Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 15: Ópalo]
...
"Al líder de los hombres
yo eminente parecía
Y más noble que todas
las doncellas de Herjan;
Tan pequeña ahora
como la hoja soy
En el sauce colgando;
mi héroe está muerto."
- -Guðrúnarkviða I o Primer canto de Gudrun
…
Mirar en la profundidad de esos ojos idénticos a los suyos estaba siendo increíblemente doloroso.
- Draco…
- No digas nada madre…al menos no aún- la cortó el otro sin dejarla de observar.
La mujer en cuestión contuvo un suspiro pero permaneció en su lugar como si fuera alguna especie de estatua, quería abrazar a su hijo, llenarlo de besos y decirle que todo estaría bien…sin embargo, ambos sabían la verdad y esa era que nada volvería a estar bien.
Minutos antes, cuando el rubio despertó y sintió la mano de su madre acariciar su mejilla, creyó que estaba soñando pero al paso de los segundos supo que era real, y temió lo peor.
- Draco- su madre trató de iniciar una conversación por segunda vez.
- ¿Por qué?- le preguntó el otro.
La rubia decidió contestar esa pregunta pues la respuesta era la más sencilla del mundo, al menos para ella.
- Porque te amo- dijo.
- Ellos no me dejarán ir madre- replicó él- Lo que sea que te pidieron hacer, no lo hagas; deja que me pudra aquí…lo merezco por todo lo que he hecho, por todos los errores que he cometido- agregó ocultando su rostro entre sus manos, deseaba que eso fuera una pesadilla y su madre estuviera a salvo con los Nott.
- Me importa muy poco qué es lo que crees merecer- respondió ella tomándolo de las manos para levantar su rostro y mirarlo de frente- Soy tu madre y haré lo que sea para salvarte…ella me prometió que no te haría más daño y eso es suficiente para mí- agregó regalándole una sonrisa- No tenemos mucho tiempo, les rogué que me dejaran despedirme…
- ¡No madre! Te lo suplico…- le rogó el hombre derramando lágrimas de sus ojos claros- No hagas esto…por favor…
Ella miró a su único hijo recordando cuando sólo era un niño y lo único que deseaba era que lo arropara por las noches y le leyera un cuento.
Era su bebé y siempre lo sería.
- Pase lo que pase, nos volveremos a ver- le dijo derramando sus propias lágrimas mientras le depositaba un dulce beso en la frente.
Él se aferró a ella suplicando a los dioses que no fueran tan crueles como para arrebatársela.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
El joven caminó hacia la biblioteca sin pensarlo dos veces, ni siquiera se molestó en cambiar su apariencia pues no había nadie en los pasillos a esa hora; mucho menos cuando toda la seguridad estaba concentrada en el Gran Comedor.
Cuando llegó a la entrada del lugar una persona ya lo estaba esperando.
- Teddy- lo saludó su novia regalándole una cálida sonrisa.
- Victorie- le respondió él envolviéndola entre sus brazos con fuerza y ella le devolvió el gesto sabiendo lo mucho que la necesitaba luego de todo lo que había pasado últimamente.
- Necesitamos hablar- le susurró ella al oído y el chico se separó del abrazo para mirarla con duda- Sígueme- agregó ella tomándolo de la mano para guiarlo hacia algún sitio seguro.
Los adolescentes llegaron hasta la Sala de los Menesteres donde la rubia entró como si fuera lo más natural del mundo y adentro, se encontraron con dos conocidos niños.
- ¿De qué se trata todo esto?- preguntó el metamorfomago confundido por esa aparente reunión.
- Tenemos información sobre los Pilares- declaró Victorie con seriedad logrando captar la atención de su novio.
- ¿Tenemos?- cuestionó mirando con reproche a Albus quien reconoció el gesto como el que su madre usaba para reprender a James luego de alguna de sus bromas.
- Mi padre me dejó un mensaje antes de que fuera secuestrado- intervino Scorpius antes que su amigo pudiera responder, además no tenían tiempo qué perder.
El peliazul clavó su mirada en el rubio, desde Navidad sabía que él y Albus eran amigos, sinceramente no tenía nada en contra de los Malfoy pese a que su tío Ron siempre vociferara que no eran buenas personas; así que decidió seguir su instinto y escuchar lo que el niño Malfoy tuviera que decirle.
- Primero que nada, quiero aclararles que ya no estoy en la Oficina de Aurores por lo que cualquier información que me den no llegará al Ministerio- declaró sentándose en uno de los sillones disponibles del lugar.
- Eso lo sabemos Teddy, pero necesitamos decírselo a alguien y sé que tú nos creerás- asintió Victorie sentándose a su lado.
- De acuerdo- el aludido asintió.
Scorpius tomó aire y sacó el frasquito de la poción para mostrárselo al otro.
- Esto es Alkahest- declaró- Mi padre me dejó un par de pistas para llegar hasta esta poción y asumimos que debe servir para algo importante- explicó resumiendo las conclusiones a las que habían llegado.
- ¿Alkahest? Esa poción es una leyenda, no es posible que la hayan encontrado como si nada; además no podemos estar seguros que realmente sea esa la poción que tienesn- negó el otro con una chispa de incredulidad ante lo dicho.
