*Advertencia: éste es el último capítulo por lo que será MUY largo, hay lemon —no es nada light xD— así que almas puras quedáis advertidas xD Esta semana publicaré el epílogo y se finalizará por completo este fic ^^
Gajeel se alzó de la cama de golpe asustando a Lily, quien miró a su amigo humano entre desconcertado y adormilado. Era primera hora de la mañana, tiempo en el que el dragón slayer habitualmente remugaba en sueños, pues a menudo era el exceed el primero en despertar.
Pero, aquel no era un amanecer cualquiera para Gajeel Redfox.
Se trataba del día en el que su maniobrado plan se pondría de manifiesto.
Así pues, Pantherlily continuó con su apacible sueño hasta que el azabache volviera de correr unos kilómetros, se duchara y preparara para buscar a su enana y partir los tres juntos hacia el desayuno en conjunto con el resto de compañeros del gremio. Desde el día en que Gajeel tomó la decisión de iniciar su evento especial con Levy —así había decidido llamarlo—, había cambiado su rutina de apurar el sueño hasta los últimos minutos, por mejorar su forma física y rendimiento aprovechando al máximo las horas del día. Lily no pudo evitar sonreír al percibir la ilusión y plenitud de su amigo, se sentía verdaderamente afortunado de poder compartir un momento tan importante en su vida, especialmente porque el chico de hierro lo había elegido para formar parte del cometido final. Con el pecho recargado de energía y una sensación de sosiego dentro de él, el minino se quedó plácidamente dormido y sus sueños se rodearon de imágenes felices junto a sus amigos formando una familia.
Tras la carrera, con el cuerpo empapado en sudor se relajó con una ducha refrescante que lo llenó de vitalidad. En su mente, la misma frase se repetía continuamente «hoy es el día, hoy es el día», pensaba con una gran sonrisa en su rostro. Afortunadamente, todo había salido como había planeado. Durante las dos últimas semanas, se convirtió en el empleado ideal impresionando a la mismísima Erza con su eficacia y rectitud, que en parte eran herencia del año que había pasado junto a Levy en el Consejo, tiempo en el que había desarrollado una faceta más disciplinada que ahora podía poner en rigor. Ni una sola vez destrozó el material de trabajo o el establecimiento, llegando a controlar sus continuas peleas hasta convertirlas en meras riñas orales que no sobre pasaban los insultos. No se retraso ningún día, siempre estuvo presente, atento a las órdenes, trabajó con cuidado y esmero e incluso, ayudó a mantener el orden entre los varones del gremio.
Toda una hazaña para un hombre a quien todos conocían por alborotador. Hecho que a Levy la dejaba tan anonadada como embelesada, puesto que nunca contempló la visión de un Gajeel tan formal.
Aunque, no era tan formal como aparentaba ser...
Siempre que se le presentaba la ocasión, el dragón slayer aprovechaba para arrimarse a la chica y mantener contacto con ella aunque fuera simplemente con el roce de sus dedos sobre su pequeña espalda, o los mechones de su cabello azabache acariciando los hombros de ésta cuando se agachaba para hacerle bromas, que no eran más que una excusa para acercarse a su enana en público. Datos que no pasaban inadvertidos para una shipper especialista como Mirajane, quien los observaba de reojo; o un minino entrometido como Happy, quien no dudaba en comentar sobre la pareja siempre y cuando no estuviera divirtiéndose con Natsu o tratando de impresionar a Charle sin ningún éxito.
Pero, aquello eran los detalles advertidos por sus amigos, mientras que al caer la noche llegaban los momentos donde nadie podía inmiscuirse. Era entonces, cuando la pareja daba rienda suelta a su pasión, y pasaban de compartir charlas y confidencias de día a compartir saliva y caricias de noche. Su aventura de amor se había convertido en una doble vida a escondidas que acabó por divertirles más de lo esperado. Disfrutaban del riesgo que suponía el ser descubiertos por los demás, mientras se escabullían de sus cuartos para hacer una escapada al pueblo, pasear por los alrededores o disfrutar de la brisa de la noche bajo la abrumadora luz lunar. Claro está, que nada de eso hubiera sido posible de no ser por la ayuda de sus cómplices.
Sí, indudablemente Gajeel Redfox se sentía seguro ante la perspectiva de su plan especial de aquella noche. Lily le respaldaría en los preparativos, el maestro Bob fue benevolente al ceder a sus peticiones y la coneja... «¡La coneja aún no sabe nada!»
El azabache experimentó el pánico arañando su piel, todo el tiempo invertido en esas dos semanas no significaba nada si su rubia compañera no intervenía en la misión. Dedicó tanto tiempo en los preparativos para que todo saliera perfecto y en ganarse la tarde libre a ojos de Erza a base de sangre, sudor y lágrimas, que se le olvidó por completo comentarle a la Heartfilia sobre sus intenciones con su enana.
Gajeel respiró hondo y con calma. Si su meta se reducía en conseguir unos segundos de la rubia para hablar, sería coser y cantar. Lograría sacar un minuto de su tiempo sin que nadie se percatara, aunque para ello tuviera que secuestrarle.
Claro que, el joven no se imaginaba que precisamente aquel día algunos de sus compañeros tenían sus propios planes con la joven y no se lo iban a poner nada fácil al Redfox...
•••
Dejó las pisadas de sus pies sobre la arena mullida, marcando tras de sí un amplio recorrido mientras contemplaba con admiración la belleza natural que la envolvía. Se sentía completamente plena paseando de la mano del dragón slayer de fuego, mientras el corazón le palpitaba con fuerza. Él la miró, con su amplia sonrisa siempre presente que le hacía verse como un niño pequeño eternamente inocente e ilusionado. La música en la distancia comenzó a sonar y de pronto se hizo de noche, puesto que el tiempo junto a él pasaba como las olas mecen el mar. Natsu acarició su rostro y acercó sus labios a los suyos...
Y su cara se tornó azul y en sus mejillas aparecieron bigotes.
En lugar de beso, comenzó a zarandearla berreando una y otra vez su nombre.
—¡LUCE! ¡LUUUUUUUUCE!
—¡AHHHH! —la rubia se despertó acongojada, la cara de Happy y Natsu se encontraba justo enfrente de la suya y no paraban de zarandearla como si fuera un abanico con el que apaciguar su calor.
—Mmmm... ¿pero qué hacéis? —Levy se despertó y comprobó que a penas había amanecido, aunque eso no impedía a sus amigos asaltar el cuarto que compartía con su amiga para molestarlas en la penunbra.
