Hola a todos.

Este fic participa de la actividad ¡Escribe si puedes!" para el 4 Aniversario del foro I am sherlocked"

Dedicado para Violette Moore.

Primer Prompt.- Demasiado Se Ha Perdido Ya.


VEINTICUATRO HORAS

Por

Adrel Black


VIII. La Hora Cero

Los invitados llegaron junto con el mediodía, sin embargo, la novia no apareció.

—Tuvo que sucederle algo Sherlock.

John sacó el móvil y marcó al número de Mary, pero el buzón saltó de inmediato, Sherlock lo intentó también sin tener respuesta.

—Llamaré a Mycroft.

En el interior de aquella iglesia se estaba formado un ligero alboroto, los invitados charlaban entre ellos, las damas de honor se acomodaban los tocados o se presumían las joyas que llevaban puestas.

Sherlock y John por su parte, aun frente al altar hablaban en voz queda. Ambos se veían decaídos.

—Ella llegará —murmuró el detective —todas las novias se retrasan el día de su boda.

—Son casi las doce y treinta —dijo John mientras consultaba por enésima vez su reloj. —Es demasiado tiempo.

Quince minutos más pasaron, el párroco hablaba con voz ronca junto a John mientras le decía que no podían esperar más, fue entonces cuando un hombre entró en la iglesia, de traje negro y lentes oscuros, todo el mundo guardó silencio, el hombre se acercó al altar y preguntó:

— ¿El Doctor John Watson?

—Si —dijo John acercándose, Sherlock estaba junto a él.

El hombre del traje le entregó un sobre y dio media vuelta sin mediar palabra. John rasgó el sobre y extrajo tres hojas del interior, comenzó a leer.

Cuando terminó la primera hoja se la entregó a Sherlock. Los ojos del detective volaban por aquella carta de aspecto oficial. Intentó retener, como siempre, toda la información que estaba leyendo, pero solo unas cuantas cosas se le quedaron grabadas. Mary Morstan era en realidad una ex-agente de la CÍA que había llegado a Inglaterra huyendo de su país, sin embargo, ahora el gobierno Estadounidense le ofrecía asilo y una nueva identidad a cambio de que sirviera a su país.

Al final en la última de tres hojas un leve recado escrito de puño y letra de Mary se disculpaba con John por haberle mentido y por dejarle, pero, decía, era una oportunidad única de volver a empezar.

El teléfono de Sherlock vibró con un mensaje.

"Te dije que encontraría una solución viable".

Cuando el moreno terminó de leer miró a su amigo, parecía en un estado de catatónica incredulidad.

Sherlock lo arrastró hasta una de las sillas y se encargó de despedir de la Iglesia a los invitados.

—La recepción está pagada —le dijo John en voz baja.

Entonces el Padrino, haciendo acopio de sus escasas dotes sociales aclaró que la recepción se llevaría a cabo de cualquier manera.

Una vez los invitados se hubieron ido Sherlock se sentó al lado de John.

—Cumpliste con tu palabra —dijo al soldado.

—Y tú con tu papel de Padrino.

Ambos sonrieron.

o.O.o.

Lestrade, la Señora Hudson y Molly compartían una mesa en la recepción de la fallida boda de John Watson.

Apenas y se encontraban ahí unos pocos invitados, el mayor Sholto permanecía solitario sentado en una mesa al fondo, un par de damas vestidas de lila bailaban una canción de rimas pegajosas.

—Nunca había visto que abandonaran a alguien en el altar —dijo Lestrade a las dos mujeres —pero siempre pensé que se vería un poco destrozado.

Los tres miraron a la mesa de honor donde el novio y el padrino bebían champagne y hablaban animadamente. Luego se miraron con complicidad y sonrieron, ninguno de ellos había guardado esperanza de que aquello pudiera tener un desenlace feliz.

— ¿Volverás a Baker Street? —preguntó Sherlock a John.

— ¿Aun necesitas a un compañero de piso?

—Por suerte para ti tengo una habitación libre.

John rio con ganas, como si fuera la cosa más graciosa del mundo,

—Al parecer todo ha salido demasiado bien el día de hoy.

Demasiado se ha perdido ya, es tiempo de que las cosas vuelvan a estar bien.

John deslizó su mano en la de Sherlock por debajo de la mesa.

—Será épico.

—Lo sé.

Nadie les prestaba atención, no había necesidad, las personas que importaban lo sabían ellos lo sabían, era suficiente para que aquello fuera digno de una leyenda.


Y este es el momento en el que me amo.

Espero que lo hayan disfrutado.

Y seguimos de manteles largos.

Felicidades Sherlockians

Adrel