Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 2: Tármica]
...
"El mundo comenzó en una edad de oro
Recuerdo gigantes nacidos en el comienzo del tiempo,
Que a mí me criaron en tiempos muy lejanos,
Nueve mundos yo recuerdo, nueve raíces del árbol del poder
(se refiere al Yggdrasil, el árbol cósmico)
Que sostenía a los mundos y también a los mundos bajo la Tierra."
- El mito de la creación en el Völuspá (Las profecías de la Sybila)
…
…Flashback…
- ¿Qué quieres decir?- preguntó la dubitativa voz de Ginny Weasley.
El hombre frente a ella pasó una mano por su desordenada cabellera y suspiró.
- No creo que lo nuestro esté funcionando…- declaró sintiéndose bastante incómodo pero sabiendo que la pelirroja merecía al menos eso.
Ella frunció el ceño y caminó a pasos agigantados hasta un gran árbol que tenía una soga atravesada en una de sus ramas, en el extremo de la soga estaba una vieja tabla que hacía de columpio.
Hubo un momento de silencio y, por un instante, todo estuvo en calma.
- De niña, este era mi lugar favorito- inició mientras el pelinegro la seguía sin decir otra palabra- Me columpiaba con fuerza imaginando el día en el que conocería al gran Harry Potter- dijo con nostalgia pasando una de sus manos por la desgastada soga- El día en el que conocería a la leyenda…y cuando te conocí, pensé que nunca te fijarías en mí, ni siquiera porque Ron se había convertido en tu amigo- ante ese recuerdo esbozó una amarga sonrisa y finalmente miró al otro.
Su rostro era hermoso, el brillo del atardecer hacía resplandecer sus ojos castaños y su cabellera parecía cobrar vida gracias al viento que recorría la colina.
- Gin…- él no pudo evitar sentirse culpable porque sabía que ella realmente lo amaba.
- Pero llegó el día en el cual me notaste como algo más que la hermana de tu mejor amigo- siguió ella con el relato como si él no hubiese hablado- Llegó el día que siempre soñé aunque no como pensé que pasaría, mucho menos cuando decidiste dejarme para protegerme, cuando te fuiste de mi vida sin mirar atrás- agregó.
- Gin- repitió el hombre.
- Te esperé Harry, rogué a Merlín porque regresaras con vida, porque ganaras la guerra para poder estar juntos- le dijo ahora con lágrimas luchando por escapar de sus ojos- Te esperé sin saber si volverías…y cuando todo acabó creí que…creí…fui una tonta ¿verdad?- inquirió soltando una risa hueca.
El dolor en el gesto fue como un golpe físico para el otro quien soltó una solitaria lágrima.
- También yo te amé…- alegó con desesperación.
- ¿Me amaste?- la voz de la mujer se tornó sarcástica- ¡Pues yo te sigo amando!- replicó con la voz rota- ¡Te sigo amando tanto que no sé cuándo dejaste de sentir lo mismo! ¡No entiendo qué sucedió y no puedo creer que estés terminando conmigo una vez más! ¡Que me dejas otra vez…!
- Mi decisión no tiene que ver contigo Gin…soy yo- le dijo el ojiverde tratando de explicarse sin causar más daño- Yo fui el que cambié, soy yo el que está roto y no me siento capaz de estar contigo de esta manera…- soltó acercándose un paso a la que fuera su novia hacía escasos minutos.
Ella dio un paso hacia atrás.
- Primero fue porque me ponías en peligro, ¿y ahora es porque temes lastimarme?- inquirió con sorna- Siempre hay algo ¿no es cierto? Quizás nunca me amaste en realidad…
- No digas eso Gin, claro que te amé, y mucho- alegó él- Simplemente no sé qué hacer con mi vida en este momento, no sé quién soy ahora que la guerra terminó…sé que suena extraño pero toda mi existencia se basaba en el propósito de derrotar a Voldemort, y ahora que él ya no está…no sé…no sé…- confesó con sincera frustración- ¿Acaso no lo ves? Soy un desastre y necesito encontrar mi camino…
La pelirroja dulcificó su expresión y se acercó al hombre para tratar de acariciar su mejilla.
Harry se lo permitió, refugiándose en el gesto pues nunca estuvo acostumbrado a las muestras de cariño y Ginny le dio muchas a lo largo de su relación…pero en esa ocasión su mirada no adquirió el brillo que normalmente tenía cuando la veía.
…cuando aún la amaba.
- Déjame estar a tu lado Harry, juntos encontraremos un nuevo propósito, juntos encontraremos tu nuevo camino- pidió ella sabiendo que estaba rogándole, cosa que jamás creyó hacer por un hombre- Puedo amarte por ambos, al menos hasta que todo regrese a la normalidad…
- ¡Este es mi normalidad!- replicó él alejándose de la mujer con brusquedad- Después de tantos años, finalmente soy una persona normal, ya no soy el Elegido ni el salvador del mundo mágico, sólo soy Harry, sólo Harry…- soltó riendo como si acabara de descubrir algo absurdo.
- Te amo- repitió ella mirando al hombre que adoró durante tantos años, al niño que creció para convertirse en un héroe pero que justo en ese instante parecía perdido.
- Lo siento Gin- negó observando cómo la mujer que consideró el amor de su vida derramaba lágrimas de tristeza por su causa, porque él le estaba destrozando el corazón.
Era un desgraciado pero no podía mentirle o mentirse.
- Vete- dijo la pelirroja sin querer que la viera llorar.
- Gin…
- ¡Que te vayas!- repitió más fuerte.
El pelinegro soltó un nuevo suspiro pero no le hizo caso.
- Me iré del país por unas semanas- le informó creyendo que con él lejos, sería más sencillo para ella olvidarlo.
Ginny lo miró con intriga, pero se abstuvo de preguntar a dónde iría, se negó a sí misma el impulso de detenerlo y decirle que la dejara acompañarlo…solamente se mantuvo callada.
- Iré a Australia con Hermione y Ron- agregó Harry sin esperar una respuesta.
Sin embargo, esa sencilla frase pareció ser como una revelación para la mujer presente quien soltó un suspiro de derrota y su mirada se endureció.
- Fui una tonta- murmuró para sí.
- Perdóname, te aseguro que nunca quise lastimarte- agregó el otro.
Ella soltó un bufido.
- Lo peor es que aún no te has dado cuenta- le dijo ella con amargura, pero el otro pareció no comprender a qué se refería- Largo de aquí Potter antes de que decida hechizarte- añadió dándole la espalda.
