"Hello Everyone" Sigo vivooooooooooooooooo Lamento mucho el retraso pero tuve problemas con mi computadora y hasta a penas hoy la recuperé, el punto es que estoy de vuelta y que estoy trabajando en algo para esta navidad que espero les vaya a gustar, y en fin, los dejo con esto
-Matt por favor tal vez deberías reconsiderar lo que quieres hacer… ¡Es una locura!- Decía Roberto tratando de detener al desquiciado spix azul.
-Apártate de mi camino Roberto- Respondió fríamente. Matt estaba completamente convencido de lo que debía hacer ahora.
-No hagas algo de lo que seguramente vas a arrepentirte… Por favor ¿Matar a Perla? Tú no eres así… Tú no eres un asesino…-
-Así mismo debiste pensar hace 5 años ¡No crees!- Replicó furioso –El ave que era en ese tiempo es muy diferente a la que está frente a ti en este momento… Ya me cansé de que la vida siempre me arrebate a quienes amo… Ahora es mi turno de arrebatarle algo-
-¿Y qué pasa con Blu eh? Con Bia, Tiago, Carla, con tus hijos… ¿Qué pasa con todos ellos? ¿Cómo esperas que reacciones después de esta locura?- Ante eso Matt no tuvo otra palabra qué decir, solo se limitó a salir volando del árbol, su objetivo era más que claro, nada había cambiado. Roberto por su parte, solo veía cómo se alejaba, al mismo tiempo que una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.
-Esto está siendo más fácil de lo que jamás creí…-
La noche cubría la selva entera. Era una noche amarga para todos. Tiago y Carla hacían lo que podían para consolar a Yaqui y a Leo, aunque ellos también se sentían devastados por lo que había pasado, Bia era quien más resentía la pérdida de ellos tres, en su mente todo era su culpa, Milo no se separaba de ella bajo ningún concepto.
Lejos de la tribu de Roberto, volando sin rumbo alguno Perla caminaba entre las ramas de los árboles, sin ánimo alguno de volar u hacer otra cosa. Blu la había abandonado, había alejado a sus amigos de ella, y sus hijos la odiaban, era todo con lo que Perla estaba cargando en esos momentos, todo su mundo se desmoronaba poco a poco, su familia, sus amigos, su vida misma comenzaba a perder sentido, la muerte parecía ser una alternativa dulce a todo lo que pasaba. Pero aun con todo eso, tenía una muy pequeña esperanza, de que de alguna manera todo terminaría, de que todo lograría salir bien al final… Para ella, esa esperanza era que todo lo que pasó no fuese más que un simple sueño, deseaba estar en Río de Janeiro, dormida junto a Blu, con Matt y Ahri en el árbol de a lado, cuidando de sus hijos. Linda, Tulio y Fernando en la casa y una vida tranquila y sin preocupaciones por delante. Todo eso, ahora era solo un recuerdo, un simple, lejano y doloroso recuerdo de todo lo que alguna vez tuvo.
-¿A dónde ir? ¿Qué hacer? No me queda nada… Ni hogar, ni amigos ni familia… Me pregunto si Blu… Si el aun piensa en mí o… Realmente solo quiere olvidarme… ¿En qué estaba pensando? Caí en la trampa de Roberto… Ya no puedo ver a nadie a los ojos- Decía Perla atormentándose con sus errores, hasta que se detuvo en una rama, desde la cual podía ver a la perfección la luna llena en lo más alto del cielo.
Mientras tanto, mirando la misma luna desde la copa de un árbol Blu solo dejaba el tiempo pasar, pensando en todo lo que pasó, cómo todo lo que habían logrado formar en 3 años fue destruido en tan solo 3 días. Su amistad con Matt y Ahri, su hogar… Y su amor con Perla. Todo se había desvanecido de un momento a otro, dejando solo los recuerdos.
Muy en el fondo de su corazón Blu quería perdonar a Perla, y estaba dispuesto a hacer lo que fuese para arreglar las cosas con Matt y con Ahri, lo deseaba con desesperación pero…
-¿Cómo perdonarla después de lo que hizo? ¿Cómo perdonarla después de que lo juró? ¿Por qué tuviste qué hacerlo Perla? ¿A caso tu palabra no vale nada?- Eso se preguntaba Blu, tratando de justificar a Perla de algún modo pero… Era imposible, simplemente no encontraba ninguna manera de perdonarla. En verdad la amaba, pero no quería tener que pasar por algo así otra vez. Había un mar de dudas en su cabeza, hasta que alguien lo sacó de sus pensamientos.
