A ver, corazones, antes que nada tengo que aclarar algo. Ya habéis sido varias las personas que me habéis dicho lo de que Clarke no debería acompañar a Lexa, meterse en esas movidas con Roan, etc. TRANQUILIDAD por favor que eso no es lo que va a pasar jajaja Ni Lexa va a permitir algo así ni Clarke va a ser tan tonta como para buscarlo, pero evidentemente no iba a quedarse parada en el sitio mientras su chica tenía que ir en plena noche a ver a semejante persona.

Y ya está, era solo comentar eso. El capítulo no es quizás muy largo pero es importante para lo que viene, espero que no os aburra mucho después del azucar del anterior. Hala, que vaya bien! :D


XX

Un codazo hace que salga de mis pensamientos y deje de mirar a Anya como si fuera a desaparecer si parpadeo. Me doy cuenta de que no he dejado de hacerlo durante toda la clase.

-¿Se puede saber qué te pasa? -susurra Octavia- Hoy estás completamente ida.

-Lo siento, no he dormido bien.

-Sí, ya he visto tus ojeras… ¿pero qué culpa tiene Anya de eso? No le has quitado el ojo de encima desde que ha entrado por la puerta.

-Qué va -digo centrándome de nuevo en la pantalla del ordenador-, eso son imaginaciones tuyas… Ahora sigue cogiendo apuntes, que nos hace falta.

Me observa intrigada durante unos segundos, pero en cuanto el profesor pasa a la siguiente diapositiva deja de hacerlo para seguir copiando.

Aprovecho ese momento para volver a fijarme en Anya un par de filas por delante de nosotras. Necesito contarle todo lo que sé de Lexa y lo que ocurrió anoche, pero no sé cómo hacerlo.

Después de salir de la tienda fuimos al sitio en el que vive Roan y resulta que lo que él entiende por 'casa' es una especie de caseta con tan solo una habitación y un baño, fabricada en una parcela abandonada de una urbanización a unos veinte minutos del centro de la ciudad.

Lexa estaba muy preocupada por la idea de que Roan me pudiera ver y me obligó a esperarla fuera, pero en cuanto entró por la puerta rodeé aquel sitio aprovechando la oscuridad que lo envolvía y me acerqué hasta la única ventana que tenía.

Por muchas veces que me repitiese que ese tipo no era peligroso no me lo creía y necesitaba quedarme cerca para poder ayudarla si ocurría algo.

Así es cómo me enteré de todo lo que ocurrió dentro antes de que Lexa me lo contase después al salir:

-Roan, voy a ser muy clara contigo porque con el cerebro que tienes no puedo esperar mucho de ti: no pienso seguir haciendo esto -dice Lexa lanzándole el paquete que le acaba de dar a la mesa.

-Hablas como si tuvieras otra opción -se burla.

-Porque la tengo. Estoy segura de que ya he cubierto tu puñetera deuda con lo que he hecho hasta ahora así que no tengo por qué seguir aguantándote.

-Creo que se te está olvidando que puedo buscarte algún que otro problema si me enfadas, guapa… Ya te dije que te avisaría cuando la deuda estuviera cubierta y vas a seguir haciendo lo que haces hasta que yo lo diga.

-¿Y si no qué?, ¿Me entregarás a la policía? -se echa a reír y se acerca para mirarle de cerca- Es curioso que lo menciones porque le he estado dando vueltas y he caído en que eso no te serviría para nada. Si me cogen les diría todo lo que sé de ti, incluida la dirección de tu mierda de casa. Quizás me caerán unos años pero estoy segura de que lo rebajarían por colaborar con ellos… En cambio tú seguramente no saldrías hasta que te salieran las primeras canas.

La expresión de Roan cambia al instante y aprieta la mandíbula con rabia.

-No saldrías viva de eso -gruñe.

-Amenázame todo lo que quieras porque me da igual, esto se ha acabado.

Lexa se gira y se dirige a la puerta pero antes de llegar a ella Roan vuelve a hablar.