Harry la observó durante unos segundos más, luego dio media vuelta y regresó a la Madriguera desde donde tomaría la red flú para volver a Grimmauld Place.
Era un desgraciado, pero debía dejarla ir antes de que la arrastrara consigo.
…Fin del Flashback…
- Todos coloquen su mano derecha arriba de la escoba- indicó la vigorosa voz de Ginevra Longbottom, caminando en medio de su clase de primer año, era una combinación de Gryffindor y Slytherin, todo un clásico, se preguntaba si McGonagall los mezclaba a propósito- Ahora digan: ¡Arriba!- agregó fuerte y claro.
Precisamente en esa clase estaban Albus, Rose y Scorpius quienes intercambiaron una mirada de reto entre sí; no era que fueran rivales pero sabían que sus familias sí lo habían sido.
- ¡Arriba!- gritaron los tres y sus respectivas escobas fueron a parar a sus manos producto del conocimiento previo, mientras los hijos de muggles tenían algunos problemas pues era su primera vez en eso. La fortuna de los niños provenientes de familias mágicas no era su sangre, sino que sus familias ya les habían enseñado mucho de la magia, por lo que no eran novatos.
- ¡Excelente! Ahora, monten sus escobas y golpeen el suelo con sus pies, flotarán un poco y luego deben inclinarse al frente para bajar- ordenó la profesora dedicándoles un guiño a sus dos sobrinos presentes, sabía que no podía tener favoritismo, pero ante todo era su tía y los adoraba.
La clase siguió las instrucciones lo mejor que pudo y no hubo incidentes, todos flotaron apenas al ras del pasto y un niño de cabellera rubio platinada se acercó a otros dos.
- ¡Weasley, Potter!- los llamó con un tono arrogante- ¿Una carrera?- los retó mirando que la profesora estaba ocupada con un chico que tenía problemas para bajar a tierra.
- Tía Ginny dijo que nada gracioso, Malfoy- le dijo Rose con la mayor calma que pudo lograr.
- Supuse que te acobardarías Weasley, tal como tu padre- la niña lo miró con indignación.
- No te atrevas a insultar a mi padre- respondió decidida a defender a su familia, podía ser más ecuánime que su progenitor pero seguía siendo su hija.
- ¿Crees que es un insulto?- el rubio la miró con burla- Solamente digo la verdad, después de todo tu padre abandonó a sus mejores amigos en medio de la guerra- soltó recordando haber leído eso en algún reportaje.
Rose se tornó roja debido a la furia, cómo era que ese rubio se atrevía a hablar así de su padre, claro que sabía esa historia pero la explicación detrás de esa acción había sido dada. Nadie tenía derecho a juzgarlo después de todo.
- Tranquila Rose, no le hagas caso- intervino su primo notando cómo la niña se empezaba a alterar.
- Ah Potter, ¿tú qué dices? ¿El hijo del Salvador del mundo mágico tomará mi reto?- inquirió mirándolo fijamente y olvidando a la pelirroja al instante.
Albus le regresó la mirada a través de sus gafas circulares tan parecidas a las de su padre.
- Para tu fortuna Malfoy, la mitad de mis genes provienen de mi madre, así que haré lo más inteligente y te ignoraré- se negó con sensatez.
- ¿Acaso te crees muy superior, Potter?- siseó el rubio con rencor.
- ¿Qué pasa aquí?- la profesora se les acercó al verlos discutir- Regrese a su fila, señor Malfoy- le dijo al niño quien la obedeció sin protestar- ¿Les está causando problemas?- les preguntó a los otros dos.
- Le llamó cobarde a mi papá- confesó la pequeña pelirroja, claramente estaba molesta pero luchando por calmarse.
- No me sorprende considerando de quién es hijo- suspiró la mayor- Sólo ignórenlo, con suerte resultará como su padre, mucho parloteo pero poca acción. Y no te metas en problemas Albus por favor, tu madre me matará si pasa algo malo en tu primer día- sonrió mirando al pequeño ojiverde, era muy parecido a Harry pero tenía el gesto y las actitudes que delataban que Hermione era su madre…
…en otra vida, ese pudo haber sido su hijo…
Pero esa vida no era esa.
- Mamá está en contra de la violencia- objetó el niño sin creer que su madre pudiera dañar intencionalmente a su tía o a algún otro ser humano.
- Te sorprenderías entonces- rio Ginny sabiendo que su mejor amiga se forjó para la guerra desde los once años, quizás en los últimos 19 años hubiera adoptado la filosofía de la no violencia, pero sabía emplearla.
- Danos puntos tía Ginny- le susurró su sobrina con la desfachatez propia de Ron.
- No lo creo Rose, pero si finges interés en la clase de Neville, estoy segura que él te dará algunos- declaró divertida.
Los niños rieron ante la actitud de la mayor, de todas sus tías, ella era la más divertida.
Scorpius los observó desde su lugar tratando de decidir si el chico Potter le sería de utilidad, la chica Weasley era demasiado volátil así que sería un obstáculo, por lo que cualquier amistad con ella quedó descartada.
Lo mejor sería observar a Potter de cerca, tarde o temprano podrían hablar nuevamente.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
- ¿A dónde vas Lupin?- le preguntó su instructor de segundo año.
- Voy a ver a mi tía Hermione- informó muy quitado de la pena.
- No empieces a querer usar tus influencias conmigo muchacho- gruñó el auror con enojo.
- Tranquilo Dawlish, voy a verla en mi descanso- sonrió el metamorfomago con camaradería.
El otro gruñó de nuevo pero no dijo nada más.
Teddy salió de la Oficina de Aurores para entrar a la sección de Leyes Mágicas y notó claramente el cambio de ambiente, mientras que su oficina estaba repleta de mapas y carteles de fugitivos o delincuentes, este lugar estaba lleno de gente trabajando sobre algún pergamino y discutiendo entre sí, las plumas volaban por doquier y había libros hasta en el piso.
Al fondo, en la zona más tranquila, se encontraba un único escritorio a un costado de una puerta cerrada, lo cual le pareció extraño pues generalmente esa puerta permanecía abierta.
- Hola Cath- saludó a la guapa asistente, ella era dos o tres años mayor a él y de un cabello negro azulado muy bonito.
- Hola Teddy- ella lo saludó de vuelta con una gran sonrisa- La señora Potter está con un escriba, no tardará mucho ¿la esperas?- preguntó sabiendo que venía a verla, era más que obvio.