Natsu ignoró la pregunta de la maga de la escritura sólida, agarró a Lucy del brazo y a regañadientes y sin dejarla reponerse la sacó a rastras de la habitación.
—¡Eh! ¿Dónde se supones que me llevas? ¡Eh! ¡Natsu, espera! ¡Qué voy en ropa interiooooor! —el grito de la rubia no pudo impedir que el pelirrosado la sacara sin su permiso de la habitación y se la llevara vete a saber dónde, o eso pensó Levy al tiempo que negaba atónita con la cabeza, para después no poder aguantarse la risa.
La muchacha se acurrucó en la cama e intentó reanudar el sueño, aunque en aquel momento ya estaba despierta y no podía despegar de su mente los recuerdos con Gajeel, provocando el rubor de las mejillas y dibujando una tonta sonrisa llena de alegría. «Ojalá estuviera aquí conmigo», meditó con dulzura.
Cuando casi estaba conciliando el sueño, sonó la puerta.
Al principio, su somnolencia le hizo creer que se trataba de un delirio, pero al repertirse, pensó que quizás Lucy estaba de vuelta con Natsu, deducción rápidamente descartada por lo absurdo que le parecía llamar a su propia puerta. Entre confusa y curiosa se aproximó hasta ella y la abrió.
—G-G-G-Gajeel —tartamudeó la muchacha.
Él le sonrió con picardía, entonces ella reaccionó y se cubrió los pechos avergonzada. Aquella noche había sido especialmente calurosa, razón por la cual Lucy había dormido en ropa interior, y Levy llevaba a penas unas braguitas y una camiseta de tirantes que cubrían lo justo y dejaban en evidencia sus pezones bajo la tela.
—¿Q-q-qué haces aquí tan pronto? —comentó con la vista fija en sus pequeños y desnudos pies. Gajeel se río sin tapujos y Levy todavía se encogió más de la vergüenza.
—Es verdad, tu sensualidad me causa amnesia. —Gajeel se relamió y por un momento olvidó el motivo principal de su visita al cuarto de las chicas. Ante el comentario subido de tono, la peliazul no sabía dónde sentía mayor calidez, si en sus sonrojadas mejillas o entre sus muslos.— ¿Dónde está la coneja? La necesito.
—¡¿Eh?! —Levy se olvidó por completo de su timidez, y alzó los ojos confusa y ofendida hacia el dragón slayer. Él absorto en sus ganas de devorarla, tardó en percatarse de los celos de la chica.
—¡Gee hee! Enana, no es lo que piensas. Es... un tema sobre ella y Natsu que el cerilla me ha pedido —«Gajeel, eres un mentiroso cabrón», reflexionó divertido.
—Oh.. tiene sentido —murmuró la maga. «Así que por eso Natsu se la ha llevado...», meditó.— Pues Natsu se ha adelantado porque se la ha llevado junto a Happy justo antes de que vinieras y no sé cuándo volverá.
El dragón de hierro maldijo al dragón de fuego. «Puto Natsu, espero que ardas en el infierno por esto. Aunque...». Redfox dibujó una sugerente sonrisa en sus labios, puede que por ahora su plan no saliera como él esperaba por culpa del chispitas, pero...
Y no sé cuándo volverá...
Inspeccionó a Levy con fuego en la mirada y deslizó sus ojos hacia el interior del cuarto. Desde su primer beso, nunca habían tenido la oportunidad de estar en una habitación a solas y mucho menos de disfrutar de la comodidad de una cama. Acarició unos mechones azulados del pelo de la chica, ladeó la cabeza y mientras sus ojos parecían atravesarle la piel con lujuria, comentó con aquella voz ronca y sensual que siempre ponía para complacerla:
—Aún queda una hora para el desayuno... ¿no me invitas a pasar?
•••
—¿Me estás diciendo que has irrumpido en nuestro cuarto, me has despertado bruscamente, me has sacado a rastras de allí para pasearme medio desnuda por el edificio.. por esta tontería?
—¡Hai! —asintieron el dragón y el gato a la vez— ¡Eh! Espera, no es ninguna tontería —Lucy colocó la mano en su frente con desesperación, su par de amigos cada día le sorprendían más con sus ocurrencias.
—Chicos lo que afirmáis no tiene ningún sentido...
—Si lo tiene, Luce. Piénsalo, sólo una mente brillante como la nuestra podría llegar a una conclusión así. —cruzaron los brazos al unísono y asintieron con la cabeza con sumo orgullo.— Definitivamente, el edificio está embrujado o sometido a algún tipo de magia oscura, o quizá nos enfrentamos a algún tema de espíritus... —añadió pensativo— últimamente se escuchan sonidos por zonas donde no debería de haber nadie y cuando intento descubrir de dónde procede todo se queda en silencio como si estuviera loco; además, gran parte de las reservas de comida han desaparecido en los últimos días.
—Natsu fuiste tú el que se comió las previsiones —le recordó el exceed.
—¡Ay es verdad! Se me había olvidado por completo. —ambos se rieron, Lucy los miró agotada— De cualquier modo, creo que tendremos que enfrentarnos al enemigo y luchar. —afirmó con un brillo particular en los ojos.
—¡Luchar, luchar, luchar, luchar! —canturrearon el dragón slayer y el exceed mientras danzaban cogidos de la mano dando saltitos de emoción.
La rubia no podía creerse que de verdad aquel par creyera que ella iba a tener el menor interés en aquel estúpido plan. Obviamente, Lucy sabía de las escapadas de Levy y Gajeel y comprendió al momento que los sonidos sospechosos que escucharon el par de locos que tenía delante, debían de proceder de su amiga y el azabache. La chica resopló agobiada, se levantó para regresar a la habitación antes de que algún desconocido la viera en paños menores, pero antes de marcharse fue interceptada por su escandaloso amigo.
—¡Ey Luce!
—¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé? —contestó asfixiada.
—Vas en ropa interior, ¿por qué has salido así? —el tic ocular de la rubia acabó por explotar.
—¡ES TU CULPA QUE HAYA SALIDO ASÍ!
Natsu sonrió con candidez, pero su amiga no tenía ganas de soportar más sus tonterías. Estaba malhumorada, últimamente pensaba demasiado en el pelirrosado. En parte, se debía a los progresos de su pequeña amiga con Gajeel, que en cierta manera le recordaban que ella jamás lo experimentaría con alguien tan infantil y alocado como Natsu. Por alguna extraña razón y por mucho que ese pensamiento le pareciera incoherente, esa idea calcinaba su corazón como si lo bañaran en lava. Se culpaba a sí misma por no frenar los sentimientos que crecían a diario y esperaba la llegada de alguien que le hiciera olvidar el fuego avivado dentro de su piel, aunque para ello tuviera que extinguir la llama por completo.
