Preview: Francia atraviesa una difícil guerra en Indochina, por lo que va a pedirle ayuda a Estados Unidos para así retomar sus colonias que quieren su independencia. Aparte de estar ocupado en Corea, el representante americano no parece apoyar su propuesta, pero cuando se entera que su peor enemigo: Rusia (La Unión Soviética) pretende "corromper" a una de esas naciones del sudeste asiático: Vietnam. Se decide a colaborar con su aliado. Lo que no sabe es que a partir de ahí nada volverá a ser igual para él.
Capítulo II: Encuentros de una vez en la vida.
.:Año 1954 Conferencia de Ginebra(1):.
Se sentía frío.
La sala de conferencias dispuesta en Génova, Suiza, era lugar de un extraño ambiente que ponía nerviosos a todos los representantes que habían acudido a ésta.
Uno de ellos, por supuesto, era Alfred F. Jones, quien luego de atravesar un duro conflicto en la península coreana, se veía en la obligación de asistir a una junta que determinaría el destino de las naciones del Sudeste Asiático. Le resultaba difícil de creer que, aún con su ayuda, Francis hubiera sido derrotado por una chica que, hasta ese momento, todavía no lograba conocer en persona.
Hablando de ella… ¿A qué hora llegaría esa Vietnam a la junta? Sus vecinos Camboya y Laos(*) ya estaban presentes, sentados el uno junto al otro, esperando a que se presentara. Lucían un poco nerviosos, pues sabían que de aquí dependería su futuro como países libres o no.
Desde su asiento, Alfred podía ver al francés con las manos sujetándose la cabeza mientras ocultaba su mirada de todo el mundo, a la vez que también era cubierto por un aura de frustración
—Debes superarlo, man. No es el fin del mundo —intentaba animarlo el estadounidense, poniendo una mano en su hombro como muestra de apoyo.
—El idiota de America tiene razón, rana apestosa—añadió Inglaterra con un tono algo mordaz y apático—.Además ya has sido vencido muchas veces en el pasado. Esto no hará la diferencia.
El rubio de lentes pareció reprender el sarcasmo de Arthur con la mirada, pero no dio tiempo a que dijera nada, puesto que en ese mismo instante Francia daba lugar a su lamento.
—Ustedes no entienden… Se supone que habíamos creado un lazo especial —casi lloriqueó, restregando sus dedos contra su cabello—. Creí que me amaban como yo a ellos, pero ahora no sólo me quieren lejos de su vida, sino que también otros de mis hermanos como Marruecos y Túnez quieren su independencia(**).
El galo parecía desconsolado. Lo único que podía agregarle más melodrama a la escena sería la de Francis mordiendo un pañuelo y rasgando sus vestiduras.
—Bueno, France… Tú sabes que no apoyo el colonialismo(2) así que no los culpo por querer una vida independiente como hice yo—comentó Alfred para disgusto de Arthur que soltó un bufido.
—Da. Por una vez en la vida estoy de acuerda con el gusano capitalista —se escuchó una suave y traviesa voz que ponía los pelos de punta a la mayoría de la sala—. Todos debemos ser libres de tiranos que nos sobreexploten para satisfacer sus necesidades imperialistas, ¿no crees?
Por desgracia,para el estadounidense, desde el lado contrario de la mesa, Rusia parecía estarse burlando de ellos con esa sonrisa de niño bueno. A su lado estaba China, quien a diferencia de su camarada soviético, se hallaba cansado y angustiado. El destino de tres naciones dependía de lo que aquí se acordara, y no podía evitar estar preocupado;sobretodo por que ésta todavía no llegara a la reunión, le hacía pensar que algo andaba mal. Después de todo, ella siempre había sido responsable en sus compromisos, en especial si eran de tanta importancia.
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Minutos más tarde, la única de las naciones convocadas a esa junta aún no se aparecía, causando inquietud en el resto y, particularmente, llegando a exasperar al norteamericano.
—Damn… ¿Cuánto más se supone que nos hará esperar esta chica? No tenemos todo el día —masculló Estados Unidos, un tanto malhumorado mientras permanecía de brazos cruzados.
