Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.


EL OCASO DE LOS DIOSES

...

Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE


[Capítulo 14: Cuerno de Bicornio]

...

"Luego Guthrun pensó en morir,

Cuando por Sigurth apenada se sentó;

Lágrimas no tenía, ni sus manos retorcía,

Ni se lamentaba, como otras mujeres.

A ella los guerreros sabios allí fueron,

Anhelando su pesado dolor alivianar;

Apenada no podría Guthrun llorar,

Tan triste su corazón, parecía, que iba a quebrarse."

- -Guðrúnarkviða I o Primer canto de Gudrun


Draco se permitió cerrar los ojos para tratar de visualizar los rostros de su familia: la dulce sonrisa de su madre, los perfectos rasgos de su esposa, la tierna mirada de su hijo y, quizás, hasta el ceño fruncido de su padre.

Los añoraba y maldecía cada segundo que pasaba forzado a estar sin ellos, cada instante desperdiciado en esa patética prisión a la que él mismo se condenó.

- Me pregunto qué es lo que pasa por tu mente- declaró una voz sobresaltándolo y haciendo que se incorporara de su silla para defenderse.

Frente a él estaba Destino, la mujer que lo había arrastrado a ese lugar.

- No te interesa- espetó con rencor, luego de haber sido sometido al Imperius se sentía especialmente irritado con esa hechicera de frío corazón.

La enmascarada no se movió de su posición pero soltó una suave risa.

- Al contrario Draco, todo lo tuyo me interesa- lo corrigió con indulgencia, como si le hablara a un niño- Eres parte de nosotros y parte de mí, lo que piensas me pertenece y todo lo que hagas lo harás por mí- declaró como si se tratara de algo evidente.

- Nunca- negó el otro sintiendo que su ira incrementaba lentamente.

- Ah, ya veo- asintió ella- Crees que puedes escapar ¿verdad? La realidad es que tu vida ya no te pertenece y la runa que llevas grabada en tu piel lo demuestra- señaló su antebrazo a lo que el rubio lo cubrió instintivamente- La runa del Defensor, mmm, curioso que estés destinado a ser mi perro guardián; porque en eso te convertirás lo quieras o no Draco, ya que despreciaste ser mi aliado vivirás siendo mi lacayo…

- ¡Nunca!- gritó el hombre sin aceptar que esa fuera su realidad pero la runa grabada sobre su piel comenzó a arderle.

- Es una pena que el apellido Malfoy haya caído tan bajo- dijo en medio de un falso suspiro- Desde la Segunda Guerra Mágica supe que serías el que nos traicionara, el que se doblegaría ante la presión y al que finalmente tuviera que someter más que convencer- declaró con desenfado.

- Entonces ¿para qué me enlistaste? ¿Para qué me pediste que me uniera a los Pilares?- espetó con rencor.

- Quisiera decirte que fue para darte una oportunidad pero la realidad es otra- soltó con cinismo- Te recluté porque tú eras mi nexo con la persona que se encargará de forjar para mí una corona, la corona que me dará poder sobre todo ser mágico de este mundo- confesó en un tono demencial y el otro adivinó una sonrisa debajo de su dorada máscara.

- Granger- dijo considerando un tanto irónico que la heroína del mundo mágico sería la causante del acenso al poder de esa peligrosa mujer.

- ¿Hermione?- la pregunta en el tono de la otra lo hizo tensarse- No, ella no está destina a eso Draco; la persona que debe forjar mi corona desciende de la sangre más noble, es casi la última de su generación y la única con el poder necesario para lograr esta noble labor- explicó- Con su vida me dará el poder necesario para poner orden a nuestra sociedad y redimir todos de sus pecados- agregó.

- ¿De quién estás hablando?- quiso saber cada vez más preocupado.

- De la única persona que daría la vida por ti sin pensarlo dos veces- confesó la hechicera con el más cruel de sus tonos.

Draco abrió sus ojos con sorpresa y un frío helado recorrió su espalda, solamente había una persona que cumplía con esa descripción.

- No…- murmuró sintiendo la impotencia invadir su alma.

- Narcissa Malfoy hará lo que le pida si quiere salvar tu vida, así que prepárate para la ceremonia- declaró- En dos días se forjará el destino del mundo mágico- dijo saliendo de la celda sin otra palabra.

- ¡No! ¡No! ¡Noooooooooooo!- el grito de Draco resonó por todo el lugar sin embargo no había nadie más que pudiera escucharlo.

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- ¿Así que hablaste con una de ellos?- preguntó Ron sentado en la mesa del comedor de Grimmauld Place, donde todos los demás integrantes de la Orden se habían reunido.

- Mina Barone- declaró Harry colocando el nombre con el nombre de su runa en una de las paredes del lugar que se había transformado en su pizarrón.

