Gajeel entró en el compartimento de las duchas a toda velocidad al sentir la esencia de Pantherlily en la sala, ya que quería evitar un posible interrogatorio si el Exceed se percataba de los nervios del Dragón Slayer. Se quitó los pantalones de un tirón, y dejó que el agua caliente bajara por su cuerpo durante un rato antes de enjabonarse. Necesitaba relajarse y meditar sobre lo que acababa de ocurrir, con tranquilidad, con tal de asimilar los hechos con la calidez del agua que le ayudaba a relajar los músculos y mantener las ideas claras. Roció el jabón por su piel con calma y frotó su larga melena con fuerza. Cuando finalizó el baño, salió desnudo de la ducha, ya que había olvidado acercarse una toalla, y maldijo su nerviosismo al tiempo que se topó con Lily.
—Creía que ya estarías más que duchado, hace bastante rato que te has ido de la habitación. Pensaba que estarías peleando con alguno de éstos. —comentó el Exceed.
—Ehm... no. —Gajeel intentaba sonar despreocupado sin ningún éxito— Me he entretenido un poco...
Pantherlily lo miró extrañado sin comprender muy bien la reacción de Gajeel, pero sin duda el Exceed era más avispado que el joven y se olía que algo le estaba ocultando. Sin embargo, no le dio demasiada importancia e hizo como si nada al tiempo que le extendía una toalla para que pudiera tapar su desnudez, puesto que ser entrometido no era un particularismo de la personalidad del Exceed. Gajeel acogió de buen agrado la toalla y se secó, luego se la colocó en la parte inferior de su cuerpo, no le apetecía ir hasta la habitación al estilo del exhibicionista de Gray. Lily se encontraba esperándolo en la puerta, y cuando Gajeel salió se dirigieron en silencio hacia la habitación. Lily pensó que habían tenido cierta suerte de quedarse con un cuarto pequeño en el que poder descansar de vez en cuando, mientras que el resto del grupo de hombres tenían que compartir la estancia y veían reducir su sueño por las constantes riñas. Aunque, aposentarse en otro compartimento no aseguraba el descanso, ya que su compañero humano era bastante propenso a las peleas y el alboroto, y en cuanto algún sonido lo despertaba se acercaba a la habitación contigua a darse de golpes con los otros. Sin embargo, en ese instante encontraba a Gajeel con una mirada ausente, muy alejada de todo cuanto lo rodeaba y el Exceed no podía evitar sentir un poco de preocupación por él.
Llegaron a la habitación, era muy pequeña, de forma rectangular y sólo tenía una cama para una persona en la que ambos dormían, una mesita junto a ella, y un pequeño armario que incluso les venía grande para el equipaje. A Lily le extrañó no escuchar golpes contra la pared, ni gritos amenazantes o burlones, al parecer los chicos debían de estar liándola en cualquier parte del recinto. «Espero que no destrocen nada y el gremio no tenga que hacerse cargo de gastos extra de nuevo», pensó para sus adentros mientras observaba al ausente Gajeel, quién ya se había colocado la ropa interior y se encontraba inmóvil ante las puertas abiertas del pequeño armario, el cual hallaba en su interior un montón de ropa usada y sin usar amontonada de cualquier manera.
—Oye Gaj..
—Ey Lily, —el Exceed fue interrumpido por Gajeel, quién ni si quiera era consciente de que el felino le estaba hablando— le he dicho a la enana que... bueno.. que vayamos por ahí. Sí, eso. T-tú.. ¿tú qué crees que es cómodo?
El chico tenía la vista apartada hacia el armario mientras ocultaba un leve sonrojo en las mejillas. Se sentía muy estúpido planteando esa serie de cuestiones a su amigo gatuno, por su parte, Pantherlily estaba perplejo observando a Gajeel y no sabía qué contestar, cosa que al Dragón Slayer todavía lo impacientaba más. Gajeel giró su rostro y clavó sus ojos rojos en la cara del Exceed esperando una contestación o algún tipo de reacción por parte de Lily. Entonces, el minino sintió la presión sobre él y reaccionó.
