Me disculpo de antemano por el sufrimiento.
XXIV
Estoy a punto de meterme en la cama cuando recibo una llamada de Lexa. Me alegro inmediato al verlo pero me resulta raro que me llame tan tarde.
-Ya pensaba que hoy no iba a saber nada de ti -contesto dejándome caer en el colchón.
-Lo siento hoy ha sido un día… raro. ¿Qué tal estás? -habla más seria de lo que suele cuando me llama.
-Bien, ¿y tú? Te noto rara.
-Estoy bien, Clarke -se ríe pero suena forzado-. Y… ¿qué haces?
-Iba a dormir ya… ¿Por qué me has llamado ahora?, ¿Ha pasado algo? -me incorporo de golpe.
-No ha pasado nada, tranquila -aclara deprisa-. Solo quería oír tu voz, eso es todo.
-Lexa me estás poniendo nerviosa, ¿qué ocurre?
-Nada, de verdad, te digo que…
-Lex, en media hora tenemos que estar en las pistas, no te entretengas -oigo que le dice de fondo una voz femenina.
-¿Pistas?, ¿Quién es esa? -pregunto confundida- Lexa, ¿qué es lo que está pasando?
-Clarke, cálmate -me ruega-. Era Costia. Me tengo que ir pero no tienes de qué preocuparte, ¿vale? Todo se habrá acabado esta noche, te llamaré después.
-No, espera, ¡Lexa! -grito pero ya me ha colgado. Vuelvo a llamarla de inmediato pero me salta el contestador.
Me levanto de la cama con un bufido y comienzo a caminar de un lado a otro de la habitación.
Si está con Costia y dice que todo se habrá acabado esta noche solo puede significar una cosa... Pero eso no tiene ningún sentido después de lo que me dijo el otro día por lo que estoy segura de que tiene que haber algo más.
Me paro en seco cuando recuerdo que me comentó que un tipo le había ofrecido una alternativa pero no se fiaba de él. ¿La habrá aceptado?
Cojo el móvil y marco el número de la única persona con la que puedo hablar sobre esto.
-¿Es por Lexa? -pregunta Anya en cuanto descuelga.
-¿A ti también te ha llamado?
-No, pero me ha dejado un mensaje muy extraño diciendo que si quiero ganarme su perdón empiece por cuidar de ti esta noche… ¿Qué está pasando, Clarke?
Suspiro y me siento en la cama llevándome una mano a la frente.
-Creo que lo va a hacer, Anya… creo que va a entregar a Costia. Estaba con ella y he oído como le decía algo de unas pistas, luego ha dicho que todo iba a acabar esta noche y…
-Espera -me corta-, ¿unas pistas?, ¿Estás segura de eso?
-Sí, ¿te suena de algo?
-¿Recuerdas que te conté que Lexa quiso dejar a Costia después de una entrega que salió mal? Pues aquello fue en unas viejas pistas de deporte en un barrio marginal que hay cerca del centro… Sería jodidamente retorcido, pero si tienes razón en lo que dices puede que sea ahí.
-¿Y ese sitio es peligroso? -pregunto angustiada.
Anya permanece en silencio.
-¡Anya!
-Está prácticamente deshabitado pero no es el lugar más seguro al que ir de noche, no… -termina contestando.
Un escalofrío me recorre la espalda solo de pensar que pueda ocurrirle algo a Lexa estando allí.
-Entonces tenemos que ir -digo decidida.
-Clarke, te acabo de decir que no es un sitio seguro y Lexa me matará como te lleve.
-Me da igual, parecía preocupada cuando me ha llamado y tengo la sensación de que algo malo va a pasar. No puedo quedarme de brazos cruzados.
-¿Y qué vas a ganar yendo allí? -replica- Si esa es su decisión habrá que respetarla, tú misma me dijiste esas palabras.
-¿Y te parece mejor idea dejarla sola con Roan y con Costia en un sitio así? No te estoy pidiendo que intervengamos, Anya, pero por lo menos quiero estar cerca y asegurarme de que no le pase nada.