Lo que desconocía, es que aquel chico alocado y gritón era la mecha que iba a darle fuerza a su hoguera interna. Aunque, las formas no siempre eran las soñadas por una mujer como Lucy...
—¡Ay! —una bolsa golpeó la cabeza de la muchacha, quien ya se dirigía hacía su cuarto dejando atrás a sus amigos. Los oteó ofendida, ya había tenido suficiente y ella estaba muy sensible como para aguantar sus niñatadas. Pero, la dulzura e ilusión con la que el dragón slayer la miró ablandó su corazón. Cogió la bolsa y en su interior visionó una tela de color rosado que parecían harapos.— ¿Q-qué es esto? —cuestionó confundida.
—Como te destrocé aquella camisa, Happy y yo decídimos tejerte una. Aunque, nada de eso hubiera sido posible si Juvia no nos hubiera enseñado. Todas las noches después de cenar hemos estado ocupados en elaborarla. Y ahora que no llevas ropa, te viene de lujo.
Lucy no daba crédito a las palabras de Natsu. Observó con detenimiento la prenda, estaba llena de pegotes mal cosidos y algunos hilos sueltos. Podía afirmar rotundamente que era la camisa más espantosa que había tenido entre sus manos, pero también el regalo más bonito que nadie había hecho por ella. De su interior una gran fogata cobró vida y su corazón se sintió completamente lleno. Un par de lágrimas de alegría acariciaron su rostro, de un impulso se lanzó a los brazos de sus amigos y los estrechó con fuerza, rodeándose de la calidez del amor que se respiraba en el aire.
—Gracias chicos, es el mejor regalo del mundo.
•••
Inconscientemente, arañó toda su espalda dejando tras sus dedos una marca que tardaría días en desaparecer. Fue en el justo momento en el que notó la dureza de su miembro presionando contra su pelvis, aún con la ropa puesta podía percibir la fricción entre ambos músculos sexuales que aclamaban por unirse en uno sólo.
Gajeel percibía que estaba a punto de perder el control, pues lo único que deseaba era devorar cada centímetro de la piel de su enana y hacerla suya por completo. Más aún, cuando se habían acostumbrado a besuquearse en silencio por temor a ser descubiertos, pero en la soledad de su cuarto Levy quebró su timidez y regaló al joven una lluvia de gemidos provocados por cada mordisco y caricia que él le propiciaba en su cuerpo. Un sonido tan embriagador como el aroma que desprendía el cuerpo excitado de su pequeña hada, una melodía que lo enloquecía y atrapaba tanto o más que esas mejillas ruborizadas, esos ojos brillantes o esa boquita entre abierta que tanto le agradaba degustar.
No recordaba ni cómo, ni cuándo se había deshecho de su camisa, ni si quiera si había sido la propia Levy quien lo había desvestido. Pero, comenzaba a sentir que el resto de ropa les sobraba a ambos y necesitaba desprenderse de ella y si era necesario prenderle fuego para no volver a tapar la hermosa anatomía de su dulce enana.
Tampoco recordaba haber descendido con sus dedos hasta traspasar el interior de sus braguitas. En las dos semanas que llevaban viéndose a escondidas nunca estuvieron desnudos por completo el uno para el otro, ni su contacto fue más allá de besos apasionados y caricias por todo el cuerpo a excepción de sus sexos. Gajeel era conocedor de la virginidad de su amada y no deseaba asustarla ni forzarla a realizar algo para lo que no estuviera preparada, por ello ni si quiera esa idea entraba dentro de sus planes especiales para aquella noche, por mucho que se muriera de ganas. Sin embargo, la intimidad de aquella habitación nublaba el juicio del dragón slayer y lo impulsaba a dejarse llevar por la bestia que habitaba en su interior.
Por ello, ahora sus dedos se encontraban sumergidos entre la fluidez y calidez de su entrepierna. Su sedoso tacto se le antojaba tan apetecible que presentía que podía someterse a un orgasmo sólo con rozar con la yema de sus dedos el húmedo exterior de su sexo. En cuanto se percató de lo que sus ansias habían provocado, se asustó por la reacción de Levy, cesó con el movimiento de sus dedos y fijó sus ojos en ella. Cual fue su asombro al descubrir que sus ojos le suplicaban más, aún se sorprendió más al averiguar que los finos dedos de ella, entre ansiosos y temblorosos, combatían contra el cinturón del joven para liberar al dragón. Gajeel respondió a la insistencia de su enana con un intenso beso en los labios, devuelto por ella con tanta pasión y desespero que acabó con un sutil bocado en el labio inferior del joven.
El azabache se separó de ella por un instante, mientras que Levy a punto estaba de lograr su meta y desabrochar la correa. Gajeel posó sus manos sobre las de ella frenándola y la miró con determinación.
—Levy... ¿estás segura? —ella suspiró y se paró a pensar en frío por un momento.
—Gajeel no sé si la que está hablando soy yo o he sido poseída por un demonio lujurioso creado por Zeref, o quizá esta faceta siempre ha vivido oculta en mi interior y tú la has sacado a la luz. Tampoco sé qué pensaré luego sobre esto, pero ahora mismo es lo que más deseo.
—Espera enana, si te vas a arrepentir mejor lo dejamos para más adelante y... —el joven se separó levemente del cuerpo de su enana, pero ella lo agarró del cuello y tiró de él hasta tenerlo a escasos centímetros de su rostro.
—Gajeel, quiero sentirte en mi interior. —la pequeña maga poseída por la lujuria lo besó apasionadamente llenando de descargas de placer el cuerpo del dragón slayer.
Momento en el que Lucy, Natsu y Happy entraron por la puerta y se encontraron al moreno sin camiseta sobre la maga de la escritura sólida en braguitas y una camisa de tirantes a medio quitar.
Los recién llegados se hallaban paralizados como si el tiempo se hubiera congelado, el trío de amigos compartía la misma expresión de estupefacción: ojos agrandados y boca tan abierta que podían desencajar sus mandíbulas. Del mismo modo, la pareja de enamorados competían para matizar quién de los dos presentaba un mayor rubor en sus rostros. Levy había perdido su pálida piel y Gajeel dejó de lado el bronceado, sólo quedaba un amasijo colorado en sus expresiones. Afortunadamente, el azabache reaccionó rápido y cubrió a su enana con la sábana, para al menos no dejarla tan expuesta ante Natsu y Happy.
