Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 5: Sangre de Salamandra]
...
"Los Aesir (uno de los dos linajes de Dioses) se reunieron en Idavoll
altos templos y altares levantaron
establecieron forjas para hacer ricos tesoros
inventaron tenazas y herramientas (para trabajar en las forjas)."
- El mito de la creación en el Völuspá (Las profecías de la Sybila)
…
…Flashback…
- ¿Dónde está?- preguntó la alterada voz de Ronald Weasley, se veía desvelado y su aliento apestaba a whisky.
Harry frunció el ceño y se levantó para encararlo.
- Ahora no puede recibir visitas- declaró con seriedad.
El pelirrojo miró al que consideraba su mejor amigo, pero su gesto no hizo más que agriarse.
- No te hablaba a ti Potter, tú no tienes derechos sobre Hermione- espetó.
- Tampoco tú- soltó el pelinegro con hostilidad.
- Tranquilos jóvenes, si discuten tendré que pedirles a ambos que se vayan- dijo la firme voz de Edward Granger, el padre de Hermione.
Pero antes de que alguno respondiera, otra persona se acercó a los Granger a tal velocidad que Jean (la madre de Hermione) no supo cuándo fue envuelta en los regordetes brazos de Molly Weasley.
- Lo siento tanto Jean- sollozó la pelirroja- No eduqué a mi hija de esta forma, no sé qué pasó- se disculpó enterada de lo sucedido.
- ¿Qué tiene qué ver Ginny en esto?- preguntó Ron mirando a Harry en busca de una explicación.
- Aparentemente tu hermana atacó a Hermione- soltó el otro sin sutilezas.
Ron frunció el ceño al instante.
- Mientes, mi hermana no haría algo así- le gruñó el ojiazul.
- Pues lo hizo…
- ¡Cállate!- gritó mirándolo con ira- ¡¿No fue suficiente el haberle destrozado el corazón?! ¿Ahora también quieres encarcelarla?!- reclamó sin importarle armar una escena.
- ¡Ronald!- su madre escuchó sus gritos y soltó a Jean para mirar a su hijo con reproche.
- No sabes lo que dices- le respondió Harry controlando su propio enojo.
- Claro, ¿qué puede saber un mediocre mago como yo comparado con el gran Harry Potter?- espetó- ¡Lo tenías todo Harry! ¡¿También tenías que tenerla a ella?!- añadió sacando a relucir su dolor.
- ¡Es suficiente!- intervino Edward mirándolos con reproche- Fuera de aquí- ordenó.
- Pero señor Granger…
- Mi hija está herida y ustedes son tan egoístas que no les importa, prefieren discutir- señaló el hombre denotando su extrema preocupación.
Harry desvió la mirada, se sentía avergonzado por la escena que habían montado pero fue Ron quien lo sorprendió.
- Tiene razón señor Granger- asintió- Vamos Potter- instó caminando hacia una de las terrazas del hospital.
Harry frunció el ceño pero lo siguió, cuando llegaron a la terraza, el cielo estaba pintado por varias estrellas y el cuarto de luna oculto entre algunas nubes.
- ¿Fumas?- le preguntó Ron ofreciéndole un cigarro de la cajetilla que tenía en la mano.
- No, pero ¿desde cuándo fumas?- se extrañó su amigo.
Ron esbozó una amarga sonrisa mientras sacaba su varita para encender su cigarrillo, luego dio la primera calada y sacó el humo con lentitud, tosió en el proceso.
- ¿Ginny realmente atacó a Hermione?- cuestionó ignorando la pregunta del otro.
Harry suspiró mirando el cielo nocturno.
- Todo indica que sí, aunque no lo sabremos hasta que Hermione declare, Kreacher la trajo a San Mungo cuando escuchó la conmoción en la sala- explicó con cierta renuencia pero sabiendo que Ron tenía derecho a conocer los detalles.
- Entonces no sabes si fue Ginny…
- Ginny fue arrestada por causar revuelo en un pub cercano- completó- En su varita había señales de magia reciente, misma que coincide con el ataque a Hermione- añadió pasando del enojo a la tristeza.
Lo mismo pasó con Ron, quien derramó un par de lágrimas de sus azules ojos y se desplomó contra la pared aún con su cigarrillo en la boca.
- ¿Qué nos pasó?- fue lo único que se preguntó.
Pero nadie le contestó.
¿Qué les pasó?
…Fin del Flashback…
La inesperada, e indeseada, 'migraña' regresó como una bestia hambrienta en medio de la noche.
Era una constante pulsación en alguna parte de su cerebro que no podía controlar, un profundo dolor que se abría paso sin misericordia alguna.
Se removió en su cama tratando de ignorar esa inquietud, deseaba obligarse a sí misma a suprimir ese obscuro malestar que oprimía sus días y la mantenía en vela durante las noches.
Lo peor del caso, era que si conseguía dormir su subconsciente la atacaba con pesadillas y si prefería no dormir, llegaba al punto de quiebre donde comenzaba a cuestionar cada uno de sus actos…
En el pasado, sus convicciones habían sido claras e inquebrantables…nunca había tenido dudas de que lo que hacía era lo correcto: estar con Harry luchando por un mundo mejor, ser una buena madre, esforzarse por mejorar a la sociedad mágica que heredarían sus hijos, ser una buena hija, seguir la senda que marcaba su valentía y su honor…su ser se regocijaba al cumplir cada uno de esos nobles propósitos.
Sin embargo, ahora todo había cambiado.
Su alma había sido contaminada por esa nefasta ansiedad, lo que le habían dado o aquello que habían despertado en ella no era un don sino una maldición, una que la estaba consumiendo lentamente.