—¿De qué estás hablando?
Gajeel se desesperó y dejó salir su mal carácter a flote:
—¡COÑO! ¡No es tan difícil! ¡Quiero saber qué ropa tengo que ponerme!
—¿Tienes una cita con Levy?
—¡¿QUÉ?! ¿DE QUÉ HABLAS TÚ AHORA? ¡SÓLO VAMOS A SALIR PARA HACER LAS PACES!
—¿Entonces qué más da como te vistas? Además, tampoco es que tengas una variedad de ropa muy amplia.
¡PUM!
La puerta de la habitación salió volando golpeando a Gajeel en la cabeza y derrumbándolo hacia el suelo, a la par que Lily se había apartado para no recibir ningún golpe de improvisto. Sobre la puerta se encontraba el cuerpo de Natsu, quién aplastaba al Dragon Slayer de Hierro con su peso. Fuera de la sala en el pasillo, estaban Elfman y Gray con los ojos brillantes resplandeciendo por la embriaguez de la batalla.
—¡MALDITOS! —chilló un Gajeel furioso al tiempo que al levantar lanzaba a Natsu hacía el pasillo.
Sus ojos rojos chispeaban de rabia y se abalanzó contra los culpables de derribar su puerta, a la vez que Natsu alzó su cuerpo para unirse a la lucha. Así, los cuatro chicos comenzaron a golpearse unos a otros y a perseguirse a lo largo de los pasillos y pisos del edificio, todo ante la atónita mirada de Pantherlily, quién no sabía si suspirar de cansancio o romper a carcajadas. «Al final, Gajeel se ha decantado por llevar un atuendo al estilo de Gray Fullbuster y pasearse en ropa interior mientras combate para decidir quién de ellos tiene mayor hombría» pensó divertido el exceed.
Mientras tanto, Levy se cruzó con una sorpresa un tanto distinta en la fiesta de pijamas de las chicas. Caminaba hacia la habitación conjunta a saltitos de la felicidad que experimentaba por dentro, cuando muchos sonidos llegaron a sus oídos al aproximarse a la puerta y un extraño presentimiento despertaba su preocupación. Antes de girar el pomo tragó saliva, ahora que estaba a punto de entrar le invadió el nerviosismo de tener que contar lo sucedido y el murmullo interior no apaciguaban el temblor de su cuerpo. Al abrir la puerta, el escenario era mucho peor de lo que podía llegar a imaginar.
Todas, salvo Wendy y Charle que al parecer habían decidido acostarse temprano aquella noche, estaban borrachas. Un sinuoso recuerdo rondó por la cabeza de Levy cual déjà vu, pues antes del Torneo de Magia algunas de las chicas tuvieron una noche de desfase con la bebida y pocos eran los recuerdos que les quedaban de aquel suceso, mas que el miedo posterior por parte de los chicos a experimentarlo de nuevo. Y ahora Levy, empezaba a entender el por qué...
La sala estaba llena de botellas tiradas por el suelo junto con algunos aperitivos esparcidos por el lugar y restos de helado de chocolate pegado a algunos de los cojines en los que estaban sentadas algunas de ellas. Erza y Mira reflejaban una imagen del pasado, ambas con la cabeza enfrente de la otra haciendo presión y discutiendo a gritos; Lucy y Lisanna cuchicheaban sonrojadas con los cuerpos muy próximos entre sí; y Cana se encontraba en el medio de pie junto a Juvia, por un lado sostenía una botella de sake y por el otro, estrujaba a Juvia contra su cuerpo mientras sonreía picarona, a la par que la mujer de la lluvia ponía cara de encontrarse en un aprieto sin salida. Cana fue la única que se percató de la llegada de Levy y se dirigió hasta ésta con la botella en alto.