- Sí, gracias. ¿Cómo les fue anoche?- inquirió en tono casual.
- ¿Anoche?- la chica lo miró con extrañeza dejando su papeleo un momento.
- Sí, con el Rectificador, nada grave espero- aclaró sin borrar su sonrisa.
- Oh bueno, no estaba enterada de la visita, déjame revisar- dijo ella sacando un libro para buscar un dato- Sí, efectivamente la señora Potter estuvo aquí anoche, se quedó unas cuantas horas pero imagino que esto del Rectificador no era nada que tu tía no pudiera arreglar- sonrió- ¿Acaso te dejaron practicar tus dotes de investigación conmigo? Porque debes saber que generalmente estamos en medio de un caos o de otro- bromeó.
- Para nada, tan sólo me preocupo por mi tía…- inició justo cuando la puerta de la oficina se abrió dejando salir a un escuálido hombre de extensa barba grisácea.
- Señorita Slane, márqueme como 'ocupado' para los próximos dos meses- pidió el hombre con gesto cansado- Esta mujer quiere matarme, lo juro- masculló.
- Ahora mismo Escriba Chancellor, que tenga buen día- asintió la joven haciendo lo dicho mientras el otro se retiraba sin más- Pasa Teddy- le dijo al otro.
El aludido entró a la oficina observando con cariño a la ocupada figura de su tía, la castaña escribía furiosamente sobre un cuaderno mientras decenas de cartas volaban hacia ella solamente para apilarse en su escritorio, de pronto, elevó la vista.
- ¡Teddy!- le sonrió dejando su pluma de lado- ¿Qué te trae por aquí?- preguntó invitándolo a sentarse y olvidando sus pendientes de momento.
- Hola tía, solamente venía a comprobar que anoche todo saliera bien- declaró sentándose en su acostumbrada silla, eran muchas las veces que la visitaba después de todo.
- ¿Anoche?- le preguntó algo extrañada.
El chico frunció el ceño ante esa pregunta, suponía que una cita tan urgente como la de anoche no era fácil de olvidar.
- Sí, nos dijiste que tuviste una emergencia con un Rectificador y que saldrías por la noche, Cath me dijo que estuviste aquí unas horas- le recordó.
Hermione también frunció el ceño, si efectivamente anoche había salido, eso significaba que su pesadilla no había sido una pesadilla…
La sangre escapó de su rostro y se sintió ligeramente mareada.
¿Qué había hecho?
Pero el ruido de su puerta abriéndose con algo de rudeza la sacó de su ataque de pánico.
- ¿Cómo te atreves, Granger?- le reclamó una conocida voz en la forma de Marcus Flint, un antiguo compañero de Hogwarts años mayor a ella.
La aludida lo miró tratando de recobrar la compostura mientras Teddy se tensaba a su lado.
- Tendrás que ser más específico, Flint- le respondió componiendo su semblante a uno de educada indiferencia.
El hombre arrugó su frente, por fortuna había decidido arreglar su nefasta dentadura y ahora era un mago medianamente atractivo.
- Lord Flint para ti- alegó con arrogancia.
- Ah, ¿entonces ha venido por un asunto del Wizengamot, Lord Flint?- replicó la otra al instante.
Él agrió su gesto más si era posible y abrió su boca para contestar.
- Estoy en medio de la redacción de un importante Acuerdo con Canadá, sabes que Francia también está en lo mismo e Inglaterra necesita toda la ventaja posible- recapituló brevemente pues ahora era el Jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional- Y justo cuando solicito los servicios del Escriba Chancellor, me informan que está ocupado durante los siguientes dos meses revisando una absurda Ley sobre los licántropos- escupió con desprecio.
Hermione no varió su expresión aunque sí notó que su sobrino se ponía cada vez más tenso.
- Lamento la complicación que esto te genera, sin embargo debes comprender que ambos tenemos el mismo puesto dentro del Ministerio y estoy segura que ambos consideramos nuestro trabajo igual de prioritario- inició.
- Sé que Malfoy habló contigo ayer sobre desistir de tus absurdas ideas subversivas- la interrumpió.
La frase causó una pequeña conmoción pues Teddy Lupin se puso de pie bruscamente.
- ¿Subversivas?- inquirió apenas conteniendo su creciente enojo, no podía creer que ese hombre tuviese el descaro de acusar a su tía de subversiva.
Flint miró al joven de reojo como si contemplara a un insecto, luego regresó su mirada a la mujer.
- Necesito al Escriba libre para mi proyecto- insistió como alguien que está acostumbrado a ser obedecido.
- Estoy segura que al Ministro le complacerá escuchar tu petición, acataré lo que él decida pero de momento no cederé ante tu petición- negó sin perder su compostura.
- Tu influencia no durará mucho Granger, será mejor que cuides tu espalda- gruñó el hombre con gesto furioso pero dio media vuelta para salir del lugar.
Hermione soltó un suspiro y agitó su varita para cerrar la puerta de su oficina.
- ¿Cómo se atreve…?- inició Teddy indignado por lo recién sucedido.
- No vuelvas a intervenir en este tipo de asuntos- lo cortó ella mirándolo con severidad, el aludido la miró confundido- Flint es un mago de mucha influencia, puede aplastar tu carrera si te considera una amenaza y tiene razón, Kingsley podría no resultar ganador en las siguientes elecciones- se explicó con resignación.
El metamorfomago soltó un bufido pero regresó a sentarse en la silla donde estaba.
- Te amenazó- insistió.
- Políticamente eso es común- asintió ella masajeando sus sienes- Ahora, ¿en qué estábamos?
- En tu junta de anoche- recordó el chico aceptando el cambio de tema, sabía que no tenía caso discutir con su tía.
- Todo fue bien- mintió recordando su pánico inicial pero sin querer confesar la verdad- ¿Qué hay de ti? ¿Dawlish no te dio problemas hoy?
El chico de cabellera azul esbozó una sonrisa.
- Lo normal, le gusta gruñir que mis influencias no le asustan y que me mandará a prácticas de campo para que desista de usarlas- contó divertido.
- Ese hombre cada vez se parece más a Moody- dijo ella recordando al difunto auror quien había sido asesinado por el mismo Voldemort durante una fatídica noche de Julio.
- También dicen eso de Harry- comentó él.
Hermione rio.
