XVI
-¡Clarke! Si sigues mirando cada dos segundos a esa puerta te vas a acabar rompiendo el cuello. ¿Se puede saber qué te pasa? -Raven se ha acercado hasta mí en la barra y me está mirando con los brazos cruzados.
-Perdona, Lexa tiene que venir y me ha parecido verla hace un rato…
Comienza a sonreír pero después frunce el ceño al percatarse de lo triste que he sonado.
-¿Va todo bien entre vosotras?
-Sí… supongo… -suspiro- La verdad es que no lo sé.
-Bueno, no me extraña después de que se haya tirado una semana sin hablarte. De hecho, si yo fuera tú estaría enfadadísima en vez de esperándola en la barra de un bar. ¿Te ha dado por lo menos alguna explicación cuando has ido a verla?
Me muerdo el labio ante su pregunta. Yo también estaba cabreada con ella por no dar señales de vida hasta que Anya me ha contado el resto de la historia. Ahora lo que siento es tristeza por imaginarme lo mal que lo ha pasado y desilusión al saber que aún le afecta tanto.
Sin embargo, no puedo contarle algo así a Raven.
-Más o menos. Es… complicado.
Cojo mi copa para beber de ella esperando que se dé por satisfecha con mi respuesta.
-Vale, no voy a insistir si no quieres hablar de ello, pero por lo menos vuelve con nosotros y quita esa cara larga. La única que tendría que estar aquí triste soy yo por hacerme más vieja.
Me echo a reír y me devuelve una gran sonrisa.
Cuando volvemos a la mesa donde están todos los demás me doy cuenta de que Bellamy no le quita el ojo de encima y solo le falta limpiarse las babas cuando la ve aparecer de nuevo. Quiero bromear sobre ello con Raven pero cambio de idea en cuanto veo que ella le mira de la misma forma y además le guiña un ojo.
-¿Qué ha sido eso? -le susurro cuando nos sentamos.
-¿El qué? -pregunta inocente conteniendo la risa.
-Raven…
Comienza a reír a carcajadas y se encoge de hombros mirándome divertida.
-¿Hace cuánto que os estáis liando?
-Dios, ¿no se te escapa una, eh? Desde el día del concierto de Murphy -responde tranquila.
-¿Y no pensabas contármelo nunca? -digo atónita.
-Te llamé al día siguiente, ¿recuerdas? Quería decírtelo pero era mucho más interesante oír tus lamentos porque habías dormido con Lexa y no te acordabas de nada.
Le doy un golpe en el brazo por burlarse de mí y se ríe otra vez.
-Joder, pero sigue siendo muy fuerte… ¿Vais en serio?
Alza las cejas sorprendida.
-¿Desde cuándo me planteo yo esas cosas, Clarke? -vuelve a mirarle por encima de la mesa un segundo y sonríe divertida-. Lo pasamos bien juntos, eso es todo lo que importa de momento.
Con eso damos la conversación por zanjada pero luego no puedo resistirme a mirarles con disimulo cada vez que puedo. Creo que soy la única que se ha dado cuenta que hay algo entre ellos porque nadie más parece prestarles atención, a pesar de que continuamente se lanzan miradas de complicidad y ni si quiera intentan disimularlo. La verdad es que incluso me parece que hacen buena pareja.
Hago todo lo posible por prestar atención a las conversaciones que surgen en la mesa y reírme con las bromas que supuestamente me tienen que parecer divertidas, pero llega un punto en el que me es imposible seguir con ello y cojo el móvil para volver a leer el mensaje de Lexa.
Lexa: ¿Aún estoy a tiempo de ir a ese cumpleaños? Necesito hablar contigo.
Después de recibirlo le mandé inmediatamente la dirección del bar, pero de eso hace ya una hora y aún no ha aparecido.
Solo espero que no se haya arrepentido en el último momento y que lo que me tenga que decir no sea lo que más temo ahora mismo: que se ha dado cuenta de que todavía no está preparada para tener algo conmigo.
-¡Grandullón, ya te han soltado! -la voz de Raven me hace alzar la vista de golpe.
Octavia y Lincoln, agarrado a un par de muletas, se acercan en ese momento a la mesa.
-Sí, por fin soy libre -dice riendo-. ¿Te tengo que dar la enhorabuena o el pésame por unirte al club de los abuelos?
-Si con eso puedo ir al parque a jugar a la petanca y apuntarme a los viajes del Imserso prefiero lo segundo, sin duda.
-Vaya dos exagerados. No sé qué vais a dejar para cuando lleguéis a los cincuenta -me levanto para saludarles y le doy un pequeño abrazo a Lincoln-. Me alegro de que ya estés bien.
