*Atención, lemon en el capítulo. No os asustéis y leed hasta el final :3
Gajeel podía sentir la piel de Levy quemándole muy cerca, dormida como estaba se preguntó si la chica reaccionaría si dejara caer las manos sobre el contorno de su silueta. La deseaba, como todo animal el deseo nublaba su entendimiento y le daba fuerza a su entrepierna. Tenía la cara de la joven a tan sólo unos centímetros de la suya con los labios algo entre abiertos y respirando pausadamente, mientras que a Gajeel el corazón le bombeaba tan rápido que parecía que estaba a nada de sufrir un infarto. Sólo contemplaba dos opciones: morir de deseo o arrancarle la ropa trozos. Decidió que era el momento de dejar de pensar y actuar sin dejarse llevar por el bien o el mal...
Posó su mano sobre su cadera, adentró su tacto por dentro de su pijama y palpó con sumo cuidado cada fragmento de su fina espalda, desde abajo hasta arriba, paseó los dedos hasta llegar al inicio de su columna, se dio cuenta de lo fácil que había sido el acceso hasta ese rincón de su cuerpo, sin ningún tipo de impedimento, cosa que le confirmó que la chica no llevaba sujetador. Se imaginó palpando por delante, disfrutando del contacto con sus pequeños pechos. «Joder, seguro que son preciosos», pensó lujurioso el dragón slayer. «A la mierda» ¿qué importaba pensar en las consecuencias cuando ya se había adentrado al peligro? Puso sus dos manos sobre los pechos de Levy desde el interior de la camiseta, la chica emitió un suspiro y Gajeel se asustó por un momento, pero en cuanto se aseguró de que continuaba en el mundo de los sueños, continuó con la exploración del cuerpo de la maga. Sus senos eran suaves, cálidos y en cada uno de ellos podía notar los pequeños pezones más duros que cualquier acero que se hubiera echado a la boca nunca. Eso, sin ninguna duda, le dio un hambre atroz y sintió la necesidad de levantar, poco a poco, la camiseta para visualizar la belleza que intuía con el tacto.
Aún en la penumbra de la noche, podía apreciar la silueta de dos pechos pequeños y blancos cual porcelana, cada uno de ellos adornados por un pequeño botón rosado que llamaban al dragón slayer a hincar el diente. Gajeel se hundió entre ellos, inhalando el aroma que desprendía su cuerpo, lamiendo con suavidad pero con ansias sus pezones, mientras acariciaba con una de sus manos un pecho y con la otra le clavaba las uñas en la espalda con ganas de más. La muchacha de cabello azulado empezó a removerse, su respiración se volvió más agitada y comenzó a resoplar en breves suspiros. Gajeel la miró sin poder parar, pero ella no parecía dispuesta a despertar, es posible que le gustara su sueño tanto como a él la realidad. El chico emprendió el camino hacia la curvatura de su cuello con la lengua y se topó con los labios de Levy que temblaban ante las caricias del joven. No pudo aguantarlo y los besó con pasión, sintiendo su cuerpo tan cerca del de ella su miembro palpitaba con fuerza pidiéndole más y más.
Gajeel empezó a impacientarse, quería marcar cada rincón del cuerpo de su enana y deslizó sus dedos hacia su pequeña tripa, se plantó ante su ombligo y con cuidado metió la mano por debajo de su pantalón, en este caso, sí tuvo un impedimento por lo que hizo lo mismo con sus braguitas y un rugido de alivio salió desde sus adentros cuando pudo notar en la palma de su mano la calidez de la entrepierna de Levy. Antes de actuar, la observó detenidamente. Su chica estaba sonrojada y respiraba con dificultad, Gajeel sonrió con satisfacción y sentía endurecer su pene al ver a Levy sometida a su merced. Se preguntó cómo sería aquella delicia que acariciaba con sus dedos, bajó como pudo los pantalones de la chica al tiempo que crecía su deseo. Estaba a punto de ver en su totalidad la desnudez de Levy, pero entonces algo lo interrumpió...