Hasta el momento, tenían el nombre de los 12 Pilares en runas pero solamente conocían las identidades de 3 de ellos: Edric Vosper (la Astucia), Draco Malfoy (el Defensor) y Mina Barone (la Gracia).

- ¿Cuál es el siguiente paso?- inquirió Neville con un gesto sombrío, no era usual verlo así pero dado lo recientemente sucedido…

- Debemos encontrar su Santuario- habló Harry nuevamente.

- Debemos averiguar qué es lo que buscan- dijo Luna como si eso fuera lo más lógico.

- Quieren dominar al mundo, eso parece obvio- respondió Michael Corner soltando un bufido.

- De acuerdo a la declaración de Malfoy, buscan algo mucho más peligroso que les ayudará precisamente a eso- confesó Harry habiéndoles contado todo lo referente a esa confesión.

- ¿Realmente podemos confiar en Malfoy?

- No tenemos otra opción

- Buscan el Oro del Rin- habló nuevamente Luna reclamando la atención de todos.

- ¿El qué?- su esposo la miró con intriga, muchas veces no sabía de lo que hablaba.

- Eso es un mito Luna, nadie ha logrado encontrar nada que demuestre que es real- adujo Minerva sabiendo esa leyenda de memoria.

- Tampoco han logrado demostrar que es un mito- respondió la rubia conjurando un pergamino con el dibujo de un anillo- El símbolo de los Pilares es la runa del Ocaso y el árbol de Yggdrasil viene directamente de la mitología nórdica…

- ¿No estarás hablando del Anillo de los Nibelungos?- cuestionó Audrey reconociendo la historia.

- No precisamente del anillo pero sí del Oro del que supuestamente fue forjado- aclaró Luna.

- ¿Estás diciendo que los Pilares buscan un trozo de Oro mencionado en un mito muggle?- intervino Angelina con algo de incredulidad, a su lado George estaba pensativo.

- El mito viene de una historia mágica- aclaró Minerva con mayor seriedad- Se dice que ese oro posee una magia sin igual y si se le forja en una joya, la persona quien la porte tendrá un poder absoluto…pero no entiendo cómo podrían conseguir encontrarlo y mucho menos encontrar el cómo forjarlo- razonó la mujer.

- Tengo un par de contactos en Dinamarca que han dedicado su vida a este mito, y ayer me enviaron una lechuza diciéndome que detectaron una poderosa emisión mágica en las Islas Faroe- les informó Luna.

- ¿Cómo podemos saber que ambos eventos están relacionados?- inquirió Bill sin encontrar la lógica en toda esa historia.

- Porque dejaron su marca- dijo la rubia volteando el pergamino para mostrarles la imagen del Yggdrasil grabado sobre la tierra a un lado de un gran lago.

- Entonces ya tienen el Oro…

- Pero aún podemos impedir que forjen algo con él- adujo Fleur pensando en posibles planes de acción.

- ¿Cómo? Quizás ya forjaron el anillo- dijo Percy tomando a Audrey de la mano.

- Si tuvieran la joya, anillo o lo que sea, ya se hubieran presentado al Ministerio para declararse regentes- dijo Harry- Tenemos que detenerlos antes de que obtengan ese poder, así que traje a alguien que puede ayudarnos a eso- declaró.

- ¿Quién?- Ron lo miró con intriga.

La puerta del comedor se abrió dando paso a una bruja de negra cabellera y adusta mirada quien se limitó a verlos de uno en uno para fruncir el ceño.

- Creí que la famosa Orden del Fénix sería más impresionante- declaró con algo parecido a la decepción.

- ¿Parkinson?- George miró a Harry con acusación- ¿Ella nos ayudará?

- No hables como si no estuviera presente Weasley, y la respuesta es sí, yo los ayudaré- soltó con más agresividad de lo que pretendía.

- No podemos confiar en ella Harry, sólo le importa su propio beneficio y nos venderá a todos si se presenta la ocasión- dijo Ron mirando a Pansy como si tuviera una enfermedad contagiosa.

La mujer le regresó el gesto de desprecio pero su alma se estremeció, aún después de tantos años seguía siendo blanco de odio por su pasado.

- Y es por mi propio beneficio que les ayudaré a detener a los Pilares, si ellos toman el poder nadie estará a salvo ni volverá a ser libre- dijo con toda la resolución que pudo.

- ¿Cómo planeas ayudarnos? ¿Sabes quiénes son? ¿Sabes cómo llegar a su Santuario?- Neville la miró con aire crítico pero no con desprecio.

- Le dije a Potter que sabía fabricar un Gleipnir- soltó.

- Imposible- clamó Cho hablando por primera vez.

- Al contrario, es perfectamente posible si tienes los ingredientes y el conocimiento necesario para hacerlo

- ¿De qué está hablando? ¿Qué es un Gleipnir?- inquirió Dean Thomas perdido con esos términos.

Cho aclaró su garganta preparándose para hablar.