-Pues imagínate yo -bromea. Luego mira a la gente que hay en la mesa cuando Octavia comienza a saludar a todo el mundo y frunce el ceño-. ¿No está aquí?
-No, tenía la esperanza de que apareciera con vosotros.
-Pues yo esperaba que a estas alturas ya estuviera contigo… Hace más de una hora que salió de mi casa con un portazo y no cogió nada más que el móvil.
-¿Por qué? -pregunto con curiosidad.
Suspira y menea la cabeza.
-Es lo que hace siempre que oye lo que no quiere oír. Le dije lo que pensaba sobre lo de… -hace una pausa y me mira preocupado- Bueno, sobre eso, y se puso echa una fiera para variar.
-Es evidente que aún le duele demasiado… -digo con tristeza-. Creo que debería alejarme y dejarla en paz de una vez, está claro que esto no nos lleva a ninguna parte.
-¿Dejarla en paz? -dice sorprendido-. Mira, hacía años que no veía a mi amiga sonreír y hacer bromas como veo que hace desde que está contigo. En realidad nunca lo ha hecho con nadie, ni si quiera con Costia. Aquello era distinto… más frío.
-Pero aún no lo ha superado, Lincoln, y yo no sé qué hacer. Empiezo a sentir algo muy fuerte por ella y no creo que pueda soportarlo si no es mutuo.
-Clarke, estoy convencido de que ella también lo siente -suelta una muleta para sujetarla con la otra mano y me agarra un hombro con la que le queda libre-. Sé que Lexa es más terca que una mula pero, por favor, no tires la toalla ahora. No creo que lo de Costia sea comparable con lo vuestro; el problema está en que es la primera vez en su vida que alguien la quiere de la manera correcta y todavía no sabe manejarlo, pero se acabará dando cuenta.
-Espero que tengas razón.
-Ya verás que sí -dice apretándome el hombro sonriente-. Y ahora vamos a socializar un poco con tu amiga la loca.
Me echo a reír pero niego con la cabeza.
-Te dejo a ti encargado de eso, yo me voy al baño un momento.
Asiente y termina de saludar a todo el mundo mientras me dirijo al fondo del local para llegar al baño.
Cuando entro me aseguro de que no hay nadie más y voy hasta el lavabo para abrir el grifo. Me apoyo un momento en él mientras observo el agua correr y meneo la cabeza.
-No sé si todo esto me compensa para algo -suspiro.
Oigo la puerta abrirse en ese momento pero no le presto atención.
Me lavo las manos y me refresco un poco la nuca mientras sigo pensando en lo que me ha dicho Lincoln, pero al coger el papel para secarme me doy cuenta de que no he oído que nadie entrara después y me giro extrañada. Lexa me está mirando seria desde ella y no ha avanzado ni un paso.
Estoy a punto de sonreír al verla pero consigo contenerme porque no quiero sentir que pierdo el control sobre mí misma cada vez que aparece. No si después ella va a seguir actuando así.
-Creía que ya no vendrías -digo indiferente mientras le sostengo la mirada.
Aparta la vista y permanece en silencio.
Termino de secarme y tiro el papel a la basura para después comenzar a caminar hacia la puerta.
Vuelve a mirarme cuando adivina mis intenciones pero no se aparta para dejarme salir, obligándome a pararme ante ella.
-Tengo que volver con los demás -sueno más dura de lo que pretendo y un atisbo de dolor aparece por sus ojos-. Si quieres hablar, habla, pero no hagas esto.
Continúa callada.
Suspiro y me acerco más para abrir la puerta pero tampoco se mueve esta vez y cuando estoy a punto de chocar con ella me sujeta por la cintura.
-Espera…
Intento apartarme un poco pero su agarre me lo impide así que me quedo quieta y la miro expectante.
-No quiero perderte -casi le tiembla la voz cuando habla-, pero esto… no es fácil.
-¿No me digas?
-Estás enfadada, no te culpo.
-No, lo que estoy es molesta. Primero eres la persona más dulce del mundo, luego desapareces sin más, esta noche casi me dejas plantada aquí… ¿Y solo se te ocurre decir que "no es fácil"?
-He sido una egoísta y lo siento, pero te aseguro que lo de esta noche tiene una explicación. Quería hablar contigo.
-¿Querías?
Me mira confundida.
-No. Es decir, sí… Quería y quiero.
-Entonces hazlo -doy un paso atrás liberándome de sus manos y me cruzo de brazos. La decepción que veo en su rostro hace que me duela aún más tener que hacerlo.
-Venía decidida a ello, de verdad que sí, pero después ha pasado algo que me ha hecho planteármelo todo y ahora no sé si es una buena idea.
-¿Y? -digo incisiva cuando veo que no continúa-. ¿Qué es lo que ha pasado?