Un manotazo aterrizó en la adormilada cara de Gajeel despertándole del ensueño, era Levy que al parecer intuía aún estando dormida los sueños que tan buena noche le estaban dando al joven. «Joder, sólo era un sueño. Tengo que empezar a controlar mi mente», una pequeña parte Gajeel se alegraba de no ser un abusón que se aprovecha de una dulce chica que duerme a su lado, pero mayoritariamente deseaba que algún hada madrina llegara para hacer sus sueños realidad. Estar en un gremio de hadas debía de suponer alguna ventaja para cumplir los anhelos de sus integrantes ¿o no? Se frotó la cabeza intentando apartar las lascivas imágenes de su mente, ya que el sueño había ocasionado una intensa erección en su miembro y daba la impresión de que su amiguito no estaba por la labor de calmarse y menos cuando el cuerpo de Levy estaba prácticamente pegado al suyo. Cerró los ojos para intentar relajarse...
Levy empezó a estar consciente de su entorno, no había abierto los ojos y aún no estaba despierta, pero tenía el presentimiento de que no se encontraba en su cama y estaba desorientada. Obviamente, cuando uno empieza a espabilarse tras un profundo sueño no tiene la cabeza en su sitio como para pensar con lógica ni recordar correctamente. Pero, sentía varias presencias a su alrededor y había algo que la inquietaba por completo: en su tripa notaba un elemento desconocido y duro que chocaba contra ella con fuerza. Inconscientemente, fue a palparlo para intentar reconocer lo que era. Gajeel, asustado se apartó bruscamente ante el imprevisto y del movimiento Levy abrió los ojos.
—¡KYAAAAAAAAAAAA! —Levy retrocedió y le plantó un pie en la cara a Gajeel, quien estaba rojo cual fuego ante la situación, los exceed cayeron al suelo y despertaron de golpe— ¡PERVERTIDO! ¡VETE DE AQUÍ, CERDO!
—¡PARA! ¡ERES TÚ LA QUE VAS TOCANDO LO QUE NO DEBES!
De pronto, Levy recordó la noche anterior y dedujo que debía de haberse quedado dormida y dejó de aplastar la cara de Gajeel con el pie. Los felinos preguntaban medio adormilados qué era lo que sucedía y Happy vio que Gajeel sólo llevaba los calzoncillos e intentaba taparse con la sabana un bulto sobresaliente.
—Se ggggguuusssstaaaaaan y han hecho cochinadaaaaas. —decía con malicia el gato azul, mientras los jóvenes le respondían con malas miradas y le incitaban a que se callara. O más bien, le amenazaban con que cerrara el pico o se fuera.
—Te quedaste dormida, no tengo otra cama. ¿Qué narices querías que hiciera, enana? —se excusó el moreno.
—Podrías al menos haberte puesto unos pantalones. —replicó la chica, aunque en el fondo se alegraba de semejante visión aún cuando, al parecer, había tocado por primera vez partes íntimas de un hombre sin ni si quiera proponérselo.
Gajeel miró el despertador que había en la mesita, eran las 8 dela mañana así que podían animarse a bajar a desayunar al buffet y quedarse allí hasta que el resto despertara y se reunieran para hablar de cómo solventar los destrozos de la noche anterior. Comentó su idea al resto, quienes accedieron de buen grado a hincharse a una comilona de buena mañana. Y todos coincidieron en pensar que posiblemente el resto de sus amigos tardara bastante en despertar. Esa idea, lleno de satisfacción las mentes de Levy y Gajeel, ya que era una buena oportunidad para pasar un tiempo a solas «Bueno, casi a solas», pensó el moreno mirando a Happy, quien le daba codazos a Gajeel mientras se vestía y lo miraba con ojos picarones insinuando tonterías. A Levy no le apetecía ir hasta la habitación a cambiarse de ropa, pues no le importaba seguir con el pijama ya que el buffet estaba en el mismo edificio. Mientras esperaba a Gajeel, sonreía en silencio. El gremio la armaba allá a donde iba, pero por una vez se alegraba de los destrozos que habían ayudado a pasar una noche en los brazos de su Gajeel.
¡Soy una troll! Gajeel no es violador, tranquis :P Es mi primer intento de lemon _
