Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.


EL OCASO DE LOS DIOSES

...

Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE


[Capítulo 4: Centinodia]

...

"Hasta que los hijos de Bur (los Dioses) levantaron las tierras,
crearon la Tierra del Medio (el mundo físico), un lugar incomparable.
Desde el Sur brilló el sol sobre un mundo de rocas.
La hierba empezó a crecer y los campos reverdecieron.
"

- El mito de la creación en el Völuspá (Las profecías de la Sybila)


...

Flashback…

- Me traicionaste- la voz se escuchó fuerte y clara en medio de la sala de Grimmauld Place.

Ginevra Weasley llevaba puesto su uniforme de las Holly Harpies y su rostro estaba rojo por una ira que solamente había manifestado en la Batalla de Hogwarts.

- Ginny…

- No te atrevas a decir mi nombre Hermione- escupió la otra.

Hermione se levantó del sillón dejando su libro de lado, ese día había tenido que quedarse en casa a estudiar para un importante examen de Leyes Mágicas; Harry había salido con Teddy y Andrómeda por lo que el lugar estaba vacío.

- Por favor Ginny, no es lo que parece- trató de decir levantando sus manos en señal de paz.

- ¡Cállate!- bramó la pelirroja sacando su varita para apuntar a la que fuera una de sus mejores amigas.

- Baja tu varita por favor, hablemos como personas civilizadas- pidió la castaña sintiendo cómo su pulso se aceleraba, su cuerpo estaba inyectándose de adrenalina para reaccionar ante el peligro inminente.

- No tenemos nada de qué hablar- negó la otra sin bajar su arma- Siempre supe que amabas a Harry pero jamás creí que me lo arrebatarías luego de todo lo que pasamos…¡me juraste que lo amabas como a un hermano!- vociferó dejando que un par de lágrimas se escaparan de sus ojos.

Hermione entristeció su semblante, le dolía ver a su amiga sufriendo de tal manera pero lo único que podía consolarla, era lo único que no estaba dispuesta a dar.

El amor de Harry.

Era cierto, alguna vez Ginny le preguntó si lo que sentía por Harry era algo más que amistad y ella le respondió que sí, que lo veía como al hermano que nunca tuvo…poco después, la pelirroja comenzó a salir con él y entonces supo que esa pregunta había sido con la intención de asegurarse de no tenerla como competencia…y en esa época no lo era, ella había dicho la verdad…sin embargo, las cosas cambiaron.

Ella cambió.

Sus sentimientos cambiaron.

Y el amor que antes creyó de hermanos, se volvió uno de amantes.

- No te mentí- declaró en un susurro.

- ¡¿Entonces qué hiciste?! ¡¿Te hiciste la mártir y dejaste que Harry tratara de amarme para olvidarte?!- le reclamó con furia.

- ¡No!- explotó la otra- Yo no lo amaba de esa manera…nunca planeé amarlo de esa manera…- confesó luchando por contener su propio llanto- Ninguno de los dos quiso enamorarse del otro- agregó recordando el devastador momento en el que supieron la verdad.

La pelirroja no tuvo compasión ante el sufrimiento de la otra, no lo merecía.

- Maldigo la hora en la que te consideré una amiga- dijo la más joven lanzando un hechizo hacia la castaña quien le ordenó a su cuerpo que no se moviera, que soportara lo que viniera, que lo merecía por ser tan egoísta…

Y su mundo explotó en dolor.

Fin del Flashback…

Faltaba poco menos de una hora para la media noche pero Hermione despertó de la pesadilla, a un lado su esposo dormía plácidamente y sintió unos terribles deseos de levantarse.

Lo hizo sigilosamente tomando su varita del estante para aplicarse un hechizo de pasos ligeros y cambiando su atuendo por uno más apropiado para salir (su camisón difícilmente la protegería del frío nocturno). Verificando una vez más que Harry durmiera profundamente, salió de su habitación para llegar a su estudio de donde desapareció rápidamente.

Se materializó en el llamado Santuario mirando a su alrededor con el ceño fruncido, todavía no comprendía por qué había ido precisamente a ese lugar pero había sido casi como un llamado.

- Te estaba esperando Hermione- la saludó la mujer de los ojos perpetuamente cerrados- Te noto inquieta- agregó como si nada.

- Tuve una pesadilla- confesó soltando un suspiro cansado, luego se desplomó en una de las sillas de piedra colocadas en el lugar en forma de círculo, una por cada runa grabada en el piso.

- ¿Quieres hablar de ello?- le preguntó la otra con una extraña amabilidad.

- Sin ofender, pero no la conozco y esto es personal- soltó sin deseos de ser cordial.

La otra esbozó una sonrisa acercándose a la primera hasta quedar frente a ella.

- Mi nombre es Cassiopea Stretton, mi runa es la Nitidez- se presentó abriendo sus ojos para mostrar dos pupilas completamente cubiertas por un manto blanquecino, la bruja era ciega- Así es, soy invidente- sonrió adivinando los pensamientos de la otra.

- No lo hubiera adivinado- comentó la castaña con sarcasmo, parecía irónico que fuera la que representara la claridad cuando estaba ciega.

- Aunque no te vea, puedo percibir tu escepticismo- comentó con buen humor- Debes saber que no necesito de mis ojos para ver la realidad del mundo y los corazones de las personas- declaró sentándose a un lado de la castaña- ¿Puedo?- pidió mientras levantaba sus manos como queriendo colocarlas en las sienes de la otra.

Hermione la miró con el ceño fruncido, no confiaba en las intenciones de esa mujer por mucho que le sonriera.

- No creo que…

- Solamente aliviaré tu jaqueca, prometo que no quiero hacerte daño alguno- explicó entendiendo las dudas de su interlocutora.

La castaña sintió que efectivamente su cabeza estaba en camino de tener una fuerte jaqueca, normalmente no padecía de ese tipo de molestia pero desde su cumpleaños parecía algo recurrente.