-Espera -se acerca hasta ella-. ¿Quieres dejarlo? Vale, pero antes tendrás que hacer una cosa más.

-¿Eres gilipollas, verdad? Te acabo de decir que no pienso entregar nada más para ti.

-No es eso lo que quiero que hagas.

-Me da igual -vuelve a girarse para abrir la puerta pero Roan se pone delante para impedirlo.

-¡Escúchame! Aún me debes dinero así que ten más cuidado con lo que haces, te aseguro que la policía persiguiéndote no es el mayor problema que puedes tener si me lo propongo. Además -dice relajando el tono-, puede que incluso te interese lo que te voy a encargar, se trata de tu queridísima Costia.

-¿Costia? -pregunta sorprendida- ¿Qué pasa con ella?

-De pronto nos interesa el tema, eh -se ríe-. Unos pajaritos me han dicho que está otra vez en la ciudad y que anda durmiendo en la fábrica del puente. Quiero que me la traigas.

Lexa se queda tan pálida como un folio en blanco.

-¿Está aquí? -pregunta con un hilo de voz y después comienza a negar con la cabeza-. Ni de coña. No pienso hacer eso, Roan, tenlo claro. Ve tú a buscarla pero a mí no me metas.

-Sabes perfectamente que no puedo dejar que se me vea por esos sitios. Si quieres dejar de hacer entregas y me olvide de ti esa es la condición que te pongo.

-¿Y para qué coño quieres que te la traiga? -gruñe.

-Eso es problema mío -dice con media sonrisa-. Ese es el trato, Lexa, lo tomas o… Mejor no juegues conmigo y así no tendremos que pensar en lo que ocurrirá si no lo haces.


Recojo mis cosas a la velocidad de la luz en cuanto acaba la clase mientras le digo a Octavia que he quedado con mi madre como excusa y salgo disparada para alcanzar a Anya antes de perderla de vista.

Me mira con cara de sorpresa cuando la agarro del brazo en mitad del pasillo separándola de sus amigos.

-¿Y a ti qué te pasa? -dice enfadada.

-Tenemos que hablar.

-Anya, ¿no vienes? -le pregunta una chica morena desde las escaleras.

-¡Ya voy! -le grita y después vuelve a mirarme-. ¿Y no me lo puedes pedir como las personas normales?

-Es sobre Lexa -digo rápidamente-, tiene problemas.

No necesito decirle nada más para que cambie la expresión y deje de mirarme como si estuviera loca.

-Espérame en la puerta de detrás de la cafetería. Tardo cinco minutos.

Hago lo que dice y exactamente cinco minutos después aparece en la puerta, esta vez sola.

Es increíble la capacidad que tiene para controlar el tiempo y ser puntual para todo. Justo al revés que su hermana, claro está.

Caminamos ignorando los bancos que hay cerca y que están llenos de gente hasta que llegamos a unas escaleras de emergencia en las que sabemos que nunca hay nadie y que podremos hablar tranquilas.

-¿Qué ha pasado? -pregunta mirándome atentamente en cuanto se sienta.

-Pues… es algo complicado de contar, la verdad.

-Sin rodeos, Clarke, que conozco a mi hermana. Estoy preparada para lo que sea.

Me siento a su lado y me agarro las manos nerviosa mientras busco las palabras correctas, aunque supongo que con ella es mejor ir directa al grano.

-Tu hermana está pasando droga -suelto de golpe-, más o menos.

Cierra los ojos por un momento y respira hondo.

-Otra vez no, por favor -murmura-. ¿Qué pasa, que lo habéis dejado y ha actuado otra vez por impulso?

-No, no -aclaro rápido-. No es algo que ella haya buscado. Un tipo… Roan, la está obligando a hacerlo para saldar una deuda. Ella es la recadera entre él y sus contactos.

-¿Has dicho Roan? -dice frunciendo el ceño.

-Sí, ¿le conoces?

