Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 11: Púas de Erizo]
...
"Sólo tú sabes eso, lo que tiempo atrás
dijiste en el oído de tu hijo
me condené cuando me atreví decir
qué destino tendrán los dioses,
y aposté mi sabiduría contra la de Odín
siempre el más sabio de todos"
- Vafthrúdnismál 55, Trad. de W.H. Auden y P.B. Taylor
…
…Flashback…
- Hermione…- la suave voz de Neville la sacó de su conmoción- …realmente lo siento- agregó en un tono sinceramente apenado.
- Si ella no está invitada, no cuentes con la asistencia de los Potter- intervino Harry en defensa de su esposa.
- No Harry, es importante que tú estés presente- negó la castaña con una triste sonrisa.
- Pero…
- Eres su amigo y estoy segura que es importante para ella verte ahí, además sé que Neville también quiere verte en la ceremonia- aclaró mirando al joven profesor.
- No puede hacerte esto, ¿acaso no sabe…?- el ojiverde estaba molesto e indignado y quería que la mujer también lo estuviera.
- No lo sabe y no tiene porqué enterarse- lo cortó ella mirándolo a los ojos- Si su deseo no es verme el día de su boda, no seré yo quien le arruine su felicidad- luego miró a Neville- Les deseo lo mejor, Harry irá con James y yo me quedaré en casa para cuidar a Albus- declaró con firmeza.
Neville miró a su amiga con suavidad y se acercó para envolverla en un cálido abrazo, de esos que reconfortan a las personas y las hacen sentir seguras.
- Gracias Hermione- le dijo el joven hombre al oído- Gracias por darme la oportunidad de amarla. Sé que algún día ella también conocerá la verdad y ambas terminarán de sanar- agregó en voz baja.
- Cuida de ella- fue la breve respuesta de la castaña mientras dejaba escapar unas lágrimas silenciosas de sus ojos color marrón.
Harry miró a su esposa sabiendo cuánto le dolía el desprecio de Ginny, gracias al amor de Neville la pelirroja lo había perdonado a él pero parecía que seguía guardándole un profundo rencor a Hermione. Si tan sólo supiera la verdad…pero su esposa insistió en que no era necesario, en que debían dejar que las cosas fluyeran a su ritmo, en dejar que la que fuera su mejor amiga sanara lentamente.
Pero en momentos como esos, era cuando Harry recordaba que su esposa no era una damisela en peligro sino una valiente guerrera que luchaba por el bienestar de sus seres queridos, una mujer que haría lo que fuera por verlos sanos y salvos, aun cuando ella misma sufriera.
Y la amaba por eso.
- Cuanto más se prolongue el abrazo, más temo que Neville deserte de su boda- habló el ojiverde con una sonrisita burlona y sus brazos cruzados.
Los otros dos se separaron y miraron al tercero con diversión.
- ¿Percibo un rastro de miedo en tu voz?- lo retó el otro hombre de buena gana.
- ¿Miedo?- el pelinegro bufó- Para nada, sé de buena fuente que Hermione prefiere los ojos verdes- adujo mirando a su esposa como en busca de su confirmación.
- No sé- la castaña se tornó pensativa- Ese fue un muy buen abrazo- agregó con picardía a lo que su amigo soltó una carcajada y Harry se le acercó hasta envolverla en su propio abrazo.
- ¿Es eso un reto?- inquirió su esposo aferrándola por la cintura y acercando su rostro al de ella.
- Lo es- soltó ella y Harry la besó con el fuego que habitaba en su interior convertido en llamarada.
No había duda, ella era su perdición.
Su vida por un beso.
…Fin del Flashback…
- ¿Pansy?- inquirió Daphne Nott mirando a la mujer que entraba en su sala escoltada por su elfo doméstico.
- Veo que el matrimonio te sentó de maravilla, Daphne- declaró con una sonrisa ladeada- ¿Debo asumir que Theo es bueno en la cama?- agregó.
Eso provocó que la otra soltara una carcajada.
- Creí que eso lo sabrías de primera mano- soltó enarcando una ceja.
- Al contrario de la creencia popular, no me acosté con todos los slytherin del Colegio- adujo Pansy con diversión.
- No es que no disfrute de tu crudo sentido del humor pero ¿qué haces aquí?- preguntó.
- ¿Acaso no puedo pasar a saludar a una vieja amiga?- increpó la otra.
- ¿Eso somos? Tanto años de ignorarme y sin saber que era tu forma de expresar cariño- siseó la otra mujer con veneno en su voz.
Pansy la miró sin rencor, de hecho le hubiera extrañado que no sospechara de su inesperada visita.
- Era momento de salir de mi aislamiento- declaró con descaro- Además, no puedo evitar recordar que tu hijo fue enviado a Durmstrang solamente para que yo no fuera su profesora- agregó.
Daphne relajó su semblante ante la mención de su único hijo, luego tomó asiento.
- Fue uno de los requisitos que le pedía a Theo, nada de Hogwarts para Thomas- declaró invitando a la otra a sentarse también- En especial porque tú serías una de sus profesoras, no quería arriesgarme a que lo envolvieras en tus redes- agregó con burla.
Pansy era una mujer decididamente atractiva y que no ocultaba sus encantos, sabía cómo seducir a un hombre y emplear esa ventaja a su favor; durante sus años de escuela, se jactaba de haberse acostado con la mayoría de sus compañeros de Casa…aunque la realidad había sido que sólo uno robó su corazón.
- Nunca haría algo así Daphne, sabes que los prefiero morenos- soltó riendo ante la insinuación, a decir verdad llevaba mucho tiempo sin estar en una relación.
La mujer de elegantes rasgos volvió a tomar su taza de té y miró a su antigua compañera con atención, le parecía demasiado extraño verla en su casa como si el tiempo no hubiera pasado, como si no se hubiera ido del país para casarse con Blaise…como si no hubiera regresado divorciada.
- ¿Sabes en qué se metió Draco esta vez?- preguntó de la nada.
Pansy mantuvo una expresión de educada tranquilidad, sus manos estaban una encima de la otra sobre su regazo y su túnica parecía impecable.