- De acuerdo- accedió girando su cabeza para que la mayor colocara sus manos sobre la misma.

Casi al instante, sintió como si una manta de paño fresco envolviera su cabeza relajándola de inmediato, todo indicio de dolor se esfumo en la nada.

- Respira- le indicó Cassiopea en tono experto.

- ¿Qué me está pasando?- preguntó mucho más relajada pero decididamente intranquila.

- Estás pasando por un proceso de adaptación- le dijo la mujer- Tu mente sufrió una poderosa descarga de magia que, a su vez, utilizaste demasiado pronto- elaboró.

- Agradecería si fueras un poco más explícita- solicitó cansada de los rodeos.

Cassiopea soltó una pequeña risita al tiempo que retiraba sus manos de la cabeza de la otra quien sintió alivio cuando el dolor no regresó.

- Sabía que este sería el síntoma más molesto de todos- confesó- Digamos que nuestra pertenencia a los Pilares implica que recibimos un poco de magia antigua ligada directamente a nuestra runa- con eso, levantó su pierna izquierda descubriendo su tobillo para mostrarle la marca de su runa- Habrás notado que todos tenemos la marca de distintos lugares…

- Creí que era fortuito- intervino la castaña comenzando a creer que no lo era.

- Nada que nos involucre es fortuito- negó- La marca aparece donde exista el eco más intenso de dolor, por ejemplo, mi único hijo se aferró a mi tobillo izquierdo antes de morir en una explosión- soltó sin demostrar la completa devastación que alguna vez sintió por ese hecho.

La confesión, le recordó a Hermione que eran personas, todos los Pilares eran personas que alguna vez tuvieron o tenían a alguien que los amara y a quien amar.

- Lo lamento- dijo.

- No lo hagas, eso fue lo que me hizo ser quien soy ahora- habló con entereza- Mi don es ayudar a los demás a pensar con claridad, pero tuve que sacrificar mi visión para obtenerlo- agregó.

- ¿Cuál se supone que es mi don?- cuestionó adivinando hacia dónde iba esa conversación.

- Dime, ¿cómo lograste derrotar a tu mortífago?- preguntó de vuelta.

Hermione apretó sus labios en una mueca de incomodidad.

- Prefiero no hablar de eso…

- Tienes que hacerlo porque ese es tu don- insistió.

- Entonces no es un don, ¡es una maldición!- vociferó saliendo de su estado de relajación con brusquedad.

- Dime qué paso- pidió una vez más la mujer de ojos cerrados.

Hermione inspiró profundamente recordando la escena que inició con sus pesadillas.

Flashback…

El alto hombre rubio los apareció en una inhóspita cueva donde la luz del sol no entraba y únicamente dos antorchas hacían visible su interior.

- ¿Qué demonios…?- la rasposa voz de un hombre los hizo ponerse alerta.

- Ah, usted debe ser el mortífago que buscamos- dijo Tristán como si nada.

Frente a ellos, estaba Antonin Dolohov erguido cuan alto era y con una túnica desgastada sobre su cuerpo, su semblante transmitía sorpresa que inmediatamente se transformó en ira cuando identificó a la única mujer presente.

- ¡Sangre sucia!- bramó enarbolando su varita para atacar.

- Tranquilo mortífago, no venimos a que opusieras resistencia- dijo el rubio levantando su mano derecha a lo que Dolohov sintió como si alguien tomara control de su cuerpo y no consiguió moverse.

- ¡¿Qué es esto?!- gritó frustrado al no lograr recuperar su movilidad, estaba indefenso.

- Hermione, ¿podemos terminar con este asunto?- preguntó el rubio sin perder su sonrisa.

La mujer cerró sus ojos e inspiró profundamente, ese mortífago había causado mucho dolor y había matado a Remus, había atentado contra la vida de sus amigos y sabía que no se detendría mientras siguiera con vida.

- ¿Qué es lo que sabes de mí?- preguntó.

Entonces Dolohov la miró con desprecio.

- Sé que tú los mataste, o terminaste con lo que quedó de ellos- escupió- Eres una asesina, igual que yo- agregó esbozando una desquiciada sonrisa.

- ¡No soy igual que tú!- replicó la mujer.

- ¿De quiénes habla?- inquirió Tristán con curiosidad pero no acusatoriamente.

- ¿No se lo has dicho? ¿Tu amigo no sabe quién eres realmente?- la retó Dolohov, el mortífago sabía que podría torturarla psicológicamente si así lo deseaba.

- No hay nada qué decir, y tú no podrás volver a decir nada dentro de poco- espetó con amargura.

Eso provocó una cruel risotada por parte del mortífago.

- ¿Me matarás?- preguntó con burla- Dudo que puedas hacerlo nuevamente, no después de lo que pasó en Angola- insinuó con perversidad- Y tu debilidad te costará cara, le diré a todos tu secreto y haré que te desprecien, luego mataré a todos aquellos a los que amas, especialmente al hijo del licántropo…acabaré con el último Lupin con mis propias manos- declaró con autosuficiencia.

La sangre de Hermione hirvió en sus venas, no podía permitir que ese hombre amenazara todo lo que había creado en los últimos años, a sus amigos, a su familia, a Teddy…

- Aún no sabes de lo que soy capaz- declaró mirándolo con fuego en sus ojos mientras levantaba sus manos desnudas y expulsaba su magia.

Fin del Flashback…

- Lo asesiné lentamente- terminó de contar con una mirada contrita.

Cassiopea nunca varió su gesto de amabilidad durante toda la historia, no parecía afectada por el recuento de semejante acto y eso fue algo que Hermione apreció pues así se sentía un poco menos como un monstruo y ligeramente más humana.

- Lo importante es cómo lo hiciste- le dijo la mayor- ¿Recuerdas qué hiciste exactamente?

La castaña volvió a fruncir el ceño, claro que lo recordaba.

- Mi magia explotó y algo en mi cerebro pareció cobrar vida- declaró- Era como si tuviera todo el poder del universo y lo usé para entrar al cerebro de Dolohov para destrozarlo por dentro- soltó con un mal sabor de boca.

