Tres días
Todos los hombres estaban en el receso viendo los videos de la noche anterior, vieron cuando Clayton y Marcq se decían que se querían, cuando bailaban, la confesión de Alex, el cantar súper dolido de Mauricio, la gran cantidad de dinero falso de Rob y Julián además de Ale debes en cuando apareciendo para explicar la situación de sus compañeros los cuales al ver el video reían y se burlaban unos de otros.
-Marcq… podemos hablar
-Claro – estaban tan metido en el relajo con sus amigos que no notó quien era la que le pidió un momento – Adrianne…
Todos los espectadores estaban sorprendidos la rubia no había hablado con Marcq desde que lo rechazo el martes por la tarde.
Se apartaron de los amigos del ojiazul para poder hablar más tranquilos.
-Adrianne si es por lo que te dije el martes créeme que…
-Si es por eso – lo interrumpió – quiero estar segura de algo –continúo – no vamos a dejar de ser amigos… ¿Verdad?
-Seguimos siendo amigos – le respondió Marcq
-Es que estos dos días… has estado raro… bueno más raro de lo usualmente te comportas… sé que es por mi culpa… y te quiero pedir perdón por no poder corresponder a tus sentimientos.
Marcq tenía ganas de decirle que tenía razón que era su culpa, que le dolía más el corazón al estar cerca de ella que la cabeza por la reunión de anoche, como podía decirle eso, porque se disculpaba, no veía que él estaba sufriendo y ella todavía le pedía perdón.
Suspiró
Ella se preocupaba por él, tal vez no lo quería como quisiera pero le importaba sabía que la Agreste no tenía muchos amigos y por eso no quería perder a él que fue uno de los primeros.
-Tienes razón Adrianne… Me he comportado raro… perdón por eso… es que tengo que asimilarlo… pero dame lo que resta de la semana el lunes voy a ser el mismo Marcq de siempre… te lo prometo – se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
…
¡QUE ACABA DE HACER!
…
Lo hizo sin pensar, así él le hacía a su mamá para que se tranquilizara, usualmente funcionaba y en este caso fue igual se tranquilizó.
Se separó de ella gracias al sonido de la campana indicando que era hora de entrar a clases.
En el resto del día no pasó nada interesante… los chicos le dijeron que irían a su casa a comer y por las cosas para la noche, después de todo la tradición seguía en pie y era hora de empezar la fase dos.