Justo entonces, su esposo se removió en la cama y ella fijó sus ojos en la figura del hombre…Harry.
Harry, su dulce esposo.
Harry, el padre de sus hijos.
Su amado Harry…
Según muchos, el mago más poderoso desde Albus Dumbledore.
Cuánta experiencia y destreza debía poseer, su cerebro debía ser uno de los libros más interesantes…
El dolor se intensificó y se regañó a sí misma por siquiera pensar en eso.
La mente de su esposo no era un libro para leer, sino parte de su esencia y lo que lo hacía único; además, era su rincón privado donde nadie podía molestarlo o invadirlo.
Jamás violaría esa confianza.
El sudor comenzó a perlar su frente y su respiración se agitó, el dolor estaba acrecentándose a cada segundo y desconocía el motivo.
Su cabeza iba a explotar.
- ¿Otra pesadilla, amor?- le preguntó la somnolienta voz de Harry quien abrió sus ojos para verla con genuina preocupación- Tranquila, estoy aquí- le dijo envolviéndola en sus brazos para tratar de calmarla.
Ella no respondió pero se refugió en ese gesto como si su vida dependiera de ello, como si el amor que se tenían pudiera sosegar esa maligna migraña.
Temía tanto el estarse convirtiendo en alguien a quien no reconocía, pero todavía podía sentir amor ¿cierto? Lo sentía con cada palpitar de su pecho y con cada inhalación que le transmitía el familiar aroma de su esposo.
Pero ¿por cuánto tiempo?
*…
- Lanzarle un Confundus a McLaggen no me parece muy ético de tu parte- dijo el joven pelinegro.
La aludida tuvo la decencia de sonrojarse un poco. Harry sabía que su amiga había hecho eso solamente porque quería que Ron obtuviera la posición de guardián. No le importó nada más.
…
- ¡Escuchen!- dijo Harry otra vez.
- No Harry, escucha tú- dijo Hermione- Vamos a ir contigo. Eso se decidió hace meses…años en realidad.
- Pero…
- Cállate- le aconsejó Ron.
- ¿…están seguros de haberlo pensado bien?- insistió Harry.
- Veamos- dijo Hermione, lanzando con fuerza Viaje con los trolls en la pila de desechados con una mirada bastante feroz- Llevo días haciendo equipaje para que podamos marcharnos en cualquier momento, lo que para tu información ha incluido hacer magia bastante complicada, por no mencionar meter de contrabando todas las reservas de Poción Multijugos de Ojo Loco bajo la nariz de la madre de Ron.
- También modifiqué los recuerdos de mis padres, de modo que están convencidos de que en realidad se llaman Wendell y Mónica Wilkins y que la ambición de su vida es mudarse a Australia, lo que ya han hecho. Así a Voldemort le será más difícil localizarlos e interrogarlos sobre mí…o ti, porque desafortunadamente, les conté bastante sobre ti.
- Asumiendo que sobrevivamos a la búsqueda de los Horcruxes, los buscaré y levantaré el encantamiento. So no…bueno, creo que les lancé un hechizo lo suficientemente bueno para mantenerlos a salvo y felices. Es que Wendell y Mónica Wilkins no saben que tienen una hija- los ojos de Hermione estaban llenos de lágrimas.
- Yo…Hermione, lo siento…yo no…-
…
Harry miró alrededor hacia los otros dos, ahora meros contornos en la obscuridad. Vio a Hermione apuntar su varita, no hacia el exterior, sino hacia su cara. Hubo un estallido, una ráfaga de luz blanca, y Harry se retorció en agonía. Podía sentir que su cara se hinchaba con rapidez bajo sus manos.
…
…un terrible y desgarrador grito llegó de directamente encima de ellos.
- ¡HERMIONE!- bramó Ron retorciéndose contra las cuerdas.
- ¡Voy a preguntártelo de nuevo! ¿De dónde sacaron la espada? ¿De dónde?
- La encontramos…la encontramos… ¡POR FAVOR!- gritó Hermione de nuevo.
- ¡Estás mintiendo, asquerosa sangre sucia, y lo sé! ¡Has estado dentro de mi cámara de Gringotts! ¡Dime la verdad!
Otro terrible grito.
- ¡HERMIONE!
- ¿Qué más tomaste? ¿Qué más? ¡Dime la verdad o, lo juro, te atravesaré con este cuchillo!
Hermione estaba gritando de nuevo. El sonido atravesó a Harry como un dolor físico.
- ¿Qué más sacaron, qué más? ¡RESPÓNDEME, CRUCIO!
Los gritos de Hermione resonaban entre las paredes de arriba.
…Hermione yacía a los pies de Bellatrix. Apenas se movía.
- ¡Alto o ella muere!- Jadeando, Harry observó a Bellatrix reteniendo a Hermione, que parecía inconsciente y sujetaba su cuchillo en la garganta de su amiga…vio gotas de sangre.
…
- Odio esta cosa, realmente la odio. Se siente tan mal, no funciona bien para mí…es como un poco de ella.
- Sin embargo, tal vez ayude a meterte en su personalidad. Piensa en todas las cosas que esa varita ha hecho…
- ¡Pues ese es mi punto!- dijo Hermione- Esta es la varita que torturó a la madre y al padre de Neville, y ¿quién sabe a cuánta gente más? ¡Esta es la varita que mató a Sirius!
…
Bellatrix Lestrange caminaba a zancadas sobre el césped hacia ellos; a pesar de que Harry sabía perfectamente bien que era Hermione, no pudo evitar un temblor de repudio. Sus ojos claramente desdeñosos al posarse sobre él…
…*
Harry despertó súbitamente, encontrándose a sí mismo abrazado al cuerpo de su esposa. En sus pesadillas, había revivido algunos de los peores momentos para Hermione durante la guerra.