- Quizás por paranoico, aunque tenemos suerte de que todavía no haya adoptado la frase de 'Alerta Permanente'- bromeó imitando la famosa frase de Moody.
En ese instante la puerta se abrió.
- ¡Alerta Permanente!- exclamó la inconfundible voz de Harry tomándolos por sorpresa.
- Olvida lo que dije- rio la castaña mirando a su esposo con adoración.
- Es broma amor- le riñó el pelinegro- ¿Qué conspiran a mis espaldas?- preguntó rodeando el escritorio para besar suavemente a su esposa en los labios.
- Formas de tomar la Oficina de Aurores y derrocarte, nada grande- dijo ella encogiéndose de hombros con una sonrisa.
- Sabes que técnicamente eres mi jefe ¿cierto?- inquirió sonriente.
- Y sabes que técnicamente nunca me haces caso ¿cierto?- contratacó ella regresándole en gesto.
- Mmmm, recordaré eso hoy por la noche- le respondió el hombre con picardía.
Ante eso, la mujer lo jaló de la túnica para besarlo con más profundidad.
- ¡Menor en el lugar!- exclamó Teddy interrumpiendo a la feliz pareja, la realidad era que le gustaba saber que esos dos se querían tanto luego de años como amigos y luego esposos, sin embargo los veía casi como a sus padres por lo que no deseaba presenciar ese tipo de escenas.
Los Potter se separaron y rieron al mirar al otro.
- Difícilmente puedes declararte menor o inocente Teddy, estoy seguro que Victorie te ha enseñado un par de cosas- lo molestó el ojiverde a lo que el joven no pudo evitar ponerse completamente rojo.
- Eso me recuerda, ¿cuándo visitaremos Shell Cottage? Se lo prometimos a Fleur- dijo la castaña habiendo forjado una estrecha amistad con la parte veela luego de la guerra.
- Depende, ¿cuándo anunciarán su compromiso Teddy?- nuevamente el chico se puso rojo y hasta su cabello se tornó rosado.
- No lo molestes más Harry, sabes que Teddy es tímido con ese tema- le dijo su esposa dándole un golpecito en el brazo.
- Bueno, bueno, podemos ir el próximo fin de semana; a Lily le emocionará visitar la playa- declaró el hombre mientras Teddy recuperaba la compostura.
- Entonces…
Un súbito temblor los interrumpió, la tierra bajo sus pies se agitó furiosamente y varios objetos de la oficina cayeron al suelo. Harry abrazó a Hermione por instinto y sacó su varita esperando a que el temblor terminara.
El evento duró apenas unos segundos pero fue lo suficiente como para alarmarlos.
- ¿Qué fue eso?- inquirió Teddy levantándose con precaución de su lugar por si había una réplica.
Las alarmas de todo el lugar comenzaron a sonar y muchas voces se dejaron oír afuera de la oficina.
- Un sismo- declaró Hermione realmente extrañada, después sintió una especie de vacío en su interior, era como una succión a su energía mágica.
Y lo supo.
Eran Ellos.
Su pesadilla hecha realidad.
- Imposible, no podría afectar este edificio- negó Harry comenzando a lanzar hechizos de alerta con su varita- Iré a investigar, Teddy- lo llamó para salir rápidamente de la oficina.
El joven lo siguió dedicándole una última mirada a su tía comprobando que estuviera bien. Hermione asintió y salió tras ellos en busca de Cath, la chica estaba agazapada debajo de su escritorio.
- Cath, que nadie me moleste- fue lo único que dijo antes de volver a entrar a su oficina y sellarla con magia.
No sabía qué debía hacer, cómo buscar el lugar donde Malfoy la había llevado…si lo de anoche realmente pasó, eso quería decir que era una de Ellos y, en teoría, podría llamarlos.
Concentró su magia tratando de provocar alguna reacción, pero lo único que obtuvo fue acentuar su dolor de cabeza.
De pronto, sintió un dolor abrasivo en su antebrazo izquierdo y se levantó la manga descubriendo que justo donde terminaba su cicatriz, estaba grabada una runa…la runa de la Sabiduría.
Una poderosa sensación de succión la invadió y, en segundos, aterrizó en las catacumbas de anoche, algunas de las personas enmascaradas estaban ahí rodeando a un hombre canoso con la runa de 'La Búsqueda' bajo sus pies.
- ¿Qué sucede? ¿Qué es todo esto y cómo llegué aquí?- preguntó Hermione sin comprender muy bien la situación, mirando a los enmascarados comenzó a sudar frío.
- Tranquila Granger, es normal que estés confundida pero ahórranos tu dramatismo- le espetó Malfoy quien también se había materializado en aquél lugar.
Ella lo miró con enojo.
- El Buscador se excedió un poco- intervino una mujer de edad avanzada quitándose su máscara para dedicarle una cordial mirada- Parece que no nos hemos presentado formalmente, soy Evangeline Acker, la Dirección- dijo extendiendo ambas manos, mismas que la otra mujer dudó en tomar pero la anciana la aferró con amabilidad.
- Un placer, soy Hermione Potter…
- Lo sé- sonrió la otra con gentileza.
- Entonces lo de anoche…- inició la castaña temerosa de terminar con la pregunta.
- No fue una pesadilla, realmente pasó y ahora eres parte de esto- soltó Malfoy siendo la única persona en la cual Hermione podía encontrar algo de normalidad, no porque confiara en él sino porque le era familiar.
A su mente regresó la imagen de la misteriosa líder, de su voz envolvente y sus palabras repletas de poder…
- Ustedes causaron el terremoto- soltó más como un hecho que como pregunta, comprendiendo que la cantidad de poder necesario para lograr ese efecto tenía que ser abrumadora.
- En realidad fue El Buscador- aclaró Malfoy nuevamente interviniendo.
La mujer miró al aludido sin poder creer lo que estaba pasando, todo le seguía pareciendo irreal y tenía más preguntas que nunca.
- Hermanos- la voz de esa mujer se escuchó por todo el lugar, los demás la miraron con atención incluyendo a Hermione- Hoy hemos comprobado que nuestro poder está completo y tenemos que ser muy cuidadosos para mantener nuestro anonimato. A estas alturas, toda Inglaterra, Irlanda y Escocia sintieron nuestra magia…
- ¿Por qué pasó esto?- intervino la castaña cada vez más desesperada por obtener respuestas.
La mujer la miró a través de su máscara y esbozó una sonrisa.