Victorie se levantó, tomó la poción de la mano del rubio, se quitó uno de sus aretes de oro para colocarlo en la mesa del centro y le vació una gota del preciado líquido.
Ante la mirada sorprendida de todos, el arete comenzó a disolverse hasta transformarse en una especie de humo blanquecino que terminó por desaparecer por completo.
- Es Alkahest- declaró la chica como una verdad innegable.
Teddy acercó su mano al lugar donde antes había estado la pieza de oro para comprobar que efectivamente no había quedado rastro de la misma. Su mente comenzó a conectar los puntos y supo que estaba ante una gran revelación, algo que desesperadamente necesitaban para eliminar la amenaza que suponía el Oro del Rin…
- De acuerdo, es Alkahest- aceptó para luego mirar al chico Malfoy- ¿Puedo confiar en que lo que se diga aquí se mantendrá entre nosotros? Al menos hasta que sea seguro hablar de ello con otras personas- preguntó confiando ciegamente en su novia y en su primo.
Scorpius lo miró con una seriedad que correspondía más a la de un adulto pero que no desentonaba completamente con su carácter.
- Lo juro por mi magia- declaró a lo que Albus inspiró profundamente, eso era un juramento bastante serio en su mundo.
Teddy relajó su postura y asintió.
- El grupo en donde estoy, sospecha que los Pilares buscan el Oro del Rin, que es un material proveniente de la mitología nórdica donde se establece que con él se puede forjar una joya capaz de dominar al mundo aunque desconocemos la naturaleza de esa magia- explicó revelando información sensible de a Orden, pero sabía que su padrino comprendería sus motivos.
- Mi padre debió de saberlo, por eso me dejó esta poción. Debemos destruir ese Oro- asintió el rubio finalmente encontrándole sentido a esa poción.
- ¿Sabes si ya lo tienen?- preguntó Albus con semblante pensativo.
Teddy suspiró.
- Sospechamos que sí, por lo que ahora lo realmente importante es lograr hacer que el Alkahest entre en contacto con ese Oro- dijo el joven.
- ¿Va a suceder algo esta noche?- le preguntó Victorie con seriedad.
Su novio la miró transformando su semblante en uno de preocupación.
- Seguramente- confesó- No puedo darles más detalles pero es necesario que se mantengan alertas en sus Salas Comunes…
- ¿En verdad crees que voy a quedarme de brazos cruzados?- lo interrumpió ella.
- Quiero pensar que harás lo más sensato que será proteger a tus compañeros y a ti misma- replicó él.
- No voy a ocultarme mientras mis seres queridos luchan por nuestra libertad o como quieras verlo- dramatizó la rubia- Tal vez no pueda estar con ustedes en el Gran Comedor pero te aseguro que estaré cerca para participar en lo que sea que suceda…no te dejaré solo- declaró con fervor.
- Victorie- el tono de su novio era de frustración a saber que no podía obligarla a nada que no quiera.
- Teddy- el de ella fue de resolución, es decir, no la haría ceder.
El otro la miró fijamente sin poder evitar sentirse maravillado ante la pasión que emanaba, era insoportablemente hermosa y la amaba con todo su ser.
Así que emitió un sonoro suspiro.
- Albus y Malfoy deberán regresar a sus Salas Comunes- argumentó cediendo ante los deseos de su novia.
- Reuniremos aquí a mi hermano y a mis primos, estaremos más seguros que en nuestras Salas y podrán venir por nosotros si lo peor llega a suceder- declaró Albus decidido a no quedarse atrás.
El joven de cabellera azul no pudo evitar coincidir con la lógica de su primo, lo propuesto tenía sentido y desde la Sala de los Menesteres podían buscar maneras alternativas de escapar del castillo en el peor de los casos.
- Bien- asintió- Ahora tengo que regresar, ¿puedo llevarme la poción?- preguntó mirando al niño Malfoy.
- Con un tercio será suficiente- declaró sacando otro vial para llenarlo con exactamente un tercio del total del preciado líquido- Por si acaso- agregó ofreciéndole el frasquito.
El mayor asintió, guardó el vial y le dedicó una sonrisita divertida.
- Ya veo porque Albus te considera su amigo, me alegra- declaró girándose para encarar a su novia- Nos veremos pronto- dijo.
La aludida se incorporó para darle un suave beso en los labios.
- Mantente alerta, no quisiera tener que hechizarte por salir herido- bromeó recargando su frente contra la de él.
- Descuida, Harry me heredó su capacidad de supervivencia- sonrió dándole un beso más en la mejilla a manera de despedida- Cuídense- agregó mirando a los dos niños quienes asintieron.
Enseguida, el chico salió del lugar para regresar al Gran Comedor en donde se topó con una pálida castaña.
- ¿Tía Hermione?- le preguntó tomándola del brazo antes de que pasara a su lado rumbo a la salida.
Al inicio, la mujer lo miró como si no lo conociera aunque pasados unos segundos trató de recobrar la compostura.
- Teddy…
- Señora Potter, ¿me permite unos minutos?- los interrumpió la voz de un alto hombre rubio.
