"Hello Everyone" Lunes por la noche técnicamente Martes por la madrugada pero vengo a actualizar, ojalá les guste, estos han sido capítulos calmados pero pronto empezará lo más intenso de este fic


Bia estaba desesperada, no se detenía ante nada, hasta que justo cuando estaba por llegar a la tribu de los rojos, otro grupo de aves azules terminaron rodeándola. Bia temió lo peor, Eduardo la había atrapado también, hasta que de entre todos apareció Roberto.

-Te estaba buscando Bia…-

-Que… ¿Qué es lo que quieres?- Cuestionó nerviosa mientras retrocedía lentamente.

-Quiero evitar cualquier tipo de malentendido así que…-

-¡Apártate de ella!- Gritó Matt al mismo tiempo que embestía a Roberto con fuerza terminando ambos en el suelo.

-Al… Al menos dime qué hice esta vez…- Dijo Roberto con la voz ahogada.

-Vuelve a hacerte el inocente… Y lo vas a pagar muy caro…- Respondió en un tono amenazante mientras el reto de las aves que iban con Roberto se preparaban para abalanzarse sobre Matt.

-¡Bia!- Dijo Tiago en cuanto aterrizó frente a ella.

-¡Tiago, Carla!- Respondió aliviada al mismo tiempo que abrazaba a sus hermanos -Eduardo tiene a mamá y a papá- Agregó en cuanto se separó del abrazo.

-Sí, y este infeliz nos va a decir de qué va todo esto- Dijo Matt al mismo tiempo que lanzaba a Roberto al suelo.

-Oigan, ¿De qué están hablando?- Preguntó confundido y un tanto molesto e haber sido atacado de esa manera.

-¡No intentes ninguno de tus trucos! Sabemos que Eduardo sigue vivo… Ahora dinos ¿Qué le van a hacer a nuestros padres?- Respondió Tiago furioso al mismo tiempo que tomaba a Roberto del cuello.

-E… ¿Eduardo está vivo?- Respondió sorprendido.

-No quieras fingir demencia Roberto- Dijo Matt sujetándolo del pico -¿Hace cuánto que planearon esto eh?-

-Créeme… No sé de qué están hablando-

-¿Entonces cómo supieron dónde estaba eh?- Cuestionó Bia.

-Porque yo se lo dije- Dijo una voz entre las aves azules del lugar, en cuanto todos dirigieron su atención hacia quien respondió se llevaron una gran sorpresa al ver a Milo.

-¿Qué? ¿Por qué?- Preguntó Bia confundida, temiendo que Milo hubiese sido solo otra mentira más.

-Por todo lo que pasó, supuse que necesitarías ayuda así que fui a decirle a Roberto lo que había pasado, en cuanto le dije sus nombres volamos aquí lo más rápido que pudimos, vinimos a ayudarlos- Explicó con una sonrisa humilde, y en su mirar podía reconocerse sinceridad.

-Espera niño bonito, ¿Estás diciendo que este sujeto está diciendo la verdad?- Preguntó Matt mientras señalaba a Roberto.

-Es mi líder y hasta ahora ha hecho todo lo posible por mantenernos a todos a salvo, le confiaría mi vida- Respondió Milo con firmeza y seguridad.

-Vaya…- Murmuraron todos.

-Bueno… Supongo que aún tengo antecedentes un poco extraños- Dijo Roberto mientras se levantaba del suelo sacudiendo sus plumas –Y ahora, ¿Eduardo está vivo?-

-Claro que lo está… Tiene a mis padres- Respondió Bia bajando la mirada.

-Wow… No entiendo nada de esto, debió buscarme o algo-

-Créeme Roberto, no es la misma ave que nos acogió hace tantos años… Me temo decirte que está demente- Aclaró Matt con un tono indiferente hasta que algo pasó por su mente –Espera, tal vez sea cierto que no sabías nada sobre Eduardo, pero hasta donde yo recuerdo dijiste que la guerra contra los rojos aún seguía-

-Oh… Bueno sobre eso yo…-

-¿Cuál es tu excusa ahora Roberto?- Cuestionó Felipe al mismo tiempo que aterrizaba frente a él con un pequeño grupo de aves rojas, entre ellas Ahri.