- El Buscador está tratando de ubicar el Oro del Rin, pero el proceso no es sencillo- le explicó sin reparos- Draco te explicará los detalles más adelante, ahora será mejor que vayas a comprobar que tus hijos estén bien- le dijo tranquilamente.
La expresión de Hermione pasó de la confusión a la preocupación, durante unos segundos se le notó como con un conflicto interno pero luego giró sobre sí para desaparecer del lugar.
Todos los demás se miraron luego de la abrupta partida de la mujer.
- Se deja llevar por sus emociones- comentó un joven hombre con la runa de la Templanza grabada sobre su mejilla izquierda.
- Con el tiempo aprenderá, ahora discutamos cómo solucionar y canalizar este inconveniente- prosiguió la mujer que los dirigía como si nada hubiera pasado.
Las cosas tomaban tiempo para tomar su cauce y su objetivo estaba más cerca que nunca, era una persona paciente y esperaría.
Un poco más.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Hermione apareció nuevamente en su oficina de donde salió a toda velocidad para tomar la red flú para llegar directamente a casa de sus padres quienes cuidaban a su hija menor algunos días de la semana.
- ¡Mamá!- exclamó la pequeña saltando a los brazos de su madre en cuanto la vio emerger de entre las llamas- ¡Todo se movió, mamá!- añadió entre asustada y conmocionada.
- Lo sé pequeña, lo sé, pero ya pasó- la calmó abrazándola con fuerza.
- Fue un terremoto común y corriente ¿cierto?- le preguntó su padre estrechando a su madre cerca de sí, ambos miraban a su hija con aprensión.
La aludida no pudo mirarlos a los ojos pero sí les respondió.
- Harry no lo cree- confesó sin querer mentirles completamente- ¿Están bien?- preguntó notando que la sala estaba un poco desordenada.
- Sí, sólo con algunas cosas rotas- le sonrió Jean de lacia cabellera color castaño claro.
La hechicera asintió agitando ausentemente su varita para devolver todo a su lugar reparándolo en el proceso, pronto la casa quedó como nueva.
- Voy al Colegio para ver a Albus y a James, me llevo a Lily- declaró sin soltar su hija.
- Con mucho cuidado- se despidió su padre sin tratar de detenerla.
Las dos castañas desaparecieron por la chimenea mientras Hermione pronunciaba la contraseña que las transportaría al despacho de la directora en Hogwarts. Sabía que era un viaje largo y agitado al ser internacional, así que aferró a su hija protegiéndola de todo el movimiento en la medida de lo posible.
Cuando aterrizó, se encontró con las caras de Ron, Fleur, Audrey y Angelina.
- Hermione, Lily- las saludó Minerva McGonagall desde su escritorio, al parecer los demás también iban llegando al lugar- Siéntense por favor, les decía que el temblor definitivamente se sintió en Hogwarts pero no pasó nada, los estudiantes están sanos y salvos en sus Salas Comunes- dijo para calmar a los padres y antiguos alumnos.
Hermione aceptó la explicación mientras se limpiaba el hollín de ella misma y de su hija (en los viajes por chimenea era casi imposible no ensuciarse).
- Eso está muy bien, pero quiero ver a mi hija- protestó Ron visiblemente alterado.
- Sus hijos ya están en camino pero les pido mantener la calma, no podemos causar más revuelo- replicó la anciana mujer con su usual compostura- En estos momentos, la señorita Victorie Weasley los está escoltando hacia acá- añadió a lo que Fleur asintió con orgullo.
- Hermione, ¿acaso este 'temblor' también se sintió en el Ministerio?- le preguntó Fleur enfocando su atención en la recién llegada que ahora acomoda a Lily en una silla.
La aludida mantuvo su gesto serio.
- Sí, Harry se quedó investigando qué fue lo que pasó- asintió con un profundo sentimiento de culpa, de alguna manera ella sabía la causa del revuelo, pero no se atrevió a decir absolutamente nada.
- Este tipo de agitación no puede ser nada bueno- comentó el retrato de Albus Dumbledore- Asumo que percibiste una agitación en la magia ¿no Minerva?- preguntó.
- La sentí, pero fue apenas un segundo…
- Lo cual la hace más peligrosa, lo que fuese que provocó este 'sismo' no quiere ser encontrado- murmuró el anciano tan perspicaz en su recuerdo como lo fue en vida.
Lily frunció el ceño en un modo idéntico al de su madre.
- ¿A qué se refiere el señor de la barba, mami? ¿Qué es peligroso?- inquirió la niña mirando a la adulta con sus ojos color avellana llenos de duda.
Hermione miró a su pequeña sin saber exactamente cómo responderle.
- Son cosas de adultos Lily, nada de qué preocuparse- la calmó Audrey Weasley con ese aire beatífico que portaba.
Las esposas de los hombres Weasley eran muy diferentes entre sí: Fleur era imposiblemente hermosa y con una inteligencia sobresaliente, Audrey era pacífica y de espíritu gentil, Angelina era apasionada y audaz cuando se lo proponía, mientras que Luna era etérea y aparentemente distraída, pero todas ella era madres amorosas que harían lo que fuera por los suyos.
Hermione podía comprender eso y lo compartía.
- Además, lo que haya sido, ya pasó- intervino Angelina con resolución.
En ese momento, la puerta del despacho se abrió dejando pasar a un grupo de jóvenes.
- ¡Mamá!- Albus y James abrazaron a su madre y a Lily a manera de saludo, así como los demás hicieron con sus respectivos padres.
- ¿Estás bien Rose?- le preguntó Ron examinando a su hija casi con desespero.
- Estoy bien papá, sólo fue un temblor- le sonrió ella tratando de calmarlo pero internamente le encantaba que su padre fuera así de sobreprotector.
- Uno que 'oportunamente' arruinó nuestra broma de inicio de curso- se quejó Fred II dejando que su madre abrazara a Roxanne.
McGonagall le envió una severa mirada.
- ¡Fred!- le riñó otro niño de anaranjada cabellera.
- Déjalo Louis, de cualquier modo tu madre está aquí- suspiró James con derrota.
La parte veela sonrió ante eso, era sabido por todos que tenía una habilidad especial para descubrir las bromas de su hijos y sobrinos, una habilidad que las restantes madres admiraban y que Ron denominaba como su sexto sentido aguafiestas.
- ¿Y Lucy, mamá?- preguntó la joven Molly con su tenue voz.
