"Hello Everyone" Domingo por la noche, todo normal por aquí, capítulo 13, ojalá les guste
-Entonces ¿Naciste en Río de Janeiro?- Preguntaba Milo a Bia, mientras ambos se encontraban sentados sobre una pequeña roca frente a un estanque.
-Así es, he vivido ahí casi toda mi vida-
-Vaya, bueno yo he viajado un poco, mis padres han ido de un lado a otro, nací en el Amazonas pero he estado lejos un tiempo-
-Debe ser divertido viajar tanto, yo solo lo he hecho dos veces en mi vida- Decía Bia mirando el agua del estanque frente a ella.
-Bueno no tan divertido, tu sabes, no he tenido la oportunidad de hacer muchos amigos, al menos hasta ahora- Dijo Milo con una sonrisa, volviendo a llamar la atención de Bia.
-¿Ya no viajaras más?- Preguntó curiosa.
-No, mis padres se dieron cuenta de que no me hacía mucho bien estar viajando de un lugar a otro tan seguido, hablamos y decidimos quedarnos aquí- Explicó sonriente.
-Pero… ¿Hace cuanto llegaron?- Preguntó Bia un poco preocupada, debido a todo lo que había pasado en el Amazonas.
-Pues la verdad no hace mucho, llevamos viviendo aquí solo un mes, eres la primera amiga que tengo-
-¿Amiga?-
-Am… Sí… Lo somos ¿No?- Preguntó Milo un poco nervioso.
-Claro que sí-
-Genial, muy bien Bia, ahora es tu turno, hazme una pregunta-
-Está bien… Ya sé, ¿Tú nombre en verdad es Milo o solo es un apodo?-
-No, en verdad me llamo Milo, muchos me lo han preguntado desde que llegué aquí- Respondió desviando la mirada hacia el estanque.
-Creí que yo era tu primera amiga-
-Lo eres, muchos preguntan mi nombre y terminan burlándose de mí- Explicó un poco decaído.
-Descuida, yo no lo haré- Dijo Bia con una pequeña sonrisa y un poco ruborizada.
-(Suspiro) Dime algo Bia… ¿Cuánto tiempo te quedarás?- Pregunto un poco preocupado.
-Pues no lo sé… Tal vez solo una semana…- Respondió un poco triste.
-Oh vaya… Es muy poco tiempo, hay muchos lugares de la selva que quiero mostrarte, lugares que solo yo conozco- Explicó una sonrisa.
-¿Seguro? Conozco a alguien que también conoce esta selva como las plumas de sus alas- Dijo Bia recordando a Matt.
-¿Ah sí? Estoy seguro de que yo conozco más lugares, de hecho, ven a verme aquí ésta noche, hay algo especial que quiero hacer contigo ¿Qué dices?-
-Am… Yo… No… No lo sé, mi familia no quiere que me aleje mucho de aquí, y dudo que me dejen salir en la noche- Explicó apenada.
-Vamos Bia, solo ésta vez, solo seremos tú y yo, nadie debe enterarse- Dijo Milo tratando de convencerla. Al final Bia cedió y aceptó reunirse con él al anochecer.
-Está Bien, nos vemos aquí al anochecer-
-Te estaré esperando Bia-
Mientras tanto, perfectamente oculto entre las hojas de un árbol, recargado en el tronco del mismo, Matt había escuchado cada palabra de la última parte de la conversación
"¿Qué estás tramando niño bonito?" Pensaba Matt, desconfiando enteramente de Milo. Querer reunirse con Bia de noche, ¿Qué era lo que estaba tramando? Matt no permitiría que alguien lastimara a Bia, siendo que ahora era prácticamente su sobrina. Por un momento pensó en ir a hablar con ella, pero eso sería traicionar su confianza, en vez de eso, Matt decidió esperar hasta que la noche llegar y entonces ver de qué iba todo.
Mientras tanto, en la tribu de Roberto, Ahri debido a su estado, no podía abandonar el árbol, pero eso no le impedía divertirse, sobre todo con sus hijos.
-97, 98, 99, 100, listos o no aquí voy- Dijo Ahri felizmente mientras comenzaba a buscar a sus hijos por el lugar -¿Dónde pueden estar?- Decía fingiendo confusión –Me pregunto si Leo estará entre este montón de hojas… No, el es demasiado listo para esto- Dijo mirando en otra dirección.
