Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
-Capítulo 22-
Verano de 2013
Por la tarde el abuelo y yo volvimos a ir al pueblo para pasear un rato aunque en apenas una hora lo podíamos recorrer entero. Me estaba gustando mucho su historia de juventud con la abuela y temía que en los pocos días que me quedaban no pudiera contarme el resto.
— ¿Pudisteis denunciar a James? —le pregunté mientras caminábamos tranquilamente por las calles de Montauk.
—Sí. El jefe de Alice lo despidió cuando vio el contrato que ella le mostró y por parte de mis abogados recibió una multa bastante cuantiosa por haber tratado a Victoria y a su hija como lo hizo. Y por las fotografías, claro.
—Así que recibió su merecido.
—Como tenía que ser.
— ¿Y no quiso vengarse?
—Supimos que intentó ponerse en contacto con Victoria, pero ella lo ignoró y al final James terminó desistiendo. Lo último que supimos de él fue que se marchó de la ciudad meses después.
—Al final se acobardó.
—Se dio cuenta de que no se iba a salir siempre con la suya y de que se había metido donde no debía.
Me metí las manos en los bolsillos de mis pantalones cortos tras secarme el sudor de la frente con mi antebrazo.
— ¿Y la entrevista?
— ¿Qué entrevista?
—La que la abuela y tú hicisteis para dar la primicia de vuestra relación.
El abuelo se echó a reír a mi lado.
—Ah, esa. La hicimos una semana después de ir a hablar con Victoria. Nos hizo las preguntas típicas: que dónde nos habíamos conocido, que si llevábamos saliendo mucho tiempo, que si tu abuela alguna vez había pensado en salir con un cantante… Nada nuevo.
— ¿La tienes en casa?
—Sí. Tengo la revista.
—Me gustaría leerla.
—Cuando lleguemos te la enseñaré.
—Vale. ¿Y después? ¿Os casasteis?
El abuelo volvió a reírse, esta vez con más ganas.
—Aún no. No íbamos tan deprisa.
— ¿Entonces?
—Entonces yo conocí a su familia, Alice conoció a la mía, fuimos a Woodstock ese mes…
— ¿Woodstock? ¿Aquel festival al que os invitaron a ir?
—Sí. Uno de los más importantes de la historia.
— ¿Pero no ibais a hacer una gira en agosto? —pregunté con el ceño fruncido.
—La hicimos, pero Marcus nos dejó asistir al festival durante un par de días. Se celebró del 15 al 18 de julio y nosotros fuimos del sábado 16 hasta el domingo 17.
— ¿Os quedasteis allí a dormir?
—Sí. En tiendas de campaña. Vimos a Santana, Janis Joplin, Credence Clearwater Revival… A muchísimos cantantes.
—Qué pasada.
—Lo cierto es que fue memorable…
Miré al abuelo y me fijé en que, de nuevo, estaba metido en sus recuerdos y sabía que, tarde o temprano, me haría partícipe de ellos.
.
.
.
Agosto 1969
Fue memorable. Fuimos nosotros dos con Kate y Garrett; ese día los conocí de manera oficial. Invité a Edward para que viniera con Bella, quien ya finalmente se había instalado en la ciudad, pero dijeron que no porque preferían recuperar el tiempo perdido y que eso de los festivales no era cosa de ellos, y también invité a Emmett, pero tenía planes con alguna de sus amigas, por lo que también se negó. Sin embargo, como a mí me habían invitado personalmente los organizadores, no les molestó regalarme tres entradas más para mis acompañantes, por lo que decidimos no desaprovecharlas. En aquella granja de Bethel se congregaron unas cuatrocientas quinientas mil personas a pesar de que en un principio iban a ser sesenta mil, pero la cosa se desmadró y aquel festival se terminó convirtiendo en todo un icono para millones de jóvenes que pregonaban la paz y el amor.
A pesar de que, como era de esperar, por allí corría mucha droga y mucho alcohol, yo me limité a disfrutar de la música, de Alice y de nuestros amigos, por lo que gozamos bailando y cantando a grito pelado. Además, la gente que nos rodeaba estaba tan metida en su mundo psicodélico que apenas nadie se percató de que yo era el vocalista de Inequals, cosa que agradecí. También vimos a mucha gente desnuda, revolcándose en el barro y disfrutando de su desnudez, pero pensamos que aquello era ya demasiado para nosotros, por eso estuvimos casi siempre en la zona de los conciertos bailando y pasando el rato.