- ¿Su familia está bien?- preguntó de vuelta, era claro que no iba a contestar.
- También es mi familia por infortunado que eso sea, Astoria es mi hermana y no la dejaré sola- contestó la otra decidida a dejar en claro esa parte.
- Estoy segura que Draco está agradecido por eso- dijo- Pero no vengo a discutir ni a iniciar una lucha de poderes, Draco es mi amigo y me preocupa su seguridad- confesó con un atisbo de cansancio en la voz.
Daphne lo pensó unos segundos y luego suspiró, su antigua compañera se veía realmente agotada pese a que tratara de disimularlo.
- Astoria sospecha que tú y Draco tuvieron un romance- argumentó Daphne queriendo saber la verdad.
Ante eso, la pelinegra soltó una carcajada divertida.
- Sólo fue un jugueteo durante el Colegio pero nada de qué preocuparse, dile a tu hermana que sólo somos amigos por mucho que ambos tratemos de negarlo- aclaró sin querer dejar vivo un malentendido.
La otra asintió para elaborar una pregunta más importante.
- ¿Sabes si realmente lo secuestraron?
- No dejaría a su familia de otra manera- asintió la pelinegra tonándose seria nuevamente- Es importante que protejas este lugar con todo lo que tienes, Theo debe saber cómo conjurar el Fidelius…
- ¿Tan grave es?- la interrumpió Daphne sin poder creer que la otra le sugiriera algo tan drástico.
- Sólo hazlo, no dejes que nadie los encuentre- insistió con seriedad- No debes confiar en nadie- añadió.
- ¿Qué hace ella aquí?- una tercera voz irrumpió en la sala.
- Buenas noches señor Malfoy- saludó Pansy como si nada, mientras la estoica figura del rubio inundaba el lugar con su presencia.
- Creí que no volverías a salir del hoyo en el que te escondías- espetó el rubio sin un ápice de compasión.
- Las cosas cambian, usted mejor que nadie debería saber eso- respondió sin tomar ofensa en esas palabras, después de todo ya las esperaba.
- El apellido Malfoy no puede mezclarse con la desgracia Parkinson, ni tampoco el Nott- soltó con desprecio mientras miraba a la hermana de su nuera- Debes saber que la familia Zabini repudió a esta mujer y el mero hecho de recibirla en esta casa es un insulto- aclaró.
- Veo que su percepción de las cosas no ha cambiado en lo absoluto, señor Malfoy- agregó Pansy con una amarga sonrisa.
- ¿A qué has venido?
- A asegurarme que la familia de Draco esté a salvo- respondió sin molestarse en mentir.
- No necesitamos de tu ayuda- espetó indignado ante semejante atrevimiento.
- Señor Malfoy…- la mujer Nott trató de intervenir en la que seguramente sería una discusión.
- Estaba por retirarme, no se preocupe- le dijo Pansy controlando su tono.
- Será mejor que no te acerques de nuevo a mi familia, no necesitamos más desgracias en este momento- acotó Lucius.
- ¿Considera una desgracia el secuestro de su hijo?- increpó Pansy sin poder contenerse, esa había sido la gota que derramó el vaso- Me sorprende, creí que lo consideraría algo positivo ya que no es un heredero digno de los Malfoy- soltó con el deseo de dañar al otro.
- No hables de lo que no entiendes Parkinson- dijo el rubio con una ira que iba en aumento.
- Hablo de lo que he visto en el rostro de Draco desde que éramos pequeños…nunca fue suficiente- le respondió ella en un tono más elevado.
- ¿Qué está pasando aquí?- una nueva voz los interrumpió y Daphne suspiró para sus adentros al ver a Narcisa Malfoy entrar en la sala, solamente esperaba que su hermana no decidiera aparecer también.
- ¿Ah sí? ¿Eso viste en su rostro? ¿Su debilidad? ¿Su mediocridad? Después de todo, es cierto que Draco nunca ha sido lo suficientemente fuerte como para…- el sonido de una bofetada opacó todo lo demás.
Tomado por sorpresa, Lucius enderezó su rostro para mirar a su esposa con un gesto incrédulo, ella jamás le había levantado una mano.
- No te atrevas a referirte así de nuestro hijo- habló la rubia mujer con frialdad- Él es un hombre mucho mejor de lo que eres tú, es un excelente esposo y padre; tú eres quien no es suficientemente bueno para él, menos cuando te encargaste de contaminar su mente con tus prejuicios sin sentido- espetó amargamente.
- Te recuerdo que no fui el único querida, ¿te suena 'Toujours pur'?- increpó respondiendo al ataque al referirse al famoso lema de los Black.
- No te atrevas…
- ¡Basta!- los calló Daphne con un gesto firme- No es el momento para pelear, mucho menos en mi casa- señaló con severidad, no estaba dispuesta a seguir en medio de todo ese caos- Pansy, será mejor que te vayas- pidió mirando a la mujer quien apretó sus puños pero asintió.
Narcisa la detuvo del brazo antes de que partiera.
- ¿Sabes algo de Draco?- le preguntó con desespero.
- Lo siento señora Malfoy, solamente vine a ver que estuvieran bien…él lo habría querido- respondió en un tono más suave.
- Gracias Pansy- asintió la otra dándole un afectuoso apretón en el brazo antes de soltarla.
La aludida admiró la fortaleza de esa mujer y se alegró al saber que Draco la tenía a su lado; en la Segunda Guerra de Sangre, Narcisa Malfoy demostró que, ante todo, era una madre y daría la vida por su hijo.
Si tan sólo su madre hubiera sido así.
Si tan sólo ella misma hubiera tenido la oportunidad de ser así.
Pansy salió de la mansión Nott y desapareció en medio de la noche.
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- ¿Nos vemos en la estatua de la bruja tuerta en una hora?- preguntó Albus.
- Que sean dos, no sé si logre encontrar algo- respondió Scorpius.
- ¿Sabes que estaríamos rompiendo las reglas si salimos a esa hora?
- Seremos cuidadosos- le sonrió el rubio.