•••
—¿Así qué erais vosotros los ruidosos? —meditó en voz alta el pelirrosado para asimilar lo sucedido, porque algo que compartían todos los allí presentes era precisamente un shock traumático.
Gajeel y Levy asintieron avergonzados y un silencio sepulcral rodeó al grupo. No podían creerse que hubieran sido tan despreocupados como para no prevenir que algo así pudiera ocurrir.
Levy no hacía más que repetirse reiteradamente que toda su inteligencia y cultura no eran más que basura si luego no podría aplicarla, eso sin contar lo salvaje que se había mostrado hacía un momento con Gajeel. «¿De verdad esos lascivos deseos salían de mí? Debo de dejar de leer echii», se fustigó mentalmente.
La preocupación de Gajeel no se quedaba atrás. No sólo había expuesto a su enana ante el idiota de las llamas, sino que además, él y su exceed eran conocedores de su secreto por lo que organizar una noche especial sería una tarea aún más complicada y eso que todavía no había logrado reclamar ayuda a la coneja. «Todo es un desastre. Un jodido desastre y Levy me va a mandar a freír espárragos. Esto me pasa por ser un calentorro», se castigó el dragón.
—B-bueno, s-supongo que será mejor que hagamos como que no hemos visto nada y bajemos a desayunar con el resto. —afirmó la rubia para romper el hielo e intentar echarle un cable a la peliazul.
Desfilaron hacia la cafetería acompañados de un silencio lúgubre propio de un funeral. Tal actitud no pasó desapercibida para el resto de integrantes del gremio.
—¡Qué caras tan serias! No os desaniméis que casi hemos terminado con nuestra labor aquí. —les animó una dulce Mirajane.
—¿No estaréis enfermos? ¡Ni se os ocurra fingir malestar para escabulliros del trabajo! —añadió una pelirroja malhumorada siempre pendiente de la eficacia laboral.
«Cierto», pensó Gajeel, «debo de convencer a Scarlet para que me deje la tarde libre». Cuando el joven se sentó al lado de Lily, éste lo miró dubitativo y el azabache le hizo una seña para aplazar la explicación de lo acaecido a cuando tuvieran mayor intimidad.
El resto de la mañana fue más tranquilo que de costumbre, quizás porque el mayor alborotador andaba traumatizado, cosa que el azabache aprovechó para idear un acercamiento a la rubia. En un despiste del grupo, Redfox enganchó del brazo a Lucy y la apartó con disimulo de la multitud para susurrarle lo más bajito posible:
—Coneja necesito tu ayuda con Levy.
—Gajeel por lo que he visto, creo que no necesitas ninguna ayuda. —afirmó la chica sin pensar, el joven se ruborizó y comenzó a temblar.
—¡N-no m-me refiero a eso!
—Y ¿a qué te refieres? —Gajeel hubiera dado la vida porque esa voz perteneciera a la rubia, lamentablemente quien lo miraba con ojitos de emoción no era otro que Happy.— ¡Yo también quiero ayudar! ¡Hicimos un gran trabajo de espías!
—¡Shhhhhhhhhh! ¡Cállate gato, estás gritando bastante! —obviamente, Gajeel no se percató de que sus gritos superaban los del minino. Eso, unido a que sujetaba la cabeza del exceed para taparle la boca, acabó por alentar al resto de sus compañeros quienes se quedaron mirando desconcertados y curiosos.
Afortunadamente, Levy estaba reparando otra parte y la escena no llegó a sorprenderla. Desgraciadamente, Natsu también se había unido al grupito de conversaciones secretas.
—Hierritos ¿qué se supone que estabas haciendo con Levy?
La pregunta del pelirrosado no pudo ser ignorada y todos lo miraron como si su cerebro estuviera hueco. Gajeel vislumbró a Erza rastrear la zona para inspeccionar que todo estaba en orden.
—Vale, parece que todo se está poniendo en mi contra así que no me queda más remedio. He reservado la suite especial para preparar una cita con Levy, quiero ambientar la sala, preparar una cena para chuparse los dedos y tenerlo todo listo para las nueve. No quería contar con estos idiotas, —los implicados se quejaron, pero Lucy emocionada le invitó a continuar— pero, Lucy te necesito y necesito que vosotros no lo estropeéis. Distrae a Levy, convéncela para subir al primer piso a esa hora con cualquier excusa, y vosotros distraed a los demás para que nadie más lo sepa e interfiera en el plan. Sé que a veces soy desagradable contigo, pero apiádate de mí por favor.
La rubia, anonadada, se alegró y emocionó con todo lo que le esperaba a su mejor amiga. También se hallaba totalmente sorprendida por la romántica actitud del dragón de hierro. Agarró las manos del chico como símbolo de cordialidad y afirmó:
—No sé cómo has conseguido un suite de Bob, pero te prometo que haré todo lo que pueda para que esta noche sea perfecta. Y —añadió con ojos amenazadores— estos dos estarán a buen recaudo bajo mi custodia y se comportarán si no quieren que la furia de Titania los aplaste.
—¿Qué tiene que ver Erza aquí? —reprochó Natsu.
—Nada, pero me encargaré de que sea ella quien os castigue, o Mirajane que también es una experta de los castigos.
•••
Después del bochorno, Gajeel se sentía enérgico. «Puede que no esté tan mal tener a más gente de mi lado... Igualmente, ahora me queda lo peor. Tengo que convencer a Scarlet».
En el parón de la comida y aprovechando el estómago lleno de la pelirroja, el azabache se acercó con cautela hacia ella, no sin antes ofrecerle su porción de pastel de fresa que venía con el menú.
—¿Chantaje, Redfox? —cuestionó desconfiada— Gracias de todos modos. Pero, si vienes a pedirme un favor mi respuesta es negativa, aunque tengo que añadir que estoy muy orgullosa de tus progresos y espero que seas un ejemplo a seguir por el resto de alborotadores del gremio.
—Últimamente estás de muy mal genio ¿eh? —intentó bromear el joven, pero la fría mirada de ella lo silenció.— Vale, recibido. Nada de bromas.— suspiró para coger fuerzas y valor.— Erza, yo... necesito que hoy me des la tarde libre ya que...
—No.
—Pero si ni si quiera has escuchado la razón. —reprochó el joven.
