XIX
Levanto la vista del libro para volver a comprobar la hora en el reloj de la pared: solo han pasado dos minutos desde la última vez que lo hice y aún me quedan veinte minutos para poder cerrar.
Lo haría antes, pero Titus ya me ha echado la bronca varias veces por ello y no quiero arriesgarme a una más. No sé cómo lo hace pero siempre se entera de la hora a la que entro y la hora a la que salgo; está obsesionado con exprimir hasta el último minuto para poder venderle algo a alguien.
Trabajar en la tienda no es algo que se me haga demasiado difícil, al fin y al cabo es un sitio donde puedo estar tranquila y vendo algo que me gusta, sin embargo hace días que no consigo pegar ojo por las noches y eso se traduce en un sueño extremo durante todo el día que me impide concentrarme en nada.
A veces siento que Roan me está utilizando como quiere con la excusa de la deuda y que he caído como una imbécil en su trampa. Ahora no solo puede buscarme problemas por todo lo que hice con Costia, sino que además me tiene completamente atrapada con los nuevos encargos que me está pidiendo, bastante más frecuentes de lo que me gustaría…
-¿Cuál de los dos crees que me debería llevar? -oigo que me pregunta una voz dulce.
Una chica se ha acercado al mostrador y sujeta dos discos en las manos, cada uno de un estilo y artista diferente.
-No sé -me encojo de hombros-, ¿cuál te gusta más?
Vuelve a mirarlos con aire pensativo.
Es rubia y es bastante guapa. Me recuerda a Clarke, aunque no es ni la mitad de bonita que ella, y eso hace que se me encoja un poco más el corazón. Le pregunté hace poco a Lincoln si sabía algo de ella y me dijo que se pasaba los días estudiando con Octavia por los exámenes y que, según su novia, estaba bien.
He querido escribirla muchas veces y decirle que me gustaría verla para explicárselo todo, incluso la he llegado a llamar, pero al oír su voz me bloqueaba y no era capaz de pronunciar ninguna palabra. No quiero que se vea involucrada en todo esto pero no sé cómo evitarlo y a la vez ser sincera con ella.
-Pues este de aquí -alza la mano izquierda- es el nuevo de un cantante que siempre me ha gustado y tengo ganas de escucharlo, pero este otro -mira al de la derecha- me lo puso un amigo el otro día y me quedé completamente enamorada de él.
-Entonces llévate los dos.
Suspira y me mira con cara de pena.
-El caso es que el dinero no me llega para tanto. Por eso te pido que me ayudes a elegir -me guiña un ojo.
-Y así soy yo la que tiene el cargo de conciencia si te arrepientes después, ¿no?
-Exacto -dice con una sonrisa burlona.
Me echo a reír y me fijo de nuevo en los dos discos.
-Tienes buen gusto.
-Lo sé -afirma mirándome fijamente y con cierta intensidad que me descoloca.
-Bueno, hagamos una cosa: te haré un descuento digamos del… 10% para que puedas llevarte los dos. No quiero ser la culpable de que alguien se quede sin disfrutar de la cultura musical.
En realidad lo único que quiero es que se marche pronto para poder cerrar. Si la despacho rápido puede que tenga suerte y no entre ningún cliente más.
-Vaya, eso es genial. Muchas gracias.
-No hay de qué, ya me lo compensarás comprando otro día alguno de los que tenemos en oferta y nadie se lleva.
-Eso suena bien -me ofrece el dinero y mientras lo meto en la caja noto que me mira de arriba abajo haciéndome sentir algo incómoda-. Estoy segura de que a partir de ahora querré venir todos los días -añade en voz baja.
El sonido de la puerta abriéndose en ese momento quita algo de tensión al momento y alzo la vista mientras aún noto la mirada de la chica clavada en mí. Me quedo de piedra cuando veo que es Clarke quien entra y me saluda con la mano.
Parece algo cansada, imagino que por las horas de estudio, pero está tan guapa como siempre vistiendo de esa manera sencilla que me encanta y tengo que controlarme para no salir corriendo a abrazarla en ese mismo momento.
-Eh -la voz de la chica me hace reaccionar.
-Perdona, aquí tienes -digo entregándole el cambio.
-Gracias otra vez. Ya volveré a por esa oferta.
Me limito a asentir sin apartar la vista de Clarke y tengo la sensación de que la chica se molesta porque tarda unos segundos de más en moverse para marcharse, emitiendo un pequeño gruñido al hacerlo.
Cuando nos quedamos a solas Clarke y yo aún permanecemos un rato más sin hablar, mirándonos la una a la otra.
-Hola -consigo decir con la garganta seca.
Sonríe débilmente y comienza a acercarse.
-Hola. Me daba miedo llegar demasiado tarde y encontrar esto cerrado, ¿puedes hablar?