Los dos asintieron con complicidad, luego el rubio se digirió a su Sala Común mientras que el pelinegro trataría de entretener a los slytherin en el Gran Comer a como diera lugar.
Cuando Scorpius pronunció la contraseña frente al muro de entrada, éste se desvaneció para dejarlo entrar; una vez ahí miró todo el lugar preguntándose qué era exactamente lo que tenía que buscar.
La Sala estaba decorada con muebles de estilo gótico de tapicería verde musgo, haciendo una favorable combinación con las paredes de piedra grisácea; el ambiente era húmedo aunque agradable con la gran chimenea encendida a todas horas. Enormes cuadros de paisajes adornaban algunas paredes junto con estandartes de slytherin y candelabros de plata en forma de serpiente; la Sala poseía una elegancia que hacía sentir bastante cómodo al joven Malfoy.
Comenzó a inspeccionar los sillones, luego los cuadros y hasta la chimenea pero no había nada fuera de lugar, nada que resaltara; se preguntó si debía ver los dormitorios pero descartó la idea al saber que no podría entrar a todos así que tomó asiendo en su sillón predilecto y miró el danzar de las llamas.
La respuesta le llegó como una revelación.
- Claro- murmuró levantándose para sacar su varita.
Cuando era más pequeño, su padre y él solían jugar a encontrar el tesoro, el adulto le dejaba pistas con fuego fatuo imperceptible a simple vista por lo que debía lanzar humo para poder verlo, así que eso hizo.
El humo que salió de su varita inundó la Sala delatando el conocido rastro anaranjado, era una fina línea en forma de cuadrado señalando un punto en el piso de piedra; el rubio se paró sobre ese lugar y las rocas se hundieron bajo su peso.
Se agachó buscando lo que fuera que hubiera en ese agujero hasta que dio con un vial repleto de una especie de líquido dorado; no tenía la más mínima idea de qué tipo de poción era esa.
Unos ruidos comenzaron a escucharse desde afuera así que guardó el frasco con premura al tiempo que al puerta de su Sala se abrió dejando pasar a sus compañeros quienes se veían molestos al haber sido bañados en una especie de baba violácea; eso tenía que ser obra de Albus.
- Suerte que no fuiste a cenar Malfoy- le comentó un prefecto de quinto año con gesto de repulsión.
- Si, suerte- asintió el rubio saliendo de la sala sin esperar más tiempo hasta llegar a la estatus de a bruja tuerta donde su amigo llegó casi al mismo tiempo.
- ¿Encontraste algo?- preguntó.
- No lo sé- respondió mostrándole el frasco con la poción.
- Podemos preguntarle a Slughorn- sugirió el pelinegro mirando el líquido dorado.
- ¿Y si es ilegal o peligrosa? Podría confiscarla, no creo que sea buena idea ir con él- objetó el otro.
- Entonces tendremos que ir a la Biblioteca- propuso.
- Supongo…
- ¿Quién anda ahí?- la voz de otro estudiante los alertó y ambos se ocultaron tras la estatua de la bruja
- No hay nadie- dijo otra voz.
Los dos prefectos inspeccionaron el pasillo sin demasiado esmero, luego siguieron con su ronda como si nada; Albus respiró con alivio pues si le daban una detención seguramente su madre lo reprendería, mientras tanto Scorpius pensó que no le importaba si le daban una detención.
Nada importaba a esas alturas más que averiguar qué había sido de su padre.
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- ¿Cómo sigue Seamus?
- Mal, los sanadores no recomiendan despertarlo del coma mágico por temor a que pueda empeorar- le respondió Orla Quirke con pesar.
- ¿Alguna noticias sobre Vosper?
- Nada, es como si se hubiera esfumado- respondió otro auror- Nadie lo ha visto y no logramos detectar su rastro mágico- agregó.
- ¿Cómo va la inspección del Támesis?- preguntó con insistencia, llevaban varios días buscado algo debajo del río.
- Seguimos buscando pero no detectamos concentraciones anormales de magia- respondió el auror.
- Era de esperarse, no dejarían su base tan pobremente protegida, vayan por un rompedor de maldiciones a Gringotts, lo necesitaremos- elaboró.
- Todo que está listo para el Partido, tenemos las pociones Multijugos y el equipo de aurores franceses llegará en un par de días- le informó Dawlish.
- Excelente, recuerden que esto no lo debe saber nadie más que los involucrados- asintió el ojiverde estresado por todo lo que sucedía.
- Algo surgió referente al ataque de los licántropos- informó otro auror terminando de leer un pergamino que acaba de llegar vía memo.
- ¿De qué se trata?- preguntó el jefe.
- Existe un sobreviviente…
- ¿Dónde está?
- En la sala de interrogatorios, nadie sabe que está aquí o que está con vida- dijo el auror en tono oficial.
- Hay que mantenerlo así, sígueme Orla- dijo Harry con firmeza.
Los dos aurores caminaron hacia la sala de interrogatorios donde una mujer de apariencia feral aunque joven, estaba sentada en la única silla disponible; a su cabeza le hacía falta un oído y su mano izquierda no era más que un muñón cercenado.
El ojiverde pidió hablar a solas con la mujer por lo que su compañera se quedó afuera para asegurarse que nadie los interrumpiera.
- Me preguntaba cuando vería al gran Harry Potter- declaró la mujer en un tono rasposo.
- ¿Cuál es tu nombre? ¿O prefieres que te llame asesina?- increpó no sin rencor por el reciente ataque.
La mujer le mostró una sonrisa de dientes amarillos y afilados.
- Mi nombre no importa, yo no importo- le dijo con desesperanza- Toda mi manada, mi familia, desapareció de la faz de la tierra como si no fuéramos más que insectos…- agregó.
- ¿Por qué atacaron el Callejón Diagon?- preguntó el otro sin rodeos.
- Porque no tuvimos opción- respondió.
- ¿Qué quieres decir? ¿Su Alfa los obligó?
