Tiene idea de lo cruel que es que la noche en la que vas a actualizar se te vaya el Internet por 2 días, bueno es muy cruel. Lamento la tardanza, pero aquí está el capítulo


Unos cuantos días más habían pasado. Perla seguía con su rutina diaria, Blu aún no despertaba, Bia, Tiago y Carla se habían resignado por completo. Ya no había más que hacer, solo esperar y desear que las cosas cambiasen ya fuera para bien… O para mal.

-Hola mamá- Dijo Bia viendo entrar a Perla en el nido, después de haber salido a su hora habitual.

-Hola Bia…- Respondió cabizbaja y con la voz apagada.

-E… ¿Estás bien?- Preguntó temerosa.

-He estado mejor- Respondió con una pequeña aunque forzada sonrisa, quería verse optimista a pesar de los malos ratos que pasaba a diario.

-(Suspiro) ¿Necesitas algo? ¿Mi ayuda tal vez?-

-Estoy bien, solo necesito descansar un poco… Hablaremos más tarde ¿Está bien?-

Sin más que decir Perla fue a su "Habitación" Para intentar apartarse de todo y todos, ahora podía descansar y divagar.

-¿Cómo está?- Preguntó Tiago al llegar.

-Cada día que pasa está peor… Se ve cansada, agotada… Temo que uno de estos días ya no regrese – Respondió Bia desviando la mirada.

-Hermana no digas eso… Mamá es el ave más salvaje que conozco…-

-Lo era…- Fría y cortante, así fue esa respuesta. Tiago quería creer que era una mentira, quería convencerse a sí mismo, pero muy en el fondo sabía que era verdad.

-Voy a buscar comida- Dijo Bia caminando hacia la salida.

-¿Quieres que te acompañe?-

-No… Quiero estar sola un momento-

Mientras volaba por la selva Bia mantenía la vista al frente, no valía la pena fantasear con cosas que nunca iban a pasar. Estaba tan concentrada en el camino frente a ella que no se dio cuenta de lo que había a su alrededor.

-¡Bia!- Gritó un ave volando hacia ella.

-¿Milo?- Respondió deteniéndose sobre una rama.

-Hey ¿Cómo estás?- Preguntó felizmente, claramente Bia no se sentía del mismo modo.

-Bueno… He estado mejor…-

-Oh… ¿Día difícil?- Preguntó borrando la sonrisa de su rostro.

-No tienes idea de cuánto-

-Bien, no te haré hablar de eso… ¿Qué estás haciendo?-

-Solo vine a volar y buscar algo de comida para llevar al nido- Respondió Bia levantando la mirada.

-Bueno, si quieres puedo acompañarte- Dijo Milo abrazando a Bia con un ala.

-Gracias, pero ahora quiero estar sola-

-En realidad no era una pregunta, voy a ir contigo, no puedo dejarte sola mientras estés así, entonces ¿Para dónde?- Era claro para Bia que era una batalla perdida, no podía hacer cambiar de opinión a Milo, además, su compañía realmente la reconfortaba, más aun después de lo que pasó hace unos días.

Mientras tanto, lejos de la tribu de Roberto, adentrado en la selva, en aquel pequeño pueblo en ruinas, la vida no podía ser mejor, sin problemas, sin luchas sin sentido, perfecta convivencia.

-Hey ¿Estás bien?- Preguntó Naia al ver a Matt aterrizar junto a ella.

-Pues, aun me duelen un poco las alas, y un poco de ardor en el ojo, nada importante- Respondió sonriente. Si bien se veía un poco mejor que en días anteriores, aún guardaba un aspecto un tanto débil, debía descansar y comer bien para recuperarse por completo, al menos había logrado salir de su círculo depresivo, una vez más, el optimismo de Matt se alzaba por encima de sus problemas.

-Y dime ¿Qué te parece el lugar? Ahora que lo has visto más allá del nido en el que te ocultaste por 3 semanas-

-Es agradable, me sorprende que no lo hayan afectado las pelas entre las tribus al sur-

-Sí, de hecho muchos de los integrantes de este lugar vienen de esas tribus, cansados de esas peleas sin sentido, es mejor venir aquí y olvidarse de todo, además las casas destruidas sirven muy bien para hacer varios nidos en una sola- Explicó Naia con una sonrisa.

