Hola a todos.

Este fic participa de la actividad ¡Escribe si puedes!" para el 4 Aniversario del foro I am sherlocked"

Dedicado para Violette Moore.

Primer Prompt.- Es Una Lástima.


VEINTICUATRO HORAS

Por

Adrel Black


VII. Una Hora Antes

Luego de un baño, de acicalarse el cabello y vestirse con su traje de padrino partió rumbo a la Iglesia, uno de los autos de Mycroft le llevó hasta la casa de John y de ahí hasta la iglesia en la que su mejor amigo se casaría.

—Llegamos demasiado temprano, Sherlock —le dijo John cuando bajaron del auto y se dirigieron hacia el fresco interior de la iglesia.

Ambos hombres caminaron a lo largo del pasillo, las bancas que estarían llenas de invitados dentro de una hora lucían vacías, los pasos resonaban en el silencio.

John estaba impecable en su traje negro, ambos se sentaron en la primera banca del lado derecho de la iglesia a esperar.

—Traje algo para ti —dijo Sherlock mientras se metía la mano en el pantalón y sacaba una caja diminuta. —Recuerdas el caso del banquero secuestrado.

—Sí, el hombre que te regaló un broche para corbatas.

—Correcto —aclaró Sherlock mientras sacaba de la cajita un broche que era solo una piedra diminuta y negra.

—Elegante —exclamó John al verlo.

—Lo es, está hecho de obsidiana. —Sherlock tomó la corbata de John y procedió a prenderle el broche.

—Te tiemblan las manos —dijo John y era cierto.

—Tuve una mala noche.

—También yo —respondió el otro.

— ¿Estás nervioso, John?

—No que va.

—Dicen que el filo de la obsidiana es cinco veces más delgado que el filo de un bisturí de acero, puedes cortarte con él mucho más fácil, pero hace que la cicatrización también sea más rápido porque no daña el tejido alrededor.

John le miraba con curiosidad. Sherlock dejó por fin la corbata de John en paz, aquel diminuto puntito negro era la única distinción entre los atuendos de ambos.

Luego de un silencio Sherlock continuó:

—Lo que prueba que las heridas hechas con precisión sanan más rápido que las heridas burdas.

—Eso tiene mucho sentido, entre menos se dañe el tejido circundante menos cicatrización es necesaria.

—John, —Sherlock frunció el ceño —voy a tratar de dañar lo menos posible para que todo sane cuanto antes.

— ¿De qué hablas?

—Te amo.

—Sherlock —John se pasó una mano por el rostro, como hacía cuando estaba desconcertado.

—Debí decirlo antes, lo sé.

John se puso de pie y dio unos pasos luego regresó.

—Voy a casarme en media hora Sherlock.

Es una lástima.

—Dios Sherlock.

John volvió a dar los mismos tres pasos y regresó.

—Nunca encontré la manera de decirlo y ahora ya no podía no decirlo —John yendo y viniendo era frustrante —no quiero dañar nuestra amistad, no quiero hacerte daño a ti, no quiero hacerle daño a Mary.

—Cállate —el rubio se había detenido por fin y le miraba con la sonrisa que ponía cada vez que estaba más enfadado de lo que podía manejar. —Cállate y no hables, te seguí por cada lugar, te acompañé, cuidé de ti, estaba destrozado y construí mi vida entera alrededor de ti, solo para ver como la destruías, lloré tu muerte, me abandonaste —John se dejó caer al lado de Sherlock. —Fue como morir —dijo —maté y morí por ti, renuncié a lo que creí sería mi plan de vida para ti, todo para que cuando tuviste la oportunidad te fueras y me dejaras.

—Lo sé.

—No Sherlock, no lo sabes. —John se pasó la mano por el cabello revolviéndoselo sin querer. —Durante esos dos años sentí que quería morir, cada uno de ellos sentí que debía morir. Cuando conocí a Mary, me aferré a ella como si fuera el último salvavidas, ella me mantenía a flote, pero aun así deseaba morir, una y otra vez.

—Lo lamento John.

—También yo —respondió el soldado —porque pudimos haber sido —miró a Sherlock a los ojos parecía a punto de llorar, apretaba fuertemente los puños y ninguna lágrima salía —pudo haber sido épico —terminó —pudo haber sido increíble.

Sherlock asintió, no podía despegar los ojos de los azules de John, ellos dos juntos, sus vidas juntas pudieron ser dignas de una leyenda.

—Te amo Sherlock, más que a Mary, más que a la vida, mucho más de lo que soy capaz de amarme a mí mismo. —Sherlock no pudo retener más las lágrimas, dos de ellas le traicionaron. —Pero soy un soldado y voy a cumplir con mi palabra.

John se puso de pie y caminó hacia el lugar en el que esperaría a Mary. Sherlock se puso de pie frente a él. Volvió a arreglarle la corbata y el botonier, le acomodó el cabello y con el rostro compungido se inclinó y le dejó un beso leve en los labios, John solo fue capaz de cerrar los ojos. —Te amo —dijo Sherlock.

—Te amo —respondió John.

Luego cada uno tomó su lugar. Un minuto después los invitados comenzaron a llegar.


Este es el punto en el que me odio a mi misma.

Adrel