XXII
-¡Me va a explotar la cabeza! -suelto el subrayador con desesperación y Octavia y Raven me miran como si hubiera matado a alguien. Me doy cuenta de que he gritado demasiado y media sala de la biblioteca se ha girado para mirarme-. Lo siento -susurro acercándome a ellas muerta de la vergüenza-, pero es que este tema me aburre demasiado y no me entra nada más. Me quiero morir.
-A ver… -Raven coge mis apuntes y les da la vuelta- "Digitalización Avanzada de la Imagen" -dice leyendo la portada y me mira con el ceño fruncido-. ¿Tú eres tonta?, ¿Quieres saber lo que es querer morirse? Toma, intenta aprenderte esto -me planta sus apuntes delante.
Lo único que está en mi idioma es el título: "Teoría de los Circuitos". Todo lo demás en la hoja son fórmulas, dibujos, garabatos y tachones que no hay manera de diferenciar entre sí.
-No es mi culpa que estés loca -me río.
Mi móvil vibra en la mesa y se me acelera el pulso al ver el nombre de Lexa en la pantalla. Salgo casi corriendo para poder hablar con ella fuera de la sala, ignorando las miradas curiosas de los que me ven pasar.
-Hola -contesto antes de que se corte la llamada casi sin aire.
-Hola guapísima, ¿te pillo haciendo ejercicio? Pensaba que estabas en la biblioteca -se burla.
-Sí, carrera de obstáculos -contesto irónica-. He tenido que esquivar sillas y mesas para llegar a cogerte el teléfono.
-Así me gusta -dice satisfecha y pongo los ojos en blanco aunque no me vea-. ¿Qué tal tu día?
-Aburrido como todos en los que tengo que estudiar, ¿y el tuyo?
-Aburrido como todos en los que no estoy contigo.
Se me forma un nudo en la garganta y solo puedo sonreír como una tonta ante sus palabras. Odio que haga ese tipo de cosas pero a la vez me encanta, y ella lo sabe.
-¿Y con quién estás? -continúa divertida al notar que ha conseguido lo que quería.
-Con Octavia y Raven -digo aclarándome la voz.
-Ah… ¿Y habéis cenado ya?
-¿Cenado? -pregunto confundida-. No, ¿por qué lo dices?
-No, por nada… es que dicen que hay una morena muy guapa en la puerta con bocadillos. Por si queríais uno.
-¿Una morena… Lexa, no estarás en la puerta, ¿verdad? -comienzo a caminar hacia la entrada nerviosa.
-¿Yo? Qué va, si estoy tumbada en el sofá de Lincoln -se echa a reír.
Cuando llego a la puerta la encuentro con una gran sonrisa en la cara mientras sujeta el teléfono en una mano y una bolsa en la otra, que alza para enseñarme. Va vestida exactamente igual que el día que la conocí; misma chaqueta, mismo peinado, mismos pantalones… Lo sé con seguridad porque tengo esa imagen grabada en la retina y he visto muchas, demasiadas veces las fotografías de aquel día.
Casi se me para el corazón al verla así de nuevo y tengo que forzarme a cerrar la boca cuando me acerco a ella.
-¿Has venido hasta aquí en eso? -pregunto al advertir que también lleva el longboard consigo.
-He pasado por casa aprovechando que no había nadie para coger ropa y lo he visto, lo echaba de menos -lo mira con cariño-. Pero no, Clarke, he venido en autobús -se ríe y me roba un beso-. ¿No van a salir las chicas? He traído la cena.
Todavía la estoy mirando perpleja y me cuesta entender lo que dice.
-¿Estás bien? -dice preocupada y me acaricia la cara-. Estás pálida.
-Sí, perdona -sacudo la cabeza para recomponerme-. Ahora las aviso, pero no tenías que haberte molestado…
-No es molestia. Me apetecía verte y tenía hambre -se encoge de hombros y me muestra una sonrisa tan encantadora que me es difícil no lanzarme sobre ella y comérmela a besos ahí mismo.
Ver a Lexa tan contenta, sonriendo y gastando bromas después de todo es algo que todavía me cuesta asimilar. Es como si por algún motivo toda esa parte de ella que ha estado aletargada en su interior estuviera despertando ahora de golpe, y eso hace que me vuelva aún más loca por ella si cabe.
Nos sentamos en el césped para comer y Octavia casi la rompe de un abrazo al ver que se ha preocupado de que su bocadillo fuera apto para veganos. De nuevo tengo que contenerme para no comérmela delante de todo el mundo y si sigue así se me va a hacer imposible.
-Ni se te ocurra perder a esta chica -me ordena Raven mientras disfruta del suyo, evidentemente ya no está enfadada con ella después de esto.
