Notas autora: Lamento mucho la espera. Peor he estado sumamente ocupada y tmb he pasado por cosas difíciles aparte de que este capítulo no iba para ningún lado, así que decidí adelantar las cosas porque simplemente no salían. Espero que este extraño despertar de mi inspiración haya hecho de este capítulo uno decente. Muchas gracias por estar al pendiente y por su insistencia. Grax por sus r/r a Katryna13 y Saralpp.

Capítulo 17

DE NUEVO AQUÍ

-Gracias por preferirnos como su medio de transporte, esperamos que vuelva pronto.-

Ginny observó como todas las personas tomaban su equipaje y bajaban del Tren. Suspiró.

Miró a su lado y tomó su valija y caminó hacia fuera del vagón.

Un aire frío de marzo le pegó en la cara y las farolas de la estación iluminaban los caminos abarrotados de personas.

Estaba en Londres…estaba en casa.

Tomó un taxi y observó las calles iluminadas de Londres.

¿Qué debería hacer ahora? Estaba consciente que debía comenzar una nueva vida, comenzar algo nuevo y mejor, pero, sinceramente no sabía por dónde comenzar.

-Señorita.-

Ginny parpadeó confundida y miró al chofer.

-Hemos llegado.-

-Ah, si.- habló Ginny con voz apenas audible debido a la falta de habla de las últimas 6 horas. Sacó su cartera y pagó.

El taxi se alejó a lo largo de la calle y Ginny volteó a ver el edificio donde algún tiempo vivió con Hermione.

Suspiró de nuevo. Suponía que debía entrar.

Para Ginny era muy extraño estar allí después de tanto tiempo, sin Hermione allí, sin un plan de vida. Porque eso era lo que más la asustaba: No sabía qué hacer, no sabía qué debía hacer…no tenía vida ni en París ni Londres… ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?

Empujó la puerta de entrada y fue observada por el portero quien volvió a su partida de ajedrez solitaria.

-Disculpe.- volvió a decir Ginny con esa voz ronca y carraspeó un poco. Aquel hombre de edad media y de expresión seria la miró de nuevo.- Quería notificarle que…me voy a instalar en el departamento 134 A.-

-¿Tiene las llaves?-

-Eh…si.-

-No se parece a la dueña del lugar…usted es pelirroja y la otra castaña-

-Bueno.- habló Ginny.- Ella es mi amiga…Hermione, ambas somos…dueñas.-

-Si tiene las llaves yo no veo el problema.- dijo el hombre sin mucho interés y volvió a su juego.

Ginny lo miró un par de segundos y decidió irse.

-Gracias.- y le dio la espalda al sujeto.

Elevador o escaleras…era difícil decidir.

Ahora todo era difícil.

Comenzó a subir los escalones sin prisa, uno tras otro; ese lugar le traía muchos recuerdos, con Hermione…con sus amigas.

Se abrigó aún más fuerte, el solo pensar hacía que le diera escalofríos.

Llegó a la puerta que mantenía aún el número 134 A con letras plateadas. Abrió su bolso rogando porque aún fuera la misma llave.

-Por favor…-fue el susurro que salió de sus labios y la puerta cedió.

El rechinar de la puerta le hizo pensar en el tiempo transcurrido y ante sus ojos quedó libre la entrada.

Ginny caminó lentamente y pasó sus manos por los antiguos muebles cubiertos con sábanas, todo seguía igual…todo del mismo color como varios años atrás cuando era feliz con Hermione, tal vez sin Harry, tal vez con rencor, pero era feliz dentro de todo, era feliz…

-Señorita.-

Ginny volteó sobresaltada y vio a un muchacho que traía un carrito con cajas.

-El portero no me dejaba pasar me dijo que no le había notificado de los paquetes.-

Ginny sonrió avergonzada.

-Creo que tiene razón. Por favor, déjelas por aquí…-

Ginny soltó su abrigo sobre los muebles y se adentro en un pequeño pasillo y abrió la segunda puerta.

Y se sorprendió al encontrarlo vacío.

El muchacho entró como si nada sin notar a la muy seria Ginny y comenzó a depositar las cajas en el piso.

-Señorita…-

Ginny volvió a la realidad.