—No sabía que fueras tan impaciente, America. Además, creí que en tu caso perder el tiempo era una especialidad —comentó el ruso de manera maliciosa.
—Prefiero perder mi tiempo a que ser un malintencionado que va por ahí llevando a otros países a su perdición, commiepig—le rebatió éste, enfurecido.
—¡Aiyah! ¡Basta! ¡Este no es lugar para discutir sus diferencias, aru!—intervino Yao, poniéndose de pie y dando un golpe con ambas palmas de sus manos sobre la mesa.
—Oh, claro, China, como siempre interviniendo en el momento indicado—le acusó irónico el británico, igual de irritado con la discusión—.De seguro pretendes hacer otra brillante actuación como hiciste en la península de Corea hace unos años, ¿verdad?
—¡¿Cómo dices, bastardo opio?!¡Ni te atrevas a meter a Corea en esto!
—¡Oh, mon Dieu! ¿Acaso nadie puede ver lo mucho que estoy sufriendo?!—se lamentó de nuevo el galo.
Fue tanto el alboroto que se armó en la sala de conferencias que nadie notó cuando la vietnamita entró al lugar, encontrándose con las antiguas fuerzas aliadas prácticamente a punto de agarrarse a golpes. De no ser por Laos y Camboya,que nombraron a su hermana apenas la vieron llegar, los demás se habrían olvidado del motivo por el cual estaban reunidos ahí en primer lugar y hubieran continuado hasta que alguno hubiera acabado con algún brazo roto.
No obstante, todos quedaron en silencio luego de eso, con los ojos puestos en la recién llegada, quien solo estaba parada frente a la mesa; contemplándolos sin saber qué hacer después de verlos reñir tan acaloradamente.
—Lamento llegar tarde. Tuve unos inconvenientes en el camino —se excusó apenada, al tiempo que hacía una inclinación con su cabeza—. Espero no haber causado problemas.
—Para nada. Por favor, toma asiento—le indicó Arthur, recuperando su postura de caballero inglés tras arreglar su chaqueta y sentarse derecho en su asiento—. Ahora podemos empezar.
Entonces, Estados Unidos, pudo por fin apreciar a la joven conocida como la representante de Vietnam, la cual tomó su lugar junto a Laos y Camboya para formar parte de la reunión.
A simple vista parecía una nación tranquila; demasiado corriente como para destacar entre sus semejantes. Sus rasgos parecían algo más toscos en comparación a las demás asiáticas, en especial si la comparaba con Taiwan, quien parecía muñequita de porcelana a su lado. Incluso, se atrevería a decir que China, siendo hombre, poseía facciones mucho más suaves. En fin, que si le tocaba decidir si era bonita o no, seguramente diría que a lo más encontraba que estaba en el medio.
Sin embargo, había cierto halo misterioso y atrayente en ella. Su mirada parecía fría, seria y melancólica; tanto que no se podía determinar con exactitud qué era lo que pensaba o sentía.
Alfred no supo porqué, pero de pronto sintió una especie de conexión hacia ella. Su situación le hacía recordar un poco a cuando te tocó enfrentarse a su guerra civil(4); tenía esa misma mirada perdida,en la que hacía un esfuerzo enorme por tratar de aparentar estar tranquilo. Pero en verdad se desmoronaba por dentro, tal y como se veía en la vietnamita en esos momentos.
—Bien, ya saben lo que discutimos aquí—inició el Reino Unido, dirigiéndose al resto—. Tras los levantamientos surgidos en Indochina en contra del imperialismo francés, las naciones involucradas han estipulado mantener su soberanía lejos de Francia o cualquier otra potencia extranjera. Si todos están de acuerdo en…
—A favor
—A favor
—Nisiquiera he terminado de hablar —se quejó el británico por lo bajo ante las prontas respuestas de los representantes más jóvenes del Sudeste Asiático.
—Pero es que no hay nada más qué discutir, queremos nuestra libertad ya—insistió Camboya.
