Capitulo 6: Escocia
Terrence Grandchester y Eleanor Baker, su madre, miraban por las ventanas del coche el paisaje de los campos de Escocia, estaban a pocos minutos de la vieja casona de campo de los Grandchester.
El lugar conservaba su aire misterioso y elegante, las habitaciones eran amplias y estaban decoradas de manera impecable, el Duque había dado la order de atender a sus invitados de la mejor manera, así que Terry y su madre se vieron atrapados en un remolino de atenciones un poco exageradas pero agradables.
El viaje había sido largo y ambos decidieron descansar un poco antes del almuerzo. Terry entro en su habitación y dejo caer las maletas sobre su cama, el aire fresco hacía maravillas con él, estiro su cuerpo como señal de placer y empezo a desnudarse poco a poco, un baño caliente le esperaba.
Eleanor por su parte jugaba como una niña en la gran cama dentro de su habitación, las almohadas eran suaves y los gruesos edredones estampados le invitaban a tomar una larga siesta, estaba agotada y en aquel momento a pesar de sus preocupaciones no había mejor manera de despejar su mente.
Después de un merecido descanso, madre e hijo tomaron un almuerzo ligero sentados en la terraza, charlaban animadamente, riendo con frequencía; Eleanor se regocijaba de ver a su hijo reír a carcajadas, hacía mucho tiempo que no le veía tan alegre. Terry por su lado sentía como un gran peso se liberaba de su cuerpo, su madre tenía razón, aquellas vacaciones se estaban convirtiendo en lo mejor de su vida en años.
A media tarde salieron a pasear por la propiedad, Terry le contaba a su madre sus aventuras de niño, como trepaba a los árboles, de cuanto aprendió montar en aquellas colinas, todo lo que recordaba de sus veranos en aquella gran casa, algunos recuerdos eran tristes, en especial porque su padre nunca estuvo presente, los negocios y el ducado no se lo permitían, sin embargo Terry no le guardaba mas rencor, había tenido grandes amigos en aquel lugar, Mark fue su compañero de juegos, su hermano y la madre de este fue para él como una nana, la que le cuidaba y llenaba de mimos desde pequeño.
Después de cenar fueron al gran salón, el fuego bailaba alegre sobre los maderos secos mientras ellos se acurrucaban bajo una manta, la mirada de Terry se ensombrecío al recordar el día en que él y su madre se habían encontrado muchos años atrás en aquel cuarto, ella, sabiendo bien la razón de aquella mirada, se atrevío a mencionarla
-Recuerdo que ella estaba aquí cuando te busque hace años-
-Si, ella tenía mi libro de Romeo y Julieta, el que dejaste olvidado en el bosque-
-No lo sabía, pero recuerdo que ella estaba contigo aquel día, que nosotros...-
-Lo recuerdo madre, ese día fuimos felices juntos por primera vez en mucho tiempo...Candy estuvo conmigo aquel verano, fueron nuestros ultimos días juntos- decía Terry mirando hacía el cielo
-Hijo, no has pensado en buscarla-
-No puedo...-
-Pero, todavía la amas no es cierto?-
Los ojos de Terry empezaron a derramar pequeñas lagrimas, apretaba los puños
-Si, pero ella merece ser feliz, y yo le deje ir hace mucho tiempo por cobarde-
-Hijo, no digas eso, tu mereces ser feliz al igual que ella-
Terry no contesto mas, sus ojos se habían cerrado tratando de ocultar las lagrimas, recordaba aquella noche que pasaron junto al fuego, el momento en que su corazón le confirmo su amor por ella, aquella maravillosa noche en que fueron felices uno al lado del otro; porque les había separado así el destino, porque no había tenido el valor de buscarla, de hacerla su esposa, de tenerla a su lado para siempre.
Horas después de aquella conversación Eleanor estaba sentada a la orilla de su cama, su hijo merecía ser feliz mas que nada en el mundo, y Candy del otro lado del océano tenía en sus manos esa felicidad. Para ese momento las cartas deberían de haber sido entregadas.
Terry había salido de la casa, galopaba con desesperacíon en la mirada, sus ojos aún lloraban, sus manos temblaban mientras que las palabras de su madre se repetían sin cesar en su mente, acaso el merecía la felicidad al lado de ella?, la noche oscura le cobijaba, sin pensarlo llegó al lugar donde un dia le robo su primer beso a Candy, aquellos labios tiernos, aquella bofetada; desmonto a su caballo, sentandose en la orilla a recordar aquellos momentos magicos vividos en Escocia junto a ella, acaso debía buscarla?, viajar a America, al hogar de Pony y decirle que su vida no tenía sentido sin su amor, el temor se apoderaba de su cuerpo, cerrando los puños Terry se recrimino por no poder estar a su lado como tanto lo anhelaba -Candy- gritó hacía el lago que parecía dormir aquella noche -Candy- una vez mas salió de sus labios, pero esta vez era como un quejido, era desdichado por no poder tenerle junto a él
Porque no estas conmigo Candy, porque?, si pudiera tenerte entre mis brazos, si tan solo pudiera verte cada día mi vida sería diferente, maldigo la hora en que me aleje de tí, maldigo a Eliza por habernos puesto aquella trampa, a Susana por no dejarnos ser felices cuando al fin nos habíamos encontrado de nuevo, me maldigo a mi, por no haberte llevado conmigo cuando huí del colegio, por no haber esperado un poco mas en Chicago, por haberte dejado ir en New York. Candy, mi tarzan pecoso, es que acaso el destino hace de mi su juguete al hacerme sufrir por tí?, quisiera buscarte, pero tengo miedo, tanto miedo de que seas feliz al lado de alguien mas, de que no quieras saber de mi, de que ya no me ames.
Candy...