-Más te vale no tratar de escapar- Dijo Eduardo aterrizando detrás de él.
-Créame, no voy a hacerlo, solo quiero irme de este lugar en paz-
-(Suspiro) Escucha, me tiene sin ningún cuidado… Pero si vas a ayudarnos creo que debes saberlo-
-¿Saber qué?- Preguntó confundido.
-Sígueme-
Blu no entendía nada de lo que pasaba, solo voló detrás de Eduardo hasta llegar a la tierra, en el lugar en el que solía estar Ahri-
-¿Por qué estamos aquí?-
-Escucha… La hermana de Felipe era nuestra prisionera-
-¿Qué? ¿Dónde está?-
-De eso te quiero hablar, mi plan era usarla para convencer a Matt de irse de aquí para siempre… Pero esta tarde, después de atraparte ella estaba muerta-
En eso la luz de la luna alumbro fuertemente el suelo. Entre las hojas y las plantas que había en el lugar podían verse manchas de sangre, seca, sin duda alguna de hace un buen tiempo.
-E… Estás mintiendo-
-No tienes idea de cuánto me gustaría decirte que sí… Ella era mi oportunidad de que deshacerme de Matt de una vez por todas-
-No… Ella no puede estar muerta… ¡¿Quién lo hizo?!- Cuestionó alterado.
-No lo sé, y esa no es forma de hablarme… Cuando regresé… Ya llevaba un tiempo desangrándose… Los vigilantes dicen no haber visto nada…-
-No… Eso… No puede ser…- Decía Blu comenzando a alterarse. Por más extraño que pudiera ser, Eduardo estaba preocupado por Blu –Perla…- Murmuró recobrando el rencor hacia todo lo que ella había hecho.
-Se la llevaron hace un tiempo… Solo les dije que dejaran el cadáver en un lugar lejos de los depredadores… De ahí en más no sé nada… No creo que tuviera manear alguna de salvarse-
Blu ya no respondió, ya no sabía hacia quién o qué dirigir su ira, pero sentía que de alguien debía ser la culpa, alguien había ocasionado todo eso, alguien había ocasionado que su vida perfecta se desmoronase frente a él… Solo había una posible responsable, solo una…
-Mañana temprano te ayudaré a salvar la selva y tu tribu… Después de eso… Si algún día ves a Perla de nuevo… Dile que desearía jamás haberla conocido- Dijo finalmente, para luego alzarse al vuelo lejos de Eduardo.
-Vaya… Siempre creí que lo suyo era más fuerte que esto… Tal vez… Hice todo mal-
La amarga noche transcurría hasta que finalmente llegaba a su fin. El sol se vislumbraba por el horizonte, sus cálidos rayos chocaban contra las verdes hojas de los árboles y se reflejaban en el agua de los ríos, un amanecer muy cálido para un día tan frío.
Perla despertaba sobre la rama en la que había dormido, recobrando poco a poco los recuerdos de la noche anterior. A penas terminó de despertar, dejo salir un largo suspiro, pensando en todo lo que había pasado. Una vez más Perla empezaba a divagar, pero algo la atacó, haciéndola caer de la rama hasta el suelo.
-¿Matt?- Dijo confundida mientras se levantaba resintiendo un poco el impacto de la caída.
El spix azul frente a ella no dijo nada, solo la miraba con odio y rencor. Perla podía sentir la pesada mirada de Matt atravesándola por completo.
-E… Escucha… Lamento mucho lo que pasó… No… No era mi intención… Y…-
-No tienes ni la menor idea de lo que tuve qué pasar solo por tu culpa-
-¿Qué? Bien ya lo sé… Lo que hice estuvo mal… Nunca debí entregar a tu familia a Eduardo, además…-
Antes de que Perla pudiese terminar de hablar, Matt se abalanzó sobre ella, de milagro logró esquivarlo.
-¡¿Qué estás haciendo?!- Cuestionó confundida y asustada.
-Voy a acabar contigo- Respondió fríamente, listo para atacar nuevamente. Perla, aunque confundida, no dudo ni un segundo en salir volando del lugar, aunque Matt no tardaría mucho en alcanzarla.
-Entiendo cómo te sientes… Hice algo terrible y lo siento…- Decía Perla sin dejar de volar.
-¡No! ¡Claro que no entiendes cómo me siento!- Gritó furioso en cuanto se acercó más a Perla.
