Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
-Capítulo 16-
Verano de 2013
Ben se quedó pensativo mirando el horizonte, atento al movimiento de las olas y al sonido del mar.
— ¿La abuela te dijo que no te quería?
—Sí —le respondí con una sonrisa—. Y me rompió el corazón.
—Sí que os gustaba complicaros la vida.
Me eché a reír sin poder evitarlo.
—La verdad es que sí.
—Pero si os queríais… no entiendo por qué disteis tantos rodeos.
—Nos queríamos, pero a tu abuela le costó un poco más que a mí darse cuenta de ello. Pero al final lo hizo, claro.
— ¿Cuánto tardó?
—Casi un mes.
— ¿Qué? —Exclamó Ben—. ¿Tanto?
—Bueno, hay parejas que no se dan cuenta nunca; nosotros tuvimos suerte.
Ben frunció los labios y asintió.
—No pican —murmuró levantándose y viendo que las cañas no se habían movido ni un ápice. No éramos grandes pescadores y parecía que los peces lo notaban.
—Pues no. Llevamos aquí casi dos horas y vamos a terminar aburriéndonos nosotros antes que los peces. Anda, vamos a comer, ya probaremos suerte en otro momento —le dije a mi nieto poniéndome en pie.
—Cuéntame más.
Lo miré achicando los ojos cuando el sol me dio de lleno en el rostro y sonreí.
—No te cansas, ¿eh?
—Es que siempre te quedas en lo mejor, abuelo.
Volví a reírme y, cuando terminamos de recoger todos los bártulos, rodeé el hombro de mi nieto con mi brazo y caminamos juntos por la playa, yo hablando y él escuchando atentamente lo que le contaba.
.
.
.
Julio de 1969
—Jasper. Jasper. ¡Jasper! —exclamó por tercera vez Edward, sacándome de la ensoñación que me acompañaba desde hacía tres días.
— ¿Qué?
—No has escuchado nada de lo que te hemos dicho, ¿verdad?
Negué con la cabeza sin más, pues no iba a mentirles. No estaba en condiciones de terminar de grabar ningún álbum, y eso que solo nos faltaba grabar dos canciones. Pero en una semana se haría público el primer single y en dos sacaríamos a la venta el nuevo álbum, por lo que no podíamos permitirnos el dormirnos en los laureles.
—Te preguntábamos si ya tienes claros los acordes del principio de Miss.
—No vamos a grabar esa canción —ni siquiera quería volver a leer la letra, y eso que la había compuesto yo.
— ¿Cómo que no? —Preguntó molesto Emmett—. Si es una pasada, de lo mejorcito que has compuesto nunca.
—No quiero volver a saber nada de ella —respondí cortante.
—Jasper, en una semana tenemos que haber grabado el single, así que… —empezó a hablar Edward, pero yo le interrumpí de malas maneras:
—Pues cambiemos el single. Escojamos cualquier otra canción y ya está.
—Pero es que ya acordamos que el single sería Miss. A todos les encanta, incluso a Marcus.
— ¿No entendéis que no la voy a cantar? ¿O es que simplemente no recordáis quién narices me inspiró para componerla?
Mis amigos se miraron de reojo, preocupados, y yo resoplé, dejando la guitarra que llevaba minutos afinando para sentarme en el sofá. Durante la gira me había sentido inspirado y escribí Miss en apenas una noche. Me había gustado jugar con el término miss porque como sustantivo podía significar "señorita" y como verbo "echar de menos", y eso era lo que me sucedía entonces con la señorita Brandon, que la echaba terriblemente de menos. Pero ya no me encontraba en condiciones de declararle mis sentimientos con una canción, simplemente porque a ella no le importaría.
—Jazz, la canción es una pasada… No puedes dejar que lo que ha sucedido con Alice te impida cantarla —me explicó Emmett sentándose a mi lado—. Si no ha sabido valorar lo que sientes por ella es problema suyo.
—No me veo con fuerzas para cantarla. Lo siento, chicos.
Edward se sentó a mi otro lado y me palmeó la rodilla con su mano.
—Podemos dejarla para el final. Grabamos la otra que nos falta, y después…
—No saldrá bien.
—Jasper, por favor. Inténtalo al menos —me pidió Emmett dándome un puñetazo suave en el hombro—. Nunca te has dado por vencido con el grupo; tú fuiste quien más luchó por que llegáramos donde estamos hoy. Joder, no dejes que algo como un corazón roto te frene ahora. Sé que es duro y que parece que no hay nada peor en el mundo, pero eres un gran músico y una persona de puta madre, y podrás con esto igual que siempre has podido con todo.