Leo por su parte se reía en lo que el consideraba "Voz baja" esperando a que Ahri se fuera del lugar. Lentamente, Leo se asomó de entre las hojas, al hacerlo Ahri ya no se encontraba frente a él. Antes de que Leo pudiese relajarse Ahri lo tomó desde arriba, abrazándolo fuertemente.
-Te encontré pequeñito- Dijo Ahri felizmente mientras besaba a Leo en la mejilla.
-No es justo Hehe- Decía Leo entre risas.
-Y si tengo razón y casi siempre la tengo tu hermana debe estar…-
-¡Aquí!- Dijo la pequeña ave saltando a la espalda de Ahri.
-Se supone que yo debo encontrarte- Dijo Ahri cargándola con sus alas.
-Encontraste a Leo, yo gané- Aclaro victoriosa.
-No es cierto- Replicó el pequeño guacamayo rojo.
-Muy bien, tranquilos los dos, mejor díganme, ¿Ahora qué quieren hacer?-
-(Yaqui y Leo) ¡Queremos jugar con papá!- Gritaron los dos pequeños al unísono con una gran sonrisa en sus pequeños picos.
-Supuse que dirían eso… (Suspiro) Yo no puedo divertirlos mucho sin volar, como sea, Matt no debe tardar mucho en regresar-
-¡Ya volví!- Ciertamente Matt regresó justo a tiempo.
-Que tal cariño- Dijo Ahri acercándose a él, dándole un beso en la mejilla.
-Lamento haber tardado tanto- Dijo Matt con una sonrisa -¿Cómo está tu ala?-
-Pues no duele pero tampoco la puedo usar- Explicó extendiéndola levemente –Los niños te estaban esperando, ¿Por qué no los llevas a volar un rato?-
-¿Estás segura? No quiero dejarte sola-
-Hey Matt, ¿Estás ocupado?- Dijo Blu entrando en el árbol.
-Am técnicamente no pero…-
-Que bien, necesito que me acompañes-
-Pero ¿Qué hay de Ahri?-
-Descuida, yo me quedaré con ella- Dijo Perla aterrizando a lado de Blu.
-Está bien… ¿Te importa si llevo a mis hijos? Les hace falta salir un poco- Dijo Matt acercándose a Yaqui y a Leo.
-Claro que pueden venir, solo hay que darnos prisa-
-Muy bien, nos vemos más tarde Ahri- Dijo Matt comenzando a volar para seguir a Blu.
-Am ¿Pasa algo?- Preguntó Ahri un poco confundida.
-¿Qué? No ¿Por qué la pregunta?- Dijo Perla.
-Pues, ¿Por qué Blu quiere ver a Matt?-
-Pues la verdad no lo sé, seguramente son cosas de ellos dos, ambos vivieron muchas aventuras aquí-
-¿No crees que nos estamos relajando mucho?- Dijo Ahri un poco nerviosa.
-¿A qué te refieres?-
-Bueno, en cuanto llegamos aquí lo primero que hicimos fue querer huir pero ahora… Parece que ya no importa lo que pasó aquí hace 3 años… Incluso tú te ves muy tranquila-
-Pues… Tal vez sí nos estemos relajando mucho, pero este lugar ya no se ve tan mal, omitiendo a los rojos y a mi propia especie, además en una semana nos iremos, ¿Qué es lo peor que puede pasar?-
Mientras tanto.
-Blu ¿Qué es tan importante?- Preguntaba Matt mientras volaba detrás de Blu.
-Solo sígueme- Respondió con un tono muy serio.
-¿Papi a dónde vamos?- Pregunto Yaqui quien se encontraba sobre la espalda de Matt.
-Pues solo a estirar un poco las alas, será en un lugar cercano al suelo, tranquila-
-¿Por qué le tienes tanto miedo a las alturas? Papá no siempre podrá cargarte- Decía Leo con un pequeño aire de victoria, siendo que él no le temía a volar alto.
-Leo no digas eso- Replicó Matt un poco molesto.
-Lo siento…-
Blu por otro lado estaba completamente sumido en su mundo, ignorando todo lo que pasaba a su alrededor. Aunque toda la atención de Matt estaba centrada en sus hijos, no paraba de preguntarse qué le pasaba a Blu, desde que se alejaron del árbol había tomado una actitud bastante seria.
