Gajeel tenía que apresurarse en actuar si quería compartir su tiempo con Levy, aunque lo cierto es que parte de él deseaba descargar adrenalina, unirse a la batalla entre Titania y la Demonio y medir fuerzas ahora que ambas parecían no restringir sus poderes. O al menos, eso es lo que iba a pensar todo el gremio de Blue Pegasus cuando vieran las condiciones de sus instalaciones gracias a las chicas...

Los exceed y Levy casi habían llegado a la habitación de Gajeel, y la chica se sorprendió al ver el estado de la puerta o más bien no puerta. Se preocupó, en realidad el gremio iba a tener muchos problemas por culpa de sus irresponsabilidades y el maestro iba a pagar su furia con todos en cuanto se enterara de los destrozos que habían armado sus niños. «Todo eso, claro, si no nos echan antes de aquí» pensó la joven maga. Tan pronto como se adentró en la habitación olvidó todo rastro de preocupación y curioseó con la mirada cada rincón del pequeño habitáculo. Sonrió tímidamente, en aquel pequeño espacio había pasado las noches Gajeel y la sala desprendía el aroma de su piel con aquel toque de hierro que lo caracterizaba, las sabanas acariciaban cada noche su musculoso cuerpo y...

—Aquí estaremos a salvo. Oye Levy, seguro qué Charle no ha bebido nada ¿no? —Happy se dirigió hacia la chica apartándola de golpe de sus pensamientos y se percató del rubor de sus mejillas— ¡Ohhhh!¡Estás emocionada por ver el cuarto de tu amor!

—¿Q-q-qué dices Happy? —la joven se volvió colorada, Lily reía y Happy danzaba por los aires al tiempo que chinchaba a Levy.

—Por cierto, Happy. Has abandonado a Natsu, pobrecillo. —intentó contraatacar la chica.

Happy encogió los hombros y despreocupado le contestó:

—¡No ha sido mi culpa! ¡Ha sido la presencia de Charle! —intentó justificarse el minino— Y bueno, no podía hacer nada. Además, a Natsu le gusta L... ¡ah!

Happy se dio cuenta de que se estaba yendo de la lengua y se tapó la boca con las patas antes de que pudiera arrepentirse. Levy se sobresaltó con la confesión y comenzó a insistirle que terminara la frase, como una niña pequeña que exige la compra de un helado entre emocionada y caprichosa. Mientras, el gato negro los observaba divertido.

Al otro lado del edificio, la cosa había empeorado más de lo que el gremio hubiera deseado, ya que alentado por los golpes e impactos Ichiya se había aproximado hasta donde se encontraba todo el revuelo formado por Erza y Mira. El mago de Blue Pegasus estaba congelado al ver como su precioso edificio, un gran aporte de ingresos para su gremio, tenía la mitad completamente destrozada.

—¡Erza! Querida, ¿qué habéis hecho? ¡TÚ! —se dirigió a Gajeel cogiéndolo del cuello— HABÉIS VENIDO AQUÍ POR TU INSISTENCIA. ARREGLA ESTO, AHORA.

—Oye no es mi culpa que estén borrachas. Es culpa vuestra por tener servicios de habitaciones que incluyen alcohol. —se deshizo del brazo que le rodeaba el cuello— Suéltame viejo, no necesito que me mandes para que pare esto. Yo pondré un poco de orden para estas hadas.

En ese momento Gray intentaba levantarse, aún con el cuerpo de Juvia agarrada a él cual koala, logró mantenerse en pie y se dirigió hacia ellos:

—Espera, no vas a poder sólo con ellas, estúpido. Juvia suéltame, maldita sea. —decía el joven intentando deshacerse del cuerpo de la chica enganchado a su piel, mientras ella le negaba con la cabeza y se aferraba todavía más a él.

Gray se resignó y decidió que entonces tendría que combatir con Juvia a modo de mochila, lo cual era una oportunidad de reforzar su aguante manteniendo un peso añadido a su lucha. Natsu los miraba mientras intentaba quitarse de en medio a todos, pues quería intervenir en la pelea junto a todos, en un intento por lograr su objetivo intentó convencer a Elfman:

—Tío, es una pelea de hombres. Tenemos que participar.

—¡Es de hombres acceder a toda invitación de lucha! Espera. —levantó el puño con rabia— ¡Me estás intentando engañar para aprovecharte de mi hermanita! —Lisanna se metió en medio para proteger a Natsu y miró con dulzura a su hermano, cosa que le suavizó.

—¡No! ¡Espera! ¡Yo sólo quiero luchar! ¡Soltadme todos, joder!

Las chicas apretaban a Natsu entre sus brazos, y el Dragón Slayer se sentía acorralado entre tanta persona, pero las palabras habían calado hondo en Elfman y el musculoso joven tiró de Natsu y lo arrancó del barullo de gente. Loke pensó que era mejor así y se marchó confiando en el bienestar de su Lucy, y ésta junto a Lisanna decidió que era un buen momento para ejercer de animadora y apoyar a Natsu en la lucha, a lo que la joven del cabello blanquecino accedió de buen agrado. Así pues, los cuatro jóvenes aceptaron unir sus fuerzas para frenar la catástrofe que habían ocasionado las chicas. Mientras, Cana se había acercado hasta Wendy y Charle que estaban alejadas observando la evolución de los acontecimientos cual espectadoras preocupadas.

—¡No! Os prohíbo que intervengáis y destrocéis más cosas. —les dijo Ichiya— Yo lo solucionaré, conozco bien a Erza —el excéntrico hombre se dirigió hacia la pelirroja intentando hacer una especie de danza de seducción, o así lo llamó él, mientras se quitaba su albornoz y dejaba al descubierto un fino tanga de color rojo que despertó las náuseas en todos los presentes— ¡Erza! Cariñooooo te traigo le parfum de l'amour.