-No sé…
-Mira, déjalo, si no quieres venir conmigo iré yo sola pero al menos dame la dirección.
Tarda unos segundos en contestar y oigo cómo suspira al otro lado del teléfono.
-No hará falta eso, dime dónde estás e iré a buscarte.
Cuando llega a mi casa yo ya estoy esperando en la puerta y subo rápidamente al coche. Ambas nos dirigimos una mirada seria como saludo y arranca antes de que me termine de colocar el cinturón.
-Gracias -digo en voz baja.
-Supongo que es mejor que vayamos juntas -me mira de reojo y luego vuelve a concentrarse en la carretera.
Me llama la atención que mientras yo tengo el cuerpo completamente agarrotado por la tensión y no puedo parar de removerme inquieta en el sitio ella aparenta todo lo contrario, como si estuviera completamente segura de lo que está haciendo.
-¿Cómo puedes estar tan calmada? A mí me tiemblan hasta las pestañas.
-Porque ya me he visto en una situación parecida -sonríe con tristeza-. Todo esto para mí es como estar dentro de un deja vu: mi hermana metida en líos, Costia de por medio, yo intentando ayudarla… Pero no te confundas, Clarke, estoy igual de preocupada que tú, solo que no lo exteriorizo.
Guardamos silencio el resto del camino. Después de unos 15 minutos las calles por las que pasamos comienzan a ser cada vez más oscuras y a estar más vacías.
Ha comenzado a llover y eso dificulta la visión pero aun así puedo apreciar que la mayoría de las casas parecen haber sobrevivido a un terremoto o un huracán ya que tienen las fachadas derruidas, y las pintadas y la basura acumulada se suceden en cada esquina.
Anya conduce cada vez más lento hasta que gira una última vez a la derecha y se detiene, apagando las luces.
-Es allí -señala con el dedo hacia su izquierda, donde hay un pequeño descampado y en medio una pista grande sin nada más que una vieja rampa de skate que tiene pinta de no haber sido utilizada en años. Todo ello iluminado tan solo con la luz de una farola.
Otro escalofrío me invade cuando distingo dos figuras sentadas en el inicio de la rampa, resguardándose de la lluvia, y reconozco a Lexa.
Anya ha aparcado bastante lejos en una zona en la que apenas hay luz, detrás de unos arbustos que cubren el coche lo suficiente como para que no nos vean, pero por culpa de eso y de la maldita lluvia nuestra visión también es reducida y no puedo evitar ponerme más nerviosa a cada minuto que pasa.
Esa sensación se intensifica cuando por el lado derecho de la pista aparece una nueva figura mucho más grande, con la cabeza cubierta por una capucha, y deduzco que se trata de Roan.
La cara de odio que pone Anya me lo confirma y de primeras contengo el impulso de salir del coche y acercarme, pero en cuanto veo que Lexa se levanta de golpe al verle y solo avanza un par de pasos acabo cediendo y salgo disparada por la puerta.
-¡Clarke! -susurra Anya, que inmediatamente sale detrás de mí y me agarra del brazo cuando rodeo el coche.
-Ahí dentro no se ve nada -me limito a decir y le ruego con los ojos que me suelte. Espero su contestación pero en lugar de eso echa un vistazo por encima de mis hombros y luego vuelve a mirarme preocupada-. ¿Vienes o te quedas?
Puedo leer la duda en sus ojos mientras continúa agarrando mi brazo y las dos nos empapamos por el agua.
Permanece así unos segundos, mirándome a mí y luego a su hermana, hasta que finalmente me suelta y asiente seria.
Avanzamos sirviéndonos de los arbustos y los árboles que encontramos a nuestro paso para ocultarnos. No son muchos, pero sí los suficientes como pada poder acercarnos unos metros y ver mejor lo que sucede.
Cada vez que Roan da un paso hacia delante Lexa y Costia lo dan hacia atrás, como si no quisieran acercarse o estuvieran esperando a que ocurriera algo para hacerlo. Puedo ver que mantienen una conversación pero a la distancia a la que estamos me es imposible oír lo que se dicen.
