Capitulo anterior…
-¡Oiga jefe deme otro tazón de su ramen!
-¡Esta bien Naruto!
Los tres escuchan esa voz y se miraron
-¿Papa? Himawari se pone feliz y entra corriendo al lugar con los brazos extendidos esperando que su papi la recibiera
-¿Himawari que haces? Dice Boruto casi gritando por la preocupación.
Capítulo 3: encuentro inesperado (parte 2)
-¡Papa! Dice al entrar la pequeña, pero por accidente empuja a un tipo que estaba a punto de recibir su ramen y por el empujón se le cae el tazón.
-Oye niña, ¿Qué te pasa? ¡Acaso quieres que te golpe!.
-lo siento señor yo no quería….Dice con la cara asustada y a punto de llorar
-con una disculpa no basta, tienes que pagar por el tazón perdido, dame tu dinero.
Naruto ve la situación, nota que la pequeña estaba asustada, se levanta y se pone al frente de ella mirando al tipo que la está intimidando, dedicándole una mirada enfurecida a esa persona.
-¡Oye tú! ¿Qué te pasa? Acaso no vez que es una niña. Grita totalmente eufórico
-¿Eh? ¿Qué dices mocoso? Contesto el tipo
-Si quieres pelear, pelea con alguien de tu tamaño, ¡Tonto! Y se pone en posición de ataque
El sujeto ve al rubio y se ríe – ¿tú me golpearas? no me hagas reír mocoso. Pero nota que la gente se estaba acumulando para ver la escena y comenzaban a murmurar cosas como –Es un aprovechado! Mira que golpear a una niña es de poco hombre –es un tipo peligroso –hija no te acerques… -Como sea yo me largo. Dijo el sujeto antes de salir de la tienda
Naruto ve cómo se va y voltea a ver a la niña que protegió, se agacha y la mira a los ojos. -Descuida, todo está bien.
-Gra…Gracias.
-Bueno Naruto como él se fue, tú tendrás que pagar por él. Dice Teuchi con una sonrisa al ver como protegió a esa personita.
-¡¿Eh, pero jefe!
Boruto y Sarada estaban en la puerta escuchando todo lo que sucedió.
-Descuida yo pagare. Dice el rubio mientras se acercaba al lugar donde se encontraba Himawari.
-¿Eh? ¿Tu quién eres? Pregunto Naruto
-Soy el hermano de esta niña, gracias por protegerla, a cambio yo pagare. ¿Cuánto es?
-Son 35 yenes. Dice el dueño del lugar
Boruto saca del bolsillo de su pantalón la billetera de cuero y ve que hay dos fotos, una es la del él y la otra de su hermanita.
-Tome aquí tiene.
-Gracias.
Sarada sigue observando todo lo que pasaba y nota el gran parecido de los dos rubios, recuerda que entes de entrar ellos escucharon que nombraron el nombre del séptimo hokage, no era difícil adivinar que ese niño era el padre de sus amigos. – esto es peligroso. Decide entrar para sacar a Boruto y a Himawari de ahí lo las rápido posible. No podían tener contacto con sus padres y ellos ya estaban entablando conversación.
-Boruto, Himawari vamos a comer en otro lado.
-¿Eh? Pero Sarada yo quiero ramen. Comento el ojiazul
-Otro día comeremos ramen
-¡No! yo quiero ramen. Volvió a objetar
Ella ya está perdiendo la paciencia –calma Sarada! No debes perder el control. Se decía, sin perder más tiempo lo agarra de la oreja y a Himawari de la mano y salen del restaurante.
-Sarada, ¡eso duele!
-Te lo mereces por no hacer caso.
-¡No yo quiero mi ramen!
Naruto observa cómo se los lleva y le da un escalofrió, -se parece a Sakura-chan. Piensa, y voltea para pedir otro tazón de ramen pero se da cuenta que el niño que se fue recién solo dejo 10 yenes sobre la mesa.
-Naruto tendrás que pagar el resto. Dijo Teuchi con una sonrisa fingida
-¡..Eh..!,pero yo no…. Está bien… saco su pequeña rana y pago el resto faltante -ese mocoso solamente dejo diez yenes, cuando lo vea me tendrá que pagar 25 yenes..!
