Si Zelda fuera mío ya habría jugado Breath of the Wild.

¡Disfruten!


XXIV

"Esperanza"

La sombra del héroe observaba el actual Hyrule, el pasar de la gente, de los años y décadas, cuánto había cambiado desde entonces. Podía pasearse en las calles de la ciudadela (mucho más grande que cuando él vivía) y ver que la gente iba y venía completamente atareada y sin fijarse siquiera en la persona que tenía al lado. En sus tiempos la gente parecían estar en un jolgorio contaste, nada que ver con lo que era ahora.

Pero en fin, no era asunto suyo. Pudiendo vagar a su antojo en el territorio hyruleano, no había permanecido allí para fijarse en eso.

Sabía que pronto sucedería el encuentro entre las fuerzas de la oscuridad y la luz, lo sentía en el ambiente, su alma atormentada había reconocido las señales que se lo indicaban: la presencia de quien fue anteriormente su amada y la de aquel quien tenía parte de la suya, pues solo el fragmento arrancado reencarnó, el resto permanecería así como estaba hasta cumplir su misión. Tenía sus esperanzas puestas por completo en el héroe de turno.

El ataque al castillo sucedió de manera imprevista, los seres del ocaso llegaron hasta Hyrule antes de que pudiera enterarse. El anterior héroe transformado en la bestia dorada observó como los soldados caían tratando de defender el castillo y a la princesa, mientras él procuraba que nada le pasara, no tenía permitido intervenir, pero nada impedía que lo hiciera. Afortunadamente para él no se vio en la obligación, la muchacha salió intacta del ataque y media treintena de cadáveres fueron arrastrados hasta las afueras por los seres oscuros.

Luego de eso la luz fue subyugada, mientras los habitantes del caído Hyrule se volvían ánimas, parte del castillo se incendiaba y su princesa era confinada por el tirano a una fría y sucia torre donde permanecería tanto tiempo como a él se le diera la gana, o dejara de serle útil.

La sombra estuvo acompañándola durante ese tiempo, en silencio, hasta que la anterior monarca del crespúsculo hizo su aparición, renovando la esperanza ya perdida. Estaba buscando a alguien y la princesa, quien confiaba en las leyendas, sabía que tan importante era esa persona, para su pueblo, para ella misma. Debía encontrarla.

En ese momento quien alguna vez fue héroe quiso decirle que la persona que esperaba no tardaría, pero no estaba seguro que ella lo escuchara, ni de poder reconfortarla ni un poco con sus palabras, ni que tan ciertas fueran éstas.

La sombra recordaba los sucesos de aquel entonces donde vivía, con un Hyrule igualmente subyugado en nubes oscuras. Sentía tanta lástima por ella, por la sensación de incertidumbre, por tener que revivir nuevamente la pérdida de su reino, por las vidas que se habían sido acabadas aquel día. Siempre era así, siempre eran sus dos almas quienes vivían vez tras vez aquellos episodios, quienes se les arrebataba todo, quienes cargaban el peso de la situación y la culpa que conllevaba.

Pero por algo había esperanza, y el héroe lo sabía, pues lo siglos de constantes tormentos lo habían hecho comprender una o dos cosas que en vida nunca logró aceptar.

Y es quizá él supiera el desenlace de los eventos y todo lo que ambos deberían pasar antes de ello, ella y aquel fragmento arrancado de su alma, mientras que Zelda no sabía absolutamente nada de nada, ni se enterara de lo que pasaba tras los muros de la torre, pero en cuanto vio los ojos azules de aquel lobo, supo que las cosas mejorarían. Él haría que así fuera.


Espero les haya gustado, el papel de la Sombra del héroe en TP es algo que siempre me ha llamado la atención, así que quise darle este pequeño espacio.

Ya solo nos queda último que se viene este martes que viene, ¿De qué creen que tratara? Espero saberlo esta vez xD

Como siempre muchas gracias por sus comentarios, son un gran apoyo para mí, solo por ustedes he llegado a este número, nunca pensé que serían tantos, no estimaba más de diez la verdad ^^'

¡Hasta el último, queridos lectores!