Teddy frunció el ceño y no soltó a la mujer pero encaró al desconocido.
- ¿Quién es usted?- le increpó con desconfianza.
El rubio esbozó una sonrisa de dientes blancos, su constitución parecía ser la de un guerrero vikingo pero su gesto era curiosamente afable.
- Mi nombre es Tristán Morholt, soy el nuevo Jefe de Aurores del Ministerio- se presentó sin ofrecer su mano- Ahora si me permite, necesito hablar con la señora Potter de un asunto apremiante que, por desgracia, ya no le concierne joven Lupin- elaboró con educación pero dejando claro que el peliazul no era requerido.
Hermione inspiró profundamente, miró a su sobrino y le dedicó una sonrisa para tratar de tranquilizarlo.
- Estoy bien Teddy, serán unos minutos- le dijo a lo que el joven la soltó con renuencia.
- No tardes, ya casi es hora del discurso- susurró sin bajar la guardia.
Hermione asintió caminando a un lado de Tristán hasta llegar a uno de los jardines interiores del castillo donde la mujer aplicó cuanto hechizo de privacidad conocía.
- ¿Qué sucede? Charles me dijo que te notó alterada- inició el hombre con genuina preocupación.
- Pasa que me ocultan cosas, Tristán- reclamó visiblemente alterada- ¿Qué va a pasar hoy? Hasta donde supe, tenemos el Oro pero todavía desconocemos la forma para forjarlo- aclaró.
- Precisamente el día de ayer obtuvimos la respuesta para ese contratiempo y Destino no quiso esperar más tiempo; además, esta celebración amerita un gran espectáculo- le explicó con una sonrisa entusiasta.
- ¿Y cuándo pensaban decírmelo?- reclamó ella sin tener previsto lo que sucedería esa noche y justamente en ese lugar.
- Charles te lo dijo en cuanto llegamos- declaró el rubio como si nada.
Eso exasperó aún más a la mujer.
- Eso no es suficiente, ¿acaso no confían en mí? ¿Qué se supone que pasará al forjar esta corona y qué debemos hacer para completar el ritual? Llegados a este punto, no sé lo que pasará esta noche ni cómo esperan que intervenga- increpó.
El semblante del otro se tornó serio al percibir el enojo de la otra.
- Pasará lo que tenga que pasar Hermione, eso siempre lo has sabido y tu papel será el mismo que el de todos los demás- declaró el hombre sacando su varita.
Hermione reaccionó instintivamente y sacó la suya colocándose en una posición defensiva.
- ¿Qué estás haciendo?- quiso saber desconfiando del otro.
- Vamos, sabes que no te atacaría; solamente soy el encargado de abrir el paso y éste parece ser un buen momento- dijo comenzando a dibujar una runa en el suelo de piedra.
La runa del destino.
En medio del silencio una figura de capa roja y dorada máscara se materializó frente a ellos.
- Tristán, trae a los demás- le ordenó la recién llegada al corpulento mago quien asintió desapareciendo sobre su propia runa.
Ambas mujeres quedaron solas, una frente a la otra y el corazón de la castaña comenzó a latir rápidamente.
¿Qué podía hacer en ese momento? Todo estaba en riesgo, su familia estaba en riesgo…
- Percibo tu molestia Hermione- inició la enmascarada.
- Deberías- masculló la aludida apretando sus puños en un intento de contener su frustración.
- Te hubiera contado del plan pero realmente fue de último momento, además sé que todavía no estás completamente entregada a nuestra causa y eso es algo que no puedo pasar por alto- explicó la otra sin perder la calma que la caracterizaba.
Hermione frunció el ceño.
- ¿Es que no te he demostrado que lo estoy? He hecho todo lo que me has pedido, traicioné mis principios, le he mentido a mi familia y a mis amigos, ¿qué más quieres de mí?- reclamó pasando de la frustración al enojo, las cosas podían salirse de control demasiado fácilmente y su magia invadió el ambiente.
- Lo quiero todo- respondió la otra acercándose a la castaña sin sentirse intimidada por su magia- Quiero que no tengas otros deseos más que los míos, ni otro propósito más que el de servirme, que abras tu mente a la mía y dejes atrás a la persona que fuiste antes de conocerme- aclaró.
Eso robó el aliento de la castaña...era demasiado.
- Dijiste que no estabas buscando sirvientes…- logró articular.
- Mentí- soltó Destino con descaro.
- No permitiré que lastimes a mis seres queridos- negó retrocediendo unos pasos al percibir que la magia de la otra estaba a punto de manifestarse- Hicimos un trato- le recordó en un último intento de negociación antes de llegar a la confrontación.
Porque Hermione lucharía contra quien fuera para proteger a los suyos.
- Y respetaré nuestro acuerdo siempre que accedas a mis condiciones- asintió la otra sin molestarse en sacar su propia varita.
- ¿Qué condiciones?
- Te las acabo de enlistar Hermione, no me hagas tener que repetirlas- le dijo como si le hablara a una niña desobediente- ¿Vas a comportarte?- inquirió.
La mandíbula de la otra debió haberse fracturado por la fuerza con la que apretó sus dientes, sin embargo sus huesos resistieron la presión y logró hablar.