- En la mitología nórdica, un Gleipnir es una ligadura irrompible supuestamente fabricada por los enanos; físicamente es una cinta liviana, sedosa y fina que, sin embargo, nadie podría romper- relató- Mi familia ha pasado esa leyenda de generación en generación pero como algo imposible de fabricar- agregó mirando a Pansy con duda.

- Todo esto es una locura- bramó Justin Finch-Fletcley externando lo que varios tenían en mente- Seguimos hablando de suposiciones, de mitos y cuentos para niños, cuando tenemos una amenaza real frente a nosotros; además, estamos basando nuestro plan en una antigua Slytherin que quiso entregar a Harry para salvar su vida- acusó señalando a Pansy.

El ojiverde en cuestión se tensó pero tomó nuevamente la palabra.

- Nos estamos basando en lo que sabemos, los Pilares son magos poderosos y nada de lo que hemos hecho ha tenido algún efecto- declaró- Si Luna deduce que buscan el Oro del Rin, le creo; y si Parkinson dice que puede hacer el Gleipnir, también le creo; pero si tienes una mejor idea estaré feliz de escucharla, si alguna tiene una mejor idea es bienvenido a decirla- dijo mirando a los presentes con fijeza, sabía que todo era incierto pero no tenían más pistas.

Ron soltó un sonoro suspiro.

- Además de este plan, necesitamos otro por si las dudas- dijo- Propongo que nos preparemos como si estuviéramos en otra guerra, empezando porque Harry y Teddy preparen sesiones de entrenamiento en duelo porque sé que muchos de nosotros no ha peleado en varios años- sonrió a lo que varios otros asintieron.

- También necesitamos abastecernos con un repertorio de pociones que nos ayuden en las misiones y para cualquier emergencia- lo secundó Arthur Weasley.

- Me encargaré de reabastecer las pociones de sanación y preparar una enfermería temporal- asintió Molly sin perder su resolución.

- De acuerdo- asintió Harry- Aun así tenemos que encontrar la manera de entrar a su Santuario, nuestro tiempo es limitado…

- Eso no servirá de nada Potter, lo mejor será forzarlos a que aparezcan- dijo Pansy.

- Ya intentamos eso pero no se presentaron

- ¿Hablas de tu fiasco con el partido de Quidditch?

- Ey, ¿acaso tienes un mejor plan Parkinson?- defendió Ron con hostilidad.

La aludida enarcó una ceja.

- Se acerca la celebración por la Batalla de Hogwarts…- insinuó mirando a Minerva de reojo.

- No me gustaría poner a los alumnos en riesgo- dijo la directora conteniendo un suspiro.

- Ni hablar, no podemos hacer de Hogwarts nuestro campo de batalla- intervino Teddy enfáticamente.

- Dudo que los Pilares no aprovechen esta ocasión para hacer acto de presencia así que el riesgo existirá…- dijo Neville considerando seriamente el plan.

- Pero ese riesgo será mayor si planeamos una emboscada, los alumnos pueden acabar en medio del fuego cruzado y no permitiré que algo malo le pase a Victorie- replicó Teddy.

En ese punto Fleur miró al joven con una sonrisa llena de agradecimiento, se alegraba al verlo consternado por su hija mayor.

- Tendremos que aprovechar la ocasión Teddy, nos aseguraremos de tener rutas de escape para los alumnos pero nadie más que la Orden puede saber del plan- enfatizó Harry.

- Si no hacemos estos, todos estaremos en peligro; no creo que tengamos opción- lo secundó Bill mirando a su esposa a los ojos, comprendían los riesgos y sus corazones deseaban no involucrar a sus hijos en ese desastre pero no tenían opción.

- ¿En cuánto tiempo puedes tener el Gleipnir?- Cho miró a Pansy a los ojos.

- Con ayuda, lo tendré listo para el día de la celebración- respondió la pelinegra con seguridad.

- Entonces está decidido, el 2 de Mayo desenmascararemos a los Pilares- clamó Harry.

Teddy bufó pero los demás asintieron.

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Para Narcissa Malfoy esa parecía ser otra noche en vela.

Su mirada estaba perdida en lo negro de la noche y sus manos sostenían una taza de té que hacía tiempo se había enfriado.

- Narcissa…

- No quiero escucharte Lucius, suficiente daño has hecho con tus palabras- lo cortó la mujer sin siquiera mirarlo.

El hombre, vestido con un pijama de seda, soltó un suspiro colocándose atrás de la silla donde su esposa estaba sentada.

- Debes comprenderme Narcissa…

- Estoy cansada de comprenderte Lucius- en ese punto giró su rostro para verlo con dureza- Primero fue la presión de tu padre por unirte a los mortífagos, luego fue el miedo que tenías de ver a tu familia ser oprimida por el Señor Tenebroso, después fue tu orgullo destrozado ante la ayuda del señor Potter que calificaste como 'caridad', y ahora es tu negación a admitir que amas a nuestro hijo- espetó.