- ¿Sentiste algo?

- Asco- habló con certeza- Asco por ser esa persona, por convertirme en ese monstruo…

- Es tu don

- ¿En verdad?- la castaña miró a la invidente con miedo- ¿Ese es mi don? ¿El poder asesinar a quien sea destrozando su cerebro? ¿Cuál es la utilidad?- cuestionó.

- Puedes llegar a asesinar con el poder suficiente, pero la finalidad no es esa- explicó tratando de consolarla- La utilidad es leer la mente de quien sea, tu don te permite entrar a la mente de cualquiera sin que barrera alguna te lo impida- añadió.

Una Legilimática absoluta.

- Asumo que Destino sabrá ver su utilidad- concluyó decidiendo no entrar en más detalles.

- Supongo que sí, por desgracia la consecuencia es tu permanente dolor de cabeza- asintió Cassiopea levantándose de su asiento- Es momento de llamar a los otros- con eso, Evangeline apareció de la nada.

- ¿Listas?- preguntó alegremente, sólo la anciana asintió pues la más joven seguía pensando en todo lo que le acaba de descubrir.

Al Santuario arribaron otras 12 personas más y únicamente una de ellas iba enmascarada como siempre.

- Hermione, asumo que ya estás enterada de cómo funciona tu don- comentó Destino claramente complacida.

- Y yo asumo que ya tienes planes para utilizarlo- respondió la aludida sin poder evitar agregar un matiz de insolencia.

Destino le sonrió con sus labios pintados de rojo.

- Tú también deberías visualizar la utilidad de tu don, gracias a él finalmente podremos tener certeza absoluta en cualquier juicio y sobre cualquier persona- aclaró especulativamente.

Control total.

Eso quería tener Destino, y para eso utilizaría a Hermione.

- Necesita práctica y constantes sesiones de curación pero estará bien- informó Cassiopea con su perene sonrisa.

- ¿Qué tan intensa es tu dolor de cabeza?- la cuestionó otro hombre.

- Lo puedo controlar con pociones- le respondió ella sabiendo que sería complicado pero lo prefería a darle más armas a Destino para manipularla.

- A decir verdad, no creo que sea suficiente- negó Cassiopea con sinceridad.

- Entonces lo mejor será que no te despegues de su lado, Charles; ella te necesita más que nosotros- el joven parado sobre la runa de la Templanza asintió mirando a Hermione minuciosamente.

- Charles Peasegood- se presentó.

- No necesito la ayuda de nadie, puedo controlar mi migraña por mi cuenta- replicó la aludida ligeramente ofendida por lo dicho.

- Me necesitarás si planeas convivir con alguien, tu migraña no hará más que empeorar y Cassiopea no puede estar siempre a tu lado- habló Peasegood con frialdad, parecía indiferente.

Hermione frunció el ceño percatándose de que, en efecto, su dolor de cabeza estaba regresando poco a poco, y no presagiaba ser nada agradable; la curación previa no tenía un efecto prolongado y eso era preocupante.

¿Cómo podría pensar con ese constante dolor?

- ¿Disminuirá con el tiempo?- inquirió.

- Aprenderás a vivir con él- le dijo Charles tomándola del hombro y fue como si un manto de frescura la envolviera, su creciente dolor fue relegada al fondo de su mente- ¿Mejor?- le preguntó el hombre.

Ella lo miró agradecida por mucho que no acabara de simpatizar con el joven hombre de gesto arrogante.

- Descansa, pronto retomaremos la búsqueda y necesitaremos de tu don- le dijo Destino desapareciendo del lugar sin más.

Los demás la imitaron progresivamente hasta que solamente quedaron tres personas, dos se las cuales intercambiaron una significativa mirada.

- ¿Sigues comprometida a la causa?- le preguntó el rubio sin señales de burla, se veía molesto.

- Si este es el precio que debo pagar, que así sea- le respondió ella sin reflejar sus dudas- No tengo otra alternativa más que seguir adelante y claramente tú tampoco- agregó sin importarle que Charles los escuchara.

- Las cosas no son tan sencillas y lo sabes mejor que muchos, Granger- musitó el otro mirando a Charles con recelo- Cuando empiece la Purga, sabremos si tu convicción es tan fuerte como dices- añadió.

- ¿Purga?- inquirió Hermione sin estar segura a qué se refería con esa palabra, en su mente una purga era sinónimo de exterminio.

- Draco- el tono de advertencia en la voz del otro hombre fue suficiente para alarmar a la mujer.

- ¿Qué? ¿Acaso no tiene permitido saber qué es lo que sigue?- lo retó el rubio sin importarle el decoro, no iba a ser reprendido por un mocoso.

Charles no se inmutó pero abrió su boca para hablar.

- Todo lo que hacemos y todo lo que planeamos hacer, es para que el mundo sepa quiénes somos y en qué nos convertiremos; para que sepan que los Pilares de la magia finalmente estabilizarán el mundo- señaló- Sabes bien que necesitamos orden para poder vivir en paz- agregó.

- ¿Qué pasa con el Ministerio de Magia? Ellos no lo verán de la misma forma y buscarán criminales no salvadores- adujo la castaña.

- El Ministerio de Magia jamás nos encontrará a tiempo- respondió Charles- Además, en poco tiempo crearemos una distracción para que nos dejen en paz- agregó.

- ¿Qué clase de distracción?- intervino Malfoy haciéndole notar a la mujer que tampoco él estaba enterado de todo.

- Hogwarts- respondió el más joven.

Hermione y Draco palidecieron.

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…

- Potter- una conocida voz lo llamó.

- Malfoy- el niño se frenó para encarar al joven rubio.

- ¿Podemos hablar?- solicitó con educación.

Albus se extrañó ante semejante petición pero, ya sea por genuina curiosidad o por amabilidad, accedió.