- Trataré- musitó rindiéndose ante esa sutil amenaza.
- Bien, ahora tenemos muchas cosas por hacer, esta noche marcará el inicio de una nueva era, esta noche todos presenciarán cómo se corona a la primera monarca del mundo mágico- declaró- Todos serán testigos de cómo se rompe a un mago y se construye un imperio- agregó.
¿Se rompe un mago? ¿A quién pensaba romper?
Entonces Tristán apareció con dos personas más, una de gesto derrotado y otra con una mirada repleta de resolución.
- Todo está listo- declaró el hombre de fiera complexión.
Hermione reconoció a la mujer que los acompañaba e intercambió una mirada preocupada con Narcissa Malfoy quien, a cambio, le regaló una triste sonrisa.
Ahí fue cuando lo supo…esa noche Destino rompería a Draco Malfoy a través de su madre.
- Buenas noches señora Potter- Narcissa la saludó como si estuvieran reunidas para tomar el té, no parecía sorprendida al saberla parte de ese grupo.
- ¿Qué significa esto?- le reclamó la castaña a Destino sin responder al saludo de la rubia, le parecía inhumano recurrir a esa clase de actos y temía por su propia familia más que nunca.
- Tranquila Hermione, la señora Malfoy amablemente se ofreció a ayudarnos…
- Déjala fuera de esto- la cortó dando un paso al frente con desafío.
- No sabía que la apreciabas tanto, después de todo ella fue partícipe en la tortura que sufriste a manos de su hermana- dijo Destino.
Hermione se negó a ser provocada.
- Granger- la voz de Draco sonaba débil- Todavía estás a tiempo de detener esta locura, no dejes que se salgan con la suya- pidió con desesperación.
La aludida apretó sus labios sin saber cómo responder.
- Hermione no se atreverá a desafiarme, a diferencia tuya es una persona sensata- se adelantó Destino con altanería mientras colocaba una de sus manos en el hombro de la castaña en cuestión.
- Granger…por favor- el rubio miró a su antigua compañera a los ojos en una muda súplica, le estaba rogando que salvara a su madre y algo se removió en el interior de la aludida.
Hermione se soltó del agarre de Destino para acercarse lentamente a la estoica mujer sin hacer contacto visual con Draco, luego la tomó de las manos en un gesto poco propio de su persona hacia alguien a quien realmente no conocía del todo.
Destino la observó con interés pero no la detuvo.
- Ahora que soy madre, comprendo perfectamente todo lo que ha hecho y por qué lo ha hecho, señora Malfoy- le dijo con empatía- Si le sirve de consuelo, le aseguro que su sacrificio no será olvidado y yo misma colocaré su cuerpo en la cripta de su familia- añadió soltándola de las manos.
- ¡Maldita seas Granger!- vociferó Draco tratando sin éxito de soltarse del agarre de Tristán quien parecía aburrido por tanto drama- ¡Te maldigo a ti y a todos ustedes! ¡Madre! ¡Madre!- gritó luciendo como un perro rabioso.
Narcissa contuvo su llanto al ver el sufrimiento de su hijo pero no se atrevió a consolarlo.
- Iremos al Gran Comedor para terminar con todo esto- declaró Destino con un voz ansiosa- Entiendo que necesites algo de tiempo para recobrar la compostura Hermione, pero espero verte allá en cuanto sientas el llamado- terminó avanzando hacia el castillo seguida de los tres rubios.
La última mirada que Narcissa le dedicó fue una de agradecimiento.
Había vendido su alma al mismo demonio.
Pero lo haría de nuevo.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Harry buscó a su esposa con la mirada y comenzó a estresarse cuando no la localizó, lo más probable era que estuviera hablando con políticos o que hubiera ido al tocador, pero su instinto no le permitió relajarse.
- Harry- su ahijado llegó a su lado mirándolo con preocupación.
- ¿Dónde estabas?- le preguntó de inmediato.
- Consiguiendo un poco de suerte- declaró mostrándole discretamente el frasquito con la poción, el ojiverde le dedicó una muda pregunta- Es Alkahest- musitó.
Harry se resistió a mostrarse sorprendido en medio de la celebración pero definitivamente lo estaba, después de todo esa poción no era más que un mito.
- ¿Estás seguro?
- Lo estoy- asintió el más joven.
El mayor decidió creerle a su ahijado sabiendo que éste no le mentiría en un momento como ese y mucho menos tratándose de algo tan delicado.
- Bien, entonces prepárate para usarla en el momento adecuado; pensábamos solamente robar el Oro pero con esto podremos destruirlo- dijo.
- Pero…
- Confío en ti- aclaró mirándolo a los ojos.
Teddy asintió sabiendo que en esa ocasión no le fallaría a su padrino pues su misión era crucial para terminar con una guerra que todavía no iniciaba.
- ¿Has visto a Hermione?- preguntó el pelinegro cambiando de tema.
- La vi salir con un tal Tristán Morholt, al parecer es tu reemplazo en el Ministerio- informó el otro frunciendo el ceño ante ese recuerdo.
A Harry no le sonó el nombre y su preocupación inicial no desapareció.