- Nunca dije que no lo amara- bufó cruzándose de brazos.

- Pero jamás le has demostrado que sí lo haces, siempre lo criticaste por no ser el heredero que idealizabas y crees que no sabe cómo educar a Scorpius…

- Porque no sabe hacerlo, el niño se hizo amigo de un Potter- exclamó como si eso fuera un crimen.

- ¡Y eso pudo haberlo hecho Draco si no le hubieras llenado la cabeza de estupideces!

- ¡Ahora le llamas estupideces pero antes creías en ellas! ¡Tu familia te educó para eso! ¡Te casaste conmigo por eso!- bramó cada vez más exasperado por la discusión.

En ese punto la rubia abrió sus ojos con incredulidad.

- ¿Crees que me casé contigo por eso?- preguntó en un tono peligrosamente suave.

El hombre frunció el ceño pero mantuvo su postura.

- Jamás habrías hecho algo como lo que hizo tu hermana Andrómeda, no habrías deshonrado así a tu familia- dijo.

- Es cierto que no los habría deshonrado con lo que creí que era una deshonra en ese entonces- asintió ella- Pero tú no eras mi única alternativa, has de saber que mi padre me dio a escoger a muchos otros, magos con un árbol genealógico impecable y sin antecedentes obscuros- soltó.

- ¿Qué dices?- el rubio no había escuchado esa historia.

- Lo que escuchas querido- asintió la hermosa mujer mirando un rastro de duda en los rasgos del otro- Me casé contigo porque te elegí, porque creí ver al amoroso hombre oculto tras esa máscara de frialdad…pero ahora sé que fui una tonta, nunca fuiste ese hombre sino alguien al que no le importa nada más que sí mismo- espetó.

Lucius se quedó callado durante unos largos segundos tratando de que su cerebro procesara lo dicho por su esposa pues le parecía irreal.

- Te equivocas- susurró sin dejar de mirarla.

La rubia acercó su rostro al del otro para darle un suave beso en los labios, luego le sonrió.

- Desearía que así fuera pero la realidad es que ya es demasiado tarde para que intentes cambiar- soltó poniéndose de pie para salir de su habitación.

Esa noche sería la primera de muchas noches en las que dormiría sola porque su matrimonio estaba roto.

- ¿Astoria?- preguntó al detectar la figura de su nuera en una de las salas de la mansión, era tarde como para estar tomando té aunque quizás la joven tenía el mismo insomnio que la mayor.

- Buenas noches Narcissa- la saludó ésta- ¿Gustas un poco de anís?- ofreció señalando su copa medio vacía.

- Preferiría una copa de vino- bufó la otra convocando una botella y una copa para servirse el elegante líquido borgoña.

Astoria esbozó una sonrisita.

- Draco siempre ha tenido una preferencia particular por el vino, ahora sé quién se lo enseñó- bromeó dejando escapar una risa hueca.

Draco

El nombre de su único hijo hizo que la rubia borrara su sonrisa y se bebiera su vino de un solo trago, cosa que jamás haría bajo otras circunstancias.

- Voy a salir a caminar- dijo de la nada rellenando una vez más su copa y dejando la botella sobre la mesa.

La castaña sencillamente asintió continuando con su muda contemplación a la nada mientras su suegra salía tranquilamente al jardín de los Nott.

El cielo estaba despejado y la luna resplandecía en su cuarto menguante como si todo en el mundo estuviera bien, como si los humanos fueran seres insignificantes para su ciclo sin fin.

Narcissa llegó hasta los límites de la propiedad percibiendo el punto exacto en donde acababa el Fidelius que los escondía del mundo entero, no había barrera físicas que le impidieran el paso así que avanzó hasta dejar expuesta su presencia a cualquier que la estuviese buscando.

Dio un trago más a su vino y esperó.

- Señora Malfoy- la saludó una voz desconocida.

La mujer se giró para encarar a un hombre de rasgos angulosos y nariz respingada, parecía un ser inofensivo sino fuera por la varita con la que le apuntaba.

- ¿Has venido a llevarme con mi hijo?- preguntó sin alterarse, su varita la había dejado en la cocina pues no tenía intenciones de resistirse.

El mago la miró con curiosidad pero asintió.

- Draco se sentirá muy triste cuando la vea- dijo pero la otra le mostró una fiera sonrisa.

- Al menos estaremos juntos- confesó indolentemente.

La copa de vino cayó al suelo rompiéndose en pedazos y dejando que su líquido borgoña fuera absorbido por el pasto del lugar.

Las dos figuras habían desaparecido en medio de la noche y ante las estrellas como mudos testigos de lo acontecido.

Porque no había nada que una madre no fuera capaz de hacer por sus hijos.

Nada.

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Hermione caminaba por los conocidos pasillos de su amado Colegio mientras el eco de sus zapatillas resonaba en medio del silencio.