-Aquí es…- Dijo Blu mientras aterrizaba en el suelo.
-Blu ¿Qué está pasando?- Preguntó Matt mientras bajaba a Ahri de su espalda.
-No pasa nada- Respondió dando media vuelta, con una actitud muy animada –Yaqui, Leo ¿Quieren jugar a las escondidas?-
-¡Sí!- Exclamaron las dos pequeñas aves.
-Bien, ustedes escóndanse y su padre y yo iremos a contar por allá- Dijo Blu señalando un montón de arbustos.
-Pero no hagan trampa- Dijo Yaqui mientras se alejaba.
-Y ustedes no se alejen mucho- Dijo Matt antes de perderlos de vista –Muy bien Blu ¿De qué va todo esto?-
-Sígueme-
Mientras que Yaqui y Leo iban a esconderse, Blu tenía suficiente tiempo para mostrarle a Matt lo que había encontrado.
-Aquí es…- Dijo Blu haciendo a un lado un par de hojas de los arbustos.
-¿La fosa de la perdición?- Respondió Matt, en cierta manera sorprendido pero sin entender por qué era tan importante, después de todo, Matt ya conocía ese lugar, estuvo a punto de morir ahí –Blu, no quiero sonar grosero, pero esto solo es una pérdida de tiempo, odio este lugar… Casi muero aquí…- Explicó Matt desviando la mirada.
-Lo sé… No es por eso que te traje, sino por lo que encontré aquí… Ven, vamos a mirar más de cerca-
Sin estar seguro, Matt decidió hacer caso de lo que Blu dijo, ambos volaron hacia la fosa, fue entonces cuando las cosas se tornaron… Tétricas…
A penas Matt aterrizó, escuchó un crujido, muy seco como para ser el de una rama, en cuanto miró al suelo, nada tenía sentido aun… Eran un montón de huesos, pero eso logró llamar su atención. La fosa de la perdición ya no era un estadio de futbol para aves…. Era un cementerio.
-¿Qué demonios paso aquí?- La escena era horrible, cientos de esqueletos de aves repartidos por todo el lugar, destrozados, a penas vestigios pero ahí estaban.
-Yo también me hice esa pregunta en cuanto lo vi- Dijo Blu desviando la mirada.
-P… ¿Perla lo sabe?-
-No, no dejé que lo viera, ya estaba muy alterada, no quería lastimarla más-
-¿Crees que aquí fue donde pelearon?- Preguntó Matt mientras caminaba por el lugar
-Eso pensé al principio pero… Encontré otra cosa- Respondió Blu volando hacia uno de los bordes del lugar.
-Vaya…- Dijo Matt al ver otro grupo de esqueletos, atados del cuello hacia las ramas de los bordes.
-¿Son rojos o azules?- Preguntó Blu un poco asustado.
-No lo sé… Sea cual sea… No puedo creer que hayan hecho algo así…-
-Matt, la razón por la que te traje aquí es para tener más cuidado con Roberto… ¿Qué nos dice que no fue él quien hizo todo esto? Muchas cosas raras están pasando en esta selva, no solo los rojos, también nuestra propia especie… Ya no es seguro confiar en nadie más que en nosotros… No quiero imaginar lo que puede pasar si bajamos la guardia aunque sea un poco-
-Concuerdo contigo Blu… (Suspiro) Debemos salir de aquí, no hay que llamar la atención-
Aunque ya habían fracasado en eso. Escondidos entre los arbustos, Felipe junto con otros dos guacamayos rojos, observaban a Blu y a Matt.
-Definitivamente es él- Decía Felipe clavando su mirada en Matt.
-Descuida Felipe, no sabrán qué los golpeo, solo noqueamos a su amigo y Matt estará frente a tus garras- Dijo uno de los guacamayos preparándose para volar.
-Alto los dos- Dijo Felipe seriamente –Nadie los va a tocar, a ninguno de ellos… No hasta que me asegure de que Ahri está con ellos… Y que está a salvo-
Los dos guacamayos rojos que acompañaban a Felipe no lograban entender lo que estaba pasando, no les quedó de otra que obedecer a su líder.
Mientras tanto, Yaqui y Leo ya habían esperado un poco más de lo que esperaban.
-¿Por qué tardan tanto?- Preguntaba Leo mirando el alrededor del lugar.
-No lo sé… ¿Crees que se hayan olvidado de nosotros?- Dijo Yaqui un poco triste.