—¡Ha llegado nuestra duendecilla! ¡Levy, únete a nosotras y toma un trago! Tienes que escuchar estas historias, no te creerás de lo qué hemos estado hablando, juju.
Levy se sintió aprisionada cuando Cana la agarró por la cintura y le aplastó la cabeza entre sus senos, la maga morena se había quedado en ropa interior y la escena era un poco comprometedora. A su vez, Lucy se había percatado de la entrada de su amiga y saludaba a Levy con entusiasmo con la mano, a la vez que intentaba ponerse de pie con la ayuda de Lisanna para darle un abrazo a la maga de la escritura sólida.
—Levy ¡hip! Mi pequeña, pequeña Levy ¡hip! —la rubia tenía las manos posadas en la cara de Levy, quien se sentía de pronto rodeada de mujeres borrachas y no sabía cómo salir de esta— ¿Sabes...? ¡Hip! Hemos aprovechado que somos todas adultas para hablar de cosas prohibidas, jiji.
—¿Cosas prohibidas? —Levy frunció el ceño sin saber muy bien si quería conocer la respuesta.
—Sí ¡hip! —Lucy se arrimó a ella e intentó susurrar sin mucho éxito— Resulta que sólo tú, yo y Lisanna seguimos siendo vírgenes.
—¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!
El rostro de Levy se petrificó, emitió un grito y no supo qué más responder. Era algo de lo que no era muy propensa a hablar por la timidez que le suponía. A su vez, se escuchó un gran sollozo y un gritito de desaprobación por parte de Juvia, quién al parecer se arrepentía de haber reconocido tal hecho, al tiempo que Cana colocaba en medio de Lucy y Levy la botella de sake, prácticamente metiéndosela en la boca a Levy.
—Venga, un traguito para soltar la lengua. —dijo Cana.
—¡Awh! ¡Juvia no quería! ¡Juvia desea retrodecer en el tiempo y que Gray-sama sea el primero!
—¡Dejadme! —Levy apartó a las chicas de su alrededor— Ya me lo contareis en otro momento, ahora tengo que... tengo que irme.
A excepción de Mira y Erza que parecía que estaban en su propio mundo bélico, el resto de chicas posaron la mirada en la pequeña maga y empezaron a atosigarle a preguntas.
—N-no es nada. Es que yo.. bueno, me encontré... ya sabéis, con... sí, con Gajeel y..
—¡Ahw! Ojalá Gray-sama llevara a Juvia a una cita romántica.
—Nuestra pequeña maga se va a unir al grupo de las pervertidas junto con Mira, Erza, Juvia y servidora. —Juvia intensificó su llanto al oir las palabras de la borracha Cana— Luego nos contarás los detalles ¿no?
—¡Kyaaaa! ¿Tenéis una cita? En ese caso, necesitarás de nuestra ayuda para prepararte. ¡Ábrete portal del Cangrejo Gigante: Cáncer! ¡Ábrete portal del León: Loke!
Los dos espíritus celestiales saludaron a las chicas, Cáncer meneaba sus tijeras con destreza esperando las órdenes de su dueña y a Loke le chispeaban los ojos ante la visión de tanta chica guapa ante él. La pobre Levy se arrepentía de haber contado su pequeño secreto.
—Esperad chicas, por favor. No quiero un revuelo de esto, chicos no es necesario que me ayudéis en nada. —pero, la rubia ya le estaba dando órdenes a sus espíritus que asentían con fuerza contagiados por el entusiasmo de su dueña.
—Soy un experto en citas, cielo. Te daré los consejos suficientes para que tu velada sea brillante y como hombre puedo aconsejarte con qué ropa le impresionarás. —Loke acarició el rostro de Levy con dulzura y añadió en su característico tono seductor— Aunque, con tu inocente belleza poco será necesario.
—Y Cáncer puede hacerte un bonito peinado ¡hip! ¡Vamos a dejar a Gajeel impresionado!