Cuando terminamos de comer Raven y Octavia entran a la biblioteca para seguir estudiando, dejándonos solas. No puedo apartar los ojos de Lexa ni un instante, ni si quiera cuando recoge los papeles de los bocadillos y los mete en la bolsa mientras finge que no se da cuenta de mi persistente mirada.
-Gracias -digo con sinceridad.
-No tiene importancia -evita mirarme algo avergonzada.
-Sí, sí que la tiene -cojo su barbilla para que lo haga y me pierdo unos segundos en el brillo de sus ojos antes de besarla con dulzura, agradeciéndoselo con amor y no solo con palabras.
Luego me recuesto en el césped y ella apoya la cabeza en mis piernas. Paso la mano por su pelo mientras las dos disfrutamos del momento en silencio.
-Clarke, el otro día cuando me mandaste el mensaje avisándome de la barbacoa… estaba con Costia -dice de pronto-. Fui a ver si era cierto lo de que estaba en la fábrica.
Me tenso de inmediato pero continúo mis caricias en su pelo.
-¿Y qué tal? -intento sonar lo más neutral que puedo.
-Fue… raro. Era ella pero a la vez no, y yo tampoco era la misma… -suspira frustrada- No te voy a engañar, al principio dudé de lo que me hacía sentir y me fui de allí confundida -esas palabras sientan como una patada en el estómago aunque no dejo que lo note-, pero luego te vi en la fiesta y todo cambió -me mira con intensidad-. Me di cuenta de que eso no era nada comparado con lo que siento por ti, solo quiero estar contigo y lo que pase alrededor me da completamente igual, incluidos Roan, K, Costia y lo que venga.
Sonrío y me agacho para darle un beso en la frente.
-¿K? -pregunto con curiosidad- No me suena ese nombre.
-Es el tipo que maneja ese sitio -dice mirando al cielo con el ceño fruncido-. Tuve una conversación muy extraña con él.
-¿Sobre qué?
-Sobre Roan -me mira de reojo-. Se hizo el interesante insinuando que conocía mi situación y que me podía ofrecer una alternativa para ayudarme con lo que fuera que Roan estaba utilizando contra mí; una especie de trato. Pero no me fío de él, ni si quiera le he contado la verdad sobre lo de Costia.
-¿Y has pensado ya lo que vas a hacer con eso? -pregunto con miedo, sé que ese tema no le gusta.
-Le he dado vueltas, sí… Pero siempre llego a la misma conclusión: no puedo hacerlo. Es una puta locura -resopla y se gira para quedar de cara a mí-. Todavía no te he dado las gracias por lo que estás haciendo.
-No me supone ningún esfuerzo acariciarte el pelo -bromeo y vuelve a mostrarme esa sonrisa que me derrite por dentro.
-Sabes a qué me refiero -suspira cansada-. ¿Podemos hablar de cosas normales por un día?, ¿Qué tal los exámenes?
-¿Quieres que te explique los fundamentos de la iluminación natural? -me echo a reír-. Van bien, creo que sacaré nota.
-Seguro que sí -me da un beso rápido en la tripa y luego se queda pensativa mientras la acaricia con la mano-. La verdad es que echo de menos estudiar… a lo mejor me replanteo matricularme otra vez después de verano.
-Eso sería genial, Lexa -la animo y se encoge de hombros.
Permanecemos otro rato en silencio. Su mano me hace cosquillas pero me relaja y cierro los ojos para sentirla mejor.
-¿Clarke?
-¿Hmm?
-El otro día en la piscina… ¿Me dijiste algo? -la miro de golpe pero ella sigue concentrada en mi estómago.
Rezaba para que no se acordara de aquello. No sé ni por qué le dije que la quería, pero lo hice y está claro que ella lo oyó.
El momento, la música, la tarde tan estupenda que habíamos pasado, el alcohol… todo influyó y me dejé llevar. Pero sé que con Lexa hay que ir despacio y quizás me precipité al hacerlo, no quiero espantarla ahora que por fin está perdiendo el miedo a entregarse a alguien de nuevo.
-No lo sé, bebí bastante. ¿Dije alguna tontería? -decido utilizar el alcohol como excusa.
-No… Da igual -me abraza y creo notar algo de decepción en su voz.
-¿Has encontrado ya piso? -intento desviar el tema de conversación.
-No. Con tanto lío no he pensado en ello, y eso que Lincoln se encarga de recordármelo todos los días -bromea.
-Lo digo porque mi madre ya está preparando su mudanza y seguramente la semana que viene ya tendré la casa para mí… Puedes venirte mientras lo buscas, si quieres -digo con timidez.
Me mira alzando una ceja con media sonrisa.
-Si voy allí no creo que quiera volver a salir.