-Felipe, cuánto tiempo sin verte…-

-Déjate de tonterías y dinos qué es lo que estás tramando-

Una vez más todos se habían tornado hostiles contra Roberto, tanto los restantes de la familia azul como la joven pareja, así mismo Felipe y sus aves, mientras que el grupo azul de Roberto se preparaba para lo que podría ser una pelea en ese momento.

-Yo… Yo… (Suspiro) No quería que Matt se acercara a ti…- Admitió resignado.

-Si claro-

-Es la verdad… Escuchen, en cuanto me enteré de que todos estaban de regreso a quien más me importó contactar fue a Matt… No quería que algo le causara problemas, y sabía que él y Ahri se habían quedado juntos… Temía que Felipe aun quisiera matarlo o algo peor… Por eso les mentí…- Explicó con la mirada baja, casi seguro de que terminaría siendo golpeado por todos.

-¿Por qué estás tan obsesionado en que volvamos a ser amigos eh? ¿Por qué no puedes simplemente dejar las cosas tal y como están?-

-¡Porque quiero a mi hermano de vuelta!- Respondió con firmeza.

-No soy tu hermano…-

-No, pero crecimos juntos, jugamos, vivimos e hicimos muchas cosas los dos juntos… Después de esos 3 años, después de todo lo que pasó cuando volvimos a encontrarnos… Me di cuenta de que jamás había tenido a un amigo como tú- Explicó con una pequeña sonrisa, mientras que Matt, Bia, Tiago, Carla, Ahri y Felipe no sabían cómo reaccionar a todo eso.

-¿A caso crees que nací ayer?- Replicó Matt molesto.

-Por favor Matt al menos escucha lo que te digo ¿Sí? Mírame, incluso ahora vine a mitad de la noche con un ejército completo de aves para ayudar a Blu y a Perla, para ayudar a tus amigos, ¿Qué más debo hacer?-

Después de eso un largo silencio se apoderó del lugar, los presentes solo intercambiaban miradas entre ellos, tratando de asimilar y entender lo que estaba pasando.

-¿Ustedes qué opinan?- Preguntó Matt en voz baja.

-Pues… Vino hasta aquí para ayudar a nuestros padres…- Respondió Tiago.

-Justo ahora no tenemos muchas opciones- Dijo Ahri.

-Creo que deberíamos confiar en ellos- Agregó Bia.

-Tal vez debas darle otra oportunidad… Me la diste a mí después de todo- Dijo Felipe con una pequeña sonrisa.

-(Suspiro) Muy bien Roberto… ¿Qué tienes en mente?-


-¡Auch!- Se quejó Perla en cuanto fue arrojada al suelo de un nido.

-Eso te enseñará a ser una hija obediente- Dijo Eduardo fríamente mientras se acercaba a Perla, quien rápidamente se puso en pie.

-¿Por qué haces esto? ¿Qué pasó con el ave que solías ser?- Cuestionó deprimida al recordar todos los buenos momentos que logró pasar con su padre antes de que perdiese la cordura -¿Qué fue lo que pasó con mi padre?-

-Me di cuenta de cómo funcionan las cosas en el mundo, si quieres algo debes tomarlo sin importar a quien debas arrebatárselo- Respondió fríamente al mismo tiempo que le daba la espalda a Perla para salir del lugar.

-¿Dónde está Blu?- Preguntó asustada al no ver a su pareja por ningún lado.

-Me temo que ya no lo necesito para nada, ahora que te tengo a ti- Respondió Eduardo con una sonrisa maliciosa.

-Pero, tú dijiste que…-

-Esa oferta ya terminó… Debiste aprovecharla cuando pudiste- Esas fueron las últimas palabras de Eduardo antes de salir del lugar, dejando a Perla al cuidado de dos guacamayos azules vigilando la entrada, asegurándose de que no pudiese salir.

Desesperanzada, asustada y preocupada, Perla no podía hacer nada más que sentarse a dejar el tiempo pasar, retenida por su propia familia, sin saber nada de Blu, ¿Qué clase de ave era Eduardo ahora? Sin importar la respuesta, estaba más que claro que ya no era su padre.