—Esperad. No es necesario, no es una... una cita. —Levy quería morir, estaba muy avergonzada por ser el centro de atención de sus amigos y deseaba ser un hada de verdad para salir volando de la situación.
Cáncer la sentó en una silla con ayuda de Lucy y empezó a probar distintos estilos, mientras Cana se agarró del brazo de Loke para ir a buscar distintas prendas con las que vestir a Levy, la cual se tapaba la cara con las manos y sentía el ardor de sus mejillas rojas cual fuego. Cana la miró juguetona y le sacó la lengua.
—Mejor algo con fácil acceso como una minifalda ¿no?
—¡CANA! —chilló Levy desesperada, la situación comenzaba a encresparla. No tenía ganas de sentirse como una muñeca a la que visten y peinan un grupo de mujeres borrachas de miradas lascivas que no estaban en condiciones de pararse a pensar y comprender el apuro por el que estaba pasando.
En ese instante, Cáncer extendió un espejo ante los ojos de Levy y la furia que sentía dentro experimentó una pequeña oleada de calma. Le había sostenido el cabello en un bonito e informal recogido que dejaba algunos de sus ondulados mechones al descubierto, le daba un toque juvenil muy cercano a su estilo y a la vez trasmitía un aire de feminidad diferente, como si fuera algo más mujer. Sonrió por primera vez desde que había regresado a la habitación y le dio las gracias al espíritu antes de que se marchara, Lucy la abrazó con fuerza, reafirmó lo guapa que estaba esa noche y lo mucho que iba a gustarle a Gajeel, calmando así a la pobre Levy. Cana y Loke entraron con una conversación muy animada y un montón de ropa en sus brazos que lanzaron encima de la cama que estaba mas cerca de su objetivo. Sin darle tiempo a reaccionar, la morena casi le arrancó el pijama a la maga de la escritura sólida, la cual dio un saltó hacia atrás intentando huir.
—¿Pero qué haces?
—Tendrás que cambiarte, no te he visto por la labor y he decidido hacer tu trabajo. —le guiñó un ojo— ¡Oh vaya! Estás muy guapa con ese peinado.
—Gr-gracias. Pero, ¡delante de Loke no voy a cambiarme nada! Y además, —cogió algunas prendas como si le diera miedo tocarlas— ¿Por qué me has traído este tipo de lencería?
De pronto, una fuerte oleada de energía los impulsó hasta la entrada de la habitación provocando la caída de las chicas, debilitadas ya por la falta de equilibrio que provoca la bebida. Mientras andaban atareadas con la posible cita de Levy, la discusión entre Erza y Mira había alcanzado su culmen y ambas mujeres hacían uso de su magia. Por un lado, Erza iba ataviada por una de sus armaduras y Mira se mostraba con su apariencia del Satan Soul, ambas fuerzas colisionaban en la sala y retumbaban como si fuera a emerger un volcán en erupción. Se miraron desafiantes, se enfrentaron, olvidando que no estaban en el campo de batalla adecuado sus cuerpos fueron a dirigirse directos enfrente de la puerta, justo donde estaban el resto. Al colisionar, como sucedió en el cuarto de Gajeel, se rompió la puerta y en este caso también parte de la pared que la sostenía, llenando el suelo de escombros y lanzando en el aire al resto de chicas que cayeron amontonadas aplastando a Loke, quién no sabía si sufrir por el dolor de la avalancha o disfrutar del roce y las vistas.
Casualmente, los chicos llegaban en ese momento como perros atraídos por el olfato del conflicto. Elfman estuvo a punto de recibir un golpe de su hermana al pasar ésta por su lado con tal de atrapar a Erza, Natsu, Gray y Gajeel estaban hechos una bola de golpes rabiosos que no duraría mucho tiempo.