-Eso veo… Ojalá Ahri estuviera aquí…- Dijo Matt bajando la mirada.

-En verdad… Lamento mucho eso…-

-(Suspiro) No deberías… No fue tu culpa… Yo no la cuidé como debí hacerlo…-

-¿Cómo era ella dime?-

-Vaya, por dónde empezar… Carismática, alegre, no temía hacer locuras, tenía un sentido del humor incomparable… A veces era un poco temperamental pero demonios amaba eso de ella… Sus plumas suaves y sus ojos verdes… Podría verlos todo el día y olvidarme de que existe el resto del mundo-

-Era tu chica ideal entonces-

-Sí… Lo era… Dime… ¿Qué pasó con papá?- Preguntó Matt tratando de desviarse lo más posible del tema de Ahri.

-(Suspiro) El día que te perdimos él estaba devastado… Quería salir a buscarte aunque fuera necesario recorrer toda la selva por sí mismo… Traté de hacerlo entrar en razón… Pero no me escuchó… Para cuando se rindió sus alas ya no le daban para más, duramos vagando por varios días en la selva hasta que decidimos que no tenía sentido alguno… Él no reaccionaba, no era el mismo… Temía que… Bueno era algo muy malo, hasta que un pequeño grupo de aves heridas nos encontró… Tu padre y yo sabíamos todo acerca de plantas medicinales, no dudamos en ayudarlos, luego encontramos más y más, creímos que sería bueno buscar algún lugar para quedarnos permanentemente así que bueno, llegamos aquí-

-¿Papá está aquí?- Preguntó entusiasmado, a lo que Naia bajo la mirada y negó con la cabeza.

-Murió… Hace 1 año…-

-¿Por qué?-

-Tu padre solía enviar a un grupo de exploradores en busca de más aves… Un día decidió salir solo… Nunca regresó…- Terminó con lágrimas en los ojos, de igual manera Matt solo bajó la cabeza –Pero… Sé que si estuviera aquí… Se alegraría mucho de verte… Y luego te castigaría por 2 años-

-Hehe… Sí, así era él… Qué pena que ya no esté-

-Sí… Pero ahora que estás aquí… Bueno te pareces mucho a él, a diferencia de que él se tomaba las cosas más enserio, no se teñía las plumas de color y bueno el color de tus ojos- Dijo Naia con una sonrisa.

-Sí Hehe… Cada vez que me castigaba podría jurar que su mirada me quemaba por dentro… Esos ojos dorados en verdad daban miedo-

-Bueno, me gustaría quedarme contigo todo el día, pero tengo cosas que hacer- Dijo Naia abrazando a Matt.

-De acuerdo, nos vemos luego-

Después de un par de minutos Naia se detuvo sobre uno de los techos en donde se encontraba una hembra Spix azul.

-Naia ¿Cómo va todo con tu hijo?- Preguntó la hembra.

-Mejor que hace algunos días, se está recuperando y está más animado… Solo que bueno... Aún hay algo- Respondió con la mirada baja.

-¿De qué se trata?-

-Es algo personal… No creo que sea correcto decírtelo… Dejémoslo en que quiero hacer algo para levantarle el ánimo-

-¿Y qué tienes en mente?-

-No creo que esté de humor para fiestas, que tal algo como una simple reunión en el campo de luciérnagas- Sugirió Naia.

-Suena bien-

-Tienes que traer a todos, así no sospechará que es solo para él-

-¿Todos? También a…-

-Sí, a todos-

De regreso con Bia y Milo, las cosas habían avanzado un poco mejor. Bia ya no se veía tan desanimada como antes, y para Milo no había nada mejor que pasar el tiempo con ella, aunque había algo que le impedía acercarse más. Después de lo que había pasado hace algunos días, ninguno de los dos había dicho algo al respecto, ambos estaban un tanto nerviosos, Bia por su parte tenía que mantenerlo oculto de su familia, Perla ya tenía varias cosas de las cuales preocuparse, lo que menos necesitaba era agregar más a la carga que ya llevaba consigo.