—Mi hermana tiene razón, además hemos pasado por mucho para llegar a esto—apoyó su hermano, Laos, que a pesar de ser menor en tamaño podía sacar su voz en las juntas.
Francis lanzó lo que parecía ser un sollozo y volvió a cubrirse la cara, lamentando la indiferencia de sus antiguas colonias. Sin duda, ninguno quería volver a tenerlo al mando de sus hogares.
—Bien, pasemos entonces al siguiente punto —prosiguió Inglaterra, armándose de paciencia—. En lo referente a Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, se declara que tras formar estados independientes mantendrán sus tropas lejos del paralelo 17(3) donde se establece el límite de sus fronteras, ¿entendido? Procederemos a una votación para aprobar los requisitos del norte y sur.
Por un momento, Alfred dirigió su mirada a la vietnamita. Tenía los puños apretados contra sus rodillas, pero por sobre todo, era su rostro el que parecía más tenso; como si estuviera afiebrada o a punto de colapsar. Sin duda aquella era una llamada desesperada de auxilio, y por supuesto que, como héroe proclamado, debía hacer algo al respecto.
—Bueno, supongo que es justo, pero…las elecciones se me hacen un tanto apresuradas —titubeó el rubio de lentes como no queriendo la cosa.
—¿Qué pasa, America? ¿Acaso temes que el norte de Vietnam tome ventaja?—apostilló Ivan, esbozando una sonrisa y tono más malévolos.
El aludido no hizo más que mirar al ruso con mala cara, mientras que Yao volvía su rostro hacia el de su vecina, la cual apenas había dicho palabra alguna desde que llegó.
—Viét, ¿te encuentras bien, aru?—le preguntó el gigante asiático, preocupado.
—L-Lo lamento… —musitó sin poder soportar más el malestar que la aquejaba, y por consecuente se levantó de su puesto para proceder a retirarse—. Necesito estar a solas un momento.
Dicho esto se retiró de la sala, dejando a todo un grupo de naciones tremendamente confusas y desconcertadas. Además, a pesar de que algunos querían ir tras ella (China, Laos y Camboya), sólo alcanzaron a gritar su nombre; sin contar que fue otro de los convocados a esa junta quien tomó primero la iniciativa de seguir a la vietnamita.
—Muy bien, podemos hacer un receso y luego retomar donde nos habíamos quedado hasta que… ¡¿Oye, a dónde crees que vas, America-tarado?!—le llamó la atención el representante del Reino Unido al ver que su antigua colonia ya casi cruzaba la puerta de salida.
—Sólo voy al baño, dude—se excusó él, aunque nadie le creyó semejante disculpa.
Mientras tanto, en el pasillo, Vietnam se hallaba apoyada contra los muros en vista que se había sentido muy mareada en la sala de conferencias. De hecho, todavía lo estaba. Y no estaba segura si se le pasaría pronto; por lo que era mejor quedarse ahí por un rato, o al menos hasta que aparentara estar un poco más tranquila, pues, no quería importunar a nadie.
—Excuse me, lady. Are you okay?
Ante la mano e idioma desconocidos que llegaron desde su espalda, Kim Lý volteó casi en posición de guardia; girándose con una mirada tan feroz que llegó a sobresaltar al estadounidense quien estaba parado detrás de ella.
—¡Whoa, perdona!¡No quería asustarte!—se apresuró a disculparse Alfred debido a la reacción inesperada de la fémina, al tiempo que se echaba un poco para atrás con algo de temor.
Vietnam había quedado paralizada mirando al joven frente a a que no le era cara conocida, sentía cierto aire familiar en él; como si su sola presencia estuviera relacionada con la situaciónque atravesaba en esos momentos. No obstante, lo primero que atinó a hacer,fuea disculparse primero.
—Tôi xin lỗi.(***)Por favor acepte mis disculpas—musitó algo apenada, mirando hacia el piso luego de hacer una leve inclinación con su cabeza—. He tenido que mantenerme alerta desde que inició mi conflicto con Francia, el cual espero finiquitar aquí de una vez por todas.