"¿Qué le pasa? ¿Tan grave fue lo que hice? Debí saber que me odiaría" Pensaba Perla, deprimida y también preocupada, por estar pensando en eso no miró bien por donde estaba volando, hasta que por poco se estrellaba contra un árbol, por muy poco alcanzó a frenar el vuelo, aunque Matt aprovechó para atraparla y llevarla hasta el suelo una vez más.
-(Jadeando) Se acabó Perla… Se acabó- Decía con la garra sobre su cuello, aunque por alguna razón, no estaba haciendo presión alguna. Perla por su parte estaba demasiado asustada como para darse cuenta de eso. Por su mente solo pasaba una cosa.
"Enserio… ¿Enserio voy a morir aquí? Matt… Va a matarme… No es más de lo que merezco… Adiós Blu" Perla solo cerró los ojos y esperó el final, pero no sintió nada más después de eso, en cuanto juntó valor para abrir los ojos nuevamente, Matt estaba temblando, y en su mirada ya no había odio, solo dolor y duda.
-No puedo… No puedo hacerlo…- Murmuró separándose de Perla, quien rápidamente se levantó del suelo –Ahri jamás quiso que fuera un asesino… No puedo fallarle… No así-
-¿Matt?-
-No lo sabes ¿Cierto?- Respondió dándole la espalda.
-No… ¿No sé qué?- Preguntó confundida.
-Ahri murió…- Respondió con un nudo en la garganta, dejando caer un par de lágrimas –Tu padre la mató…-
-¿Qué? No… No… No puede ser… Ella… Tú…-
-No días nada… No hay nada que se pueda hacer… Está muerta… Yo no sé nada de criar niños… No puedo seguir yo solo… La necesito…-
Mientas Matt hablaba, Perla había empezado a llorar en silencio, cubriendo su pico con su ala, tratando de ahogar su pena y su culpa.
-Quería vengarme… Quería acabar contigo… Pero no puedo hacerle eso a Ahri… Y tampoco a Blu…-
-No… Yo… También perdí a Blu…- Dijo Perla entre su llanto.
-¿También murió?- Preguntó Matt incrédulo.
-No… No… Pero lo lastimé otra vez… Hice lo que juré que no volvería a hacer… Ahora ya no quiere verme… Me odia… También se acabó…-
-No digas eso Perla… Tú aun puedes verlo… Aun puedes hablar con él, aun puedes arreglar las cosas… Yo ya no puedo hacer nada de eso… Ahri se fue… Tú aun tienes la oportunidad de regresar con Blu…- Perla estaba sorprendida por todo lo que Matt acababa de decir.
-Pero no te confundas… No he olvidado nada de lo que hiciste… Y no lo voy a olvidar jamás… Busca a Blu… Suplícale si es necesario… Después de eso… No quiero volver a verte- Lentamente Matt empezó a caminar, alejándose del lugar. Si bien Perla no iba a conseguir el perdón de Matt, al menos obtuvo un buen consejo, sabía bien lo que tenía qué hacer, ahora era tiempo de actuar. Perla secó sus lágrimas y emprendió el vuelo, a buscar a Blu.
De regreso en la tribu de Roberto, la autoestima de Matt estaba por los suelos, no le importaba nada de lo que pasaba a su alrededor, lo único que quería hacer era llegar a ver a sus hijos, era el último recuerdo que podría tener de Ahri, pero antes de llegar a su árbol se topó con un gran caos.
-¿Qué demonios pasa aquí?- Se preguntó confundido al ver a todas las aves azules agrupadas, discutiendo a la espera de alguien.
-Matt qué bien que volviste, hay un pequeño problema en la selva- Dijo Roberto aterrizando frente a todos junto con Matt,- Y te necesito a ti con nosotros-
-Roberto no estoy de humor para algo así… Tienes cientos de aves listas y en mejor estado que yo… Deberías optar por ellos, en lugar de alguien acabado como yo…- Roberto no dijo nada más, ciertamente Matt estaba acabado, lo único que quería en ese momento era ver el rostro de sus hijos con la pequeña esperanza de que pudiera reconfortarlo de alguna manera.
MIENTRAS TANTO EN OTRA PARTE DE LA SELVA
-Muy bien todos ¡Vamos!- Decía Eduardo movilizando a su escuadrón de aves, todas listas para hacer frente a la amenaza de los humanos que talaban la selva. Entre todas las aves azules también se encontraba Blu, lo único que pasaba por su mente en esos momentos era terminar con todo e irse de ahí, tratar de olvidarlo todo y a todos, en cierta manera, empezar de nuevo… Aunque bien sabía que no sería fácil, hasta cierto punto, se preguntaba si podría lograrlo.