- Vamos a la biblioteca, es improbable que mis primos estén ahí- propuso.

Scorpius asintió y ambos caminaron hacia el lugar, una vez ahí, el ojiverde lo condujo a una de las mesas de estudio más apartadas donde sabía que su madre había pasado innumerables ratos libres durante su juventud.

Se sentaron uno frente al otro.

- Potter- inició el rubio- No me interesa continuar con el legado de antipatía entre nuestros padres- confesó.

- No parecía ser así en clase de Vuelo- replicó el otro recordando ese primer intercambio de palabras.

El rubio le dedicó una sonrisa ladeada.

- Tenía que analizarlos un poco antes de mostrar la proverbial bandera blanca- confesó.

- Creo que el Sombrero hizo bien en colocarte en Slytherin- asintió el pelinegro comprendido la estrategia de su compañero.

- Y yo creo que se equivocó al colocarte en Gryffindor- rio.

- Te equivocas- negó el menor- A mí tampoco me interesa alimentar la rivalidad de nuestros apellidos- acordó el otro alegre ante la madurez del rubio- Aunque sospecho que no buscar esta alianza simplemente por amistad- agregó.

Scorpius sonrió nuevamente al percatarse de que el pequeño gryffindor no era un cabeza hueca como muchos de su Casa.

- Cierto, creo que una alianza entre nosotros dos podría resultar beneficiosa- aclaró.

- ¿Beneficiosa para quién?

- Parece cierto lo que rumoran, en realidad heredaste la inteligencia de tu madre- rio el joven Malfoy- Será beneficiosa para ambos ¿de acuerdo?- dijo extendiendo su mano.

Así, la escena donde un Malfoy le extendía la mano a un Potter se repitió, aunque esta vez eran dos personas distintas que tomarían sus propias decisiones.

- De acuerdo- Albus estrechó la mano ofrecida formando la primera alianza entre sus apellidos- ¿De qué se trata?- inquirió.

- Sospecho que mi padre trama algo y, sinceramente, no quiero que nuestra familia se meta en más problemas- confesó el ojigris con sinceridad.

Albus lo miró bajo una nueva luz, el niño no era lo que inicialmente pensó.

- ¿Cómo podría yo ayudarte con eso?

- Tu padre tiene a un auror siguiendo a mi padre, pero jamás obtendrá información de esa forma- dijo con seriedad- Mi padre sólo se va por negocios y regresa a la mansión, pero donde pasa mucho tiempo encerrado es en su despacho…

- Claro, y en su propia casa no pueden vigilarlo sin una orden oficial- concluyó el otro- Puedo comentarle esto a mi padre pero dudo que sea suficiente.

- Lo sé, por eso necesito investigar por mi cuenta lo que mi padre hace en ese despacho- negó bajando aún más su voz- Y hay un rumor sobre que tu padre posee una Capa de Invisibilidad- agregó de manera demasiado casual.

Albus frunció el ceño, el otro niño lo había manipulado para llegar a ese punto.

- No sé de qué hablas- mintió sin querer entrar en su juego.

- En verdad necesito de tu ayuda, sé que no confías en mí pero haré el juramento que me pidas si me prestas esa Capa- argumentó el rubio casi con desesperación.

El otro lo miró fijamente debatiendo consigo mismo qué era lo que debía hacer, no quería traicionar uno de los secretos de su familia, sin embargo tampoco quería negarle ayuda a quien se la estaba pidiendo de esa manera tan sincera.

- Mi padre siempre la carga consigo, sería imposible tomarla sin que lo note- confesó resignado- Una poción podría surtir un efecto similar…

- Somos de primer año, difícilmente podremos hacer una poción que funcione y comprarla no es opción- suspiró el otro- Quizás el profesor Slughorn tenga alguna y puedas pedírsela o algo así ya que está enamorado de tus genes- bufó.

- No creo que el profesor tenga una poción así en su estantería, más bien estoy pensando en el laboratorio de mamá- sonrió el otro formando un plan en su cabeza- Podría conseguir un poco de esa poción para diciembre- propuso.

- Servirá si me la envías antes de que terminen las vacaciones, así podré utilizarla de inmediato- asintió el rubio aliviado al saber que el otro lo ayudaría.

- De acuerdo- dijo el pelinegro, luego se tornó serio nuevamente- Malfoy, si esto es una trampa para que me expulsen o para meter a mi familia en problemas…- inició sin poder evitarlo, su tío Ron hablaba demasiadas pestes de esa familia como para que lo pasara por alto.

- No lo es- lo interrumpió el rubio- Si nos descubren asumiré toda la responsabilidad; estoy desesperado y haré lo necesario para proteger a mi familia, aunque eso implique traicionar a mi padre- agregó queriendo dejar claro ese punto.

El otro niño pareció conforme.

- ¿Estás seguro de esto?- preguntó el ojiverde- Si tu padre oculta algo peligroso, podría ir a Azkabán- elaboró queriendo asegurarse que el rubio supiera las consecuencias de lo que quería hacer.

Scorpius miró al hijo del Salvador del mundo mágico, su expresión parecía ser seria aunque tenía un sincero matiz de preocupación.

Eso lo hizo confiar.

- Si fuera tu padre, ¿qué harías tú?- preguntó de vuelta.

Albus no respondió inmediatamente pero se tomó la pregunta en serio, no podía imaginar a su padre en esa situación ni a él mismo en ese dilema…no obstante, sólo había una respuesta correcta.

- Te ayudaré- asintió finalmente.

El rubio asintió internamente agradecido por el voto de confianza.

- ¿Has notado que los profesores han estado inusualmente tensos?- inquirió el joven slytherin- El profesor Longbottom no deja de murmurar en los pasillos como un demente- declaró relajando su postura al instante.

- Es cierto, la tía Ginny pasa mucho más tiempo de lo usual en el aire, y sólo hace eso cuando está preocupada- agregó el otro también relajando sus hombros.