- Damas y caballeros, el Ministro de Magia Kingsley Shaklebolt- anunció una voz desde el pódium haciendo que todos los asistentes prestaran atención hacia ese lugar.
El ojiverde observó cómo su antiguo amigo se acomodaba su túnica para comenzar con el discurso tradicional de esa celebración; aunque en esa ocasión no le habían pedido al Salvador del Mundo Mágico dar su propio discurso (por evidentes razones), Minerva diría algunas palabras en representación del Colegio.
- Han pasado muchos años desde que el último Mago Obscuro trató de someternos- inició el hombre con su potente voz de siempre- Desde que Harry Potter desafió a Voldemort y salió victorioso- en ese punto miró al hombre en cuestión- Pero muchos, me atrevo a decir que nadie ha olvidado esa época, cuando no teníamos certeza del mañana, ese dolor de perder a nuestros seres queridos y de no saber qué sería de nosotros mismos…pero les aseguro que esa época ha terminado- declaró dirigiéndose a todos los presentes- Se ha especulado sobre la presencia de los llamados Pilares de la Magia, no obstante hoy les digo que ellos no son nuestros enemigos sino nuestros protectores…
- ¿Qué está haciendo?- le susurró Ron con apremio habiéndose acercado hacia su amigo con premura.
- Está cediendo nuestra soberanía- masculló Harry apretando sus puños con frustración, eso no era lo que tenían planeado.
- …no son criminales, por eso han accedido a estar presentes durante esta celebración- terminó el hombre señalando hacia la gran puerta de entrada.
Ahí, seis figuras aparecieron caminando hacia el centro del lugar.
Destino estaba al frente con Mina Barone y Edric Vosper flanqueándola, atrás de ellos iba Tristán Morholt llevando al desaparecido Draco Malfoy y a su otro lado caminaba una seria Narcissa Malfoy.
Andrómeda Tonks, quien estaba presente en la ceremonia, dejó caer su copa al suelo al ver a su hermana en esa posición y con esa compañía.
- Ese es Tristán Morholt- susurró Teddy aferrando su varita, temía que algo malo le hubiera pasado a su tía Hermione pues no la veía por ningún lado.
Harry se tensó más si eso era posible y también aferró su varita, intercambió una mirada con Neville quien asintió mientras los demás miembros de la Orden se movilizaban discretamente.
- Gracias por la introducción Ministro- habló Destino sin quitarse la máscara y su voz resonó por todo el lugar- Es cierto que no somos sus enemigos, al contrario, queremos ayudarlos a construir una sociedad donde nunca más sientan miedo o incertidumbre, donde vivan seguros y en paz- declaró mirando a su alrededor los múltiples rostros sorprendidos tanto de magos como de brujas.
- ¿Qué significa esto?- intervino la potente voz de Minerva McGonagall dando un paso al frente con su varita en alto- Dicen no ser nuestros enemigos pero entran aquí sin permiso y con un mago que se creía desaparecido, esa no parece ser una actitud de personas que se dicen nuestros aliados- declaró sin intenciones de dejarse intimidar.
- Estamos aquí por invitación del Ministro de Magia, profesora- respondió Destino con calma- Por otro lado, Draco Malfoy es parte de nosotros así que no es extraño que lo hayamos traído con nosotros…
- ¡Mentira!- argumentó Harry dando un paso al frente, era momento de hacer ver a todos quiénes eran realmente esos Pilares- Antes de desaparecer, Draco Malfoy, vino a buscar mi ayuda porque sabía que ustedes pretendían dominar el mundo mágico mediante la fuerza; es por eso que lo secuestraron- acusó- Ellos no quieren ser nuestro protectores sino nuestros gobernantes, no buscan protegernos sino someternos como alguna vez quiso hacer Voldemort- vociferó mirando a los demás asistentes.
El murmullo de las personas comenzó a inundar el Gran Comedor, nadie estaba seguro de lo que pasaba y muchos sacaron sus varitas dispuestos a defenderse.
- Harry Potter, el Niño-Que-Vivió para convertirse en héroe, volvemos a vernos- lo saludó Destino girándose para encararlo- No estamos aquí para pelear, solamente queremos hacer a todos partícipes de nuestro más grande descubrimiento- agregó mirando a Narcissa quien intercambió una mirada con su único hijo.
Draco miró a su madre con impotencia pero no consiguió moverse ni emitir sonido alguno de su garganta, la magia de Tristán lo mantenía prácticamente inmóvil en su lugar; quiso estirar su mano para tocar la de la mujer pero fue ella quien lo aferró con una fuerza sorprendente envolviéndolo entre sus cálidos brazos.
- Te quiero- le susurró al oído para darle un beso en la frente, luego dio media vuelta y se acercó a Destino.
- Narcissa Malfoy ha comprendido la necesidad de compartir este descubrimiento con todos ustedes, así que amablemente se ofreció a realizar el ritual que nos permitirá forjar el legendario Oro del Rin en la más grande joya que jampas haya existido- declaró sacando un gran trozo de oro de su túnica.
- ¡Narcissa!- su hermana gritó para tratar de detenerla pero la rubia pareció no escucharla y Teddy tomó a su abuela del brazo para evitar que se acercara al peligro.