—Nee-san ¿por qué peleas con Erza? —dijo el varón Strauss perplejo ante los actos de su hermana mayor.— ¡Nii-san! ¿Qué haces en el suelo? ¿Estás bien? —Se dirigió hacia su hermana pequeña para socorrerla. Pero, entonces Lisanna y Lucy se abrazaron mutuamente y volvieron a hablar entre susurros como cuando Levy las vio al entrar al cuarto.
Juvia fue la primera en interrumpir la riña de los chicos cuando se abalanzó a los brazos de Gray y lo tiró al suelo posándose sobre él e inundándolo a lágrimas. Gray sintió cierta calidez en su interior al sentir la figura de la mujer sobre él, llevaba un camisón largo pero lo suficientemente fino como para vislumbrar parte de sus curvas y sentir más cercano el cuerpo de ella al suyo, ya que además y como de costumbre Gray sólo llevaba puesta la ropa interior.
—Juvia, estamos en medio de una discusión de hombres. No... —intentaba deshacerse del cuerpo de Juvia cuando fue interrumpido por su intenso llanto.
—¡AHHHHHWW! Gray-sama lo siento. Juvia desea ir atrás en el tiempo para que sea el primer hombre que le haga el amor.
«¡¿QUÉEEEEEE?! Juvia me esta diciendo que ella no... ella no... es», pensó el chico de hielo sin poder musitar palabra alguna que calmara la tristeza de Juvia, quién apretaba cada vez con mayor fuerza a Gray empapándolo todo.
—Parece que el idiota del hielitos se ha retirado Salamander, así que esto es entre tú y yo.
Gajeel lanzó un puño hacia su contrincante, pero Natsu no lo recibió. El dragón slayer de fuego tenía mayores problemas que solventar las broncas diarias, cuatro suaves manos lo habían atrapado y le acariciaban el rostro y torso con delicadeza.
—Lu-Lucy... Li-Li-Lisanna ¿qu-qué estais haciendo? O-Oléis a alcohol...¡oh no! Otra vez no ¿Tú también Lisanna? ¡AH! Lucy, m-me a-acabas de tocar el c-cu-culo.
—¡¿QUÉ LE HACES A MI NII-SAN SALAMANDER?! —Elfman, furioso se lanzó hacia Natsu cuando Cana lo paró cogiéndolo del brazo.
—Grandullón, tu hermanita sólo está un poco avispada y busca algo de calor masculino.
-CÁLLATE CANA, MIS HERMANAS NO TIENEN INTERÉS EN LOS HOMBRES.
—Pues con Mirajane ya llegas un poquito tarde con su romance adolescente con Freed —dijo la morena dirigiéndose a Loke en suaves susurros que dejaron de piedra a Elfman como si Evergreen estuviera ante ellos.
—¡NEE-SAAAAN NOOOOOO! ¡VOY A MATAR A ESE ESTÚPIDO! ¡NATSU APÁRTATE DE MI HERMANITA!
Mientras tanto, Levy había observado toda la escena estupefacta. Ver a las chicas actuando de esa forma era un entretenimiento digno de película, una película que iba a salir muy cara para el gremio teniendo en cuenta los destrozos que habían ocasionado. Pero, lo que más le llamaba la atención era observar el cuerpo semi desnudo de Gajeel en movimiento, por alguna extraña razón tan sólo llevaba unos boxers negros y Levy sentía una sensación de calidez en el estómago al mirarle. Sin embargo, Gajeel no se había percatado de la presencia de su enana hasta que su lucha había finalizado cuando las chicas secuestraron a Natsu. La maga de la escritura sólida seguía con su pijama de osos, pero llevaba un recogido que nunca antes se había hecho y aunque ahora lucía un poco enmarañado y tenía el rostro algo manchado de la suciedad de los escombros, lo cierto es que tenía cierta luz que resaltaba su belleza. Levy se percató de que Gajeel tenía la mirada fija en ella y apartó la vista, de pronto una de las espadas de Erza se dirigía hacia Levy cual misil y el dragón slayer se precipitó hacia ella y la protegió agarrándola de la cintura como si fuera un saco de patatas. Pero, la chica ni se inmutó con el susto ya que tenía toda su atención centrada en el calor que emanaba el cuerpo casi desnudo de Gajeel.