En un punto determinado, cuando Roan está en el centro de la pista cerca de alcanzarlas, Lexa se detiene y se interpone entre él y Costia.
Al mismo tiempo un todoterreno negro aparece por nuestra derecha a toda velocidad y se para en seco detrás de Roan, que se gira confundido.
Un hombre trajeado baja de él y otros dos mucho más grandes lo hacen después, mirando a Roan de manera desafiante.
Costia echa a correr en ese momento desapareciendo en la oscuridad, pero Lexa tarda unos segundos más en reaccionar y eso es lo que permite que Roan la agarre rápidamente para utilizarla como escudo mientras se enfrenta a ellos.
Tengo que contener un grito cuando lo veo.
-¿Qué lleva en la mano? -murmura Anya con miedo.
Mantiene el brazo izquierdo flexionado en el cuello de Lexa y no alcanzo a ver de qué se trata, pero cuando lo extiende hacia delante apuntándoles a ellos durante unos segundos puedo distinguir la forma de una pistola.
-Dios mío -salto como un resorte hacia delante pero Anya me detiene.
-Espera -dice señalando a los hombres del coche, los dos grandes detrás del que lleva el traje también le están apuntando-. No puede escapar.
Roan comienza a dar pasos hacia atrás mientras ellos a su vez avanzan hacia delante sin dejar de apuntarle, la lluvia cae con fuerza empapándoles por completo pero nadie parece preocupado por ello.
Casi no puedo respirar por la tensión y siento unas ganas incontrolables de llorar, pero instintivamente agarro con fuerza la mano de Anya buscando un apoyo y me obligo a seguir mirando.
De pronto Roan empuja a Lexa con ganas, lanzándola al suelo a varios metros de distancia, y levanta ambas manos como si se rindiera.
Se agacha lentamente para dejar la pistola en el suelo, pero antes de llegar a hacerlo mira una última vez a Lexa como si esta le hubiese dicho algo y en un gesto rápido se incorpora de nuevo y dispara contra ella.
Casi al mismo tiempo una ráfaga de disparos impacta contra él, haciendo que caiga desplomado en el suelo.
-¡LEXA! -salgo corriendo hacia la pista y cuando me ven aparecer los dos hombres que han disparado contra Roan me apuntan inmediatamente.
-¿Y tú quién coño eres? -dice uno de ellos con un acento extraño.
Sin embargo eso no me detiene y sigo avanzando hasta que llego al lado de Lexa.
La encuentro casi inconsciente tumbada en un charco cada vez más grande por la lluvia que se ha teñido de rojo con su sangre.
-¡Dejadla! -grita desde su sitio el hombre del traje.
-No, no, no, no, no -sollozo-. Lexa, ¿me oyes? -tapono la herida de su estómago mientras las lágrimas me empañan los ojos y comienzo a zarandearla al ver que no reacciona- ¡Lexa! ¡Contéstame, por favor!
-¿Clarke…? -susurra con dificultad- El… el dolor… es… no puedo…
-¿Lex? -su hermana nos mira aterrada y completamente paralizada cerca de nosotras.
-¡Llama a una ambulancia, Anya! -le ordeno y vuelvo a centrarme en Lexa mientras intento contener las lágrimas- No pasa nada, preciosa, mírame -levanto su cabeza y apoyo mi frente en la suya-. Te pondrás bien, ¿vale? Aguanta un poco más, por favor.
-Clarke… -apenas puedo oírla- Clarke… te… te… -cierra los ojos antes de terminar la frase.
¡NO ME MATEIS TODAVÍA!
Lo siento muchísimo pero en realidad os llevo avisando de que iba a haber un disparo desde el primer día, que la historia se llama Shoot And Run por favor!
Al final ha pasado lo que era de esperar con todo esto... que se ha liado parda. Ahora SÍ que espero vuestros comentarios más que nunca aunque sea solo para para gritarme porque el capitulo lo merece y porque últimamente parece que hablo con la pared del poco caso que me haceis jajaja
Gracias como siempre por leer y decirme lo que pensáis, espero no haber provocado demasiados infartos.