-Sí, claro. Aún tengo que hacer la caja del día y cerrarlo todo pero puedes esperar en el almacén, serán solo unos minutos.
-De acuerdo -tarda unos segundos en moverse para dirigirse al fondo de la tienda en los que me mira con intensidad.
En cuanto desaparece por la puerta salgo disparada hacia la entrada para echar el cierre y vuelvo a la caja a la misma velocidad. Me tiemblan las manos mientras cuento los billetes y tengo que volver a empezar tres veces porque no dejo de equivocarme en las cifras. Es imposible concentrarse en hacer algo tan rutinario cuando tengo a Clarke esperándome en la sala de al lado.
Cuando por fin acabo anoto el resultado en un papel, lo guardo todo en un sobre para que Titus lo coja al día siguiente y respiro hondo antes de caminar hacia el almacén.
En él me encuentro a Clarke parada frente al sofá mirando el mural de la misma manera que la primera vez que lo vio.
Se gira para sonreírme cuando nota mi presencia.
-¿Va a seguir provocándome la misma impresión cada vez que lo vea?
-Se empieza a pasar a partir de la cuarta o la quinta -bromeo mientras me siento y la observo-. ¿Y tú vas a seguir provocándome la misma sensación cada vez que te vea?
Se echa a reír por mi comentario y aparta la vista avergonzada.
-Lo echaba de menos -digo pensando en voz alta.
-¿El qué?
-Hacerte sonrojar.
Esta vez me sostiene la mirada un poco más y solo sonríe a medias. Después mira alrededor con aire distraído y se acerca a la mesita que hay a mi lado para coger los libros que hay encima y curiosearlos. La noto algo nerviosa pero prefiero no mencionarlo.
-¿Qué tal todo? -digo por romper el silencio- ¿Alguna novedad?
-Nada interesante -comenta sin alzar la vista-, mi madre se va a mudar dentro de poco con el que creo que ahora es su prometido y a lo mejor consigo que me deje el piso para mí…
-¿En serio? Joder, pues no sé qué entiendes tú por interesante.
Saca un cd de entre los libros y lo mira con interés. Sonrío para dentro cuando reconozco la carátula.
-Es el que puse la última vez que estuviste aquí.
Ella también sonríe y sin pensarlo dos veces lo saca y se acerca hasta la minicadena para ponerlo. Luego se sienta en el sofá y se me queda mirando con un gesto un poco más serio.
-¿Y qué hay de ti?, ¿Alguna novedad?
Decido no contestar a esa pregunta.
-¿De qué quieres hablar, Clarke?
-Yo he preguntado primero -replica.
-Lo sé, pero me parece mucho más interesante oírte hablar a ti.
Me estudia en silencio durante unos segundos que se me hacen eternos, pero al darse cuenta de que lo digo en serio suspira y se acerca más para poder cogerme las manos. Mi cuerpo reacciona de inmediato al sentir su contacto y me tenso sin poder evitarlo. Lo echaba demasiado de menos.
Un escalofrío me recorre la espalda cuando entrelaza sus dedos con los míos y comienza a acariciar mi pulgar con el suyo. Mis ojos se dirigen automáticamente a sus labios, esos que tanto echo de menos besar, y trago saliva a duras penas.
-No he venido aquí con la intención de ser yo la que hable -contesta.
-¿A qué te refieres?
-Me refiero a que si estoy aquí es porque quiero preguntarte… No, quiero saber por qué fuiste a aquella fábrica el otro día.
-¿Qué?
-Lo sé todo, Lexa, sé que fuiste a aquel sitio, el tipo de gente que vive allí, lo que hacen… Lo único que no entiendo es qué hacías tú en un lugar como ese.
-Pero si no se lo he contado a nadie -digo sorprendida-, ¿cómo te has enterado de eso?
-Eso da igual, ¿me vas a contar de una vez lo que está pasando?
Suspiro y bajo la vista a sus manos para evitar sus penetrantes ojos azules.
-Supongo que ya no tiene sentido seguir ocultándolo… -murmuro- ¿Recuerdas que te dije que había pasado algo antes de que te viera en el bar?
-Sí.
-Pues lo que pasó es que un tipo para el que solía trabajar con Costia apareció y me obligó a hablar con él. Resulta que tiene a la policía detrás y quiere que haga entregas por él para saldar una vieja deuda que le dejamos. Por eso tuve que ir a aquel sitio, tenía que llevar un paquete.
-Dios mío… ¿pero tú sabes la de problemas que puedes tener por eso?, ¿Cómo se te ocurre aceptar? -me regaña.
-No tuve opción, Clarke -digo mirándola fijamente-, me chantajeó con ponerme en el punto de mira de la misma gente que le persigue. ¿Qué hubieras hecho tú?