-Bueno, creo que esto es suficiente- Dijo Bia aterrizando en el suelo junto con un pequeño montón de fruta.

-¿No crees que es demasiado solo para tu familia? Mira todo lo que traigo yo-

-Bueno una parte es para mi familia… La otra… Bueno aun no sé qué voy a hacer con ella- Dijo desviando la mirada, y un poco ruborizada.

-Bueno, espero que lo pienses pronto, por ahora será mejor volver, el atardecer ya está empezando-

Mientras los dos volaban de regreso conversaban de cualquier cosa. Bia tenía conocimiento de varias cosas, Milo por su parte, debido a sus viajes tenía muchas experiencias divertidas y otras no tanto para contar, hasta que llegaron a su destino.

-Bien, ¿Dónde vas a dejar todo esto?- Preguntó Milo aterrizando en la entrada del nido.

-De hecho… ¿Podrías esperar afuera?- Respondió Bia apenada.

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Escucha, mi madre está pasando por algo muy difícil ahora, si le digo que tengo novio podría ponerse aún más nerviosa, quiero esperar un poco antes de decírselo ¿Está bien?-

-Está bien, pero ¿Qué hago con todo esto?- Preguntó Milo refiriéndose a toda la fruta que llevaba en las garras.

-Espérame afuera con todo eso, no tardo- Sin decir nada más, Milo se alejó un poco del lugar, mientras que Bia entró al nido.

-¿Hay alguien en casa?-

-Hey ¿Dónde estabas?- Preguntó Carla saliendo de su "Habitación"

-Fui a buscar algo de fruta… Mamá se veía muy mal así que… Creí que esto podría ayudarle un poco-

-Bueno, ahora está dormida, tendrás que esperar un poco-

-Eso pensé… ¿Podrías dársela en cuanto despierte? Olvidé hacer algo, regresaré pronto-

-Oye, oye, oye espera un poco ¿A dónde vas?- Preguntó Carla confundida.

-Es algo urgente Carla, luego te lo explicó ¡Adiós!- Respondió exaltada, al mismo tiempo que salía volando a toda velocidad del nido.

-¿Y ahora qué le pasa?-

-Hey Bia todo en…-

-¡No hay tiempo vámonos!- Dijo rápidamente. Milo sin entender bien de qué iba todo, solo le quedó seguirla, además, parecía divertido ir tras ella.

Después de volar un tiempo finalmente se detuvieron.

-(Jadeando) Qué… ¿Qué pasó allá?- Preguntaba Milo tratando de recobrar el aliento.

-Larga… Larga historia… No dejaste la fruta ¿Cierto?-

-No… Aquí está- Respondió sonriente.

-Perfecto, ahora hay que seguir-

-¿Qué? Acabamos de escapar de dios sabe qué y aun quieres volar- Dijo Milo sorprendido.

-Sí, tranquilo, iremos más despacio esta vez, además créeme, te gustara-

-(Suspiro) Muy bien Bia, lo haré solo porque me agradas- Respondió resignado, empezando a volar detrás de ella.

Después de volar un par de minutos sobre los árboles, los dos se detuvieron en la cima de una pequeña cascada, no era algo imponente pero se alzaba por encima de los árboles lo suficiente como para ver el atardecer.

-Vaya, qué lugar tan genial- Dijo Milo dejando la fruta en el piso.

-Sí, lo encontré ayer y… Bueno… Creí que sería ideal para… Nuestra primera cita- Dijo Bia desviando la mirada, con una sonrisa tímida en el rostro.

-Oh… Am… Bueno… Yo… Eh…-

-No hemos hablado mucho de lo que pasó… Creí que sería bueno para empezar bien ¿Qué dices?-

Sin pensarlo dos veces Milo asintió con la cabeza y ambos se dispusieron e empezar, lo primero fue comer un poco, conversar, nada muy interesante, hasta que llegó el ocaso.

-Mira, el día se acabó- Dijo Milo con la vista fija en el horizonte.