- Nuestro Alfa…- espetó- Él era un hombre terrible pero fuerte, nos protegió del escarnio, de la humillación y del dolor, nos dio un lugar al cual pertenecer y un propósito- elaboró recordando al susodicho con tristeza, esa era la primera emoción que Harry vio en su rostro.
- ¿Alguien los obligó a atacarnos?- insistió el otro.
Ella miró al mago frente a ella y sus ojos ambarinos se llenaron de odio.
- Ustedes los magos jamás nos comprenderán, nunca sabrán lo que es ser como nosotros- espetó- Creen que son superiores, que están por encima de las demás criaturas y que su ley es la que debe imperar. Por eso, no ven lo que está justo frente a sus ojos, por eso van a caer gracias a su propio ego- agregó.
- ¿Vas a darme alguna respuesta o solamente habrá reclamos?- el otro no tenía tiempo como para perderlo con esa mujer, pero presentía que ella sabía algo.
- Lo irónico es que precisamente por un mago es que estoy aquí- eso sorprendió al otro- Oh, ¿creíste que me habían capturado?- en esa parte soltó una risita despectiva- No mago, llegué aquí a entregarme por mi propia voluntad…
- ¿Por qué? Sabes que no habrá salida más que a Azkabán- argumentó sin comprender qué era lo que pretendía esa extraña mujer.
- No llegaré a Azkabán, Potter- negó amargamente- Cuando mis hermanos eran asesinados, el mago me ocultó en su casa, me curó y me recordó que debía vivir para hacer una cosa más- dijo poniéndose seria de pronto- Decir la verdad- agregó.
- ¿Qué verdad? Escucha, si no comienzas a darme las respuestas que busco, no tiene caso que esté aquí- declaró con gesto severo.
- Te aseguro que quieres estar aquí- dijo ella- Aunque ya sabes las respuestas a tus preguntas, por lo que lo único que te daré serán los detalles- aclaró tomando aire- Hace un par de semanas, un encapuchado se presentó en nuestra guarida en el bosque, no sabíamos quién era o qué quería pero pidió una audiencia con nuestro Alfa…luego se decidió que iríamos a la guerra en contra de los magos, y el encapuchado nos traicionó- confesó.
Harry frunció el ceño y tuvo un mal presentimiento.
- ¿Sabes quién era ese encapuchado? ¿Pudiste verle el rostro?
- No- negó- Nunca vimos su rostro, pero debes saber que nosotros no queríamos esto, no queríamos pelear, mucho menos morir…- su tono se tornó desesperado- Nosotros no somos unos monstruos, no dejes que cacen a nuestra especie por esto, no permitas que alguien más sufra este dolor- suplicó apretando su única mano en un puño.
El hombre vio la verdad en el tono de la mujer y le creyó.
- Declara ante el Wizengamot- le pidió, esa era la única posibilidad para que el mundo mágico le creyera porque sabía que luego del ataque, muchos estaba solicitando la aprensión inmediata de todos los licántropos registrados y la cacería de los que seguían sin registrarse.
- No lo lograré- negó- Ella me encontrará…
- ¿Ella?- preguntó confundido.
- ¿Pensaste que el encapuchado era un hombre?- se burló con desgana- No, era una mujer, una hechicera con un aura mágica tan poderosa que nuestro Alfa se doblegó ante sus pies…
- Nadie sabe que estás aquí, no podrá encontrarte- le aseguró comenzando a atar hilos, si era una ella podría tratarse de la misteriosa dirigente de los Pilares, quizás si pudiera probarlo todos verían la verdad.
Los Pilares eran peligrosos.
- Cuida de los tuyos Potter, porque ella te lo quitará todo- le dijo.
Harry sintió un escalofrío.
- ¡Jefe!- una voz lo llamó desde afuera de la sala.
El hombre se acercó a la puerta para atender el llamado de su colega, pero parecía consternado por las palabras intercambiadas, especialmente por esa última advertencia.
- La auror Davis quiere verte de inmediato- le dijo Orla en tono apremiante.
- Estoy en medio de un interrogatorio
- Dice que es urgente- insistió ella a lo que el hombre suspiró pasando una mano por su revoltosa cabellera.
- Vamos- aceptó caminando hacia la Oficina donde la rubia auror lo esperaba con gesto ansioso- ¿Qué sucede Tracy?- le preguntó.
- A mediodía hubo una explosión en la mansión Malfoy, al parecer alguien los atacó…
- ¿Dónde están los Malfoy?- preguntó sabiendo que no estaban en ese lugar, él mismo se había encargado de asignarles algunos aurores para que los vigilaran.
- En la mansión Nott, dejaron la mansión Malfoy hace unos días pero ese dato no fue revelado al público, desde entonces no han salido del lugar- le informó uno de los aurores que había asignado para vigilarlos.
- ¿Y qué haces aquí? Deberías seguir allá vigilando el lugar- espetó Harry sin mucha paciencia.
- ¿En la mansión Nott?- se extrañó el aludido.
- ¿Dónde más?- aclaró su jefe exasperado.
- Sucede que estábamos ahí pero de pronto no supimos cómo encontrarla…
- ¿Qué dices?- el Jefe de Aurores pasó de la exasperación a la intriga en cuestión de segundos.
- La perdimos, no sabemos dónde está la mansión Nott- alegó el joven auror frustrado consigo mismo.
- Dame tu mapa Tracy- le pidió a la joven quien sacó un pergamino de su túnica y se lo entregó al hombre, él lo extendió apuntándolo con su varita- Mansión Nott- dijo esperando que la conocida ubicación apareciera sobre el mapa, pero no pasó nada- Mansión Nott- repitió con mayor énfasis e imprimiendo más magia en el conjuro, pero nada- La ocultaron con un Fidelius…- murmuró con una ligera sonrisa, esos slytherin eran astutos después de todo.
De pronto, el piso bajo sus pies se removió a causa de una gran explosión.
- ¡Señor!- otro auror se acercó corriendo hacia su grupo- ¡Hubo una explosión en las celdas del Ministerio!- le dijo agitado a lo que Harry no esperó más, dejó el mapa de lado y salió corriendo hacia el lugar que dejó hacía escasos minutos.