..…
La pelinegra sigue camino por las calles en busca de algún lugar donde poder cenar sin inconvenientes –oye, ya suéltame, duele… Escucho, no se dio cuenta que aún seguía sosteniendo a Himawari y a Boruto.
- ¿Sarada-chan porque nos fuimos tan rápido? Yo quería agradecer al niño que me defendió del tipo malo. Mi mami siempre dice que hay que agradecer a las personas que te ayudan. Dijo la pequeña ojiazul
-Lo siento chicos pero debía hacerlo, tenía que actuar rápido. No podemos dejar que el Hokage nos conozca, podría descubrir nuestro secreto.
-¡¿Hokage?! Dijeron sorprendidos ambos hermanos.
-¿No me digan que no se dieron cuenta? El niño rubio que ayudo a Himawari era su padre, Naruto-sama.
-¡Mi papi me defendió! Exclamo la pequeña peliazul con gran alegría
-No grites, este no es el lugar ni el momento de hablar de eso.
-GRRRR (sonó el estómago de los tres)
Siguieron cambiando hasta que vieron un restaurant pequeño con poca gente a los alrededores. Ingresaron al lugar y se sentaron en una de las mesas vacías y esperaron que una de las chicas se acerque para que los atiendan. Al poco tiempo se acerca una joven con pelo marrón y con un kimono puesto.
-¡Bienvenidos¡¿Qué desean ordenar?. Dice la bella joven.
-Hola, nos puede traer tres órdenes de dangos por favor. Dice la azabache
-Enseguida señorita, en total serian 30 yenes.
Sarada mete la mano a uno de los bolsillos de su abrigo y saca una billetera de color rosa con un moño de color piel. -Aquí tiene.
-Gracias. Enseguida les traeré su orden. Respondió la mesera dando media vuelta para dirigirse a la cocina.
-¿Cómo es que tú tienes una billetera y yo no? Dijo el rubio con una cara de asombro
-Porque yo soy responsable y mis padres confían en que no malgastare el dinero en cosas innecesarias. ¿Por qué será que tú no tienes una?
-¿Qué es lo que estas insinuando?
-Con permiso aquí tiene su orden, que disfruten de la comida dijo la mesera, interrumpiendo la discusión.
Boruto mira fijamente los dangos y pone cara triste
-¿Qué te sucede Boruto?. Pregunta Sarada.
-¿Te sientes mal oni-chan?
-Yo quería ramen…
-¡No te quejes y come!
-Etto …. Tengo una pregunta… Sarada-chan, Oni-chan ¿Dónde nos quedaremos mientras estamos aquí?. Pregunto la peliazul
-Bueno ahora que lo dices… No tengo idea. Dijo el rubio rascándose la cabeza –Tu que dices Sarada? …. ¿Sarada?... ¡hola! ¡Sarada! ….
-Flash back-
Sasuke y Sakura estaban hablando sobre la nueva misión que tenía el Uchiha, mientras tomaban un poco de té en la sala de su hogar.
-No te preocupes Sakura esta misión no es difícil pero si tomara tiempo, estaré alrededor de dos semanas fuera de la aldea.
-Lo comprendo pero sabes que Sarada se pone difícil cuando te vas… ella realmente te extraña. Sakura se levanta de su asiento y se pone a un costado del asiento de su esposo -Aunque no lo admita y se comporte fría cuando esta con vos… extiendo sus brazos y lo abraza con ternura -ella quiere que la abraces, que mimes, después de todo sigue siendo una niña. Deja salir una pequeña risita -Aunque jamás lo admitiría, su orgullo Uchiha jamás se lo permitía, realmente se parece mucho a ti cariño.
-Comprendo Sakura pero sabes que aun debo pagar mis errores, por ese motivo es que… fue interrumpido por el ruido de la puerta
-¡Ya estoy en casa mama! Se escuchó. Sarada había llegadode la academia pero sé que mirando la escena y camino rápido con la intención de llegar a su habitación.
-Sarada mi amor, ¿como te fue hoy? Le pregunto la madre de la niña
-Lo siento mama, lo que sucede es que me siento algo cansada voy a ir a mi cuarto para descansar. Luego te cuento como estuvo mi día.