MIENTRAS TANTO

-¡Suéltenme!- Gritaba Blu mientras un grupo de aves lo llevaba por la selva -¡Si no me dejan ir ahora la pagaran muy caro!-

-Grita todo lo que quieras amigo, nadie te va a escuchar- Respondió uno de sus captores en un tono altanero.

El pequeño vuelo de Blu se prolongó por un rato más hasta que las cosas empezaron a tornarse conocidas para él al igual que comenzó a preocuparse por su posible destino. AL final sus sospechas se confirmaron, se encontraba en la fosa de la perdición, en aquél gran cementerio de aves.

-Q… ¿Qué estamos haciendo aquí?- Preguntó asustado en cuanto lo dejaron en el suelo.

-Eduardo nos dijo que nos deshiciéramos de ti de la manera más cruel posible, y qué mejor que dejarte aquí para morir lentamente- Respondieron con una sonrisa maliciosa mientras se acercaban a Blu, quien no dudo en tratar de escapar, apenas se levantó del suelo, dos aves volvieron a sujetarlo y a golpearlo. Después de la paliza que le dieron decidieron que Blu correría la misma suerte que otras aves en ese lugar, ataron sus alas, sus patas y su pico mientras que su cuello lo ataron a una de las gruesas raíces en los bordes de la fosa, en cuanto Blu recobró la consciencia pudo ver cómo los guacamayos azules que lo habían llevado comenzaban a irse uno por uno.

-Descuida, tal vez tengas suerte y un depredador venga a acabar contigo rápidamente, así le pasó al último- Dijo entre carcajadas el último guacamayo azul mientras se alzaba al vuelo para irse.

Blu estaba atrapado, no disponía ni de sus garras ni de su pico, no estaba seguro de salir de esa situación ¿Ahora quién salvaría a Perla de la locura de Eduardo?

"Maldición… Me ataron bien" Pensaba Blu preocupado "Ahora qué… Estoy aquí y Perla con Eduardo… Dudo mucho que los demás sepan cómo encontrarme… Y quién sabe dónde demonios se metió Matt ahora… Su ayuda me vendría muy bien ahora" Pensó bajando la mirada sintiéndose derrotado, ahora no había salida alguna para él, o al menos eso parecía.

-¿Piensas en mí?- Escuchó frente a él. Rápidamente Blu levantó la mirada para toparse con una muy grata sorpresa, nadie menos que Matt posado frente a él –Amigo creí que eras lo suficientemente inteligente para evitar este tipo de cosas- Dijo Matt mientras desataba a Blu.

-Bueno hasta donde yo recuerdo tu tampoco fuiste capas de lidiar con tantos a la vez- Respondió Blu con una sonrisa –Me alegra que hayas llegado, ¿Cómo supiste donde estaba?- Preguntó Blu curioso.

-Para ser sincero no estaba seguro de encontrarte aquí, fue una apuesta arriesgada, lo bueno es que te encontré, ahora sígueme, tenemos que darnos prisa si queremos salvar a Perla-

-Espera, espera, espera- Dijo Blu tomando a Matt de un ala antes de que empezara a volar –Escucha yo más que nadie quiero salvar a Perla pero sin un plan ¿Qué se supone que vamos a hacer? Solo somos dos-

-Bien dos cosas, una sí tengo un plan, y dos, no somos solo dos- Respondió con una sonrisa. De entre los árboles, aves rojas y azules comenzaron a aparecer, entre ellos Bia, Tiago, Carla, Felipe y Ahri –Tengo muchos contactos- Dijo Matt con aires de grandeza.

-Entiendo cómo conseguiste a los rojos pero… ¿Qué hay de los azules?- Preguntó Blu curioso.

-Ellos están conmigo- Dijo Roberto aterrizando junto a Matt.

-¿Qué hace el aquí?- Cuestionó molesto.

-Descuida, aunque no lo creas nos está ayudando- Respondió Matt aunque sin estar muy seguro de sus palabras.

-Así es, descuida Blu, vamos a rescatar a Perliux a como dé lugar, y ahora que sé que nos enfrentamos a Eduardo esto será el doble de fácil-

-Espera acaso él no…-

-Te explico luego Blu, ahora debemos darnos prisa-

Ahora Blu no se sentía tan inútil como hace unos momentos, ¿Quién sabe? Tal vez podrían tener una mínima oportunidad de salvar a Perla sin ocasionar muchos problemas, solo quedaba escuchar el plan de Matt.