-Claro que no, Papá no nos olvidaría… Yo se que él jamás…-
-¡Los encontramos!- Gritaron Blu y Matt, al mismo tiempo que tomaban a las dos pequeñas aves.
-Hehe te lo dije- Afirmó Leo con una sonrisa.
-¿Por qué tardaron tanto?- Preguntó Yaqui.
-Siendo sinceros… Fue muy difícil encontrarlos- Dijo Matt con una sonrisa –Son muy buenos en este juego-
-Bien, creo que será mejor regresar antes de los demás se preocupen por nosotros- Dijo Blu mientras se preparaba para volar.
De igual manera, Bia volaba de regreso con Perla, aun pensando en la pequeña pero agradable experiencia que había tenido con Milo recientemente, aunque también estaba pensando en el asunto de reunirse con él de noche, era más que obvio que Perla y Blu no estarían de acuerdo. Bia estaba pensando en hacer algo que nunca había hecho, escapara de casa.
-Hey ¿Dónde estabas?- Preguntó Tiago apareciendo de entre los árboles.
-Oh… Hola Tiago, solo estaba volando por el lugar-
-Tardaste mucho para solo estar volando por el lugar- Dijo Tiago comenzando a sospechar un poco.
-¿Y qué si tarde?-
-Tranquila hermanita, no es normal en ti es todo, mejor regresemos al árbol antes de que Papá y mamá empiecen a ponerse histéricos-
-Sí, tienes razón, ya se está haciendo un poco tarde-
De regreso en el árbol, toda la familia estaba junta, Perla, Ahri, Blu, Matt, Yaqui, Leo y Carla, todo parecía ir normal, Perla y Ahri solo trataban de relajarse mientras que Blu y Matt fingían estar bien, ambos estaban aun pensando en lo que habían visto. No importaba de qué tribu fueran esos cadáveres, era algo que iba en contra de la naturaleza de todos ahí, o al menos así solía ser.
El resto del día, todos trataron de hacer como si nada hubiese pasado, como si nada estuviera pasando. Ahri estaba confinada a aquél árbol, pero nunca se quedaba sola, ya fuera Matt, Perla o alguien más se dedicaba a hacerle compañía mientras los demás estaban fuera. Así funcionó todo hasta que finalmente llegó la noche, tiempo para Bia de salir.
Lentamente y con cuidado de no despertar a nadie, Bia se escabulló hasta salir del árbol, parecía haberlo logrado, pero cierta ave estaba al tanto de lo que Bia estaba haciendo. Habiendo pasado unos cuantos minutos, Matt salió para seguir a Bia, siendo que sabía hacia donde se dirigía.
Mientras volaba, Matt estaba un más preocupado porque algo malo le pudiera pasar, después de haber visto lo que había en la fosa de la perdición, cualquiera podría ser un demente en esa selva.
Después de un rato volando, Bia finalmente llegó al estanque en el que había estado con Milo unas horas atrás. Al llegar y no ver a nadie Bia creyó haber llegado demasiado pronto, hasta que escuchó a alguien detrás de ella.
-Hola Bia…- Dijo Milo con un semblante un poco extraño.
-Milo, creí que aun no habías llegado- Respondió Bia con una sonrisa, la cual rápidamente desapareció al ver a Milo acercándose lentamente hacia ella, con un ala en su espalda –E… ¿Está todo bien?- Preguntó Bia comenzando a ponerse nerviosa.
-Sí… Estoy un poco nervioso, es todo… Había querido hacer esto desde ésta tarde…- Respondió comenzando a acercarse más y más. Bia no sabía qué pensar o hacer, estaba congelada por el pánico.
-Q… ¿Qué querías hacer?-
Milo no respondió esa pregunta, en vez de ello, lentamente apartó el ala que tenía en la espalda. Bia, sumida en el pánico solo cerró los ojos esperando lo peor, después de no haber sentido ni escuchado nada después de un rato, se armo de valor para abrir los ojos nuevamente.
-Milo… ¿Qué significa esto?- Preguntó Bia muy sorprendida y confundida al ver al guacamayo azul frente a ella, sosteniendo una pequeña flor de pétalos azules.