-Por desgracia, sí… Pero ese tío es lo más tonto que ha parido madre, ¿cómo coño se ha dejado convencer por él?

-La está chantajeando con meterla en problemas por todo lo que sabe de ella y a Lexa no le ha quedado más remedio que colaborar.

-Ese imbécil siempre con un as guardado en la manga -gruñe.

-El caso es que ayer Lexa le plantó cara y le dijo que no iba a volver a hacerlo, y él aceptó pero solo si hacía una cosa más… -me muerdo el labio y la miro nerviosa.

-¿Qué cosa? -pregunta impaciente.

-Quiere que le entregue a Costia a cambio de dejarla en paz, hay rumores de que ha vuelto a la ciudad.

Tenía muy claro que la noticia no le iba a hacer gracia, pero la cara de asesina que pone en cuanto me oye pronunciar ese nombre hace que me remueva inquieta en el sitio.

-Sabía que esto iba a acabar pasando… -dice entre dientes- Déjame adivinar: y mi hermana se está planteando si hacerlo o no, ¿me equivoco?

Mi silencio le sirve como respuesta y se levanta de golpe soltando un bufido.

-Esta chica no aprenderá nunca -comienza a caminar de un lado para otro-. No sé cómo puede tener dudas después de todo lo que le ha hecho pasar.

-Lo que ocurre es que no está segura de lo que le pueda pasar si se la lleva a Roan…

-¿Y por qué le sigue importando a estas alturas lo que le pueda pasar? -dice parándose frente a mí-. Lo que tendría que hacer es dársela y acabar de una vez por todas con todo este tema. Lo que ocurra después, sea lo que sea, se lo habrá buscado ella solita.

-¿Cómo puedes hablar de esa manera? -pregunto sorprendida-. Estamos hablando de una persona, Anya, si le ocurre algo por culpa de Roan Lexa no se lo perdonaría nunca. Es normal que tenga dudas.

-Mira, rubia, lo siento mucho pero no tienes ni idea de lo que estás hablando. Tú no has tenido que ver a mi hermana como yo la he visto, y todo por esa… zorra -casi escupe esa palabra-. Si te importara de verdad lo verías.

El tono en el que me dice esa última frase termina por sacarme de mis casillas y me levanto para encararla.

-¿Estás insinuando que tu hermana no me importa?

-Estoy diciendo que quizás no te importa lo suficiente como para decirle que se equivoca -dice desafiante.

Justo en ese momento oímos risas y pasos cerca de nosotras.

Las dos giramos la cabeza al mismo tiempo para ver aparecer a dos chicos junto con Jasper, que se queda de piedra cuando nos ve.

-Vámonos de aquí -dice en voz baja tirando del brazo de uno de ellos para que se mueva más deprisa.

-¿Qué le pasa a ese? -gruñe Anya mientras le ve alejarse.

-Jasper vio a Lexa en la fábrica abandonada del puente y vino a contármelo. Por eso me enteré de que algo estaba pasando.

-¿Jasper?, ¿Hablas en serio? -vuelve a mirarle- La verdad es que no me sorprende, mira las pintas que tiene.

Pongo los ojos en blanco y me cruzo de brazos mientras le miro yo también.

Entonces se me ocurre algo.

-A lo mejor él ha visto a Costia, se supone que es ahí donde está ahora.

-Puede ser… -dice pensativa. Luego me mira alzando una ceja- Solo hay una forma de averiguarlo -añade antes de salir corriendo detrás de él.

-¡Anya, no! -grito siguiéndola cuando consigo reaccionar.

Jasper se gira al oírnos y nos mira aterrado. Antes de que lleguemos a donde está le dice a sus amigos algo que no consigo escuchar y se para a esperarnos mientras ellos continúan caminando.

-¡Tú! -le llama cuando le alcanza-. Tenemos que hablar.

-Déjale en paz, Anya -digo justo detrás intentando recuperar el aliento.

-Clarke, ¿qué… qué es esto? -pregunta nervioso.