¡PLAF!

Un puño de Titania y una patada de Mirajane chocaban a cada extremo de su cara dejando casi inconsciente a un dolorido Ichiya. Entonces, el incesante movimiento y la falta de costumbre de consumición de bebidas alcohólicas hizo mella en las mujeres y la imagen se volvió más repulsiva y grotesca cuando las muchachas devolvieron sobre el pelirrojo un poco de vómito. Todos los espectadores abrieron la boca al unisono y posaron la mano sobre ella al tiempo que soltaban un grito de repugnancia ante lo que estaban contemplando.

—Agh... no me encuentro...

—Muy bien... agh...

Dijeron Erza y Mirajane a la vez, un segundo después cayeron al suelo abatidas y quedaron totalmente inconscientes sobre el cuerpo de un dolorido y ahora también maloliente Ichiya. Elfman corrió a socorrer a su hermana y le pidió a Lisanna que le ayudara a llevársela para bañarla y acostarla, a lo que la joven accedió algo a regañadientes no sin antes estrujar a Natsu entre sus brazos. Wendy corrió hacia Erza y con ayuda de Cana hicieron lo mismo que el joven Strauss, el resto se miraron mutuamente como si con la mente estuvieran decidiendo quién de todos ellos se iba a encargar de cuidar de Ichiya, así que para sorpresa de todos decidieron jugar a piedra, papel y tijeras con tal de que el azar eligiera por ellos. Finalmente, Natsu y Gray, tan competitivos como siempre, quedaron en empate y ambos, junto a Juvia y Lucy tuvieron que encargarse de Ichiya. Por una vez, Gajeel se alegró de salir perdedor y cansado de toda la noche retorno hacía su cuarto. Los hechos le habían hecho olvidar que había mandado a Levy hacia allí y pronto tendría una grata sorpresa...

Los sucesos en el otro lado del edificio se habían desarrollado en un marco temporal más amplio de lo que Gajeel se había imaginado, habían pasado un par de horas desde que Levy se había adentrado en el cuarto del dragón slayer y entretenida junto a los exceed se habían pasado la noche jugando a juegos verbales, contando anécdotas y divirtiéndose, hasta que el cansancio llamó a la puerta de los tres y acabaron dormidos entre charlas. Cuando Gajeel entró en la habitación lo hizo a oscuras, no era raro en él moverse en la penumbra de la noche, estaba acostumbrado y se deslizó por el cuarto con mucha facilidad. Sin embargo, notó la presencia de unos bultos de más en su cama y entonces refrescó su memoria y agudizó su visión.

Levy dormía profundamente abrazada a los exceed, por un momento el joven sintió envidia por los felinos que estaban atrapados por los brazos de la chica. Su rostro era sereno, sus labios dibujaban una sinuosa sonrisa que a Gajeel se le antojó tierna, y su menudo cuerpo estaba hecho un ovillo, de lado y totalmente acurrucada. Al parecer, del movimiento se le había levantado un trozo de su camiseta adornada con ositos y parte de la tripa de Levy quedaba al descubierto. Era pálida, pequeñita como toda ella y daba la apariencia de ser muy suave, Gajeel tragó saliva e intentó concentrarse «Ya basta, imbécil. Eres una persona, no un animal. Deja de mirarla como un depredador», se dijo para sus adentros. Pensó que la maga podía coger algo de frío con la tripa al aire, así que lanzó una manta con dibujos de estrellas que guardaba en el armario y cubrió el cuerpo de la chica junto al de los Exceed.

Gajeel no sabía que hacer, estaba claro que no iba a despertarla y echarla de allí a esas horas, pero tampoco quería meterse en la cama con la enana. «Bueno, sí quieres. Pero, no deberías» pensó. Decidió que debatiendo consigo mismo no solucionaba nada, estaba agotado y deseaba descansar, ya mañana se levantaría antes que ella para no asustarla. Pasó por encima de los tres intentando hacer el menor ruido posible, aunque Lily reaccionó con un leve movimiento, logró no despertarles, decidió colocarse en el extremo opuesto de la cama del que se encontraba Levy, dándole la espalda para mantener su cuerpo lo más alejado posible de ella y no incomodarla o despertarla. Consiguió cumplir su objetivo con éxito y agarró una fracción de la sabana de estrellitas para tapar su cuerpo semi desnudo, cerró los ojos con fuerza e intentó concentrarse y evadirse de aquel momento, pero la respiración de la chica y el calor que emanaba su pequeño cuerpo no lograba despejarle la mente. Su corazón latía con fuerza, la sangre bombeaba por todo su cuerpo dándole calor a zonas donde no debía, su respiración estaba acelerada e inhalar el dulce olor que nacía de la piel de Levy no le ayudaba a calmar la sed que le hacía desear beber de ella. De pronto, el minúsculo cuerpo de Levy se giró hacia Gajeel y posó su pequeña mano sobre el torso desnudo del dragón slayer. El joven se aceleró pensando que ella estaba respondiendo a la llamada de la carne y lo deseaba tanto como él a ella. Movió su rostro levemente para mirar de reojo a Levy, su esperanza murió tan rápido como había crecido, pues su enana tan sólo buscaba el calor de otro cuerpo mientras continuaba durmiendo.

La miró, era incluso más preciosa abrazada por Morfeo y Gajeel no pudo evitar despertar en sus labios una sonrisa complacida, sujetó la mano de Levy que aún se apoyaba en el pecho de él y deseándole las buenas noches a su enana se dejó caer también en las redes del ensueño.