- Si queremos averiguar qué pasa, podríamos preguntarle a las pinturas o a los fantasmas, no hay nada más que les guste que ser informativos- sugirió Scorpius.

- O a Hagrid, el tío Ron dice que no es bueno para guardar secretos- sonrió Potter.

- Si tú lo dices…

- ¡Albus!- la voz hizo saltar a ambos chicos del susto- ¿Qué rayos haces aquí con Malfoy?- reclamó la niña moderando su tono al escuchar un 'shhh' proveniente de la bibliotecaria.

El pelinegro miró alarmado a su prima.

- Platicar- respondió con sinceridad.

- ¿Platicar?- susurró ella peligrosamente- ¿Estás demente? Es un Malfoy, no se platica con un Malfoy porque hay que cuidarse de su lengua afilada- dijo mirando al rubio con sospecha.

- ¿Entonces tu falta de modales se debe a que eres una Weasley?- replicó el aludido.

- Eres un…

- Basta Rose- la interrumpió su primo- Malfoy y yo hemos hecho una tregua- soltó decidido a decir la verdad, no planeaba ocultar ese hecho pese a que eso hubiera sido lo más sencillo.

- ¿Qué? ¿Una tregua?- su rostro parecía ser uno de incredulidad- Supongo que fue su idea- acusó mirando al rubio con hostilidad.

- Fue un acuerdo Rose- replicó su primo.

- ¿No lo ves? Está intentando manipularte Albus, es uno más de sus trucos para obtener información de nuestras familias- detalló mirando ahora a su primo- Si le ofreces tu amistad, te traicionará- agregó con fatalidad.

Esa declaración tocó un nervio en lo profundo del corazón de Scorpius.

Así se sentía el rechazo.

- Tomaré el riesgo- soltó Albus sorprendiendo a los otros dos, especialmente a Rose quien no pudo evitar sentirse traicionada.

- Esto lo sabrán tus padres- amenazó como último recurso.

- Dile a quien quieras, estoy seguro de que mis padres lo entenderán- la retó el aludido sabedor de que su padre podría decirle algo pero nada grave.

Rose enrojeció debido a la indignación y le envió otra despectiva mirada al rubio.

- Como quieras- espetó dando media vuelta para salir del lugar a pasos agigantados.

- Tu prima es molesta- concluyó Malfoy habiendo terminado de asimilar lo recién sucedido.

- Mi padres dicen que tiene el carácter del tío Ron- asintió Potter en otro suspiro- Y podemos olvidarnos de ser discretos- agregó.

- Si a ti no te importa, a mí tampoco- dijo encogiéndose de hombros- Mi madre lo comprenderá aunque mi padre proteste.

- Entonces así será, Scorpius- le sonrió Albus sabiendo que podrían convertirse en amigos.

- Así será, Albus- respondió el rubio devolviéndole la sonrisa- Ah, y procuraré no traicionarte- añadió casi en un susurro.

Los niños de primer año avanzaron lado a lado, un gryffindor y un slytherin, libres de prejuicios caminando hacia una nueva era.

Por otro lado, tres jóvenes caminaban por los pasillos del colegio con gesto despreocupado, uno poseía una negra y revoltosa cabellera, otro era de lacio cabello anaranjado y el último tenía un sedoso cabello pelirrojo.

- Entonces, ¿qué haremos como broma de inicio de curso?- inquirió Fred II.

- Lo que habíamos planeado era perfecto- bufó Louis.

- Lo era pero tu madre nos descubrió- dijo James II- Aunque podríamos alterar el techo del Gran Comedor- propuso acomodando su manos tras su cabeza.

- Muy complicado, McGonagall nos atraparía en el acto- negó Louis pensativo.

- No si tía Ginny nos ayuda a distraerla, ella es relajada- dijo Fred entusiasmado por la idea.

- O podríamos utilizar El Mapa del Merodeador- sonrió James con picardía a lo que sus primos lo imitaron.

- ¡James!- gritó una conocida voz.

Una pequeña pelirroja llegó corriendo hasta sus tres primos.

- ¿Qué pasa Rose?- le preguntó el aludido con tranquilidad y una sonrisa burlona al verla tan agitada.

- Albus hizo una especie de alianza con Malfoy- soltó con indignación.

Los chicos se miraron entre sí sin saber muy bien lo que su prima esperaba de ellos.

- Bueno, siempre supe que mi hermanito era un rebelde en el fondo- rio James con diversión en sus ojos color marrón.

- ¿Quién lo diría? Una amistad entre un Potter y un Malfoy- secundó Fred también divertido.

- El tío Ron desheredará a Albus, lo bueno es que no es su ahijado ¿no James?- se burló Louis al saber que James sí era ahijado de su tío Ron y de su tía Luna.

La niña enrojeció nuevamente al ver a sus primos bromear sobre algo que ella consideraba serio.

- ¡¿No harán nada?! ¡Es un Malfoy! ¡Una serpiente!- bramó- ¡Trío de irresponsables!- agregó alejándose de ellos con renovada furia.

- Algún día su cara se le quedará roja si sigue así- comentó Fred viéndola marchar.

- Eso sería divertido- dijo Louis- Pero bueno, ¿cómo alteraremos entonces el techo?- preguntó retomando su conversación anterior como si nada.

Rose caminó tan rápido como pudo hacia la Lechucería, si sus bobos primos no la ayudaban, le diría a su papá lo que había pasado y él seguramente sí haría algo al respecto.

Cuando llegó a la Torre no la encontró desierta como creyó.

- Victorie- saludó mirando cómo su prima terminaba de colocar una carta en la pata de su lechuza plateada.

- Hola Rose- le sonrió la hermosa rubia- ¿Enviarás una carta a casa?- preguntó amablemente.

- Sí, tengo que decirle a papá que Albus formó una especie de alianza con Malfoy y a nadie parece importarle- espetó fruncieron su infantil ceño.

Victorie la miró desconcertada para luego sonreírle dulcemente.

- ¿Sabías que Teddy y Scorpius Malfoy son primos segundos?- le preguntó mirándola con suavidad.