Era viernes y todos los alumnos estaban en clase.

- Hermione- un hombre la interceptó regalándole una de sus sonrisas- ¿Qué haces aquí?- le preguntó con amabilidad.

Ella miró a Neville recordando cuando tan sólo era un niño lleno de inseguridades pero que trató de detenerlos para que no siguieran haciendo perder puntos a su Casa.

Ahora era un hombre que poseía una mirada firme y claras convicciones.

- Hola Nev- lo saludó regresándole la sonrisa- Vine a hablar con Minerva- declaró.

- ¿Por qué no llegaste por su chimenea?- se extrañó pues siempre se hacía así cuando visitaba.

- Preferí aparecerme en Hogsmeade y tomar la ruta turística por los viejos tiempos- confesó.

- No te culpo- asintió él- Por desgracia, Minerva tuvo que salir a una reunión urgente pero ¿qué tal si te invito una taza de té mientras regresa? ¿O tienes prisa?- ofreció sin darle más detalles.

La castaña supo entonces que la directora seguramente estaba reuniendo aliados para la Orden del Fénix, especialmente porque el tiempo se estaba agotando.

Al día siguiente sería 2 de Mayo y habría una gran celebración en el castillo a la cual había sido cordialmente invitada, pero no tenía ánimos de asistir.

- Tengo tiempo- asintió a lo que el otro le ofreció su brazo y ella lo tomó sintiendo la calidez de su amistad más fuerte que nunca.

Neville Longbottom era un mago extraordinario y se alegraba de llamarlo su amigo.

- ¿Cómo has estado? Parece que tiene años que no hablamos- inició el hombre guiándola hacia su sala privada.

- Sinceramente todo ha sido caótico, la vida de adulto no es tan interesante como creía- bromeó acomodándose en uno de los sillones de la sala.

Neville soltó una carcajada mientras preparaba el té prometido.

- Lo es cuando te rodeas de niños y adolescentes que viven despreocupados de lo que pasa en el mundo exterior- dijo- Algunos más que otros claro- agregó recordando a sus sobrinos.

La mujer sonrió recordando a sus dos hijos y también a sus sobrinos.

- Aún no sé cómo Ginny y tú pueden mantenerse cuerdos- soltó recordando cuando ella misma era estudiante- ¿Cómo están mis hijos?- agregó de inmediato.

- James sigue empeñado en superar las bromas de los Merodeadores y Albus mantiene un perfil bajo aunque es brillante en todas sus clases y no se separa de Scorpius- declaró el profesor ofreciéndole la taza de té que la otra aceptó agradecida.

- ¿Victorie?

- Ah, tu ahijada es sobresaliente pero eso ya lo sabes- dijo él sentándose frente a su amiga- Estoy seguro que se graduará como la primera de su clase al igual que tú- añadió.

Hermione no pudo evitar sentirse orgullosa por eso, su ahijada era sin duda una alumna ejemplar y una hija modelo según sus propios padres.

- Me alegra- asintió sin elaborar más.

El mago la miró a los ojos sintiendo que su amiga parecía demasiado contemplativa, demasiado fatigada a juzgar por las ojeras que cargaba, demasiado preocupada por su rígida postura…

- Hermione- su voz se tornó seria y la aludida le regresó la mirada- ¿Qué pasa?- preguntó tomándola de la mano en un gesto íntimo aunque totalmente platónico.

Ella sintió que su corazón se rompía un poco más y su garganta se secó con palabras que no podía decir, abrió sus labios para decirle lo más cercano a la verdad que le era posible.

- Tengo miedo- confesó justo cuando una lágrima escapó de sus ojos a traición.

El otro no borró su sonrisa y levantó una mano para limpiar la gota salada que escurría por su tersa mejilla, hubo una época en la que hubiera hecho lo que fuera por ganar su amor sin embargo ahora se sentía bendecido pues había ganado su amistad y cariño.

- Todos lo tenemos, es normal- dijo el hombre.

- ¿Podrás perdonarme Neville?- preguntó sin hacer caso de lo dicho anteriormente.

- ¿Qué dices? ¿Perdonarte qué?

- Que no esté con la Orden, que haya arrastrado a Ginny conmigo, que sea débil, que no sea capaz de protegerlos…- soltó dejando salir sus temores como si solamente necesitara un oído amigo que se prestara a escucharla.

Neville abrió sus ojos con sorpresa pero la apresó entre sus brazos dejando descansar sobre su hombro la cabeza de su amiga.

- No hay nada qué perdonar Hermione- le dijo- Ginny es una mujer adulta capaz de tomar sus propias decisiones, y estoy seguro que tú tienes tus motivos para hacer lo que haces…yo no te juzgaré- habló con tanta comprensión que la castaña se sintió desmerecedora de tenerlo a su lado.

Ella era la mala de esta historia y muy pronto todos sabrían la verdad.

- Gracias- musitó refugiándose en el abrazo de su amigo.