-No sé, Lexa, solo digo que…
-Déjalo, sé lo que quieres decir. Yo me llevo haciendo la misma pregunta desde aquel día pero en ese momento pensé que ya se me ocurriría alguna manera de deshacerme de él, sin embargo ahora cada vez lo veo más complicado.
-Pero tienes que intentarlo, no puedes seguir dejando que te utilice de esa manera para algo que además es peligroso… ¿No hay nada que puedas hacer?, ¿Alguien con quien puedas hablar?
-¿Para librarme de Roan? -me echo a reír- Ni de coña, todo el mundo le conoce y hay mucha gente de la zona que depende únicamente de lo que él les pasa. Además, por la experiencia que he tenido, nunca me fiaría de nadie de ese mundo.
-Tiene que haber algo -suspira con frustración y vuelve a acariciarme las manos- Encontraremos una solución, tranquila.
Frunzo el ceño cuando me doy cuenta de sus intenciones. No quiero meterla en esto; no quiero que Roan también se convierta en su problema ni quiero que tenga que preocuparse por encontrar una solución, no es justo.
De todos modos sabía que en algún momento me pasarían factura las malas decisiones que tomé en aquella época, solo que no sabía cuándo. Por eso mismo soy yo única la que debería cargar con ello.
-Clarke…
-Ni se te ocurra -me corta llevando una mano a mi boca-. No pienso dejarte sola en esto, Lexa, y quiero que lo asumas desde ya; no tienes ninguna posibilidad de convencerme de lo contrario. ¿Queda claro?
Estoy a punto de reírme pero me contengo y asiento como respuesta.
Ella sonríe satisfecha pero no aparta la mano, sino que la mantiene donde está y después de unos segundos baja la vista hasta ella y me acaricia los labios imperceptiblemente. Humedece los suyos mientras lo hace y me deleito con esa imagen.
-Eres idiota, ¿lo sabías? -murmura al tiempo que mueve la mano hasta mi pelo-. Si hubieras confiado en mí desde el principio nos habríamos ahorrado todo esto.
-¿Te refieres a esto? -bromeo acercándome más a ella hasta que nuestras caras casi se rozan.
-Hablo de haber pasado tantos días separadas…
-Lo que no entiendo es por qué sigues hablando en vez de besarme -susurro en sus labios.
Sonríe antes de cogerme la nuca con suavidad y cubrir la poca distancia que nos separa. Me besa dulcemente, prestando atención a cada centímetro de mi boca, pero no tarda mucho en aumentar la intensidad cuando atrapa mi labio inferior y ahogo un gemido.
Agarro su camiseta con fuerza y tiro de ella para colocarla encima de mí; necesito sentirla por completo. Ella entiende al instante lo que quiero y me lo da apoyando todo su peso sobre mi cuerpo al tiempo que profundiza aún más su beso, dejándome sin aire.
-Espera -me aparto un instante con la respiración agitada y me mira confundida-, ya no estás enfadada, ¿no?
-¿Tú qué crees?
-No sé, dímelo tu -añado divertida.
Se ríe y comienza a darme pequeños besos por la mejilla hasta llegar a mi oreja.
-He echado esto demasiado de menos como para seguir enfadada -dice antes de morder el lóbulo y provocarme un escalofrío.
Continúa besándome mientras baja por mi cuello e introduce las manos bajo mi camiseta, acariciándome el estómago lentamente hasta llegar al inicio de mis pechos. Luego me hace incorporarme un poco para quitármela y se toma unos segundos para observarme mordiéndose el labio.
Intento hacer lo mismo con la suya cuando se inclina otra vez sobre mí, pero rápidamente me agarra las muñecas y las alza por encima de mi cabeza para impedirlo.
-Aún no -indica.
No me da tiempo a quejarme porque en ese momento las suelta y vuelve a besarme con ganas, haciendo que se me escape un gemido sin poder evitarlo mientras sujeto su rostro con fuerza.
Me desabrocha los pantalones de un gesto y me muevo para ayudarla a quitármelos junto con mi ropa interior sin dejar de besarla. Luego abandona los besos en mi boca para continuarlos bajando por mi estómago acompañándose de sus manos y mi piel vibra con cada una de sus caricias. Nadie había tenido ese efecto en mí nunca.
Ahogo un grito cuando primero roza mi sexo con los labios y después comienza a lamerlo con ansia. Los movimientos expertos de su lengua hacen que me dé vueltas la cabeza y me agarro al sofá buscando algún tipo de sujeción con la tierra. Dejo de poder controlar los gemidos cuando aumenta la velocidad y la presión y no tardo demasiado en contraerme de placer bajo su boca.
Continúa besándome con suavidad un poco más y se incorpora sonriente mientras se limpia con el dorso de la mano de una manera increíblemente sensual. La observo aún extasiada mientras se quita con calma la camiseta y después el sujetador.