-El plan es simple. Blu conoce a los humanos mejor que todos nosotros juntos, haremos lo que él nos indique, este es nuestro hogar y vamos a defenderlo-
Todas las aves ovacionaban a Eduardo, a su gran líder. Lo mismo pasaba en la tribu de Roberto, había convencido a sus aves de luchar contra los humanos, después de todo, Roberto también conocía una que otra cosa de ellos.
Matt, aunque sin intención había escuchado todo lo que estaba pasando, en cierta manera sentía la responsabilidad de estar ahí y ayudar a su especie, pero también tenía la responsabilidad de cuidar a sus hijos, ahora que Ahri ya no estaba, si algo le pasaba a él, ya no quedaría nadie que cuidara de ellos.
-¿Papá?- Dijo Leo acercándose a él.
-Hey ¿Qué pasa?- Respondió cargándolo con sus alas.
-¿Volveremos a ver a mamá algún día?- Preguntó inocentemente.
-No… No lo sé… Tal vez- Respondió con una pequeña sonrisa, aunque bien sabía que eso era imposible. Durante algunos minutos Matt pensó en si debía apoyar a Roberto, Matt podría ser de mucha ayuda ya que también había vivido entre los humanos. Después de mucho meditarlo, decidió hacerlo.
-Oye Bia- Dijo gentilmente. Hacía poco que ella y Milo habían regresado al árbol.
-¿Sí?-
-Quiero que cuiden a Yaqui y a Leo por mí ¿Sí? Mientras no estoy… Por favor que no les pase nada-
-Descuida, los cuidaremos bien- Respondió Bia con una pequeña sonrisa. Matt no dijo nada más, solo dio media vuelta y se preparó para salir, pero antes de que llegase al borde del nido, Bia lo sorprendió con un abrazo.
-Lamento mucho lo que pasó… En verdad lo siento-
-No es tu culpa- Respondió Matt correspondiendo en abrazo –Tal vez no es culpa de nadie… Tal vez esto debía pasar…-
Los dos ejércitos de aves azules estaban formados y listos para hacer frente a los humanos.
Todo comenzó siendo un caos total, al principio los dos bandos tenían planeado acabarse entre ellos antes de ir sobre los humanos, por alguna extraña razón terminaron uniéndose, tal vez se dieron cuenta de que no lograrían nada por separado, aunque eso no cambiaba nada entre los dos bandos. Esa pequeña alianza solo era por un interés común, salvar su hogar, después de eso, ya verían cómo terminaban las cosas.
Gracias a Blu, la facción de Eduardo hacía frente a la maquinaria pesada que usaban los humanos, ya fuera robando las llaves o logrando atascarlas con ramas o rocas. Roberto y sus aves por su parte no se quedaban atrás, Matt conocía una y mil maneras de ahuyentar a los humanos. Entre todo ese conflicto, las dos únicas aves que parecían llevarse cien por ciento bien eran Blu y Matt quienes en más de una ocasión se ayudaban mutuamente. Parecía que podrían lograrlo.
Debido a todo el alboroto ocasionado por aquél encuentro, Perla logró encontrar el origen de todo. Al ver a tantas aves azules volando por el lugar esperaba ver a Blu por alguna parte, buscó por varios minutos, evitando a los humanos y tratando de no llamar la atención, hasta que a lo lejos encontró a quien buscaba.
-¡Blu!-
-¿Perla?-
-Escucha yo…-
-Creí haber sido suficientemente claro… No quería volver a verte- Interrumpió fríamente.
-S… Sé lo que dijiste… Pero…-
-No tengo tiempo para perder en tus tontas excusas… Lárgate de aquí- Dijo alejándose de ella.
-Blu espera-
-Deja de seguirme-
-No hasta que me escuches… Tengo que hablar contigo por favor-
-¿No crees que ya hiciste suficiente daño? ¿Sabes lo que le pasó a Ahri al menos?- Cuestionó Blu deteniéndose finalmente sobre una rama.
-Sí… Lo sé… Y sé que fue mi culpa, sé que todo esto es mi culpa… Cometí varios errores y…-
-Eres un caso perdido… Solo un desperdicio de oxígeno en el mundo- Blu estaba siendo enteramente frío con Perla, aunque en el fondo realmente le dolía.