—Gajeel, nos queda nada para acabar la reforma que recuerdo es culpa nuestra. —«especialmente tuya y de Mira», pensó rencoroso Gajeel— No tiene sentido que te dé una tarde libre cuando en breves podremos disfrutar de la libertad un par de días antes de marcharnos. —«sí, pero la suite sólo estará libre esta noche», rememoró el joven.— Así que lo siento, pero no.
—¡Pero es importante, joder! —el dragón explotó y no pudo controlar los malos modos. Erza lo miró con desaprobación.
—He dicho que no, mi respuesta es contundente y seguirá siendo un no.
Gajeel bufó y se levantó de su sitio enfurruñado con ganas de golpear cualquier cosa con la que se topara. Quería sorprender a Levy a toda costa y parecía que desde el inicio del día todo se volvía en su contra. Antes de irse y sin saber por qué, su tono de rabia se tornó tristeza.
—Dime Erza, si tuvieras la oportunidad de pasar una noche especial junto a la persona que amas antes de iniciar una misión peligrosa... ¿lo harías o seguirías cumpliendo las reglas a rajatabla?
El corazón de la pelirroja se estremeció. De pronto, comprendió la necesidad de Gajeel y supo que toda la rabia que últimamente experimentaba en su piel se debía a que echaba de menos a Jellal. El último año, habían compartido su tiempo del mismo modo que en el pasado, e incluso con mayor intensidad. Pero, desde que se separaron no podía evitar sentirse vacía y malhumorada. Era como si su tiempo se paralizara y estancara mientras el resto del mundo experimentaba la vida y avanzaba. Vivía rodeada de parejas que poco a poco, daban pequeños pasos hacía su meta, pero debido a la situación de Jellal, su relación se quedaría eternamente condenada a la clandestinidad. Por ello, se había concentrado en la eficacia de su trabajo con tal de no pensar en aquello que entristecía su hastiado corazón.
Pero, por mucho que ella sufriera por no tener al hombre de su vida a su lado, no podía desahogarse castigando a los demás. Todos merecían la calma que aporta el amar y ser amado.
—Gajeel, —el muchacho ya casi había desaparecido por la puerta, ella le sonrió con dulzura— tienes la tarde libre. —la alegría lo embargó tanto que se lanzó a los brazos de la pelirroja para estrujarla mientras no dejaba de darle las gracias.— Pero, recuerda que el resto de días tendrás que seguir trabajando duro.
•••
Pantherlily llegó con un pequeño libro de cocina en sus manos, Gajeel consiguió que el dueño de la cafetería le cediera una parcela para elaborar la cena en horario de menor audiencia, siempre y cuando portara los ingredientes y lo dejara todo impoluto una vez finalizado. Había llegado unos minutos antes de la hora establecida debido al nerviosismo. Era la primera vez que iba a cocinar algo, normalmente cuando comían en casa, o ingería hierro o compraba comida precocinada, por ello preparar un plato por sencillo que fuera era todo un reto para el dragón slayer. Por suerte, Lily prometió ayudarle en todo lo que hiciera falta, aunque a decir verdad, el exceed no tenía ni idea de cómo preparar ninguno de los complicados platos que aparecían en el libro y temía que el resultado final fuera una especie de sátira de los platos originales.
Gajeel hubiera deseado que el miedo de su amigo fueran simples temores basado en la inexperiencia de ambos. Lamentablemente, la imagen que Lily imaginó del resultado fue exactamente la realidad. Tras horas de esfuerzo, quemaduras, salpicaduras de aceite, gritos, estrés, lloros y reconciliaciones, los platos parecían un mejunje de vómitos mezclado con excremento de pato.
Pantherlily tranquilizó a su desesperado amigo con unas amistosas palmaditas en la espalda y el típico la intención es lo que cuenta.
El tiempo en la cocina había pasado volando y las horas se le echaban encima al dragón slayer, quien todavía debía de acicalarse y subir hasta la suite a prepararlo todo como era debido. Metió la cena en la nevera, recogieron a toda velocidad y se marcharon.
Unos minutos después, dos espías entraron en la cocina para apreciar el resultado del chef y su ayudante, cuando comprobaron con horror el destrozo culinario que tenían ante sus ojos. Peor fue su reacción al probar un poco del sabor de aquella monstruosidad y sentir escalofríos en el paladar.
—Juvia, creo que Gajeel necesita una mano más de lo que pensábamos. —afirmó una albina entusiasmada.
La razón por la que Mirajane y Juvia se encontraban en aquel lugar era simple. La peliazul notaba a su amigo diferente desde hacía un tiempo, por lo que decidió espiarle y en su búsqueda por recolectar pruebas se topó con una albina muy intuitiva que se olía un cambio en la relación del azabache con su enana. Así pues, Juvia se benefició de sus facultades de espionaje para enterarse de todo el plan en el momento en que Gajeel pedía ayuda para distraer a Lucy. Después de compartir mucho tiempo investigando con la albina, no pudo evitar informarla y ambas decidieron echarle una mano a la pareja por el amor hacia sus amigos y —por qué iban a negarlo— por el honor shipper.
Puede que las cosas no salieran como Gajeel esperaba, pero sin duda aquella noche ambos tendrían una cena exquisita.
•••
Al chico de hierro le costaba caminar firme. La desesperación, los nervios y las ansias lo llevaron a ingerir grandes cantidades de cerveza mientras cocinaba —se peleaba con— los alimentos. Lily tuvo que sostenerle en más de una ocasión, incluso tuvo que hacerle compañía en la ducha. Gajeel no dejaba de divagar y parloteaba sin cesar, musitando una y otra vez lo dulce, inteligente y buena que era Levy. De vez en cuando, también recalcaba lo atractiva que le resultaba y las ganas que tenía de hacerle mil virguerías en la cama. El pobre exceed aguantaba la compostura mientras su amigo se avergonzaba a sí mismo con sus tonterías, aunque con suerte la ducha fría lo espabilaría. Aún quedaban un par de horas para las nueve, Lily esperaba que en ese tiempo Gajeel se despejara o tendría que quedarse con ellos para controlarle.
El chico trató de darle un par de tragos a una botella que se había llebado para apaciguar el temblor de sus piernas, pero el minino se le adelantó y tiró el contenido. Gajeel se puso a lloriquear y a abrazar a su amigo para expresarle cuánto lo quería. El pobre gato ya no sabía que hacer con él, «quién iba a decir que un tipo como Gajeel se pone cariñoso con el alcohol»...