- ¿Malfoy primo de Teddy?- la mayor asintió- No puede ser, Teddy no se parece en nada a un Malfoy, no pueden estar relacionados- objetó algo confundida.

- Lo están, la tía Andy es hermana de la abuela de Scorpius- aclaró.

- Eso no cambia nada- la menor se cruzó de brazos con terquedad- Malfoy es Malfoy- declaró a lo que la rubia suspiró para sus adentros.

- Algún día entenderás mejor las cosas, prima- le dijo- Pero no trates de enemistarlos, sería interesante ver qué pasa con esos dos como aliados- agregó pues para ella el que ese par se hiciera amigos era algo positivo.

- Pero…

De la lejanía, les llegó el sonido de una especie de cántico, un murmullo en medio de la tarde que ya les sabía a noche.

Ambas chicas miraron en dirección al Bosque Prohibido con intriga, entre los altos árboles que inundaban el lugar, pudieron distinguir una especie de luces aproximándose al castillo.

- Rose, regresa a tu Sala Común- le dijo la mayor con preocupación.

- ¿Qué es eso?- preguntó la niña señalando las luces.

- No lo sé- la rubia miró a su prima y supo que no podía dejarla ir sola- Será mejor que ambas regresemos al castillo- declaró tomando a la niña de la mano para dirigirse al Gran Comedor donde seguramente localizaría a algún profesor.

Cuando ingresaron al lugar se encontraron en medio de un caos pues 'alguien' había alterado el famoso techo encantado haciéndolo parecer un cielo lleno de fuegos artificiales, por eso mismo la directora trataba de restaurarlo en medio de múltiples risas y revuelo general.

- Dominique- la recién llegada llamó a su hermana acercándose a su mesa- Cuida de Rose por favor- pidió dejando a la niña sin más explicaciones mientras la ravenclaw asentía algo consternada, su normalmente sonriente hermana se veía preocupada.

Victorie caminó directamente hacia donde estaba su tía Ginny quien reía discretamente de la broma, era evidente que había sido orquestada por cierto Potter y ciertos Weasley's.

- Tía…

- Juro que no sé quién lo hizo- saltó la pelirroja como por reflejo al ver a la Premio Anual, la rubia enarcó una ceja- Mmm, lo siento ¿qué pasa Victorie?- inquirió recobrando su compostura.

- Pasa algo raro en el Bosque Prohibido- soltó en un susurro preocupado.

El rostro de Ginny se tornó serio al instante y buscó la mirada de su esposo, Neville detectó su preocupación y se le acercó.

- Neville y yo investigaremos qué pasa, no te preocupes- dijo justo cuando una especie de alarma resonó por todo el lugar, los presentes callaron desconcertados.

La directora se quedó inmóvil durante unos segundos y dejó de lado el techo encantado.

- Prefectos, conduzcan a los alumnos a sus Salas Comunes ahora mismo- ordenó con voz potente y sin esperar oposición- Profesores, síganme- agregó caminando rápidamente a la salida.

Ginny intercambió otra mirada con Neville y ambos se apresuraron a seguir a la directora; Victorie los vio partir más preocupada que antes, algo malo estaba pasando.

- ¿Algo de ayuda, Victorie?- le preguntó el otro Premio Anual agrupando a algunos alumnos de diversas Casas que estaban rezagados.

- Lo siento Albert, tengo que irme- le dijo la joven ravenclaw corriendo en pos de los adultos sin intención alguna de resguardarse en el castillo.

La joven rubia llegó a los terrenos del colegio que colindaban con el Bosque Prohibido, ahí los profesores habían formado una línea defensiva frente a unas misteriosas figaras encapuchadas que llevaban una especie de antorcha de fuego fatuo en una de sus manos.

La escena le provocó un escalofrío.

Lo único que separaba a ambos grupos era la invisible barrera protectora de Hogwarts una que no había sido derribada desde la Segunda Guerra de Sangre; sin embargo, la rubia sintió temor y aferró su varita preparada para lo que se avecinara.

- No deberías estar aquí- siseó una voz a su lado.

- Profesora Parkinson- la reconoció al instante, la ceñuda mujer no la veía a ella sino a la escena frente a ambas; su corto cabello se removía con el viento.

- Recuerda que eres una ravenclaw y no una gryffindor, así que no hagas nada estúpido- soltó caminando junto a los demás profesores mientras al rubia se quedaba atrás.

Guardó silencio dispuesta a ver lo que pasaría a continuación.

- ¡Retírense de aquí ahora mismo! ¡Están invadiendo los terrenos de Hogwarts y no dudaremos en defenderlos!- gritó la severa voz de Minerva McGonagall mirando a los encapuchados con su varita en alto.

Los aludidos no respondieron.

- ¿Llamamos a los aurores?- preguntó Neville tenso pues las capas y las máscaras no le inspiraban nada de confianza.

- No podrán pasar por la barrera del castillo- negó Slughorn limpiándose un poco de sudor de su frente.

Justo entonces, uno de los enmascarados emitió una risa profunda y escalofriante pero definitivamente femenina.

- Hemos venido en paz, únicamente queremos hablar con la directora de este Colegio- dijo la mujer con falsa amabilidad.

Minerva McGonagall iba a dar un paso al frente cuando una figura se le adelantó.

- Quien quiera hablar con la directora, tendrá que pasar sobre mí- resonó la fuerte voz de Rubeus Hagrid.

- No venimos a luchar ni a pasar sobre nadie

- Entonces saquen una cita y vengan como magos decentes- increpó Séptima Vector dispuesta a defender el colegio las veces que fuera necesario.

Ginny miró de reojo a la profesora, su ahora colega, y rodó sus ojos; era evidente que los encapuchado nos eran magos decentes.

- Temo decir que tampoco venimos en calidad de iguales- volvió a decir la misteriosa mujer.

- Retírense de este lugar, no lo repetiré nuevamente- les respondió la directora con el ceño fruncido.