-De acuerdo pero primero saluda a tu padre. Dijo Sakura mostrándole una sonrisa a su hija
-Buenas tardes mama, buenas tardes Uchiha-san. Haciendo una pequeña reverencia
-¡Sarada! Dijo su madre con un tono de sorpresa y reproche – No debes llamar así a tu padre.
Sasuke solo se quedó mirando sin decir nada, en el fondo le dolía la indiferencia de su hija aunque su rostro no lo demostrara –Déjala Sakura no discutas con una niña.
-¡Eres un shanaroo! Dijo la pequeña y salió dispara a su habitación. Jamás entendería por que su padre se comportaba de esa manera, ella imagino que él se enfadaría y le diría algo pero el solo lo dejo pasar, ¿acaso no le importaba que lo llamara así? ¿Por qué no la regaña como los otros papas normales? Ella siempre vio que el papa de Boruto lo regañaba por sus travesuras pero a pesar de eso siempre le mostraba una sonrisa a su hijo y al final terminaban en un abrazo. Ella quería una relación parecida a la de ellos pero con su padre, pero él nunca estaba en casa y cuando estaba solo se la pasaba entrenando o quejándose de las cosas que le molestaban con su madre. –Toc toc se escuchó llamar a la puerta.
-Hija puedo pasar.
-Adelante mama. Aún seguía enojada pero no con su madre así que tenía derecho a descargarse con ella. Sakura entro y se acercó a la cama donde se encontraba su hija, se sentó en una esquina mirándola decidida a hablar pero no pudo porque su hija ya había hablado – ¿Porque papa es asi?, a lo que me refiero es... ¿Porque es frio con migo?
-Jajaja, mi niña… realmente te pareces a él, tienen el mismo carácter. Dijo la pelirosa con un tono tierno pero al mismo tiempo algo burlón, antes que su niña comenzara a hablar nuevamente siguió con su relato – él no es frio, solo que no sabe cómo acercarse… Sabes cuando era pequeño como de tu edad, él no tenía una familia quien le diera calor y lo acompañara, ¿Recuerdas lo que conté sobre el clan Uchiha? No espero respuesta y continuo Bueno, después de eso él se cerró su corazón, su único objetivo era convertirse en una persona fuerte, incluso practicaba en las noches, a veces lo veía llegar agotado a los entrenamientos, recuerdo que en una ocasión le pregunte por que estaba en ese estado y me dijo que había estado entrenando en la villa Uchiha que se encontraba abandonada, realmente me preocupaba pero luego, se acercó a su hija y la abrazo -con el pasar del tiempo el cambio y formo una familia pero el sigue sin saber cómo afrontar esta etapa, tiene miedo de seguir cometiendo errores, por eso se comporta así. Le regalo una pequeña sonrisa a su hija –No te pido que entiendas todo lo que digo solo que tengas un poco de paciencia. Él te ama y daría la vida por ti.
-Fin del Falsh Back-
–Tu que dices Sarada? …. ¿Sarada?... ¡hola! ¡Sarada! ….
- La villa Uchiha Murmuro –¡Ya sé dónde nos quedaremos! Demosno prisa debemos terminar antes que se nos presente otro inconveniente.
Los tres comenzaron a cenar, realmente tenían hambre, había sido un día muy agotador y lleno de sorpresas y lo único que querían era descansar. Luego se preocuparían por su situación. Se estaban a punto de levantar con la intención de marcharse del restaurant pero un ladrido chillón llamo su atención, un pequeño perro blanco con orejitas marones se acercó a toda velocidad hacia la mesa de los niños, deteniéndose en Himawari. Comienza a olfatearla y le menea la cola de manera amistosa. -¿Eh? Tu eres…
-¡Acamaru! Se escuchó decir desde afuera del lugar –Guoff, guoff respondió el perrito. La peliazul se agacha y sostiene al cachorro en sus brazos.
Escucharon pasos apresurados y justo al frente de ellos dos figuras se hicieron presentes. -¿Shino-sensei, kiba-san? Pensó Sarada –Eso significa que Hinata-san también está con ellos
-¡Oye Acamaru! ¿Por qué te fuiste corriendo? Justo cuando Kiba entro sintió un olor muy familiar -¿Eh?. Miro a las personas que se encontraban con su fiel amigo.
-¿Qué sucede kiba? Pregunto Shino con preocupación al notar el estado de su amigo.