-Ahora sí -añade divertida y no tardo ni un segundo en cambiar la posición para colocarme sobre ella. Antes de hacer nada tiro de sus pantalones haciendo que quede igual de desnuda que yo.
-¿Y tú dices que me has echado de menos? -murmuro contemplándola de arriba abajo.
Tira de mi mano para que me incline sobre ella y la vuelva a besar. Esta vez soy yo la que marca el ritmo del beso y lo hago con calma, rozando sus labios con la lengua: primero el superior y luego el inferior; disfrutando de su boca. No profundizo el beso cuando gime al acariciarle la lengua y tampoco lo hago cuando encaja su muslo entre los míos y mi cuerpo se aprieta contra ella como respuesta, haciendo que vuelva a excitarme al notarla completamente mojada.
Los sollozos de Clarke aumentan cuando capturo la punta de su lengua con mis labios y comienzo a chuparla suavemente. Luego dejo de besar su boca para descender mordisqueando su cuello hasta uno de sus pechos y contengo el aliento cuando siento el pezón totalmente endurecido.
Me tomo mi tiempo para disfrutar de él mientras ella continúa gimiendo y mueve las caderas desesperada intentando rozarse con mi muslo, pero la sujeto para impedírselo y me dirijo a su otro pecho para hacer lo mismo. Lo acaricio, lo lamo y lo beso deleitándome con su sabor al tiempo que los jadeos y los susurros de Clarke penetran en mi cabeza volviéndome loca.
Una vez que quedo satisfecha con esa zona continúo bajando por su cuerpo, lamiendo y memorizando cada centímetro de piel, disfrutando con sus respuestas casi inmediatas. No me detengo cuando llego hasta abajo y dedico también un tiempo a besar sus muslos, provocando que Clarke emita un gruñido de frustración que me hace reír.
Le dirijo una última mirada antes de darle lo que quiere y me mareo cuando la encuentro mordiéndose el labio con los ojos cerrados. Esa visión es la última señal que necesito para comenzar a devorar literalmente su sexo haciendo que sus gemidos se conviertan en gritos. Lo recorro por completo con la lengua y aumento la velocidad cuando agarra mi pelo y me acerca un más contra ella.
-Joder, Lexa -jadea.
Cuando noto que está a punto de llegar al clímax sustituyo mi boca por mi mano y la penetro con movimientos rápidos mientras me incorporo para volver a besar sus labios, que me reciben con ganas. Tardan muy poco en dejar de contestarme debido al orgasmo y continúo besándola suavemente hasta que su cuerpo se relaja.
Sonrío cuando abre los ojos y me mira fascinada.
-Definitivamente ya no estoy enfadada contigo -bromea entrecortadamente.
Me echo a reír y la beso de nuevo antes de tumbarme a su lado y abrazarla con fuerza.
-Me he comportado como una imbécil, lo siento. Tendría que habértelo contado todo antes.
-Es un tema complicado, lo entiendo… -dice acariciándome- Pero a partir de ahora intenta ser menos cabezota y confía en mí cuando algo te preocupe, ¿vale?
-Lo haré -afirmo besando su cuello y ascendiendo hasta cubrir su boca de nuevo.
Mi móvil suena en ese momento devolviéndonos a la realidad y me incorporo para recogerlo del suelo, donde ha ido a parar junto con el pantalón. Me tenso de inmediato cuando miro la pantalla.
-¿Qué pasa? -pregunta Clarke al ver mi cara.
-Es un mensaje de Roan, quiere que vaya a su casa. Imagino que querrá darme el paquete de la siguiente entrega.
Suspiro y lo borro antes de levantarme para comenzar a vestirme.
-¿Ahora?
-Sí. Cuando me manda los mensajes no me da más margen que una hora para ir a donde dice, así es como trabaja.
-Iré contigo -dice seria y rápidamente empieza a buscar su ropa.
-Clarke… -comienzo a advertirla pero la forma en que me mira hace que me detenga- Está bien.
Imagino que no pasará nada porque venga conmigo… de todos modos solo es ir a ver qué es lo que quiere Roan y ella no tiene por qué entrar conmigo a su casa.
Lo único que tengo que intentar es que Roan no la conozca y de esa manera no tendrá la oportunidad de meterla en problemas o de aprovecharse de ella, como hace con todo el mundo.
¿YA ERA HORA NO? Pues sí, ya era hora de que estas dos se reconciliaran y tuvieran su momento empalagoso, espero que a nadie se le haya subido el azúcar demasiado jajaja Podéis estar tranquilas que lo peor entre ellas ya ha pasado y no van a volver a enfadarse, lo que pase alrededor ya es otra cosa...
Muchas gracias por seguir leyendo después de todo! Ya me diréis lo que os parece en las reviews :D