La otra mujer soltó un suspiro.

- ¿En verdad creen que su patética barrera nos detendrá?- preguntó la mujer con superioridad- ¡Nosotros somos los Pilares de la Magia!- declaró con tal seguridad que los profesores temieron lo que vendría.

- Está demente señora- espetó Ginny sin poder contenerse, todo lo que decían a ella le sonaba a ridiculeces.

- ¿Eso crees Ginevra Longbottom?- le preguntó la portavoz del grupo reconociendo a la pelirroja en el acto, el grupo de diez personas no se inmutó- No deberías asumir cosas de las cuales no tienes ni idea, y por eso serán testigos de nuestro poder- exclamó.

Un súbito temblor sorprendió a los profesores y a la única alumna presente, mientras uno de los enmascarados levantó sus manos rozando la barrera del colegio como si la fuese a empujar, una de sus manos brilló en la forma de una runa antigua y expulsó una magia tan poderosa que hizo añicos la barrera mágica como si nada.

La directora dio un paso hacia atrás de forma instintiva pues ese despliegue de poder mágico había sido simplemente impresionante, esos magos eran definitivamente poderosos e identificó con sorpresa que sus capas tenían runas grabadas en ellas.

Neville no lo pensó dos veces y envió su patronus para pedir refuerzos, aunque el temblor terminó tan repentinamente como había iniciado.

- ¿Detecto temor en tu mirada, Neville Longbottom?- inquirió nuevamente la única mujer que había hablado del grupo invasor- Hace unos segundos tu esposa me dijo demente y ahora pides ayuda ¿para qué? ¿Creen que tienen alguna oportunidad?- increpó con autosuficiencia.

- Enfrenté al mismo Voldemort, así que tú no me asustas- respondió el hombre sacando a relucir el valor que tanto tiempo le costó demostrar en el pasado.

- Ah, pero Voldemort no es nadie comparado con nosotros- rio sinceramente divertida- ¡Su poder palidecerá comparado con el nuestro!- agregó.

- ¡Ni un paso más!- les ordenó McGonagall poniéndose en guardia, lista para un duelo.

- ¿En serio?- con eso, la misteriosa mujer dio un deliberado paso al frente a lo que todos los profesores lanzaron un hechizo ofensivo en respuesta.

Otro de los encapuchados se limitó a levantar una de manos formando una especie de escudo que absorbió cada uno de los ataques como si no fueran poderosos rayos mágicos.

- Lo diré una vez más: no hemos venido a pelear, solamente queríamos tener una plática para conocernos mejor- concedió la mujer que lideraba al grupo- Nuestro deseo es implementar un nuevo orden en la sociedad mágica y qué mejor que empezar por promoverlo en Hogwarts donde el futuro de la comunidad es resguardado- declaró refiriéndose a los estudiantes.

- Tonterías- murmuró Victorie, sin embargo la enmascarada pareció escucharla pues giró su rostro como si pudiera verla oculta entre las sombres.

Aunque el intercambio no duró mucho pues otra figura se colocó en medio de ambas.

- Tonterías- repitió Parkinson con un gesto de desprecio en sus finas facciones.

- Pansy Parkinson- fue reconocida casi con burla- Sabemos todos de ti, desde tu alianza con Voldemort hasta tu trágica separación de los Zabini- dijo con indiferencia.

La mujer no reaccionó en lo absoluto.

Antes de que alguien más dijera algo, otra figura llegó al lugar.

- Desconocidos, les sugiero que se entreguen a la autoridad pacíficamente, irrumpir en los terrenos de Hogwarts es un delito mayor- declaró la inconfundible voz de Harry Potter quien llegó acompañado por un grupo de treinta aurores dispuestos a defender el colegio.

- Harry Potter, el héroe del mundo mágico- lo reconoció la mujer- Dime ¿te agradó nuestro obsequio de presentación?- inquirió con curiosidad.

- El asesinato también es un grave crimen y, si estás confesando uno, con mayor razón tendré que arrestarlos- respondió el ojiverde con firmeza, su varita estaba lista para atacar.

La mujer rio nuevamente con su potente voz de soprano.

- Cuando tomemos posesión del gobierno del mundo mágico, tú serás el criminal si osas revelarte contra nosotros- declaró de lo más relajada- De momento, guarda tu varita porque no tenemos intención de pelear con ustedes; además, parece que es hora de retirarnos- dicho esto, las diez figuras se esfumaron en el aire sin dejar rastro o agregar alguna otra cosa.

Harry frunció el ceño al instante.

- Inspeccionen toda el área en busca de su rastro mágico, quiero que recorran cada centímetro que tocaron y ayuden a los profesores a restaurar la barrera del Colegio- ordenó en su rol de Jefe de Aurores.

- ¡Victorie Weasley!- la voz de Ginny sonó fuerte y clara al reconocer a su sobrina oculta entre las sombras- ¡¿Qué se supone que haces aquí?! ¡50 puntos serán restados de Ravenclaw por tu completa falta de sensatez, además estarás dos semanas en detención limpiando escobas!- declaró con una severa mirada muy parecida a las de Molly Weasley.

La aludida bajó su cabeza avergonzada por haber sido descubierta y no objetó las palabras de su tía.

- ¿En qué estabas pensando? Pudiste haber salido herida…- le dijo Neville acercándose para comprobar que estuviera bien.

- No exageres Longbottom, ella está bien- intervino Pansy muy quitada de la pena.

La mirada que le dirigió Ginny valió más que cien palabras, ambas hechiceras eran todo menos amigas.

- No te metas en esto Parkinson, son asuntos familiares- le dijo la pelirroja.

- Si le quitas puntos a su Casa, me parece que son asuntos del Colegio- replicó con insolencia.

- Basta- dijo Neville con el ceño fruncido- Victorie, regresa a tu torre ahora mismo, tus padres se enterarán de esto tarde o temprano y entonces estarás en verdaderos problemas- añadió a lo que la rubia dio vuelta para irse.