-Ah si, muchas gracias.-dijo simplemente Ginny y el chico comenzó a reírse.- ¿Qué pasa?-

-Señorita, habíamos quedado en…-

-Ah si, si.- rió Ginny distraídamente.- Lo siento mucho, es...- y miró el lugar con cierta nostalgia.-

-¿Casa nueva?-

-No, no.- rió Ginny.- solo viejos recuerdos.-

-Pues discúlpeme, pero no parece tan vieja para decir eso.-

Ginny sonrió.- Es solo que…es bueno estar en casa…toma y muchas gracias.-

-Cuando guste estoy a sus órdenes.-

Ginny lo miró irse y no pudo evitar reírse con ganas cuando escuchó la puerta cerrarse.

Suspiró de nuevo. Por lo menos, había un gran sofá en el que pasar la noche entre cajas y cajas.

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Abrió los ojos y se los talló.

Se estiró y tomó su celular del piso. Lo prendió. Eran las ocho de la mañana. Miró a su alrededor y vio las cajas abiertas y las cosas tiradas.

Se levantó y tomó una ducha, era una suerte el haber arreglado todos los contratos de luz y agua antes de su llegada a Londres.

Al estar seca y vestida miró con alarma la pequeña sala llena de polvo. Suspiró, tenía que comenzar la limpieza y salió a hacer unas cuantas compras. A su regreso amarró su largo cabello en una cola alta y comenzó a quitar las sábanas de los muebles levantando una gran cortina de polvo.

-¿Es que nadie se ha pasado por aquí en algún tiempo?- exclamó Ginny sin creerlo. Era una lastima no tener aspiradora.

Tras cuatro horas exhaustivas, el departamento estaba listo a excepción del que había sido el cuarto de Hermione, en otra ocasión lo limpiaría, por el momento prefería no abrir ésa puerta por miedo a que algún polvo extraño se expandiera por el departamento ya limpio.

-Muchas gracias.- dijo Ginny y cerró la puerta tras de sí al haber recibido su pizza a domicilio. Depositó su comida en la mesita de centro y se tiró en el sofá totalmente agotada.

Sin televisión y sin nada que hacer más que comer y ver a su alrededor, se acordó aún más de Hermione, Ron, su mamá…

-Que bruta soy.- se dijo Ginny así misma mientras algunas lágrimas bajaban por sus mejillas.- Que bruta soy.- y tomó refresco de un vaso.- Y pronto seré una gorda.-

Y tras eso Ginny mordió con más ganas un nuevo pedazo de pizza. Hacía ya mucho que no disfrutaba de ese tipo de comidas y es que el hecho de pertenecer a una agencia de publicidad exigía mucho de una buena imagen.

Ginny volvió a pasar su mirada por el departamento y observó lo vacío que estaba. Ingenuamente pensó que todo estaría casi tan cual lo había dejado. Pero suponía que Hermione se había llevado todas las cosas, ya que el departamento estaba completamente limpio a excepción de polvo y uno muy bien pegado.

Se recostó en el sillón con un suspiro y miró el techo, blanco…y otra vez sentía que su cara comenzaba a enrojecer a causa de las lágrimas que luchaban por salir hasta que no pudo y soltó todo el llanto que traía dentro.

A estas alturas ya le era muy difícil explicar por qué lloraba; se sentía muy triste y desdichada; prácticamente había huido de Francia tras el divorcio, el estar de nuevo en Londres le hacía sentir culpable, ese departamento la hacía sentir que había dejado escapar lo único verdadero que tenía: su amistad con Hermione. ¿Cuándo habían perdido el contacto? ¿Cuándo decidió ser ilocalizable?

-Cuando perdí mi primer…-la voz de Ginny se cortó y siguió en un murmullo ahogado por el llanto.

Se sentía culpable de no haber visto a su madre por tanto tiempo, por no poder platicar con ella, tal vez si le hubiera contado no estaría pasando por ese dolor aún más grande que el haber perdido a Dave.

No supo cuanto tiempo estuvo así, con su mente dejando ideas inconclusas para pasar a otras sin llegar ni tocar ningún punto en particular.

Se paró de repente sin un gran peso de encima, sintiéndose extrañamente liberada, secó sus lágrimas, corrió al baño y tras salir con nueva ropa y maquillaje, tomó sus llaves y abrigo y salió del lugar.

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-¡Eso campeón!- gritó Ron emocionado chocando palmas con Wesley quien saltaba de felicidad.