Tanto Edward como yo lo miramos estupefactos ante ese discurso, no porque pensásemos que Emmett no podía decir cosas como esas, sino por la pasión con la que las había dicho.
—Ahora resultará que vas para poeta —bromeó Edward consiguiendo una colleja de parte de nuestro amigo, cosa que me hizo reír entre dientes—. Pero Emmett tiene razón. En todo.
Jamás me sentí tan afortunado por tener a esos dos como amigos como en ese instante, por lo que después de palmearles los hombros a ambos, me puse en pie. Obviamente no iba a dejar de sentirme dolido por cantar la canción, pero me dije que al menos podría sacarme de dentro todo lo que no había podido decirle a Alice personalmente, y quizá así me sentiría más aliviado.
—Aunque la mayor parte del tiempo piense que sois un par de idiotas, en el fondo sabéis que os considero mis hermanos. Y os gradezco que siempre hayáis estado ahí.
—Seguiremos estándolo, no te vas a librar de nosotros tan fácilmente.
—Bueno, después de este momento emocional creo que es hora de grabar alguna canción. ¿Os parece?
—Al final… ¿Cantarás Miss? —preguntó Edward inseguro.
—Sí. Es una gran canción, siendo poco modesto, y creo que nuestros fans no merecen quedarse sin escucharla.
— ¡Así se habla! —exclamó Emmett excitado—. Vamos allá.
En media hora estuvimos en el estudio, con un Marcus nervioso por el poco tiempo que teníamos para grabar las dos canciones que nos faltaban pero siempre optimista. Los chicos y yo nos metimos en la pecera tras ponernos de acuerdos con los acordes, los tempos y los tonos, y después me puse los auriculares y me coloqué tras el micro principal.
—Uno, dos, y un, dos tres.
Miss era una balada, algo arriesgado para convertirse en el primer single del nuevo álbum de un grupo de rock como Inequals, pero todos habían coincidido en que tanto la letra como el ritmo eran perfectos y que podría funcionar, por lo que decidimos arriesgarnos a hacerlo. La canción empezaba con la batería de Emmett, seguía con unos acordes de guitarra y después empezaba a cantar yo, manteniendo un ritmo constante a base del sonido de la guitarra, del bajo de Edward y de alguna breve intervención de la batería.
Claro que en ningún momento mencionaba en ella el nombre de Alice, pero hablaba de la sorpresa inicial que suponía el saber que habías encontrado a esa persona especial, las ganas de pasar tiempo y de compartir tu mundo con ella, y de lo afortunado que te sentías cuando eras correspondido. Era una canción que hablaba sobre la esperanza, sobre no rendirse nunca en el amor, y el hecho de que yo había perdido la primera y había terminado haciendo lo contrario a lo que me refería en lo segundo, hizo que tuviera que secarme una lágrima acusadora que a punto estuvo de delatarme mientras terminaba de cantar la canción con esa última frase que decía: But now I know I love you.
Cuando se hizo el silencio en la pecera miré a Marcus, que me observaba estupefacto al igual que mis compañeros.
—A la primera —musitó, sorprendido, y yo me alegré de que así fuera, porque no me veía con ánimos de repetirla.
Ya tendría bastante con tener que hacerlo en los conciertos que estaban por venir, pero confiaba en que para entonces ya me habría recuperado un poco de lo sucedido con Alice y al final podría tomar distancia con la canción sin que me afectara demasiado.
—Si es que eres un genio, Jasper —aplaudió Emmett riéndose, y yo no pude hacer más que seguirle, aliviado.
Miss se hizo pública en todas las emisoras de radio el 14 de julio por la mañana. No podía negar que estaba nervioso, al igual que mis compañeros y Marcus, pero tenía la esperanza de que funcionaría como single y de que cuando la gente la escuchara se decidiría a comprar el álbum que saldría a la venta el 21 de ese mismo mes. Como no podía ser de otra manera, tuvimos que ir a presentar la canción a la WNYW (Radio New York Worldwide) el mismo día que se popularizó, por lo que nos iba a tocar pasarnos la mañana encerrados en la emisora y sabía que no me libraría de tener que explicar su significado.
.
.
.
El 14 de julio Eleazar nos pidió a Kate y a mí que saliéramos a cubrir una manifestación que se estaba llevando a cabo en Manhattan a favor de los derechos de la mujer. Kate iba a ir en calidad de entrevistadora y yo como fotógrafa, pues Maggie estaba muy atareada viajando a Florida para captar todo lo que tuviera que ver con el despegue de la nave que llevaría a los astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins a la Luna en apenas un par de días. Todos estábamos emocionados por ese gran avance, pero también temerosos por si llegaba a fallar.