La gente retrocedió unos pasos cuanto el suelo bajo sus pies se iluminó dejando ver un intrincado círculo con innumerables runas adornándolo.
Narcissa avanzó hacia el centro del círculo esperando la conclusión de ese fatídico ritual.
- ¡Tenemos que detenerla!- gritó Ron sintiendo un conocido pánico crecer en su pecho.
- ¡Y eso haremos!- vociferó Harry lanzando un hechizo al techo encantado que desapareció para dejar pasar a una decena de figuras montadas en sus escobas.
Destino soltó una carcajada.
De entre la multitud, varias figuras comenzaron a avanzar hacia el círculo, cada uno emitía un halo mágico que evidenciaba su enorme capacidad destructiva.
- Abajo- susurró Estel Blauvelt quien representaba a la runa del Equilibrio.
Su voz provocó que todas las figuras en el aire cayeran de sus escobas siendo aparentemente aplastados por una fuerza invisible.
- ¡George!- gritó Angelina corriendo para tratar de ayudar a su esposo pero el hombre no pudo incorporarse, era como si la fuerza de gravedad lo estuviera aplastando.
La incertidumbre se volvió pánico y la gente comenzó a arremolinarse hacia la única salida del lugar, sin embargo la imponente figura de Tristán Morholt les bloqueó el paso.
- Mantengamos la calma- les dijo el rubio con una de sus sonrisas, pero su magia recorrió a los presentes haciéndolos retroceder instintivamente ante el peligro que ese mago representaba.
Neville tomó la mano de su esposa quien se había colocado a su lado, la miró con unos ojos tristes y le dio un beso en los labios.
- Recuerda que te amo- le dijo sabiendo que ese posiblemente era un adiós.
Ginny no quiso aceptar la despedida pero derramó unas lágrimas sin poder evitarlo, habría una pelea y temía por la seguridad de sus seres queridos.
- ¡Tomen sus lugares hermanos!- ordenó Destino colocándose sobre su propia runa mientras los demás hacían lo propio.
Charles Peasegood pasó a un lado de Teddy Lupin quien lo miró como si siempre hubiera sospechado que nada bueno vendría de él, luego se colocó en la runa de la Templanza.
Wulfric Jensen se colocó en la runa del Poder.
Mina Barone ocupó la runa de la Gracia.
Stephen Vipond se acomodó en la runa del Espíritu.
Cassiopera Stretton ocupó la runa de la Nitidez.
Nicholas Cohen se ubicó en la runa de la Búsqueda.
Estel Blauvelt en la runa del Equilibrio sin dejar de 'aplastar' con su magia a los magos recién llegados en escoba.
Deméter Minks se colocó en la runa de la Perseverancia.
Edric Vosper ocupó su lugar sobre la runa de la Astucia.
Vivian Montgomery sobre la runa del Caos.
Tristán Morholt avanzó hasta la runa del Guerrero sellando con sus manos la gran puerta de entrada para que nadie entrara o saliera.
Evangeline Acker se irguió sobre la runa de la Dirección y Draco Malfoy fue colocado sobre la runa del Defensor.
Solamente quedaba una posición para completar el círculo, la runa de la Sabiduría.
Fue entonces cuando una figura avanzó hasta colocarse al lado de Harry, acercó su boca al oído del hombre durante unos efímeros segundos y luego lo pasó de largo.
El ojiverde no consiguió reaccionar para detenerla y solamente pudo mirarla como hipnotizado mientras la mujer avanzaba hacia el círculo y se colocaba sobra la runa restante como si fuera lo más natural del mundo.
Ella era una de ellos.
Hermione Potter née Granger los había traicionado a todos.
Y Ronald Weasley soltó un grito de cólera porque jamás imaginó que algo así pudiera ser posible…al menos no hasta que recordó lo sucedido en Angola.
…Flashback…
- ¿Cuál es el plan?- le susurró el pelirrojo oculto entre la maleza de la selva y muchos hechizos de camuflaje.
- ¿Por qué supones que tengo uno?- replicó la castaña mordiéndose el labio inferior de manera pensativa, estaba observando la rutina de los magos del campamento.
Ron se giró para mirarla con una sonrisa.
- Siempre tienes un plan, así que será mejor que me incluyas de una vez- le dijo tensándose cuando uno de los vigías pasó cerca de su posición.
- Necesito una distracción- soltó fijando su vista en la que parecía ser su tienda de mando, no sabía dónde podían tener a Harry pero si encontraba a su líder seguramente podría averiguarlo.
- Cuenta con ella, ¿en dónde nos vemos?- asintió el hombre preparando una estrategia en su mente.
- No se ven especialmente organizados así que se armará un caos, además no sé dónde tienen a Harry…- musitó.
- Bien entonces solamente buscaré tu rastro mágico- concluyó el otro- Asegúrate de no recibir una maldición o Harry me matará- bromeó.
- Mejor asegúrate de que no tenga que rescatarte a ti también o yo seré quien te mate- sonrió ella preparándose para avanzar.