-No es una idea que me desagrade -le devuelvo la sonrisa y se echa a reír.
-Al final el mito de la maleta va a ser verdad después de todo -se incorpora para besarme y me empuja haciendo que me tumbe.
Agarro su chaqueta con fuerza para atraerla más a mí mientras devoro sus labios, me da igual estar rodeada de gente, solo quiero sentirla y ella parece querer lo mismo.
-¿Lex? -la voz de Anya y un carraspeo nos hace parar.
-¿Qué quieres, Anya? -Lexa la fulmina con la mirada.
-Quiero hablar contigo, ya lo sabes -me mira-. Clarke, ¿nos dejas a solas un momento?
-Claro -intento incorporarme pero Lexa me detiene.
-No -gruñe-. No pienso hablar contigo, ya te lo dije. Ahora piérdete.
-Lexa, dale una oportunidad -le pido y me mira con odio-. No pierdes nada por escucharla.
-Vamos, Lex, por favor -insiste Anya.
Nos mira a ambas perpleja y aprieta los dientes.
-Está bien, pero tú te quedas -me ordena impidiendo que me mueva de nuevo y luego mira a su hermana-. Lo que tengas que decirme lo puedes hacer delante de ella.
Tan solo es una estrategia para no quedarse a solas con ella y sé que Anya se da cuenta por la mirada que me dirige, pero sabe que es la única oportunidad que le va a dar para explicarse así que no le queda más remedio que conformarse.
Se sienta a nuestro lado y Lexa se aleja de ella como un resorte sin soltarme la mano. Coge aire antes de empezar a hablar.
-Lex, lo siento, tomé una medida desesperada para impedir que tiraras tu vida por la borda porque si hablaba contigo sabía que no me harías caso y aquello fue lo único que se me ocurrió -dice de carrerilla-. Tienes que entenderlo.
-La que no lo entiende eres tú -la mira con tanto odio que me pone los pelos de punta, pero Anya no se inmuta-. Puedo aceptar que tomaras una decisión por mí, que echaras a Costia de mi vida y que le dieras el dinero, pero lo que no aceptaré jamás es que me vieras torturarme a mí misma mientras me creía la culpable de todo cuando en realidad habías sido tú, y te callaras como una puta.
Hasta yo siento el dolor que provocan esas palabras, que más bien parecen cuchillos, en su hermana.
-Lo siento… -repite agachando la cabeza y se le humedecen los ojos.
-Deja de decir eso -Lexa la contempla con una frialdad que le helaría la sangre a cualquiera y cada vez aprieta mi mano con más fuerza-. Si yo no hubiese conocido a Clarke, si Nyko no te hubiese dejado y si tú no te hubieses emborrachado aquella noche, ¿acaso me lo habrías contado?, ¿O habrías permitido que creyera durante toda mi vida una mentira?
Creo que se está pasando con ella y estoy a punto de intervenir pero Anya se recompone a tiempo para hacerlo primero.
-Lexa sabes que te quiero -dice seria-, y no tengo ninguna justificación para no habértelo contado antes más que el miedo; el miedo a tu rechazo, a perderte después de haber arriesgado tanto al hacer lo que hice. Me odio cada día por ello pero lo que no puedo soportar es que me odies tú, necesito saber que puedes perdonarme. No tiene por qué ser ahora -aclara-, pero necesito saber que existe esa posibilidad.
Al ver que Lexa no responde le acaricio el dorso de la mano con suavidad, consiguiendo así que me mire de reojo y abandone en parte esa postura tan fría y distante. Le pido con la mirada que haga un esfuerzo y ella cierra los ojos, respirando hondo antes de hablar de nuevo.
-Ahí es donde te equivocas otra vez, Anya -los abre de nuevo y mira a su hermana con tristeza-. Lo difícil no será perdonarte, sino olvidarlo.
Un poquito de drama al final pero tampoco quiero mandaros al hospital por tanto azúcar seguido, que me preocupo por vuestra salud :)
Llegados a este punto tengo que decir dos cosas:
1. La historia está a punto de acabar aunque me duela en el alma. Podría seguirla pero no quiero rizar más el rizo, que bastante liado está todo esto ya.
2. Sé que el tema de las drogas puede parecer un poco excesivo pero ese no es mi límite y tengo que avisar de que a partir de aquí la historia se va a enturbiar mucho más, por lo que si a alguien no le apetece sufrir (no es mi intención lo aseguro) puede dejarla en este punto EXACTO, no quiero que nadie me lea por compromiso. Os diría que confiarais en mí pero me encanta el drama qué le voy a hacer.
Y ya está, espero vuestros comentarios y si alguien tiene alguna teoría sobre K o Costia que la diga que me apetece saberlo! jaja Muchas gracias por seguir leyendo!