Alice vestía un vestido étnico largo que casi le tapaba los pies por lo bajita que era, de cuello halter, por lo que llevaba la espalda al descubierto, y de escote en pico, acompañado de unas sandalias y un collar largo con un colgante de madera que formaba el símbolo de la paz. Aparte de eso, alrededor de la frente llevaba una tira de tela fina con el mismo estampado que el vestido y en el pómulo derecho se había pegado unas pequeñas pegatinas brillantes con forma de estrella. Kate, por su parte, llevaba una especie de top marrón con flecos que dejaba al descubierto su abdomen, unos vaqueros acampanados y una corona de flores en su cabello rubio, por lo que apenas destacaban allí en medio entre toda esa gente semidesnuda y semiinconsciente.
Alice estaba preciosa y casi no pude apartar la mirada de ella en esos días. La primera noche, después de cenar, volvimos a la zona del escenario y vimos actuar a Grateful Dead. A esas horas el alcohol ya nos nublaba bastante la mente y yo sentía que lo único que podía hacer era abrazar a Alice sin dejar de sonreír. Ella tenía sus brazos alrededor de mi cuello y nos movíamos lentamente de un lado a otro sin dejar de besarnos, sin ser demasiado conscientes de lo que nos rodeaba. De vez en cuando nos separábamos y nos sonreíamos, pero íbamos tan tocados que solo éramos capaces de volver a unir nuestros labios. Kate y Garrett se encontraban a nuestro lado y daba la sensación de que solo podían devorarse el uno al otro, por lo que minutos después se excusaron y se marcharon a su tienda de campaña, recibiendo sendas sonrisitas sugerentes por nuestra parte.
—Nosotros también tendríamos que irnos a nuestra tienda —murmuré contra los labios de Alice en una de esas ocasiones en las que nos separamos.
—No, quiero bailar —arrastró ella las palabras y después se echó a reír sin motivo, por lo que solo pude reírme yo también.
—Yo también quiero bailar, bailar contigo toda la noche.
—Entonces nos quedamos aquí.
—No, quiero bailar contigo en la intimidad de nuestra tienda.
Los ojos de Alice brillaban alegremente por el alcohol y supe que los míos estaban igual.
—Es muy temprano. Me gusta estar aquí contigo, bailar contigo, besarte, tocarte, escuchar la música.
Yo apenas era capaz de escucharla, solo oía zumbidos y retazos de canciones que me sonaban, pero mi concentración en aquellos instantes era bastante precaria.
—Vale —fue lo único que dije, por lo que volví a besarla y nos quedamos allí un rato más.
Una hora después tomé a Alice de la mano y la insté a marcharnos a nuestra tienda a pesar de que los conciertos continuaban en el escenario. Sin embargo, mis pies me estaban matando y lo único que quería era quedarme a solas con Alice porque tenía que decirle algo muy importante, algo que no podía esperar. O al menos eso creía mi mente ebria. Al llegar a nuestra tienda escuchamos unos sonidos muy sugerentes provenientes de la tienda de nuestros amigos, por lo que nos echamos a reír como dos tontos y entramos en la nuestra.
Alice se tumbó sobre el saco de dormir que había dentro y tiró de mi camisa hasta que logró colocarme sobre ella. Me besó casi sin esperar y rodeó mi cuello con sus brazos con fuerza. No era la única ansiosa.
—Espera, hay algo que tienes que saber —le pedí intentando apoyarme sobre mis antebrazos.
— ¿Ahora?
—Sí.
— ¿Qué?
Sentía mi respiración acelerada y las manos de Alice apartándome con suavidad el cabello húmedo de la cara.
— ¿Qué te pasa? —repitió al ver que no le respondía, y yo me armé de valor y dije:
—Que te quiero.
Alice se rio entre dientes y me acarició las mejillas.
—Eso ya lo sé, tonto.
—No, pero te quiero de verdad. De verdad —recalqué para que me entendiera aunque una parte de mí me estuviera diciendo lo estúpido que estaba siendo—. Para siempre.
Alice sonrió con ternura.
—Yo también te quiero de verdad y para siempre.
Sonreí y me sentí tremendamente feliz entre las capas y capas de alcohol que me obnubilaban la mente. Me incliné poco a poco, notando cómo todo lo que me rodeaba daba vueltas, y volví a besar a Alice.
.
.
.