Miró a la aludida quien dormía pacíficamente a su lado, y sonrió al saberse afortunado de que ella lo amara tanto como él la amaba a ella.
La besó suavemente en la frente y se separó de ella procurando no despertarla, después de todo sabía que no había tenido una buena noche debido a las pesadillas que aún la embargaban de vez en cuando.
Se puso una bata y salió del cuarto pasando por la habitación de Lily donde se asomó para ver a su pequeña hija totalmente dormida. Siguió caminando hasta la cocina donde un cálido té ya lo estaba esperando, cortesía de Kreacher por supuesto.
El periódico del día no tardó en llegar vía lechuza y frunció el ceño al leer la primera plana.
'Los Pilares de la Magia ¿los nuevos mortífagos?'
Su frente se arrugó al recordar cuando confrontó a esos extraños individuos y supo que debía tomar acciones rápidamente, esos magos era muy poderosos y no tenía idea de cuáles eran sus intenciones.
Todo indicaba que eran enemigos, pero ¿a qué grado? ¿Acaso podrían provocar una guerra?
- ¡Papá!- su hija, quien aparentemente no tardó mucho en despertar, lo sacó de sus pensamientos cuando entró a la cocina dando saltos como acostumbraba- ¡Mañana es mi cumpleaños!- exclamó completamente emocionada.
Harry le sonrió con adoración, era cierto, mañana era 31 de octubre una fecha por demás triste para él pues era el día en que sus padres fueron asesinados…pero ahora tenía motivo de celebrarla pues también era el día cuando su hija más pequeña había nacido.
- ¿Cómo olvidarlo?- rio el otro olvidándose de lo demás- ¿Ya decidiste de qué será tu fiesta?
- Ya te lo había dicho papá- dijo ella mirándolo como con reproche.
- ¿Ah sí?- el hombre fingió ignorancia.
- Es de cuentos de hadas muggles- recordó la menor.
- ¿Y quién serás tú?- preguntó levantándose para picar algo de fruta.
- ¡Rapunzel!- gritó ella nuevamente emocionada- ¿Irás a trabajar?- agregó más seriamente al verlo preparándose para salir.
- Sí cariño, porque mañana estaré todo el tiempo contigo- le dijo besándola en la mejilla y ofreciéndole un poco de manzana.
La niña sonrió ampliamente mirando a su padre con sus grandes ojos color avellana repletos de adoración.
- ¿Me perdí de algo?- otra voz interrumpió la escena.
- ¡Mamá, recuerda que mañana quiero ser Rapunzel!- le informó Lily sonriéndole también a su progenitora.
- Claro mi vida, todo quedará perfecto- asintió la mujer acercándose a su esposo para darle un beso de buenos días.
Los tres Potter se sentaron a desayunar plácidamente, el periódico olvidado en el cesto de la basura.
- Me voy- dijo Harry una vez arreglado con su túnica de trabajo.
- Nos veremos en el Ministerio- se despidió su esposa con una sonrisa.
- Adiós papá- dijo la niña al verlo partir.
Entonces Hermione soltó un suspiro, de momento había tomado una fuerte poción para paliar su migraña pero pronto necesitaría de Charles.
- Lily, prepara tus cosas para ir con tus abuelitos Jean y Edward- le dijo limpiando el desayunador con un movimiento de su varita.
- ¡Sí!- saltó la excitable niña.
Segundos después, las dos brujas salieron por la chimenea de la residencia Granger; la mayor utilizó un hechizo para limpiar a ambas del hollín.
- ¡Pero si es mi nieta favorita!- exclamó Edward Granger abrazando a la pequeña quien se carcajeó divertida.
- Soy tu única nieta abuelito- declaró ante la mirada entretenida de su madre.
- Y tu madre es mi única hija pero eso no le impide ser mi hija favorita- razonó el hombre besando a Hermione en la mejilla- ¡Jean, llegaron nuestra niñas!- llamó.
La señora Granger entró a la sala llenando de besos a la mini castaña e ignorando por completo a la adulta, lo cual era lógico pues ambos abuelos estaban enamorados de su nieta.
- ¿De quién es cumpleaños mañana?- canturreó la mujer de mayor edad.
- ¡Mío!- saltó Lily.
- ¡Exacto! ¿Ya sabes de qué te vas a disfrazar?- preguntó sabiendo de antemano el tema de la fiesta.
- ¡De Rapunzel! Mamá prometió que haría que mi cabello tuviera un metro de largo- sonrió la menor.
Los dos muggles se miraron entre sí y sonrieron, suponían que su brillante hija podría hacer eso mediante la magia.
- Mamá, debo ir al Ministerio pero regresaré temprano para revisar lo de la fiesta ¿podrían cuidar de Lily mientras tanto?- preguntó la hechicera con educación.
- Claro que sí cariño, sabes que nos encanta tener a Lily con nosotros- le dijo su madre con sinceridad.
- Gracias- sonrió para luego mirar a su padre a los ojos- Cualquier cosa, usen la chimenea- susurró.
- ¿Pasa algo?- inquirió Edward mirando a su hija con sospecha.
- En mi mundo, siempre pasa algo- respondió sin más, luego se fue nuevamente por la chimenea.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
- ¡¿Cómo que sin novedades?!- vociferó Harry sin poder evitarlo, no era normal que le gritara a su equipo pero el estrés lo estaba volviendo irascible.
- Lo siento jefe pero no hay nada, el sismo no se ha repetido como para poder rastrearlo o descubrir un patrón; y los supuestos Pilares no dejaron rastro alguno- explicó uno de los aurores presentes.