Yo me había refugiado en el trabajo, en mis fotografías y en escribir artículos solo para no tener que pensar en Jasper y en su rostro lleno de dolor. Me costaba dormir por las noches porque me sentía fatal, pero sabía que tarde o temprano las cosas volverían a la normalidad. Solo deseaba que no tardaran demasiado.
Kate se empeñó en llevarse su coche, por lo que tras guardar todo el equipo que íbamos a necesitar en su maletero, nos subimos en el vehículo y pusimos rumbo a Manhattan. Como llevaba días más mustia que una planta seca, Kate me miró de reojo y suspiró. Por encima le había contado la última conversación que tuve con Jasper; no entré en detalles porque no soportaría revivir todo lo que sentí ese día, pero le dije que lo mío con el vocalista de Inequals había llegado a su fin y, aunque a ella no le pareció nada bien, terminó respetando mi decisión.
— ¿Seguro que te encuentras bien?
—Perfectamente.
—Ya. ¿Te importa si pongo la radio?
—No. Ponla —me sabía mal no ser una gran compañía en esos momentos, pero sentía que una pequeña parte de mí se estaba marchitando por culpa de la ausencia de Jasper. Pero estaba decidida a no darle crédito a ese pensamiento.
Kate toqueteó el transistor hasta que encontró una emisora que le gustó, en la que ponían música actual, y empezó a tararear mientras le daba golpecitos con sus manos al volante. En aquel instante sonaba la canción A salty dog de Procol Harum, quienes habían publicado su nuevo álbum hacía apenas un mes, y cuando terminó, la voz del locutor llenó el vehículo.
—Acabamos de escuchar lo último del grupo británico Procol Harum, y ahora, como les prometimos al principio de esta emisión, les presentamos a los tres integrantes de Inequals a pesar de que no necesitan ningún tipo de presentación.
El corazón me golpeó con fuerza en el pecho y me mordí el labio inferior con fuerza, nerviosa. ¿Por qué tenían que pasarme a mí esas cosas?
— ¿Quieres que cambie de emisora? —me preguntó Kate, preocupada.
—No, tranquila. Estoy bien —le aseguré fingiendo una amplia sonrisa que mi amiga no se creyó, ni yo tampoco, por lo que continuó conduciendo en silencio. Y lo peor de todo era que estábamos a punto de meternos en un atasco de los grandes.
—Ellos son Jasper Whitlock, Edward Masen y Emmett McCarthy, fundadores del grupo Inequals, quienes han venido hoy a la WNYW para presentar su nuevo single. ¿Qué nos pueden decir de él?
—Antes de nada queríamos agradecer que nos hayan invitado a hablar de nuestra nueva canción en directo —escuchamos la voz de Edward.
—Siempre es un placer recibirles aquí.
—Lo que podemos decir de la canción es que fue Jasper quien la compuso, así que consideramos que debe ser él quien la presente.
Cerré los ojos y respiré hondo, sin saber si aguantaría mucho más sin apagar la radio a golpes.
— ¿Qué nos puede decir de Miss, señor Whitlock?
—Es una canción especial, la compuse durante nuestra gira por Europa el mes pasado.
Dios, no podía ser cierto. Que no lo fuera.
—Es una balada, y aunque hemos escuchado varias baladas de Inequals a lo largo de sus álbumes, jamás habían decidido que una de ellas se convirtiera en el single de presentación de su nuevo álbum. ¿Por qué Miss sí? —se interesó el locutor.
—Consideramos que tiene mucha fuerza interior; no es tan importante el ritmo como la letra. Ni siquiera es una canción lenta para bailar, es una canción para escuchar, para meditar. Para sentir.
La voz de Jasper continuaba poniéndome los pelos de punta, y saber que estaba hablando de una canción que quizá tenía algo que ver conmigo me helaba la sangre y me llenaba de una calidez abrasadora al mismo tiempo.
—He tenido la oportunidad de escucharla antes y es prácticamente un himno al amor.
—Sí, Miss habla de la ilusión que se siente al conocer a esa persona especial, de las ganas de dárselo todo, de compartir mucho más con ella. De la certeza de que te has enamorado sin haberlo buscado y de la felicidad que te llena cuando te sientes correspondido.
Sentí la mirada fija de Kate en mí y supe que estaba pensando exactamente lo mismo que yo. Sin embargo, sentía que se me revolvía el estómago por los nervios y la emoción contenida, por no poder creer lo que estaba oyendo.