-Estoy tan orgullosa de ti.- soltó Hermione con lagrimas en los ojos y corrió a abrazar a Wesley y lo llenó de besos.

-Ya mamá.- se quejó el niño tratando de separarse de su madre.-Ya estoy grande.- Hermione lo soltó ofendida. Se encontraban en la sala de la casa del matrimonio.

-Disfrútala tú que la tienes.- dijo Harry con una gran sonrisa.-Si no tuvieras a tu mamá créeme que anhelarías un abrazo de ella.-

-Pero es fastidioso.- dijo Ron con un puchero.- Si no fuera porque hablé seriamente con mamá, créeme que a mi edad aún me haría lo mismo.-

Wesley rió contento.- No veo cuando contarles a mis tíos.-

Hermione se irguió con la cara de pronto crispada.- ¡Eso si que no!- gritó la chica alterada, Harry solo la miró sorprendido y Ron se golpeó la cabeza. Hermione lo miró ofendida.- ¡Deberías decir algo!-

-Esa…Hermione…es una batalla perdida.-dijo Ron pausadamente y se levantó del sillón.- Deberías resignarte.-

-¿Ah si?- el enojo de Hermione pareció crecer.- Pues vete enterando que eres un pésimo padre.-

-¿Qué pasa?- preguntó la voz de un niño de acaso seis años, pero solo Harry lo escuchó. El niño entró a paso lento a la sala jalando un muñeco de trapo de algún jugador de quidditch famoso.

Harry le hizo señas a Francis y el niño, increíblemente parecido a Ron pero con un cabello casi rubio como el de Hermione. Sus ojos miel se veían confundidos.

-Pues que bueno que lo pienses.- le reclamó Ron sin tomarle mucha importancia.

-Pues deberías hacer algo al respecto.- chilló Hermione.- Esos dos hermanos tuyos se pasaron de la línea…-

Ron suspiró con cansancio y miró a Harry resignado; el moreno se encogió de hombros mientras Francis le contaba a su tío quien era el jugador de trapo.

-¡Desde hace mucho tiempo lo han hecho!-gritó Ron.

-Pues no has hecho nada al respecto…Wesley pasa más tiempo con ellos que en esta casa, mucho más de lo que está en la escuela.-

Ron miró suplicante a Hermione.- Herm…sabes que nunca me escuchan.-

-Mi mamá me presentó a Viktor Krum.- le dijo Wesley a Harry.- Es un señor muy agradable, ¿lo conoces?-

Harry rió al ver la cara de Ron ante el nombre de Krum, tal vez alunas cosas no cambiarían, como el hecho de que toda la vida se la pasarían peleando. Esa casa era tan escandalosa.

-Claro que lo conocí.- rió Harry mientras Hermione le decía lo que debía decirle a los gemelos.- Gracias a él tu papá se dio cuenta que quería a tu mamá…-

-¿En serio?- preguntó Francis interesado.

-Esa historia le gustaría escucharla a Selebi…esa niña dónde está…-dijo Wesley y luego gritó a todo pulmón.- JAINA SELEBI EL TÍO HARRY VA A CONTAR UNA HISTORIA.-

Harry cerró los ojos ante tal grito.

-¡Cállate Wesley!- chilló Hermione. Wesley dejó de sonreír.- Te he dicho que no se debe gritar así…-

-¡YA VOY!- se escuchó un grito infantil y ante Harry apareció una pequeña figura (para su edad de siete) con una larga cabellera pelirroja y de ojos azules con un muy simpático vestido. Harry y Ron estaban convencidos de que Ginny era así de pequeña.- ¿Vas a contar una historia?-

-¡Selebi!- fue ahora el turno de Ron de gritar.- Te puedes matar en esas escaleras y…-

La niña lo miró seriamente.- Pero papá…tú sabes que floto…-

-¿Qué?- preguntó Harry riéndose de las ocurrencias de la niña.

-Selebi vuela, tío Harry. Yo lo he intentado pero no he podido.- comentó Francis.

Hermione suspiró.- Y te recuerdo Wesley que aún sigues castigado por eso.-

El niño moreno no dijo nada, volvió a inspeccionar su carta de Hogwarts.

-Y no me importa que hayas recibido esa carta.- aclaró Hermione, la sonrisa que Wesley tenía por detrás del pergamino despareció.