- No te preocupes, no sucede nada. Respondió su compañero con una sonrisa perruna, se acerca al lugar donde se encontraba Acamaru a paso lento, Sabia que el olor que detecto era familiar pero de ¿dónde lo conocía? ¿Por qué era tan familiar?
-¡Chicos! ¿Por qué no me esperaron? Los estaba llamando. Dice Hinata algo agitada por haber corrido.
-Lo siento Hinata no te escuchamos… y si no seguíamos Acamuaru se nos iba a perder de nuevo. Le contesto Shino
-Está bien, no se preocupen ¿Lograron atraparlo? Hinata se acercó a sus compañeros de equipo y tal como ellos dirigió su mirada hacia los tres chicos que estaban con el cachorro, -¿Eh? Tú eres la niña de antes se acercó a la mesa de estos y se detuvo al frente de Himawari -¿Te encuentras mejor? La niña se le quedo mirando y la puso un poco incomoda. Cuando la vio en el parque la pequeña la había visto de la misma manera y ella no pudo evitar mirarla y notar los hermosas ojos azules que tenía, se parecían tanto a los de Naruto y al recordarlo no pudo evitar ponerse un poco colorada –Etto… l-lo que yo quería… s-saber es si te encuentras mejor, e-en la tarde cuando te vi… en el parque parecías triste. Empezó a jugar con sus dedos al no recibir respuesta. Sintió pasos detrás de ella y una mano poso en su hombro. –Gracias por encontrar a mi cachorro. Escucho, era Kiba agradeciendo pero como estaba tan nerviosa, ni ella misma sabia porque, no se dio cuenta de la cara seria que tenía su compañero.
Kiba miraba atentamente cada movimiento de las tres personas que tenía en frente, acto que no pasó desapercibido por la Uchiha. Al acercarse y tener tan cerca su compañera se dio cuenta que el olor que detecto era el de Hinata, pero ¿Cómo? ¿Cómo es posible que dos personas tengan un olor familiar? Al menos que sean familia, pero eso era imposible a simple vista se notaba que esa niña no era un Hyuga -Guoff, guoff sus pensamientos fueron interrumpidos por el ladrido de su perro. Acamaru se la había abalanzado a su pecho para acomodarse dentro de su campera.
Boruto al escuchar el nombre de su madre se quedó pasmado, esa niña tierna de cabello cortó que se parecía a su hermanita era muy linda, -Como es que el viejo no la haya notado antes, es un idiota. Pensó, él sabía que su madre estaba enamorada de su padre desde que era una niña pero y que él no se había dado cuenta hasta muchos años después cuando ya eran adolescentes en medio de una misión que aún no lograba entender cómo fue que se dio. Él se la quedó mirando con ternura, como podía ser su mama tan linda. Él amaba mucho a su mamá, estaba a punto de decirle algo pero sintió un jalón en la oreja. –¡Auch!
Como la última vez Sarada reacciono y con una velocidad envidiable se levanta y sujeta a Boruto y a Himawari, ve a shino, kiba y Hinata con nervios. -Bu…bueno tenemos… qu…que irnos ¡Adiós!
El gran equipo 8 se quedó mirando cómo se marchaban, casi corriendo. Kiba seguía confundido –¡Ahg! Se sienta en donde estaban los recientemente fugitivos, sujeta su mentón en un intento por calmar su mente
-¿Qué te sucede kiba? Vuelve a preguntar al amante de los insectos
-No…no es nada. Solo estaba pensando
…..
A unas cuantas cuadras Sarada se detiene y suelta a los Uzumakis
-¿Qué te sucede Sarada? ¿Por qué son sacaste tan rápido? Pregunto el rubio, con fastidio
-No me digas que no te diste cuenta de quienes eran Boruto.
-¿A qué te refieres? Es obvio que la niña era mi mamá.
-¡Hay! ¡Idiota como siempre! No ella, las otras dos personas que la acompañaban. Dice la muchacha frotando su mano en su frente, signo de irritación.
-Hermano, ¿En serio no sabías quiénes eran? Pregunta Himawari
-No. Le responde el muchacho
-Eran los amigos de mama. Mostrando una sonrisa
-Te refieres a…
-Si onii-chan, eran el tío kiba y tío Shino.