El norteamericano quedó observando detenidamente su expresión.
¿Era su idea, o la asiática lucía un poco más vulnerable? De ser así tenía la oportunidad perfecta para simpatizar con ella y lograr alejarla de Ivan antes que fuera demasiado tarde.
—Entiendo, pero no te preocupes porque soy de los chicos buenos, y estoy aquí para ayudarte —declaró animoso, llevando su puño hasta su pecho para señalarse a sí mismo.
Un silencio se produjo entre los dos. A Kim Lyle estaba resultando muy extraño lidiar con la peculiar personalidad del estadounidense. No era que fuera desagradable, pero sí que no sabía cómo reaccionar ante tanta muestra de confianza y buena voluntad para con ella.
—¡Oh, disculpa, aún no nos hemos presentado!—se excusó el estadounidense, irradiando una aura y sonrisa de lo más amistosas—. Soy el representante de los Estados Unidos de America, también conocido como Alfred F. Jones. Es todo un placer.
La mano y sonrisa del rubio quedaron en el aire, puesto que Vietnam no la estrechó ni se dejó impresionar por su enérgica presentación. De hecho,ahora lo miraba con incredulidad y sospecha.
—¿No fue usted el que le prestó ayuda a Francis para combatir mis tropas que peleaban por conseguir la libertad en mi hogar?
Genial,ahora todos sus intentos por agradar a la vietnamita amenazaban con venirse abajo, pensaba el rubio de lentes, desanimándose por un instante. Debía de arreglarlo cuanto antes.
—Y-Yes, that was me(****) pero deja que te explique—se apresuró a excusarse de nuevo—. Aunque France sea uno de mis más grandes aliados, me negué a apoyarlo en retomar sus colonias en Asia, porque ya sabes… como antigua colonia sé lo que se siente—Hizo una pausa, nervioso, al ver que los ojos de la fémina parecían tornarse acusadores—. A-A lo que voy es que… Mis jefes y yo decidimos cooperar con él para evitar que cayeras en manos de Rusia, o de alguno de sus camaradas. Era algo temporal hasta que toda esta locura del comunismo acabase.
La vietnamita siguió mirando al norteamericano sin quedar muy convencida. Por supuesto que el otro sólo atinaba a sonreír, buscando de esa forma relajar el ambiente. Eso, hasta que un tercero se presentó en el pasillo, a tan sólo unos metros de donde se encontraba la pareja.
—Ven con nosotros, camarada. Que no te lave el cerebro esa rata capitalista —se oyó de pronto una voz suave e infantil que alteró al instante al rubio de lentes.
Con desagrado, Alfred volteó hacia dónde provenía la voz para encontrarse, nada menos, que al representante de la Unión Soviética, quien les veía con esa típica sonrisa inocente.
Por otra parte, aunque contrariada, Kim Ly se preparaba para avanzar hacia Ivan, hasta que repentinamente otra mano sujetó la suya, haciéndola detenerse en el acto.
—¡Aguarda ahí, commie bastard!¡Ni creas que te llevarás a Vietnam tan fácilmente!—sentenció decidido el estadounidense mientras sostenía la mano de la vietnamita contra la suya.
La cara de sorpresa de Kim Ly se posó sobre la de Alfred;viendo como sus ojos azules brillaban con ímpetu a través de los cristales de sus lentes. Y, demostraban una ferocidad tal, que eran capaces de perforar la mirada inocentona del más alto.
—No compliques las cosas, cerdo capitalista, ¿da? —le respondió el eslavo sin inmutarse, ni quitar su sonrisa traviesa—. China y yo conocimos a Vietnam primero, por lo que tenemos derecho de antigüedad sobre ella para que se vuelva nuestra amiga y camarada, ¿no es así, Kim Ly?
La aludida no pudo evitar estremecerse. ¿Desde cuándo Rusia la llamaba por su nombre humano? No se tenían la suficiente confianza en vista que se conocían desde apenas un par de años atrás(5)
En cambio, Alfred, sí sabía el motivo. Quería provocarlo; demostrarle que estaba un paso adelante suyo. Pero estaba muy equivocado si creía que con eso lo iba a amedrentar, porque no era de los que se daban por vencidos así de fácil.
