Capitulo 7: Decisiones
En America, Candy había despertado cerca del medio día, su cabeza dolía en exceso, desperto confusa, con deseos de llorar, pero su voluntad era grande; tomo una ducha fría y salio en busca de Albert, él le había entregado aquellas cartas, él podría darle las respuestas que buscaba.
Lo encontró sentado en la terraza tomando una copa de Whisky, le miro y respiro profundo antes de hablar, él parecía absorto en sus ideas, pero eso no importaba
-Hola- Dijo la chica
-Candy, has despertado, me alegro-
-Quiero hablar contigo- Dijo ella con decision
-Lo se, y estoy listo-
Candy busco la silla frente a su amigo, era hora de saber la verdad
-Las cartas, son de Terry, acaso te las ha entregado él?-
-No, me las ha dado su madre, ella...y yo pensamos debías tenerlas-
-Y él?-
-El no sabe nada de esto Candy, ella me dijo que las había encontrado, y al darse cuenta de que eran vino a buscarme para que tú las tuvieras-
Candy agacho la cabeza, no sabía muy bien que pensar
-Entonces, él...-
-Se lo que piensas, pero te equivocas, Terry aún te ama, Eleanor me confeso esto el día que vino a verme-
Los ojos de la rubia brillaron, la amaba
-Albert, yo, no se que hacer-
-Candy, mi niña, tu me has confesado que aún le amas con intensidad, no es verdad?-
-...Si...- Dijo con voz baja
Albert le miró tiernamente, el amor era en verdad el mejor de los remedios y el peor de las enfermedades
-Entonces? Que esperas para ser feliz?-
-Yo...Cedric...él me ha propuesto matrimonio-
Los ojos de Albert buscaron el cielo, no quería ver sufrir a alguien tan bueno como él, pero no merecía un amor no correspondido
-Cedric...sabra entender-
-Albert, me prestas un coche para ir a New York mañana?- Candy le sonrío a su amigo, no había mas que agregar, el azar estaba de su lado y a pesar del miedo estaba dispuesta a luchar una vez mas por ese amor que nunca le abandonó; nunca planeó herir a Cedric, pèro no podía mentirle, su corazón pertenecía a Terrence Grandchester
-Candy, no puedo hacer eso-
-Pero Albert-
-Escucha, Terry esta en Escocia con su madre, hablare con George, él te llevara al puerto, te iras en el primer barco si es necesario mañana-
Candy aún sorprendida se abalanzó sobre su amigo, la felicidad consumía cada centimetro de su cuerpo; debía marcharse de inmediato, tenía que buscar su ropa, explicar todo a la Señorita Pony y la hermana Maria, tenía que hablar con Cedric.
Regresó al hogar de inmediato, buscando a sus queridas madres para explicar todo lo que había pasado en sus dos días de ausencia, las cartas, como el amor parecía sonreirle de nuevo, las mujeres sin saber que decir al respecto, abrazaron a la rubia deseandole lo mejor; Candy había sufrido mucho durante su corta vida pero la misma parecía empezar a recompensarle por ello.
En su habitación volaban las prendas, no sabía que llevar, estaba emocionada, asustada, nerviosa, enamorada.
Una vez lista la maleta, Candy cabalgó hasta la propiedad de los Stevens, el sol comenzaba a mermar sobre los verdes campos, encontró a Cedric trabajando en los establos y lo llevo a un estanque cerca de la propiedad; él supo de inmediato que aquello no era lo que esperaba, lo podía leer en sus ojos verdes, pero decidido a que ella fuera feliz escucho sin un solo reclamo.
Candy hablo sin parar por unos cuantos minutos, Cedric con sus manos en los bolsillos se mordía los labios para no pedirle que se quedara, pero sabía bien que no sería capaz de vivir en paz sabiendo que le había robado la felicidad a alguien que lo merecía mas que nadie, suspiraba con dolor, sus planes habían sido hermosos, castillos en el aire que ahora se derrumbaban. Ella continuaba con su historia sin darse cuenta de que le hería con cada mencion del nombre de aquel hombre, pero ella no podía detenerse mas, era hora de hablar con la verdad.
Una vez terminada la conversación Cedric le abrazo con la mas sincera sonrisa, ve con él, le dijo sin mirarla a los ojos, su alma dolía demasiado, le acompaño hasta el caballo y espero hasta que se marchase para llorar. Un par de años después conoció a su verdadero amor, era dulce y de ojos castaños, se enamoro de ella de inmediato, compró las tierras que un día soño fueran para Candy y vivió feliz hasta su muerte ya de viejo.