-Am yo… Bueno solo yo sé donde crece esta flor… Y me pareció perfecta para ti… Sé que es una locura pero… Verás, me la he pasado muy bien contigo, me siento muy bien a tu lado y… Quería saber si… Si te gustaría quedarte aquí… Quedarte conmigo- Respondió con un gran nudo en la garganta, esperando impaciente la respuesta de Bia.
-Oh Milo… Claro que…-
-¿Qué está pasando aquí?-
-¿Matt?- Dijo Bia sorprendida.
-Am ¿Quién es usted?- Preguntó Milo apartándose de Bia.
-La pregunta aquí es quién eres tú y qué quieres con mi sobrina-
-¿Sobrina?- Dijo Milo sorprendido.
-Bueno, él es prácticamente mi tío, pero no debería estar aquí…- Respondió Bia un poco molesta.
-Luego hablaremos de esto Bia… Y tú "Milo" ¿Qué clase de intenciones tienes con ella eh?- Matt había tomado una actitud muy amenazante.
-Yo solo… Quería conocerla mejor… Le juro que no es nada malo señor- Respondió Milo tratando de defenderse.
-Entonces ¿Por qué querías verla en la noche?-
-Solo, me pareció un buen detalle, las estrellas aquí se ven increíbles…- Explicó comenzando a ponerse nervioso.
-Más vale que no me estés mintiendo… Porque no tengo problema alguno en lastimarte-
-¡Matt!- Replicó Bia.
-(Suspiro) Yo… Creo que ya me voy…- Dijo Milo tirando la flor al suelo para luego irse volando.
-¡¿Por qué hiciste eso?!- Replicó Bia casi al instante.
-Traerte a aquí de noche ¿No crees que pudo ser peligroso?-
-Iba a pedirme algo importante… ¿Por qué me hiciste esto Matt? Ahora tal vez ya no vuelva a hablarme-
-Tal vez te hice un favor… Bia no puedes fiarte de nadie en esta selva-
-Sí… Tampoco puedo confiar en ti…- Respondió fríamente.
-¿Qué?-
-¿Cómo supiste donde encontrarnos eh?-
-Ya te lo dije antes, conozco esta selva a la perfección-
-¿Es eso o simplemente me estabas espiando desde la tarde?- Cuestionó en manera amenazante.
-Yo… No sé de lo que hablas-
-¡No puedo creer que lo hicieras! ¡Yo confié en ti! ¡Tú no eres mi tío! ¡Ni si quiera eres mi familia!- Bia estaba furiosa, Matt nunca la había visto así, y esas palabras en verdad lo habían lastimado.
Bia comenzó a alejarse volando del lugar, Matt aunque herido no podía dejarla volar por la selva en la noche.
-¡Bia por favor espera!- Decía Matt tratando de alcanzarla.
-¡No quiero verte! ¡Déjame!-
-Bia por favor… No quería que lo tomaras así, no quería que nada malo te pasara-
-¿Por qué te importa tanto? Tú no eres mi padre ¡Ahora lárgate!-
-Bia solo escúchame ¿Sí?- Matt estaba a punto de alcanzarla, fue entonces cuando alguien lo tacleo haciéndolo chocar contra las ramas de los árboles hasta el suelo, mientras que Bia seguía alejándose.
-Vaya, al fin decidiste callarte- Dijo Bia en un tono altanero aunque sin recibir respuesta alguna. Al principio no le importó mucho, pero después de varios minutos sin haber escuchado a Matt, Bia finalmente decidió mirar hacia atrás.
-¿Matt? ¿Dónde estás?- Decía mirando a su alrededor sin encontrarlo –Tal vez exageré un poco, no me hagas esto- Después de algunos minutos sin verlo por ningún lado, Bia comenzó a asustarse -¡Matt!-
Matt estaba siendo golpeado sin compasión alguna por dos guacamayos azules, por dos aves de su propia especie. Una y otra vez era golpeado en el rostro y en el estomago, hasta que otra ave aterrizó frente a él.
-¡Déjenlo ya! El no está con Roberto ¿Cierto?-
-Claro que no- Respondió Matt poniéndose en pie -¿Quién rayos eres?-
-Enserio no me recuerdas Matt-
-Imposible…-
Y eso fue todo por este capítulo ¿Quién será esa misteriosa ave? Ya lo descubrirán más tarde. Bueno ojalá me puedan dejar un review, no cuesta nada y me ayudan mucho, nos vemos en el siguiente capítulo
"See you next time"