—Es una canción muy personal —afirmó el locutor.
—Lo es.
—Bueno, ha llegado el momento de que nuestros oyentes la escuchen en primicia, y después pasaremos a responder las preguntas que hemos recibido durante esta semana a través de cartas por parte de los seguidores de Inequals. Sin más dilación, les dejamos con Miss. Disfruten.
El sonido de una batería acompañada segundos después por una guitarra y la cálida voz de Jasper me estremeció de la cabeza a los pies, y mientras escuchaba la letra sentí que no podía ser más infeliz. Tal y como Jasper había explicado poco antes, Miss hablaba del amor sin más, de la esperanza y de no rendirse jamás con la persona amada. En una estrofa decía lo sorprendido que había estado al conocer a esa persona, hablaba del momento exacto en el que supo que era especial, y en las siguientes de las repentinas ganas que le entraron de pasar el tiempo y de compartirlo todo con ella. Y sin que pudiera evitarlo, solo fui capaz de escuchar su voz llamándome cariñosamente señorita Brandon, diciéndome lo mucho que me había echado de menos. Y yo me había comportado como una auténtica zorra, desechándolo de mi vida como si fuera solo una molestia.
Mis labios se curvaron hacia abajo en el mismo instante en el que empezaron a rodarme lágrimas por las mejillas, y sin que pudiera hacer nada comencé a llorar desconsolada, asustando a Kate.
—Alice… —aprovechando que estábamos paradas, y que a causa del atasco lo estaríamos durante un rato, mi amiga se quitó el cinturón de seguridad y me rodeó con sus brazos, dejándome llorar en su hombro.
—Soy una persona horriblemente egoísta.
—No digas eso.
—Le he hecho tanto daño… Dios.
—En esa canción… habla de ti, ¿verdad?
—Sí.
—Tú eres esa miss.
—Sí —susurré separándome de ella y secándome los ojos de los que no cesaron de caer lágrimas—. Le traté fatal. No viste su cara cuando le dije que no le quería.
Kate suspiró y se mordió el labio inferior.
—Tal vez te precipitaste al decirle todas esas cosas.
—Estaba asustada… Asustada por lo que había pasado con los periodistas, pero también por lo que sentía. Cuando le vi en mi casa después de un mes solo quise abrazarle y besarle, y la parte racional y estúpida de mi cabeza me aseguró que no debía ser tan débil frente a él; que lo que tenía que hacer era alejarle para siempre porque lo nuestro no funcionaría.
—Es que en el amor no tienes que hacerle caso a la cabeza, sino al corazón.
Asentí en silencio, sintiéndome miserable.
—Pues yo lo hice al revés. No estaba preparada para afrontarle y… me asusté. Por eso decidí herirle antes que dejar que viera lo que realmente sentía. Como una cobarde.
—Tal vez aún no sea tarde. Tal vez aún podáis…
—No, Kate —la interrumpí antes de que me diera falsas esperanzas—. Le herí profundamente, jamás había visto tanto dolor en el rostro de una persona.
La última frase de la canción, ese "But now I know I love you" hizo que volviera a estremecerme sin poder entender cómo había podido ser tan egoísta con Jasper. La voz del locutor de radio volvió a aparecer, pero apagué el transistor antes de que volviera a echarme a llorar. Ya había tenido bastante.
—No querrá volver a saber nada de mí, y es comprensible.
Mi amiga resopló y se pasó una mano por el cabello.
—La verdad es que es un gran músico. Esa canción… es una pasada.
—Sí. Pero no voy a atreverme a escucharla nunca más —admití con las mejillas todavía húmedas y la garganta dolorida por el llanto.
Kate apoyó la cabeza en mi hombro y suspiró.
—Me parece que nos vamos a pasar aquí la mañana entera —comentó viendo el atasco en el que llevábamos paradas algo más de veinte minutos.
—Bueno, pero no vuelvas a poner la radio, ¿de acuerdo?
Mi amiga se echó a reír entre dientes y yo la seguí sin muchas ganas. Pero en aquellos instantes prefería reír a llorar.
Esta Alice y sus decisiones precipitadas. ¿Qué vamos a hacer con ella, verdad? Y nuestro Jazz como un alma en pena por la vida. En fin, lo único que os puedo decir es que no tardarán mucho en arreglar las cosas, solo os pido un poquitito más de paciencia. Solo un pelín más ;)
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me contéis vuestras impresiones en los reviews :3 ¡Nos leemos el sábado! Xo