- Está con tu abuelita Molly, no se asustó ni un poco- respondió Audrey refiriéndose a su hija de 6 años quien, de momento, era la menor del clan Weasley y al parecer también sería mágica (hubo un tiempo en el que pensaron que sería una squib pues su madre era una muggle, sin embargo cuando comenzó a dar señales de magia accidental supieron que eso no sería así).
- Ya puedes soltarme mamá- dijo Roxanne luego de haber tratado de liberarse ella misma pero sin éxito.
Angelina miró a su hija y la soltó con deliberada lentitud, su bebé ya no era una niña y había crecido demasiado rápido para su gusto.
- Todos estamos bien, Hogwarts no colapsó ni nada, y ahora nadie hará bromas de inicio de curso. Ustedes los adultos son demasiado paranoicos- bufó la rubia Dominique con ese agrio carácter que tenía, algo peculiar pues ninguno de sus padres era así.
- Y tú tienes suerte de no haber pasado por lo que ellos pasaron, niña insolente- gruñó el retrato de Nigellus Black desde la pared, Dominique lo miró y frunció el ceño.
- Bueno, creo que fue suficiente de esta reunión. Como dijo la señorita Weasley, todo está bien- medió Minerva al ver que los padres ya estaban más tranquilos.
- Si me lo permites Minerva, quisiera hablar con uno de tus profesores- solicitó la castaña mujer de la nada.
Todos se extrañaron ante semejante solicitud pero no dijeron nada, asumieron que su amiga tendría sus razones.
- Desde luego Hermione, adelante- asintió la anciana mujer dándole libre paso al colegio.
- Si estás de acuerdo, puedo llevarme a Lily a la Madriguera, Lucy ha preguntado mucho por ella y creo que les haría bien verse- propuso la esposa de Percy con amabilidad.
- Te lo agradecería mucho Audrey, creo que sería bueno para ambas- le sonrió la otra con sinceridad.
Así, uno a uno, los adultos partieron despidiéndose de sus hijos y sobrinos quienes regresaron a sus salas comunes después de todo el drama.
Hermione, por su lado, se encaminó a la oficina de la actual profesora de Defensa contra las Artes Obscuras quien llevaba alrededor de 5 años en el cargo; todo indicaba que la maldición del puesto había terminado con la muerte de Voldemort.
La mujer entró al despacho sin molestarse en esperar una respuesta cuando dio dos suaves golpes en la puerta, al otro lado, una conocida mujer se levantó de su silla para mirarla con un gesto sorprendido.
- ¡Granger!- la reconoció.
- Parkinson- saludó la recién llegada cerrando la puerta tras de sí- Veo que sigues ocultándote en el castillo- soltó sin maldad sino con pena.
Pansy Parkinson había sorprendido a todos cuando regresó al país divorciada, cuando acabó la guerra se había casado con Blaise Zabini y ambos se habían mudado a Italia para olvidar el pasado; sin embargo, algo había sucedido y ella regresó a Inglaterra sin esposo.
- ¿Vienes a burlarte?- espetó fríamente, después de todo estaba acostumbrada al escorno, especialmente cuando todo el mundo supo que ella había sido quien ofreció entregar a Potter al Señor Tenebroso.
- No- negó la otra dejando escapar un suspiro- Vengo a pedir tu ayuda- confesó.
La antigua Slytherin tuvo que sentarse nuevamente por la sorpresa, de todo lo que imaginó, ese no era uno de los posibles escenarios.
¿Acaso Granger se había vuelto loca?
- Si es sobre las calificaciones de tus hijos…- inició queriendo averiguar a dónde quería llegar la otra.
Hermione esbozó una sonrisita, si tan sólo se tratara de algo tan sencillo.
- Necesito pedirte un favor- explicó sin rodeos- Quiero que conserves algo hasta que sea el momento de entregárselo a Harry- dijo.
- ¿A Potter? ¿Estás demente? ¿Qué te hace pensar que puedes confiar en mí o que accederé a tu absurda petición?- soltó la otra pasando de la confusión a la incredulidad.
Hermione la miró fijamente con sus ojos marrones, no había diversión en su gesto ni señales de que se tratara de una broma.
- Conozco tu secreto- fue todo lo que dijo y la pelinegra palideció al instante.
¿A qué se refería?
- No sabes nada- se defendió tratando de ocultar sus emociones…pero dolía.
- ¿Quién crees que contactó al auror italiano que te sacó de Milán?- increpó sin darle demasiados detalles.
Pansy abrió sus ojos como platos y un sudor frío comenzó a perlar su frente.
- No te atreverías…
- Necesito que aceptes ayudarme- la cortó odiándose por estar usando una táctica tan slytherin pero era necesario.
La otra mujer soltó un sonoro suspiro y su gesto se tornó derrotado.
- Te odio Granger- fue todo lo que dijo aceptando ser chantajeada.
La castaña ignoró su comentario y sacó su varita para conjurar un pequeño recipiente de cristal que inmediatamente llenó de agua cristalina. Pansy la miró intrigada cuando, en un intrincado movimiento de su varita, la mujer hizo aparecer un hilillo dorado extraído de su cabeza que cayó al agua y, cuando estaba a punto de tocar el fondo, se transformó en un hermoso pez ambarino.
- Consérvalo hasta que Harry lo necesite- le dijo ofreciéndole la pecera.
- ¿Cómo sabré cuándo lo necesitará?- preguntó sabiendo que el pez era una memoria y se alimentaría de la magia de la mujer.
- Lo sabrás, y no le digas a nadie de nuestra conversación- le dijo.
Sin más, la mujer de despidió dejando a tras la oficina de su antigua compañera.
En el camino de regreso al despacho de la directora, sabiendo que a esa hora los alumnos estaban en clases, un ruido la alertó haciendo que sus músculos se tensaran al instante.
- ¿Quién está ahí?- preguntó dando media vuelta y con su varita en alto.
- Tranquila, soy yo madrina- sonrió Victorie Weasley.
Hermione se relajó al instante dedicándole una cálida mirada a su ahijada, fue en verdad una sorpresa para ella cuando Bill y Fleur le pidieron que fuera la madrina de su primogénita, pero había sido un gusto y un honor aceptar serlo. La joven era tan encantadora e inteligente como su madre y poseía el carisma natural de su padre, además era la actual Premio Anual, por lo que no podía estar más orgullosa.
- Estuve a punto de hechizarte Victorie- le sonrió en broma.
- No lo hubieras conseguido, soy mucho más ágil que tú- rio la joven de vuelta acercándose a la adulta.