- No los llames así- increpó el ojiverde.
- ¿Entonces?
- Son criminales- bufó dejando el tema del nombre de lado- Ha pasado más de un mes y seguimos sin pistas- señaló con reproche.
- Tranquilo Harry…
- ¡No me tranquilices Finnigan! ¡En este mes nos han llegado otros cinco cadáveres de mortífagos prófugos y no sabemos cómo los mataron ni tenemos pruebas de que fueron ellos! ¡Ese grupo es peligroso y no podemos dejarlos libres!- explotó una vez más.
- Si fueron ellos, y no sigo que no hayan sido ellos, son muy astutos porque nada nos conduce a identificarlos como los asesinos ni remotamente; su magia es inmarcable y sus métodos infalibles. Quizás si seguimos otro curso de acción…
- ¿Davis, qué hay con Malfoy?- increpó el ojiverde con brusquedad.
- Está limpio, sólo sale de su mansión por negocios o para ir a lujosos restaurantes con su familia- respondió la mujer cruzándose de brazos.
- ¿Cómo va la inspección por todo Londres? Estoy seguro que el epicentro de estos sismos está aquí- preguntó el pelinegro mirando a otro de sus aurores.
- Buscamos por cada rincón de la ciudad pero no logramos encontrar nada- habló Dawlish- Lo único que nos falta examinar es el Támesis- agregó con sarcasmo, realmente habían dedicado mucho tiempo a inspeccionar la ciudad.
- Pues inspecciónenlo también, gota a gota si es necesario.
- Quizás no estén en Londres…
- Lo están Orla- le aseguró Harry- Puedo sentirlo y, créeme, generalmente no me equivoco en ese tipo de cosas- declaró recordando cuántas veces su instinto le había salvado la vida.
- ¿Prosigo con mi vigilancia a Malfoy?- intervino Tracy deseosa de que le asignaran una labor más dinámica que esa forzada observación.
- Sí, Malfoy es astuto pero tarde o temprano cometerá un error- murmuró Harry sin dejar de sospechar de su antiguo compañero- Ahora a trabajar, quiero un reporte completo de sus observaciones en dos días- concluyó.
Todos se dispersaron con distintos grados de conformidad, todos excepto Seamus quien se acercó a su jefe con gesto cauteloso.
- Lo que te dije podría darnos alguna pista adicional- declaró el irlandés.
- Eso no conducirá a nada- negó el otro con dureza.
- Pero…- no pudo terminar la frase pues la pesada mirada de su amigo se lo impidió.
- No voy a investigar a mi esposa Seamus, y es mi última palabra- dijo con firmeza al tiempo que sus ojos verdes se obscurecían.
- Hermione es mi amiga y la aprecio mucho, pero debes admitir que es sospechoso que estuviera involucrada en asuntos del Callejón Knockturn. Especialmente que se moviera en ese círculo….- comentó el otro de manera suspicaz.
Harry no dejó de mirarlo y entrecerró sus ojos para acentuar sus siguientes palabras.
- ¿Debo recordarte que estamos hablando de Hermione? ¿Mi esposa, la madre de mis hijos y la heroína del mundo mágico?- le preguntó bajando su voz- Sospechar de ella es como si sospechara de mí mismo.
- No estoy insinuando nada malo, simplemente pregúntale para qué fue allá, no tiene por qué ser un secreto si no es algo malo ¿cierto?- razonó el antiguo gryffindor con mucho cuidado de no herir susceptibilidades.
El ojiverde apretó sus labios pero no respondió, dio media vuelta y salió de la sala con una actitud sombría.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
La residencia del Valle Godric, a simple vista y para cualquier muggle que pasara cerca, se veía completamente normal, pero para los magos se había transformado en un hermoso castillo a escala en honor al cumpleaños de Lily Jean Potter.
La pequeña festejada corría de un lado a otro con un hermoso vestido lila estilo medieval que despedía brillos, además portaba con orgullo una larguísima trenza de cabello color castaño la cual flotaba dócilmente sobre cualquier obstáculo.
- ¡¿Dónde está la festejada?!- preguntó una conocida voz.
- ¡Madrina!- gritó la niña corriendo a abrazar a su tía predilecta.
- ¡Oh, Rapunzel, Rapunzel, baja tu cabello!- exclamó Ginny sin demasiada coherencia literaria pero abrazando a su ahijada con cariño- ¿Dónde está tu madre? Exijo ver su disfraz ahora mismo.
- Tranquiliza tu excitable naturaleza Ginny, aquí estoy. No sé por qué no me sorprende verte disfrazada así ¿no podías ser un poco más original?- señaló Hermione acercándose a su amiga con una sonrisa divertida.
La señora Longbottom le sonrió con reto pues llevaba una entornada falda verdosa con la textura propia de las escamas de un pez, en la parte de arriba únicamente tenía dos grandes almejas moradas que cubrían su pecho y eran sostenidas por magia, finalmente su largo cabello anaranjado caía totalmente libre por su espalda.
- Pues no es como si tu disfraz fuera una sorpresa- replicó la pelirroja poniendo sus manos sobre sus caderas.
Hermione llevaba un elegante vestido dorado de hombros descubiertos, la falda le llegaba hasta los pies y tenía puestos unos largos guantes blancos junto con algunas joyas para adornar sus oídos y cuello.
- Her… ¡Merlín, Ginny! ¿Acaso no tienes frío?- inquirió Ron escandalizado mientras él mismo estaba envestido en un traje de león dorado, se le veía bastante cómico.
- No, además así es el disfraz hermanito, soy la Sirenita- le explicó la mujer mirándolo con diversión- ¿De qué zoológico se supone que saliste?