Ron soltó contuvo una carcajada y corrió hacia uno de los costados sabiendo que su amiga era perfectamente capaz de cuidarse, después de todo habían luchado en una guerra juntos y conocía los alcances de su poder.
Se posicionó al otro extremo del campamento y sacó algunos de los productos de Sortilegios Weasley que lograrían la distracción necesaria; inspiró profundamente y los lanzó hacia los magos rebeldes iniciando la cuenta regresiva para que se activaran.
Los dispositivos se esparcieron por el piso y soltaron un ruido atronador que alertó a todos los angoleses de inmediato, levantaron sus varitas e hicieron sonar una especie de alarma; entonces una nube de humo negro cubrió gran parte del campamento y la línea de defensa comenzó a buscar a sus atacantes.
El pelirrojo desactivó sus hechizos de ocultamiento y se incorporó decidido a alejar a la mayor cantidad de magos del campamento.
- ¡Ey! ¡Por acá!- gritó agitando su mano cuando el humo empezó a disiparse.
De inmediato, varios hechizos fueron disparados en su dirección pero el ojiazul los esquivó con una agilidad que creía perdida por lo que sonrió para sí mismo e inició con su retirada.
Corrió lanzando hechizos a sus espaldas que sabía servirían para ralentizar a sus perseguidores a la vez que los mantendría tras sus pasos, aunque estaría en serios problemas si llegaban a alcanzarlo; su esperanza era llegar a la zona espesa de la selva donde podría perderlos y regresar al campamento para encontrarse con su amiga.
- Maldición- soltó sintiendo que el aire comenzaba a faltarle, su condición física no era la de antes y tanto tiempo de paz lo había hecho lento.
Un rayo rozó su brazo izquierdo haciéndolo tropezar con un tronco y caer al suelo, pero logró cubrir su cabeza y girar en el suelo para esquivar el siguiente ataque.
Se levantó con un salto y regresó a su carrera sabiendo que estaría perdido si se detenía aunque fuera para recuperarse, su brazo izquierdo le punzaba pero no tenía tiempo para revisarlo así que esperó que no fuera nada grave.
Con esfuerzo y mucha suerte logró perder a la horda de magos rebeldes que lo perseguía, por lo que finalmente regresó al campamento.
El lugar entero estaba destrozado, parecía que un tornado lo había atacado y el silencio era lo único que podía escucharse en medio de la noche.
Su cuerpo se tensó al instante y se preocupó por su amiga, se colocó un hechizo de camuflaje y avanzó hacia el centro del lugar, tenía que encontrarla lo más pronto posible para averiguar qué era lo que había pasado.
Se mantuvo alerta esperando encontrar a alguno de los rebeldes sin embargo no había nadie a la vista, en la sección que supuso era el comedor había cuencos aún llenos de sopa humeante pero sin nadie para comerlos aunque detectó rastros de sangre en la tierra.
Temía que algo nefasto hubiera sucedido.
Escuchó el sonido de un susurro y se giró con rapidez apuntando su varita al espacio vacío ahora frente a él, nuevamente escuchó esa voz y avanzó hacia su dirección lentamente.
- ¿Quién está ahí?- preguntó con una mirada dura.
El susurro sonó con mayor fuerza pero no lograba entender su significado, lanzó un hechizo de detección hasta que percibió algo anormal en el suelo.
- Her…mione…- murmuró una voz conocida y el pelirrojo se apresuró a extender sus brazos como en busca de algo hasta que encontró lo que buscaba.
Bajo la Capa de Invisibilidad descubrió la maltrecha figura de Harry Potter quien repetía una y otra vez el nombre de su esposa aunque parecía estar inconsciente.
- Harry- soltó el otro examinándolo detenidamente para detectar si tenía alguna herida crítica y concluyó que era necesario llevarlo a un hospital.
- Her…mione…- repitió el ojiverde como si estuviera en una pesadilla, su rostro se notaba pálido y morado en algunas partes, no llevaba sus lentes y su cabello estaba cubierto de sangre.
El pelirrojo asumió que su amiga había ocultado a Harry, pero la pregunta ahora era ¿dónde estaba ella?
A unos metros se escuchó un estruendo y el humo que comenzó a elevarse por el cielo le indicaron al hombre que ahí era donde podía buscar a su amiga; miró una vez más a Harry y lo cubrió nuevamente con la Capa rogando porque nadie más lo descubriera antes de que él mismo volviese.
Corrió hacia el origen del fuego deteniéndose en seco cuando vio una escena que trataría de olvidar años después.
Hermione, su mejor amiga, se encontraba dándole la espalda y mirando atentamente la gran hoguera que seguramente ella había provocado.
Pero esa hoguera en particular no se alimentaba de leña sino que estaba formada por una pila de cadáveres, quizás no eran demasiados pero el pelirrojo pudo contar al menos diez de ellos y su estómago se revolvió cuando el aroma a carne quemada inundó sus pulmones.
Había sido una masacre…
- ¡Hermione!- gritó conteniendo las náuseas que ahora lo invadían.
La aludida no pareció escucharlo así que el otro se acercó a ella hasta tomarla del hombro; el contacto la hizo reaccionar y se giró para encararlo.