Lo que encontró fue un cúmulo de llamas y escombro.
- ¡Aguamenti!- bramó el auror sacando un enorme chorro de aura que devoró a las llamas sin piedad, otra varita se le sumó enfocada en contener el humo y una más dedicada a levitar los escombros.
En medo del caos, solamente un cuerpo quedó a la vista, quemado y sin forma; sin embargo, Harry detectó que el cadáver tenía un muñón en lugar de mano izquierda…la mujer lobo era la única persona en ese sitio y alguien la había matado como ella misma sabía que pasaría.
- ¡Maldición!- exclamó Harry con furia y frustración, la única pista que tenía estaba muerta.
Las cosas se estaba complicando más allá de lo esperado, la Oficina de Aurores estaba en un caos; parecía que cada paso que daban era encaminado hacia un precipicio en lugar de una solución.
Los Pilares de la Magia era la pieza central de todo ese caos, los problemas habían empezado con su aparición: los sismos, los asesinatos, el ataque de los licántropos…eso había creado un velo de incertidumbre que ahora se cernía sobre su mundo, sobre sus familias.
Cuando finalmente creyó haber encontrado algo, alguien se había asegurado de que lo perdiera…
Si las cosas seguían así, la población mágica comenzarían a creer en la superioridad de los Pilares sobre el Ministerio de Magia. Su deber como Jefe de Aurores era averiguar quiénes eran las personas detrás de la máscara, quiénes se ocultaban bajo esas extrañas túnicas, para poder exponerlos como simples magos y no como los vigilantes omnipotentes que pretendían ser.
- ¡Harry!- alguien llamó su atención sacándolo de sus sombríos pensamientos.
A la escena, llegó el Ministro y lo llamó con un gesto de su cabeza.
- Sabes lo que esto significa- le dijo seriamente.
- Seguiremos adelante con el Partido Kingsley, atraparemos a los responsables- le aseguró.
- Si no este plan no funciona, será demasiado tarde para contener la crisis y el Concilio Internacional de Magos nos clasificará como un país altamente inestable- le comunicó con gravedad- Si no logramos hacer exponer a estos Pilares, temo que lo más sensato será negociar con ellos…
- Eso nunca- negó- Son criminales, por mucho que pretendan ser los héroes no son más que asesinos- alegó con fervor, no permitiría que eso pasara mientras él pudiera evitarlo.
Shaklebolt miró al joven auror y suspiró, quizás Harry era demasiado joven e idealista para comprender lo que estaba pasando y lo que estaba en riesgo; quizás era momento de un cambio.
- Te lo repito, si el partido de Quidditch no funciona, no tendremos más opción. Al menos si tratamos de negociar con ellos no se percibirá una brecha tan grande en el orden civil del país- le explicó- Continua con la investigación pero sé discreto, sé que será difícil pero piensa en las consecuencias que habría si se desata otra guerra…no me gustaría que se derramara más sangre- soltó.
Harry entendió el punto, no obstante se resistía a dejarse intimidar por el poder de los Pilares; no quería someterse ante la política ni siquiera ante el riesgo de una guerra. Si el Ministerio de Magia era políticamente incapaz de oponer resistencia, tal vez había llegado el momento de reintegrar a la Orden del Fénix.
Habría que avivar las cenizas de ese fuego y luchar una vez más.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
- Harry, tengo que salir de viaje- le dijo su esposa mientras ambos se preparaban para dormir.
- ¿De viaje? Hermione, en dos días tenemos el Partido- alegó el hombre extrañado- Estoy segura que Kingsley comprenderá que debas posponer tu viaje- agregó acomodándose en la cama.
- No es un viaje del Ministerio- confesó ella acostándose a su lado- Se trata de una pista que encontré sobre los horcruxes- susurró.
Entonces el hombre se giró a verla.
- Aun así no es el mejor momento, dame una semana más y te acompañaré- pidió con preocupación.
- Es arriesgado esperar más tiempo, según mis fuentes se trata de un manuscrito que será subastado mañana mismo- le explicó ella sin variar su tono- Tomaré un traslador mañana a primera hora y regresaré por la noche, estaré presente para el Partido- añadió.
Su esposo la miró con el ceño fruncido, no le gustaba la idea de tenerla lejos en esos tiempos tan peligrosos pero confiaba en su buen juicio y sabía que podía cuidarse sola. Su mente le decía que la dejara ir pero su corazón era quien estaba oponiendo resistencia.
- ¿Dónde será? Le pediré a uno de mis aurores que te escolte…
- Nadie debe saber a qué voy, recuerda que estamos haciendo esto precisamente para que nadie sepa de los horcruxes- negó ella- Iré a Dinamarca pero debo ir sola, el traslador lo solicité como un favor personal y mi ubicación permanecerá inmarcable el día de mañana- detalló diciendo una verdad a medias.
- Si algo sospechoso sucede, envíame un Patronus e iré enseguida- aceptó el otro inconforme pero consciente de que era la única opción viable.
- No te preocupes, regresaré sana y salva- le dijo ella depositándole un dulce beso en los labios.
Pero se sintió culpable cuando su esposo le regresó la caricia porque sabía que él confiaba ciegamente en ella, y ella lo estaba traicionando.
Sin embargo, esa era la única manera.
…
- Ah, supongo que es la hora de las visitas- dijo un rubio con amargura, estaba sentado en una silla dentro de una celda.
- Más bien es la hora de hacer un viaje- respondió la mujer de dorada máscara- Hermione, encárgate de preparar a nuestro hermano, confío en que podrás escoltarlo sin problemas- señaló mientras la castaña daba un paso al frente.
- Estaremos con ustedes en unos minutos- asintió la aludida a lo que Destino daba media vuelta para retirarse- Buen día Malfoy- agregó saludando a su antiguo compañero.
- Granger- escupió reconociéndola- ¿Ya es de día? Supongo que es complicado notar el paso del tiempo en este lugar- agregó con sarcasmo, su postura no varió.
- Tú mismo te buscaste esto, sabías cuáles eran las consecuencias de la traición- señaló haciendo unos movimientos de varita para hacer desaparecer los barrotes de la celda.