- Soy el Rey León- declaró con orgullo irguiéndose cuan alto era.
- No puedo creer que Luna haya accedido a esto- rio Ginny reconociendo que su cuñada merecía alguna especie de premio por haberse casado con su hermano.
- Claro que sí, le encantó la idea- dijo Ron señalando a su esposa quien jugaba con los niños con su propio disfraz de leona.
Ginny la miró y rectificó su pensamiento anterior, esos dos eran tal para cual.
- Bueno pero si tú eres Bella, ¿se puede saber dónde está tu Bestia?- dijo Neville vestido con un pantalón azul, altas botas negras, una camisa blanca de marinero y una cita roja a manera de cinturón.
- Tratando de comerse a unos enanos- dijo mirando hacia donde Harry, vestido con un elegante traje principesco de largo saco azul rey con ribetes dorados, perseguía a unos niños quienes efectivamente habían acordado ir disfrazados de enanos.
- Hija, ¿cuál se supone que es el disfraz de Molly y Arthur?- le preguntó Edward acercándose al grupo con su disfraz de pirata bastante bien logrado, hasta llevaba un garfio y un loro.
La aludida miró a los señores Weasley y sonrió ampliamente, Arthur definitivamente había sido quien escogió los disfraces en un intento de vestirse como lo harían los muggles. Él y Molly llevaban alguna especie de traje de colores dispares y sin coordinación alguna, cosa que parecía hilarante si no estabas acostumbrado a su excentricidad.
- Tal parece que son alguna clase de ejecutivos- respondió Jean alcanzando a su marido en su propio vestido estilo pirata, ella llevaba un parche en el ojo y un pintoresco sombrero.
- ¡Teddy!- exclamó Hermione corriendo a abrazar a su sobrino en el momento en que lo vio.
El metamorfomago había cambiado sus rasgos de tal manera que parecía un verdadero hombre lobo, claro que con pelaje azulado y bastante sonriente.
- ¡Tía Hermione!- la saludó rodeándola con sus brazos para cargarla y girar sobre sí mismo una sola vez.- Te ves bellísima- agregó bajándola al suelo.
- Gracias, señor Lobo Feroz- rio ella mirando luego a su acompañante- Victorie, estás hermosa- le dijo a su ahijada quien llevaba un vestido de campesina con una llamativa capa roja sobre sus hombros.
- Gracias madrina, me dejaron escapar de Hogwarts para poder venir a la fiesta- le explicó la rubia- ¿Mis padres?
- Aún no llegan, pero no deben tardar…
Como convocados, Bill y Fleur arribaron a la fiesta junto con Percy y Audrey.
Fleur iba vestida como una princesa con un color azul que realzaba sus ojos, su cabello dorado caía en suaves ondulaciones por su espalda y estaba adornado por una tiara. Su esposo llevaba un traje de príncipe con largas mallas blancas y, como siempre, se veían perfectamente felices.
Percy llevaba un traje de mallas verdes con un sombrero de pluma a juego y una capa corta en su espalda, junto con Audrey quien hacía de Blancanieves.
Todos se saludaron con entusiasmo al verse.
- ¡Bienvenidos! ¡Adelante!- dijo Harry acercándose a recibirlos como buen anfitrión- Partiremos el pastel en cuanto estemos todos reunidos- agregó divertido.
Repentinamente, el cielo se llenó de luces multicolores con gran fanfarria y un enorme 'Feliz Cumpleaños' se materializó entre las nubes de humo.
- ¡Ha llegado el animador oficial de la fiesta! ¡El hombre sin el cual jamás podría reír! ¡El único y sin igual…Auch mujer!- exclamó un hombre pelirrojo vestido como un sapo.
- ¡Contrólate George!- le riño su esposa conteniendo su sonrisa, ella iba vestida como una princesa de estilo más moderno- ¡Lily, feliz cumpleaños!- agregó corriendo a abrazar a la entusiasmada niña.
Andrómeda llegó unos minutos después vestida como alguna clase de princesa oriental haciéndola ver completamente fuera de su personalidad, no obstante se integró a la celebración como una más de la familia.
- ¡Queremos pastel!- pidieron los niños presentes, lo cual no incluía a muchos de los primos de Lily pues estaban en la escuela.
Harry asintió convocando un enorme pastel de tres pisos que flotó hasta colocarse frente a la festejada con diez velas encendidas que lo adornaban divinamente.
- Pide un deseo- le dijo Hermione acercándose a la espalda de su pequeña para abrazarla, estaba feliz de poder celebrar esa fecha.
Lily cerró sus ojos y sopló tan fuerte como pudo, con lo que todas la velas se apagaron y, por los ventanales, pudieron ver que el cielo obscurecía de repente.
- Vaya, espero que tu deseo no haya sido que lloviera- comentó Ron mirando el cielo con el ceño fruncido.
- No tío Ron, pero no puedo decirte cuál fue mi deseo o no se cumplirá- le dijo la pequeña con ese aire de sabelotodo que había heredado inconfundiblemente de su madre.
- Colocaré un hechizo impermeable- se ofreció Bill con ligereza mientras salía de la casa, así el jardín no se mojaría demasiado y los niños podrían jugar más tarde.
Mientras eso sucedía, Harry se acercó a su esposa con gesto relajado, confiaba plenamente en ella y no temía preguntarle absolutamente nada pues ella no le mentiría deliberadamente. Sólo esperaba que no lo tomara como algo suspicaz.
- El dorado te sienta bien amor, ¿qué puede hacer una Bestia como yo para merecer un beso tuyo?- le susurró al oído.
Hermione sintió un placentero escalofrío recorrer su espalda y giró su cuello para ver los increíbles ojos color esmeralda de su esposo.