-Sí, es hermoso ¿No?-

-Sí, lo es-

-Sabes Milo… A pesar de todo lo que pasó y de que tal vez no vuelva a ver a mi familia junta otra vez… Me alegra que al menos tú te quedaras conmigo- Dijo Bia en una mezcla de alegría y tristeza.

-(Suspiro) Me hubiera gustado que fueran otras las circunstancias… A veces… Siento que solo estás aquí por obligación-

-En el Amazonas sí… Contigo… Para nada…-

-Gracias Bia… Eres lo mejor que me ha pasado desde que llegué al Amazonas-

Mientras el sol terminaba de ocultarse ambos terminaron acurrucados uno con el otro hasta que todo fue completa oscuridad.

-Será mejor regresar- Dijo Bia preparándose para volar.

-Sí, no quiero meterte en problemas pero…-

-¿Qué pasa?-

-Dime te… ¿Te gustaría repetir esto alguna vez?- Respondió Milo, ocultando su rostro por la pena.

-Claro que sí-

Para cuando los dos regresaron a la tribu, los Spix azules recién empezaban a regresar a sus nidos, con algo de suerte, nadie notaría la ausencia de Bia.

-Hasta otra Milo, me dio gusto pasar la tarde contigo-

-Igualmente, hasta luego Bia-

Aunque había sido un momento maravilloso para ambos, había algo que simplemente no dejaba de molestar a Milo. Bia estaba atrapada en la selva, él no sentía que fuera justo tener que pasar por algo así.

"Quiero ayudarla ¿Pero cómo? Su familia está hecha pedazos, se ve triste casi a diario… Debo hacer algo por ella…"

La noche cubría ahora toda la ciudad, tal y como Naia había pedido, todas las aves de la tribu se habían reunido a las afueras de la misma, en un pequeño claro de la selva en donde tal como se había mencionado había cientos de luciérnagas volando en pequeños grupos por todo el lugar. Poco a poco todos empezaron a llegar, nadie estaba al tanto del porqué de ese evento, tampoco les importaba mucho, pues de igual manera era una buena excusa para pasar el tiempo con amigos y familia.

-Mairon, creí que te perderías- Dijo Naia, viéndolo aterrizar frente a él.

-Descuida, tengo un formidable sentido de la orientación- Respondió Matt sonriente.

-Bueno, ven ya casi estamos todos-

-¿Y qué se supone que hacen aquí?- Preguntó mientras caminaba.

-Pues solo venir a descansar y relajarnos, aquí las familias conversan y a veces se forman nuevas parejas es… Divertido, y también es bueno saber que hay tiempo para cosas como esta- Explicó Naia con una mirada nostálgica.

-Sí, cosas así son las que valen la pena (Suspiro) Si te soy sincero… No sabía si vendría- Dijo Matt bajando la mirada.

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Mamá… Hiciste mucho por mí en los últimos, días, me sacaste de mi problema, atendiste mis heridas, todo pero… Hay algo que simplemente no desaparece-

-¿Tu pareja Cierto?-

-Sí… Verlos a todos aquí, así… No es un escenario en el que me guste estar…-

-Sé cómo te sientes… Cuando tu padre murió… Me sentí perdida, aun después de superar su muerte, sentía que nada en el mundo podría llenar el vacío que dejó, sin importar lo feliz que pudiera estar… Era un sentimiento que no se desvanecía jamás… Hasta que volviste… Mairon en cuanto te vi… Fue como… Haber muerto por un segundo-

-No es la referencia más gentil Hehe-

-Lo sé… Pero así se sintió, y espero poder ayudarte a superar lo que te pasó- Lentamente Naia abrazó a Matt, todo parecía marchar bien y a la perfección.

-Espérame aquí, alguien más llegó y debo ver cómo está-

-¿Pasa algo?-

-Nada importante, solo dos más de la tribu pero uno estaba muy herido cuando lo encontramos-

-Bien, te espero aquí-

Mientras Naia se alejaba Matt se sentó por un momento, mirando las estrellas, y escuchando una que otra conversación cerca de él, hasta que escuchó algo conocido.

-¿Cómo estás?- Esa era la voz de su madre.