- Supongo que Potter te lo contó todo, es un imbécil al no darse cuenta que duerme en la misma cama que su enemigo- soltó con una atisbo de burla, no le importó cuando la mujer entró a la celda y le ofreció una túnica limpia.
- Tu familia dejó la mansión y está oculta con los Nott bajo la protección de un Fidelius- declaró la mujer sin hacer caso del comentario anterior.
Eso provocó una reacción por parte del hombre quien se incorporó para mirar a la castaña a los ojos, su gesto era amenazante.
- ¿Qué trataron de hacerles?- reclamó.
- Digamos que la mansión Malfoy necesitará ser restaurada si quieres volver a vivir ahí- dijo ella encogiéndose de hombros.
- ¡Los voy a matar!- bramó el rubio levantando su puño pero la magia de la otra lo congeló en su lugar.
- Procura hacer amenazas cuando tengas la carta ganadora, recuerda que ahora mismo tu situación es precaria- respondió ella sin alterarse en lo más mínimo- Si no fueras necesario para el ritual, te aseguro que estarías muerto- añadió.
Draco no pudo hablar o moverse para responderle, sin embargo en su interior comenzó a crecer una ira que agitaba su magia con furia.
- Ahora voy a quitarte el hechizo y te pondrás esta túnica- le indicó al tiempo que hacía lo dicho y el hombre soltaba un gruñido de impotencia pues debía contener su ira si quería vivir.
Su expresión pasó de la furia a la derrota.
- ¿Qué pasó contigo Granger?- le preguntó sin tomar la túnica ofrecida pero mirándola a los ojos- ¿No se suponía que pertenecías al lado de la luz? ¿Que de los dos eras la mejor persona? ¿Por qué haces esto?- quiso saber sin comprender qué había pasado, después de todo él la había convencido de aceptar unírseles pero nunca creyó que cambiaría tan drásticamente.
Hermione le dedicó una sonrisa ladeada, su antiguo compañero claramente se había metido en un problema que resultó más grande de lo que anticipó…y apenas se estaba dando cuenta.
- Todo lo que hago es por el Bien Mayor- respondió arrojándole la túnica para que la tomara- Cámbiate, nos iremos en cuanto estés listo- declaró volteándose para encarar la pared y darle algo de privacidad.
- ¿Al menos podrías aplicarme un Scourgify?- solicitó incómodo ante la falta de una regadera o tina para asearse apropiadamente.
La aludida se giró para aplicarle precisamente ese hechizo y luego volvió a darle la espalda hasta que escuchó que estaba listo para salir.
- Haremos una serie de apariciones conjuntas, empezando por York, luego Glasgow, después Kirkwall, enseguida Skaw, de ahí iremos a Tórshavn y finalmente a Tjørnuvík- explicó a detalle mientras caminaban hacia la Cámara central donde los demás ya los esperaban, todos portando sus túnicas y máscaras.
- Seis apariciones en cadena es demasiado, especialmente si hay implicaciones internacionales como Escocia y Dinamarca, además hacerlas en conjunto sería mortal- observó el rubio ligeramente preocupado.
- No para nosotros Draco- le dijo destino con serenidad- Wulfric utilizará su runa del Poder para darnos la magia suficiente que nos permita realizar este viaje sin problemas- aclaró a lo que el hombre en cuestión se colocó en el centro del círculo.
- Concentren su magia en mí hermanos- habló el hombre de baja estatura pero potente voz, la runa del poder estaba tatuada sobre su frente aunque bajo su máscara.
Hermione se acercó junto con Draco para colocar su mano sobre el hombro de Wulfric, así todos estarían conectados. El rubio dudó un instante pero enseguida la castaña colocó su mano sobre su propio hombro para asegurarse de no dejarlo atrás.
Así, los doce Pilares desaparecieron sin dejar ningún rastro.
La sensación de mareo era impresionante y Draco tuvo que encorvarse para vaciar el contenido de su estómago en el gélido pasto del lugar donde aparecieron; los demás no se veían en mejores condiciones pero Hermione se obligó a permanecer firme.
- Tjørnuvík- dijo Destino sin mostrarse afectada, su tono era uno de satisfacción- Finalmente obtendremos el Oro del Rin y, con él, todo lo que hemos deseado- agregó mirando hacia el fiordo frente a ellos, a su lado había una escarpada montaña que parecía haberse deformado por el fuerte viento del norte.
- ¿Por qué aquí? Dinamarca no está en la ruta del río Rin- murmuró Draco hacia Hermione quien miraba el paisaje con una especie de fascinación.
- El nombre no necesariamente implica una ubicación real- le dijo girándose a encararlo- El río Rin desemboca en el Mar del Norte, pero justamente las Islas Faroe están en medio de una corriente oceánica que involucra al Mar de Noruega y al Atlántico Norte, por lo que no resulta inverosímil que aquí haya desembocado el Oro- explicó habiendo analizado previamente el lugar donde estaban.
- ¿Y dónde está exactamente?
- En el fondo del lago- respondió como si nada pero el otro se puso nervioso, el agua se veía helada y la corriente peligrosa, seguramente utilizarían algún hechizo para sacar el Oro…
- Deméter- la voz de Destino se escuchó fuerte y clara a lo que una delgada mujer avanzó hacia la orilla del lago.
- Deméter Minks, nuestra Perseverancia- dijo Charles acercándose a Hermione con un gesto indiferente- Al parecer su don consiste en lograr lo que se proponga, de alguna manera las cosas se acomodan para que salga victoriosa- detalló con desgana.
- ¿No debería entrar acompañada?- inquirió la castaña dubitativa ante ese plan.
- Todos estaremos con ella, si algo sale mal Tristán la sacará- completó el joven hombre cruzándose de brazos- Aunque podríamos dejar que Draco la acompañe, así tendría la oportunidad de tratar de expiar su traición- añadió.
- ¿Estás consciente que en todas las historias, los villanos siempre pierden?- replicó éste con acidez.
- Hn, creí que ya sabías que la vida no es una historia y, en esta ocasión, sólo tú perderás- respondió Peasegood sin variar su postura.
