascinaba. Luego tocó el turno de leer de Paul, al ser un profesor tenía una excelente dicción para leer y sumado eso a su melodiosa voz sólo logró dejar aún más cautivado a Harry, casi sentía que con cada lectura pronunciada de la dulce voz de Paul le hacía enamorarse más de él. Ninguno de los dos podía recordar haber pasado una tarde de lectura a lado de alguien de la firma forma que lo habían pasado ese día, y deseaban firmemente que esas tardes amenas se multiplicaran.
Más tarde, los dos prepararon la cena juntos y más tarde disfrutaron ver la televisión acurrucados ambos en el sofá, dentro del apartamento de Paul. Hasta que ambos volvieron a despedirse, con un beso de buenas noches ésta vez bajo el umbral de la puerta de Paul esperando por estar juntos un nuevo día.
Pasaron algunos días y pronto recibirían el año nuevo, la nueva pareja estaba deseando tener una excelente prosperidad para el año venidero y cumplir juntos todos sus buenos propósitos. No podían estar seguros de lo que ocurriría en un futuro en su relación, que cada vez estaba yendo mucho mejor, pero al menos por el momento nadie podía quitarles la felicidad que les hacía sentir estar juntos cayendo cada día más en el amor.
Y de esa manera, juntos comenzaron a hacer los preparativos para el año nuevo, tal vez pronto podrían dar un paso más allá.
…
Nota: bien, siempre tardo una eternidad en actualizar porque tengo otros fics que actualizar pero espero les haya gustado este nuevo capítulo :v
Ambos personajes son muy tímidos, pero ninguno de los dos puede negarse ya a la atracción que sienten el uno por el otro y al creciente amor que poco a poco los está uniendo más uwu
Es un fic muy romántico y dulce :'3 pero creo que pronto habrá también algo de drama en la historia, además hay cosas que deben revelarse como el pasado de ambos~
Espero poder actualizar pronto :'v se agradecen todos sus comentarios y kudos owo