—¡No cantes victoria tan rápido, Russia!—le rebatió el estadounidense de manera firme—. Aún es pronto para que consideres a Vietnam dentro de tu equipo; no si puedo impedirlo.
—¡Aiyah! ¡Ya basta, aru! ¡Dejen de hablar de Vietnam como si fuera un trofeo!
La súbita aparición del representante milenario puso las miradas de todos en su persona. El chino, por otro lado, parecía bastante molesto viendo a ambos varones mientras mantenía las manos puestas en su cintura; como si se tratara de una madre que regaña a sus hijos.
—Ah, Yao-Yao, llegas en buen momento —añadió el ruso, complacido—. ¿Podrías decirle a esta escoria fascista que se largue de aquí y deje de meter sus narices donde no debe?
—Guarden silencio los dos. He venido para decirles que vuelvan a la sala de inmediato, aru—les regañó el mayor, pero luego centró su atención en su vecina y cambió tanto de tono como de expresión—. Claro… si no estás en condiciones aún, Viét, podríamos pedir más tiempo, aru.
Los tres volvieron su mirada a la aludida, quien después de unos segundos cerró sus ojos y negó levemente con la cabeza, diciendo que ya estaba lista. Sólo había un pequeño detalle por resolver.
—Disculpe America… ¿Pero puede soltar mi mano?
En el mismo instante que el menor se dio cuenta, soltó su mano, casi a punto de sonrojarse.
—¡Ah… lo siento! Yo…
China miró al norteamericano como si quisiera matarlo, mientras que Rusia no hacía más que acentuar su sonrisa burlona. No obstante, aunque los cuatro se dirigieron juntos hacia el gran salón, trataron de guardar distancia entre sí para evitar malos entendidos.
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A la media hora después de volver a la sala, la representante vietnamita se vio dividida —una vez más— en la tortuosa votación para acatar una última resolución por parte de Inglaterra, en que dentro de dos años se llevaran a cabo las elecciones oficiales para decidir si el norte y sur de Vietnam se volverían a unificar o no. Por fortuna, la mayoría consideró que la afectada (Kim Ly) tenía derecho a figurar en ambos lados de la votación. Después de todo, resultaba obvio el conflicto por el que atravesaba una nación que corría el riesgo de no volver a unificarse(+); razón por la que Estados Unidos puso especial ahínco en su propuesta.
—Es justo que ella vea los dos lados de la moneda. Al fin y al cabo seremos la mayoría quien decida lo que es correcto o no—declaró confiado ante las muecas de disgusto de Rusia y China.
Alfred se dio cuenta que,antes de votar, Vietnam le había quedado mirando, bastante confundida de su actitud hacia ella. Habían tantas cosas que debían decirse, y sin embargo, no tuvieron tiempo de hacerlo en ese breve momento a rubio le hubiera gustado acercársele y decirle que todo estaría bien; pero por ahora sólo esbozó una sonrisa gentil para transmitirle que sus intenciones de ayudarla iban en serio.
Los votos fueron claros. En teoría, sólo Estados Unidos se había opuesto a la idea de volver a unificar la nación vietnamita; motivo por el cual no recibió miradas muy amistosas del resto.
—¡Esto es por votar contra mi política!—exclamó el británico, enfadado, dándole un cómico golpe a su antigua colonia.
Tan pronto como la votación terminó, Kim Ly se puso de pie y se encaminó hacia la salida; no sin antes dedicar una mirada reprobatoria al estadounidense.
Genial… Nuevamente la asiática estaba molesta con él, pensaba para sus adentros, hastiado. No creía recordar haber conocido alguien que pasara a disgustarse tanto con él en sólo unos minutos. Aun así, no había duda que su encuentro no era casualidad;seguro que estaba destinado a ser uno que quedaría registrado en la historia como el héroe que salvó a una indefensa nación de las garras del comunismo.