Sus ojos estaban repletos de lágrimas contenidas y su rostro era una mezcla de sudor y sangre, su túnica presentaba cortes en varios lados y cargaba la mayor parte de su peso en una sola pierna, la otra se veía herida.
- Tenemos que irnos, Harry necesita atención médica- la apremió el pelirrojo también consciente de que los otros rebeldes no tardarían mucho en regresar cuando vieran el humo.
La castaña asintió y se dejó arrastrar de la mano de su amigo quien corrió hasta regresar con Harry.
- No podemos aparecernos en esta zona, tenemos que regresar a la oficina central- razonó Ron tomando la responsabilidad de sacarlos de ahí pues su amiga no estaba en condiciones de guiarlos y su brazo izquierdo estaba comenzando a arderle, quizás si le habían lanzado una maldición.
- Her…mione…- la voz de Harry repitiendo su nombre provocó que la mujer recordara lo crítico de su situación y se apresuró a levitar el cuerpo de su esposo por el aire, en ese momento su instinto le gritaba que huyera de ahí.
- Vamos- asintió con un poco más de lucidez.
Ron asintió de vuelta y comenzaron a avanzar por un camino diferente, no quería arriesgarse a encontrar a los magos que había alejado del campamento, así que darían un rodeo a la zona.
Entrada la madrugada, cuando el llamado Trío Dorado llegó a la oficina central por la madrugada, nadie se atrevió a detenerlos pues su objetivo era la Enfermería donde una sanadora angolesa los recibió con una mirada confundida.
- ¿Qué sucedió?- les preguntó evaluando sus heridas por instinto.
Ron no logró articular palabra alguna cuando vació el contenido de su estómago en el piso y la Enfermería cobró vida, la sanadora y dos de sus asistentes se les acercaron para acomodarlos en unas camillas.
De los tres, Harry resultó ser el más grave y se decidió trasladarlo a Inglaterra para que un especialista en San Mungo pudiera examinarlo; Hermione fue diagnosticada con un severo caso de agotamiento mágico, su corteza estuvo a punto de sufrir un daño irreparable pero lograron detener el deterioro, además de eso sus heridas no eran serias; y Ron efectivamente recibió una maldición en su brazo para la cual fue ordenado tomar una serie de pociones durante al menos un mes.
Pero habían regresado.
Y, cuando el pelirrojo tuvo un momento a solas con su mejor amiga, le preguntó lo que rondaba por su mente desde que la encontró en el campamento.
- ¿Qué fue lo que pasó allá?
Hermione, sentada en una cama de la Enfermería, miró al otro clavándole una de sus miradas más profundas.
- Los maté a todos- respondió con contrición.
- ¿Ese era el plan?- inquirió el hombre sin terminar de asimilar lo que había sucedido.
- Por supuesto que no- negó ella al instante mostrando su primera reacción desde el campamento, se veía enojada- Nunca planeé que pasara eso…- agregó desviando la mirada.
Ron percibió su dolor y sintió que no debía ahondar en ese tema, que lo que fuera que hubiese pasado en ese campamento, había sido inevitable…
Su mente lo llevó nuevamente frente a esa hoguera humana y sintió náuseas al recordar el hedor…sin embargo agitó su cabeza para salir de ese recuerdo, quería olvidarlo.
- No importa- declaró con resolución y estirándose para tomar a su amiga de la mano.
Ella lo miró nuevamente pero ahora con confusión, como si no entendiera sus palabras.
- ¿Qué dices?- preguntó soltándose del agarre- Los maté a todos Ron, ¿no lo entiendes? No soy más que una asesina…- declaró contorsionando su rostro en una mueca de desesperación.
El pelirrojo se incorporó para apresar a la castaña con su brazo derecho pues el otro seguía inmovilizado, pero eso fue suficiente pues la mujer se refugió en su hombro soltando el sollozo que contenía desde la noche anterior.
- Todos lo entenderán Hermione, lo hiciste para salvar a Harry…- inició el hombre pero ella se soltó del agarre para mirarlo con pánico.
- No Ron, nadie debe enterarse de esto- dio de inmediato.
- Pero…
- Prométemelo Ron, prométeme que no se lo dirás a nadie- le pidió de manera desesperada.
Él la miró a los ojos y cedió ante sus deseos, si ella no quería revelarle a nadie los detalles de lo sucedido en el campamento, respetaría su decisión.
- De acuerdo Hermione, te lo prometo; no volveré a mencionarlo- asintió decidido a cumplir su promesa.
…Fin del Flashback…
Ahora Ron, al ver a su amiga en esa situación, regresó a ese momento, al campamento donde vio esa gran hoguera y se preguntó por qué Hermione había quemado los cuerpos, nunca lo analizó pues solamente se concentró en olvidar la escena, pero ahora tenía mil teorías y una de ellas era que quizás había sido para borrar la evidencia…
Y recordó todo lo que su mejor amiga había hecho durante el colegio y durante la guerra, con su mente brillante pero escalofriante era capaz de todo.
…hasta de traicionarlos.
Cuando sus ojos chocaron, su corazón se rompió.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
A/N: Y la espera terminó.
Gracias a Drys-1, FlorFleur y Aid4 por sus comentarios!