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Harry salió de su cambiador vestido con una túnica de gala color verde botella que hacía resaltar el color de sus ojos, su cabello se veía tan revuelto como siempre pero poco le importaba pues esa noche sería decisiva para muchas cosas.

Frente al espejo de su habitación vio a su esposa terminando de ponerse los pendientes que le regalara en alguno de sus aniversarios; ella llevaba un largo vestido color índigo que hacía resaltar cada una de sus curvas de una manera poco reservada para ser la madre de tres.

Él se acercó hasta poder colocar su boca a un lado de su oído.

- ¿Te he dicho lo bien que te ves?- le susurró provocándola una placentero escalofrío.

- No lo suficiente- respondió ella girándose para rodear el cuello de su esposo con sus brazos y darle un suave beso en los labios.

- Sabes que no tienes que ir si no quieres ¿verdad?- le dijo en un pobre intento por disuadirla de acudir a la celebración por el final de la Segunda Guerra de Sangre, sabía lo que podría ocurrir y no quería verla en riesgo.

- Lo sé- asintió ella liberándolo de su abrazo a la vez que contenía un suspiro, realmente no quería ir sin embargo presentía que algo iba a pasar y debía estar presente.

- Hay algo que siempre quise preguntarte- inició el hombre con más seriedad y ella lo miró con suspicacia pero no lo interrumpió- ¿Qué sucedió en Angola?- inquirió recordando esa misión en la cual fue capturado pero su esposa junto con Ron lo habían rescatado de una forma que jamás se reveló del todo.

Hermione borró su sonrisa y sus ojos se volvieron serios.

- Nada de lo que esté orgullosa- soltó dando un paso hacia atrás, recordar ese momento de su vida no le era agradable.

- Hermione…

- No Harry, hay cosas que es mejor dejar en el olvido- dijo negándose a ceder ante sus ruegos a lo que el otro suspiró.

- De acuerdo, respetaré tus deseos- asintió dándose por vencido- ¿Nos vamos?- propuso ofreciéndole su brazo.

- Vamos- asintió ella habiendo dejando a Lily con sus padres pues toda su familia mágica acudiría a esa celebración.

Los Potter aparecieron en los límites de las barreras protectoras de Hogwarts donde dos aurores los esperaban.

- Buenas noches, por favor identifíquense- dijo uno de ellos con su varita preparada.

- Hermione y Harry Potter- habló el ojiverde sin dudarlo, conocía al auror pero no se saludaron como tal, desde que había renunciado sus aurores lo trataban con dura indiferencia.

Los aurores los examinaron rápidamente buscando algún objeto peligroso y corroborando sus identidades.

- Bienvenidos señores Potter- dijo el otro auror dándoles otro traslador que los hizo aterrizar en las grandes puertas del castillo donde Neville los esperaba.

- Hola chicos, bienvenidos- los saludó con entusiasmo.

- Impresionante seguridad- dijo Hermione sintiendo cómo otra barrera mágica los inspeccionaba.

- Habrá muchas personas importantes y tanto Minerva como el Ministro acordaron priorizar la seguridad- les informó a sus amigos- En el Gran Comedor encontrarán a Filius esperándolos- le dijo invitándolos a pasar.

Cuando finalmente entraron al Gran Comedor, luego de ser inspeccionados por el diminuto profesor de Encantamientos, se maravillaron al verlo repleto de personas y adornado de una manera soberbia; casi se parecía al Baile de Navidad que habían tenido durante el Torneo de los Tres Magos.

- ¡Harry! ¡Hermione!- la voz de su mejor amigo los regresó al presente.

- Ron, es un milagro que estés aquí tan temprano- bromeó la castaña mientras el pelirrojo los abrazaba.

- No sé de qué hablas, yo siempre llego temprano- bufó el hombre fingiendo indignación.

- ¿No es hermoso? Solamente faltan algunas hadas y la decoración sería perfecta- intervino Luna saludándolos como si los hubiera visto hacía unos minutos.

- Sin duda Minerva se esmeró en la decoración- asintió Harry mirando su entorno con ojo crítico.

Hermione detectó que todos los miembros, que conocía, de la Orden del Fénix estaban presentes y esparcidos por todo el salón.

- Iré a saludar a Kingsley- declaró separándose del grupo que claramente quería decirse algo más.

Se acercó al grupo en donde el moreno estaba conversando amenamente, eran políticos y personas del Wizengamot a los que conocía bien.

- Kingsley, caballeros- saludó en un tono demasiado serio para una fiesta.

- Hermione, buenas noches- dijo el otro regalándose una amplia sonrisa de dientes blancos- ¿Qué estás tomando?- preguntó.

- Nada aún, acabo de llegar con Harry- aclaró mirando a su esposo al otro lado del salón.

El grupo de magos se tornó serio y no se dignaron en voltear a ver al antiguo Jefe de Aurores.