- ¿Insinúas que soy lenta?- preguntó falsamente ofendida, la otra rio nuevamente.
- Nada de eso, sólo que yo soy muy rápida- negó procediendo a ponerse seria- Te noté nerviosa, ¿sucede algo?- inquirió astutamente.
- Sería raro que nada sucediera cariño, el mundo cambia a cada segundo- evadió la mayor a lo que la rubia enarcó una de sus cejas con incredulidad. Hermione identificó el gesto perteneciente a Fleur y tuvo que sonreír al recordar cuando lo confundió con altanería recién conoció a la francesa en el Torneo de los Tres Magos.
- Sabes que puedes decirme las cosas directamente madrina, ya no soy una niña- aclaró la otra.
- Ciertamente ya no lo eres- suspiró recordando la primera vez que la sostuvo entre sus brazos, era tan pequeña que le pareció imposible que algún día creciera tanto.
- A mi edad, los tíos Ron, Harry y tú misma fueron a la guerra- le recordó la otra sabiendo todo acerca de ese obscuro y célebre pasado, sino por la familia por lo libros, por sus compañeros o por la Prensa.
Hermione supo que su ahijada tenía razón, no podía negarle información solamente porque para ella todavía era una niña, legalmente era una adulta...ante eso, la miró con intensidad.
Victorie sintió ese escrutinio y tensó su postura instintivamente.
- Lo sucedido el día de hoy no fue un simple sismo- confesó la mayor- Y presiento que se repetirá en el fututo cercano, por eso te pido estés alerta, quizás en esta ocasión no fue nada pero no sabemos qué pueda suceder. Si algo sucede, recuerda que James tiene el Mapa y sé que eres perfectamente capaz de conjurar un patroni para pedir ayuda- advirtió con extrema seriedad.
- Entonces ¿es algo serio?- preguntó la rubia con un toque de miedo en su voz.
- Espero que no cariño, no quiero asustarte solamente necesito que estés alerta- le dijo levantando su mano para acariciarle su mejilla- Por cierto, me alegra lo tuyo con Teddy, es un buen chico- la joven se sonrojó ante eso- Mantente a su lado y apóyense mutuamente, Merlín sabe que Harry lo ha influenciado demasiado y puede llegar a ser tan testarudo como él pero es un hombre muy sensible- le aconsejó con un matiz de tristeza que no pasó desapercibido por la otra.
- ¿Todo va bien con el tío Harry?- preguntó preocupada.
Hermione la miró desconcertada por un segundo y bajó su mano, luego recordó que esa joven era casi tan perspicaz como su amiga Luna y sonrió.
- Todo va bien, solamente prométeme que te cuidarás y serás fuerte- le pidió.
- Lo haré, ya verás que todo regresará a la normalidad- le sonrió con convicción y la adulta sabía que, muy en el fondo, eso era imposible.
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- ¿Alguien pudo detectar la fuente de ese poder?- preguntó el Jefe de Aurores con un gesto serio hacia su equipo.
- No jefe, el incidente fue demasiado breve aunque los inefables nos reportan que el epicentro está en Londres- informó un auror de gesto crudo.
- Necesito saber si este fue un evento aislado o hay riesgo de que vuelta a repetirse- dijo el ojiverde.
- Por lo que sabemos es algo aislado, Harry- intervino otro hombre de marcado acento irlandés.
- No quiero suposiciones, necesitamos certeza Seamus- le respondió mirando a su antiguo compañero de Casa.
- ¿Sería prudente fortificar las barreras protectoras del Ministerio?- inquirió una mujer de nombre Orla Quirke quien estaba dentro de su escuadrón de élite por su capacidad táctica y de combate.
- ¿Este sismo se sintió en Gringotts?- inquirió Harry de inmediato.
- Sí…
- Entonces no tiene caso fortificar nada, Gringotts es el lugar más protegido de nuestro mundo junto con Hogwarts, y si se sintió en ambos lados, ninguna barrera mágica podrá detenerlo- concluyó el pelinegro.
- Como ninguna barrera ha podido detenerte a ti ¿no? Recuerdo que tú, junto con Hermione y Ron allanaron ambos lugares- sonrió Seamus tratando de disminuir la tensión en el ambiente.
La oficina se llenó de risitas y Teddy, quien estaba como oyente junto con sus compañeros, se carcajeó a lo que Harry suavizó su semblante.
- Ah, la juventud perdida- suspiró el aludido tan dramáticamente como pudo.
- Los temibles 37, ¿no Potter?- gruñó John Dawlish con una fiera sonrisa.
Harry rio una vez más para luego volver a tornarse serio, sus dos minutos de diversión habían terminado.
- Como sea, necesitamos averiguar todo lo posible sobre esta nueva amenaza, me preocupa que pueda prestarse a ataques o siembre pánico en la comunidad- retomó.
- No estamos seguros aún de que sea una amenaza, pudo haber sido algo fortuito
- No quiero correr riesgos; si es fortuito quiero estar seguro que lo sea, pero sino debemos tomar medidas preventivas- afirmó con voz tensa- ¿Tenemos aurores de rastreo disponibles?
- Depende de a quién quieras poner bajo vigilancia, los de alto perfil están en misiones de larga duración- dijo una mujer de cabellera obscura.
- A Draco Malfoy- declaró.
- ¿Draco? No ha hecho nada ni remotamente sospechoso en 19 años- replicó esa misma mujer.
- Eso es suficientemente sospechoso para mí, necesito que lo pongas bajo vigilancia Tracy y me reporten cualquier comportamiento anormal- ordenó Harry a la antigua slytherin hija de Lorcas Davis, un mago asesinado durante el breve dominio de Voldemort.
Ella asintió sin protestar más.
- Tomaré a tres internos e iremos a explorar Londres en busca de pistas- se ofreció Dawlish a lo que Potter asintió ligeramente.
- Yo me encargaré de ver qué información consigo en el Callejón Knockturn, siempre hay rumores muy interesantes circulando por ahí- sonrió Seamus.
- De acuerdo, manténganme informado. Lo demás sigue igual, gracias por su tiempo- finalizó el jefe haciéndole un gesto a su ahijado para que se quedara.
Los otros regresaron a sus ocupaciones dejando la oficina del jefe con sólo dos ocupantes.
- ¿Qué pasa Harry?
- Vamos a La Madriguera, Hermione me avisó que Lily está allá y seguramente Molly querrá alimentarnos; ha sido un día agitado después de todo- sonrió relajando su expresión con un suspiro.