Tras la ducha, se dirigieron a la habitación dando tumbos y encontrándose con unos atónitos Gray y Elfman que observaban con desconcierto al azabache, quien les aseguró que a pesar de sus peleas los llevaba en el corazón. Ambos, se rieron de ese comentario durante semanas... Entonces, el telefonillo de la pequeña habitación sonó por primera vez desde su estancia para sorpresa de ambos. Lily intentó cogerlo, pero Gajeel se le adelantó.
—Redfox al habla ¿quién llama?
—Gajeel, cariño. ¡Qué alegría me da localizarte! —una voz de varón afeminada sonó al otro lado.
—Sí, yo también me alegro de localizarme. ¡Gee hee!. —hubo un silencio incómodo y Lily golpeó la palma de la frente estupefacto por la reacción de su amigo.
—Soy el maestro Bob y... lo lamento mucho bombón, pero he de darte malas noticias... —ahora el silencio procedía de Gajeel, quien esfumó por completo su sonrisa de la cara y se sentó con cuidado sobre la cama, mientras Lily lo observaba preocupado.— Verás, había olvidado que la suite estaba reservada para unos clientes asiduos de...
Gajeel dejó de escuchar de inmediato mientras sentía como toda su ilusión se resquebrajaba en mil pedazos que se proyectaban cual cristales en su pecho. El exceed asimiló de inmediato que el plan se había ido al traste y se arrimó para consolarlo.
—No... no importa. Gracias de todos modos, maestro Bob. —colgó. Su voz sonaba sin fuerzas, había perdido toda la vitalidad que lo movía minutos antes.
Gajeel no pudo soportarlo y rompió a llorar de rabia y frustración. Se había esforzado más que nunca y ni con toda su voluntad puesta en su proyecto podía ver la luz. Desde el inicio del día todo había salido mal y nada podía mejorarlo. El minino estaba sentado a su lado, posó su patita sobre el hombro del dragón.
—Gajeel, ¿de verdad crees qué el día está perdido? Ahora, algunos de tus amigos lo saben. Aprovéchate de eso. —el joven lo miró desorientado— Lo que quieres es una noche con Levy ¿no? ¿Qué necesidad hay de que sea en una suite? A Levy lo que le importas eres tú, no un espacio cargado de lujos. Vamos, —se levantó y animó a hacer lo mismo.— preparemos este pequeño habitáculo, la velada se traslada aquí, yo pasaré la noche con los chicos.
—Lily no quiero echarte de nuestra habitación...
—No me estás echando, Natsu y Happy pasaran la noche con Lucy, de eso estoy seguro. Yo puedo quedarme con ellos jugando a cartas mientras vosotros compartís vuestro tiempo. Tú mismo lo dijiste, se acercan tiempos difíciles por el enfrentamiento con Zeref. Disfruta del tiempo que puedas con Levy.
Gajeel jamás podría agradecer lo suficiente al destino por haber colocado en su camino al gran amigo que tenía ante él. Lo abrazó con cariño, impregnando en su contacto todo el amor fraternal que sentía por el minino oscuro. Gracias al exceed, recordó que aún no estaba todo por perdido. Tendría que preparar la habitación para que fuera más acogedora e ir a buscar a Levy antes de que la coneja se la llevara al piso superior.
•••
La tarde de Levy había sido cuanto menos, atípica. Después del bochorno, nada le apetecía menos que pasar sus horas de trabajo en el equipo implicado en el suceso traumático. Agradecía que al fin hubiera acabado su tormento y pudiera descansar de su compañía mientras se duchaba con calma. No se creía lo que estuvo a punto de hacer con Gajeel, no se reconocía a sí misma. Aunque, no podía evitar negar que en cierta medida le agradaba aquella nueva versión de sí misma hasta la fecha desconocida. No pudo hablar con él en toda la tarde y no sabía qué pensaba de lo ocurrido, cosa que la preocupaba. Tenía muy claro que acudiría a buscarle antes de irse a dormir para al menos hablar, si es que él no acababa atrapándole para otro tipo de cosas menos... inocentes.
Activó el chorro de agua fría para que le calmara las ideas...
Cuando abandonó el cuarto de baño, se cruzó con Lily. Éste fue a buscarla sin que Gajeel supiera nada, aprovechando la excusa de que necesitaba ir al aseo. Levy se sorprendió, pero accedió a acompañarle sin reproches.
Cuando llegó hasta el cuarto de Gajeel, éste se preparaba para bajar a por la cena, pero se quedó helado al encontrarse con su enana.
—Levy...
—Gajeel... Lily... Lily me dijo que me buscabas... —Gajeel miró sonrojado a su amigo e intentó comunicarse con él mentalmente.
«¡Pero si aún no está todo listo!»
«¡Estás muy nervioso y es mejor que te calmes con un jarro de agua fría a que el jarro que te tranquilice sea más cerveza que pueda arruinar tu noche»
«¡Maldito! No decidas por mí. Yo... yo aún no estoy preparado...»
Justo cuando Levy iba a interrumpir la conversación telepática, unas voces reconocibles interfirieron.
—¡Gajeel-kun Juvia y Mira ya están aquí!
—Parece que hemos llegado justo a tiempo, si nos abres la habitación prepararemos los platos en el interior.
Gajeel no daba crédito, su patética cena de pronto se había convertido en una obra de arte culinaria gracias a la intervención de las chicas. Estaba tan atónito ante la sorpresa que ni si quiera pudo reprocharles su intromisión en el plan. Ambas pasaron por su lado y le guiñaron un ojo con cariño, Gajeel, estupefacto, sólo pudo susurrarles un gracias.
—Gajeel... ¿q-q-qué es esto? —Levy no podía creerlo, su corazón iba a salir disparado de su pecho y comenzaría a danzar de alegría en cualquier momento.
Puesto que el dragón slayer había enmudecido, Juvia contestó por su hermanito.
—Gajeel-kun ha preparado una velada romántica. Ha removido a casi todos para que puedan compartir una noche especial los dos solos y aunque no todo ha salido como esperaba, lo ha hecho con todo su corazón. ¡Juvia también espera que Gray-sama tome nota y le dé una noche de ensueño!
Como buenas stalkers, las chicas habían contactado con Bob para conocer los detalles y al saber que la suite no estaba disponible, decidieron subir y llevarles la cena igualmente. Entonces, al encontrarse con ambos ante la puerta de la habitación del chico dedujeron —o impusieron a la fuerza— que aquel era un lugar idóneo para preparar los platos de la cita.
Levy miró a Gajeel buscando la confirmación a las palabras de Juvia, el chico titubeó avergonzado y agachó la mirada.
