Hola a todos.
Este fic participa de la actividad ¡Escribe si puedes!" para el 4 Aniversario del foro I am sherlocked"
Dedicado para Violette Moore.
Primer Prompt.- Estamos En La Misma Página.
VEINTICUATRO HORAS
Por
Adrel Black
VI.- Cuatro Horas Antes
Eran casi las ocho de la mañana cuando Sherlock se apeó del auto de Lestrade, había cumplido ya las veinticuatro horas sin comer y sin dormir. La casa de sus padres estaba ahí, inmutable, tal como lo había sido desde su niñez, la misma pintura roja y descascarillada y el mismo camino de piedra en el que Sherlock había correteado junto a Barbarroja.
Cuando la Señora Holmes abrió la puerta se encontró con el menor de sus hijos con la ropa arrugada, las ojeras moradas, el cabello despeinado y la expresión de quien camina hacia el cadalso.
—Sherlock, ¿qué haces aquí?
—Madre.
—Entra, entra.
Sherlock miró antes de cerrar la puerta, Lestrade se alejaba, iba hablando por teléfono, de seguro avisaba a Mycroft dónde estaba Sherlock, tal vez a Molly, tal vez a ambos.
La mujer condujo a su hijo a la cocina, él se dejó caer con nada de la gracia que le caracterizaba y ella se acercó e intentó hablarle.
— ¿No deberías estar alistándote para la boda de tu amigo? —El asintió en silencio. — ¿Qué sucede, hijo?
—No creo que pueda hacerlo, madre. No puedo estar junto a él mientras… —las palabras se le atoraron en la garganta y no terminó la frase.
—Oh, Sherlock. —Le pasó una mano por el rostro como hacía cuando era un niño. Aquel niño incomprendido del que todos en su clase se burlaban. —Dilo.
—No puedo, madre.
—Todo será mucho más fácil cuando lo digas.
—No puedo estar en su boda porque… —ella le miraba fijo, pero él tenía los ojos clavados en la mesa —porque lo quiero.
Sherlock apoyó un brazo en la mesa y escondió en él el rostro. La mujer le pasó la mano por los rizos intentando acomodar aquel cabello que siempre se había sido rebelde; aunque él estaba silencioso su madre sabía que lloraba, los espasmos en su espalda eran suficiente confirmación.
Habían pasado años, desde que había visto a su hijo quebrarse, tal vez cuando tenía seis e iba a la escuela. Siempre fueron demasiado independientes sus hijos. Sin embargo la situación no era ni de lejos parecida, en aquel entonces ella podía protegerlo, podía alejarlo de lo que le lastimaba, ahora ni todo su amor podría darle la respuesta correcta.
Si dependiera de ella le diría que hiciera lo necesario para lograr lo que quería, era egoísta y malvado, pero ella haría arder el mundo para evitar el dolor a cualquiera de sus hijos. Respiró profundo e intentó tener las palabras correctas.
—Sherlock. ¿Qué vas a hacer hijo?
Era impresionante como cuando el levantó la vista sus ojos brillaban por las lágrimas. Ella le abrazó y él por primera vez en años se dejó hacer.
—No lo sé, madre. No puedo pensar.
—Imagina que estás fuera de ello, imagina que la situación es sobre alguien más.
—No puedo, lo obvio es callarme, hacer mi papel como padrino y volver a Baker, pero eso va a destruirme, madre. —Otro par de lágrimas le corrieron por las mejillas. —Pero decirle esto… —sin apenas darse cuenta se tocó el pecho —yo arruinaría su boda, perdería su amistad.
—De cualquier manera vas a perder si no dices nada. Tómalo de esta manera. —Su madre le pasó los pulgares por las mejillas, los ojos traslúcidos del hombre estaba muy abiertos —Todo se reduce A que vivirás con tu decisión.
—Eso lo sé, madre. —Replicó él. —Es lo que me metió en este problema, que tengo que vivir con la decisión de haberle abandonado, de haberle mentido cuando estuve en Europa.
—Exacto y tendrás que vivir con la decisión que tomes ahora también.
Él estrechó los ojos intentando comprender.
—Yo soy matemática, Sherlock, tu sabes sobre química, pero yo sé sobre variables. Si se lo dices, él puede rechazarte o no, por lo que vivirías con la certeza de que él te quería o no. Si no se lo dices y te pones de pie junto a él como su padrino y dejas que todo continúe su curso, vivirás con la incertidumbre de nunca saber, que habría pasado, tendrás su amistad que tanto atesoras y compartirás su tiempo, podrían ser amigos hasta envejecer, o podrían olvidarse, como pasa con tantos amigos cuando sus caminos se separan.
—Esto no me ayuda madre.
— ¿Cuál de esos escenarios es con el que puedes vivir?
Sherlock levantó el rostro y su madre vio en sus ojos el entendimiento, la determinación y el dolor.
—Sé lo que debo hacer.
— ¿Estamos en la misma página, entonces?
Sherlock, asistió.
—Llamaré a Mycroft, necesito un auto para volver a la ciudad.
La mujer se puso de pie y comenzó a preparar tostadas, fuera lo que fuera lo que Sherlock haría, no podía dejarle ir sin desayunar, al final de cuentas era su madre antes que nada.
Pensé mucho en quien sería el personaje al que Sherlock iría en este punto, primero creí que sería Mycroft, pero creo que por mucho que Mycroft quiera a Sherlock su propia personalidad le impediría ser un respaldo.
Supongo como mamá me gusta pensar que ésto es lo que yo haría. ¿Quién lo sabe ya llegado el momento?
Adrel