El joven Lupin le regresó la sonrisa y asintió, siempre le era grato ver a la que consideraba como a su familia.
Ambos hombres recogieron sus cosas y se despidieron de los demás para dirigirse a las chimeneas del Atrio, desde donde llegaron a La Madriguera encontrando a la mayor parte de la familia reunida.
- ¡Harry! ¡Teddy!- la matriarca Weasley los envolvió en un fuerte abrazo que casi los dejó sin aire, pero estaban acostumbrados y lo soportaron con estoicismo.
- ¡Papi!- exclamó la mini castaña corriendo hacia los brazos de su padre quien se separó de Molly para recibirla.
- Hola Lily- la abrazó- ¿Cómo estás?- preguntó examinándola rápidamente como era su costumbre.
- Bien papi, mamá me recogió en casa de mi abuelitos Jean y Edward, luego fuimos a Hogwarts a ver a James, a Albus y a mis primos. Después, tía Audrey me trajo a jugar con Lucy- contó la niña con la mayor precisión posible, manía heredada de su madre.
- Que bueno nena, ¿te asustaste?- la niña negó.
- Llegan justo a tiempo para la cena- intervino Molly tratando de elevar los ánimos.
- Querida, a lo mejor Harry quiere regresar a su casa con Lily, y Teddy con Andrómeda- le recordó Arthur con suavidad.
- Pues que Andrómeda y Hermione vengan a cenar con nosotros, no es como si fueran extrañas- resolvió la pelirroja decidida a retener a su familia para la cena.
- Mi abuela estará encantada- asintió Teddy divertido.
- Le enviaré un patronus a Hermione- dijo Harry entusiasmado por la idea de la cena familiar, no era extraño que se reunieran pero le encantaba aprovechar esas oportunidades, además necesitaba relajarse un poco.
- Mejor usa la chimenea, la noté un poco nerviosa esta mañana; ya sabes cómo insiste en que los patronus son sólo para emergencias- le sugirió Ron rodando sus ojos- Yo tengo que regresar a casa con Luna y Hugo- sonrió caminando hacia la chimenea.
- Nosotros nos quedamos- dijo Bill abrazando a su esposa.
- Igual nosotros, de cualquier modo Percy tiene que quedarse hasta tarde en la librería- sonrió Audrey.
- Ese hermano mío nunca cambia, sigue siendo un adicto al trabajo en cualquier mundo- bromeó George a lo que Angelina lo golpeó ligeramente en un brazo.
Sorprendentemente Percy, el Weasley más obsesionado con el Ministerio de Magia, había optado por tener un empleo muggle en el mundo muggle, y fue gracias a eso que había conocido a su actual esposa. Actualmente eran dueños de una pequeña librería en Brixton.
Harry rio ante las ocurrencias de ese pelirrojo mientras se acercaba a la chimenea para contactar a su esposa.
- ¡Despacho de Hermione Potter!- pronunció metiendo su cabeza a las llamas sin dudarlo.
Cuando el enlace iba a ser establecido, el fuego cambió de color repentinamente y tiró al ojiverde de espaldas.
- Oh, ¿estás bien Harry?- Teddy se acercó para ayudarlo a levantarse.
- Sí, sí…no sé qué sucedió- respondió algo confundido.
- Tu llamada se redirigió, algunos altos funcionarios del Ministerio usan este sistema, aunque admito que le falta algo de sutileza- explicó Arthur extrañado, Hermione no solía redirigir sus llamadas.
De la chimenea, surgió la afilada cabeza de Catherine Slane quien miró atentamente a los presentes hasta que su mirada se clavó en Harry.
- Buenas noches señor Potter- saludó educadamente- ¿Llamaba a la señora Potter?
- Sí, necesito hablar con ella- respondió el aludido al instante.
- Me temo que ella no está disponible de momento, ¿gusta dejarle un recado?- dijo la otra como si nada.
- ¿Sabes si tiene su agenda ocupada para la cena?- inquirió sin querer dejarle un recado con una tercera persona.
- La señora Potter está terriblemente ocupada, acaba de llegarnos un caso complicado y está con un escriba, lo lamento- respondió con un gesto apenado pero inmutable.
Harry frunció el ceño.
- De acuerdo, gracias Cath- se despidió y la cabeza de la bruja desapareció sin más.
- Bueno, Hermione es una hechicera muy ocupada- comentó Angelina para romper la tensión.
El ojiverde asintió.
- ¿Y qué habrá para el cumpleaños de la hechicera ocupada? Bien podríamos aprovechar que no está para planear algo- intervino George rascándose su oreja de plata.
- ¡Una fiesta de disfraces!- propuso Lily sin preocuparse por la ausencia de su madre, después de todo no era común y sabía que la vería más tarde.
- No querida, esa fiesta será para tu cumpleaños- le dijo Audrey con indulgencia.
- De hecho, tengo una reservación para toda la familia en un restaurante de comida francesa- declaró Harry a lo que Fleur amplió su sonrisa.
- ¿Invitaste a la Prensa?- inquirió George divertido.
- Será mejor que pongas a un par de aurores por ahí si quieres privacidad- intervino Bill.
- Es un restaurante muggle, dudo que alguien del mundo mágico tenga contactos ahí- respondió el ojiverde sin querer hacer del evento algo de seguridad nacional.
- ¿Crees que los muggles no tenemos paparazis?- inquirió Audrey divertida- Dos de cada cinco de nuestros clientes, solamente van para que Percy les cuente de los héroes del mundo mágico- añadió.
Todos rieron al imaginar qué tipo de relatos contaría su estricto hermano y siguieron discutiendo posibles teorías durante la cena.
La vida parecía tranquila pese al incidente de ese día.
Todo estaba en orden…
…de momento.
A/N: Hola nuevamente, un segundo capítulo con sabor a trama y nuevos personajes que van enlazándose en la historia.
Como siempre agradezco sus comentarios.
Altais Malfoy Black: Ciertamente existen cosas que, de momento, parecen no tener explicación pero poco a poco veremos cómo fue que todos llegaron a ese punto (como el flashback del inicio). Gracias por tus comentarios y espero leerte pronto.
Viridianasag: Hola, es bueno leernos nuevamente y gracias por seguir mi nueva historia; realmente el Epílogo del canon no fue mi favorito, por eso henos aquí. En fin, hasta pronto.
Hasta la próxima!