- Podrías regalarme una enorme biblioteca repleta de tomos exclusivos y de primeras ediciones- respondió a manera de juego.
- Creía que ya te había dado eso- susurró el otro robándole un beso sin preguntar.
- Mmmm cierto- sonrió- ¿Crees que debimos pedirle a Minerva que dejara venir a los niños?- preguntó cambiando de tema al observar a su hija jugar con los otros niños.
- No, deben aprender a vivir como todos los demás, es decir, sin demasiados privilegios- respondió el hombre extrañando a sus otros dos hijos pero firme con esa decisión.
- Y lo dice quien le dio el Mapa del Merodeador a su hijo mayor- replicó la castaña- Sino se lo hubieras dado, podríamos estarlo usando para vigilarlos…
- Estoy seguro que los Merodeadores no crearon el Mapa para los padres sobreprotectores- bromeó Harry a lo que ella le dirigió una severa mirada- Fred y George me lo dieron en tercer año, era justo que James también lo tuviera para entonces; además, es lo suficientemente maduro para utilizarlo- agregó en su defensa.
- Claro, tal vez lo use para salir ilícitamente del Colegio y encontrarse con un prófugo de Azkabán- bufó ella con sarcasmo, sus hijos le preocupaban, mucho más con lo que estaba pasando.
Ante eso, Harry emitió una carcajada y recordó aquel tiempo cuando Sirius escapó de la prisión para vengar a sus padres y encontrarlo. Ese hombre había sido el mejor padrino que pudo desear, al menos durante el poco tiempo que pudo serlo.
- Tranquila Hermione, estoy seguro que no se meterá en muchos problemas….aunque sea un Potter- sonrió a lo que la castaña emitió un suspiro recargando su espalda en el pecho del hombre- Por cierto, quiero preguntarte algo- añadió rodeando la cintura de la mujer con sus manos.
- Pregunta
El otro se tomó un par de segundos antes de hablar.
- Seamus ha estado investigando varias cosas debido a los recientes sucesos, entre las cuales salió un dato curioso- inició- Me dijo que te habían visto rondando por el Callejón Knockturn.
Hermione no reaccionó en lo absoluto, después de todo sabía bien que sus andares por ese lugar no serían un secreto para siempre, si Malfoy la había descubierto no era sorpresa que un investigador experto también lo hubiera hecho.
- Veo que no puedo mantener nada en secreto con el Jefe de Aurores como esposo ¿eh?- sonrió armándose de una templanza que no sabía que poseía- Es cierto, hace algún tiempo estuve haciendo averiguaciones sobre cualquier escrito referente a los horcruxes- confesó, y era verdad, después de la guerra Harry y ella habían acordado destruir cualquier información relacionada con aquella magia obscura, evitando así que otro demente pudiera incursionar en ella.
- ¿Encontraste algo?- preguntó el otro aceptando la explicación sin dudarlo ni un segundo.
- Nada, o al menos eso quiero pensar- dijo omitiendo totalmente el tema que sabía era un secreto muy peligroso y con el potencial de arruinar su matrimonio.
Harry asintió recargando su cabeza en el hombro de su esposa en una actitud cotidiana, ella a su vez se recargó en la cabeza de éste sintiéndose sumamente culpable.
Sin esperarlo, una sensación conocida comenzó a recorrer su interior y frunció el ceño con molestia, la estaban convocando.
Decidió ignorar el llamado porque no pensaba irse de la fiesta de su hija por mucho que la necesitaran, no estaba a su disposición y no era su prerrogativa interrumpir su vida. Pasados algunos minutos, la sensación se intensificó hasta el punto de incomodarla, como si tuviera una persistente comezón y no pudiera aplacarla…tendría que hablar con Evangeline acerca de la sutileza de su don.
En la sala, la chimenea se encendió con un estruendo sólo para mostrar la cabeza de Charles Peasegood quien portaba una mirada ligeramente ansiosa.
- Hermione- la llamó con naturalidad.
Ron miró al interfecto con el ceño fruncido y los demás callaron para también ver la escena con extrañeza, no era común que desconocidos tuviera acceso a la red flú de los Potter.
- Hoy es mi día libre Charles, cualquier tema urgente puede esperar a mañana- declaró Hermione adelantándose un paso para evitar una escena.
- Lo sé pero esto es realmente importante, no puede esperar- replicó el hombre sin notarse culpable por haber interrumpido la fiesta.
Harry lo miró como con advertencia, si su esposa no quería recibirlo esa era la última palabra.
- Tendrá que esperar- negó la castaña deseosa por acabar la conversación, no ayudaba nada la creciente incomodidad de su interior.
- ¿Aún si te digo que es algo de vida o muerte?- increpó el extraño con un tono profundo que hizo reverberar algo dentro en la mujer.
Esa frase desató una ola de tensión en la sala, nunca era buena idea hacer una amenaza de ese tipo en un lugar lleno de veteranos de guerra…
- ¿Cómo te atreves? ¿Quién se supone que eres tú?- increpó Ron tan explosivo como siempre aunque Harry estaba tenso y listo para intervenir.
Hermione tomó a su amigo del brazo para tranquilizarlo, estaba furiosa pero no quería más drama así que solamente podía hacer una cosa.
- No tardo, debe ser algo realmente urgente como para armar una escena de este tipo- declaró la mujer soltando a su amigo quien la miró extrañado- Con su permiso- agregó sin mirar a nadie en particular y entrando en la chimenea donde el rostro de Charles desapareció sin más.
- ¿Mamá?- la voz de su hija la detuvo unos segundos.
- Regreso en unos minutos amor- le dijo suavemente antes de desaparecer entre las llamas verdosas.