Después de un pequeño rato de vuelo todas las aves se detuvieron a una distancia suficiente para evitar ser detectados por los vigilantes de la tribu de Eduardo.

-Bien así está la cosa- Empezó a decir Matt –No podemos arriesgarnos a llamar mucho la atención, esto debe ser rápido y lo más silencioso posible-

-Mis aves pueden mezclarse con las de Eduardo- Dijo Roberto –Así podemos averiguar donde tiene a Perla-

-Mientras nosotros tratamos de entrar sin que nos vean- Agregó Felipe.

-Exactamente, Blu tú vienes con nosotros-

-Está bien pero, ¿Y si algo sale mal? ¿Qué pasa si Eduardo nos descubre y envía a su ejército de aves por nosotros?-

-Si eso pasa yo los detendré y les daré tiempo para huir- Dijo Roberto decidido.

-¿Qué?- Cuestiono Felipe –Roberto no eres el único que trajo aves para las emergencias-

-No pero hay muchos más azules que rojos… Además ya lo hablé con ellos-

-Eso no importa, no llegaremos a ese extremo- Aclaró Matt de manera seria –Ya hubo mucha muerte en esta selva, no quiero que haya más… Muy bien todos, que comience la fiesta-

La primera fase del plan era esperar a que las aves de Roberto obtuvieran la información de la ubicación de Perla, a decir verdad tomó mucho más de lo esperado, fácilmente podía sentirse que el amanecer estaba cerca y eso podría ser un problema para la discreción de la misión. Después de varios minutos de espera, las aves de Roberto finalmente regresaron.

-¿Y bien?-

-Según escuchamos Eduardo la mantiene en su propio árbol-

-¿Y dónde está Eduardo?- Preguntó Matt.

-Dijeron que estaba haciendo vigilancia por el lugar-

-Seguramente nos está esperando- Dijo Blu un poco preocupado.

-Descuida mi amigo, la idea está en que nadie debe vernos- Incluso en una situación como esa Matt seguía manteniendo una actitud tranquila –Ahora vamos-

En esta ocasión Blu, Bia, Tiago, Carla, Matt, Ahri y Felipe se separaron para encontrar el árbol de Eduardo, si iban en grupo sería fácil reconocerlos y atraparlos, afortunadamente todos encontraron el mismo árbol, puesto que era el único vigilado por dos aves en el exterior.

"Me pregunto qué le habrá hecho mi padre a Blu" Pensaba Perla mientras se cubría con sus alas "Solo espero poder volver a ver a mi familia" Eso último logró sacar una pequeña lágrima de sus ojos, la cual fue inesperadamente limpiada por Blu.

-¿Estás pensando en mí?- Preguntó con una sonrisa.

-Amigo se original ¿Quieres?- Replicó Matt.

-¡Blu!- Exclamó Perla en alegría al mismo tiempo que saltaba a las alas de su pareja –Creí que… Bueno muchas cosas pero jamás creí que saldríamos de aquí ten rápido- Aclaró Perla en una mezcla de alegría y confusión.

-¡Mamá!- Exclamó Bia al ver a Perla.

-Bia-

-Perdóname, por favor perdóname todo esto es mi culpa- Decía Bia entre su llanto, sin separarse de Perla.

-Descuida, ya pasó, ahora hay que salir de aquí-

-Muy bien Matt ¿Ahora qué?- Preguntó Blu.

-Honestamente no lo sé… Nunca creí llegar tan lejos-

-Es una broma ¿Verdad?- Respondió Ahri –Llegamos hasta aquí sin saber cómo salir-

-Oigan fue muy fácil ¿Está bien? Nunca es tan fácil… Hay algo extraño aquí-

-¿Algo extraño como qué?- Preguntó Felipe.

-No lo sé… Será mejor darnos prisa y salir de aquí antes de que las cosas se pongan extrañas- Parecía ser lo más lógico, pero en cuanto salieron del árbol, todo empezó a jugarles en contra.

-Miren nada más, parece que mi plan salió a la perfección- Dijo Eduardo en cuanto vio a todos salir de su árbol.