-(Llorando) Blu… Por favor escúchame solo un poco al menos… Por favor- Suplicaba entre lágrimas. Blu simplemente la ignoró y se preparó para volar, al ver eso Perla lo tomó de un ala fuertemente –Espera, no te vayas, no voy a justificarme, no voy a excusarme lo único que te pido es…- Perla no pudo terminar, llevó a Blu al límite, de la nada, él la abofeteó obligándola a soltarlo. Perla no podía creer lo que había hecho.
-¡LÁRGATE DE MI VISTA!- Exclamó furioso -¡No quiero volver a verte! ¡No quiero volver a escucharte! Y para ser sincero… ¡ESPERO QUE MUERAS!- No hicieron falta más palabras. Blu se fue volando de regreso a la pelea y Perla estaba ahí… Su llanto era inconsolable, trataba de contenerlo pero era imposible. Pero aun así, aunque Blu la odiara, aunque hubiese perdido a sus amigos, aunque pareciera imposible de lograr, Perla no se iba a dar por vencida esta vez.
-¡Blu!-
El conflicto se extendió por mucho tiempo, las aves tenían todas las de ganar. Perla no lograba encontrar a Blu.
Todo parecía estar a punto de terminar hasta que…-
-¿Qué demonios fue eso?- Dijo Matt al escuchas un estruendo entre los árboles. Se trataba de dinamita, un último recurso para volar todos los árboles de un solo golpe.
-Si eso explota se acabó- Dijo Blu mirando hacia los árboles.
-¿Qué dices Blu? Hay que hacer una locura-
-Estoy contigo-
Blu y Matt se lanzaron a detener todo, en cuanto llegaron burlaron a los humanos y se hicieron con la dinamita, cortando lo que la sujetaba con sus picos. Ambos volaron hacia el cielo, lejos para evitar cualquier daño colateral. Perla finalmente encontró a Blu, sabía que no podría alcanzarlo, solo le quedaba esperar y luego ir con él para intentar nuevamente.
-Tenemos que alejarnos más- Decía Matt aleteando con fuerza al igual que Blu.
-Matt tienes que irte, esto es muy peligroso- Dijo Blu de manera firme.
-¿Y dejarte toda la diversión? Claro que no-
-Matt esto no es una broma, tienes dos hijos pequeños a los cuales debes cuidar y criar… Los míos ya crecieron, ya no me necesitan y lo mío con Perla se terminó… No tengo ningún motivo para vivir…-
-Blu ¿Qué estás diciendo?-
-Adiós viejo amigo- En un movimiento rápido Blu mordió una de las patas de Matt, obligándolo a soltar la dinamita, así mismo haciéndolo descender un poco.
-¡Eres un idiota!- Replicó en cuanto se recuperó. Rápidamente trató de alcanzar a Blu, quien solo se alejaba más y más, y la mecha de la dinamita estaba a punto de terminarse. Matt aleteó con todas sus fuerzas hasta que alcanzó a Blu, haciéndolo soltar la dinamita y alejándolo un poco.
-¡A caso estás demente!- Replicó al sujetarlo, solo para que ambos fueran golpeados por la explosión.
-¡Blu!- Gritó Perla al ver lo que había pasado.
Las dos aves azules cayeron a la selva. Blu se estrelló contra ramas, lianas una y otra vez hasta terminar inconsciente en el suelo cerca de un río. Matt por su parte corrió un poco más de suerte, solo terminó atorado entre unas lianas pero el impacto de la explosión lo había lastimado gravemente.
-Maldición…- Dijo con la voz ahogada para luego liberarse y caer al suelo, al hacerlo lo primero que vio fue a Blu cerca del río, al ir donde él se alivió al saber que seguía con vida. Pero antes de que pudiese relajarse escuchó algo entre las hojas de los árboles, Roberto apareció con un grupo de aves, y no parecía tener buenas intenciones.
-Matt fuiste brillante, mientras tú te encargabas de salvarnos, pude tener una pequeña charla con Eddy… Solo digamos que ya no me va a estorbar- Dijo con una sonrisa maliciosa.
-Roberto… ¿De qué hablas?-
-Oh pobre, pobre y confundido tonto… Ya tengo lo que quería, al final no te necesité para terminar con Eduardo, creí que librándome de tu molesta esposa lo harías más rápido-
-¿Qué? Tú fuiste quien…-
-Claro que sí… Yo la asesiné para que hicieras lo que debías… Pero tu estúpido código moral no te dejó… En fin… Ya no te necesito, ni a ti, ni a él… Y muy pronto Perla será mía, le guste o no… Hehe… Hasta nunca Matty-
Eso fue todo Qué les pareció? Ojalá les haya gustado y nos vemos en el próximo capítulo
"See you next time"