—Enana, ¿q-querrías hacerme el honor de pasar la noche conmigo? —«pero, ¿por qué cojones estoy hablando como un subnormal?»
La muchacha no meditó su respuesta y simplemente se lanzó a los brazos del joven para regalarle un cálido beso en los labios. Las chicas gritaron emocionadas como las espectadoras fangirls que eran, Lily sonrió enorgullecido, la pareja dieron sus agradecimientos y se despidieron de sus amigos para entrar en la habitación y dar inicio a su cita.
•••
—¿En serio habías preparado la cena con Lily? ¿Y por qué no estamos comiendo tus platos? ¡Me hubiera hecho ilusión! —Gajeel no había podido evitar sincerarse con Levy después de que las chicas se esforzaran en ofrecerles aquel manjar que estaban saboreando.
—Enana, tenía un aspecto de mierda. Seguro que nos hubiéramos intoxicado. —reconoció el joven.
Las carcajadas rodearon la pequeña habitación. Gajeel y Lily improvisaron una mesita a partir de varias cajas y colocaron en el suelo los almohadones para poder sentarse. No era para nada la presentación que el chico esperaba, pero su enana parecía encantada con el resultado tal y como se plasmaba en el brillo de sus ojos. Conversaron sobre las vivencias que tuvo que pasar el joven para prepararlo todo, se divirtieron y rieron, no sin molestarse de tanto en tanto, tal y como siempre solían hacer. El tiempo pasó sin darse cuenta porque sólo el mero hecho de estar juntos les aportaba calma y seguridad hasta el punto que perdían la noción del tiempo. La chica se quedó callada observándole por un momento, perdida en sus ojos escarlata y sin proponérselo acabó murmurando la cuestión que rondaba por su mente desde el inicio de la noche.
—¿Qué significado tiene todo esto para ti? —no sabía si era el embrujo de la noche o su embelesamiento por el hombre que tenía ante ella, pero toda su timidez fue acallada por la voz de su interior que se desvivía por saber qué ocultaba él bajo esa máscara valiente que poco a poco se hacía pedazos y mostraba a un joven inseguro tras sus ojos.
Gajeel enmudeció de inmediato y las manos empezaron a sudarle fruto del incipiente nerviosismo. El momento al fin había llegado, su mayor reto se presentaba ante él provocando un fuerte nudo en la garganta. Tragó saliva y se auto convenció de lo sencilla que era su labor. Levy lo observaba expectante esperando una respuesta que no llegaba. Gajeel agarró aire como si hinchara sus pulmones del aroma del valor y se reprochó a sí mismo:
«Gajeel, se lo has prometido a Lily. Él mismo ha dicho que si no reaccionabas esta noche, será él quien tome la iniciativa por ti. Menos comportarse como un niño idiota y más echarle huevos»
—Levy yo... —inconsciente agarró la mano de la chica como si fuera una especie de pedida y la tez de la muchacha se volvió colorada. «Estúpido ¿qué coño haces? Pareces un cursi ¡maldición! ¿Por qué no puedo controlar mis actos?», volvió a agarrar aire casi ahogándose y continuó— Creo que... yo.. ehmm... quiero... no quiero que te vayas. —«¡NO! ¡Eso no era imbécil!»
—Eemmh... yo no pensaba irme... —la cara de Levy dibujaba un pocker face y una gota fría caía por su frente. Gajeel apretó más sus manos y puso una expresión como si estuviera haciendo fuerza, una imagen de su rostro tan extraño que la maga no supo descifrar su significado.
—¡LEVY SÓLO QUIERO DECIRTE QUE TE AMO Y QUIERO ESTAR CONTIGO PARA SIEMPRE! ¡NO ERA TAN DIFÍCIL DE DECIR, ESTÚPIDO GAJEEL!
Evidentemente, el pobre no advirtió que los nervios le llevaron a pensar en voz alta —muy alta—. Levy abría sus ojos de la emoción y el dragón slayer agachaba los suyos avergonzado por su tosca declaración. Aunque, los nervios se esfumaron cuando ella unió sus labios a los de él para llenarlo de besos acompañados de dulces sonrisas y susurros.
—Yo también te amo, tonto. —dos lagrimitas de júbilo recorrieron las mejillas de la muchacha hasta impactar en los labios del azabache.
•••
Los besos extensos los había transportado al momento que había sido interrumpido por la mañana. Ambos se hallaban en ropa interior, acalorados, mirándose el uno al otro y traspasándose con los ojos a través de la piel hasta acariciar más allá del alma. Sus latidos se sincronizaron en una frenética melodía que provocaba la respiración costosa de la pareja, perdida entre las sábanas de estrellas que los rodeaban, como si su fuego los hubiera llevado hasta el mismísimo cielo y ellos representaran la luna que se ve rodeada de efervescentes estrellas.
Por un instante, el espacio y tiempo se evaporaron. No había cama sobre la que posarse, ni paredes que marcaran unos límites. Lo único que existía eran sus cuerpos empapados en fluidos y sudor, y sus corazones conectados a través de las miradas y caricias que se dedicaban. Gajeel deseaba contenerse y no asaltarla como la fiera que realmente era, por lo que sus dedos se movieron con delicadeza a través de su anatomía para desnudarla con cuidado. Levy sostuvo la respiración cuando las manos de Gajeel hicieron descender sus braguitas exponiéndola por completo al dragón. Ruborizada, trató de cubrirse, pero conmocionado, él la tranquilizó acariciando sus caderas y dejándose caer entre sus piernas despertando en Levy un escalofrío intenso que arqueó su espalda cuando la suave lengua del dragón slayer rozó con sutileza el sexo de la chica.
Gajeel no lo podía negar, había tenido muchas experiencias sexuales en su pasado con Phantom Lord, pero nunca se había preocupado por el placer de sus compañeras de cama. Era obvio, que su inquietud no se comparaba a la de su enana, puesto que la inocencia de ésta chocaba con la larga trayectoria sexual del joven. Pero, no por ello estaba menos nervioso al ser la primera vez que su cuerpo se movía exclusivamente para proporcionar placer. Temía no saber complacerla, dañarla o incomodarla, por lo que actuaba con sumo cuidado y se mantenía atento a las reacciones de ésta, preparado para frenar y controlarse si era necesario.