—¡MALDITA SEA ERZA! ¿QUÉ COJONES HACES? —se dirigió hacia su enana— ¿Qué les pasa a todas esta noche? ¿La Luna llena las ha convertido en lobas?
—H-han estado bebiendo y están algo afectadas. Me-m-me estás dejando sin respiración —sin darse cuenta, Gajeel tenía el cuerpo de Levy tan pegado al suyo que la presión le hacía dificultosa la respiración a la maga.
La soltó bruscamente y ambos observaron toda la escena con cierto temor. Natsu y Gray estaban atrapados por las garras de las mujeres y pedían ayuda a gritos, a la vez que Loke intentaba separar a Lucy del cuerpo de Natsu y Elfman hacia lo mismo con su hermana Lisanna. Erza y Mirajane habían destrozado gran parte de la planta del edificio y parecía que su intensa batalla no tenía fin, y Cana miraba divertida mientras saciaba su sed con más alcohol. Entonces, de una de las habitaciones salieron Wendy y Charle vestidas con un pijama rosa, bostezando y caminando con la torpeza con la que se mueve uno cuando acaba de levantarse.
—Chicas ¿qué es todo ese ruí.. —ambas abrieron los ojos como platos cuando tuvieron delante el motivo del ajetreo— ¿Pero qué os pasa a todos? ¡Kyaaaa! Creo que aquí hay cosas que no debería de ver con mi edad Charle. —dijo Wendy tapándose los ojos avergonzada.
Al mismo tiempo, Happy y Lily llegaban volando, ya que el gato azulado se había quedado haciendo compañía a Pantherlily después de que los chicos rompieran la puerta de la habitación compartida con Gajeel. Happy divisó las botellas en el suelo, y sintió un escalofrío al ver las imágenes que escenificaban sus amigos y recordar la última vez que estuvo con las chicas borrachas. Aquella noche, Charle también había sucumbido al brebaje del alcohol y tuvo esclavizado al pobre minino azul. A Happy se le erizó la piel al ver de nuevo a la exceed al lado de Wendy, y creyó que ellas también estaban bajo el embrujo de la bebida.
—¡KYAAAAA! Lily, vámonos. Si Charle nos ve borracha nos torturará. —tiró del cuello de Pantherlily y lo arrastró en el aire en busca de la huida.
—¡HAPPY NO ME DEJES AQUÍ! ¡SOCORROOOO ESTAMOS EN OTRA SITUACIÓN DE EMERGENCIA! —Natsu había logrado ver a los Exceeds y pedía desesperado ser salvado de la situación. Gracias a su llamada, Gajeel y Levy también se percataron de la llegada de los gatos, y Wendy y Charle los miraban con incertidumbre sin llegar a comprender por qué razón huían exactamente.
—¡Lily! —Gajeel le hizo un gesto con la mano al exceed para que se acercara a ellos, y el gato negro se deshizo de Happy sin a penas esfuerzo para ver que quería su amigo, mientras Happy lo miraba atemorizado y le hacia gestos de negación para que no fuera, pero Lily lo ignoró.— Levy, márchate con Lily, id a nuestra habitación. Voy a intentar sacar a Wendy y Charle de aquí antes de que esas locas las dañen. E iremos juntos para allí, si no se puede salvar este estropicio al menos estaremos tranquilos en el cuarto hasta que la cosa se calme un poco.
Levy asintió ante las palabras de Gajeel y se dejó coger por Lily para alzarse al vuelo y dirigirse junto con Happy a la habitación. «Lo siento enana, parece que el helado tendrá que atrasarse un poco» pensó el joven. La noche había dado un vuelco tremendo, pero Levy seguía con el corazón lleno palpitándole con fuerza dentro del pecho. «Su cuarto, voy a estar con él en su cuarto».