Pansy miró la retirada de la chica y soltó un bufido de fastidio.

- Vamos Parkinson, debemos enterarnos de lo que hablen- la instó el profesor de Herbología.

- Dejaré a diez aurores a cargo de la seguridad del castillo mientras averiguamos qué fue eso- era lo que Harry le decía a Minerva cuando los Longbottom y Parkinson se acercaron a ellos- Si pudieron romper la barrera del Colegio, en realidad son magos poderosos…

- Entonces ¿ellos provocaron el sismo de la vez pasada?- preguntó Neville sacando sus propias conclusiones.

- No podemos asegurarlo, su origen es confuso y no tuvimos mucho tiempo para rastrearlo- se lamentó el ojiverde con verdadera frustración.

- Las capas de los individuos estaban cubiertas de runas: el Destino, el Defensor, la Sabiduría, el Guerrero, la Templanza, el Caos, la Astucia, el Espíritu, la Grandeza y el Equilibrio- informó McGonagall de manera pensativa.

- ¿Qué significa eso?- inquirió Ginny con preocupación.

- Nada bueno, nada bueno- dijo Pansy con un gesto pensativo.

¿En qué se había metido?

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…

- Teddy, realmente no puedes pasar ahora- dijo una joven pelinegra en tono de disculpa.

- Es urgente Cath, debo hablar ahora mismo con mi tía Hermione- replicó el joven de cabellera azulada tocando con fuerza la puerta de la oficina a donde quería entrar.

- La señora Potter pidió no ser molestada, puso hechizos de privacidad y no puede escucharnos- explicó la chica- Al menos permíteme enviarle un memo- declaró mientras hechizaba un trozo de papel que atravesó la puerta sin problemas.

Teddy soltó un bufido sin tener otra opción más que esperar a que su tía respondiera, no era extraño que la mujer estuviera ocupada pero siempre había tenido tiempo para él sin importar lo demás.

Finalmente, la puerta se abrió y el chico entró con la acostumbrada naturalidad.

- ¡Tía! Perdona la interrupción pero…- calló al ver que la castaña no estaba sola.

Sentado, al otro lado del escritorio, había un joven hombre que debía tener su misma edad. Su rostro de suaves rasgos estaba calmado, tenía una cabellera color arena y sus ojos eran de un gris azulado; con todo, el desconocido le pareció extrañamente sospechoso.

- Teddy, permíteme presentarte a mi nuevo interno, Charles Peasegood. Charles, este es mi sobrino y auror Edward Remus Lupin- presentó la mujer con la mayor naturalidad posible.

El metamorfomago mago no pudo evitar notar la palidez de su tía junto con sus nuevas ojeras, se le veía agotada; además, no había escuchado que su Departamento aceptara internos directamente a su cargo.

- Mucho gusto señor Lupin- lo saludó el otro hombre sin demasiado interés.

- Peasegood no me suena, ¿estudiaste en Hogwarts?- preguntó el peliazul con sospecha.

- No, soy orgulloso egresado de Beauxbatons- declaró.

- No tienes acento francés…

- Teddy- el tono de su tía era de advertencia.

- Soy inglés de nacimiento, mi familia sencillamente prefirió alejarse de la guerra y mudarse a Francia- confesó el otro sin inmutarse.

- Es suficiente con el interrogatorio Teddy, te aseguro que le hice todas las preguntas necesarias a Charles- le dijo Hermione.

- Bien, necesito decirte algo importante- le dijo el joven retomando el tema por el cual había ido a verla.

- Yo tengo que ir por unos documentos, con su permiso señora Potter- dijo Charles dejándolos solos al comprender que no era requerido.

Cuando el hombre se marchó, la mujer se tensó inevitablemente pero miró a su sobrino controlando su expresión pues su cabeza comenzó a molestarle un poco.

- ¿Qué pasa Teddy?- preguntó.

- Algo pasó en Hogwarts, Harry se llevó a un grupo de aurores cuando llegó el patronus de Neville solicitando refuerzos- confesó sin darle más vueltas al asunto.

- ¿Los niños?

- Hace unos minutos llegó otro patronus a la oficina diciendo que no hubo percances así que todos están bien- la tranquilizó- Aunque también se reportó la barrera mágica del Colegio fue destruida- agregó preocupado.

- Eso es imposible- la castaña trató de aparentar sincera sorpresa y no le costó demasiado con su aspecto cansado de los últimos días- ¿Quién pudo haber hecho tal cosa? ¿Quién tuvo semejante poder?

- No lo sé, pero eso es lo que más me preocupa- suspiró denotando su propio cansancio.

Hermione miró el semblante de su sobrino, realmente ni ella ni Harry podían tener sobrinos de sangre puesto que eran hijos únicos, sin embargo consideraban a los Weasley y a Teddy como a su familia; por eso, les preocupaba inmensamente su bienestar.

Al verlo ahí parado frente a ella, con esa incertidumbre tan clara en sus ojos, deseó poder decirle algo más, pero él tampoco comprendería lo que estaba pasando y al final no valdría la pena.

- Escucha Teddy- se acercó al chico para tomarlo gentilmente de los hombros- Lo que sea que se avecine, lo encararemos juntos, como la familia que somos- declaró.

El peliazul abrazó a la mujer con fuerza, nunca había vivido una guerra, al menos no una que recordara, pero en la última había quedado huérfano…no quería arriesgarse a perder a nadie más en una nueva, mucho menos a su tía a quien tanto quería.

Miró un libro lleno de runas sobre el escritorio de la mujer y frunció el ceño.

...


A/N: Un nuevo capítulo que nos acerca cada vez más a una confrontación.

Altais Malfoy Black: En este capítulo hubo una pista más sobre el secreto que Antonin sabía, aunque no sabemos todavía qué pasó en Angola. El tono que está tomando Hermione es más gris que nada, pero conforme avance la historia tendremos más flashbacks. Gracias!

Hasta la próxima.