Sin embargo, los suspiros y gemidos desprendidos de la apetecible boca de la pequeña maga, los movimientos de cadera acompasados con el trabajo de su lengua y dedos, y el impulso de Levy de apretar la cabeza del dragón contra su sexo aumentando la presión... Le demostraban que o bien contaba con un talento natural para el placer oral, o que sus ganas de devorarse el uno al otro les otorgaba la facilidad para encontrar los puntos de mayor deleite y alcanzar el clímax. Las palabras entre cortadas de la chica exigiendo más, le llevaron a probar suerte introduciendo en el interior de ella uno de sus dedos con delicadeza, examinando con atención la reacción de ésta, quien con un gesto de sus labios le animó a seguir. La piel se le puso de gallina al percibir la calidez del interior de Levy, aumentando sus ganas de poseerla, sus ansias lo llevaron a seguir jugando con su lengua al tiempo que la hacía vibrar desde el interior con sus habilidosos dedos.
Lo cierto es que Levy no podía ocultar el temblor de sus piernas, que comenzaron a moverse cuando se vio completamente desnuda ante él, pero que ahora lo hacían guiadas por el puro placer que plasmaba el joven en su parte inferior. Le sorprendió lo poco doloroso que fue la entrada en su interior, e incluso, ni si quiera fue consciente de la presión cuando Gajeel pasó de un dedo a dos. Todo el miedo se había desvanecido, sustituido por una oleada de descargas que emanaban desde el centro de su vientre y se expandían por todo el cuerpo, deseando más y más... incluso, creyó escuchar de su propia voz los suspiros exigiendo una mayor intensidad. Aunque, el verdadero frenesí se presentó cuando estalló un bombardeo de placenteras impresiones por toda su piel, que la arrastró a encoger los dedos de los pies y expulsar un sonoro gemido desde sus hinchados labios que incrementaron la excitación de Gajeel.
Aún con la respiración alterada, la chica agarró a su hombre y lo acercó hasta ella, pudiendo apreciar los brillantes labios de él empapados por los fluidos que emanaban del cuerpo de la chica. La fogosidad que percibía por dentro era tan grande, que Levy arrancó como una leona embravecida la única prenda que le quedaba al chico, mostrando una cara salvaje de la joven muy apetecible para el dragón slayer. La primera impresión fue sobresaltarse ante la firme herramienta del joven, que se alzaba apuntándola con orgullo. Al contemplarla sin tapujos, el miedo resurgió en sus pensamientos, pues definitivamente creía que aquel dragón no iba a poder adentrarse en su cueva. Con timidez acercó sus manos hacía su miembro, no tenía ni idea de cómo acariciarle y se sentía bastante torpe devolviendo a la maga tímida e insegura a la realidad del escenario. Pero, Gajeel tomó su mano al intuir la razón de su indecisión y cuando los dedos de la joven rodearon su dureza, el azabache no pudo reprimir un rugido ahogado al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás poseído por el placer de sentir el contacto de su enana en su órgano más preciado. Levy se sorprendió por la dureza contrastada con la suavidad, se apoyó en la ayuda de Gajeel guiándole, para luego dejarse llevar por la lujuria y hacerlo por sí misma mientras él volvía a acariciarla, al no poder aguantar sin tocarla.
Incrementaron el ritmo al mismo tiempo, hasta el punto que los dos se dejaron llevar por la locura del fuego carnal y se perdieron por completo. Sentir la presión de los dedos de Levy deslizándose por su pene, le otorgaba una experiencia sólo equiparable al rostro de ella perdido en el delirio sexual. Presagió que si continuaba torturándolo de aquella manera iba a explotar en todo su esplendor y...
—Para, para, para... —Levy se asustó y cesó en el acto— Lo siento.. es que he estado a punto de mancharte toda. —confirmó abochornado.
A Levy se le escapó una inocente risita, se acercó hasta su boca y lo besó lentamente. Tras ésto, posó sus manos sobre las mejillas de Gajeel y con determinación en su mirada afirmó:
—Estoy preparada, Gajeel.
Él besó su rostro, encaminó sus manos por todo su cuerpo, lamió su cuello y susurró suaves palabras en su oído para que se relajara todavía más. Se posicionó sobre ella procurando que estuviera cómoda, separó con ternura sus piernas, la miró a los ojos buscando su aprobación y se adentró con cautela en su interior.
Una pequeña punzada de dolor invadió la pelvis de la chica. Sí, evidentemente, aquello no eran un par de dedos...
Gajeel se quedó inmóvil escuchando la respiración acelerada de Levy, hundiéndose en su pecho e inhalando su adictiva fragancia de mujer.
—¿Estás bien? ¿Paro o...? —ella lo apretó entre sus piernas respondiendo a su pregunta.
La emprendió con unos movimientos ligeros a penas perceptibles, ayudándola a adaptarse a su cuerpo. Paulatinamente, el dolor fue desapareciendo dando lugar a un placer indescriptible. Gajeel podía sentir la cavidad de su interior apretándole con fuerza debido a la estrechez de su enana y la sensación lo embriagaba aún más al sentir como su humedad y calidez iban en aumento, al tiempo que su preciosa carita dejaba una hermosa estampa de las nuevas sensaciones que experimentaba su cuerpo. Poco a poco, Levy fue disfrutando más de la penetración, exigiendo un ritmo más fuerte cada vez que hincaba sus uñas en la fornida espalda del joven y lo rodeaba con sus piernas.
Finalmente, sus cuerpos fueron uno sólo cuando el orgasmo llamó a sus puertas, y los segundos que duró se convirtieron en fuego eterno grabado en sus pieles de palabras y hierro.
Tras el coito, ambos se quedaron acurrucados en la cama conversando y sonriendo, llenando el momento de palabras que marcarían un recuerdo. Con un te amo en los labios y un beso, conciliaron el sueño, tapando su desnudez con la sábana de estrellas que los hacía brillar como dos amantes eternos en el cielo.
—Fin—
N/A: para los que leáis manga, —tranquilos, no voy a dar spoilers— tras el capítulo 488, he querido centrarme más en la perspectiva de Gajeel por motivos exclusivos del manga, al igual que introducir algunos elementos vinculados a la pareja.
Esta semana también actualizaré La Faraona. Mil gracias por leer y comentar, éste fue mi segundo fic y me da pena acabarlo, pero creo que el final no es muy horrible ¿no? xD Gracias, de verdad. Muchísimas gracias por el apoyo, sois mi mayor impulso 3 ¡Esta semana también os leeré a algunos! ¡Ánimo con exámenes y con todo en general! 3
*yirian no sé si me leerás, pero te contesto tu review por aquí :3 Me alegro mucho que disfrutes leyendo el fic :P Gracias por tus ánimos.
Pd: no te preocupes por tus errores ortográficos, yo te entiendo igual :)