Se muestra insegura y menea la cabeza.
-No puedo contártelo.
La contemplo durante unos segundos.
-Me aseguras que quieres hablar conmigo y que todo tiene una razón pero luego no confías lo suficiente en mí para contármelo. Sinceramente, no sé qué es lo que esperas que haga.
-Claro que confío en ti, no tiene nada que ver con eso.
-¿Entonces de qué se trata? Ilumíname, Lexa, porque te juro que no te entiendo.
-Es algo que tengo que solucionar yo, ¿de acuerdo? -dice nerviosa-. No quiero meterte en esto, no te lo mereces.
-¿Y quieres que me quede a un lado mientras tú tienes un problema?, ¿O que me aguante cuando aparezcas una hora después de que hayamos quedado?, ¿Por qué te cuesta tanto aceptar que quiera ayudarte?
-Ya te he dicho que lo de esta noche ha sido un contratiempo.
-Me da igual, ¿o acaso tú misma te crees que no va a volver a pasar? -me fuerzo a hacer una pausa para calmarme e intento sonar menos dura cuando vuelvo a hablar-: Dime una cosa, todo esto tiene algo que ver con Costia, ¿verdad? Sé sincera.
Aparta la vista y aprieta los dientes.
-En parte, sí… Pero no de la manera en que estás pensando -añade rápido en cuanto ve mi cara-. No sigo enamorada de ella, Clarke, pero hay cosas de todo aquello que aún me persiguen y no sé combinarlo junto con lo que siento por ti.
Me acerco para acariciarle la cara cuando noto que le cuesta hablar y se relaja un poco bajo mi contacto.
-El problema es que intentas solucionarlo todo por ti misma y no te das cuenta de que a veces es mucho más fácil si alguien te echa una mano. Todavía no estás preparada para entregarte a otra persona, lo entiendo.
-Sí que lo estoy -contesta a la defensiva.
-No, no lo estás -digo con dulzura mientras paso la mano por su pelo-. Y tienes que saber que no es algo malo, pero empiezo a tener demasiadas esperanzas en esta relación y no sé si puedo continuar de esta manera. Cada vez que creo que por fin he conectado contigo y sé lo que piensas me encuentro con una pared de hormigón que me hace volver al principio de todo.
Me separo de ella y vuelvo a intentar ir hasta la puerta. Esta vez sí que se mueve para permitirlo.
-No te pido que hables si no te sale pero sí que confíes en mí para desahogarte si algo te preocupa, y es evidente que eso es lo que te ocurre ahora mismo. Avísame cuando te sientas preparada para hacerlo -digo antes de marcharme.
Camino deprisa de vuelta a la mesa ignorando las ganas que tengo de volver al baño y quedarme con ella. Por mucho que me duela tener que ser tan tajante lo prefiero antes que seguir dudando continuamente si el momento en el que estemos bien va a durar o no.
Bellamy ha ocupado el sitio al lado de Raven así que decido sentarme al lado de Octavia.
-¿Estás bien? -me agarra la pierna cuando me empieza a temblar y me mira preocupada.
-Sí, tranquila. No es nada -contengo las lágrimas.
-Clarke, no seas tonta. ¿Ha pasado algo?
-Me he encontrado con Lexa en el baño, eso es todo.
-¿Ha venido?
Lincoln se asoma por detrás de ella y me mira igual de preocupado.
-Sí… La verdad es que no quiero hablar de ello.
-Está bien, pero si quieres salir un rato me lo dices y te acompaño. Toma, bebe un poco -dice tendiéndome su copa.
-Gracias -sonrío y hago lo que dice-. Por cierto, tu hermano no pierde el tiempo.
Dirige la vista hasta su sitio y se echa a reír al verle charlando cada vez más animado con Raven.
-Eso parece.
En ese momento aparece un camarero con una bandeja en la que lleva una pequeña tarta rodeada por chupitos de tequila, uno para cada uno.
-¡Sí! -grita Raven-. Tarta y chupitos, ¡habéis cumplido mi sueño!
Mientras los demás le cantan el cumpleaños feliz echo un último vistazo a la puerta del bar y me encuentro a Lexa observándonos desde ella. Me sostiene la mirada durante un instante antes de girarse para salir y la veo alejarse por la calle a través de los cristales.
Sacudo la cabeza y vuelvo a centrar mi atención en Raven, que ya ha soplado la única vela que venía con la tarta y está repartiendo los chupitos a todo el mundo. No voy a dejar que lo que ha pasado me estropee el cumpleaños de mi amiga.
A mí Bellamy y Raven me pegan muchísimo y esto tenía que pasar, lo siento si a alguien no le hace gracia jajaja
Muchas gracias como siempre!