- Basta Charles, debemos enfocarnos en el objetivo; además Malfoy no será más que un estorbo si acompaña a Deméter- intervino Hermione viendo cómo la aludida se perdía entre las aguas heladas del fiordo, todos pudieron sentir la vibración de su magia y guardaron silencio.
De pronto, Stephen Vipond, un hombre anciano con la runa del Espíritu sobre su pecho levantó sus manos en dirección al lago.
- Todos concentren su magia en mí, Deméter necesitará nuestra ayuda- pidió el hombre con resolución mientras los demás levantaban sus manos para canalizar su energía.
Draco fue el único que se mantuvo estático, no pensaba ayudar a sus captores (y antiguos aliados) si podía evitarlo.
- No me obligues a lastimarte Malfoy, levanta tus manos- le dijo Hermione mirándolo de reojo, no era como si pudiera escapar sin su varita pero tampoco era inofensivo.
- Tendrás que obligarme- replicó cruzándose de brazos en clara negativa.
- Imperio- enunció Destino con su varita apuntando directamente al rubio quien trató de luchar contra la maldición pero fue inútil cuando sus ojos se opacaron y sus brazos cayeron dóciles a sus costados- Levanta las manos Draco y enfoca tu magia en Stephen- ordenó la mujer a lo que el hombre obedeció al instante.
Hermione frunció el ceño con algo de incomodidad, sin embargo volvió a concentrarse en su tarea y pronto todo lo demás quedó olvidado.
No supo cuánto tiempo pasó hasta que pudo ver algo saliendo del lago, parecía ser un objeto de gran tamaño a juzgar por la silueta que proyectaba y, entre más cerca estaba de la superficie, más de su magia era absorbida por la runa del Espíritu.
Su respiración comenzó a agitarse por el esfuerzo y sintió que sus rodillas estaban a punto de fallarle, a su lado Draco se desplomó sobre las frías rocas de la orilla y otros dos hicieron lo mismo, Tristán maldijo por lo bajo mientras Evangeline se desvanecía siendo sostenida por Wulfric quien apenas pudo mantenerse en pie.
- Hermione, no pierdas el enfoque- le dijo Charles controlando su propia respiración.
La castaña inspiró profundamente y transfirió las últimas gotas de su poder a Stephen quien soltó un grito justo cuando Deméter emergía del agua llevando con ella una gran roca cubierta de musgo.
Esa fue la última imagen que Hermione vio antes de ceder ante su fatiga y cerrar los ojos.
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- ¿Todos están en posición?- preguntó Harry a su equipo de aurores convertidos en la liga nacional de Quidditch.
- El escenario está listo, solamente faltan los invitados- asintió Orla mirando a su jefe envestido en el uniforme de Inglaterra y con la banda de capitán en su brazo derecho.
- Recuerden, nada de agresión hasta que ellos la inicien- les dijo antes de que sonara un silbato y salieran disparados de su sección para darle una vuelta al estadio en medio de los gritos emocionados el público.
Harry inspeccionó el palco del Ministro ubicando a su esposa sentada a un lado de Kingsley, estaba preocupado pues la veía pálida desde que regresó de Dinamarca la noche anterior; no obstante, no tuvieron tiempo para hablar del tema.
- ¡El Equipo Nacional de Francia!- resonó por todo el estadio mientras los aurores franceses también salían a presentarse ante la multitud.
Harry no pudo evitar sentirse emocionado, él jamás había jugado Quidditch de manera profesional y estar haciéndose pasar por un jugador nacional era sencillamente fascinante; sus músculos se tensaron sobre su escoba y dejó que la adrenalina lo invadiera cuando el árbitro anunció el comienzo del partido.
Se suponía que iba a ser un juego falso, una trampa para que los Pilares hicieran acto de presencia pero cuando el buscador francés atrapó la Snitch dorada marcando el final del partido, también se supo que el plan había fracasado.
- Esto fue un fiasco- declaró Flint una vez que Harry recuperó su apariencia y se reunió en la oficina del Ministro de Magia junto con Hermione y Flint.
- El Ministro francés no está contento- declaró Kingsley sentándose en su silla en medio de un suspiro derrotado- Se hicieron demasiados arreglos para este evento y no obtuvimos nada- agregó.
- Alguien debió advertirles, pero si lo intentamos de nuevo…
- Olvídalo Potter, el Ministerio no invertirá más recursos en esto- espetó Flint recargándose sobre un estante- Dado que el Departamento de Leyes es un inepto, lo mejor será tratar de negociar con los Pilares, yo personalmente me encargaré de entablar dichas negociaciones- declaró mirando a Hermione como retándola a protestar.
- ¿Estás demente? No podemos negociar con unos asesinos- dijo el ojiverde comenzando a enfadarse.
- Claramente tú no lo harás, yo por otro lado puedo hacerlo- le respondió Flint con soberbia- Ministro, deme la autorización e iniciaremos con este plan- solicitó mirando a Kingsley con fijeza.
El moreno miró a Hermione quien había permanecido extrañamente callada, siempre había valorado sus consejos y en esa ocasión no sería distinto.
- ¿Qué es lo que piensas Hermione?- le preguntó con seriedad.
La aludida se acomodó en una de las sillas del lugar sintiéndose más cansada que nunca, la magia que había utilizado el día anterior realmente le costó cara.
- No podemos darnos el lujo de iniciar otra guerra- declaró con la convicción de estar tomando la mejor decisión para todos.
Harry la miró con incredulidad mientras Flint esbozaba una sonrisa satisfecha en su tosco rostro.
- ¡No hablarás enserio!- vociferó el pelinegro mirando a su esposa a los ojos.
- La violencia no es la única respuesta Harry, podemos terminar con esto de la manera diplomática- se explicó sin querer adentrarse más en explicaciones en ese lugar.
- ¡Los Pilares son peligrosos! ¡No quieren negociar con nosotros, quieren gobernarnos!- exclamó sin comprender por qué los otros no veían la verdad.