Cuando aterrizó miró a Charles sentado cómodamente en su oficina, el hombre la miraba con su misma expresión de cansada indiferencia.
- Es el cumpleaños de mi hija- espetó ella amargamente.
- Es un día especialmente poderoso para la magia- respondió el otro levantándose para ofrecerle su mano.- Vamos- apremió.
La mujer contuvo su enojo y tomó la mano ofrecida sintiendo la conocida succión de la aparición.
Cuando llegaron al Santuario, todos los demás ya estaban reunidos en el lugar.
- ¿Algún problema Granger? ¿Tenías cosas más importantes qué hacer?- le dijo Malfoy en un tono entre sarcástico y molesto, parecía seguir inconforme con su actuar.
- ¿Qué sucede?- ella lo ignoró mirando directamente a la máscara de Destino.
- El Buscador cree saber dónde encontrar el Oro del Rin, sin embargo necesitamos corroborar cierta información- dijo la aludida convocando el cuerpo inconsciente de un hombre.
Hermione tragó saliva sin poder evitarlo, la dolorosa pulsación en su cabeza regresó y sintió deseos de invadir la mente de aquél desconocido.
- ¿Quién es?- preguntó con duda, una cosa era hacerle eso a mortífagos y otra a personas que no sabía quiénes eran o qué hacían.
- Lo sabrás pronto ¿no?- le sonrió Astucia deseoso de contemplar el grandioso don de su hermana y de saber la información que pudiera extraer.
La castaña miró al individuo y se odió a sí misma por desearlo tanto, por no impedir que sus manos se levantaran para tomarlo de la cabeza e invadir su mente, por no poder evitar acabar con su vida.
Se odió porque había tomado una decisión y no podía arrepentirse.
Tal como aquella vez…
…Flashback…
- ¿Señora Potter?- la voz le llegó como un eco lejano pero se forzó a prestarle atención al hombre frente a ella.
- ¿Cómo puede estar tan seguro?- preguntó.
El hombre de obscuro semblante y gran estatura se compadeció de la mujer pero no pudo mentirle, estaban en medio de una guerra y no podía darse el lujo de ser delicado.
- Hace dos días, el Auror Potter fue capturado por los rebeldes- repitió sin ápice de duda- Nuestros soldados trajeron la nota de rescate- agregó mostrándole el pedazo de papel.
Hermione tomó la nota para abrirla y leerla rápidamente, había un mechón de cabello negro que se parecía al de su esposo. Sacó su varita para comprobar su autenticidad y tuvo que sostenerse de una pared para no desplomarse en el suelo.
- No puede ser…- murmuró luchando por tranquilizarse, no sería bueno que el general angolano la viera en medio de un ataque de pánico.
- ¿Se irán?- preguntó el otro habiendo leído la nota, los rebeldes exigían el retiro de los aurores ingleses de inmediato, la guerra en Angola estaba en un punto crítico y la intervención de Inglaterra los asustaba.
La mujer miró al hombre sin saber qué responderle, Harry había sido capturado y si no intervenía ante el Ministro para que los aurores ingleses se retiraran, podrían matarlo…cuando recibió la noticia de la desaparición de su esposo, no esperó ni un segundo y le rogó a Kingsley que la dejara ir, su antiguo amigo accedió y la mujer tomó el primer traslador hacia Angola…no obstante, ahora no sabía qué hacer.
La situación en ese país africado era grave, los muggles estaban en medio de una guerra civil pero lo preocupante era que un grupo de magos habían decidido intervenir del lado de los rebeldes y el Gobierno Mágico Angolano tuvo que tomar cartas en el asunto pues su secreto estaba en peligro de ser expuesto; hacía unos años atrás habían firmado un Tratado con Inglaterra (incentivando el comercio de minerales preciosos) por lo que Angola solicitó la intervención del Ministerio Inglés, ante lo cual habían enviado a su mejor grupo de aurores (donde Harry estaba incluido).
Evidentemente las cosas no habían salido como estaba previsto…
- Tengo que tomar aire- fue su respuesta dando media vuelta para salir de la oficina central ubicada en el corazón de la selva y protegida por los más poderosos hechizos de privacidad.
Hermione caminó por el perímetro sabiendo que sería una insensatez tratar de salir del lugar con toda la vigilancia que tenía, los soldados estaban alertas y con sus varitas listas para atacar o defenderse. ¿Qué debía hacer? ¿Solicitar la retirada dejando al país hundirse en la guerra o tratar de rescatar a su esposo por su cuenta?
- ¿No pudiste haberme esperado?- le reclamó una nueva voz de la nada.
La mujer se giró tan rápido que estuvo a punto de perder el equilibrio pero unos fuertes brazos la sostuvieron y ella encaró el sonriente rostro de su mejor amigo, al que tanto daño hizo, quien tanto daño les hizo…pero quien finalmente decidió que su amistad era más importante que todo lo demás.
- ¿Ron?- preguntó sin terminar de procesar lo que sus ojos veían.
- El mismo- asintió el pelirrojo vestido con una túnica de duelo, su mirada estaba nublada por la preocupación pese a la sonrisa dibujada en su rostro.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó recuperándose de la sorpresa.
- Lo mismo que tú, vengo a rescatar a Harry- declaró como si fuera lo más obvio.
Entonces la mujer supo la respuesta: lo rescatarían juntos.
- No será sencillo- le dijo a lo que el pelirrojo soltó una carcajada.
- ¿Cuándo lo ha sido tratándose de Harry?- inquirió.
…Fin del Flashback…
Lo que había pasado después, fue algo que le hizo prometer a Ron que jamás diría y, hasta ese momento, su amigo había cumplido con su palabra.