- Permíteme ofrecerte una copa de vino, Hermione- intervino una nueva voz y la castaña frunció su ceño al toparse con el rostro de Marcus Flint quien efectivamente tenía una segunda copa de vino en su mano derecha.

- Gracias Marcus- aceptó forzando el nombre del arrogante mago.

- No creí que veríamos a tu esposo esta noche considerando que desertó al Ministerio de Magia- declaró venenosamente a lo que Kingsley se mostró tenso pero no dijo nada.

- ¿Acaso esperabas que el Salvador del Mundo Mágico faltara a la conmemoración del día en el que derrotó a Voldemort?- pregunto regresando la agresión sin dudarlo- Por otro lado, el que tú estés aquí es admirable considerando que tu padre murió ese mismo día luchando como mortífago- agregó.

El gesto de Flint se obscureció pero no perdió su falsa sonrisa.

- El pasado es el pasado, ahora todo es diferente y la amenaza es otra- respondió.

- Dejemos ese tema de lado, estamos aquí para celebrar la ocasión no para discutir de política- intervino el Ministro sin ánimos de presenciar una pelea entre dos de sus Jefes de Departamento.

- Es cierto, los dejo disfrutar la velada caballeros- se despidió la mujer caminando entre la multitud para tratar de ubicar a otra persona.

- Granger- la reconoció la mujer de cabellera obscura, llevaba una elegante túnica color cobalto y su rostro estaba impecable, no obstante parecía incómoda.

- Parkinson, normalmente te quedas en tu habitación durante esta celebración ¿no?- inquirió la otra.

- No te interesan mis asuntos- espetó la otra.

- Sólo vine a recordarte nuestro pacto, lo tienes presente ¿verdad?- la cuestionó sin mirarla, quien las viera pensaría que sencillamente habían coincido en esa posición y no que estuvieran teniendo una plática.

- ¿Cómo olvidarlo?- bufó la pelinegra bebiendo de su propia copa.

- Excelente, hasta pronto Parkinson- asintió la castaña caminando nuevamente por el salón.

Las puertas se volvieron a abrir para dejar pasar a una curiosa comitiva de individuos que Hermione reconoció de inmediato, eran algunos de los Pilares sin máscaras ni capas aunque evidentemente entre ellos no iba Edric ni Mina quienes ya eran reconocidos.

Charles Peasegood caminó en línea recta hasta su posición para susurrarle algo al oído, acto seguido se acercó a saludar a otras personas del Ministerio.

La sangre de Hermione se heló dentro de sus venas.

'El día ha llegado'

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Narcissa miró a la persona enmascarada frente a ella, percibía una poderosa energía mágica pero no se dejó intimidar, después de todo ella misma se había dejado capturar.

- ¿Dónde está mi hijo?- quiso saber sin esperar que le pudieran negar la respuesta.

Destino soltó una risita.

- En verdad es una mujer decidida señora Malfoy, y admiro el amor que le profesa a Draco- comentó la otra sin ademán de moverse de su posición.

Ambas mujeres estaban sentadas en los sillones acomodados dentro de una de las húmedas salas del Santuario.

- Me importa poco lo que opine de mí- replicó la primera con soberbia, no tenía paciencia para conversar con nadie.

- Entiendo, la cuestión es que Draco no se encuentra en condiciones de recibir visitas…

Esa fue la chispa que encendió el fuego en el interior de la rubia quien se levantó del sillón de un salto.

- ¿Qué le ha hecho a mi hijo?- exigió saber con clara amenaza.

- Nada que no se haya buscado él mismo- respondió la otra- Le pido se tranquilice antes de que suceda algún accidente- agregó.

La rubia apretó sus dientes para contener la furia que sentía pero volvió a sentarse en su lugar, de nada le serviría tornarse visceral en esa situación tan delicada.

- Quiero verlo- pidió nuevamente.

- No diga que no se lo advertí- asintió levantándose para caminar hacia la salida, Narcissa la siguió entre el laberinto de pasillos que era ese lugar hasta que llegaron a una especie de celda de la cual abrió su puerta- Tienes 5 minutos y, por favor, no intente nada o tendré que lastimarla- agregó dando media vuelta para regresar por donde habían llegado.

La rubia se apresuró a entrar a la celda topándose con una figura recostada en la única cama del diminuto espacio, era su hijo…

- Draco- murmuró con alivio comenzando a examinarlo detenidamente.

Parecía más pálido de lo normal, su delicada piel estaba cubierta de cortes y sus ojos cerrados presentaban unas terribles manchas negras que evidenciaban lo poco que dormía.

- Draco, ¿qué te han hecho?- preguntó en voz baja mientras trataba de despertarlo de manera egoísta pues no quería robarle el poco descanso que era capaz de obtener pero necesitaba escuchar su voz.

El joven no se despertó.

- Draco- lo llamó con más fuerza agitando su cuerpo para tratar de hacerlo reaccionar.