-Algo mejor… Creo…-

-Quería que vinieran todos pero… No quería forzarte a esto-

-Está bien… También lo necesitaba-

-Descuide, está bien-

Sin estar seguro del porqué lentamente se puso de pie. Se sentía nervioso, asustado, no podía ser cierto, debía estar alucinando hasta que la vio. Hablando con Naia, con un semblante débil y deprimente, con la mirada baja y una gran hoja rodeándole el vientre. Paso a paso se acercó sin perderla de vista, ella aún no se percataba de su presencia hasta que estuvo más cerca, entonces Matt se detuvo, aquellos ojos verdes que casi había olvidado lo miraban otra vez.

-Ahri…- irónicamente antes de decir otra palabra, o de siquiera respirar, Matt terminó en el suelo por un fuerte golpe el cual casi lo dejó noqueado.

-¡Felipe!- Reclamó furiosa.

-¡Infeliz hijo de buitre!- Exclamó tomándolo del pecho hasta ponerlo de pie nuevamente.

-¿Qué?- Matt aun no recobraba por completo el sentido, sería más difícil siendo que Felipe volvió a golpearlo, esta vez sin soltarlo –Juraste que la protegerías… ¡Que no dejarías que le pasara nada!- Decía furioso.

-No… Jamás fue mi intención…- Respondió Matt tratando de recuperarse. Felipe estaba segado por la ira, por tercer y última vez golpeó a Matt en el rostro, haciéndolo terminar nuevamente en el suelo.

-¡Toca a mi hijo otra vez y te corto las alas!- Exclamó Naia plantándose frente a Felipe.

-¿Hijo?- Dijo Ahri sorprendida – ¿Él es su hijo?-

-Sí… Ahri Naia… Mamá Ahri…- Dijo Matt tratando de levantarse.

-¿Estás bien?- Dijo Naia.

-Sí… Además… Me lo merecía-

-Me alegra que lo reconocieras- Dijo Felipe de manera despectiva.

-Ahri… Creí que… Que…

-¿Estaba muerta?-

-Sí...-

-(Suspiro) Yo también lo creí… No recuerdo mucho… Solo la voz de Felipe y luego desperté y vi a tu madre… Al ver sus ojos por un momento creí que eras tú- Dijo Ahri bajando la mirada, no era un buen recuerdo.

-Roberto… Él dijo que te había asesinado… Pero… Si sobreviviste ¿Por qué no volviste?-

-A penas y podía volar, aun no me recupero… Luego de un tiempo empecé a pensar que te había pasado lo mismo que a mí… Lo siento…- Dijo con lágrimas en los ojos.

-No, yo lo siento… No debí dejarte en primer lugar… (Voz ahogada) No tienes idea de cuánto te extrañé-

-Lo sé… Quería volver… Ir por ti…- Decía Ahri sin poder controlar su llanto –Pero no podía hacerlo… No podía ni siquiera moverme… Perdóname-

De un momento a otro ambos terminaron abrazados, Ahri sollozaba y Matt trataba de contenerse, hasta que los dos lograron calmarse.

-Ahri yo…- Trató de decir Matt antes de ser silenciado por un beso.

Naia, a ese punto, no podía creer lo que veía y Felipe ya se había tranquilizado, después de todo, acababa de golpear a Matt.

-Ella… ¿Ella es tu pareja?- Pregunto Naia sorprendida.

-Sí… Desde hace 3 largos años-

-Hehe… Sí, te extrañé mucho Matt…-

-¿Matt?- Ahí se terminó el encanto.

-Sí… Matt… Mi nombre ¿Recuerdas?- Dijo nervioso.

-Claro que no, eres…-

-Mamá mi nombre es Matt ¿A caso no recuerdas?-

-¿Qué pasa aquí?- Preguntó Ahri confundida.

-Su nombre no es Matt- Dijo Naia con una pequeña sonrisa.

-¡No lo digas!- Exclamó nervioso.

-Bien no lo haré…-

-Gracias-

-Su nombre es Mairon-

-Pff ¿Mairon?- Dijo Ahri empezando a carcajear, incluso Felipe empezó a reír.

-Y tu madre te traiciona… Qué duro…-


Espero les haya gustado el capítulo, y tratare de actualizar puntualmente el próximo, hasta otra