-Por que.- habló Ron.- No es bueno que engañes a Francis. Saben que su magia se expresa de distintas maneras.-

-¡Pero nadie salió lastimado!- exclamó Wesley.

-Gracias a Merlín.- dijo Ron muy serio. Harry solo miraba la postal de esa familia.- Estás advertido.-

-¿Pero me comprarán una lechuza?-

Hermione se sentó en el mueble frente a Harry con expresión cansada. Se pasaba la mano muy seguido por la frente.

-Ya tienes una…-dijo Hermione.

-¡Que no se lleve a Pigi!- exclamó Selebi.

-Nadie se llevará a nadie…-dijo Ron para tranquilizarlos.

-¡Yo quiero ir con Wesley a Hogwarts!-

-No puedes cariño…aún eres pequeño.-lo consoló Hermione.

-Yo vine a escuchar una historia.-añadió Selebi con un puchero.

-Bueno.- sonrió Harry feliz de poder participar en esa conversación.- pensé que se habían olvidado de mi.-

La cara de Hermione se puso roja, parecía que iba a llorar.- ¡Ay Harry! Así es todos los días… tan solo llevas una semana y mira este desastre…-

-Ya mamá.- la tranquilizó Wesley.- Ya no engañaré a Francis con lo de volar.-

-Ni con nada más Wesley. No te hagas el listo.- sentenció Ron.

-Bueno, bueno.-habló Harry.- Yo iba a contar una historia, por favor…-

Ron se sentó a lado de Hermione y ella se recargó en su hombro.

-¿De que es?- preguntó la castaña. Selebi se sentó en el piso frente a Harry. Wesley no dejaba de ver su carta de Hogwarts.

-Nos iba a hablar de Viktor Krum.- dijo Wesley. La cara de Ron se crispó.

-Otra vez quidditch.- dijo resignada Hermione.- No entiendo por qué a todos en esta casa les gusta eso, tan peligroso que…-

Hermione no pudo terminar la frase porque el timbre de la puerta sonó. Selebi salió corriendo a abrir la puerta.

-¡Selebi!-gritó Hermione.- Por Merlín con esa niña…-y la siguió.

Mientras tanto Selebi abrió la puerta y miró con atención a la muchacha que se encontraba del otro lado. Observó su cabello muy largo y liso. Era muy bonita.

-Hola pequeña.- habló la joven.- ¿Se encuentra Hermione? Supongo que es tu mamá…-

La niña la miró desconfiada; después de todo era una extraña.- Si es…-

-¡Selebi! ¿Cuántas veces tengo que repetirte que…?- La voz de Hermione a cada palabra iba disminuyendo y sus ojos se inundaron de sorpresa, alegría y lagrimas.

-Hermione…-

-¡Por Merlín eres tú!- gritó Hermione y abrazó a la chica con desesperación.

-Hace tanto y…-

-¿Qué pasa?- preguntó Ron sorprendido comprendiendo la razón del grito de su esposa.

Ambas mujeres se separaron.

-¿Quién es ella mamá?- preguntó Selebi.- ¿Por qué lloras?-

-Ron…-la chica corrió a abrazar a Ron y el pelirrojo la abrazó tan fuerte que la alzó del piso.

Ron la tomó de los hombros.- ¿Estás bien? Estás…tan delgada.-

Los ojos de la chica que se encontraban observando a un moreno de ojos verdes por detrás del hombro de Ron, asintió vagamente.

-Estoy bien…y aquí.- sonrió la chica.

Harry no podía dejar de observarla, así como ella, quien se distrajo un poco a la llegada de otros dos niños. Sólo pudo reconocer a Wesley.

-Está tan grande.- le sonrió a Hermione.

La castaña seguía soltando lágrimas y miró a Ron. Su mirada con la de Harry volvió a conectarse, y a paso algo apresurado la chica se acercó hasta él.

-Tanto tiempo.-le sonrió Harry.

-Más del que pudiera soportar.-le respondió la chica.

Y así ambos sintieron la calidez de un nuevo abrazo. Ella sintió los fuertes brazos de Harry alrededor de su espalda y él, vio su vista nublada por una cabellera rojo fuego.

Y es que Ginevra Weasley estaba de nuevo en casa.

GinnyPotterW

12-Dic-06