Por eso no comprendía cómo fue que Dolohov se enteró…sin embargo, ahora no importaba porque no se arrepentía de haber hecho lo que hizo…porque recuperó a Harry y eso era lo único que le daba consuelo.
Ahora, proteger a su familia debía darle ese mismo consuelo.
Pero ¿ellos lo comprenderían?
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Albus estaba escribiendo una carta con su mejor letra, después de todo era para su pequeña hermana.
- ¿Casi terminas?- le preguntó un niño de cabellera rubio platinada sentando frente a él en una mesa de la biblioteca.
- Todavía no- respondió el ojiverde- ¿Quieres que agregue tus felicitaciones?- bromeó deteniendo su escritura.
- Si crees que eso no le arruinará el cumpleaños, adelante- sonrió el otro con desgana.
- No lo arruinará, aunque seguramente al tío Ron le dará un infarto- rio el pequeño pelinegro.
- Hazlo entonces- sonrió el rubio con fingida malicia.
- Slytherin hasta las venas- le dijo Albus terminando con la carta para doblarla cuidadosamente.
- Al menos no soy un noble Gryffindor- replicó Scorpius poniéndose de pie con calma- Aunque mi padre podría desheredarme por hablar contigo, no me arrepiento- agregó.
- Mi padre tampoco lo aprobaría, pero mientras Rose no se lo diga al tío Ron, él no lo sabrá. Y si se llega a enterar, tampoco me arrepiento- declaró sonriendo a su nuevo amigo- Vamos a la lechucería a entregar mi carta- propuso.
Ambos caminaron hasta el lugar con diferentes estilos, mientras que Scorpius mostraba una postura perfecta, Albus parecía desgarbado a su lado. No podían ser más distintos sin embargo sus personalidades eran compatibles.
En el camino, tres figuras con insignias de león sobre sus capas, se dirigieron rápidamente hacia ellos.
- Mala suerte niños- soltó James al ver a su hermano pero sin detenerse.
- ¡Buena suerte para nosotros!- rio Fred a su lado pero tampoco se detuvo.
Los dos niños se miraron desconcertado cuando los mayores pasaron a su lado sin parar ni un segundo, solamente uno de ellos les dedicó una mirada compasiva.
- Corran si valoran sus vidas- les dijo Loius antes de irse.
Cuando los perdieron de vista, una fuerte voz los hizo temer lo peor.
- ¡Ustedes!- chilló una pelirroja corriendo hasta situarse frente a ellos, se le veía agitada- ¡El descaro de ustedes!- reformuló con su rostro rojo de ira, seguramente la niña había perseguido a sus primos durante un buen tramo por alguna extraña razón.
- Tranquila Weasley, te va a dar un infarto- declaró Scorpius ligeramente divertido.
- ¡Tú no me mandas Malfoy!- espetó la niña- ¡Y ni creas que ocultaré tu supuesta amistad, Albus! ¡En Navidad le diré a toda la familia cómo los estás traicionando!- gritó de manera irracional.
El ojiverde la miró asustado, no por la amenaza sino por sus gritos, le recordaba mucho a la abuela Molly cuando regañaba a sus tíos por alguna travesura, especialmente cuando le gritaba al tío George.
- Rose, por favor, ninguno de nuestros primos cree que Scorpius es malvado o que planea matarnos a todos mientras dormimos- el rubio contuvo un bufido- No entiendo por qué lo detestas tanto si no te ha hecho nada…
- ¿Nada? El ser un Malfoy es razón suficiente para odiarlo- respondió ella con sus azules ojos en llamas- En todo caso tu lealtad debería ser con tu familia, no con un hijo de mortífagos- declaró con un odio infantil pero que hirió de igual manera al joven rubio.
- No te permito…- inició el chico de ojos grises.
- Rose- su primo la miró con dureza e interrumpió al otro- Eres mi prima, pero Scorpius es mi amigo y no permitiré que hables así de él o de su familia- declaró con la resolución sin pauta que heredó de su padre.
La niña apretó sus labios mientras que el rubio miró al pelinegro con una extraña sensación de agradecimiento, se sentía bien tener amigos.
- Tan sólo espera a que te apuñale por la espada, entonces te arrepentirás de haberlo considerado un amigo- dijo Rose indignada, luego dio media vuelta desapareciendo por donde había llegado.
Scorpius miró a Albus a los ojos y le sonrió de lado.
- También yo te considero mi amigo- le dijo.
- Entonces, ¿entregarías esta carta por mí?- preguntó el otro risueño.
- Soy tu amigo, no una maldita lechuza- espetó el otro con una sonrisa- No abuses de tu suerte Albus- agregó.
- Lo tendré en cuenta Scorpius aunque necesito que me respondas si serás mi segundo en caso de duelo.
- Depende contra quién sea el duelo, todavía no sé si moriría por ti- bromeó.
- Si las cosas siguen así, será contra Rose- suspiró el otro.
- Seré tu segundo- aceptó el rubio de inmediato a lo que ambos rieron siguiendo con su camino como si nada.
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A/N: Nuevas revelaciones que nos hacen armar las piezas de esta historia, todo para llegar al punto de quiebre…
Yuuki Kuchiki.- Agradezco tus comentarios y tu preferencia, la historia se está poniendo tensa y veremos más de ese pasado gris de Hermione que definitivamente afectará su relación con Harry. Saludos!
Elizabeth.- Hola, muchas gracias por la candidez de tu comentarios, la realidad es que escribo lo que me gusta leer y la intención es precisamente compartir eso que imagino por si a alguien más le hace imaginar también; aunque como todos, sigo evolucionando en mi manera de escribir, veremos dónde acaba. Hasta la próxima.