- Harry, por favor, estamos aquí para encontrar una solución…
- ¡Pues parece que ya la tienen y mi opinión no cuenta!- replicó el auror.
- Exacto, tu opinión no cuenta Potter, ni siquiera sé por qué fuiste invitado a esta reunión si claramente no eres apto ni tienes el nivel para estar aquí- le dijo Flint harto de soportar semejante insolencia.
- ¡Al menos soy mejor que escoria mortífaga como tú!- explotó el otro.
- Esa época ya terminó, así como la tuya de Salvador del Mundo Mágico- le respondió sin ofenderse por el insulto- Es hora que despiertes y te percates que en este nuevo mundo, tú no eres más que un mago más- aclaró.
Hermione no se sintió con fuerzas para moverse pero quiso defender a su esposo de las hirientes palabras de su colega, aunque muy en el fondo sabía que eran verdad.
- Basta Flint- habló haciendo callar a los otros- Harry, será mejor que te retires, hablaremos luego- pidió mirando a su esposo con seriedad.
El pelinegro la miró de vuelta y se sintió profundamente traicionado cuando percibió que no lo defendería, al contrario, lo estaba excluyendo.
- Mañana presentaré mi renuncia- fue todo lo que dijo antes de salir sin mirar atrás.
Cuando la puerta volvió a cerrarse, el moreno miró a Hermione no con reclamo sino con agradecimiento.
- Muchos nos odiarán por esto- declaró refiriéndose a la decisión que tomarían.
- No estamos aquí para ser amados, nuestra responsabilidad es mantener la paz y asegurar el bienestar de nuestra sociedad- afirmó Flint sabiéndose en lo correcto.
- Y sólo por eso, te doy autorización para iniciar las negociaciones con los Pilares- asintió el Ministro dándole un pergamino de carácter oficial- Hermione, necesito que te encargues de Harry y si detectas algo sospechoso, es tu deber reportarlo- señaló con severidad.
- Hablaré con él- asintió la mujer poniéndose de pie para alcanzar a su esposo.
Flint soltó un bufido y Kingsley asintió temiendo que Harry hiciera algo insensato.
…
Harry entró a su oficina para recoger algunas de sus pertenencias y encogerlas con su varita para guardarlas en su túnica.
- ¿Qué estás haciendo?- le preguntó la voz de Dawlish, su segundo al mando.
- Acabo de renunciar- dijo el pelinegro sin importarle decir la verdad.
El otro auror abrió sus ojos más de lo normal pero terminó soltando una sonora maldición, luego cerró la puerta de la oficina para silenciar el lugar.
- ¿Cuál es el plan?- preguntó dando a entender que estaba a bordo.
- Ninguno que puedas saber- cortó el otro no sin agradecimiento.
- ¿Acaso no confías en mí?
- Te necesito aquí, si realmente quieres ayudarme es importante que aparezcas como un leal empleado del Ministerio- explicó sabiendo que su compañero era leal a él y eso le alegraba pues sabía que hacía lo correcto.
- Bien, sólo dime si necesitas algo- asintió abriendo la puerta nuevamente- Buena suerte- se despidió saliendo de la oficina sin decir otra palabra.
Harry le dio una última mirada a su escritorio antes de salir atravesando todo el piso ante las miradas confundidas de los demás aurores, pero el ojiverde no se detuvo hasta estar frente a una de las chimeneas del Atrio donde tomó un puñado de polvos flú y dejó que las llamas lo transportaran a casa.
Cuando aterrizó en su conocida sala de estar, no la encontró vacía como creyó.
- Harry, tenemos que hablar- le dijo su esposa sentada en uno de los sillones, su expresión parecía contrita.
- Creo que dejaste las cosas muy claras en el Ministerio- soltó el hombre quitándose su túnica de auror para arrojarla en otro sillón, luego se desplomó en el mismo.
- No es prudente que dejes tu puesto en este momento- declaró sintiendo que su dolor de cabeza aumentaba poco a poco, el día anterior había agotado su poder mágico y sólo tomó una poción para su migraña ese día por la mañana.
- No puedo aceptar que se hagan negociaciones con terroristas- alegó sin molestarse en levantar la voz, estaba agotado.
- No sabemos sin son terroristas…
- Asesinan mortífagos y licántropos como si se tratara de un deporte, causas disturbios públicos y se niegan a comparecer ante un tribunal- enumeró cuidadosamente- Sin mencionar que causaron una explosión en el Ministerio y amenazaron con derrocar a nuestro gobierno, creo que esas son razones suficientes como para considerarlos terroristas- concluyó.
- Kingsley me ordenó que reportara cualquier actividad sospechosa de tu parte- confesó masajeándose una de sus sienes- Tu renuncia implica que no te quedarás de brazos cruzados diga lo que diga el Ministerio- agregó suponiendo correctamente la mentalidad del hombre.
Harry se incorporó en el sillón para encarar a su esposa.
- Me conoces bien Hermione, efectivamente no me quedaré de brazos cruzados- asintió con su expresión más seria- La pregunta es ¿mantendrás tu fachada ante el Ministerio para ayudarme o me delatarás cuando convoque a la Orden del Fénix?- inquirió con duda en su voz, por primera vez no sabía lo que pasaba por la mente de su querida esposa.
Ni ella misma sabía qué responder.
- ¿Cuándo los convocarás?
- Esta misma noche
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A/N: Hemos llegado a un punto crítico para Harry y Hermione; ¿suponen ya qué pasará?
Lui Nott.- Hermione sigue por ese camino y las cosas siguen complicándose, especialmente ahora que tienen el Oro del Rin; aunque Albus y Scorpius también descubrieron algo interesante. Saludos
Drys-1.- Hola, como leíste efectivamente Lucius sigue siendo duro como la piedra y Scorpius ya encontró lo que su padre le dejó ¿qué será? Hermione se sumerge cada vez más en esa secta corriendo el riesgo de perderse (tal como se lo dijo Draco), sus razones son clara: el Bien Mayor ¿pudiera tratarse de otra cosa? Quién sabe…Respecto a tu teoría de Destino, no podría responder aunque suene interesante. Saludos.