- No despertará, tomó una poción para dormir- dijo una nueva voz a lo que la rubia se colocó frente a su hijo en actitud defensiva.

- Me dijeron que tenía 5 minutos- espetó con más agresividad de la que pretendió.

La recién llegada se limitó a sonreír, no tenía máscara alguna y sus ojos estaban cerrados pero su gesto era demasiado amable como para ser de confianza.

- Y los tienes, sólo vengo a revisar a su hijo- se explicó sacando su varita para lanzar un hechizo sin más.

La rubia lo reconoció como inofensivo y la dejó pasar.

- ¿Quién es usted?- preguntó.

- Cassiopea Stretton, un placer señora Malfoy- se presentó continuando con el análisis del joven.

- ¿Qué han hecho con mi hijo?- fue la siguiente pregunta.

- Destino lo está castigando por su traición, no lo matará pero terminará por romper su voluntad si sigue así- elaboró aplicándole un par de hechizos sanadores.

- No lo comprendo, ¿qué traición? ¿Qué es lo que pretenden?

Cassiopea percibió claramente el desconsuelo de la mujer que, ante todo, era madre y sintió que debía explicarle las cosas un poco más a detalle.

- Draco fue a entregarse a los aurores, confesó todo lo que sabía de nosotros y trató de detenernos- dijo sin emitir juicios- No sé qué fue lo que lo hizo cambiar de opinión pero súbitamente ya no compartía nuestras convicciones y el miedo invadió su ser…supongo que eso lo aprendió de usted- añadió sin malicia.

Narcissa sintió como si le hubieran clavado una estaca en el pecho…traición…eso era lo que Draco había aprendido de ella.

- ¿Qué puedo hacer para que lo dejen ir?- preguntó con la esperanza de lograr salvarlo.

- Es demasiado tarde, Draco es parte de nosotros y Destino no lo dejará ir- negó la otra- Lo único que puede hacer es evitar que siga sufriendo- propuso.

La rubia la miró con desesperación.

- ¿Cómo?

- Necesitamos obtener algo pero para eso necesitamos un sacrificio- en ese punto abrió sus ojos blancos para encarar a su interlocutora- "De puro linaje y obscuro pasado, la flor que envenena la mano de su amo, ofrecerá su sangre para forjar lo deseado, y de su último pétalo el tesoro anhelado."- recitó como en trance.

Narcissa supo que se referían a ella, ella era quien había traicionado a Voldemort y ahora pedían su sangre a cambio de la integridad de su hijo.

- ¿Dejarán de hacerle daño?- preguntó con seriedad mientras aceptaba su destino.

- Sí

- Voy a necesitar algo más que tu palabra- refutó la rubia.

- ¿Le parece un Juramento Inquebrantable?- preguntó una nueva voz, Destino había regresado.

- Quiero despedirme- pidió la otra mirando a su adorado hijo de reojo.

- Lo hará durante la ceremonia, ahora debemos prepararnos para una fiesta- asintió Destino ofreciéndole su mano.

Y Narcissa la tomó.

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A/N: Un nuevo capítulo para acercarnos al clímax de la historia. ¿Qué les pareció?

FlorFleur.- Hola nuevamente! Me da gusto saber nuevamente de ti y te agradezco tus comentarios; respecto a Sol de Invierno no puedo prometer nada (como bien dices) pues no me gustaría arruinar la historia con una segunda parte que no llegue al mismo nivel de calidad. Ahora, de esta historia espero que el nuevo capítulo te haya gustado tanto como los anteriores; sin duda nos seguiremos leyendo. Hasta entonces!

Viridianasag.- Hola, Pansy nos dará más de qué hablar y quizás Blaise nos sorprenda con una aparición pero no diré cuánto ni en qué aspecto; Hermione definitivamente nos está sorprendido pero ¿será que todo está por revelarse?

Drys-1.- Hola; ¿crees que son más cortos? Debe ser porque todo está por explotar, en esa ocasión volvemos a saber de Draco aunque no de Scorpius (aún). Saludos!

Aid4.- Hola, gracias por tus comentarios siempre enriquecedores. Hermione tuvo un momento de debilidad con Neville y ahí podemos ver que la situación tampoco es fácil para ella pese a todo; si bien Harry es el epítome de todo lo noble y ahora el líder de la Orden, hay más personas que lo apoyan pese a que sean aliados inesperados como Pansy. Por otro lado, no vimos a los chicos en este capítulo pero seguro están planeando algo especialmente con lo que han descubierto, el propósito de la poción es bastante claro pero ¿cómo lograrán hacerlo? Pueden tener las herramientas pero no la manera. Luego, la parte de Harry y Hermione que está siendo afectada por todo lo que pasa es difícil, sin embargo vemos que siguen queriéndose tanto como siempre aunque el siguiente capítulo será duro para ambos…no diré más. Saluods!