-¡Que!¡no puedo creerlo! Dice Boruto con una expresión de shock en su rostro.
-Lo ves Boruto, hasta tu hermana es más inteligente que tú. Se acerca la azabache colocando una mano sobre la cabeza de Himawari.
Un aura oscura cubrió al rubio mientras las dos chicas se reían. –¡¿Si eres tan inteligente porque no nos dices donde nos quedaremos?! Exclamo.
-Eso lo tengo resuelto, solo síganme. Comenzó a caminar -Si este lugar no tan diferente al nuestro, se dónde queda.
-Oye Sarada... ya en serio ¿Dónde iremos?
-Solo confíen en mí y síganme.
Los Uzumakis intercambiaron miradas, no estaban seguros de seguirla o no pero no tenían otra opción lo mejor era confiar en ella, después de todo ella era las más lista.
El sol ya se había ocultado y solo se veía el cielo oscuro bañado en estrellas y la luna nueva brillaba fuerte. Nuestros tres protagonistas caminaban por una zona alejada a todo el movimiento del centro de la aldea. Era una zona de casas bajas, muchas divididas por grandes hectáreas de tierra. Sarada quien era quien los que los guiaba se detuvo al frente de un gran portón, a simple vista se notaba que el lugar estaba abandonado, las hierbas estaban altas, el hierro de la cerradura del portón ya estaba oxidado, la estructura de la muralla que rodeaba lo que se suponía que era una casa estaba en mal estado, era como si hubiera llevado a cabo una batalla y ese lugar quedo en el olvido. –¿Sarada dónde estamos? Pregunto Boruto pero no recibió respuesta. La Uchiha acumulo chacra en las plantas de sus pies y comenzó a escalar la muralla, El rubio cargo a su hermana en su espalda e imito a su compañera.
Al entrar los niños miraron el lugar sorprendidos, era un complejo de casas tradicionales, todas bajas a excepción de una, esta se encontraba en el centro, era una casa de dos pisos.
-Aquí nos quedaremos mientras encontremos la forma de volver a nuestro tiempo. Dijo la azabache
-¿No es peligroso? Es decir alguien podría descubrirnos…
-No te preocupes Boruto, mi madre me conto sobre este lugar, sé que esta zona está abandonada, aquí no corremos peligro… Como ya es tarde nos quedaremos en la casa más grande, mañana por la mañana revisaremos el lugar en busca de algo mejor.
-Está bien Sarada.
-Entendido Sarada-onechan.
No tuvieron dificultad para entrar ya que las puertas erran corredizas, lo único incomodo era que al estar abandonado al moverlas hacían un horrible sonido. Estaba todo empolvado, comprobando que el lugar no había sido visitado por mucho tiempo. Subieron las escaleras con cuidado ya que al ser de noche no había iluminación que les proporcionaría el sol, lo único que entraba por las ventanas maltratadas eran unos débiles rallos de luz lunar. Caminaron por una largo pasillo, al llegar al fin de este abrieron la puerta que en mejor estado vieron.
Era una habitación, no muy limpia pero estaba bien por ahora. –Onii-chan tengo miedo.
-No te preocupes Hima, todo estará bien. Se agacho frente a ella y la abrazo.
– Gracias onii-chan
-Cof, cof, cof. Perdon por interrumpir pero creo que necesitaran esto. Estiro sus brazos mostrando un par de shiki buton (colchon fino) y algunos futon (manta o frazada) que había conseguido de unos armarios de la habitación. Armaron las dos camas, Himawari dormía en el medio y cada uno de los niños a un lado de ella.
Ambos Uzumakis cayeron rendidos apenas apoyaron cabeza en los acolchados. Sarada aún se encontraba despierta no podía dormir por los ronquidos del rubio. –uhff, será mejor tomar algo de aire fresco. Le levanto con cuidado de la cama para no levantar a los hermanos, era impresionante que la pequeña no se despertara. Bajo las escaleras y se sentó en la entrada de la puerta de la casa que habían elegido para descansar. Podía ver el gran complejo de casas, era tan tranquilo estar allí, el sueño estaba a punto de apoderarse de ella… -plahss se escuchó, Sarada se levantó del suelo con gran rapidez y se puso en posición de ataque -¿Quién está ahí?
Continuara….