Porque Alfred estaba determinado a salvarla costara lo que costara.
(1) La Conferencia de Ginebra se realizó en el palacio de las naciones, Génova,Suiza, donde los delegados de nueve países (Francia, Rusia, China, Estados Unidos, Inglaterra, Laos, Camboya, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur) iniciaron las negociaciones que pusieron fin a las hostilidades en Indochina. Al igual sobre si la partición de Vietnam seguiría manteniéndose en pie. Sólo Estados Unidos y el Estado de Vietnam(Vietnam del Sur) se opusieron a la reunificación con la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte)
(2) Desde su independencia, Estados Unidos ha mantenido una fuerte posición anti-colonial. Motivo por el que en un principio se negó a ayudar a Francia; sólo ante el temor del efecto dominó se esparciera por el Sudeste de Asia, y el comunismo predominara en esa zona, se decidió a prestar ayuda tanto financiera como militar.
(3) Tras la victoria del Vietmihn en 1945, Ho Chi Mihn llegó al poder y fundó lo que se conoce como República Democrática de Vietnam. Francia por otro lado, apoyó una pequeña parte del sur que hasta entonces seguía al mando del emperador BáoDai, que fue perdiendo poder. Ante la idea de Ho Chi Mihn de querer formar una sola nación comunista, el emperador declaró el Estado sur de Vietnam. Sin llegar a un consenso, se proclamaron dos estados independientes en 1949.
(4) La guerra civil de los Estados Unidos, o guerra de Secesión, llevada a cabo entre 1861 y 1865, enfrentó a los estados confederados del norte y del sur
(5) Las relaciones ruso-vietnamitas iniciaron oficialmente en 1950, cuando la Unión Soviética hizo su primera embajada en el norte de Vietnam. Rusia se convirtió en su principal aliado.
(*) Laos y Camboya son los países vecinos al este de Vietnam, que también estuvieron bajo dominio francés.
(**) Tras la derrota de las fuerzas francesas en Indochina, otras de sus colonias como Marruecos y Túnez también iniciaron su proceso de descolonización.
(***) Lo lamento en vietnamita.
(****) Sí, ése fui yo en inglés.
(+) Cuando países como Estados Unidos y Vietnam sondivididos temporalmente, pasan por una crisis de identidad, siendo incapaces de tomar bandos definitivos de una parte u otra al , esto es un headcanon mío xD HH no ha dicho nada de dos Vietnam o dos Estados Unidos, exceptuando casos especiales y obvios como las Coreas y los hermanos Italian.n Aunque para este capítulo me basé un poco en dos páginas del comic de una gran artista de Da, quien tiene un doujin de la guerra fría sin terminar ;_; y pueden ver en:
/The-Cold-War-Pg-16-160449528
/The-Cold-War-Pg-17-183742847
Solo agréguenlo a la página principal de Da
Notas Finales:Me he quedado muy corta con todos los detalles históricos de esta época, como la batalla de Dien Bien Phu (batalla de tropas francesas contra el Viethminh) pero quería centrar esto en Viet y Estados Unidos que es como debe ser. Hay mucho que decir sobre la dura encrucijada de Vietnam durante esta década, pero bueno… es para darles una idea. Ya saben que cualquier aclaración, duda o sugerencia es bien recibida ;)
Abrazos y besos para las personitas que leen, comentan, favoritean o dan su follow a este fic, se aprecia mucho en verdad :3
Tammy: Oh, muchas gracias, linda x3 ¿Qué te puedo decir? No sabía si publicar este fic porque no sabía cómo sería recibido u.u no hablo de la cantidad de reviews, sino de que podía molestar a algunas por su contenido xP He visto que no se toma muy bien el romance de Viet con America debido al tema de la guerra y todo eso :S Como dije, mi intención no es ocupar ese evento en especial para iniciar un amorío, quiero hacerlo realista y que al mismo tiempo conserve el encanto y humor de los personajes xP Gracias de nuevo por comentar, espero este capítulo te agrade ;) Besitos.