-Sep.… Estaba siendo demasiado fácil- Dijo Matt.

-Pero… ¿Cómo supiste que estábamos aquí?- Cuestionó Ahri confundida.

-Tengo mis métodos-

"Roberto infeliz traidor…" Pensó Matt furioso.

-Y ahora que están todos aquí, bueno es hora de atar cabos sueltos…-

Una vez más se encontraban rodeados y sin salida aparente.

-Bien nuevo plan… ¿Qué tal si suplicamos por nuestras vidas?- Sugirió Matt.

-Matt… Tus planes apestan- Dijo Perla.

-¿Ahora qué hacemos?- Dijo Felipe.

-Esperar un milagro-

-¡Ataquen!-

Mucho antes de que lograran alcanzarlos, Roberto apareció de entre los árboles seguido por su pequeño ejército, el cual empezó a pelear contra el de Eduardo.

-¿Roberto? Pero…-

-Yo no los delaté Matty, vine para ayudarlos- Explicó sonriente –Ahora deben irse, yo mantendré ocupado a estos sujetos-

-Pero… ¿Cómo esperas salir de esto?-

-Ya se me ocurrirá algo… Espero que con esto pruebe que quiero ser tu amigo otra vez-

-Tal vez…-

-¡Matt tenemos que irnos!- Dijo Ahri tomándolo de un ala.

-Nos vemos luego mi amigo- Dijo Roberto despidiéndose para dirigir toda su atención a la pelea en la que se encontraba en ese momento.

-¡Ustedes no irán a ningún lado!- Gritó Eduardo entre la multitud de aves, para intentar alcanzar a Perla y los demás.

-Lo siento Eddy, pero tu pelea es conmigo- Dijo Roberto posándose frente a él.

-¿Enserio vas a retarme?-

-No me dejas otra opción-


La familia azul, así mismo la joven pareja y Felipe junto con los guacamayos rojos que había llevado lograron escapar de todo eso. Todos incrédulos de lo que Roberto había hecho para conseguirles tiempo realmente parecía haber cambiado ¿Podrían confiar en él ahora? Solo podrían saberlo si logra salir con vida.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

Aquella larga, fatídica y muy dolorosa noche por fin llegó a su fin, el sol anunciaba el principio de un nuevo día, aunque no para las dos familias. Después de todo lo que pasaron, estaba más que claro que no desertarían temprano ese día. Blu y Perla dormían juntos mientras que Bia, Tiago y Carla dormían cada quien por su cuenta. Matt y Ahri finalmente pudieron descansar junto a sus hijos, a decir verdad estaba siendo una mañana tranquila para todos, no fue hasta muy avanzada la hora que algunos lograron despertar.

-(Bostezo) Vaya noche- Decía Matt mientras estiraba su espalda para luego salir a respirar un poco de aire fresco –No puedo creer que salí ileso esta vez-

-Sí, en esta ocasión yo fui el golpeado- Dijo Blu acercándose por atrás.

-Bueno ahora sabes cómo me sentía yo hace 3 años hehe-

-Sí eso supongo… (Suspiro) ¿Qué crees que haya pasado con Roberto?-

-No lo sé… Parecía muy seguro de que saldría vivo de eso…-

-¿Crees que debamos ir a ver?-

-Creo que debemos irnos de este lugar lo antes posible… Evitar más problemas y solo irnos- Respondió Matt.

-Sí en eso tienes razón… ¿Qué es eso?- Preguntó Blu al distraer su atención hacia un gran grupo de aves que parecía estar huyendo.

-No tengo idea pero… Parece venir de allá…-

Ambos intercambiaron miradas por un momento, no era la mejor idea pero la curiosidad logró vencerlos. Rápidamente y con la intención de regresar antes de que notaran la ausencia de ambos, Blu y Matt volaron hacia el lugar de donde habían volado las otras aves, a medida que se acercaban ruidos extraños empezaron a escucharse, parecía ser maquinaria pesada, cuando finalmente llegaron a su destino, la escena que vieron los dejó congelados.

-Hay no…-


Y eso fue todo, ojalá les haya gustado y nos vemos en el siguiente capítulo

"See you next time"