-Me acaba de contar lo que le dijiste de Lexa el otro día -responde ella-, y quiero saber un par de cosas más sobre ese sitio.

Él se sorprende primero y después me mira a mí enfadado.

-Dijiste que tú te encargarías de hablar con ella.

-Yo… -empiezo a decir, pero Anya se coloca entre nosotros para obligarle a hacerle caso.

-Déjate de tonterías. ¿Conoces a Costia?, ¿La has visto por allí? -le pregunta de golpe.

-Oye, yo ya le dije a Clarke todo lo que necesitaba saber -contesta molesto-. No tengo por qué hacer esto.

Intenta marcharse pero Anya le agarra del brazo reteniéndole.

-Contesta a la pregunta -gruñe.

-No, no conozco a nadie que se llame así -dice soltándose de un manotazo mientras la mira fijamente-. Joder, que solo he ido un par de veces a ese lugar… No soy un puto drogadicto, ¿vale? ¡Dejadme en paz!

-Lo siento mucho, Jasper -intento calmarle-. Pensábamos que podías saber algo, no volveremos a sacarte el tema.

-Pues no sé una mierda -contesta apretando los puños-. No sé en qué movida estará metida esa chica pero a mí dejadme al margen. Bastante hice ya con contarte lo que vi, Clarke.

-Tienes toda la razón. No te molestaremos más, lo prometo.

Tiro del brazo de Anya para irnos de una vez y siento la mirada de Jasper clavada en nosotras hasta que llegamos de nuevo a las escaleras.

-¿Por qué has hecho eso? -le recrimino-, ¿No te das cuenta de que ese chaval tiene problemas?

-Querías saber si había visto a Costia, ¿no? Pues ahí tienes tu respuesta -dice cruzándose de brazos con indiferencia.

La observo incrédula por su actitud. No entiendo cómo puede llegar a ser así de desagradable con la gente.

-Eres imposible… Creía que podía contar contigo para ayudar a Lexa pero ya veo que no es una buena idea -comienzo a caminar hacia el lado contrario para marcharme.

-¡Claro que quiero ayudar a mi hermana! -oigo que contesta rápidamente.

-¿Estás segura de eso? -me giro y me acerco a ella de nuevo- Porque espantar a la única persona que podía decirnos algo como acabas de hacer no creo que sea la mejor manera de ayudarla.

Aprieta los labios y me mira con el ceño fruncido, sabe perfectamente que llevo razón y no me lo puede rebatir.

-Está bien, lo siento -murmura resignada-. Quizás me he pasado un poco pero es que el tema de Costia me enerva, es capaz de buscarle problemas a Lexa incluso sin estar con ella. Solo quiero que desaparezca de una vez de su vida para que por fin pueda ser feliz.

-Yo también quiero esa felicidad para ella, ¿sabes? -le reprocho recordando que antes ha insinuado lo contrario-. Y especialmente quiero ser uno de los motivos, pero esas no son formas de conseguirlo.

La sigo con la mirada cuando camina con la cabeza baja hacia las escaleras y se vuelve a sentar. Luego se mira a las manos pensativa y permanece así durante un rato.

-No va a hacerlo nunca -alza la vista para mirarme-. Entregar a Costia, digo, espero que seas consciente de eso. Es incapaz de pensar con claridad cuando se trata de ella, por eso me vi obligada a hacer lo que hice en su momento.

Suspiro cansada de darle vueltas a lo mismo y me acerco para sentarme a su lado.

-Tienes que aprender a confiar en ella, Anya, y tendrás que respetar la decisión que tome. Todavía no te ha perdonado que no le contaras la verdad sobre por qué se marchó Costia y si no tienes cuidado al final acabarás apartando a tu hermana para siempre, y ahí yo ya no podré ayudarte.


Ya hubo alguien que se vio venir que Costia aparecería para liarla otra vez... Era evidente, para qué nos vamos a engañar jaja

Muchas gracias por leer! En realidad aún no sé cómo seguís aguantando pero lo agradezco, en serio :)