Me desperté cuando los martillazos en mi cabeza se hicieron insoportables. Tuve dificultades para abrir los ojos porque pensé que me iba a estallar el cerebro, y cuando finalmente estuve más o menos consciente me percaté de que estaba enredada en una maraña de brazos y piernas, pues Jasper se encontraba casi sobre mí rodeándome con todo su cuerpo. Me pasé una mano por los ojos e intenté incorporarme notando al instante la boca pastosa y la lengua seca como si acabara de arrastrarla por el barro. Jasper se movió sobre mí y yo le di un empujoncito para que se quitara de encima, consiguiendo despertarle. Me miró con un ojo abierto y supe que se encontraba en tan mal estado como yo. Llevaba la camisa a medio quitar, los pantalones a medio bajar y el cabello revuelto. Me quedé sentada sobre el saco de dormir y me percaté de que ni siquiera me había quitado el vestido la noche anterior, lo tenía hecho un gurruño alrededor de mi cintura, por lo que me lo subí por el torso, volví a atármelo en la nuca y me lo bajé por los muslos.
—No voy a volver a beber en la vida —mascullé al notar que me gruñía el estómago y que la boca me sabía a óxido.
—Lo mismo digo —escuché que farfullaba Jasper todavía tumbado boca abajo.
Cuando recobré poco a poco los sentidos percibí que afuera seguían con la fiesta; seguía sonando música, la gente gritaba, se reía y fui capaz de notar el olor de la comida que, supuse, algunos estaban cocinando.
Moviéndome despacio abrí la cremallera de la tienda y saqué la cabeza, cerrando los ojos al instante cuando el sol me dio de lleno en el rostro.
—Buenas tardes —me saludó Kate con una sonrisa divertida y lo único que pude hacer fue imitarla cuando la vi totalmente despeinada y con el maquillaje del día anterior corrido.
Garrett, a su lado, se estaba comiendo un bocadillo de tortilla que olía de maravilla y me hizo la boca agua, y después me sonrió igual que su novia.
— ¿Jasper está vivo? —me preguntó tras tragar.
—Creo que sí.
—No lo estoy —alzó la voz el aludido desde dentro de la tienda, haciéndonos reír a todos.
Salí de la tienda y me senté al lado de Kate, apoyando la cabeza en su hombro.
—Dios, ¿qué hicimos ayer? —me preguntó ella sin poder evitar reírse—. Me va a estallar la cabeza.
—Júntate conmigo, entonces.
Jasper salió de la tienda con los pantalones bien puestos y la camisa abierta, amasándose el cabello en un intento de arreglarlo, pero sin éxito. Se sentó con nosotros.
—Se nos fue un poco de las manos.
—Emborracharse de vez en cuando es sano —apuntó Garrett dándole un trago a su refresco y entregándonos a mí y a Jasper un par para que aplacáramos la sed.
—Lo de ayer fue demasiado —comentó Kate entre risas.
—Sí, pues todavía nos queda esta tarde.
Miré a Jasper de reojo, quien me miró de la misma forma, y resoplamos a la vez. Sin embargo, una vez que nos aseamos mínimamente, nos cambiamos de ropa y estuvimos de nuevo en la zona de los conciertos nos volvimos a animar. No obstante, lo único que bebimos fueron refrescos y agua porque al día siguiente todos teníamos que ir a trabajar y no era plan de que la resaca nos durara hasta entonces.
Kate y yo bailamos juntas cogidas de las manos, nos abrazamos y nos reímos como si tuviéramos quince años y aproveché aquel día para tomar fotografías con la cámara que Jasper me había regalado, pues todavía no la había estrenado. Dimos el cierre a aquel festival con muchas risas y grabando a fuego en nuestra mente aquellos buenos recuerdos. Sobre las cinco empezamos a recoger y nos marchamos de la granja de Bethel en parejas, Kate y Garrett por una parte, y Jasper y yo por la otra. Al llegar a su apartamento nos duchamos y, tras cenar, nos metimos en la cama, quedándonos dormidos en apenas diez minutos.
Ya me sabe mal haber ahondado tan poco en el tema de la venganza con James pero había muchas más cosas que quería explicar como para estar perdiendo tiempo en él. Espero que no os haya molestado que lo haya pasado tan deprisa y también espero que os haya gustado este capítulo algo transitorio, pero es que me moría por ecribir algo sobre Woodstock, jajajaja.
¿Me contáis en los reviews qué os ha parecido el capítulo de hoy? ¡Hasta el sábado! Xo
