Si Zelda fuera mío estas frases no existirían.
¡Disfruten!
XXIII
"Inigualable"
Si a Link le tocara definir a Midna con un color, definitivamente sería el naranja, ningún otro le quedaría mejor. Naranja como el cabello extravagante que podía transformar en una mano a voluntad, naranja como los tonos del ocaso; con sus luces melancólicas, que invitaban a hundirte en los recuerdos, naranja como el más excéntrico de los tonos, como su carácter complejo, su sarcástica forma de hablar, de expresarse, de dirigirse a él, de ser ella.
Y si le tocara decirlo, probablemente estarían de acuerdo.
Midna era la cosa más rara que le había pasado en toda su vida —nunca se encontraría nadie igual que a ella—, con su figura desproporcionada, su cabeza enorme, su cuerpo pequeño, las caderas anchas de muslos grandes, pies pequeños y manos de niña con finos dedos, la sonrisa torcida con colmillos que tendían a verse en cada risa, o su carácter inigualable. La twili apareció ante él como en una ilusión, confundiéndose con las sombras, entre los colores tétricos ocasionados por el ocaso, mientras lo miraba con su única pupila escarlata visible.
¿Y luego qué pasó? Hubo una serie de hechos antes de poder considerar a Midna una compañera, por supuesto.
El inicio de la travesía había sido arduo. La twili fue la encargada de "darle" una mano, en base de chantajes, claro, como solo en ese entonces podía ser: Link no estaba dispuesto a quebrarse las piernas por nadie más en ese momento, tenía un único objetivo marcado y en este no calificaba ayudar a una extraña criatura venida de quizá dónde.
Así fue durante buena parte del periplo. Midna lo utilizó, pidió correctamente su ayuda, estuvo ahí en los peores momentos y con su carácter irreemplazable llegó a conocerlo como tal vez nadie (ni siquiera Ilia sabía tanto de él como la twili).
¿Qué significó sentirse utilizado? Para Link no marcó mucho cambio, la conclusión que puntualizó ese hecho no hizo mucha diferencia en lo que al final tendría que hacer para salvar ambos mundos, pues uno estaba conectado al otro y abandonar a su merced a cualquiera de los dos sería dejar a ambos.
¿Y qué hay de Midna, cómo seguir pensando en ella como una compañera? Link lo reflexionó mucho, pero la verdad fue que con solo ver que ella estuvo dispuesta a morir, con tal de que la princesa Zelda lo ayudara a él para poder continuar, le hizo comprenderla absolutamente. Y es que la twili no tenía Diosas que le entregaran ningún poder dorado, ni una princesa del destino, ni un héroe destinado a su mundo y únicamente a éste, solo a él.
¿Y que había sido Midna al final de cuentas? Una real cobarde, quizá, alguien que comenzó con su objetivo de manera ruin, alguien a quien perdonó, una compañera, una amiga, una confidente, compañera de aventuras, salvadora en las batallas, alguien que con tiempo llegó a apreciar. Naranja como el más excéntrico de los caracteres, como la personalidad más compleja de resolver, como el escenario que mejor la pintaba, como el tono que la representaba.
Naranja como el color del cielo y las nubes que acompañaron su despedida.
Hace mucho tiempo que tenía ganas de dedicarle algo a Midna porque sinceramente la adoro como personaje, con todos sus defectos y virtudes, y eso es lo que me planteé representar en este drabble, espero les haya gustado :)
Ya nos quedan tan solo dos, la verdad es que me da algo de tristeza de acabar con esto, pues le he tomado mucho aprecio a este modo de escribir, aunque de todas formas ya sé con que continuaré en cuanto acabe, ya daré información más precisa xD
Como siempre muchas gracias a todos ustedes por sus comentarios, no tienen idea del apoyo que representa cada uno de ellos, aprecio cada uno de ellos :)
¡Nos leemos en el siguiente!
